FAQS
Hasta donde piensas abarcar la trama de la película?
Técnicamente es una adaptación de la película, pero con lo humanizado y el "what if…" la historia se volverá sustancialmente diferente; el principal punto a tomar en cuenta será el romance de Judy y Nick, ya que hablamos de una relación mucho más madura. Por otro lado, si, habrá un gran caso que Judy deba resolver, pero todo será marcadamente diferente a lo visto ya que no hay tecnología para armas virales y tampoco los puedo volver "salvajes".
El A.U Human está arrasando, tomara tu alma y te llevara al lado oscuro.
Cariño, yo siempre he sido un Sith.
No sé si haya alemanes pelirrojos.
Eso es tan racista que queda con el fic… Los alemanes son conocidos por ser rubios de ojos azules, aunque la mayoría tienen el pelo de color marrón oscuro principalmente, incluyendo también obviamente otras tonalidades como negro o rojo. El hecho de dejar a Nick pelirrojo es meramente para respetar los "pelajes" de los personajes originales, aunque existen fics donde se lleve a cabo un cambio, siento que es algo tan irrelevante que no debería afectar la historia.
Antes de empezar:
El fic está ambientando en los años 1950- 60 (aproximadamente, no vi necesario dar una fecha específica) de USA. Es una reinterpretación de la película con tres diferencias notables: el avance tecnológico, el concepto "humanizado" y un pequeño evento diferenciado (Finnick si es hijo de Nick). Obviamente esto causara que varios eventos de la película se sucedan de formas distintas hasta el punto de ser marcadamente diferentes.
Dedicado a la Autora Iva Ren, de Fanfiction.
Feliz Cumpleaños!
02- El Astuto Zorro de Chicago
No fue una buena semana para Judy, de ninguna manera. Su estrategia de las doscientas multas no impresiono del todo al jefe Bogo; bueno, si lo hizo, pero de igual manera no cambio de parecer y siguió asignándola a repartir multas. Incluso no le permitió cubrir los fines de semana, ya que consideraba que eran días "muy pesados para mujeres"… y eso solo la hacía enfurecer más; pero no era estúpida, así que no discutió al respecto y descanso los días que obligatoriamente le asigno su jefe. El lunes al regresar, las cosas siguieron exactamente igual, pero Judy no se dejó vencer y poniéndose el uniforme correspondiente, salió a la calle a cumplir con su misión.
Estuvo repartiendo multas hasta poco después de mediodía, con una eficacia un poco menor al de la semana pasada, pero aun así bastante superior a lo que podrían esperar de cualquier otro oficial; estaba entregando la siguiente multa a un malhumorado hombre calvo cuando vio reflejada una silueta conocida. Se giró y pudo ver a lo lejos al pequeño Finnick. Entregó rápidamente la multa y salió corriendo hacia el lugar donde suponía que había ido el reflejo.
Llegó hasta un pequeño restaurante, pero no vio señales de Finnick en las cercanías; hasta que pudo ver un callejón a un costado. Titubeando, se asomó. A medio callejón, vio al pequeño niño caminando con tranquilidad; no vestía el mismo uniforme militar, pero su ropa tenia cierta formalidad que lo hacía ver adorable. Y los colores eran muy parecidos.
-¡Fin! ¡Pequeño Fin!- Judy entró al callejón con una amplia sonrisa en el rostro.
Finnick no la escuchó, sino que siguió avanzando hasta colocarse frente a una puerta y mirarla con detenimiento. Judy llegó hasta él, mirando alrededor confundida.
-Finnick…- Judy se acercó y se puso al lado del pequeño niño. El rubio no tardó en voltear y la reconoció con una amplia sonrisa en el rostro.
-¡Oficial!- dijo el pequeño con infantil alegría reflejada.
-¡Pequeño Fin!- exclamó ella sonriente y mirando alrededor- ¿Qué es lo que haces aquí?
-Espero a papá…- respondió el pequeño señalando la puerta.
-¿Tu padre está ahí dentro?- preguntó ella mirando con curiosidad la puerta, mientras se inclinaba cerca del pequeño, dejando caer su trenza por su hombro.
Casi al mismo tiempo la puerta se abrió. Por ella salió en silencio un hombre de espaldas, cerrando firmemente la puerta y poniéndole llave. Al girarse, la sorpresa se reflejó en el rostro de ambos.
Judy reconoció a Nick Wilde, no obstante no era precisamente el curioso hombre de aspecto desenfadado del otro día. En esta ocasión, Nick vestía un pulcro traje formal de tono gris, con una camisa verde oliva y una corbata a rayas azul; su pelo estaba perfectamente peinado hacia atrás, y llevaba unas gafas oscuras puestas. El hombre se quedó mirándola unos segundos, antes que ella se enderezara por completo y titubeante ante su memoria… pero el pelo rojo y las facciones eran las mismas, aunque el hombre parado frente a ella pareciera más un exitoso director de una compañía que un dócil inmigrante.
-Agente Hopps- saludó Nick quitándose las gafas-. Que agradable sorpresa…
-Señor Wilde- dijo ella a su vez asintiendo-. Solo hacia compañía al pequeño Finnick; no debería dejar a su hijo solo en las calles.
-Fue un descuido momentáneo- explicó él sonriendo-. Le aseguro que Finnick es mi mayor preocupación…
Nick extendió la mano hacia su hijo, que lo tomó con una amplia sonrisa. Judy asintió sonriendo.
-Casi no lo reconozco, señor Wilde- comentó intentando sonar casual-. Supongo que la otra vez era su día libre…
-Sí, algo así- respondió nervioso-. Sucede que si me vieran así, intentarían asaltarme… No es un barrio donde los inmigrantes sean bien recibidos, y he pasado todo el día por aquel lugar; prefieren vernos un poco más… casuales, eso tranquiliza su odio un poco.
-Bueno, pues…- Judy sonrió, se cruzó de brazos y observó al hombre detenidamente- ¡Me has dejado sin palabras! ¡Es un traje hermoso, señor Wilde!
-Gracias- asintió él sonriendo-. Pero no es mucho de mi gusto; exigencias del trabajo.
-Oh, vamos…- dijo ella soltando una carcajada- ¿Cómo puede no gustarle cuando le queda tan bien vestirse de esta manera?
-¿A usted le gusta usar vestidos de gala?
Judy se sonrojó ante la pregunta y agachó la cabeza.
-No… no soy mucho de ese tipo de ropa- dijo ella nerviosa-. Me temó no contar con una figura adecuada.
-¿Figura adecuada?- repitió el alemán confundido-. No sé a qué se refiere exactamente, agente Hopps, pero el punto de todo es que yo tampoco me siento cómodo así…
Nick acomodo la solapa de su traje y sonrió de forma seductora.
-Aunque no niego que me queda perfecto.
-Muy humilde de su parte, señor Wilde- asintió ella divertida-. Bueno, creo que debo volver al departamento; mi turno ha terminado y debo entregar…
-¿Ha terminado su turno?- inquirió el ario con interés.
-S-si…- asintió ella nerviosa.
-Sabe, he estado pensando- Nick cruzo sus brazos y observó detenidamente a Judy, pensativo-. Creo que debería ayudarla un poco, señorita Hopps, sino le ofende el atrevimiento.
-¿Ayudarme?- repitió ella sorprendida-. Yo soy la policía, señor Wilde ¿Cómo pretende ayudarme?
-No hablo de esa clase de ayuda- replicó Nick divertido-. Y tampoco del hecho de que usted sea mujer; aunque de algo parecido le hablo… Desde el principio su pelo me llamo la atención, esa trenza a la espalda, el nulo maquillaje… ¿Viene usted de una granja, cierto?
-Mis orígenes no determinan mi capacidad, señor Wilde- comentó Judy furiosa cruzando los brazos-. Usted más que nadie no debería…
-¡Tranquila, tranquila!- Nick alzó las manos y sonrió con dulzura-. Que no es eso a lo que me refiero, y dista bastante de a donde quiero llegar.
Judy guardó silencio y observo al alemán con desconfianza, pero no pronunció una sola palabra. Nick sonrió complacido al comprobar que podía continuar. Finnick observaba toda la escena en silencio.
-Usted no conoce Chicago, obviamente, y yo le debo un favor- explicó el alemán con un tono dulce-. Solo permítame ayudarle a… adaptarse mejor a la ciudad, como un obsequio de su humilde amigo.
-¿Es usted mi amigo, señor Wilde?- preguntó ella sonriendo.
-Me gustaría pensar que tengo a la primera mujer policía de mi lado- admitió encogiéndose de hombros.
-¿Y qué lado seria ese?- inquirió ella divertida.
-Le dejare averiguarlo… si me lo permite- dijo ofreciendo una mano con gesto conciliador.
Judy observó al alemán con desconfianza, pero al cruzar miradas con Finnick, no pudo más que sentir su corazón ablandarse. Estrechó la mano con firmeza.
-Sorpréndame, señor Wilde.
-Oh, agente, no tiene ni la menor idea- dijo Nick con un tono de malicia que no obstante hizo reír a Judy.
-¡Nicky!- el gritó desconcertó un poco a Judy, que alzó la mirada.
Corriendo hacia ellos, pudo ver a una dama elegante; y no era que su ropa fuera precisamente de gala, sino que tenía un porte y maquillaje que la hacían ver bastante elegante. Tenía un peinado demasiado complicado para su pelo rubio, que hipnotizó a Judy; ella simplemente sonrió de forma infantil imaginándose usando un peinado igual, tal vez en una fiesta de noche en la alcaldía o algo parecido. Se preguntó brevemente si una sola persona podría peinarse así o si hacía falta la ayuda de una o dos personas para lograrlo. De cualquier forma, le encanto.
La mujer era una chica italiana, de facciones hermosas y figura perfecta ¿La novia del señor Wilde? No pudo evitar sentirse levemente incomoda, pero procuro no darle mucha importancia. Al llegar, la misteriosa mujer tomó de la mano a Nick y le plantó un beso en la mejilla, a lo cual el hombre respondió con un simple gesto. Judy se mantuvo a una distancia prudente, tomando de la mano a Finnick mientras el efusivo, y un poco incómodo, saludo terminaba.
-Nicky, papá ha estado preguntando por ti…
-¿Sigue enojado por lo de…?
-No, no, nada de eso- se rio la mujer restándole importancia-. Creo que ya ni lo recuerda.
-Sabes que agradezco mucho lo que tu familia, y en especial tu respetable padre, hicieron por mí- admitió el alemán sonriendo-. Pero es mejor para mí ser independiente…
-Te entiendo, Nicky- admitió la mujer serenando un poco su gesto-. Solo te extrañamos…
Nick asintió, después volteó a ver a Judy y se sonrojó levemente. Tomó del brazo a la otra mujer y se hizo a un lado, mostrando con un gesto de mano a Judy.
-Oficial Judith Hopps, ella es Frufru, una muy apreciable amiga- dijo con calidez-. Frufru, ella es la oficial Judith Hopps, recién llega a Chicago y…
-Un placer- dijo Frufru acercándose a Judy y tomándola de una mano con una muy amplia sonrisa- ¿Oficial de policía? ¿Mujer policía?
-Así es- asintió Judy con orgullo.
-¡Vaya que es una doble sorpresa!- exclamó la mujer sonriendo-. Es raro ver al Zorro haciendo migas con un policía… ¿Acaso no odia a los Arios?
La forma tan directa y afable de la mujer tomó a Judy con la guardia baja, que mantuvo una expresión neutra en el rostro sintiéndose levemente intimidada. Simplemente se encogió de hombros antes de contestar.
-No todos los policías son racistas…- respondió ella de forma educada.
-¿En serio? Creí que era parte de los requisitos- se burló Frufru.
-Por favor, Frufru…- pidió Nick avergonzado.
-Oh… Disculpa, disculpa- exclamó sonriendo y encogiéndose de hombros-. Siempre me dicen que soy demasiado familiar con los desconocidos.
-Lindo peinado- comentó Judy al soltar la mano de Frufru. Ella sonrió y lo retocó con una amplia sonrisa en el rostro.
-Gracias- dijo Frufru volteando a ver seguidamente al niño- ¡Finnick, querido! ¿Cómo has estado?
El niño sonrió ampliamente y le ofreció la mano a la mujer, pero no pronunció palabra ni soltó la mano de Judy. Frufru la estrecho sonriendo.
-Bueno, Nicky, oficial Hopps- la mujer se enderezó y les sonrió con dulzura- ¿Qué puedo hacer por ustedes?
-La oficial Judy Hopps, como te decía, es nueva en la ciudad…
-¿Es usted de granja, cierto?- inquirió Frufru.
-¿Por qué es tan notorio?- preguntó Judy divertida.
-La trenza…- respondió Finnick sonriendo.
-Te entiendo- dijo Frufru pensativa-. Déjamela a mí y yo la ayudare…
-¿Ayudarme?- inquirió Judy ligeramente confundida.
-Confió en que lo puedas tratar con delicadeza- dijo Nick mirando a Frufru-. No sería propio que yo lo señalara…
-Esperen, esperen un momento…- pidió Judy intercambiando miradas entre Nick y Frufru- ¿De qué va todo esto?
-No te preocupes, querida- dijo Frufru tomándola del brazo y dirigiéndola al interior de la casa-. Dentro hablaremos…
-No. Espera. Y Nick… ¿Y el señor Wilde?- preguntó ella avergonzada.
-No lo hagamos esperar demasiado.
Nick se recargó en su auto y saco un cigarrillo.
La apariencia era algo muy importante en Chicago. Por ejemplo, estando ebrio, era la diferencia entre ser acompañado a tu casa o pasar la noche en la cárcel; era lo que te hacia un miembro respetable de la comunidad o un vago sin oficio. Con los inmigrantes era un poco distinto, pues la mayoría preferían verlos derrotados y sobreviviendo que exitosos y pulcros; eso bien lo sabía Nick. No había huido de su país tras la derrotado, pues en realidad residía en Italia antes de que el conflicto bélico iniciara; pero su acogida en América había resultado realmente complicada. Algo de lo que prefería no acordarse; ahora su situación era diferente, y sobrevivía incluso al punto de darse una buena vida a sí mismo y a su pequeño Finnick.
Era conocido en el negocio como "el zorro ario", un apodo que buscaba ser ofensivo pero que a Nick no le molestaba en absoluto, pues estaba orgulloso de sus raíces no así de como el nacionalismo había tomado medidas… crueles en la guerra. No apoyaba a los nazis, pero nunca escondería sus orígenes. Simplemente había tenido que acostumbrarse a ciertas cosas durante su estadía en América, tales como la "americanización" de su nombre "Nicholas" al más vulgar y corto "Nick", que a todos les encantaba usar. Tampoco le molestaba… mucho.
De cualquier forma, estaba seguro que Judy no la estaba pasando del todo bien. El hecho de ser una oficial de policía "degradada" no le había pasado desapercibido, y al verla esa segunda había notado que ella seguía aferrada a su propia forma de hacer las cosas. En realidad, sabia bastante poco de ella, pero ese pequeño favor una semana atrás le había ganado su simpatía y él solamente deseaba devolverle el favor. Judy Hopps debía aprender que Chicago no era ni remotamente parecida a la granja de donde viniera, y debía aprender sus propias reglas. Un estilo adecuado para empezar, que no debía ser muy llamativo, después de todo era una policía, no una primera dama, pero debía dejar de parecer una granjera, aunque lo fuera.
Nick sacó un segundo cigarrillo mientras Finnick le dirigía una mirada de reproche desde el interior del auto. Su padre sonrió y se encogió de hombros.
-No me gusta como huele…- replicó Finnick molesto.
-Me alejare unos pasos- concedió Nick sonriendo.
-Ya me aburrí.
-No puedo dejar a la señorita Hopps abandonada- replicó Nick con tono neutro-. No sería de caballeros.
Finnick asintió con severidad. Entonces un pensamiento pasó por su pequeña cabeza.
-¿Cómo es que ella es policía?- preguntó el niño.
-Esa es una excelente pregunta, Fin…- respondió su padre pensativo-. Una cuya respuesta me interesa conocer…
Antes que pudieran seguir hablando, Frufru abrió la puerta de su casa; y por la puerta salió la oficial Judy Hopps, aunque fue casi irreconocible. Ahora llevaba el pelo rizado, suelto y bastante más corto, llegando poco más debajo de los hombros; un copete sencillo pero atractivo remataba el peinado, dejando al descubierto un rostro maquillado discretamente, pero que resaltaba de forma bastante sorprendente sus hermosos y grandes ojos morados. Y un labial de tono discreto, pero seductor que hizo soltar al alemán su cigarrillo, dejándolo caer al suelo sin ningún interés.
Judy caminaba de vuelta al auto, bastante nerviosa; Finnick bajo del auto y quedo tan sorprendido como su padre al reconocer a Judy en aquella adorable dama. Solo fueron unos pocos segundos hasta que ambas mujeres llegaron.
-Y estoy segura que con el sombrero adecuado tu peinado quedara aún más adorable.
-Debo usar el uniforme…
-No- interrumpió Frufru divertida-. Hablo de cuando no estés en servicio.
-Oh… tal vez.
Llegaron frente a Nick el cual seguía observando a Judy en silencio.
-¿Y bien?- preguntó Frufru- ¿Qué opinan? Me costó bastante de convencerla de cortar un poco su pelo…
-Es…- Nick reaccionó y sonrió con dulzura- ¡Que estilo tan impresionante! Ese peinado le queda perfecto, oficial Hopps.
-Gracias- asintió ella sonrojada.
-¡Si, se ve espectacular!- exclamó Finnick.
-¡Fin!- gritó Nick avergonzado.
-Lo siento…-el niño agachó la mirada.
-No, no importa- replicó ella sonriendo-. Me hace feliz escuchar eso.
-Aun así, hay mejores maneras de decirlo- replicó Nick sonriendo-. No es que usted no fuera bella antes; pero ese peinado le favorece.
-Gracias, señor Wilde- asintió ella aún más sonrojada.
-Gracias, Frufru- dijo Nick con un gesto de cabeza y abriendo la puerta de su auto para que Judy entrara-. Ahora debo dejar a la oficial en su casa…
-Hasta luego- dijo ella y volteándose ante Judy sonrió-. Y ha sido un verdadero placer, Judy.
-El gusto es mío.
Y tras un breve intercambio de palabras, Nick y Judy se fueron al departamento de la segunda. Judy bajo del auto con una amplia sonrisa en el rostro, con una promesa de encontrarse próximamente; Nick la observó alejarse en silencio. Había usado mucho tiempo en ella, y era momento de recuperar un poco. Observó su reloj y sonrió. Aún era temprano, tenía tiempo.
Corenote:
Un nuevo capítulo para este Fic.
Habrán notado otro cambio en este Fic, y es el hecho de que la amistad entre Mister B y Nick Wilde no ha sido tan dañada; dado los planes que tengo para Nick, era importante hacerle tener un valioso aliado.
Un punto importante para mí es reflejar la amistad entre ambos personajes, que se dará de manera un tanto más natural pues en la película empiezan con un marcado rechazo, mientras que en el fic será una afinidad natural ¿Aparecerán más personajes de la película? Por supuesto, no voy a hacer uso de tanto OC.
Pueden dejar un comentario, opinión o lo que sea! Saludos!
