Cohete a la Luna

Capítulo Veinte

¡Tequila!


. . .

Arnold asintió. "Es sólo una ilusión." Se dijo.

Permanecieron en silencio durante un rato. Cada uno perdido en sus propias contemplaciones. De vez en cuando Arnold podía oír la voz de Helga que se elevaba, pero luego volvía a ser un murmullo. Alzó sus interrogantes ojos a Rhonda.

"Esa es otra con monumentales apuros." Pronunció la chica.

Arnold gruñó. Solo podía imaginarlo. Incluso cuando la gente no la acusaría de ser una caza fortunas, eso no significaba que Helga la tuviera fácil, ¿verdad? Al ser la novia de un hombre mayor…

"Arnold…" Rhonda añadió tras una pausa. Había estado mirando al suelo, pero luego levanto la vista para mirarlo a los ojos. "Mira, sabes que te estimo. Eres mi amigo." Exhaló "Y como mi amigo creo que debo advertírtelo. Helga…" miró hacia la puerta detrás de él "No está disponible. Creo que es cuestión de tiempo que lo hagan público."

Arnold asintió de nuevo. Se recargó pesadamente en su asiento. Después de darle una palmadita en la rodilla Rhonda se levantó y se dirigió a la cocina dejándolo solo. Cerró los ojos siendo consciente del gran peso que le cayó en el estómago. Así que así era la cosa. Helga tenía una relación. Dejó que la realidad se absorbiera en su ser.

Después de un momento en que su mente se quedó en blanco, exhaló. ¿Por qué la sorpresa? Ya había escuchado a Rhonda temprano; y él ya había supuesto que al ser Helga una adulta lo más probable es que tuviera una relación. Tal vez la cosa era que no quería admitirlo. El hecho de que su interés amoroso fuera un tipo mayor le hacía suponer que no era cierto.

¿Y ahora qué?

¿Cuál era el punto de preguntarse qué estaba haciendo Helga con un viejo rico? ¿Qué es lo que veía en él? ¿Qué obtenía de él? ¿Por qué alguien como Henry merecía una segunda oportunidad en la vida? ¿Era sólo porque era rico? ¿Acaso el destino daba a los ricos mejores oportunidades?

Él gruñó para sus adentros. Estaba siendo un hipócrita. Aquí estaba él, experimentando algo que podría llamarse un 'corazón roto' cuando acababa de afirmar que amaba a Claire. ¡Cuando tenía a Claire en primer lugar! Rhonda tenía razón. Todo era una ilusión.

Abrió los ojos para encontrar a Rhonda sentada frente a él mirándolo con simpatía.

"¿Por qué es tan difícil de… aceptar?" le preguntó en voz débil.

"Nos gusta fantasear. Algunas personas dicen que creamos realidades alternas para que nos ayuden a seguir adelante." ella se encogió de hombros y sonrió con una mueca "Tal vez tú acabas de perder la tuya."

Él resopló. "No sabía que te interesara la..." frunció el ceño. ¿Que era? ¿Ciencia ficción, esoterismo? Sacudió la cabeza.

"Entonces..." Rhonda comenzó de nuevo "Te está yendo bien, ¿eh? ¡No sabía que fueras tan bueno en tu trabajo!"

Él parpadeó al verse obligado a dejar atrás el hilo de sus pensamientos.

"Bueno... supongo que algo estoy haciendo bien." dijo dejando escapar un largo suspiro.

"Eso es bueno." Ella dijo lentamente. "¿Cuál es tu secreto?" -preguntó de nuevo después de un rato. Él realmente apreciaba sus esfuerzos. Había cambiado de tema sin meterse más en sus asuntos; sólo con la intención de permitirles disfrutar del resto de la noche. Decidió dejar de reaccionar exageradamente y controlarse.

"No hay tal secreto." Él se cruzó de brazos "Me gusta mi trabajo, supongo." Luego se rió, recordando todos esos pensamientos de meses atrás, cuando soñaba con el trabajo perfecto. Se echó hacia atrás.

"Bueno, suenas como un ganador para mí." Arnold le lanzó una pequeña sonrisa. "Deb debe estar feliz de tenerte cerca."

"¿Conoces a Deb?" Ella asintió.

"Sí, es una buena amiga. De vez en cuando nos acompaña en nuestras pequeñas reuniones. Es bueno tener un abogado entre tus conocidos." Rhonda sonrió "Bueno, ahora tengo dos." Añadió, mostrándole juguetonamente sus dedos índice y medio. "Y fuera del asunto del dinero, ¿cómo te va ahí? ¿Es un lugar agradable? ¿Tienes algunos amigos ya? ¿Enemigos...? ¡Nah! Eres demasiado bueno tener enemigos."

Arnold sonrió. Bueno, - él exhaló - tenía algunos buenos amigos ya. Había otro grupo de compañeros de trabajo y amigos para ir a almorzar cuya compañía disfrutaba.

"Considerándolo todo, es un lugar muy agradable." pronunció.

"¿Considerándolo todo?" ella sonrió.

"Ya sabes cómo es la cosa," no pudo evitar gruñir "Hay algunas personas..." se detuvo.

"Yo sé a lo que te refieres. Matones. Ningún lugar está a salvo de ellos." Ella sacudió la cabeza "¿Te molestan?"

"No precisamente a mí, pero tenemos ese grupito que siempre está molestando a la gente sólo por diversión."

Rhonda asintió con la cabeza. "Sí." exhaló "Pero ¿sabes? He llegado a la conclusión de que nuestro mundo está lejos de ser perfecto, y que tenemos que aprender a lidiar con el todo lo desagradable que hay ahí fuera."

"Tal vez tengas razón" Arnold comenzó, mirando a un punto impreciso en el cuarto de al lado "Pero simplemente no puedo entender cómo es que hay personas que lo tienen todo; personas que han sido privilegiadas desde el día en que nacieron, y aun así, se dedican a hacer de la vida de los otros un completo infierno" Rhonda lo observó en silencio" Incluso parecen disfrutar el ser temidos..."

La chica resopló "Estás hablando de Dick, ¿verdad?"

"¿Conoces a Dick?" frunció el ceño; girándose para verla pero leyó la respuesta en su rostro.

¡Qué pregunta! Él rodó los ojos para sus adentros. Por supuesto que lo conocía. Ella conocía a la familia entera.

Rhonda asintió "Puede que estés equivocado acerca de Dick, ¿sabes?" añadió con cautela.

"¿En qué manera?"

"En una al menos..."

"¿Y cuál sería esa?" no le gustaba nadita este secretismo repentino.

"No en la de él siendo un imbécil, por supuesto," ella dejó escapar una risa suave que trajo alivio sobre una situación que inesperadamente se tornó seria. Se acomodó en el sofá como solía hacer cuando estaba a punto de contar algo jugoso. "Pero Dick es más... profundo de lo que parece." Sorprendentemente se puso de pie y caminó hacia la puerta donde Helga había desaparecido. Ella puso una oreja contra la madera y luego se volvió hacia él "Creo que todavía tenemos algo de tiempo. Pero vamos a la cocina. Creo que necesito otra copa."

Arnold se puso de pie y la siguió.

"¿Entonces?" le preguntó una vez que ella vació la bebida de color rojo en un nuevo vaso de cristal. Esperó hasta que ella tomara un sorbo de su bebida y dejara escapar un largo suspiro.

"Así que Dick, ¿eh?" después de la pausa parecía insegura sobre si continuar o no, y Arnold esperaba que no hubiera cambiado de opinión. Se preguntó qué iba a decirle. ¿Algo nuevo de verdad? Porque en su experiencia era mucho lo que la gente hablaba de Dick, pero poco lo que en realidad era novedad. "Digamos que Dick es..." su voz se fue deteniendo.

"'¿Especial'?" Arnold resopló. Cuando Rhonda le dirigió una mirada de amonestación y él sonrió y sacudió la cabeza. "Lo siento... cada vez que alguien empieza a hablar de Dick dicen que es 'especial'" hizo comillas en el aire.

Rhonda pareció dudar de nuevo, pero luego finalmente comenzó.

"Dick no nació entre pañales de seda. De hecho, sus comienzos no podrían haber sido más diferentes, Arnold." Rhonda se aclaró la garganta mientras se apoyaba contra el mueble y parecía poner en orden sus pensamientos. Arnold parpadeó con escepticismo. Hasta donde sabía los Muellers tenían más de un siglo siendo ricos. "Sé lo que estás pensando." ella interrumpió sus pensamientos "Pero él nació del Mueller equivocado. Su padre embarazó a una de las chicas de la tienda y luego la abandonó después de que ella le dio la noticia. No sólo la dejó, sino que también le hizo la vida imposible. Ya sabes cómo es. Él empezó a hablar mierda sobre ella; la llamaba puta; afirmaba que el bebé no era su hijo. Un verdadero caballero...

"Para el día que el rumor llegó a la familia, la chica ya había desaparecido de la ciudad, algo que Frederick usó en su favor para demostrar que era inocente y la chica sólo estaba tratando de tenderle una trampa. Para su padre era un problema menos. La verdad era que Frederick era un bueno para nada. No los ayudaba en el trabajo; nunca fue a la universidad; se acostaba con la mitad de las chicas del pueblo; bebía mucho, y por la forma en que terminó su vida, al parecer también estaba metido con drogas.

Rhonda se acercó a la puerta y echó otro vistazo a la sala de estar.

"Así que Dick terminó siendo criado con muchas carencias en un pequeño pueblo en medio de la nada por una madre no demasiado inteligente ni ambiciosa. Se supone que Darleen -que es su nombre, una mujer muy alegre y dicharachera hoy en día, dueña de la casa más grande del rumbo en 'La Nada', Dakota del Norte – mantenía algún tipo de correspondencia con Frederick. Probablemente nunca se pudo olvidar de él. Así que un cada vez más perdido Frederick efectuaba visitas de vez en cuando. La inocente Darleen probablemente pensaba que aún la amaba," Rhonda resopló "... pero todos sabemos que él tipo sólo iba para follársela, y para maltratar al niño, aprovechando la vuelta." Ella chasqueó la lengua "No me cabe en la cabeza cómo una mujer permite que sus hijos sean maltratados a cambio de migajas. Hasta donde sé Frederick fue verdaderamente cruel. Él... él..." su voz se fue apagando y parpadeó horrorizada "No sé cómo alguien puede ser tan malvado con su propio hijo." Ella finalmente exhaló.

Arnold la observó mientras tomaba un sorbo de su bebida y sus ojos se mantenían muy abiertos. ¿Qué era lo que no se atrevía a decir? ¿Qué tan horrible podía ser? Era difícil imaginar que estaba hablando Dick, el omnipotente tipo que veía todos los días en la oficina. Arnold observó a Rhonda rellenar su vaso. ¿Cuántas margaritas llevaba esta noche? ¿Cinco o algo así? No sonaba ebria, pero él tampoco parecía borracho y ya llevaba encima... miró las botellas vacías... ocho... cervezas más o menos. ¿Es por eso que ella estaba siendo tan abierta? Por lo menos él no había sido el único bocón.

"Bueno, supongo que tengo que hablar del bueno para nada de Frederick un poco más." Ella dijo mientras caminaban de regreso a la sala de estar "Bien, para no hacer el cuento largo, la familia se cansó y finalmente dejó de preocuparse por él. Él venía de vez en cuando para robar dinero, o pedir dinero prestado a su madre. Ya sabes cómo son las madres. Ella se lo daba una vez que recibía de él la promesa que iba a buscar ayuda. Nunca se preocupó por cumplir, por supuesto.

"Después de la muerte del padre regresó sólo para tratar de vender su parte a Henry. Hasta donde sé Henry le compró una parte, pero se negó a comprarle todo, diciéndole que lo necesitaría para su futuro. Esto se mantuvo durante años. Él volviendo por dinero, incluso después de que la madre murió. La continua negativa de Henry para comprar el resto de su parte sólo llevó a Frederick a venderle todo a su socio y rival, Glen Brennan." Rhonda levantó la cabeza para verlo asentir con comprensión. "Al final, hubo una última vez que Frederick regresó en busca de ayuda. Estaba hecho un desastre. Su salud estaba muy comprometida. Siendo que no había nada más que vender, -no lo había habido en un buen tiempo, pero Henry le ayudaba comoquiera- Henry aceptó hacerse cargo de él con una condición: que se casara con Darleen y le diera su nombre al niño".

"¿Es esto real?" –Arnold preguntó con asombro. Rhonda asintió.

"Hasta la última palabra." Ella suspiró "Darleen consiguió finalmente que sus sueños se hicieran realidad, incluso si estos eran tener que hacerse cargo de un moribundo." Rhonda hizo una mueca. "Jugaron a la casita por un tiempo, aunque tengo serias dudas de que Dick estuviera por ahí."

"¿Cuantos años tenía?"

Rhonda se encogió de hombros "Era ya adolescente."

Arnold asintió. Se recostó en el sofá. Cuando Rhonda comenzó a hablar nunca pensó que la historia que estaba a punto de contarle terminaría siendo así. Nunca hubiera adivinado algo como esto acerca de Dick. Era casi una tragedia. ¿Había un final feliz?

"¿Sabes? Quiero sentir lástima por el niño, pero luego recuerdo que es Dick y..."

"No puedes sentir empatía por él." Ella terminó por él.

"Es sólo que parece no encajar." Dejó escapar una pequeña carcajada. "¿Has visto al tipo en que se convirtió?"

Rhonda se encogió de hombros otra vez. "Supongo que la gente que no lo conoce realmente tiende a pensar de esa manera."

"Pero yo lo conozco." dijo él.

"Ah, pero no lo conoces bien." dijo ella con desdén.

"¿Y tú sí?" se burló "Porque yo trabajo de cerca con él y..."

"Y yo salí con él." Ella dijo con jactancia; con la obvia intención de tener la última palabra.

"¿Tú qué?" -le preguntó un par de segundos más tarde, cuando la sorpresa inicial se había escurrido.

"Yo salí con él... hace algún tiempo. No es algo de lo que hablo mucho, pero..." se encogió de hombros.

"¿Saliste con él?!"

"Un par de veces" ella asintió casualmente "No funcionó."

"Pero... o sea… ¿Cuándo? - ¿Por qué?" se rió entre dientes. Simplemente no podía superarlo. "Lo siento," Por fin sacudió la cabeza y preguntó: "¿Por qué dijiste que es algo de lo que no hablas mucho?"

"Oh," parecía que no se esperaba esa pregunta porque vaciló. Lanzándole una mirada cautelosa, añadió "Tal vez debería hacer énfasis en dejar claro que no es porque crea que salir con él... sea algo vergonzoso." Ella vaciló "Eso no es lo que quise decir, porque de hecho es todo lo contrario. Él es un muy buen partido. Es guapo, rico, complicado." ella levantó sus cejas "Es todo lo que te prometen; el chico malo que puedes arreglar con mucho amor."

"En realidad esa es precisamente la razón por la que traté de tomarme las cosas con calma con él. No todos los días consigues una cita con alguien como Dick Mueller. Es un heredero, después de todo." Rhonda abrió grandes los ojos. Allí estaba ella; Rhonda Lloyd, la chica de la revista Vogue.

Arnold no pudo evitar soltar una risita y ella frunció el ceño.

"Lo siento. Es sólo que no lo veo como un príncipe azul". Le sonrió "Ni siquiera puedo imaginármelos juntos; ustedes son bastante diferentes."

"¿Diferentes?" ella parecía sorprendida, pero continuó no obstante. "De todos modos - y sólo para que quede constancia- nunca estuvimos realmente 'juntos'". Hizo comillas en el aire. "Como te dije, yo quise tomarme las cosas con calma porque, como también dije, él es alguien con quien te imaginas en una relación a largo plazo. La verdad es que toda mi planificación fue innecesaria. Dick es medio anticuado. No le gusta apresurar las cosas. Ahora lo sé." Ella rodó los ojos y se recostó en su asiento "Bueno, las cosas no funcionaron, resultó que él es... complicado. Demasiado complicado para mi gusto, pero..." se detuvo "pero tuve la oportunidad de conocerlo, y mi opinión es que el Dick real se ajusta perfectamente a esa vieja y compleja versión de él mismo. Yo sí puedo ser empática con él, y de hecho me cae muy bien. Quedamos como amigos".

Arnold asintió mientras la observaba su perderse en pensamientos. Un repentino pensamiento llegó a su mente. Claire. ¡Dios! No sería fácil mantener todo esto lejos de su conocimiento. Ella estaba loca por todo lo que tenía que ver con los Muellers. Después de un momento o dos se encogió de hombros. Ya se encargaría de eso más tarde. Rhonda se estaba poniendo cómoda; llevando sus piernas hacia arriba en el sofá.

"¿Y él te contó todo esto sólo después de un par de citas?" preguntó. De alguna manera encontraba difícil de creer que Dick usara la carta de 'Pobrecito de Mí' sólo para conseguir un revolcón; algo que supuestamente no estaba buscando, después de todo.

"¡Arnold!" Rhonda se enderezó en su asiento y lo miró repentinamente alarmada. "¡No hagas que me arrepienta de haber confiado en ti!" le advirtió "¡Es súper secreto! ¡Jura que no hablarás de esto nunca!"

"Seguro." Él hizo un gesto de indolencia con la mano.

"¡¿Es que no lo entiendes?!" dejó su sillón a toda prisa y se acercó, quedando de pie inclinada sobre él "Si alguna vez Dick se entera de lo que yo sé estoy segura que alguien va a pagarlo muy caro." Hizo una pausa "Si alguna vez se entera de lo que tú sabes alguien va a tener que morir. No lo conoces." El sonido de una puerta que se abrió llegó hasta ellos. "¿Arnold?" apuró en voz baja. El chico asintió.

"Chicos- Lo siento de nuevo." Helga entró y se pasó de largo en su camino a la cocina. "Sé que he sido una anfitriona terrible." se quejó "Voy a compensarlo, se los prometo."

"No te preocupes, Helgs." Rhonda dijo en voz alta. "Arnold y yo hemos tenido tiempo para ponernos al día por todos esos años perdidos. Es un muñeco. Ha sido muy agradable."

"Excelente." Ella gritó desde la cocina.

"Hay algunas margaritas frescas por allí." Rhonda dijo, y luego se volvió a Arnold y cambió su expresión amenazándolo con un gesto de que le cortaría la garganta. Arnold sonrió ante la señal, pero asintió de todos modos. Era divertido ver a una chica tan fina como ella amenazándolo.

"¿Margaritas? ¡Hombre, necesito un trago de verdad!" Helga estaba de vuelta y gruñó mientras ella se sentaba en la alfombra delante de ellos. Arnold parpadeó. Ella había traído de la cocina una bandeja con la nueva botella de tequila, vasos tequileros, sal y limón.

"Helga..." él habló con advertencia en su voz "Vas a conducir esta noche, ¿recuerdas?"

"¡Ya lo sé, a-bue-la!" ella le lanzó una mirada molesta "No voy a emborracharme. Sólo necesito un poco de diversión."

Rhonda ya se había sentado a su lado y comenzó a ayudarla con las bebidas. "¿Qué fue eso?" -le preguntó a la rubia en un murmullo "¿celos?"

"No preguntes." murmuró la rubia en respuesta mientras vertía el líquido ámbar en los vasos. Rhonda no habló más, pero le lanzó a Arnold una mirada de complicidad. ¿Henry? Estaba casi seguro de que ese fue el nombre que se dibujó en la frente de la chica. ¿Quién lo hubiera dicho del viejo y sabio tipo? Resopló para sí mismo.

De todas maneras, dos rondas de shots después nadie recordaba nada acerca de celos, niños maltratados o cualquier otra cosa por cierto. Conversaciones pequeñas llenaron el tiempo. Empezaron con el Sr. Simmons y terminaron hablando de los compañeros de trabajo de Rhonda. Si ella no estaba embelleciendo el relato, su oficina podría ser convertida fácilmente en una serie de televisión. Debía ser un lugar de trabajo interesante; Brenda y Claire matarían por trabajar allí. Arnold se rió. De vez en cuando se volvía para ver a Helga. Ella había cambiado, e incluso cuando seguía el hilo de la conversación y trataba de ocultar su estado de ánimo, su mirada se ausentaba por momentos. Meses atrás ella había mencionado que sabía que las relaciones eran difíciles, se recordó. Sólo Dios sabía lo que estaba pasando con la de ella.

Arnold exhaló y su atención volvió a Rhonda cuando empezó a hablar de él y de su relación no demasiado perfecta. Arnold rodó los ojos por dentro pero no discutió. ¿Cuál era el punto? No era como si fueran a ir a buscar a Claire y traicionarlo. Helga saltó de inmediato y se quejó.

"¡No puede ser! ¡No me digas eso, Arnold!" se enderezó y se puso sobre sus rodillas, colocando sus manos sobre las rodillas del chico "Eres, con mucho, el chico más bueno que conozco," dijo con seriedad "Si tú no puedes mantener una linda relación entonces, ¡¿qué se puede esperar para el resto de nosotros?!" se volvió hacia Rhonda "¡Estamos condenadas!"

Arnold sacudió su mareo perdido en esos ojos azules que lo miraban con desasosiego. No pudo evitar extender la mano y tocar la suave piel de su mejilla.

"¡Eso no es cierto!" dijo en voz baja "Estoy seguro de que estás haciéndolo bien."

Se volvió hacia Rhonda que afortunadamente no pareció darse cuenta de su debilidad y también parecía preocupada.

"Ella tiene un punto, sabes." Hipó "O algo así."

Arnold no tenía una respuesta para eso. Se recostó en el sofá y exhaló. Helga lo había -por supuesto- dejado ya y se dirigía a la mesa. Trajo un plato con sándwiches y lo puso en su regazo. Luego se sentó a su derecha. Rhonda también dejó la alfombra y se sentó a su izquierda.

"Come" dijo la rubia. Tenemos que recuperar la sobriedad, o más bien... en todo caso, yo tengo que recuperar la sobriedad, " ella tomó un pedazo de pan y se apoyó descuidadamente sobre su hombro.

Arnold sonrió, dándose vuelta para verla, o bueno, para ver su cabello que era todo lo que se podía ver desde su posición. Podía sentir el movimiento de sus mandíbulas contra su hombro mientras masticaba. Él lanzó su brazo alrededor de ella.

"Creo que dijiste que no ibas a emborracharte."

"No estoy borracha." Ella le dio un codazo con fuerza. Él se quejó. "Pero tengo que animarme antes de ponerme detrás del volante." Hizo una pausa "Ya saben que podrían quedarse a pasar la noche aquí si quisieran, pero no sé si Claire Honey BooBoo estaría contenta con eso." Se movió para mirarlo al decir la última parte.

Él no pudo evitar soltar una risita. "No. A Claire Honey BooBoo no le gustaría eso."

"Sí, me lo imaginaba."

Helga volvió a su posición. Rhonda había tomado un sándwich para ella y murmuró algo acerca de que alguien más tampoco estaría feliz si ella se quedara aquí.

No habían hablado mucho después de eso. Arnold siguió lanzando miradas a la cabeza rubia que descansaba en su hombro. Ella estaba tibia, olía muy bien... Se preguntó por qué Henry estaría celoso de que ella no pasara esta noche a su lado. Era sólo una noche, después de todo. Se preguntó lo que diría si supiera que su bonita cabeza descansaba sobre su hombro, probablemente empapándose con su olor. Él exhaló profundamente. Al menos una cosa sabría a ciencia cierta a partir de esta noche. Helga no estaba interesada en él. Y eso era todo.

. . .


No soy dueña de HeyArnold!

No poseo ninguna MR mencionada aquí. Soy dueña del argumento y los PO.

Gracias por leer. Todos sus comentarios son bienvenidos. Mil gracias a todos los que siguen/'favoritean' esto y especialmente a aquellos que dejan reviews. ¡Son lo máximo,chicos!

El siguiente capítulo se llevará un par de semanas. Por ahora quiero desearles un feliz mes de julio. Hasta pronto.

05 de julio 2015.