Cohete a la Luna

Capítulo Diecinueve

El Viejo Hillwood y La Boca Suelta


. . .

Entró en habitación de al lado y como él había supuesto, era una galería, una habitación sin sofás ni asientos de ningún tipo, sino aparadores, mesas, pinturas y decoración que presumía sofisticación. La última habitación de esa ala era completamente diferente. También era un salón social, pero éste era más acogedor. Era una habitación de paredes de madera con cómodos sofás y una iluminación cálida. Se dirigió hacia las puertas francesas al fondo del mismo y vaciló. Tomó otro trago de su cerveza y miró hacia afuera. Central Park estaba a pocas cuadras de distancia pero no podía ser visto debido a los edificios vecinos. Desde esta altura se veía todo tan tranquilo. Sus ojos volaron de un lado a otro, tratando de distinguir edificios y lugares que conocía.


. . .

"Buu!"

Un escalofrío lo recorrió tangiblemente desde la parte posterior de su cuello.

"¡Mierda!" Arnold saltó. Ella se rió en voz baja. Murmurarle al oído parecía haberlo tomado por sorpresa.

Entonces él se rió nerviosamente, inclinándose hacia adelante. "¡Jesús Helga!, casi me haces gritar."

"Esa era la intención." Ella le sacó la lengua y avanzó con una sonrisa burlona. Abriendo las puertas francesas ella salió al balcón. Él la siguió. Ella acarició los arbustos de hojas brillantes que tenía allí. Estaba orgullosa de ellos.

"¡Este lugar es genial!" por el rabillo del ojo vio a Arnold acariciar las plantas también.

"Sí, lo es." Respiró profundamente el frío aire de octubre "A veces me arrepiento de haber dejado de fumar sólo para tener una excusa de salir aquí con más frecuencia."

"No sabía que fumabas." Dijo volviéndose a verla.

"Vamos, Arnold!" ella le dio un codazo. "Ya no sabes nada acerca de nosotras."

"Mmmm." Él rió en voz baja: "Bueno, supongo que todavía puedes salir a disfrutar de una bebida o dos."

"Las bebidas no son lo mismo, pero en fin..." levantó su vaso en el aire. La botella de Arnold chocó contra su vaso.

"¿Dónde está Rhonda?" preguntó. Helga estaba bebiendo de su copa. Una vez que terminó, respondió.

"Está al teléfono," levantó los ojos para mirarlo y una sonrisa juguetona apareció en su rostro. "Recibió una booty call. Me temo que se va a ir y nos va a dejar plantados."

"¿Qué?!" Arnold pareció congelarse.

"¡Estoy bromeando! ¡Caray Arnold! Eres tan crédulo," ella se burló " ¿De qué tienes miedo? "

"Ella no se va a ir, ¿verdad?"

"Por supuesto que no." Helga se burló para sí. Parecía que el viejo cabeza de balón se había convertido en una especie de Don Juan. No sólo había tratado de coquetear con ella en la cocina, sino que ahora estaba oh-tan preocupado de que Rhonda se fuera temprano. Además, no había que olvidar que el chico tenía una novia estable. 'No confíes en los callados,' se recordó. "Ella ha estado esperando ansiosa por esta reunión todo el mes." añadió.

"Sí, yo también. Sería una pena que terminara tan pronto."

Helga asintió, volviendo la vista para mirar al frente. Él hizo lo mismo.

"Así que Park Avenue, ¿eh?" su voz le llegó después de un largo silencio.

"¿Disculpa?" se volvió para verlo. Parecía que al cabezota le gustaba el contacto cercano; Estaba demasiado cerca de nuevo. Ella exhaló. Le agradaba darse cuenta de que el chico no fuera tan bajito ya; ahora ella tenía que levantar la vista para mirarlo a los ojos; dos pulgadas más o menos, lo que no estaba nada mal. Parecía que él también lo pensó porque volteó hacia abajo y notó sus pies descalzos. Ella movió los dedos de los pies. Él sonrió.

"Me dijiste el otro día vivías en Chelsea... y aquí estamos... en Midtown."

"Oh, eso" sonrió "Bueno, Arnold. Te recuerdo como un buen tipo y todo, pero no sabía nada mas de ti. No te iba a contar todo acerca de mí tan fácilmente."

"Me parece razonable," asintió con la cabeza. "Es un lugar muy agradable." Su cabeza apuntó hacia el interior. Helga siguió a su mirada.

"Lo es." Ella suspiró, pero no añadió nada más, a diferencia de Rhonda quien le contó toda la historia.

"Parece que tenías razón. Sobre que ya no sé nada de ti", él volvió a hablar "Y la mitad de lo que creía saber ahora me doy cuenta de que estaba equivocado." Terminó.

"¿Cómo que vivía en Chelsea?" Ella pregunto.

"O que tenías un perro." Él sonrió "te vi el otro día en el parque, paseando un perro. Un Shih Tzu."

Ella sonrió. "Prince no es mío. Es de Luke. Creo que ya lo conoces." Ella le tocó la punta de la nariz "Pero si te hace feliz, ya viste que tengo un gato."

"Me pregunto qué otras cosas creo que sé de ti y en realidad estoy equivocado..." se inclinó sobre la barandilla y se volvió hacia ella. Sus ojos la miraban insistentemente, como si quisiera averiguar todo sobre ella. Ella sonrió y abrió grandes los ojos, sosteniéndole la mirada, y siguiéndole la corriente. ¿Quién se creía que era? ¿El Gran Arnoldini?


. . .

"¡Así que aquí están!" la voz altiva de Rhonda los alcanzó "Chicos, no tienen que ir a esconderse detrás de las puertas para hacer cochinadas. Si quieren estar solos es suficiente con que lo digan."

Helga resopló.

"¡Sí, claro!" Ella entró y Arnold la siguió, cerrando las puertas detrás de él. "¿Cómo te fue con eso?" –le preguntó en voz baja. Arnold se sorprendió al ver Helga bajarle unas rayitas a su habitual desdén y ser agradable con su amiga.

"Ya lo conoces." Rhonda gruñó y encogió sus pequeños hombros. "No sé por qué me molesto en tomar su llamada."

"¡Dejaríamos de ser mujeres!" Helga dijo con circunspección, caminando hacia la sala de estar junto a Rhonda. Arnold se quedó atrás y fingió admirar las esculturas en la otra habitación para darles espacio.

Fue una buena idea. Ellas empezaron a hablar en voz baja acerca de lo que creían que Arnold no sabía nada al respecto. Todavía estaba un poco agitado; había esperado conseguir que Helga hablara de su relación con Henry. Pero pensándolo dos veces ¿cuál podría ser el punto? Que Helga lo admitiera no hacía ninguna diferencia. Las palabras de Rhonda no dejaban lugar a dudas. Luchó por ignorar la sensación de temblor en su estómago. ¿Cuál era su problema? Exhaló

El chico levantó la vista y no pudo evitar observarlas con cuidado. Eran tan similares y tan diferentes al mismo tiempo. Dos hermosas mujeres que llegaban a los treinta y vivían en Nueva York tenían mucho en común. Ambiciones, sueños, éxitos... Pero al mismo tiempo, eran aquellas mismas niñas de Hillwood, y tenían su propia personalidad particular cada una. Una de ellas fue alguna vez una aspirante a socialité aun sin pulir y la otra una matonesa grosera y poco femenina. Ambas parecían haber ganado profundidad a medida que se hicieron mayores; sabiduría... y sofisticación. En cuanto a apariencia, ambas eran altas, tenían cuerpo de modelo y vestían ropa de marca. Sólo que una de ellas era una radiante rubia con ojos azules y la otra de una impresionante chica de cabello azabache y ojos gris oscuro; eran el sueño de todo hombre en el mundo. Arnold sonrió recordando las palabras de Claire. Tenía a las dos chicas para sí mismo esta noche, aunque fuera sólo platónicamente. Debería estar disfrutando el momento, ya que era probablemente todo lo que alguna vez iba a obtener de ellas.


. . .

El viejo Hillwood volvió como tema con toda su fuerza. Rhonda se rió viendo a Helga carcajearse de risa cuando escuchó a Arnold.

"¿Una bonita ciudad?" ella hizo una pausa para recuperar la respiración después de reír con ganas "¿Hablas en serio? ¡Vamos, Arnold! No dejes que tu amor por tu ciudad natal te vuelva ciego. Hillwood era un lugar lleno de locos."

"¿Lleno de locos? ¡Eso es rudo, Helga!" él se quejó, tal vez demasiado fuerte. ¿Cuántas cervezas llevaba? se preguntó; Parecía que Arnold no aguantaba mucho bebiendo. Rhonda dibujó una pequeña sonrisa en su rostro. "Rhonda, ¿tú que piensas?"

"¡Era un basurero!" ella apoyó a Helga. Las chicas compartieron una sonrisa cómplice.

"¡Vamos! ¡No era tan malo!"

"¡Admítelo Arnold!" Helga sonrió "Era bastante feo."

"Es como cualquier otra ciudad."

"Está bien, admito que sin duda debe haber peores lugares para vivir, pero nuestro Hillwood no era precisamente bonito." Rhonda concedió.

"Tal vez ustedes dos se han acostumbrado a lugares más bonitos ahora, y se han olvidado de, de hecho, estaba bastante bien."

"No era bonito. Podría ser 'cool'..." Helga le dio un codazo a Rhonda.

"De un tipo artístico como tú, tomaría 'aceptable'." Rhonda ofreció "Tuvimos una niñez de pelos ahí, pero eso no quiere decir que era bonito."

Arnold sacudió la cabeza mientras tomaba otro trago de su cerveza. "No puedo creer lo que dicen, chicas."

"¿Te acuerdas de todos esos tipos raros? ¿El Hombre Paloma, El Hombre Mono...?" Helga comenzó.

"¿El Chico del Pórtico?" Añadió Rhonda.

"¡Oh, Dios! El Rey de Las Alcantarillas. Ugh... ¿Todos esos matones que hacían sus transas en cualquier esquina?"

"Las prostitutas..." Rhonda arrugó la nariz.

"Los chicos que falsificaban centavos en la Isla Elk ¡Dios santo! ¿Podrían haber sido más estúpidos?!"

Los tres se rieron.

"¡Oh, Dios mío! El director Wartz..." Helga continuó.

"¿El Director Wartz?" Preguntó Arnold.

"¿Te acuerdas de él? Con los cajones de su escritorio llenos de juguetes. Me refiero a juguetes para niños pequeños."

"Vaya que era raro."

"Nunca llegué a ver a sus cajones" Arnold dijo girando lentamente la cabeza para mirarlas. "¿Quieren decir que ustedes dos irrumpieron en la oficina del director?" preguntó.

"Demasiada información. Te estás exponiendo, homie". Rhonda dijo en voz de falsa advertencia.

"¡Ah, ni que fuera la gran cosa!" Helga resopló "Como si Arnold fuera a delatarnos. ¿A quién le importa ahora de todos modos? Además, no es como si él alguna vez hubiera traicionado a alguien, ¿no? ¿Recuerdas aquel episodio cuando los chicos le enseñaron el trasero al director y Arnold no soltó prenda?"

Rhonda vio a Arnold abriendo grandes los ojos. Seguramente se había olvidado de ello.

"Sus traseros..." murmuró como para sí mismo "Sufrí cuatro semanas de castigo, y nunca expuse a Sid, Stinky ni a Harold."

"Bueno, todo el mundo tiene sus defectos." Ella murmuró.

Eso trajo una nueva ronda de chistes. Los tres se rieron recordando a Sid volviéndose obsesivo acerca de los gérmenes; a Curly rebelándose por no ser el monitor de balones; y a Phoebe, la bonita e inteligente chica siempre bien portada, convirtiéndose en una tirana hambrienta de poder cuando fue su turno de ser monitor de pasillos.

"Recuerdo también cuando llevabas esa fea camiseta que decía 'la chica de Curly', dijo Helga.

"¡Argh!" Rhonda gruñó. "Sí, y ustedes dos montón de hipócritas." Añadió ella "Recuerdo a todos ustedes sintiendo lástima por el wacko sólo porque 'se le rompió el corazón' después de que lo corté." ella hizo comillas en el aire.

"¡Tú lo cortaste en la cafetería!" Helga dijo "Enfrente de Toda. La. Población. Escolar."

"Eso fue muy cruel, Rhonda". Arnold estuvo de acuerdo.

"¡Oh, cállense! Nunca conocieron el trasfondo de esa historia." Rhonda se quejó.

"¿Te acuerdas de cuando Curly liberó a todos los animales del zoológico?" Continuó él haciendo caso omiso de sus comentarios.

"Pobre malandrín demente."

"Sí, lo recuerdo. ¿Por qué se le ocurrió hacer eso?" Ella frunció el ceño.

"Estaba enojado contigo porque lo pusiste en la lista de sosos y no lo invitaste a tu mentada 'Fiesta Elegante'". Helga le recordó.

"¡Dios mío! ¡La Fiesta Elegante! ¡Vaya fiasco!" Los tres se rieron de nuevo.

Se quedaron en silencio por un rato, probablemente recordando los detalles del evento hasta Rhonda volvió a hablar.

"¿Recuerdan el puesto de aquella gitana? ¿Madame Blanche?" preguntó "¿Saben que Curly fue una vez a conseguir una 'Poción de Amor' y que el tipo me siguió durante días, tratando de engañarme para que la bebiera?!" ella se quejó. Se detuvo al darse cuenta de que ambos, Arnold y Helga, se agitaron incómodos en sus asientos y su mohín se convirtió en una sonrisa. "¿Qué pasa? ¿Fueron por una poción de amor también?"

Helga pareció pensarlo por un momento, pero luego de habló con decisión.

"Bueno, yo en realidad fui a buscar una poción de 'Desamor', dijo "Quería desenamorarme de..." resopló, señalando con la barbilla al rubio sentado a su derecha. Arnold le lanzó una sonrisa tierna. Si no lo conociera, la chica de pelo oscuro se atrevería a decir que estaba enamorado. Suspiró. Era una pena. Todos estos años después. Todos esos años desperdiciados. Tomó aire de nuevo. Ahora no era posible. Hasta donde sabía, Arnold estaba prácticamente comprometido con su novia; y Helga...

"De hecho, yo fui un viernes 13 a conseguirme un amuleto de buena suerte para poder superar la maldición de Wolfgang." La agradable y profunda voz de Arnold la trajo de vuelta de su ensueño.

"¡Wolfgang!" Helga gritó "¡Me había olvidado de ese perdedor! ¿Recuerdan también ustedes aquel lunes más largo?"

"¡El día del bote de basura!"

"¡Qué asco!" Rhonda hizo una mueca. "¡Todavía puedo recordar el olor!"

"¿Te atraparon a ti, Helga?" Arnold preguntó "Yo los vi atrapar a Rhonda después de que irrumpieron en casa de seguridad de Park, y finalmente a Gerald y a mí nos atraparon cuando fuimos engañados y llevados directamente a Wolfgang por Mike la Comadreja, pero nunca supe si consiguieron a atraparte a ti?"

"¿Mike la comadreja?!" Helga le preguntó escéptica "¿Qué demonios estabas haciendo dando vueltas con Mike la Comadreja el día del bote de basura?"

"Estaba supuestamente 'ayudándonos'." Arnold miró hacia abajo. Helga levantó los ojos al techo con incredulidad. Rhonda resopló.

"Hay una razón por la que lo llamaban 'La Comadreja', ¿no te parece?" ella preguntó.

"Lo supe en ese momento" Arnold tuvo la decencia de parecer avergonzado. ¿Cuán... inocente... podría alguien llegar a ser? Rhonda resopló volviéndose hacia Helga esperando que la rubia barriera y trapeara a Arnold por su estupidez, pero por alguna extraña razón parecía que Helga no se burlaría hoy, y a ella no le quedó más remedio que sacudir la cabeza y preguntarse si el amor estaba en el aire de nuevo.

¿Podría ser? La chica de pelo azabache suspiró. Ella seriamente lo dudaba. Helga no simplemente se enamoraba; ella se obsesionaba con el sujeto en cuestión, y en este momento su cabeza no estaba vacante. Se volvió para ver a Helga que recordaba cuando Wolfgang y Ludwig los hicieron jugar un partido para ver quién era el matón más grande de la cuadra. Eso la hizo recordar un chisme jugoso del que recién se enteró.


. . .

"¿Saben que esos dos chicos viven juntos?" Arnold se volvió para ver a Rhonda enderezarse en su asiento, lista para iniciar una nueva ronda de chismes.

"¿Quién?" Preguntó Helga, levantando la vista.

"¿De quién estamos hablando? ¡Ludwig y Wolfgang, por supuesto!" rodó los ojos "Claro que los recuerdan, siempre los muy machos haciendo sólo cosas de machos, ¿verdad? Bueno, lo último que supe fue que estaban comprándose una nueva secadora ya que la vieja no combinaba con su lavadora"

"¿Eh?" fue él quien preguntó ahora. Se había perdido. Vio el ceño de Helga fruncirse más, claramente confundida. Él había estado esperando un zape después de contar la forma en que había sido engañado por Mike la Comadreja pero Rhonda parecía haber seguido adelante con la conversación.

"¡Se mudaron a vivir juntos! Sus allegados dicen que están 'confundidos' acerca de su identidad sexual..."

"¿Qué?!" Helga y él preguntaron al unísono y se volvieron a verla.

Rhonda sonrió con orgullo por haber capturado su atención y procedió a decir lo que Sheena le había dicho. Aparentemente Sheena trabajaba en una tienda de departamentos. Arnold observó a Rhonda mientras empezaba a contar la historia con gran detalle. Era obvio que disfrutaba esto; era casi como si mantuviera un registro de todos los datos que llegaban a su conocimiento. Probablemente tenía un archivo mental de todas las personas que conocía. ¿Las personas deberían sentirse honradas por estar en su base de datos? Arnold se preguntó qué tan gordo sería su archivo.

"Y Sheena dice que escuchó a Ludwig decir que mudarse juntos fue todo un descubrimiento, y ahora están decorando su nueva casa en tonos pastel" Arnold se recostó en su asiento y se echó a reír. Helga parecía ser tan divertida como él, y Rhonda apenas podía mantener a raya a su emoción.

"Tal vez la atracción siempre estuvo ahí, pero se tomó su tiempo para desarrollarse," replicó la rubia, poniéndose de pie y caminando hacia la chimenea "Seguro que también recuerdan todo ese 'jugueteo' de cuando Ludwig regresó del centro de detención juvenil ¡Ja!"

Arnold se rió: "Sí, lo recuerdo."

"¡Hombre! La forma en que se empujaban y toqueteaban el uno al otro..." se detuvo mientras checaba su teléfono celular. Así que esa era la causa de todos esos zumbidos.

"¿Así que piensas que es algo viejo?" -preguntó Rhonda.

"Era raro, eso es seguro." Ella replicó mientras rebuscaba en su teléfono.

"Teníamos nueve años," Arnold opinó "Nunca hubiéramos adivinado lo que realmente estaba pasando. Probablemente ni siquiera ellos lo sabían."

"¿Qué era entonces?" Rhonda le preguntó con una sonrisa. "'¿Un 'Bromance' con beneficios?"

Arnold se encogió de hombros.

"¡Oops!" Helga hizo una mueca cuando el teléfono empezó a zumbar de nuevo. "Tengo que tomar esta." Anunció y desapareció detrás de una puerta.

Arnold se volvió para ver a Rhonda. Entonces apuntó con su cabeza hacia la puerta y preguntó.

"¿Quién podría ser?" Pasaba ya de la medianoche, según su reloj.

"¿Una booty call?" ella gorjeó. La expresión de su rostro era única. Arnold rió.

"¿Qué pasa con ustedes dos y todas esas llamadas para sexo?" preguntó. "Helga dijo lo mismo de ti antes."

"¡La muy perra!" Rhonda gruñó aunque no parecía molesta "Es una broma privada Arnold. Aunque," movió las cejas arriba y abajo "... es pasada la medianoche" se detuvo allí, disfrutando de mantenerlo en vilo.

"¿Sabes quién es, o no?" él Insistió. Rhonda resopló.

"Tengo una idea de quien podría ser..." ella habló lentamente.

"¿El Sr. Mueller?" preguntó. Rhonda fijó sus ojos oscuros en él, pero luego se echó a reír, encogiéndose de hombros.

"No puedo decir que sí... y no puedo decir que no. Ni sí... ni no... ni sí..." Ella continuó canturreando. Considerando su expresión no podía distinguir la verdad; él sabía que ella podía seguir jugando a este juego para siempre. Arnold exhaló. "¿Y qué es todo este interrogatorio Arnold? ¿Te importa Helga?" su rostro cambió a una expresión que parecía lástima.

"Es una mujer hermosa", dijo antes de que pudiera detenerse.

"No estoy preguntando eso, tengo ojos, ¿sabes?" sonrió "Pero tomaré eso como un sí", murmuró para sí misma dándose la vuelta y caminando a la mesa "No es que te culpe. Más allá de lo físico, también es una gran chica, siempre lo ha sido"

"Sí, lo es." La observó pellizcando una rebanada de sushi.

"Es inteligente, tan llena de pasión..." Él asintió con la cabeza. "A veces desearía tener ese ingenio. La forma en que no se calla nada de lo que piensa..." Rhonda hizo una pausa mientras se llevaba el trozo a la boca.

Nunca pensó que oiría alabanzas a Helga procedentes de otra mujer. Si no la conociera pensaría que Rhonda estaba tramando algo. ¿Trataba de hacer a Helga lucir perfecta ante sus ojos, tal vez? Arnold resopló; ¿por qué haría eso? Él levantó la vista para ver el rostro de Rhonda en el momento justo en que su amable sonrisa se transformó en una mueca burlona "Y aquí estaba yo, inocentemente pensando que eras feliz con tu novia"

"¡Mierda!"

Ya era muy tarde; había caído en su trampa. Rhonda Lloyd iba a hacerle soltar la sopa sobre su relación con Claire; o sea toda la sopa. Arnold suspiró con resignación; de esa forma en que lo haces cuando ya sabes que estás jodido.


. . .

Pregunta. - "¿Cómo se conocieron?"

Respuesta: En un mercado de pulgas".

P. - "¿Cuándo?"

R. - "Hace casi cinco años."

P. - "¿Fue amor a primera vista"

R. - "Nop".

No habían comenzado su relación de inmediato. Arnold había estado viendo a alguien más y Claire tenía novio también. Intercambiaron números de teléfono debido a su interés mutuo en vinilos de jazz.

Un año más tarde lo llamó para invitarlo a un show de jazz. Su amiga, Brenda, la había dejado plantada. Ella estaba soltera, por cierto. Podía decirse que él era soltero también. El resto era fácil de adivinar. La pasaban muy bien juntos; tenía un montón de cosas en común. Ella se mudó a su departamento en menos de un año. La habían pasado muy bien por un tiempo.

Arnold tenía que admitir que Rhonda tenía un don para sacarle información a la gente. Hacía que hablar de asuntos privados pareciera la cosa más natural del mundo. Volviendo a vivir su historia al recontarla, hizo a Arnold darse cuenta de que era demasiado previsible; ellos eran demasiado predecibles. Era casi como si hubiera estado escrita en un libro; 'Amor para Dummies' o algo así. Como si todo hubiera sido orquestado. ¿Claire lo había planeado desde el principio? Porque él no lo había hecho, eso era seguro.

Bueno, para no hacer el cuento largo, allí estaba él. Conversando con la aterradora reina del chisme quien lo escuchaba con toda su atención; ella estaba en su elemento; sus ojos resplandecían con un brillo especial. Casi podía imaginar cómo sacaba el gordo archivo llamado 'Arnold' y lo actualizaba. Pero extrañamente Arnold dio cuenta de que se sentía a gusto, desinhibido; e incluso cuando estaba hablando mucho más de lo que solía hablar –como nunca; con nadie – se sentía tranquilo.

"¿Y ahora que ella está no recibiendo dinero de Mueller que pasó con su plan?"

"Bueno, el éxito de Ojos para Todos llamó la atención. La esposa de un concejal está tratando de ayudarles a llevar su plan al ayuntamiento."

"Eso suena como una gran oportunidad." Rhonda asintió medio sorprendida "Y esta chica, Brenda, ¿todavía anda por ahí?"

"Sí, ella... A veces siento como si Claire fuera más feliz a su lado que al mío." resopló.

Rhonda se rió "¿Por qué dices eso?"

"No me hagas caso," añadió lentamente. "Es sólo una impresión." Noche de viernes; viejos amigos; cerveza... no se llevaban bien con su discreción.

"¿Tal vez las cosas se han estado enfriando entre ustedes?" Arnold frunció el ceño "Quiero decir, es normal hasta cierto punto; y también es evidente que su relación está lejos de ser perfecta..."

"¡Hey!" Arnold la interrumpió "Eso no es lo que estoy diciendo." Se enderezó en su asiento.

"No lo estás diciendo con palabras, pero eso es lo que yo entiendo."

"No creo que..."

"Shh shh shh" Rhonda lo hizo callar y prosiguió "Además, también está esta cosita con Helga. No estarías experimentando atracción hacia ella si tu relacion fuera sana..."

"En primer lugar, no estoy admitiendo nada. Pero no se lo digas a Helga de todos modos..." Rhonda sonrió con una sonrisa entendida. "Y en segundo lugar…"

"No creo que sea necesario" ella se encogió de hombros con indiferencia. "Sin embargo, creo que deberías pensar en lo que estás haciendo allí. Tal vez es el momento de empezar a cuestionarte a donde va tu relación."

Arnold estaba a punto de responderle de modo apropiado, pero ninguna palabra salió de su boca. Sólo exhaló largamente. Aquí estaba; la verdad golpeándole la cara. Respiró profundamente otra vez, y otra vez, y otra vez. Y después de un largo minuto por fin habló.

"Lo sé." Admitió abatido "Sé que estamos lejos de ser perfectos. Sé que algo está pasando, pero no sé lo que es. No me malinterpretes. Amo a Claire..." Rhonda lo miró con simpatía "Y sé que ella me ama también. Quiero decir, soy consciente de que hay algunas cosas que tal vez suceden en el fondo, pero eso no quiere decir que vamos rumbo a la ruptura..."

"Entiendo..."

"Y por favor, no pienses que soy una mala persona. De hecho, creo que ella también está experimentando algo..." Hizo una pausa "A veces siento que hay alguien más."

Si Arnold hubiera puesto más atención se hubiera dado cuenta de que los ojos de Rhonda chispearon. "¿Por qué dices eso?"

"Porque ella está..." él levantó los ojos para mirarla "Ella ha estado últimamente actuando..."

"¿Extraño?" Rhonda se inclinó hacia delante.

"No extraño, sino diferente. Ella es más... apasionada..." sus mejillas se sonrojaron y él bajó la mirada "Es... raro."

"¿Raro?" el gesto de Rhonda se volvió una sonrisa maliciosa "¿Qué quieres decir con raro? ¿No es amable? ¿Ella no solía ser así?"

"Nosotros no solíamos ser así. No estábamos mal, pero..."

"¡Oh, Dios mío! ¡Se está volviendo sucia?!"

"¡No sucia! Tal vez..."

"¿Traviesilla?"

Arnold vaciló antes de asentir con la cabeza; sus mejillas estaban rojo tomate ahora. "No sucede todo el tiempo, sólo en ocasiones... Y no sé qué es lo que lo desencadena... estábamos bien... pero últimamente... las cosas están m... más intensas. He estado pensando… ¿Podría ser la edad? Estamos haciéndonos viejos. Tengo treinta y uno ya".

"¿Estás seguro de que ella no te está poniendo los cuernos?"

"¡Por supuesto que no!" parpadeó con incredulidad.

"Sabes – que podrías estar engañándote a ti mismo..."

"Pero no lo hago, estoy seguro." Él la miró "Quiero decir, sólo mírame a mí, yo no la estoy engañando incluso cuando estoy..." se detuvo abruptamente.

"¿...Enamorado de otra persona?"

"No estoy enamorado..." se quejó.

"Muy bien, - ¡Palabras!" Ella gruñó "'emocionado' con alguien más?"

Arnold sólo se encogió de hombros. Levantó la cabeza y vio la botella en su mano. Debería dejar de beber. Necesitaba despejar su mente y mantener la boca cerrada. ¿Qué estaba haciendo? ¿Detallando toda su vida privada a no otra que Rhonda Lloyd?

Se levantó, se dirigió a la cocina y trajo un par de Coca-Colas de la nevera.

"Sí, tal vez 'emocionado' es una palabra mejor," dijo tomando su asiento de nuevo, sintiéndose culpable y siendo incapaz de detenerse. Él le ofreció la otra soda y Rhonda la tomó.

"Bueno, eso no es algo malo en sí mismo," Ella lo miró con una expresión escéptica; preguntándose probablemente por qué aún era un mojigato "Quiero decir, eres un hombre sano que se siente atraído por una chica hermosa. ¡Gran cosa! ¿De verdad crees que eres el único? ¿Ahora vas a sentirse culpable y a azotarte cuando nadie te ve?".

"No soy de ese tipo, pero..."

"¡Vamos! Acabas de decir que incluso Claire está teniendo..."

"No estoy seguro. Es sólo una impresión. Tal vez sólo lo quiero creer, para no sentirme tan culpable por sentirme atraído por alguien más..."

"Arnold! ¡Sólo escúchate!" Rhonda se puso de pie, alzando la voz. Vino a sentarse a su lado. "¿Crees que existen los romances perfectos?" ella sonrió con tristeza. "Es la gente como yo quien los inventa. Es agradable verlos publicados. Es bueno leerlos y luego tirarse para tener algo con qué soñar. Pero no son reales. No creo que conozca una sola pareja que tenga una relación feliz y saludable. Todo el mundo está loco. Yo, por ejemplo, estoy enamorada de un hombre casado que tiene una relación enferma con su esposa / ex-esposa / esposa y pronto ex esposa de nuevo, ¿puedes creerlo? ¿Yo?" ella resopló y rodó los ojos "Hay este otro tipo; dice que me ama y que haría cualquier cosa por mí, y a veces me temo que lo dice en serio, lo que de hecho me preocupa como no tienes una idea. Uno de mis mejores amigos en el trabajo, su novia es adicta a las metanfetaminas y él sigue con ella. Otra, su novio la golpea hasta cansarse cada vez que le da la gana y..."

"Rhonda..."

"Lo sé..." ella asintió "Todo el mundo tiene sus secretos. Y al final del día todos nos las arreglamos de alguna manera, y creemos que somos normales. ¿Ves? Tú no estás tan mal. Y también sé lo que piensas. No vas a dejar Claire sólo porque tus ojos se distraen con cierta rubia que solía venerar el suelo sobre el que pisabas, ¿verdad? "

"Exactamente..."

"Todo esto no es más que una ilusión. Te entiendo, Arnold. Créeme, te entiendo." ella le palmeó el hombro.

Arnold asintió. "Es sólo una ilusión." Se dijo a sí mismo.

Permanecieron en silencio durante algún rato. Cada uno perdido en sus propias contemplaciones. De vez en cuando Arnold podía oír la voz de Helga que se elevaba por momentos, pero luego se volvía un murmullo. Alzó sus interrogantes ojos hacia Rhonda

"Esa es otra con monumentales apuros." Ella pronunció.

Arnold gruñó. Sólo podía imaginarlo. Incluso cuando la gente no la acusaría de ser una caza fortunas, eso no significaba que Helga la tenía fácil, ¿verdad? Al ser la novia de un hombre mayor...

"Arnold..." Rhonda añadió tras una pausa. Ella había estado mirando al suelo, pero luego levantó la vista para mirarlo a los ojos "Mira, sabes que te estimo. Eres mi amigo." exhaló "Y como mi amigo creo que debo advertírtelo. Helga..." miró hacia la puerta que estaba detrás de él "no está disponible. Creo que es cuestión de tiempo que lo hagan público."

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Lo siento de nuevo por el corte repentino. El siguiente capítulo está listo y lo publicaré el domingo. Lo prometo. El retraso fue porque quería poner todo junto y me tomó un par de días darme cuenta de que no era posible. El tono de cada parte es diferente. Como un regalo por su espera quisiera darles algunas pistas de lo que viene:

Capítulo 20. Todavía en casa de Helga. Ahora le toca a Rhonda hablar de uno de sus secretos; que termina no siendo su secreto personal por cierto, sino el de otra persona. Helga viene de mal humor después de su llamada.

Capítulo 21. Helga está llevando a sus huéspedes de regreso a sus casas. Después de dejar a Rhonda, el viaje hace un rodeo; una decisión inesperada que ayudará a Helga y Arnold a desarrollar un vínculo más profundo.

Capítulo 22. Después de una pequeña pelea con Claire un par de semanas más tarde, Arnold va a dar un paseo en solitario y se encuentra a sí mismo tocando a la puerta de Helga. Necesitaba un amigo con quien hablar. El 'oído' que encontró en el interior no era el que esperaba.

Capítulo 23. Domingo por la tarde y él está en una salida con Claire. Las cosas no han estado muy bien últimamente entre ellos. Un paseo, una cena y un espectáculo eran el plan cuando de pronto él recibe una llamada de uno de sus jefes. Su ayuda es requerida. ¿Cuál será la reacción de Claire ante la irrupción?

Capítulo 24. Mientras está en una fiesta en casa de uno de los amigos de voluntariado de Claire, Arnold tropieza con un sorprendente descubrimiento que tiene que ver con Helga.

Creo que eso es todo por ahora. NO POSEO OYE ARNOLD!

Los veo el domingo

P. 03/07/2015.