Cohete a la Luna

Capítulo Veintiocho

Tal Vez ya es Hora


. . .

"Muy bien gente, sé que todavía estamos embriagados con lo bien que nos lo pasamos en las festividades de Navidad y Año Nuevo, pero eso ya se acabó, y al menos mientras estemos en esta oficina quiero que empiecen a concentrarse en el trabajo de nuevo... "

Arnold se apoyó contra la pared al ver a Deborah hablando con el grupo de abogados y empleados que estaban de pie frente a ella. Ella había expresado sus mejores deseos antes de Navidad y ya había brindado por salud, prosperidad y bienestar durante el próximo año para todos ellos. Ahora estaba animando al grupo a trabajar duro y vestir con orgullo la camiseta de la compañía.

Arnold se sentía orgulloso de sí mismo sabiendo que había trabajado duro y que había dado su máximo esfuerzo en cada proyecto que llegó a sus manos. Tenía esa satisfacción. Se sentía muy bien que sus compañeros de trabajo también lo vieran; que Deb lo supiera, e incluso que Dick lo hubiera reconocido. El día anterior hasta lo había felicitado.

O algo por el estilo.

"Hey Arnold!" Arnold se sorprendió cuando fue alcanzado en mitad del pasillo y recibió una palmada amistosa en la espalda. "¡Buen trabajo!" Dick le dijo: "Nunca he conocido a un abogado tan minucioso y creativo. Todos ustedes deberían aprender algo de él." Añadió mirando alrededor, y luego volvió a mirarlo "Me alegro de que estés trabajando conmigo." Pronunció antes de seguir su camino.

Inesperado como había sido, vaya que ese detalle había hecho su día. Con toda probabilidad, la apreciación de su jefe era mejor que cualquier regalo de Navidad que recibiera este año. No estaban solos en ese pasillo. Había gente alrededor: algunos de sus subordinados, compañeros de trabajo de Arnold y gente al azar también. Se sentía bien el recibir este reconocimiento, aun cuando fue hecho en un contexto informal. Venía del mismísimo Dick Mueller y todo el mundo sabía que las alabanzas públicas de Dick eran más bien escasas.

En cualquier caso, Arnold se sentía muy bien. Había estado sintiéndose más proactivo y eficiente desde entonces; disfrutando de la satisfacción que un trabajo bien hecho traía consigo. El rubio chico se dio cuenta que en realidad se sentía feliz en su trabajo, y lo que era más, que amaba lo que hacía. Era extraño de alguna manera. Hace años nunca hubiera pensado que estaría feliz trabajando para una empresa transnacional, pero tal vez había cosas que no sabía acerca de sí mismo todavía, como Helga solía decir. Debería haberse dado cuenta antes, sin embargo. Era un abogado corporativo; no un abogado especializado en Derechos Civiles, o Derecho Familiar después de todo, y eso debería significar algo.

Además, también amaba el trabajo que estaba haciendo al lado de Henry. Henry estaba fundando los cimientos de su fundación; 'Perdonando la Redundancia' él diría si alguien le preguntara, -aunque nadie lo hacía, a decir verdad-. Sin embargo, en este caso la redundancia valía la pena. No había mejor manera de decirlo. Si le preguntaban, Arnold diría que el día que esta Fundación -sin nombre oficial hasta el momento- se lanzara, definitivamente llamaría la atención. Henry estaba tomándose su tiempo. 'Estoy trabajando más duro de lo que trabajé cuando Mueller Enterprises empezó a crecer, ¿sabes?' le había compartido una tarde hacía ya varias semanas.

Trabajar para el viejo Mueller le enseñó a Arnold otra cosa. Algo que había terminado por llamar 'El secreto de su éxito". Henry era encantador. No es el típico encantador, sino 'ENCANTADOR', escrito con letras mayúsculas y en negrita. Henry era simpático, atractivo, educado, carismático, fascinante... podía seguir enumerando cualidades, pero la verdad era que no le hacían justicia. Atraía a la gente a su alrededor como un imán. Todo el mundo terminaba siendo seducido por él; todo el mundo quería hablar con él; nadie le podía negar nada. Arnold había sido testigo de la forma en que ya había añadido un montón de cheques y promesas de ayuda a su carrito en tan sólo unas pocas semanas.

"Serías el mayor estafador de la historia del fraude si quisieras, ¿sabes?" Arnold le había dicho después de una cena especialmente jugosa, lo que le valió una carcajada como respuesta. La mujer de un banquero lo había estado mirando toda la noche sin ningún recato y con los ojos llenos de admiración. Admiración y sólo Dios sabía qué más, Arnold rodó los ojos. No había duda de por qué tenía Helga en el bolsillo, y no a la inversa, como la gente prefería pensar, Arnold pensó para sí mismo,

Aunque…

"Lo sé." Henry dijo después de su risa se calmara "¿Quién te dice que no lo soy?" Preguntó enigmáticamente entonces, lanzándole una mirada tan turbia que casi lo hizo saltar fuera de su piel. Arnold decidió ignorar cualquier pensamiento más en ese sentido. Henry era demasiado inteligente como para comenzar. Además, había ya suficientes cosas que atender esa noche como para preocuparse por algo nuevo.

Una de esas cosas era mantener el ojo en cierto hombre sentado en una mesa vecina en el elegante restaurante donde se encontraban. Luke - Lo que sea. Apenas ahora Arnold se dio cuenta de que no conocía su apellido. Bueno, en todo caso, ahí estaba él. Sentado en una mesa con otros dos tipos y - a todas luces – disfrutando al máximo esa noche. Se reían ruidosamente y lucían divertidos. Parecían estar observando el entorno con ojos críticos; de forma similar a la que había visto a Rhonda y su camarilla hacer hacía ya tantos años.

Luego hubo un momento en que Luke llegó a su mesa para saludar a su compañero, -un colega banquero' según dijo-. También aprovechó la oportunidad para saludar a Henry. Henry le devolvió el saludo cortésmente; sin embargo, fue un poco seco. Había algo que Luke que disgustaba a Arnold profundamente. Esa sonrisa falsa de él, ese abierto descaro, esa picardía... Pensar que alguna vez fue novio de Helga casi lo hacía volverse loco. Tuvo que contar hasta diez para contenerse y no darle un puñetazo a ese fastidioso y sobreexcitado rostro.

Y no pudo evitar sentir empatía hacia Henry también. Si él mismo encontraba al hombre insufrible, no podía siquiera imaginar lo que Henry estaría sintiendo ahora. Era obvio que el viejo repelía el tipo también. Pero sobre todo, Arnold sospechaba que Luke era el tipo del Porsche blanco. Ese coche tan llamativo le iba perfectamente bien a este llamativo tipo. Además, su actitud hacia Henry era insolente, casi desafiante. Como si él estuviera enterado de algo de lo que Henry no. Arnold había llegado a la conclusión de que Henry sabía de los vagabundeos traviesos de Helga, y era sólo cuestión de sumar dos más dos para darse cuenta de lo que estaba pasando aquí; algo que Arnold estaba seguro Henry ya había hecho.

.


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'La gratitud por las segundas oportunidades '. Arnold murmuró para sí mientras seguía escribiendo en su computadora. Según Henry así era como Helga llamaba a su relación. Él juraba que nunca encontraría una mejor etiqueta para esta. Suspiró. Sólo Dios sabe en qué tipo de relaciones los ricos solían involucrarse; lo que buscaban en ellas. Hombres como Luke cuya masculinidad podría ser puesta en duda. O hombres mayores como Henry que dejaban que sus mujeres vagaran un poco, probablemente, permitiéndoles buscar emoción en la cama de alguien más cuando ellos no podían proporcionarla ya. Se agitó en su asiento. El sólo pensamiento haciéndolo estremecerse.

Luego resopló, dándose cuenta de que estaba viendo la paja en el ojo del vecino. Su propia relación con Claire era bastante peculiar. Se aferraban al único aspecto de su relación que aún era funcional: el sexo. Arnold inhaló profundamente. Aparte de eso, su relación era casi inexistente. El vínculo de Henry con Helga parecía más fuerte que el suyo con Claire. Henry la amaba, la respetaba, y la consideraba en cada uno de los aspectos de su vida. Ellos estaban en estrecho contacto en todo momento, incluso cuando ella estaba ausente durante largos períodos a causa del trabajo. Él, por otro lado, dormía al lado de Claire cada noche y todavía había días en los que no intercambian una sola palabra en toda la tarde, antes de ir a la cama.

Estaba cerrando el archivo en el que había estado trabajando, y en ese justo momento su teléfono de escritorio sonó, sorprendiéndolo. Había pasado un rato ya desde que había empezado a trabajar mecánicamente y había perdido la noción del tiempo, cediendo ante sus pensamientos y haciendo positivamente caso omiso del entorno. Parpadeó dos veces volviendo a ponerse en contacto con el resto del mundo - o con todos los ruidos de la oficina en cualquier caso-. Levantó el auricular de su cuna y respondió.

"Legal."

"Shortman," la seca voz de la secretaria de Dick lo hizo quejarse por dentro "El Sr. Mueller quiere verte."

"¿Ahora?" su lápiz rojo se detuvo en medio del papel y miró alrededor en su escritorio.

"Sí. Ahora mismo." Se detuvo un segundo "¿Qué respuesta debo darle?" continuó, inflexible, de la forma en que la gente en piso 30 solía hacer. "Está esperando."

Vaciló antes de soltar un: "Muy bien", luego hizo una pausa. La dama en el otro extremo tarareó afirmativamente "Dile que estaré allí en cinco."

"Perfecto."

Y cinco minutos después, ahí estaba; llegando a la siguiente planta. Miró brevemente en la oficina de Helga antes de asentir a las secretarias y llamar a la puerta de Dick. Luego la empujó. Estaría Helga en la ciudad, se preguntó. No había logrado comunicarse con ella desde la semana antes de Navidad. Su tarjeta virtual de Navidad fue respondida por una igualmente virtual y alegre, pero un tanto fría tarjeta de felicitaciones y mejores deseos. Arnold realmente la echaba de menos, pero se estaba cansando de pensar en lo mucho que la echaba de menos.

Qué era lo que realmente extrañaba, se preguntaba. ¿Verla alrededor? Porque no era como si hablaran mucho o estuvieran en términos de mejores amigos de todos modos. Si no fuera por las alusiones de Henry acerca de ella, podía ver que su conocimiento de ella era casi nulo.

"Hey Arnold," Dick levantó la mirada para verlo brevemente antes de volverse a seguir firmando papeles "Gracias por venir tan rápido." Hizo un gesto hacia el asiento frente a él. Arnold lo miró mientras se disponía a escuchar lo que el hombre de aspecto rudo delante de él quería que hiciera. La conducta de Dick hacia él se había vuelto más accesible desde aquel domingo por la tarde, hacía ya más de un mes. Tanto, que Arnold se atrevería a decir que era tratado casi como un amigo.

Le entregó unos documentos al tiempo que empezara a hablar.

"Dime Arnold, Santa te trajo un bonito regalo esta Navidad, ¿eh?" dejó escapar una sonrisa sesgada "¿O tu lugar de trabajo sigue siendo el armario debajo de esas escaleras de mierda?"

Arnold se rió, sorprendido por su comentario lleno de humor. "Sí, todavía lo es," respondió, echando un vistazo a los documentos "Parece que ni siquiera Santa es capaz de encontrarme un nuevo lugar; ni siquiera la habitación más pequeña."

Dick resopló.

"No sé qué le está pasando a Grace. Solía ser más eficiente." Sacudió la cabeza con resignación forzada. "Supongo que se está volviendo débil."

"No es un problema, realmente-" Arnold comenzó. En realidad no podía culpar a Grace.

"No se trata de lo que tú pienses, Arnold." El hombre de ojos azules lo miró con el ceño fruncido. "Se trata de lo que debe hacerse. El tipo de trabajo que realizas requiere un espacio privado. Es inaceptable que todavía se estés trabajando en una sala abierta."

Arnold vaciló. Siempre encontraba sus reuniones con Dick siendo un tanto inductoras de ansiedad. "Bueno", exhaló. "Entiendo las razones de Grace. Las tuyas también, tú lo sabes... Pero bueno, al menos mis compañeros de trabajo parecen entender la situación y-"

"¿Lo hacen? ¿En serio?" Dick lo interrumpió, haciendo una mueca. "De todos modos," se levantó e hizo un gesto para que lo siguiera al final de la habitación "Este acuerdo necesita privacidad y concentración. Necesito que estés totalmente enfocado." Caminó más allá del biombo donde se encontraba una especie de pequeña oficina, oculta a la vista. Dick señaló la mesa de trabajo que se encontraba allí. "Tengo una cita a las once y ya no voy a volver, sino hasta la tarde. Luego tengo otra reunión a las seis" se volvió hacia él "Supongo que no me importa compartir mi oficina contigo durante el poco tiempo que voy a estar aquí hoy-" se detuvo "siempre y cuando no seas muy ruidoso".

Arnold se congeló. Estaba mirando a la mesa con los ojos bien abiertos y su boca entreabierta cuando Dick le impulsó a hablar. "¿Y bien?"

"Hmmm," él vaciló. La verdad era que no le gustaba nadita la idea. ¿Se concentraría en el trabajo al estar al lado de Dick? Literalmente. "Dick, creo que no es necesario. Es decir," Arnold vaciló "Trabajo muy bien en mi lugar-"

"¿Cuánto tiempo crees que te tomaría?" Dick preguntó señalando el documento en sus manos.

"Con un poco de suerte, el resto del día." respondió.

Dick asintió. "Entonces insisto. Ni una palabra de este documento debe ser vista allá afuera. Todavía. Y lo necesito lo antes posible." NA: (ASAP- As Soon As Possible)

"Cuándo es 'ASAP'? ¿Podría ser mañana? Quiero decir, puedo trabajar en casa-"

"¡Diablos no!" Fue como una respuesta automática. Algo en su tono hizo que Arnold se sintiera avergonzado por haberlo sugerido. Dick pareció darse cuenta de que Arnold se había sobresaltado por su rudeza porque agregó de una manera más amable "No tienes que trabajar en casa cuando lo puedes hacer perfectamente aquí."

Arnold miró de nuevo hacia la pequeña mesa de reuniones. Parecía un lugar de trabajo confortable, pero eso no lo convencía, en lo más mínimo.

"Estás pensando que serías un prisionero, ¿no es así?" el hombre más alto resopló "Como te dije, prácticamente no voy a estar aquí. Te aseguro que podrás ir tomar el almuerzo a la hora que quieras, o ir a tomarte un café o lo que sea; sólo no traigas a nadie aquí; y mucho menos a esa novia tuya".

Arnold frunció el ceño. Demasiados pensamientos daban vueltas en su mente y de todos ellos eligió decir:

"Ella nunca viene a la oficina."

Se preguntó brevemente por qué Dick utilizó ese tono con respecto a Claire, pero el joven Mueller continuó sin poner más énfasis. Sólo levantó las cejas con fingida sorpresa.

"De todos modos, Kaitlin sabe estarás aquí. Ella es una buena chica, por lo que no debes preocuparte por ella. El resto de la gente que viene anda en sus propios asuntos. Así que no deberías ser molestado por ninguno de ellos" vaciló, como pensando "Si acaso, discreción es todo lo que pido de ti".

"Hmmm" Arnold se dio cuenta que no tenían sentido las protestas. Dick había tomado una decisión y, como él ya había aprendido, complacerlo siempre era la mejor manera de salir indemne cuando se trataba de él. "Bueno." Él asintió con la cabeza afirmativamente "Tengo que volver a mi lugar para... guardar mis cosas, supongo. Traer mi ordenador portátil."

"Está bien. No hay necesidad de que toques a la puerta cuando estés de vuelta." Dick dijo mientras volvía a su asiento.

. . .

Una hora más tarde Arnold apenas se estaba acostumbrando a trabajar sabiendo que el más joven de los Muellers estaba a sólo unos pocos pasos de distancia. Se interrumpía cada vez que alguien entraba, o cuando Dick atendía su teléfono. Su mente perdía el foco. ¡Vaya que es facilísimo concentrarse aquí! Arnold resopló. Sin embargo, era bastante interesante ver la interrelación de Dick con el resto de la gente. La forma en que mangoneaba a todos alrededor; la forma en que se las arreglaba para ser grosero con todas las personas que vinieran a su oficina. El ver que todo el mundo sin excepción se adecuaba a sus deseos. Era un poco divertido también escucharlo reprender a Stan por teléfono; luego, utilizar su agrio humor para criticar las ideas de alguien que iban a ser puestas en práctica en alguna parte remota del mundo; fijar una cita para beber con un amigo en algún bar lleno de glamour de la vieja escuela en Downtown; o quejarse sobre el deficiente servicio que su automóvil recibiera en su reciente visita al centro de servicio.

Arnold se rió para sus adentros. La verdad era que él simpatizaba con la última llamada. También había tenido dudas ya acerca de lo que la gente hacía a tu coche cuando éste era enviado al centro de servicio: rotación de neumáticos, cambio de aceites y filtros, comprobar los fluidos, ¿Cómo saber que realmente hicieron el trabajo? No pocas veces se sintió tentado a ir allá para preguntarles qué hacían exactamente, pero nunca lo había hecho por miedo a perder la cara. Dick parecía ser inmune a ese tipo de temor. Él fue particularmente grosero con quien fuera que haya atendido su llamada. Incluso por teléfono Dick podría ser realmente mortífero.

Arnold negó con la cabeza mientras lo miraba a través de la mampara. Se preguntó por qué Dick eligió tomar precisamente esa llamada cuando ya había rechazado algunas otras que estaban más relacionados con los negocios, pero como de costumbre, sabía que nunca recibiría una respuesta a esas preguntas.

. . .

En cualquier caso, Arnold dejó el lugar para ir tomar el almuerzo en la cafetería ubicada en la planta baja del edificio con su camarilla de costumbre. Dick ya se había ido. Cuando Arnold estuvo de vuelta a las dos y cuarenta y cinco minutos pm su jefe no había regresado todavía. Su secretaria, Kaitlin, le trajo un poco de café; un gesto que apreció. Finalmente había avanzado bastante para cuando su jefe entró justo después de las quince horas; no que él le estuviera checando el tiempo ni nada de eso, por supuesto.

Dick no vino a ver cómo estaba, por cierto, por lo que Arnold fue capaz de seguir trabajando sin interrupciones a pesar de dos nuevas visitas que Dick recibió, uno de la misma Kaitlin trayendo algunos documentos, y el otro fue Henry, que llegó aparentemente sólo para decir hola y hacer una pequeña conversación. Henry se quedó sólo por unos pocos minutos.

Cerca de las cuatro y media el chico rubio estaba empezando a preguntarse si conseguiría terminar el trabajo para el final del día, cuando se oyó un golpe enérgico en la puerta. Levantó la cabeza para relajar los músculos de su cuello cuando una voz muy distintiva llegó a sus oídos.

"Toc, toc, toc," hubo una pausa "¿Tienes un minuto?"

La alegre voz de Helga fue un bálsamo para sus oídos. Arnold se quedó quieto. Así que ella estaba aquí, en la ciudad. Estiró el cuello para ver a la chica rubia que llevaba un vestido azul pálido mientras cerraba la puerta y entraba, con un libro y una carpeta en sus manos.

"¿Un minuto? ¿En serio?" Dick resopló en lo que Arnold la vio tomando asiento y dándole la espalda a él. Hubo un ruido de papeles. "¿Sabes que puedo ver que trajiste tu famoso libro rosa?" Preguntó con una mueca de desdén.

"Bien, bien. Culpable". Helga levantó la mano "Una hora, máximo una hora y media", añadió esplendente mientras la silla crujió ligeramente cuando ella se echó hacia atrás y cruzó las piernas.

"Creo que no tengo otra opción," Dick se quejó levemente al tiempo que tomaba los documentos que Helga le ofreció "¿Por qué no pides una cita como el resto de la gente?"

"Tú sabes que eso no funciona entre nosotros." dijo ella afablemente "Además, también tenemos que hablar de..." su voz se fue apagando.

"¿De?" Dick dejó de hacer lo que estaba haciendo y se volvió para verla.

"Digamos - Comunicaciones del Tercer Nivel"

"¡No no no no!" Dick levantó ambas manos en frente de él "No me vengas con tu 'Tercer Nivel' ahora. Sabes que nunca sigo tus códigos." Él gruñó "Ni siquiera tú misma entiendes tus códigos de manera correcta de todos modos. ¡La última vez ya iban como diez niveles o algo así!"

"¿Y crees que yo los utilizo porque me gustan?" Ella se quejó "Lamentablemente, la experiencia nos ha enseñado que no funcionamos de otra manera. Eres tan complicado que hasta he pensado que deberíamos empezar a grabar nuestras reunio-"

"¡¿Yo. Soy. Complicado?!" Dick resopló, repitiendo sus palabras.

Arnold frunció el ceño. ¿Sería una buena idea que los escuchara? Dick sabía que él estaba allí, pero Helga no. Ella debía ser advertida. Estaba a punto de levantarse cuando vio a Helga ponerse de pie y decidió esperar y ver. Tal vez no sería necesaria su interrupción.

Helga rió secamente. "Sabes perfectamente cómo eres. No me necesitas a mí para que te lo recuerde." Caminó hacia la puerta "De todos modos-" se detuvo "Realmente tengo que empezar a trabajar en los nuevos proyectos, pero tal vez debí haber esperado hasta que-"

"¡¿Qué?! ¿Te vas ya? ¿La perfectamente eficiente y nada complicada chica renuncia tan pronto?"

"¿Sabes?" ella se detuvo bruscamente y se dio la vuelta. "No me siento con ánimos de tratar contigo cuando estás tan gruñón."

"Yo no me siento con ánimos de tratar contigo cuando estás tan radiante." él replicó de inmediato. "Pero tengo que hacerlo, sin embargo."

"¿Radiante? ¿En serio?!" Helga sacudió la cabeza. "Nunca voy a acostumbrarme a ser llamada 'Radiante'" ella se burló con humor seco. "Tú eres el único que alguna vez me ha llamado de esa manera."

"¡Aquí vamos de nuevo!" Dick se burló y se recostó en su silla. "¿Estoy a punto de escuchar el aburrido cuento acerca de la pobre niñita?"

"¡No estoy diciendo nada! ¡Sólo estoy expresando mi asombro!" Helga exclamó con impaciencia; pero luego añadió, punzante "Nunca me atrevería a usurpar tu lugar como el niño más pobrecito de alrededor."

"No te estoy pidiendo que lo hagas, Señorita Empresaria Adolescente." Él escupió "¿Cómo puedes esperar que alguien alguna vez crea tu triste historia cuando eres tan perfecta? ¿Cuando es tan obvio lo mucho que todo el mundo te ama?"

"¡¿Todo el mundo me ama?!" Helga sacudió la cabeza con asombro. Entonces se llevó la mano a un lado de la cabeza para peinar su suave cabello. Luego de tomar una profunda ingesta de aire, respondió de una manera más tranquila "¿Sabes? No puedo dejar de preguntarme cómo es que mi credibilidad siempre termina siendo puesta en duda."

"¿Por quién? ¿Por mí?" él resopló "¿Qué demonios te importa lo que yo pienso?"

"Eso es algo que me sigo preguntándome a mí misma," ella pronunció con un leve zumbido. "De todos modos," dejó escapar una exhalación lenta mientras caminaba de regreso a la mesa. "Dado que tengo nuevo material para trabajar, supongo que estaré de acuerdo contigo. Voy a dejar de preocuparme por lo que piensas y simplemente empezaré."

"Podría no tener una hora completa para tu mier-"

"¡No-Me-Importa!" Ella levantó la vista mientras abría su libreta "Cierra el pico y escucha." Entonces empezó con voz neutra pero cuando Dick gruñó amenazadoramente, se rió. "¡Oh, diablos! ¿Acaso te he ofendido?"

"¡Cómo si pudieras!" él replicó, mirándola a través de la rendija de sus ojos.

"Eso es exactamente por lo que pregunto. Pero cuando se trata de ti prefiero asegurarme."

"¿Sólo cuando se trata de mí?" dijo él con desprecio.

Sorprendentemente ella se rió suavemente, mordiéndose el labio. Dick se rió entre dientes también. "¡Increíble!" Arnold frunció el ceño, confundido. Él se inclinó para ver que Dick tenía una sonrisa extraña posada en su cara cuando Helga volvió a hablar. "¿Vamos a tener una hora de esto?" Ella preguntó finalmente.

¿Era sólo una broma?

"Tú decides." Él respondió: "Pensé que sólo estabas disfrutando el calentamiento, pero por desgracia, realmente me tengo que ir a las seis."

"¿Estás listo entonces?"

"Empieza a disparar."

. . . .

Con el ceño fruncido Arnold volvió a su trabajo, pero su atención estaba medio aquí y medio en lo que se estaba discutiendo ahí afuera. Negocios; puros y llanos negocios. Después de la escena inicial que podría clasificarse como 'Calentamiento', ellos comenzaron a hacer un recuento o revisión de las diferentes empresas del conglomerado. A veces Helga las mencionaba rápidamente. Dick no tenía mucho que añadir; mayormente escuchaba. Otras veces se tomaban su tiempo para analizarlas con cuidado. Su comunicación empresarial era lisa, sin defectos. Era como si tuvieran mentes similares y compartieran un mismo centro de procesamiento de las ideas.

"Denver aún tiene que demostrar su valía." Helga estaba diciendo "Todavía no me gustan sus números, Dick. Tienes que trabajar tu magia un poco más..." vaciló "intensamente ahí."

"Es un momento difícil para la industria del vidrio como ya sabes." Él se justificó "Lo que me sorprende, en realidad, es que todavía te preocupes por ellos. Pensé que ya te habías dado por vencida."

"Todavía no. Me gusta esa planta, y me gusta Denver. Pero el que me gusten no va a salvarlos, ¿verdad? Vamos a ver cómo les va el resto del año, deberás derrochar más tu amor por aquellos lares..."

"Lo sé," dijo Dick en un gruñido bajo "Pero, qué tal Winnipeg, ¿eh?" añadió; su voz cambiante.

"¡Felicitaciones por esa!" Helga zumbó, levantando su pulgar en el aire, pero eso fue sólo una expresión. Luego volvieron a su entono habitual. Arnold se centró en su documento una vez más. Todavía necesitaba un poco de pulido. Se preguntó si debía interrumpirlos y continuar trabajando en su lugar de trabajo, pero luego se encogió de hombros. Tal vez para el momento en que lo completara Helga también podría haber terminado lo suyo y de esa manera ella nunca se enteraría que él había estado aquí todo el tiempo.

Él los ignoró con éxito por un rato, hasta que fue traído de vuelta a la realidad cuando escuchó sus risas.

"¡Oh, vamos!" Helga se estaba riendo "¡Eso es malvado!"

"No es malvado. ¡Te lo digo! ¡Ese hombre se va a terminar sufriendo un ataque cardiaco! ¡Nadie puede soportar ese tipo de presión!"

"Es completamente absurdo que tú, de entre todas las personas, digas algo así."

"¡Hey! ¡Yo nunca hubiera tomado ese puesto!" Dick exclamó.

"Nadie te pidió que lo hicieras, ¿verdad?" Helga declaró, en tono burlón "Entonces, ¿para qué preocuparte? No estamos en esa posición. Me refiero a que Mueller no es Volkswagen, no estamos ni remotamente cerca, en cualquier caso, por supuesto, pero al menos no estamos teniendo un súper crisis en este momento, ¿no?"

"¡Dios no lo quiera!" Dick pronunció "¡Pobres chicos! La han estado pasando realmente mal."

"Ha sido ya mucho, ¿verdad?" Helga sonó sorprendida "Quiero decir, Toyota y GM también tuvieron sus crisis hace poco, pero lo superaron más rápido, ¿no es así?"

"Y mira que tenían problemas serios. Graves riesgos; gente realmente falleció entonces. La situación de VW es algo relacionado con el software, ¿no es así? Los coches en sí mismos tienen ningún problema."

"Pero hicieron trampa." Helga pronunció, seria. "Y la gente lo supo. Ese es el problema."

"¿De verdad crees que son los únicos que mienten?" Dick dijo burlón. "Quiero decir," vaciló "Jeep, Ford, Mercedes, Peugeot, Toyota, elige al que quieras... ¿Crees que ellos no alteran sus niveles de emisiones?"

"Sin duda alguna." La voz de Helga sonaba reflexiva "Esto ya se salió de toda proporción. Algo huele a pescado podrido aquí."

"Por supuesto que huele a podrido. Quiero decir, ¿quién compra un coche basándose en sus niveles de emisión? ¿A quién realmente le importa eso? Si realmente te gusta un coche, ¿vas a decirme que no lo comprarás porque contamina? ¡Vamos! Todos los coches contaminan".

"Entiendo tu punto. Aunque creo que hay gente que realmente presta atención a ese tipo de cosas."

"Sí." Él hizo un puchero "Y ellos son los que van y se compran un Prius."

"Un Tesla," Helga se rió.

"¡Pobres tontos! ¡Compran un coche con el nombre de una figura trágica de la ciencia y piensan que están salvando el planeta!" Dick dijo despectivamente "¡Qué listos! Deja que los idiotas compren el coche para presumirlo mientras se van a dar una vueltecita; porque van a necesitar coches de verdad con motores a gasolina y una grúa para ir a recogerlos cuando el Tesla los deja varados".

"¿Sabes que hay cada más y más personas que están pensando que se comprarían uno de esos si pudieran permitírselo?" le preguntó Helga.

"La gente es tan fácilmente impresionable." Dick dejó escapar un desdeñoso resoplido "No piensan. Se creen todo lo que oyen. ¿No saben que incluso la electricidad contamina? Quiero decir, si ésta no proviene de una planta nuclear o una hidroeléctrica -que son las menos- entonces la electricidad viene del viejo y confiable carbón. Y todos conocemos la única misión que el carbón tiene, ¿verdad? Ser quemado".

"A-ja" Helga habló con lo que Arnold pensó era deliberada lentitud.

"Y no estoy hablando de lo que ocurre en un país olvidado de Dios, no. Me refiero a aquí, en Estados Unidos. Las dos terceras partes de nuestra energía es generada por carbón o gas natural. ¿Sabías eso? Esa es la electricidad que alimenta tu Tesla. "

"Yo no tengo un Tesla." Helga dijo como para ella misma. Dick continuó.

"Quiero decir, ¿no hay engaño ahí?"

"Yo..." Helga vaciló. "Creo que no soy la persona adecuada para emitir una opinión sobre la materia."

"Pero- ¿lo sabías?" Dick insistió.

"No, no lo sabía."

"La mayoría de la gente no lo sabe. Quieren creer con tantas ganas que existen héroes."

"Exacto. ¡Héroes! Eso es lo que todos queremos, ¿no?" su emocionada exclamación fue seguida por una exhalación poco entusiasta. "Muy bien, ¿dónde estábamos?" hubo una pausa "¿Qué es tan gracioso?" de repente le preguntó, aparentemente ofendida. Arnold estiró el cuello para verla inclinándose hacia adelante, hacia su socio "¿Qué quieres decirme con esa mirada, kiddo?" su voz se volvió juguetona.

"Te gusta, ¿verdad?" su pregunta parecía una acusación. "El Tesla."

"No, no me gusta." ella respondió, inclinándose hacia atrás "Una de las cosas que aprendí de Bob fue nunca comprar una primera generación."

"Si no fuera una primera generación te lo comprarías?" -preguntó en voz baja; inflexible. Vaya que era insidioso.

"No lo creo." Ella tarareó "Por lo que has dicho me suena como si le pidieras a tu iPad que te lleve a lugares."

Dick se echó a reír. "Nunca lo hubiera descrito tan bien yo mismo."

"Por supuesto que no." La voz de Helga era arrogante. "Yo soy la poeta, no tú."

"Pensé que querías ser escritora."

"Tomayto, tomahto" ella chasqueó la lengua. "¿Dónde estábamos? Quiero decir, de verdad." exhaló "Tenemos que seguir con esto."

"Tú fuiste la que trajo el tema de los coches." Dick informó "¿Por qué, si se puede saber?"

"Cierto. Ahora lo recuerdo." Ella dijo de manera vacilante "Creo que nos estamos moviendo a la fase II."

"Ya sabes que no sigo tus fases". Él se quejó.

"Oh, claro que lo haces, sólo que no lo admites." se rió entre dientes "De todos modos," habló lentamente "Hay una fábrica de automóviles en Europa del Este, sabes, que pronto podría ser puesta..."

"¿En venta?" terminó por ella.

"No, no todavía. Ellos podrían ser persuadidos a hacerlo. Pronto. Tal vez." Su afirmación fue seguida de un breve silencio.

"¿Pero?" Dick preguntó finalmente.

"¿Cómo sabes que hay un 'pero'?" él hizo un extraño sonido con su garganta y ella resopló "Muy bien," ella admitió "No es nuestro tipo de... cosa." dijo después de una pequeña vacilación "No es un gran nombre, hace muy poco dinero; tiene un alcance limitado, el coche tiene sus problemitas..."

"Entonces, ¿qué hizo que lo consideraras, en primer lugar?"

"Pensé que podría gustarte. Pensé que lo podías encontrar interesante. Sería endemoniadamente divertido trabajar ahí."

"¿Pero no habrá dinero?"

"No por un tiempo."

"'¿Cuánto es 'Por un tiempo'?"

"No voy a poner mi palabra en eso" tarareó "Pero podrían ser seis, siete años..."

"¿Por qué estás siquiera considerándolo?" Dick se mofó "No es un buen negocio. No lo parece en absoluto."

"Lo sé-" incluso cuando Arnold no podía ver su cara sabía que ella se mordía el labio "Ni siquiera está en venta, Dick. Yo estoy... pensando de antemano." Helga dijo a la defensiva "Oí hablar de ella. Nunca sería mi elección como justo acabas de decir... Me alegro de que pienses igual porque no me gustaría sentirme culpable si una palabra sale con el tiempo, y lo escuchas de otra persona."

"¿No es rentable?" Arnold vio a Helga sacudiendo la cabeza con firmeza "Ya veo," vaciló "Agradezco tu consideración."

"No estoy siendo considerada."

Dick se rió "Oh, yo sé lo que es." Hizo una pausa "Bueno, gracias de todos modos... pero no necesito tu cortesía."

"No estaba-"

"Fuiste más allá de lo tuyo para mostrarme un poco de consideración," Hizo una pausa "Aunque no puedo entender por qué."

"No fue por ti, sino por Mueller."

"¡Seguro!"

"¿Cómo es que-?" Helga comenzó con impaciencia, pero luego se detuvo "Vamos a seguir con esto." Se volvió para ver a sus papeles.

"¿Por qué es tan difícil de admitir?" -preguntó curioso; su mirada seguía fija en ella.

"Porque..." Helga suspiró con impaciencia "Muy bien," se permitió ceder "Sé que odiaste la India," ella hizo una pausa "y aun así lo ejecutaste bellamente, justo de la manera que yo quería. No acostumbro decite esto, pero aprecio el esfuerzo que pusiste allí. India fue un reto personal para mí, y la mitad del éxito es tuyo".

"¿Sólo la mitad?" -preguntó, completamente serio.

"¡Peter!" Helga dijo con advertencia. (Pito)

"Ach ja!" Dick dejó escapar una expresión alemana. "¿Por qué es tan difícil decir?" -preguntó, con humor.

"¿Eres tú quien lo pregunta?! ¿Tú?! ¡El perfecto ejemplo de calidez y buenos modales?!"

"¡Tú no eres una perita en dulce que digamos!"

Helga se burló. "¡Noticia de última hora, idiota! ¡No soy dulce!" Arnold casi podía verla poniendo los ojos en blanco "¡He estado tratando de decírtelo todo este tiempo! A veces siento como si no me conocieras en absoluto!"

"¿Y te conozco?" su voz estaba llena de desconfianza.

Hizo una pausa. "No, no me conoces." exhaló y su voz se volvió abatida "Deberías, pero optas por cargarme con las peores denominaciones y experiencias que has conocido en tu vida. Lo creas o no, es-"

"Sí, sí, sí." Él la interrumpió, con rudeza "Pensé que estábamos apenas en Fase II. ¿Cómo es que llegamos hasta la cima?" dijo con desdén, bajando los ojos para ver sus papeles. Helga exhaló derrotada. "¿Hemos terminado por este día?" levantó la cabeza para verla con el ceño fruncido. Arnold se dio cuenta de su rostro no mostraba la diversión que su voz daba a entender.

"Aún no." Ella inhaló profundamente "Fase II", pronunció claramente. "Las Adquisiciones del próximo año,"

"¿Quieres decir las adquisiciones de este año?" él la interrumpió. "No me has dicho nada todavía."

"No." Ella sacudió la cabeza "Las adquisiciones de este año estarán sobre la mesa en marzo, como siempre." Ella dijo secamente "Lo sabrás entonces, al igual que los demás. Lo que yo quería infor-" se detuvo "Lo que yo quería compartir contigo- y seamos directos aquí. Te estoy diciendo esto de manera preliminar. No es un decisión ya tomada, sólo estoy probando las aguas" ella tomó aire "Bueno, - quería compartir contigo que en dos años a partir de ahora quiero concentrarnos en nosotros mismos, reinvertir los recursos en nuestra propia empresa. Al igual que hicimos en India. Tomar algunas de nuestras mejores empresas y hacerlas crecer".

"Así que quieres detener el crecimiento de Mueller."

"¡Típico de ti!" exclamó con impaciencia "¿Por qué estás tan ansioso por saltar a conclusiones? ¿A las conclusiones equivocadas para ser exactos?!"

"¿Estás diciendo que no quieres adquirir nuevas empresas!"

"¿No escuchaste lo que dije?!" alzó la voz "Nuestro crecimiento no está dado por el número de empresas que están al abrigo del nombre Mueller. Se trata de los 'Números' –en plural - que tenemos! Acerca de cuánto es nuestro valor." Ella gruñó "¡Hombre! ¡No puedo creer que realmente dijeras eso!"

"¿Qué diría la gente si de repente dejáramos de comprar empresas. No van a decir 'Oh, eso es una estrategia impresionante y súper chingona!' ¡No! Pensarán que estamos en recesión, que no estamos creciendo ya".

"¡Pero eso no será verdad y será muy sencillo de probar! De hecho, si nuestros voceros lo anuncian de antemano no habrá mala prensa para nada."

Dick sacudió la cabeza "No creo que sea una buena decisión".

"Bien." Ella asintió con la cabeza, con frialdad "Has expresado su opinión. Será considerado en su momento."

"¿Sabe Henry acerca de esto?"

"No". Ella exhaló.

"¿Por qué no?"

Ella tomó aire antes de responder: "Bueno, por una parte, porque tú eres mi socio en el crimen." Luego ella murmuró algo ininteligible que sonó como '-tú necesitas más tiempo', pero Arnold no estaba seguro si escuchó bien. "Además-"

"¡¿NECESITO MÁS TIEMPO PARA PROCESARLO?!" Arnold parpadeó. En un movimiento repentino Dick había saltado de su asiento y ya caminaba hacia ella "¿Qué se supone que significa eso? ¿Estás sugiriendo que soy un idiota?! ¿Qué no pienso bien, ¿Es eso?!" ya había llegado a su lado y se inclinaba amenazadoramente sobre ella. El propio Arnold se encogió en su asiento mientras observaba la escena desde lejos. Dick tenía una manera de intimidar a la gente y vaya que era realmente bueno en eso.

"No creo que seas un idiota y lo sabes." Helga empezó, mirándolo, directamente a los ojos. Ella no había amedrentado en lo absoluto, pero su voz era cautelosa. Levantó su mano para tocarle el pecho de un modo aplacador y Dick dio un paso atrás, sacudiéndose su toque y dejando escapar un gruñido amenazador. Helga tenía toda su atención en él. Como una presa observando a su depredador con extrema cautela "A pesar de todo, categóricamente te considero un hombre muy inteligente."

"¡¿A. Pesar. De. TODO?!" Dick se abalanzó de nuevo. Helga no se inmutó. Arnold contuvo el aliento "¡¿Te das cuenta que te estás hundiendo más y más con cada palabra que dices?!"

"¿Por qué siempre terminamos así?" Helga empujó su silla hacia atrás y se puso de pie también para enfrentarse a él, pero aun así se mantuvo a una distancia segura. No parecía como si ella le temiera, sino como si estuviera preparándose para la batalla. Arnold los observó de nuevo. Pensándolo bien, ella no parecía una presa, sino que lucía igual a su oponente: como un segundo depredador. La postura de Dick era intimidante. Ambos se miraron como dos bestias listas para pelear. "¿Por qué no puedes aceptar una crítica?"

"Como si tú lo hicieras. Hablas como si fueras una Pequeña Señorita Perfección!"

"¿Quién es perfecto, por el amor de Dios?! ¿A quién le importa eso?!"

"¡Crees que soy un idiota!"

"¿Perdería mi tiempo contigo si creyera que lo eres?"

"¿Cómo lo voy a saber? ¡Puedes ser realmente estúpida a veces!"

Helga estaba a punto de replicar cuando se contuvo y maldijo en voz baja.

"¿Qué es lo que sacamos de estas peleas?" preguntó, con resignación "¿No estás cansado? Vienen de la nada. No nos llevan a ninguna parte. Sólo nos desgastan."

"¡Tú fuiste la que inició esta vez!"

"¿Al decir que necesitas tiempo adicional para procesar mis cosas?" Helga sacudió la cabeza con incredulidad "Admítelo ya, por favor. Siempre eres rápido para desacreditar todo lo que propongo. ¡Mucho antes siquiera de que te hayas tomado el tiempo para darle una pensada!"

"¡Y tú eres oh-tan jodidamente inteligente!" chasqueó los dedos de una manera peculiar "¡Tú piensas tan rápido!"

"Cuando las traigo hasta ti ya las he observado desde todos los ángulos. ¡No tiene nada que ver con que yo sea más inteligente!"

"¡Eso es mierda!" Dick se burló. "Siempre estás tratando de hacer que todos se den cuenta lo brillante que..."

"¡Dios! ¡No puedo creer lo que oigo!" Helga parecía estar perdiendo la paciencia. Levantó las manos delante de ella, pero tuvo cuidado de no tocarlo "Vamos a reiniciar esto. Sólo estoy haciendo mi trabajo. Quería que supieras acerca de mis planes para el próximo año. Es un prospecto; no una decisión tomada. Y ya tomé nota de tu opinión". Dick intentó interrumpirla, pero ella siguió inflexible "Estás informado. Ahora tienes algo en que pensar por mientras. Cuando estés listo para escuchar el resto del plan estaré más que feliz de darte los detalles." Exhaló profundamente y continuó antes de que él la interrumpiera "Sabes que me tomo la molestia de considerarte porque soy sensible a tu susceptibilidad; a tu desconfianza. Pero como nunca consigo una respuesta positiva de ti, ya me estoy cansando." Dick intentó hablar de nuevo, pero ella habló más fuerte "En realidad esperaba que estuvieras más abierto a la idea, por una vez en la vida, pero creo que debería dejar de ser una soñadora."

"¡Maldita. Perra!" Dick dejó salir las palabras con los dientes apretados. "¡¿De verdad crees que soy un jodido retrasado mental?!"

"Estás lleno de prejuicios. Eso es lo que pienso." Helga respondió con cautela después de una larga inhalación.

Dick también tomó aire y se irguió en toda su estatura. "Lárgate de aquí." Siseó.

"No." Mirándole a los ojos ella habló al principio con una extraña calma, pero luego gritó "¡De ninguna puta manera, ¿me escuchaste?! ¡No he terminado! ¿Crees que voy a volver la próxima semana esperando el chingado momento en que no te encuentre todo enfurruñado para venir casi a escondidas y robarte un minuto?" Helga señaló al otro lado de la mesa y luego tomó su asiento. "Será mejor que te sientes porque yo no voy a ninguna parte." Abrió su cuaderno. Arnold contuvo el aliento.

"¡¿Qué. Chingados?!"

"¿Quieres ver mi fea cara mañana otra vez?! ¿Pasado mañana?!" preguntó ella con dureza "¡Ve a tomar tu maldito asiento!"

"¿Ahora vienes aquí a darme órdenes?" Dick gruñó por lo bajo.

"Estoy cansada de tu hipersensibilidad. Tengo que seguir moviéndome y a veces es simplemente agotador esperar hasta que estés listo. Estás tan ansioso por pensar que todo esconde un plan contra ti. Siempre estás desconfiando. Estás tan lleno de prejuicios y es tan jodidamente agotador tener que lidiar con todo esto, además de lo que ya tengo en mi propio plato. ¡Ve a tomar tu puto asiento!"

Él la observó con la mandíbula apretada y los ojos centelleantes. "No sabía que pensabas que estaba tan jodido." Finalmente dijo en voz baja.

"Los dos estamos jodidos." Helga inhaló profundamente mientras lo veía ir alrededor de la mesa. "Pero yo lo acepto... De alguna manera tú te las arreglas para olvidarlo todo, y entonces tenemos que comenzar de nuevo una y otra vez."

"¿Por qué estás tan enojada conmigo?" se quejó "Pensé que estábamos bien."

"Tú fuiste el que ya estaba de mal humor cuando entré."

Dick dejó escapar un bufido abatido "Bien", permaneció en silencio por un rato.

"¿Podemos seguir ahora?" ella preguntó.

Unos minutos después de su abatido asentimiento, Arnold se dio cuenta de que necesitaba forzar su voluntad para concentrarse en su propio trabajo. Su atención estaba por completo en los chicos al otro lado de la habitación. Ellos estaban discutiendo, de hecho, el futuro de la empresa, e incluso cuando su disposición estaba lejos de ser la ideal, vaya que seguían avanzando con resolución.

.

Arnold ya había superado el punto en que se sorprendía de descubrir que Helga era capaz de lidiar con el temperamento de Dick. Exhaló. La hosquedad de Dick le hacía recordar la de la vieja Helga, pero Helga era una niña en ese entonces; nada que ver en el poder y la influencia de un hombre adulto y poderoso como Dick poseía. Entonces se preguntó si todo lo que Helga había sufrido durante su infancia la fue preparando para tratar con gente así; gente como el joven Mueller, el propio Henry, o los difíciles hombres de negocios con que ella trataba a diario. Probablemente así había sido. Después de todo, su bola de golpear había sido nada menos que Big Bob Pataki, quien no debió haber sido una presa fácil en absoluto, sino un ruidoso bravucón como el abuelo Phil solía llamarlo. ¿Acaso su pasado la ayudo a convertirse en quien era ahora? ¿Una mujer fuerte? ¿Un rudo alto ejecutivo?

"Esto significa que estamos llegando a la Fase III?" Arnold oyó la voz de Dick preguntar. Sonaba más alegre ahora.

"Lo que sea," Helga gruñó "No estás respondiendo a mi pregunta."

"Oh," murmuró con fingida sorpresa "¿Era una pregunta?"

"¿Tienes una respuesta?" Helga pronunció, con cara de palo.

Dick zumbó con vacilación "No", respondió después de un rato.

"Vamos, Dick. ¡Es tu tío!"

"Bueno Helga. Todos sabemos que mantenerlo contento es tu trabajo, no el mío. ¿No podrías ser... no sé... más complaciente?"

"¡Tú. Maldito. Bastardo!" Helga masculló. Dick se rió con desdén.

"Dejé de ser un bastardo a los catorce años, ¿recuerdas? Más o menos al mismo tiempo que las chicas comenzaron a encontrar 'lindas' mis pecas".

"¿No puedes hablar en serio por una vez?" Helga sonaba contenida.

"¿Ahora quieres que me porte serio?"

Ella soltó su respiración. "Quiero que le des a tu tío la certeza de que no habrá sorpresas cuando asumas su puesto."

"¿Quieres que le de mi palabra a él… o a ti?"

Helga resopló "Glen ha estado alardeando acerca de divisiones, fusiones, y no sé qué otras tonterías sobre el futuro de la empresa."

"¿He hablado yo con Glen últimamente? Él ha estado en Europa desde principios de diciembre."

"¿Su hija tal vez?"

Dick resopló mordazmente.

"Sabes bien que Regina no sabe cómo deletrear 'negocios', cariño." Él se burló "¿Eso es lo que tanto querías saber?"

Helga se aclaró la garganta, incómoda. "Tenemos un trato." Ella pronunció.

"Sí." Su voz se puso seria.

"¿Debo empezar a preocuparme?" la de Helga era cautelosa.

"¿Por qué deberías?"

"¿Por qué no?"

"Honro mis acuerdos". Dick pronunció secamente. Tomó aire antes de continuar "Parece que de la misma forma que piensas que me olvido con demasiada frecuencia de cuán jodido estoy, tú te olvidas de que a mí me importa esto." Extendió sus brazos indicando alrededor. "Tan apasionadamente como sigues intentando que todo el mundo se dé cuenta de lo excepcional que eres y la chingonada de CEO que podrías llegar a ser, pareces no tener en cuenta que Mueller es mi nombre, y que como Mueller, haré cualquier cosa a mi alcance para mantener esta empresa floreciente". Su voz era resonante "Lo haré, incluso si eso significa que te tengo que aguantar por el resto de mi vida."

Arnold tragó saliva. Oyó a Helga haciendo lo mismo. Pero antes de que pudiera predecir lo que Helga pudiera responder a su malintencionado comentario, ella ya había reaccionado.

"Oh-oh OH!" exclamó entusiasta "¡Cuánta pasión!" Se inclinó hacia delante, aplaudiendo "¡Henry se pondría muy feliz de escucharte hablar con tanto fervor!" se aclaró la garganta "'Lo haré incluso si eso significa que te tengo que aguantar por el resto de mi vida'" Recitó imitando su entonación. Dick se echó hacia atrás en su asiento. "Eso significaría que sus enseñanzas han metido algo de sensatez en tu cabeza."

"No creo que sus enseñanzas tengan algo que ver con eso." Dick murmuró como para sí mismo.

"¿No?" ella se rió "Entonces, ¿qué fue?"

"Probablemente sea el infame rasgo de ser 'Tercos como Mulas' que tienen los Mueller." Él dijo con un gruñido.

Arnold frunció el ceño con suspicacia. Las burlas de Helga habían en verdad apaciguado su saña? ¿En serio?

"¡Oh, pobrecito!" pronunció ella con fingida empatía "¿Característica heredada del amoroso abuelo Franz?"

Una sorpresiva y áspera risa llenó la habitación "Dudo que tal obstinación haya sido una característica poseída solamente por él." Dick se rió "Tu amado Henry está lleno de ella."

"Sí, el pobre." Helga suspiró "Bueno, creo que no debemos maldecir todo lo que el viejo Franz legó, ¿no es así? Quiero decir, sólo mira alrededor." Ella dibujó un amplio círculo en el aire con su dedo índice "¿Por qué preocuparte de que todo lo que te diera en vida haya sido...? ¿Qué fue? ¿Una piruleta?"

"¿Porque eres tan mala conmigo?" Dick la miró con una expresión herida. "¡Por el amor de Dios, yo era sólo un mocoso!" Arnold frunció el ceño. Él estaba en lo correcto. Helga estaba siendo mala. Sintió lástima por Dick. Pero siendo realistas vaya que estaban siendo groseros el uno con el otro porque lo que Dick dijo un minuto atrás fue bastante rudo también. Arnold frunció el ceño. Era como un toma y daca; como una broma entre amigos, pero lo suyo no era precisamente ligero, era bastante rudo. Tenía la intención de lastimar. Era difícil tomar partido por alguno de ellos. "Yo no estoy burlándome de tu padre, ¿verdad? ¿Qué crees que el abuelo Franz diría si supiera que la sangre Pataki podría estar algún día a cargo de su amada compañía?"

Allí estaba; el contraataque. Arnold no sabía si debía respirar más cómodamente ahora que las fuerzas estaban más niveladas. Hubo un sonido de ahogamiento como en el lado de Helga antes de que se las pudiera arreglar para hablar de nuevo.

"La sangre Pataki ya está manejando la empresa, idiota!" escupió; apoyándose en el escritorio "El viejo Franz bien podría ser dándose vueltas en su tumba, lo sé, pero no por eso, sino porque de hecho ya debe saber que la sangre Pataki y la sangre Schneider JUNTAS están manejando su imperio-"

"¡Oh Dios!" Dick abrió muy grandes los ojos, sorprendido.

"¡Así es!" ella se rió "¿No te habías dado cuenta? La descendencia de la vendedora de piso y del encargado de la bodega son ahora el rey y la reina de la montaña." Ella levantó las dos manos triunfalmente.

La expresión de sorpresa de Dick permaneció en su rostro hasta que finalmente preguntó. "¿Está Henry consciente de esto?" Helga sacudió la cabeza con indolencia y luego se encogió de hombros. "Creo que nadie sabe para quién trabaja." dijo finalmente.

"¡Eso lo puedes apostar!"

"¿Para quién trabajamos nosotros?" preguntó Dick después del calmado silencio que siguió a la exclamación de Helga.

Ella tomó aire profundamente antes de responder. "¿Para quién, en verdad?"

Y se quedaron así; mirándose a los ojos. O, al menos, Dick lo hacía. Él la miraba, así que ella no podía estar haciendo otra cosa que mirarlo también, Arnold supuso. Dick parpadeó de repente, y luego preguntó.

"¿Qué pasa con Henry? ¿Cómo va esta cosa de la fundación?"

Helga aspiró una bocanada de aire, tomando un papel en sus manos respondió fingiendo indiferencia.

"¿Por qué no se lo preguntas tú mismo?"

Dick resopló. "Sabes bien que eso no va a suceder... así que ilumíname."

Helga vaciló durante un par de segundos.

"Ha finalmente conseguido avanzar. Consiguió ayuda. Un buen tipo. Un abogado. Ya tiene un plan. Establecerán cinco escuelas en barrios difíciles de todo el país para niños que realmente quieran salir de sus-" sus largas pestañas se movieron arriba y abajo, como con incomodidad "- difíciles entornos." Helga se reclinó en su silla y lo miró "Realmente deberías estar más involucrado, ¿sabes? Henry se preocupa de que no lo apoyes."

"Henry no me necesita." Él dijo a la defensiva; recostándose en su asiento también.

"De hecho sí te necesita." Helga bajó la cabeza; luego hizo clic con su lengua. "¿Lo harás?"

"¿Qué?" Dick levantó la barbilla de una manera desafiante.

"¿Apoyar su Fundación?"

Él resopló.

"Por supuesto que sí. ¿Quién podría decir no a una causa tan noble?"

"¿Es eso desdén lo que veo delante de mí?" Helga pronunció de una manera poética.

"¿Crees que lo sea?"

"Sabes que todavía tengo problemas tratando de leerte."

Dick dejó escapar una sonrisa sesgada. "Soy todo sinceridad."

"¿Por esta ocasión?"

"Por esta ocasión." Él confirmó con una sonrisa pícara.

"Es bueno escucharlo." Ella suspiró "¿Entonces supongo que vas a asistir al baile de caridad organizado por el Ayuntamiento en marzo próximo?" -preguntó entonces alegremente.

"Baile de Caridad de qué ?! - Otra vez - ¡Dios!" parecía sorprendido "¡¿Es un año ya?!"

"Sí. Un año, querido." Ella dijo con regodeo. "Sorprendente, ¿verdad?"

"¡Dímelo a mí!" exhaló, luciendo todavía deslumbrado.

Era cierto, pensó Arnold. Pronto sería un año desde el día del Baile; el día en que se encontró con Helga de nuevo. Se preguntó por qué el descubrimiento parecía ser un tanto atemorizante para ellos dos, cuando había sido una bendición para él. ¿Era acaso la sorpresa de darse cuenta que el tiempo voló? ¿Que eran un año más viejos?

"Se espera que asistas". Helga señaló en vista de la falta de reacción de Dick.

"¿Por qué? ¿Va a estar lanzando su fundación, entonces?" preguntó. "¿Justo ahí? ¿En un evento público?"

"No, no creo que vayan a estar listos todavía" Helga sacudió la cabeza.

¡Oh, no! Arnold pensó con nerviosismo mientras se aflojaba la corbata. Definitivamente no estarían listos todavía.

"¿Qué?" Dick resopló "¿Quieres decir que El Chico Maravilla no tendrá el trabajo terminado para entonces?"

"¿Qué te hace pensar que es un Chico Maravilla?" Helga resopló. Arnold se echó hacia atrás con una sonrisa en su rostro.

"¡Oh, vamos! Henry lo consiguió para la Fundación. Un buen tipo, dijiste. Tiene que SER un Chico Maravilla".

Helga zumbó con escepticismo "Si tú lo dices."

"Típico de Henry, ¿no? Conseguir que se haga el trabajo a través de otros. El Chico Maravilla se encarga de su fundación caritativa Henry & Helga o lo que sea; y tú y yo, como los demonios que somos, cuidamos de su Máquina de Hacer Dinero."

"¿Máquina de Hacer Dinero?" Helga se burló "¡Máquina de Hacer Dinero que será tuya algún día!" se inclinó hacia delante "¡No lo puedo creer! ¿Es eso una queja?"

"¿Cómo te puedes quejar cuando eres investido con semejante regalo?" La profunda voz de Dick sonó extraña a los oídos Arnold.

"Sonó como una queja para mí." Había risa en su voz, pero también había cautela.

Dick suspiró. "Ya hemos hablado de eso, ¿no?"

"¿Era en serio?" ella esperó "No pensé que estuvieras hablando en serio." Dijo en voz baja. Hubo una pausa en ambos lados "¿Lo estabas?" Helga finalmente preguntó, mirándolo fijamente "¿Dick?"

Él no respondió. Helga esperó unos segundos más.

"¿Pito?" Arnold se inclinó hacia delante. Dick parecía ausente. Su vista estaba fija en algún punto de la mesa entre sus papeles y la libreta de ella. Parecía como si no la hubiera escuchado en lo absoluto. Helga esperó un poco más "¿Willie?" (Flácido)

Eso hizo el truco. Él levantó su mirada azul brillante y la miró con ojos de furia.

"¿Willie?" su voz se había vuelto oscura "¡No estés confundiéndome con alguien más!" Él maldijo "¡No soy el pendejo de Henry!"

Helga balbuceó antes de que pudiera venir con una respuesta "¿Qué demonios te pasa?" se inclinó hacia delante.

"¡¿Qué te pasa a ti?! ¡No es mi culpa que estés tan decepcionada!" pronunció mientras miraba sobre los papeles de su escritorio.

"GRRRR!" Helga gruñó sonoramente, levantándose y apoyándose sobre el escritorio. "¿Qué acabas de decir?! ¡Mírame cuando te hablo, míster!"

Él se levantó también y la miró con deprecio "Me escuchaste bien."

Helga parecía desconcertada aunque Arnold no podía ver su rostro. "Pensé que ya habíamos dejado eso atrás", dijo en un susurro.

"Sólo estoy expresando una preocupación válida." Su voz era seca, acusatoria.

"¡Ya hablamos de eso!" su voz era baja, pero decidida. "¡Quedó atrás!"

"Tú hablaste. Yo escuché. Eso no significa nada." él golpeó la mesa con su dedo.

"¡Dijiste que lo sabías! ¡Dijiste que lo entendías, idiota!" por fin pareció recuperarse "¿Cómo que no significa nada?!" Ella apuntó a su pecho. "¿Qué es esto? ¿Tenemos que empezar de nuevo cada vez que te apetezca?!"

"¡Tal vez debiste haberlo pensado dos veces antes de aceptar seguir este extraño juego!"

"¿Extraño juego?" Helga se sentó luciendo abatida "¿Cuál de los dos?" le preguntó al aire. Entonces levantó la cara para mirarlo "¿Te das cuenta de que de hecho estás admitiendo que sabes que es sólo un juego?" preguntó con un murmullo.

"¿Cómo podría hacerlo?" Dick se inclinó amenazadoramente sobre ella, como un inquisidor, con los ojos brillantes. Helga se apartó ligeramente y permaneció en silencio. "¿Cuando no sé nada? Todo lo que tengo es tu palabra."

"Tienes también la palabra de Henry." Ella respondió.

"¿La palabra de Henry?" Su voz estaba llena de aflicción. "El viejo hace todo lo que le pidas."

En oposición a la ruin sonrisa que se estaba formando en su cara, Helga no reaccionó, ni lo miró. Cerró los ojos por unos segundos y luego los abrió para tomar aire profundamente. Se enderezó. Tomando el cuaderno en sus manos empezó a pasar páginas.

"Vamos a terminar con esto." Pronunció en voz normal, sin dejar de mirar hacia abajo "Veo que hemos cubierto casi todo ya. Brasil e India están al día por lo que no tiene sentido ir allí." Le dio la vuelta la página "Denver, Colombia y Filipinas son bolas que se encuentran en tu cancha ahora-" Arnold se dio cuenta de que Dick la miraba con el ceño fruncido y los ojos cautelosos "Hay nueva política sobre viajes y logística, no sé si Seguridad ya habló contigo-" levantó brevemente la vista para mirarlo y siguió "-pero habrá un montón de problemas debido a eso porque tenemos que reorganizar itinerarios y otras tantas cosas para las que no voy a tener la paciencia necesaria, así que se lo dejaré a Kitty. Y finalmente-"

"¿Eso es todo?" Dick parecía molesto. Ella levantó la vista y frunció el ceño "¿Te estás dando por vencida, así de fácil?"

Helga parpadeó un par de veces y luego puso una expresión en blanco "Si te refieres a seguir tus juegos mentales, sí, me doy por vencida."

"¿Juegos mentales? ¿Así es como los llamas ahora?"

"¿Cómo los llamarías tú, entonces?" ella respondió "¿Cómo los llamaría todo el mundo, eh?" lo miró con fijeza "Ya habías admitido que lo entendías. Ahora quieres retractarte y hacerte el tonto. Bueno, es tu decisión. Yo no juego así. Piensa lo que quieras. Haz lo que quieras, y déjame en paz. Estoy harta. Prometo que no te voy a molestar de nuevo".

Dick permaneció en silencio, observándola con el ceño fruncido. "Ya no eres divertida." Finalmente dijo.

"¡Dios! ¡No puedo creerlo!" Helga se puso de pie "¿Y esperas que yo crea que vas a honrar nuestros acuerdos cuando no eres siquiera capaz de mantener tu palabra sobre algo que ya habías admitido?"

"¡Oye!" Dick se quedó helado por un segundo, pero luego su actitud cambió; en un instante. La dura expresión de su rostro se convirtió en una sonrisa simpática. "¡No tienes que tomártelo tan a pecho!"

"¿Cómo lo debo tomar entonces? ¿Con humor?" Helga seguía molesta.

"¿Cómo debo hacerlo yo?" él respondió; poniendo su grave frente de nuevo. "¿Con humor?" frunció el ceño.

Helga respiró hondo antes de responder. "Supongo que ese es tu problema."

Ambos se miraron fijamente desde sus lugares. Por vida de Arnold que él no sabía qué pensar de todo eso. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué significaban todas esas expresiones de molestia, cambios de humor y afirmaciones a medias?

"Supongo que eso es todo." Helga golpeó los papeles en sus manos "Me ocuparé de que recibas una copia de este informe."

"¡Espera!" Dick había llegado a su lado y se puso delante de ella para detenerla "Muy bien. Tienes razón. Vamos a llegar hasta el final. Saldré de la ciudad en dos días-" vaciló "- así que creo que prefiero ver esos papeles ahora."

"Se está haciendo tarde..." Helga pasó junto a él.

"¡Hey! ¡Vamos! No seas así." Él sacudió la cabeza cuando ella no se detuvo "Dime de qué se trata esta cosa de las nuevas políticas, entonces." Helga no le hizo caso "¡Helga!"

"Habla con Seguridad" ella se encogió de hombros.

"¿No se nos permitirá viajar juntos ya? ¿Es eso?"

"Pensé que habías dicho que no sabías nada." Se volvió brevemente para mirarlo.

"Escuché a Mike diciendo algo por el estilo, pero no le presté atención. ¿Así que es cierto? ¿Por qué?"

Helga finalmente se dio la vuelta y suspiró. Su espalda apoyada contra la puerta. Arnold finalmente llegó a ver su rostro. ¡Dios! Era preciosa. Cabello dorado sedoso; ojos resaltados por el azul de su vestido; alta, sofisticada y muy femenina...

"Manejo de Riesgos. Nuevas políticas globales". Ella se encogió de hombros "No pueden poner en peligro la continuidad ya..." su voz sonaba desganada.

"¿La continuidad de la empresa?" él se rió burlonamente "¿Para que no muramos los dos al mismo tiempo o algo así?"

"Sí. Algo así."

"Deben hacer más que eso, ¿no te parece? ¿Un plan de contingencia más amplio?"

"Creo que debemos confiar en que hagan su trabajo."

"¿Podemos confiar en ellos?"

"Ellos confían en que nosotros hagamos el nuestro." Ella hizo una mueca. "¿Pueden confiar en nosotros?" lo miró a los ojos.

Dick metió las manos en los bolsillos y se encaminó hacia ella.

"Sabes," comenzó una vez que se detuvo casi enfrente de ella. "El otro día, estaba pensando en..."

"¿En qué? ¿Comprar nuestro propio avión?" Helga se rió, sacudiendo la cabeza mientras se acomodaba un mechón de pelo detrás de la oreja. Por un segundo ella fijó su mirada en él. Toda su sangre se le fue a sus pies. Arnold se quedó paralizado. La frente de Helga se frunció sólo por un segundo, pero luego sus ojos lo dejaron. Se volvió hacia Dick "Creo que elegirías el peor momento para hacer una sugerencia de ese tipo..."

Arnold dejó de escuchar cuando se dio cuenta de que Dick había seguido su mirada. Todo el color abandonó su rostro. Arnold dejó de respirar al ver esa reacción. Helga siguió hablando, pero nadie le prestaba atención. Hizo una pausa, como si esperara una respuesta por parte de Dick cuando el hombre rubio se puso como loco.

Con un demonio, Helga! ¿Qué chingados estás haciendo aquí todavía?! ¿Has visto qué hora es?" le dio un puñetazo en la pared a su lado con violencia.

Helga se encogió involuntariamente. "¡Jesús!" se movió a un lado. Lo miró, sorprendida, y le gritó "¿Qué diablos te pasa?"

"¡Tu puta voz! ¡Eso es lo que me pasa! ¡Es jodidamente molesta!" él dio un paso adelante, amenazador.

"¡Estás enfermo!" ella lo empujó con fuerza.

"¡Después de toda una tarde pasada a tu lado ¿cómo esperas que esté?!" él jadeó "¡No puedo soportarlo más!"

Helga sacudió la cabeza, desconcertada. "¡Dick, realmente necesitas ir a ver a un médico! ¡Estás loco!"

"¡Típico de ti! Siempre tratando de arreglar todo con sólo llamarme loco, ¿verdad? ¡Oh, eres tan inteligente, Helga!" dijo cáustico.

"Deja de actuar como loco y dejaré de llamarte así." Helga lo empujó de nuevo y se dio la vuelta.

"Sí. ¡Vete por favor; vete! ¡Y ya deja de acosarme!"

Ella abrió la puerta.

"Considéralo hecho."

Por un momento Arnold pensó que Dick iba a seguirla, pero permaneció impasible. Ella salió y cerró la puerta detrás de ella. No la cerró de golpe como Arnold esperaba. Dick se quedó inmóvil durante unos segundos; como esperando que volviera y le lanzara más insultos. Arnold esperaba eso también, a decir verdad, y sólo se atrevió a respirar de nuevo cuando ella no lo hizo. Pero cuando Dick cerró el pasador de la puerta y pisoteó el suelo dirigiéndose hacia él dejó de respirar por completo.

"¡MIERDA!" rugió. Tomó una grapadora de la mesa y la lanzó hasta el otro extremo de la sala, donde se rompió en pedazos. "¿Cuánto tiempo has estado aquí?" preguntó entre dientes. Arnold juró que nunca en su vida había visto a un hombre tan pálido. Sus ojos echaban fuego "¿CUÁNTO TIEMPO?"

"Sólo salí a almorzar." Respondió; su voz salió débil. Se aclaró la garganta antes de continuar "Yo- he estado aquí el resto del tiempo."

"¿Cuánto escuchaste?" Los labios de Arnold se volvieron una línea apretada. ¿Estaba realmente preguntándole eso? "¿CUANTO ESCUCHASTE?"

"Casi todo." Tragó saliva.

El rostro de Dick estaba lívido; sus ojos asesinos. Estaba teniendo problemas para controlar su respiración. Arnold no se atrevía a parpadear; quería estar alerta en caso de que un golpe llegara hasta él.

"¿Cómo diablos sucedió esto?" el chico rubio no supo si escuchó bien. La voz del otro tipo era un apenas un susurro.

"Bueno," Arnold dejó escapar una risita nerviosa "Me dijiste que debía trabajar aquí y-"

"¿ESTÁS BURLÁNDOTE DE MÍ?!" Dick cerró de golpe la laptop de Arnold. El muchacho la tomó y la puso a un lado.

"Y-" la voz de Arnold se quebró por un segundo "Y no me di cuenta cuando ella entró. No le presté atención." Dijo de prisa "Cuando me di cuenta de lo que estaba sucediendo ya era tarde." Arnold no podía creer que todo esto que realmente estuviera pasando; ni que él se estuviera disculpando justo en este momento con no otro que Dick Mueller.

Dick respiró un par de veces antes de continuar.

"No debiste dejar que esto sucediera." Dijo entre dientes "¡Es inexcusable! No sé cómo lo dejaste pasar. ¡Eres hombre inteligente, por el amor de Dios! Deberías haber buscado una manera de hacerme saber que estabas aquí! ¡Me hubiera librado de ella antes! ¡Hubiera sido mi problema, entonces, ¿entiendes?!" se dio la vuelta y se pasó las dos manos por el pelo con frustración. Luego gruñó y se volvió a verlo directamente a los ojos "Pero estabas aquí y escuchaste. No debiste hacerlo, pero lo hiciste..." Se detuvo; su mirada se oscureció "Y no puedo encontrar otra razón por la que lo hicieras... excepto que eso era exactamente lo que querías."

"¿Qué quieres decir?" Arnold preguntó con cautela. No quería dar crédito a lo que estaba sospechando.

"Fisgoneando, ¿eh? ¿Eso es lo que hacías?!" Dick miró con disgusto.

"¿Fisgoneando?" Arnold preguntó con incredulidad.

"¡Dios! ¿Quién eres? ¡Eres exactamente como ella, eso es lo que eres, verdad? ¿Qué han estado haciendo ustedes dos con toda la información que aprendes aquí, por el amor de Dios ?! ¡Eres nuestro abogado!"

Arnold lo observó con la boca abierta. "No estoy seguro de entender lo que estás implicando?"

"¡¿Implicando?! Lo digo alto y claro. ¡Estás espiándonos!"

"¡Fue un accidente!" Arnold levantó la voz, señalando hacia la puerta "Juro por Dios que fue un accidente. ¡No quería oírlos!"

"¿Por qué no me hiciste saber que estabas aquí, entonces?!"

"¡Pensé que sabías!" Arnold gritó "Sucedió de repente. No le presté atención al principio. Cuando me di cuenta ya era demasiado tarde. Lo creas o no, no se me ocurrió enviarte un mensaje o algo. Mi mente estaba en blanco. No sabía qué hacer. Estaba rogando a Dios que terminara pronto. "

Dick caminó arriba y abajo por el lugar. Arnold se cubrió la cara con ambas manos y exhaló. Esto era increíble.

"Esto se está saliendo de proporción." Dijo a pesar que sus instintos le decían que permaneciera en silencio. "Dick, no quise escuchar. ¿Cómo iba a saber lo que iba a suceder?" Dick se volvió a verlo. Su expresión era absolutamente mortífera. Arnold continuó con resolución "Y aun así, te aseguro que nun-"

"¿Cuánto escuchaste?" -preguntó de nuevo "¿Te das cuenta de que estás bajo un acuerdo de confidencialidad, ¿verdad?"

Arnold exhaló largamente. No sabía si era porque sabía que se enfrentaba a sus peores temores, o porque Dick parecía menos frenético. "Por supuesto que sí. Yo mismo lo mejoré." Resopló.

Dick lo miró con desconfianza, pero al menos no estaba tan enloquecido ya. Arnold le devolvió la mirada. Su rostro había recuperado un poco de color, pero ahora estaba medio enrojecido. Sus ojos seguían abrasivos.

"Entonces es aquí donde vas a demostrarnos de qué estás hecho." Sus labios se arrugaron con antipatía "No escuchaste nada, no viste nada, no supondrás nada." Susurró amenazante "Si eres fiel a su palabra, entonces nunca vas a compartir una sola palabra, plan o idea acerca de lo que viste aquí hoy. Lo que es más, ni siquiera volverás a pensar en lo que de forma oportunista escuchaste indebidamente-"

"¡Fue un accidente!"

"¡NUNCA!" Dick gritó. Su mandíbula estaba apretada.

Arnold asintió.

"Me alegro de que lleguemos a este entendimiento."

Arnold luchó por evitar poner una cara. Tomó una inhalación profunda antes de asentir de nuevo. Lanzándole una última mirada rencorosa, Dick volvió a su escritorio.

"¿Qué tiene que ver Helga con esto?" Preguntó Arnold. Casi contra su voluntad, por supuesto.

"Deja a Helga fuera de esto. Menos que nadie, ella nunca sabrá ni una palabra de lo que ocurrió aquí. ¿Entiendes?" Arnold asintió dócilmente por tercera vez y odió hacerlo. "Ahora vete."

El chico tomó su laptop y la abrió temiendo encontrarla rota. Afortunadamente no; estaba intacta.

"¿Entonces por qué dijiste que yo era igual que ella?" se volvió a ver a su jefe una vez más, sabiendo de que estaba arriesgando su cuello, pero siendo incapaz de detenerse.

Dick pareció confundido por un segundo, pero luego su expresión se oscureció de nuevo.

"No me refería a ella," informó secamente "sino a tu novia."

Arnold parpadeó dos veces. "¿Qué tiene mi novia que ver con todo esto?"

"¡Vamos!" Dick se burló, dándose la vuelta.

"¿Qué tiene Claire que ver con todo esto?" Dick no reaccionó "Lo digo en serio."

Dick dejó sus papeles en paz y lo miró fijamente durante unos segundos. Luego sacudió la cabeza.

"Creo que tendrás que ir y preguntarle a ella."

"¿Por qué?" Una sonrisa burlona apareció en los labios del otro hombre. Arnold no pudo evitar estremecerse cuando escalofrío le recorrió la espalda.

"Mira, me importa una mierda lo que pasa bajo el techo de los Shortman, ¿de acuerdo?" se volvió a su trabajo; después añadió en un susurro "pero tal vez ya es hora de que conozcas a la arpía con la que has estado viviendo."

. . .


No poseo Hey Arnold! Afortunadamente Craig Bartlett sí, y va a cumplir su palabra de darnos una película más.

Lamento que hayas sido una larga espera. Este capítulo fue difícil de armar.

Gracias por leer. Mis mejores deseos para todos ustedes en este 2016. Un abrazo grandototoe e interminables gracias para los que dejan reviews. MarHelga, GRIMMM, TurquoiseGirl y todos los que han dejado reviews antes. Me hace feliz leer sus palabras.

Enero 10, 2016.