Cohete a la Luna
Capítulo Veinticuatro
A Conocer al Jefe
…
Les advertí que era un capítulo largo ;)
. . .
"El Sr. Arnold Shortman está aquí para ver a la Srita. Pataki..." el guardia pronunció con exagerada formalidad "sí... sí ... sí," inclinó atentamente la cabeza, incluso cuando era obvio que no estaba siendo visto por su interlocutor "Muy bien, señor. Lo envío para arriba inmediatamente".
"Sígame, por favor," el hombre lo precedió por el pasillo y hasta el ascensor que ya los esperaba. Presionó el 17. "Aquí lo tiene. 17 B." informó, y sonrió de nuevo "Que tenga una excelente noche, Sr. Shortman."
Arnold difícilmente se percató de que todo esto había sucedido en apenas un abrir y cerrar de ojos.
"¿Señor?" -dijo en voz alta. La persona con la que había hablado por teléfono era... ¿un "él"?
Menos de un minuto después estaba de pie frente a la -de nuevo - puerta semi abierta del apartamento marcado como 17 B. ¡¿Estas personas nunca cierran la puerta o qué?! Gruñó, incómodo. '¿Qué diablos estoy haciendo aquí? Se reprendió a sí mismo. 'Debí haber huido mientras pude," pensó mientras miraba a su alrededor. "¡Bah, esto es ridículo!». Tocó a la puerta y una voz difusa le llegó desde el interior. Frunciendo el ceño, abrió la puerta y entró.
"¿Disculpe?" -dijo en voz alta.
El gato llegó con su cola en alto para recibir a su visitante. Arnold se inclinó para acariciarlo, pero el felino se le escapó.
"Aquí atrás," se escuchó la voz de nuevo.
"Oh-oh".
No era otra sino la voz de Henry.
Tragando saliva, Arnold enderezó los hombros mientras intentaba localizar el punto de donde venía la voz; que era obviamente de uno de los dormitorios. Si él debía seguir la pista que le daba el gato, entonces tendría que dirigirse a la del centro. Arnold cerró la puerta principal y avanzó, sintiendo una extraña sensación en la parte posterior de su cuello. ¿Qué demonios voy a contestar cuando me pregunten qué estoy haciendo aquí?
Se detuvo brevemente antes de entrar a la recámara. "¿Hola?" saludó.
"Eso fue rápido." La voz dijo de nuevo, un poco sin aliento. Venía del cuarto de baño, cuya puerta estaba completamente abierta "Pensé que tendría tiempo para terminar esto antes de que llegaras." Arnold levantó las cejas con fingida sorpresa.
"Bueno, el ascensor es rápido...", dijo tentativamente "a diferencia del de la oficina"
Henry resopló. Arnold vaciló otra vez... y luego miró alrededor de la habitación tenuemente iluminada. No sabía qué hacer, pero siendo que parecía que tenía que hacer algo, entró a la habitación y se detuvo junto a la puerta del baño; se asomó dentro solo para parpadear ante la imagen. Henry estaba sentado en cuclillas mientras - "Hola" Arnold lo saludó – mientras limpiaba la caja de arena del gato.
"Hola," la respuesta de Henry sonó como queja.
"¿Necesita ayuda?" se ofreció. Arnold no pudo evitar sonreír ante la imagen. No todos los días tenías la oportunidad de ver el propietario de Mueller Enterprises encargándose del trabajo sucio.
Henry dejó lo que estaba haciendo para mirarlo con una sonrisa incómoda.
"De hecho, sí" se rió, levantando la cara para evitar la cola de El Fumador. "Te agradecería si me quitaras al gato de encima"
El gato parecía estar pasándola bien frotándose contra Henry mientras realizaba su trabajo.
"Claro," dijo mientras entraba el estrecho espacio de la ducha. "Parece que no le gusta ver que... mmm," Arnold vaciló.
"¿Que esté sacándole toda la mierda… a su caja de arena?" Henry se echó a reír. "Oh, vamos, no lo conoces. Creo que de hecho está inspeccionando mi trabajo."
Arnold extendió sus brazos para alejar al gato de Henry, pero Fumador reaccionó a su cercanía adoptando una postura defensiva y gruñéndole. Luego corrió hasta el fondo de la ducha desde donde le gruñó de nuevo.
"Parece que no le simpatizas," dijo Henry con naturalidad mientras se apresuraba a terminar su trabajo. Se levantó, puso la bolsa con la suciedad en una segunda bolsa de plástico junto con sus guantes y salió de la habitación.
Arnold se volvió para ver al gato, pero el felino se le escurrió de nuevo y corrió detrás de Henry. Él se lavó las manos en el lavabo y los siguió afuera. Antes de salir de la habitación, se detuvo por un momento para parpadear cuando se dio cuenta de algo. Miró alrededor con ojos grandes y redondos; se dio cuenta de la habitación no era otra sino la recámara del gato. El mobiliario y la decoración lo gritaban. Sacudió la cabeza con incredulidad y se dirigió a la cocina.
"¿Es esa...", preguntó cuándo se encontró al otro hombre lavándose las manos en la lavandería "la habitación del gato?"
"Sí, lo es." Henry asintió con la cabeza mientras se secaba las manos con una toalla de papel. "Vivo diciéndole a Helga que este tiene que ser el gato más consentido en todo el mundo, pero ella no me escucha." Señaló hacia una esquina cuando pasó a su lado en su camino a la nevera. Arnold inclinó la cabeza mientras observaba el moderno alimentador de gatos en el extremo de la habitación; tenía tres tipos diferentes de comida ahí.
"Creo que estoy de acuerdo con usted." dijo "Esa habitación es más grande que la mía."
Por toda respuesta Henry soltó un bufido. Sacó dos cervezas del refrigerador y se irguió en toda su estatura cuando le entregó una. Arnold siempre supo Henry era un hombre alto; pero al estar en el espacio cerrado de la cocina vaya que podía ser imponente.
"¿Helga..?"
"No está aquí." Le informó con naturalidad cuando abrió su botella "¿No se despidió de ti, supongo?" dijo burlón antes de girarse para deshacerse de la tapa.
Arnold se encogió de hombros y fingió que no se percató de la burla en su comentario "No," admitió "De lo contrario, no estaría yo aquí."
"Correcto", el hombre asintió con la cabeza y salió de la cocina. Arnold lo siguió hasta la última de las salas, la que tenía paredes de madera, donde encendió las luces y caminó un poco por el lugar.
"¿A dónde fue?" Arnold preguntó mientras observaba al hombre mayor tomar un trago de su cerveza.
"A Guatemala" le informó "Tomó un avión ayer y no va a volver hasta el sábado." Tomó asiento e invitó a Arnold a hacer lo mismo.
"Ya veo."
"Y como Lupita, la chica que le ayuda, también pidió al resto de la semana libre yo tuve que venir y comprobar que el Fumador estuviera bien."
Ambos se volvieron para ver el gato que había estado siguiéndolos, pero manteniendo su distancia. Henry palmeó el reposabrazos y el gato brincó a su lado. Después de unas cuantas vueltas y roces; se sentó sobre las piernas de Henry, de frente a él y se levantó sobre sus patas traseras para empezar a jugar con el botón del cuello de su camisa.
Arnold observó la escena con los ojos entrecerrados. Algo le hizo recordar la comodidad de su casa de la infancia.
"No he tenido un gato como mascota en mucho tiempo", dijo con un suspiro antes de poder detenerse. "Tenía cuando era un niño. Mi abuela los recogí- … um… los adoraba." Se corrigió.
"¿Los recogía?" Henry se rió mientras acariciaba al gato "¿Como una vieja loca de los gatos o qué?"
Arnold no pudo evitar sonreír "No exactamente, pero..." se encogió de hombros: "Bueno, sí, algo por el estilo"
Henry asintió. "Son buena compañía. Es relajante tenerlos cerca. Tu abuela probablemente lo sabía."
"Sí, estoy seguro de que lo sabía." Arnold sonrió recordando sus abuelos, y -por supuesto- el montón de animales domésticos que vivían en la casa de huéspedes en ese entonces "Era una mujer sabia."
Henry asintió y tomó un trago de su cerveza, "¿Sabes?" preguntó bruscamente "Sabía que tú y Helga eran amigos y todo, pero..." hizo una pausa "No que fueran la clase de amigos que se visitan el uno al otro..." se detuvo y lo miró directo a los ojos "-tan tarde en la noche."
Arnold se agitó incómodo y estaba casi seguro de que se sonrojó. ¿Qué estaba insinuando? El chico rubio se arrepintió de su elección. Estaba sentado justo enfrente de Henry Mueller; el jefe de sus jefes; el hombre que era dueño de la empresa donde trabajaba; el hombre que tenía una relación con Helga Pataki, la chica a la que él estaba visitando a horas inapropiadas sin una invitación previa. ¡Diablos! Así es como se debían sentir los acusados cuando estaban frente a sus interrogadores.
"A decir la verdad," Arnold comenzó con incomodidad "eso no sucede...". Hizo una pausa; estaba nervioso, pero no iba a tartamudear. Él era un abogado después de todo, "salí a dar un paseo y decidí..." Miró al suelo con torpeza "No lo sé- no lo planeé; simplemente pasó, supongo que sólo necesitaba a alguien con quien conversar," terminó alzando la vista.
"Ya veo," Henry se inclinó en su asiento y tomó otro trago de su cerveza. Todavía acariciaba al gato mientras lo miraba fijamente. Arnold sospechaba que la mirada que le estaba dirigiendo era la misma que fue rechazada por la gente de relaciones públicas. Era una mirada extrañamente penetrante que no te hacía sentir cómodo, en lo más mínimo, sino más bien lo contrario. "Así que, problema de chicas, ¿eh?" preguntó, la intensa mirada desapareció tan rápido que a Arnold le costó trabajo creerlo.
"Se puede decir que sí." admitió, frunciendo el ceño con confusión.
"Entonces has venido al lugar correcto, hijo. Soy un experto en problemas de chicas." se rió entre dientes "Tal vez sea cierto lo que dice la gente. Todo sucede por una razón."
"Usted no cree eso, ¿verdad?" Arnold respondió de inmediato; aprovechando su oportunidad para cambiar la conversación. Él bebió de su cerveza. De ninguna manera iba a hablar con Henry Mueller acerca de su vida amorosa... No – en – un – millón - de años...
O eso era lo tenía planeado... porque un minuto después allí estaba; soltando todo la sopa acerca de su vida amorosa... bueno… de una parte de ella.
"Y entonces... solo me fui… necesitaba salir de allí... respirar un poco de aire fresco..."
"¿Azotaste la puerta al salir?" Henry se rió. Arnold levantó la vista para ver las esquinas de sus labios curvándose hacia arriba.
Bien, era cierto. No tenía palabra. ¡Demándenlo!
"Sí, lo hice. Estaba muy enojado. No pude evitarlo." él asintió con la cabeza y tomó otro trago de su cerveza.
"¡Muy bien hecho!" Henry lo felicitó "Un hombre tiene que dejar bien plantado su punto."
"¿Alguna vez le sucedió a usted?" Arnold le preguntó de repente. Henry alzó las cejas con diversión "¿Discutir con tu esposa... su novia... quiero decir...?"
El tipo resopló, ignorando su vacilación. "Por supuesto que me ha pasado. Todo el tiempo." Arnold frunció el ceño. No esperaba que Henry en realidad le respondiera. "Las chicas son todas iguales. Siempre han sido así y siempre lo serán. Ese es el problema con el amor, no hay amor..."
"¿Ético...?"
¿Qué demonios lo hizo decir eso? Arnold soltó una risita. No sabía por qué, pero algunas de las expresiones de Henry le hacían recordar a su abuelo. No eran las expresiones en sí mismas - Henry tenía clase hasta en los huesos. Y no era esa cosa de la edad, ya que aparte de su pelo blanco y las innegables arrugas, Henry era sorprendentemente jovial para su edad. No parecía que tuviera los setenta y tantos años que Arnold sabía que tenía. No. Era algo más relacionado con su picardía, con su desparpajo...
"¿Ético?" -preguntó Henry, aparentemente divertido por la palabra que eligió pronunciar. "Bueno, ¿por qué no?" se encogió de hombros "No estamos hablando de una chica cualquiera que te ayuda a pasar por la noche, ¿verdad? Sino de la chica que comparte tu casa y tu cama. La chica que esperas que se convierta en tu esposa algún día."
"Ese es el punto..." Arnold murmuró vacilante.
"Bueno, ¿y ya le propusiste matrimonio a esta chica tuya...?" Arnold sacudió ampliamente la cabeza "¿Has pensado en proponérselo?"
Arnold inhaló. "Hace unos meses pensé que ya debía hacerlo..."
"Pensaste que debías..." le preguntó con el ceño fruncido "¿Qué pasó?"
"Ya no estoy tan seguro."
"¿Por qué? ¿Porque conociste a otra chica? ¿Ese es tu 'problema de chicas'?
"¡No!" Arnold casi gritó, y brincó en su asiento cuando se dio cuenta de lo que hizo. Henry parpadeó teatralmente y el gato se volvió a verlo con ojos sorprendidos "No se debe a que haya otra chica... No sé..." Henry lo estaba observando con una media sonrisa "Es sólo que soy... incapaz de ver... una razón... para proponérselo..." se detuvo. No sabía cómo se metió en este lío, pensó mientras cerraba los ojos y apoyaba la cabeza hacia atrás.
"B-bien. Esto se está poniendo interesante." Henry soltó una risita y se levantó "Pero antes de continuar creo que necesito otra cerveza." Arnold se maldijo. Su tan mentada repentina impulsividad - tan bendecida hacía apenas unos días - ahora era un dolor en el trasero, pero antes de que tuviera la oportunidad de ponerse todo alterado Henry ya estaba de vuelta. Le ofreció una nueva botella y tomó su asiento. "¿Tú crees…?" vaciló "¿Por qué crees que sucede?"
Arnold soltó toda su aprehensión y repitió la pregunta en su mente. Por vida de dios que no podía encontrar una respuesta. Tal vez era sólo que no había una respuesta. Tal vez estaba demasiado consciente de sí mismo en este momento como para pensar claro.
¿Cómo terminó aquí? Estaba nervioso; no estaba pensando correctamente; no iba a decir nada indecoroso acerca de Claire, eso era seguro...
"Me temo que no tengo una respuesta para eso." Finalmente admitió.
"¿No tienes ninguna respuesta para eso?" Henry asintió y se echó hacia atrás, aparentemente pensativo por un momento. Después de otro trago, dijo "¿Te has dado cuenta de que... después de la mentada 'revolución sexual' las chicas quizá no consiguieron lo que estaban buscando?"
Arnold levantó la vista para mirarlo con el ceño fruncido.
"Lo siento... no te avisé. Estoy hablando en general." Se detuvo de repente y se inclinó hacia delante "No quiero criticar a nadie, sólo estoy filosofando aquí. Pensando en voz alta, si quieres." aclaró "Quiero decir, las chicas, querían cambiar la sociedad, los códigos de conducta relacionados con la sexualidad y las relaciones interpersonales, tomar sus propias decisiones; lo que está bien; estoy feliz de que lo hicieran. Era su derecho, después de todo... "
Arnold se echó hacia atrás y lo escuchó atentamente. Todavía no sabía si estaría de acuerdo con él, pero Henry expresando su filosofía era algo digno de ser escuchado.
"De todos modos, creo que recibieron también algunas otras cosas que no esperaban del asunto. Que los hombres se negaran a casarse es una de ellas. Que lo piensen demasiado antes de echarse el lazo al cuello. No quiero sonar como mi tía solterona Ofelia aquí, pero, como ella solía decir, ¿por qué comprar la vaca cuando se puede conseguir la leche gratis? "
"Eso es algo duro de decir." Arnold pronunció.
"Lo sé, pero somos hombres, Arnold. Vemos las cosas desde este lado de la barrera."
"Bueno," Arnold respondió después de dedicarle un momento al pensamiento "Afortunadamente no todos los hombres piensan así."
"Eso es bueno de escuchar."
"¿Porque hay hombres que todavía quieren casarse?" Se inclinó hacia delante para preguntarle.
Henry negó con la cabeza "Porque a pesar de todo, las chicas todavía quieren todo el paquete." Arnold frunció el ceño de nuevo "El anillo, el vestido blanco, la recepción, la casa en los suburbios y la SUV en la entrada." Henry señaló.
Arnold estaba a punto de replicar, pero entonces recordó a Claire, a Brenda - ¡incluso a Phoebe! - mencionar la casa con la barda de estacas en los suburbios y optó por morderse la lengua.
"Puede que tenga razón..." dijo finalmente "Supongo que la guerra de los sexos es un debate aún vivo."
"Lo es, ¿no es así? Creo que nunca le veremos el final." Henry exhaló "Es por eso que no estoy dispuesto a perder el tiempo discutiendo sobre el asunto. No vamos a encontrarle la solución esta noche, ¿no lo crees?"
Arnold rió. "Le concedo eso."
"Me alegro de que estés de acuerdo conmigo, hijo."
"¿Por qué?" Arnold sonrió "¿No le gusta la oposición?"
Su respuesta hizo que Henry soltara una carcajada. El hombre mayor se echó hacia atrás, se cruzó de piernas al estilo americano y lo observó con una sonrisa "En parte," se rió de nuevo "pero sobre todo porque sería una pena que un hombre tan inteligente como tú desperdiciara su tiempo discutiendo temas sin sentido. Esas cosas son inútiles y una pérdida de tiempo; no son rentables".
"¿No son rentables?" Arnold se rió entre dientes.
"No son rentables". Henry asintió y sonrió con una mueca "¿Estás tratando de hacerme sentir mal por mi forma de pensar, por ser quién soy?" Levantó una ceja inquisitiva "No lo vas a conseguir, hijo. Puede que haya nacido en mejores condiciones que la mayoría de la gente, pero eso no quiere decir que no haya trabajado duro para llegar a mi posición. Cada quien hace lo que puede con lo que tiene, ¿no te parece? "
Arnold vaciló. "Bueno, aunque admito que es un poco difícil de ponerme en sus zapatos, supongo que tiene razón."
"Ya veo..." el otro hombre se quedó callado y le dirigió esa mirada dura de nuevo. Arnold se preguntó si estaba consciente de cuán profundamente agresiva era esa mirada. Respiró profundamente y exhaló por la boca en un esfuerzo por no tomárselo personal. Hasta ahora Henry había sido amable, a decir verdad. "Bueno," el hombre frente a él sonrió y la hostilidad desapareció en un abrir y cerrar de ojos, igual que había ocurrido antes "en vista de que parece que estamos llegando a un impasse volvamos a tu problema de chicas," pronunció en voz alta "y a la respuesta de por qué aún no le has propuesto matrimonio".
Arnold se quejó intencionadamente "Pensé que ya lo habíamos dejado atrás."
Henry se rió. "¿Por qué lo haces tan difícil-" preguntó "cuando la respuesta es tan simple?"
"¿Lo es?" Arnold respondió con otra pregunta "¿Y cuál es? ¿Que tengo la leche gratis?"
"Bueno, tú lo dijiste." Henry asintió con un solo movimiento hacia abajo y se recostó de nuevo "Aunque, pensé que me darías una respuesta real y no un sólo un factor."
"¿O sea...?" Arnold se inclinó hacia delante para escucharlo con toda su atención.
"Ella no es la indicada." Soltó como si nada. Arnold apoyó la cabeza contra el respaldo sintiendo como si le hubieran dado una bofetada en la cara "Lo siento, no acostumbro andarme por las ramas." El chico rubio asintió distraídamente "Lo que me lleva a la siguiente pregunta:" Henry continuó de inmediato "¿De verdad no tenías la respuesta, o te la negabas a ti mismo?"
Henry lo dejó a solas con sus pensamientos y esperó pacientemente hasta que Arnold estuviera listo para comenzar a hablar.
"Supongo..." Arnold levantó la vista hacia el techo "que no estoy listo para asumir una postura".
Henry alzó las cejas "Bueno, ese es un buen descubrimiento. Por lo menos ya estás al tanto de lo que está pasando..."
"¿Por lo menos?"
"¡Aquí vamos otra vez! ¿Andándose por las ramas de nuevo, Sr. Shortman?" Henry resopló "Quiero decir, no estás haciendo nada al respecto. ¡Estás perdiendo tu tiempo!" Sacudió la cabeza con decepción "¡Vivo diciéndole a Dick lo mismo! No sé qué está pasando con los jóvenes estos días. Entre más tiempo pierdes en tomar una decisión, más tardas en empezar a vivir la vida que mereces."
"¿De verdad cree eso?" Arnold levantó la cabeza "¿Qué hubiera usted hecho?" preguntó "Quiero decir, ¿si estuviera en mi posición? ¿Le habría propuesto matrimonio ya?"
De nuevo le sorprendió que Henry respondiera sin vacilaciones.
"¡Por supuesto que no!" declaró: "Nunca lo hubiera hecho si supiera que no es la elegida".
"¿Cómo sabe quién sí lo es?"
Henry vaciló antes de contestar.
"Mmmmm. Bueno, sólo he propuesto matrimonio una vez, y fue hace mucho tiempo..." se frotó la barbilla "La verdad es que no sé cómo responder a eso." Se encogió de hombros y luego levantó las cejas "Simplemente lo supe."
"Siempre me he preguntado si hay un indicio o algo que te haga estar seguro de que estás haciendo lo correcto..." Arnold murmuró, más para sí mismo que para su interlocutor.
"No sé si alguna vez tienes la convicción de que estás haciendo lo correcto o no. Lo que recuerdo es que ella era perfecta; llenaba mis expectativas en todos los sentidos."
"¿Qué la hacía perfecta?" Arnold continuó con su interrogatorio.
Henry sonrió con cautela "¿Realmente me estás preguntando eso?" Arnold asintió con convicción. "Muy bien," hizo una pausa mientras miraba detrás de Arnold como para poner en orden sus pensamientos "En ese caso, creo que tengo que dejar claro que la última de mis intenciones sería reventar tu burbuja, pero me temo que es lo que está a punto de suceder".
"¿Reventar mi burbuja?"
"Acerca del amor... y la felicidad doméstica."
"¿Es tan duro?" Arnold levantó una ceja inquisitiva.
"Una vez que te haya dicho lo que en realidad pienso, me verás un hombre sin corazón," él rió "¡Demonios! Tal vez lo sea. No veo la vida como tú, Arnold. Soy mucho más viejo; menos idealista. Y lo que te voy a decir es el punto de vista de un hombre mayor, por supuesto..."
"Usted no es tan viejo..."
Henry se rió. "¿Eso crees?" Arnold asintió "Gracias." Henry aceptó el cumplido con un asentimiento; y luego lo miró brevemente al tiempo que una sonrisa maliciosa apareció en sus labios. "Ya sabes lo que dicen: 'Un hombre tiene la edad de la mujer que acaricia.'" Suspiró con añoranza y Arnold se encontró retorciéndose contra su voluntad. "Fue Groucho Marx quien lo dijo primero, creo."
Arnold no pudo emitir ni una sola palabra durante en el siguiente minuto entero. Su mente parecía desconectada, nublada. Su pecho se sentía pesado con una sensación desconocida. No era enojo. No eran celos. No era el impulso de golpear la cara de Henry y tirarlo al suelo...
¿O lo era? Se preguntó cuándo se dio cuenta de que sus manos se habían convertido en puños.
"¿Estás bien?" le preguntó Henry. Sus ojos azules brillaban y esa sonrisa artera todavía se dibujaba airosa en sus labios. Los puños de Arnold se sacudieron "Me pareció ver que te ponías blanco. No es a causa de la cerveza, ¿verdad?"
"No, por supuesto que no. Estoy bien." Murmuró.
"¿Estás seguro? Estaba a punto de ir por otra cerveza para mí, pero creo que mejor esperamos", se echó hacia atrás, y con toda la paciencia del mundo revisó su teléfono celular.
Arnold lo observó sin pestañear. Inclinó la cabeza hacia un lado. Este hombre estaba jugando con él; lo sabía. Y él sabía que a Arnold le gustaba Helga y estaba metiéndose con su cabeza por eso. Pero ¿que podría hacer Arnold al respecto? Ella estaba con él, después de todo; ella había dicho que él era todo lo que ella quería; y por mucho que lo odiara, Henry tenía todo el derecho a alardear todo lo que quisiera. No había nada que pudiera hacer al respecto.
El tipo se volvió a Arnold y volvió a hablar. "¿Todavía quieres que responda tu pregunta o fue ya suficiente de cruda realidad por un día?"
Sí, jugando con su cabeza...
"¿Ayudaría a... mi situación actual?"
Era ya suficiente para él. Debería irse despidiendo.
"¡Dímelo tú!" el hombre delante de él dijo expresivamente "Supongo que la situación en que estás en este preciso momento - incluso cuando no me contaste toda la historia - tiene que ver con el hecho de que ella está enojada por algo, algo que hiciste, algo que ella cree que hiciste, o algo que omitiste hacer. ¿Estoy en lo cierto? "
Arnold se encogió de hombros y dejó que el asomo de una sonrisa cansada llegara a sus labios "Continúe,"
"Bueno, lo que haya sido, debiste haberlo detenido antes de que creciera."
"¿Antes de que creciera?" Frunció el ceño y cambió de postura en el sofá "¿Qué...? ¿De qué estamos hablando exactamente?"
"¿Qué es 'exactamente' lo que pasó?" Henry se la regresó de inmediato. "¿No le compraste un regalo; se te olvidó su cumpleaños, no sacaste la basura? ¿No le leíste la mente como se supone que debes hacerlo o no le compartiste un secreto?" se volvió para verlo "Bueno, mi querido amigo, lo que sea que haya sido, es obvio que esto no es la primera vez que esto sucede." Su dedo índice señaló al suelo. "Lo que creo es que debiste haber dejado claro hace mucho tiempo que no ibas a ceder sólo porque ella te ponga mala cara, o haga una rabieta, o te niegue sexo o lo que sea..."
"¿Quiere decir que todo esto se reduce a su actitud?"
"A tu actitud, para ser precisos." Henry ahora lo señaló a él.
"¿Cómo demonios...?"
"Ella está tomando ventaja de que eres blando. Tienes que dejar de ser suave cuando lo que se necesita es ser firme." sonrió con indulgencia "Apostaría a que siempre terminas cediendo, por eso ella está tan segura de que va a ganar... una vez más."
"¿Por qué cree que siempre termino cediendo?"
"Porque eres una buena persona. Tú mismo me dijiste que no te gusta pelear. Puedo estar equivocado, tal vez no eres dócil todo el tiempo. Tal vez ya sabes que a veces hay que dar pelea. En este caso, creo que necesitas comenzar con plantar tus pies en el suelo y ser firme. Las mujeres podrán patalear y gritar todo lo que quieran, pero luego se tienen que dar cuenta de que tú eres el jefe, y créeme, hasta les llega a gustar. Te respetan más si tú eres el que lleva los pantalones en la relación".
Arnold se burló y se recostó de nuevo.
"Esto está empezando a sonar como un curso exprés de 'Cómo Convertirse en Macho'."
Henry se rió. "¿Cuál sería el problema? Quiero decir, ¿si comenzaras a actuar como macho?"
"No soy así para nada." Murmuró. "No sería yo."
"Deberías intentarlo..." le sonrió con una mueca "podrías obtener reacciones inesperadas."
Arnold lo miró con duda, pero luego su lengua fue más rápida que su mente, y antes de que pudiera detenerse ya había espetado "¿Hace eso usted con Helga?"
"¡Ja!" Henry soltó una carcajada y se levantó. "¡Buen intento!" exclamó y se alejó "Tengo que hacer pis." le lanzó una mirada divertida "Te toca ir por la siguiente ronda."
Arnold rió mientras se ponía de pie y seguía a Henry a la sala principal. Henry caminaba por delante de él; avanzaba con un andar animado y juvenil. Una vez que desapareció detrás de una puerta, Arnold se dirigió a la cocina. Debería haberlo sabido ya. Debía haber supuesto ya que no iba a hacer que Henry soltara la sopa sobre su relación con Helga. No podía ser tan fácil. Y siendo realistas, tampoco quería saberlo de todos modos. No hubiera podido soportarlo.
Arnold movió la cabeza para deshacerse de esos pensamientos. Había sido una agradable conversación hasta el momento y planeaba mantenerla así. No tenía nada que hacer en su casa en este momento, y mientras el otro hombre quisiera seguir conversando Arnold estaba dispuesto a continuar.
Experto en problemas de chicas, ¡sí cómo no! Arnold resopló. Por un momento se preguntó si Henry realmente pensaba que era un blandengue; esperaba que no fuera así porque no era cierto. Pero pensándolo dos veces, tal vez su consejo era sincero; tal vez debería tomarlo como si viniera de un camarada, de un compañero de armas, o de Gerald. Sacudió la cabeza. Se tragó un nudo recordando que Henry casi había adivinado la verdadera razón de su pelea con Claire. Y en el fondo Arnold sabía que tenía razón. En la mayoría de sus peleas Claire se alzaba victoriosa porque él cedía. Odiaba esa tensión que se interponía entre ellos y siempre terminaba cediendo.
Él exhaló mientras tomaba las cervezas y se dirigía de nuevo a la habitación. El gato estaba encaramado en un estante alto en la segunda sala y lo observó en silencio desde su elevado punto de vista. El chico rubio continuó. Siendo honesto debía admitir que aun cuando estuviera enfurruñada, Claire también cedía a su manera. No le negaba el sexo y eso era algo digno de mencionar. Había tenido suficientes relaciones en su vida para saber que era habitual que la mujer retuviera el sexo, pero ella no lo hacía. No hablaban mucho en esas ocasiones, pero sucedía, sin embargo, incluso ahora. El sexo era como un cese de las hostilidades, incluso cuando la guerra fría continuaba. Era raro; pero era la forma en que ellos funcionaban.
Cuando Henry regresó de nuevo empezaron a hablar de cosas al azar: del trabajo, cervezas, deportes, y así en más...
No sorpresivamente, todos los caminos conducían a Helga.
"Así que... Helga me contó que jugaron a la pelota el otro día", se rió "dijo que fue muy divertido."
"Sí, fue divertido... agradable..." asintió. Arnold había copiado la postura de Henry con su tobillo descansando en la otra rodilla "¿Ella se lo contó?"
"Sí, también me dijo que solían jugar a la pelota cuando eran niños"
"Beisbol, fútbol americano, kickball, hockey...", sonrió recordando los viejos tiempos "Jugábamos casi de todo. Helga siempre fue una rival difícil de vencer. Solíamos jugar en equipos opuestos, ¿sabe? No sé por qué", frunció el ceño mientras recordaba.
"¿Eras bueno al menos?" Henry se rió "Conociéndola, me atrevería a decir que no te elegía a propósito", Henry se rió de lo que probablemente era una expresión inocente en su cara "Quiero decir, seguramente escogería primero a los jugadores más rudos, ¿no?"
Arnold rió "Creo que era Harold quien solía escoger. Pero Helga siempre era su primera elección."
"Entonces ahí tienes a quien culpar," Henry concluyó. "Sigue siendo una chica dura, ¿sabes? No la he visto jugar beisbol, de hecho, pero juega al tenis para nosotros, para la compañía", se señaló la espalda "Y es bastante peligrosa. Ella y Dick siempre se llevan la victoria en la competición anual de la Cámara. Se han convertido en un espectáculo muy esperado."
"¿En serio?" Arnold arrugó la frente.
"Han estado participando los últimos cuatro años, y son imbatibles desde el año uno". Henry dijo con orgullo.
"¡Qué padre!", Arnold pronunció, sin saber qué más decir. Permaneció en silencio un rato, y finalmente llegó con el cliché: "He oído que también son imbatibles en el campo de los negocios"
"Hmmm," Henry curvó sus labios en un gesto extraño "Imbatibles es un término extraño, ya que no hay nada que vencer..." se detuvo "Bueno, excepto sus propios records. Pero sin duda alguna, son un equipo excepcional. Estoy orgulloso de ellos. La empresa ha experimentado una expansión constante desde el día en que tomaron el control".
"Bueno, hay que agregar que cuentan con todo su apoyo", dijo sin titubear.
"No, Arnold, no te equivoques," Henry le lanzó una mirada austera "hace casi dos años que ya no estoy involucrado en las decisiones del negocio."
"¿De verdad? Eso no es lo que yo... escuché."
Henry se encogió de hombros "Lo imagino. La gente inventa muchas cosas cuando no sabe lo que sucede tras bambalinas, pero la verdad es que yo ya no estoy detrás de ellos. Mis compañeros fueron los primeros en entregar sus puestos, pero se mantuvieron cerca por un tiempo. Luego, desde el inicio del año pasado los tres dimos un unánime paso atrás y dejamos el timón en sus manos. Todavía votamos, pero es algo simbólico. Les hemos entregado nuestro voto de confianza." Henry mantuvo su expresión seria mientras continuaba. "En caso de que no te hayas dado cuenta, estoy apelando a tu obligación con la empresa, Sr. Shortman; aprovechándome de que estás comprometido con nosotros, con Helga al menos, espero." Hizo una pausa "Estamos en medio de algo grande; la cesión de la empresa si quieres llamarlo así. Una sucesión "informal", aunque completamente real." Arnold parpadeó dos veces "Hay muchos intereses en juego. No queremos sacarlo a la luz pública todavía. No quisiéramos que nuestros inversores huyeran en estampida".
"Pero... ¿por qué habrían de huir? Es una empresa bastante próspera."
"Lo es, pero esa la manera cómo funcionan los mercados. La incertidumbre siempre está acechando. Es un peligro. Nunca sabes cómo reaccionará la gente. A menudo se dejan llevar. Y es comprensible hasta cierto punto; se asustarían si supieran que la empresa está siendo administrada únicamente por Helga y Dick; quiero decir, Dick acaba de cumplir treinta y cinco años el mes pasado; Helga es mucho más joven..." Sacudió la cabeza con gravedad "Confío en ellos por completo, creo que ambos son muy talentosos, aunque no hay forma de que el resto de la gente lo sepa...
"Es por eso que todo tiene que ser manejado por PR de la manera correcta..." agregó " y tú, Arnold, eres parte del apoyo con el que estamos contando. Sé que eres nuevo aquí, pero te convertiste en una parte importante del equipo. Deb asegura usted eres hombre nuestro a carta cabal; Helga te tiene en el mejor de los conceptos; y Dick, bueno, ya conoces a Dick".
Arnold resopló "Sí, lo conozco."
"¿Cómo te va, por cierto?" Henry cambió su discurso.
"¿A su lado?" Arnold levantó las cejas "Bastante bien. Fue un poco difícil al principio, pero ahora todo está bien."
"Bueno, no esperabas que fuera fácil, ¿verdad?" Henry se mofó "No estás haciendo tus practicas profesionales; aquí son las Ligas Mayores. Ya eres un hombre hecho y derecho."
Arnold levantó las cejas y dijo con gravedad "Lo sé."
De hecho, cuando fue contratado -en el ascensor, por cierto- que nunca pensó que iba a llegar a la cima en tan corto período de tiempo. No era su ambición; y termino ocurriendo lo mismo que ocurrió en su anterior trabajo. Tal vez sí era un buen abogado, después de todo; mejor de lo que pensaba de sí mismo. "Es un poco extraño, sabe? No me esperaba esto."
"¿En serio?" -preguntó Henry, él asintió con la cabeza y le explicó su punto, a lo que Henry sonrió con indulgencia "Entonces tal vez esa sea precisamente la razón de lo que te sucede." Se encogió de hombros "No buscas con avidez la promoción, el poder. Te concentras en hacer tu trabajo y lo haces bien ¿Sabes cómo es la gente talentosa, Arnold? Disfrutan su trabajo, les gusta aprender; se ponen a la altura de los nuevos desafíos, y no lo hacen por la esperanza de la recompensa; simplemente destacan." Dijo con convencimiento "He estado en esto el tiempo suficiente como para detectarlos de inmediato. Estoy convencido de que cuando sucede que no es casual. Y tú, mi amigo, no eres ordinario. Sobresales."
"Gracias, supongo." Arnold sonrió con modestia.
"No es necesario dar las gracias. En cualquier caso, somos nosotros los que deberíamos agradecer que te hayamos encontrado. Sabes, que de hecho, he estado preguntando quien te contrató, cuando Deb me dijo..."
"¿Helga también era así?" Arnold lo interrumpió. No sabía por qué, pero durante el discurso de Henry no podía dejar de pensar en Helga todo el tiempo. Tenía la impresión de que también estaba en la mente de Henry.
"Helga... ¿sabes que estaba pensando en ella precisamente?"
"¿En serio?" Arnold no pudo evitar sonreír. "¿Cómo es eso?" Henry también sonrió, y comenzó a hablar con una nueva e inesperada chispa.
"Estaba pensando en cuando la conocí. ¡Dios! ¡Era tan joven! Casi una niña... tenía todavía esa... carita infantil." Henry se tocó su propia cara. "¿Sabes que yo no sabía nada de ella? Ni siquiera sabía de su existencia. En realidad me avergüenza un poco eso. Quiero decir, me enteré de que Bob Pataki había fallecido, y escuché que su hija estaba haciéndose cargo del negocio... Oh, por cierto," Henry hizo una pausa "Bob Pataki fue el primero en la lista de nuestra gente con talento. Es uno de los mejores, desde siempre..." exhaló. "Nunca pensé que Bob Pataki pudiera tener una hija como Helga. No sé lo que hizo o cómo le hizo..."
Henry se quedó meditativo pero luego sacudió la cabeza "Pero luego hablaremos de él. Esa es otra historia. Lo que estaba diciendo que era que pensaba que la chica que estaba a cargo de la empresa era Olga. Bueno, ahora, tengo que volver otra vez atrás y decirte que conocí a Olga hace mucho tiempo, cuando era una pequeñita encantadora. Era tan bonita que todo el mundo estaba loco por ella; mi esposa y Roger incluidos. Mi pobre hijo se enamoró de la chica Pataki..." Henry se echó a reír "¿Quién podía culparlo? Era una pequeña y perfecta princesita. Bob estaba tan orgulloso de ella. Hablaba de ella todo el tiempo. Supongo que te lo puedes imaginar, ¿eh?!"
"Sé a lo que se refiere. Conocí a Olga Pataki cuando era muy joven," resopló. "Era una chica extraordinaria"
"Todavía lo es." Henry vaciló "Pero volviendo a Helga... Tengo que admitir que fui un poco negligente. Debí haber estudiado el caso, pero no lo hice. En mi defensa diré que en ese entonces le estaba dando Dick cierta independencia. Fue él quien vio la oportunidad y lo dejé ser; dejé que se encargara del asunto..." Arnold tomaba notas mentales de todo "En ese entonces yo todavía pensaba que él estaría un día de cargo de las negociaciones." Henry resopló "Bueno, después de que regresó con el segundo rechazo decidí echarle una mano. Dick estaba en lo cierto. Podría convertirse en una buena adquisición. Un minorista de electrónica a nivel nacional, en ciernes. Pero Dick no es un hombre paciente, como debes saber, y se estaba frustrando. Estaba a punto de tirarlo todo por la borda," se rió "Gran error. De todos modos, fue sorprendente conocerla. Era más joven de lo que me esperaba. Me tomó sólo un segundo darme cuenta que estaba equivocado. No era Olga, era… Helga." Henry se quedó en silencio durante un rato " Helga Pataki, de todos los nombres..." se detuvo de nuevo "Confieso que me sentí como un ciervo en la carretera, encandilado por los faros. Estaba intrigado por esta chiquilla, por su mera existencia." se rió suavemente "Ella fue hosca, gruñona, irrespetuosa... Pensaba muy rápido, y no titubeaba en decir lo que pasaba por su mente."
"Esa es la Helga de mi pasado." Arnold sonrió. Henry volvió a verlo y asintió con la cabeza.
"Solía ser así...", dijo.
"Ella me dijo que la ustedes ayudaron a convertirse en una mejor persona." Añadió.
"Creo que la ayudamos a entenderse y a aceptarse a sí misma," Henry asintió "Pero si te refieres al exterior, al que hay que agradecer a Luke, no a mí," Henry soltó una risita "Él la ayudó a convertirse en la estilosa belleza que es ahora."
"¿Luke?" Arnold preguntó con voz estresada.
"¿No lo conoces?" Henry alzó las cejas. Arnold asintió. "Está enamorado de ella. Dice que no va a descansar hasta convertirla en su esposa."
"¿Luke?!" Arnold volvió a repetir, una mirada de repulsión llenó su cara. Henry se echó a reír.
"No te preocupes, no es ninguna competencia..." se detuvo, mirándolo brevemente "Puede que haya salido con él alguna vez, pero eso fue hace mucho tiempo." se rió "Todo el mundo tiene derecho a cometer errores, ¿no lo crees?"
"¿Estuvieron realmente juntos?" preguntó.
Henry asintió "Salieron por un tiempo... él le propuso matrimonio. Hasta donde sé, ella todavía tiene su anillo..." el hombre con el pelo blanco frunció el ceño y se quedó pensativo por un rato, pero luego parpadeó y se volvió hacia él "¿Dónde estábamos?"
Arnold respiró profundamente.
"Iba diciendo que Helga era malhumorada y que le faltó al respeto cuando la conoció."
"Sí, así fue. Sus ojos estaban tan llenos de desconfianza... me recordó a mi propio hijo..." Henry también respiró profundamente. "De ninguna manera iba a dejarla ir..." murmuró casi para sí mismo.
Arnold se inclinó hacia adelante "¿Es por eso que usted compró su compañía, incluso cuando estaba sobrevaluada?" preguntó también en voz baja.
Henry parpadeó, pero trató de ocultar su sorpresa con un resoplido desdeñoso; y luego se volvió a verlo con los ojos evaluadores
"Tal vez..." se encogió de hombros "Ella sabía muy bien que lo que estaba en la mesa no era sólo el valor de la empresa... sino el nombre, sus proyecciones y planes, y todo su trabajo duro. Ella ya estaba en expansión pero sus recursos eran limitados". Henry exhaló "Yo admiraba su determinación y vi el potencial... tanto en la empresa como en la chica. Mis socios dijeron en ese entonces que me habían engañado vilmente. Pero el tiempo me dio la razón."
Henry le lanzó una extraña mirada de nuevo, como si supiera que estaba diciendo algo que se suponía no debía decir y como que esperaba que Arnold no lo entendiera. Arnold tenía mucho en qué pensar. Todo parecía tan... planeado. Como si ante los ojos de Henry Helga había sido sólo una adquisición más.
"Ahora ella es una parte esencial de la empresa." Pronunció.
"No sólo de la empresa, Arnold." Henry dijo con gravedad "Se ha convertido en el centro de mi mundo. Sin ella mi existencia no tendría sentido."
Arnold observó al hombre mientras hablaba y caminaba por la habitación. Tomó una extensa bocanada, y comenzó a reflexionar. ¿Era eso cierto? ¿Helga sabía que lo tenía en sus manos?
"¿Y si ella se fuera?" No se había dado cuenta de que había hablado en realidad.
"No se va a ir." Henry dio una sacudida a su cabeza, pensativo.
"¿Por qué está tan seguro? Bob Pataki se fue, ¿no es así?"
"Esa es una historia diferente. Bob Pataki fue despedido. No podía quedarse en la empresa por más tiempo."
"¿Fue despedido?" Arnold se sorprendió "¿Por qué? Yo pensé que era un buen empleado."
"Eres curioso, Sr. Shortman," Henry sonrió "Pensé que eras un hombre que mantenía alejado de los chismes. Parece que me equivoqué." se echó a reír de nuevo. "Bueno, si tienes que saberlo, entonces tengo que decirte que fui yo, de hecho, quien lo despidió-" Henry le dio una mirada de soslayo " -después de una pelea particularmente acalorada donde terminamos a los golpes..." Henry levantó su mano para tocarse la mandíbula y se la frotó "Bob era muy bueno con la zurda, ¿sabías? No recuerdo mucho después de eso." se rió. "Hasta este día, la mandíbula todavía me duele."
"¿Lo noqueó? A usted?" Arnold no podía creerlo. Henry alzó las cejas con diversión "¿Por qué?"
"¿Por qué dos hombres se ponen a pelearse a puñetazos, Arnold?" sacudió la cabeza, todavía divertido. "No preguntes más. No voy a responder. Aún a esta distancia, me es difícil admitirlo." Sonrió de nuevo, probablemente debido a la estúpida mirada de desconcierto en el rostro de Arnold "Así es Arnold. Fue en ese momento que Bob Pataki se ganó la etiqueta del 'Gran'." Hizo comillas en el aire "Por el día que noqueó a su jefe."
"Nunca lo hubiera adivinado." Arnold finalmente habló. Henry había desaparecido una vez más y había regresado a los pocos minutos. Arnold estaba todavía conmocionado. En realidad nunca lo adivinaría. Era tan surrealista. Había conocido a Bob Pataki toda su vida; era una presencia constante en su infancia; un ruidoso fanfarrón. Aun así, nunca se habría imaginado todo este trasfondo acerca de él. ¿Por qué pelean dos hombres? Frunció el ceño.
"Creo que puedo ver por qué piensas eso."
Arnold resopló suavemente "Es sólo... es como si el pasado estuviera vivo."
"Lo está." Henry asintió pensativo "La historia sigue viva, Sr. Shortman. Si no te das cuenta que te vas a perder de mucho por aquí..." dijo crípticamente.
Arnold lo observó mientras caminaba por el lugar con el gato siguiendo sus pasos. Finalmente abrió las puertas francesas y el Fumador salió.
"Este gato ama el aire nocturno." Dijo mientras medio-cerraba las puertas y se volvía hacia él.
Era tanto lo que Arnold todavía quería saber del pasado, pero decidió que había otras cosas importantes también, así que continuó.
"Así que, si no está supervisando todo lo que hacen Helga y Dick en el trabajo, entonces, ¿qué es lo que hace en la actualidad, Sr. Mueller?"
"¿Estás tratando de juzgarme, o es que realmente te interesa?" el hombre sonrió "Pensé que me había ganado que me llamaras Henry para esta hora." Agregó "Después de todo lo que te he contado esta noche somos medio amigos ya, ¿no te parece?" estaba lanzándole otra mirada cautelosa.
"Por supuesto, estoy realmente interesado, Sr. Mue..." Henry alzó las cejas en señal de fingida advertencia "Henry," se corrigió.
"Bien," hizo una pausa y sus ojos se volvieron reservados, pero sólo duró un segundo, porque luego parpadeó y siguió como si nada "Te he contado tantas cosas que no tiene ningún sentido parar ahora. Y aun cuando es algo que todo el mundo va a saber pronto, me gustaría saber que cuento con tu discreción," dijo enfáticamente. Luego respiró profundamente antes de continuar "Estoy creando una fundación," lo miró directamente "me refiero a una fundación humanitaria. Es el mero inicio, y tengo un montón de trabajo por delante." Arnold frunció el ceño; Arnold nunca pensó que vería el día en que Henry Mueller luciera inseguro acerca de algo, "Me estoy moviendo a pasitos de bebé porque empecé desde cero. Así que, para responder a tu pregunta -Esto es lo que me ha mantenido ocupado todos estos últimos meses", hizo una pausa "De hecho, contaba contigo, - ¿sabes?" resopló de nuevo "Un par de meses atrás Deb me dijo que ya tenía al hombre adecuado para el trabajo, pero entonces sucedió algo y Dick te necesitó, ¿puedes creerlo?"
Arnold se quedó congelado. Y luego parpadeó dos veces, y tres veces, estupefacto.
"¿Yo?" -preguntó, todavía confundido "¿Estaba contando conmigo?"
Henry asintió.
"Sí, Deborah me dijo que eras bastante inteligente y que aprendías rápido... y que tal vez podrías estar interesado en el puesto, dado que ya has trabajado de cerca con organizaciones de esta clase antes."
"B... bueno," Arnold tartamudeó "Lo he hecho, en realidad..."
"¿Te gustaría?" Henry lo interrumpió.
"¿Trabajar con usted en la fundación?" -preguntó impulsivamente. Henry asintió "Por supuesto..."
"Pero es increíble cómo cambian las cosas." Henry se rió "¿Cómo, o cuando...? Ahora estás trabajando con Dick y sé que es un trabajo duro. Él está a cargo de tantas cosas que estoy consciente de que necesita a alguien como tú..." Arnold asentía y escuchaba atentamente. Su cabeza estaba a toda marcha. Había tantas cosas que apenas escuchaba de todo lo que estaba diciendo Henry. "Pero es muy interesante, y es mucho trabajo. Por ahora Deborah me está ayudando, pero no quiero aprovecharme de ella. Es muy amable, pero tiene ya mucho de qué encargarse a diario como para pedirle además que cargue con todo lo mío. Tal vez debería buscar un abogado por mi cuenta. Ya lo he intentado, sabes, pero no es fácil encontrar a la persona adecuada".
Arnold habló sin pensar. "Yo podría ayudarle."
"¿Podrías?" Henry frunció el ceño "Pero hijo, tu carga de trabajo también es excesiva."
"Tal vez..." se detuvo "Pero podría dedicar un par de horas a ayudarle... ¿Qué ha estado haciendo hasta ahora? ¿Investigación?"
Henry se sentó en el borde de su asiento "Ya hice la investigación..." se detuvo y lo miró con cautela "¿Qué sabes tú de fundaciones?" preguntó.
"Bueno," Arnold sonrió "Supongo que lo mismo que ya sabe usted." Comenzó "Sé que las fundaciones tienen la intención de reunir recursos para conseguir metas. No se trata de usar sólo su propio dinero para hacer las cosas." Hizo comillas en el aire "Su dinero es un recurso limitado, y sólo lograría cumplir con beneficios limitados antes de agotarse." sonrió "Si usted utiliza su nombre o su poder e influencia para reunir recursos: dinero, voluntades, mano de obra, ideales, la gente que busca un bien mayor, es cuando una fundación tiene un significado. Las Fundaciones -como cualquier otra empresa - tienen la obligación de obtener ganancias también; deben estar destinadas a cumplir objetivos comunes; tienen el propósito de hacer una diferencia en el mundo".
Henry lo miraba con una sonrisa. "Me gusta la forma en que hablas," dijo con una sonrisa genuina; probablemente la sonrisa más genuina que había visto jamás en su rostro "¿Sabes que me tomó mucho tiempo darme cuenta de que no era sólo cuestión de dinero, sino de voluntades?"
"Sí, puedo entender eso." Arnold asintió. "Tuve el mismo problema no hace mucho tiempo". Observó como el hombre mayor se levantaba y se dirigía a la cocina para tirar su botella vacía. Arnold hizo lo mismo.
"Por mucho que esta charla se esté poniendo interesante creo que me tengo que ir." Henry dijo decepcionado "Ya pasa de las diez. Conchita no tarda en darse cuenta de que no he regresado todavía y va a empezar a preocuparse."
Arnold asintió, suponiendo que Conchita era la señora que le ayudaba en la casa. Henry volvió a la sala para meter al Fumador y cerrar las puertas. Arnold le ayudó a verificar que la puerta de atrás estuviera cerrada. Cuando estaba de vuelta Henry traía el gato en sus brazos mientras le susurraba algo en voz baja, antes de dejarlo en el sofá. Comprobaron las luces antes de salir de la casa definitivamente.
"¿Con qué frecuencia hace esto?" -preguntó mientras se encontraban en el ascensor.
"¿Venir aquí a checar al Fumador?" Preguntó Henry. Arnold asintió. "Por lo general no es necesario. Lupita viene a hacer la limpieza tres veces por semana" Informó al llegar a la planta baja "Aun así, Helga y yo tenemos esta... tradición. Acostumbramos salir dar un paseo como éste al menos dos veces por semana," se encogió de hombros.
Arnold frunció el ceño. Realmente no quería saber cómo acababan esos paseos. Se aclaró la garganta cuando estuvieron afuera.
"Lo he visto caminar todo el tiempo en la oficina," dijo "Parece estar en muy buena forma..."
Henry soltó una carcajada y se volvió a verlo "¿Para alguien de mi edad quieres decir?" se rió con humor.
"No, no, yo..." Arnold se quejó consigo mismo, mortificado "Eso no es lo que quise decir. Yo, de hecho..." estaba seguro de que su rostro se había vuelto rojo remolacha.
"Está bien, Arnold. Estoy bastante consciente de mi edad." le dio una palmada en el hombro. "Pero la verdad es que tengo que estar atento todo el tiempo. Tengo la mala circulación y un problema de colesterol. Tengo que estar en movimiento siempre." se rió "Si flojeo Helga no me dejaría en paz. Me puso a dieta el año pasado y me hizo bajar de peso..."
"¿En serio?"
Henry asintió. "Sí, a veces puede ser realmente despiadada, ¿sabes?"
"Creo que sólo quiere lo mejor para usted, ¿verdad? Quiero decir, usted se ve muy bien"
"Gracias, hijo,"
Él asintió con la cabeza cuando Henry señaló al otro lado de la calle y siguieron adelante. Tomó aire y decidió cambiar de tema.
"¿Tiene usted idea de...?" hizo una pausa para ordenar sus pensamientos "¿Qué tipo de ayuda su fundación daría?"
"Ah, una pregunta interesante, Arnold." sonrió muy bien otra vez. "Realmente interesante", asintió con la cabeza "En realidad, ya elegí el 'mercado' al que vamos dirigidos" se detuvo y se volvió un poco a él, mientras se mantenían en movimiento "¿Alguna idea?" le preguntó.
Arnold pensó por un momento, pero luego se encogió de hombros y respondió: "Ni la más mínima."
"¿Sabes que la elección de a quien vas a ayudar es una de las decisiones más difíciles en esto?"
"Sí, estoy consciente de ello."
"Si fueras el encargado de tomar la decisión, Arnold, ¿a quién ayudarías?" Henry se volvió para preguntarle cuando se detuvieron ante un semáforo en rojo. Tenía toda su atención puesta en él.
"Los niños... y la educación", respondió de inmediato. Él ya había pensado en eso.
"¡Exactamente!" Henry casi saltó en su lugar. Él hizo un gesto para que continuara.
"Creo que..." se detuvo y cerró fuertemente sus ojos "Que aun cuando suene cruel..." se detuvo de nuevo. "Hay que dejar al resto de la gente afuera"
"Sé exactamente lo que quieres decir, Arnold," Henry le dio una palmada en el brazo "En mi propia opinión, lo más difícil es tomar la decisión. Es muy duro saber que estarás dejando al resto de la gente afuera, como has dicho, pero se tiene que tomar una decisión y enfocarse en eso. No hay nada más importante que los niños y la educación. Por triste que sea, creo que el planeta ya está condenado. Tenemos que ayudar al planeta más que ayudar a unas pocas personas. No… no quiero que pienses que soy insensible, o bárbaro, pero a como veo las cosas, tenemos que asegurarnos de que las generaciones futuras sean mejores que nosotros; necesitan ser más grandes y generosos que nosotros; nuestro planeta tiene más posibilidades si la gente en el futuro es más inteligente de lo que somos ahora".
Arnold se quedó pensativo un rato, impresionado por las palabras de Henry. Era evidente que Henry había pensado más sobre el tema de lo que él jamás lo había hecho. Los pensamientos de Arnold eran más simples. Con el fin de proporcionar un mejor futuro para los niños se tenía que conseguir educarlos; él realmente lo creía. Pero la visión de Henry iba más allá de eso. Quería ofrecer un futuro mejor para el planeta; y la forma de hacerlo era ayudar a formar una mejor humanidad...
Medio escuchó a Henry mientras seguía hablando de sus planes hasta que mencionó a Dick. Arnold levantó la cabeza para escucharlo diciendo que necesitaba la bendición de Dick porque él era el futuro.
"A pesar de lo que podría parecer Arnold, Dick es en realidad un gran chico. Tiene un corazón caritativo, y es más noble que la mayoría de la gente que conozco, pero por alguna razón actúa en contra de mis expectativas sólo para fastidiarme." Henry exhaló con tensión "Sé que es mi culpa; no soy el mejor de los tíos. He sido malvado con él. Tengo una cierta afición por ridiculizarlo que no puedo quitarme..." Resopló y levantó las manos en el aire con impaciencia "Pero es que es un blanco tan fácil; siempre tan dispuesto a sentirse ofen-" bajó la mirada hacia él y resopló su incredulidad "No sé por qué te estoy contando esto; a ti, de todas las personas".
"Supongo que es algo que realmente le preocupa."
"Sí, probablemente," Henry exhaló ruidosamente y miró a su alrededor "¿Para dónde vas, muchacho?" -preguntó de repente. "¿Vas a tomar un taxi?" frunció el ceño "¿El metro?"
"En realidad estaba pensando en encaminarlo hasta su casa... si eso está bien" Arnold se rascó la parte posterior de su cuello, sintiéndose repentinamente inadecuado.
"¿En serio?" Henry arqueó las cejas "Es muy amable de tu parte, pero..." se rió "No tienes que hacerlo..."
"¿Todavía falta mucho?" Preguntó Arnold.
"No. No en lo absoluto Cinco minutos más o menos..." Henry vaciló.
"Está bien." Arnold levantó las manos "No quiero entrometerme."
"No es eso." Henry se apresuró a decir: "Yo quisiera molestarte, pero es tu decisión."
Arnold se encogió de hombros.
"No hay problema en lo absoluto", respondió.
Henry lo miró y sonrió.
"Helga siempre dice que eres el chico más amable que ha conocido." Lo miró de reojo "Que eres tan educado y nunca pierdes la calma."
"Bueno," Arnold resopló. "La gente cambia…"
"¿Tu lo hiciste?"
El chico rubio se rió de nuevo.
"Si le preguntan a mi novia estoy seguro de que ella no opinaría igual."
"Supongo que tienes razón" Henry hizo un puchero "Eso fue como empezó todo... ¿Por qué estaba enojada, si se me permite saber?"
"Es algo realmente tonto, en serio" Arnold comenzó. Sentía como que debía hablarlo, después de todo Henry le había confiado un montón de cosas esta noche. "Tiene algo que ver con que me negué a... compartirle... cierta información."
"Ya veo..." se detuvo "¿Información reservada?"
"No precisamente reservada, pero no tiene nada que ver con ella."
"Ajá,"
"Ella no va a saber nada de lo que hemos hablado esta noche, señor - Henry" Arnold levantó la vista para verlo.
Henry asintió. "Lo sé," dijo simplemente.
Se quedaron en silencio por un rato. Arnold miró a su alrededor. No se había dado cuenta de que estaban llegando al final de la isla; a un barrio muy bonito. Arnold nunca había estado aquí antes, pensó. Era una zona un poco aislada dado que el East River y el puente de Queensboro estaban a menos de cien yardas de distancia. Antes de que se giraran a la derecha Arnold miró hacia atrás. ¿Había sido la misma calle todo el tiempo? ¿Así que Henry y Helga ambos vivían en el cruce de la 58? ¿Helga sobre Park Avenue y Henry en Sutton Place? Eso era conveniente, pensó con cierto desdén.
La calle donde Henry vivía tenía una hilera de bonitos condominios que tenían alrededor de cuatro y cinco pisos cada uno; Henry al suyo y lo invitó a pasar. Era agradable, amplio, ricamente decorado... y olía como a hogar a pesar de su magnificencia. Henry se acercó a la parte de atrás y le mostró su parque privado con vista al East River. El jardín era precioso y la vista impresionante. Arnold respiró profundamente el aire frío de noviembre. Casi podías olvidarte de que estabas en plena ciudad de NY, ya que se sentía un cierto aire suburbano. Henry orgullosamente le mostró el parque con una valla de hierro forjado y una pequeña puerta que conducía a una linda banca de parque situada en el borde del río.
Una mujer los alcanzó en el patio. Henry la presentó como Conchita, el ama de llaves. Conchita era una mujer regordeta de unos cincuenta años, con el pelo corto y rizado y ojos marrones brillantes. Ella pareció sorprendida por la presencia de Arnold, pero le ofreció una taza de café, de todos modos; invitación que no pudo evitar rechazar. Era tarde. Divertido, Henry observaba la escena. La mujer era persistente. Ella finalmente se rindió, pero no antes de que él aceptara que le preparara un recipiente de comida con algunas 'gorditas' para llevar a casa.
Henry finalmente llamó a un taxi. Mientras esperaban su llegada continuaban hablando de fundaciones. Era obvio Henry estaba disfrutando de la conversación a pesar de que parecía cansado. Arnold estaba cansado también, pensó mientras bostezaba mirando a través de la ventana del taxi amarillo. Era casi la medianoche ya. ¿Estaría Claire preocupándose?
Abrió el recipiente al recordar las últimas horas. Nunca sospechó que la noche terminaría de esta manera; con él compartiendo la velada con el propietario de la empresa para la que trabajaba. El viejo Arnold. ¿Qué diría su abuelo si lo viera ahora? 'Nunca comas frambuesas,' vino a su mente. Arnold sonrió. Estaría orgulloso, eso era seguro. Phil fue un gran padre.
Así que ...
Resultó que Henry Mueller no era para nada como lo esperaba. Era amable y agradable, ya pesar de que se había comportado un tanto distante al principio, se portó amigable después; más amable de lo que habría esperado. Y Arnold estaba seguro de que él también se sintió a gusto con él, porque de lo contrario no habría hablado abiertamente acerca de sus cosas; acerca de montón de cosas de hecho: de la empresa, la sucesión, su heredero, el pasado, su primer encuentro con Helga. De Bob... ¿Quién podría haber pensado Bob Pataki había conseguido el apodo de 'El Gran Bob' después de noquear a Henry Mueller? Arnold sonrió.
¡Dios! Se volvió para ver el contenedor en su regazo. 'Las gorditas de Conchita' eran deliciosas. Eran una especie de galleta plana con un sabor similar a los bísquets con mantequilla que sabían a gloria. Todavía no podía creer sus sentidos cuando llegó a casa esa noche y dejó el recipiente sobre la encimera de la cocina.
Claire estaba dormida.
O tal vez sólo fingía que estaba dormida. Él vaciló durante un par de minutos sobre si debía dormir en el sofá.
Decidió no hacerlo. Se merecía su buen descanso después de todo.
. . .
No soy dueña de Hey Arnold!
Aquí estoy ya, finalmente trayendo esto. Tuve que volver a escribir una buena parte de este capítulo para incluir algunas cosas que era necesario que salieran ya. Todavía me temo que no haya engrapado todo muy bien, sin embargo. Mañana me doy una vuelta para checar ortografía y gramática.
El siguiente capítulo ya lleva tres mil palabras y todavía no sé cuánto más se vaya a extender. Ya estoy trabajando en él. Para darles un adelanto les voy a decir que va a ser narrado por Claire y que ella va a darnos el otro punto de vista de una pareja dispareja; la chica también va a mostrarnos la cara 'amable' de otro perso... Mejor me callo ya.
Gracias por leer, en especial a aquellos que siguen / favoritean ésta y mis otras historias. Un agradecimiento especial a GRIMMM, Sweet Sol, Litzy y Mar Helga por sus comentarios. ¡Los adoro, chicos!
16 de septiembre de 2015.
