Cohete a la Luna
Capítulo Treinta
Desayuno en Tiffany's
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NA. Lamento que me haya tomado tanto tiempo volver. La pasé un poco mal debido al trabajo y a stress por un asunto familiar. Estoy un poco mejor ahora, pero siento un vacío dentro de mí; como insensibilidad; como si no tuviera pasión. Como Helga cuando se tomó aquella Poción de Amor de Madame Blanche. Sigo adelante sin embargo. Logré sacar esto. Cubro todo lo que quería cubrir en este capítulo, aunque me temo que Arnold me salió un poquito embotado, - como si tomara Prozac-. Espero que no les resulte aburrido y que responda un tercio de las respuestas que están a punto de ser develadas. Ya tengo los siguientes dos capítulos en borrador y realmente espero hacer un mejor trabajo con ellos. Gracias por su comprensión y su lealtad.
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"Espera."
Hubo una exhalación impaciente en el otro extremo de la línea. Sabía que Arnold estaba agitado, esperando a que le diera una respuesta.
"¡Gerald!" su amigo se quejó.
"Solo un segundo." Dejó el teléfono a un lado y se levantó con la niña en brazos. Caminó hasta la cuna donde trató de acostarla. "¡Mierda!" la niña se agitó. Abrió los ojos y gimió. "Está bien, está bien." Dijo en voz baja. Gerald escuchó entonces la gutural amonestación de Phoebe viniendo de la otra habitación y gimió interiormente. Luego tomó a Minerva en sus brazos y se dirigió de nuevo a la silla mecedora para arrullarla hasta dormirla de nuevo.
Observó las pestañas rizadas oscuras de su hija pestañear hasta que sus ojos se cerraron y sólo entonces tomó su teléfono celular de nuevo.
"No sé, hombre. ¿Por qué me estás preguntando eso?! ¿Qué pasó?" preguntó en voz baja después de dejar escapar un largo suspiro.
"¿Lo sabías?" Arnold preguntó apuradamente.
"¿Que Helga tiene el mismo nombre que la esposa de Henry Mueller?" preguntó en respuesta. "Por supuesto que lo sabía. No es precisamente un secreto. ¿Cómo es que tú no lo sabías?"
"¡¿Cómo es que yo no lo...?!" su mejor amigo de toda su vida gruñó en el otro lado de la línea. "¡¿En serio?!"
Se resistió a la urgencia de rodar los ojos. "¡Hombre! ¡Me lo estás preguntando apenas ahora! ¿Has estado allí por cuánto tiempo? ¿Un año ya? ¿Y no lo sabías?"
"Nadie me lo dijo. Nunca lo leí por ahí, yo sólo-"
"Un segundo, hermano" gimió porque Minerva se quejó de nuevo. Gerald estaba seguro de que la niña sentía su inquietud y por eso se negaba a conciliar el sueño. Por la puerta ligeramente abierta Gerald pudo ver la silueta de Phoebe recortada contra la luz de la escalera. Se las arregló para ocultar su teléfono cuando le dirigió una sonrisa de disculpa.
''¿Por qué te está tomando tanto?'' Ella se quejó en voz baja.
Se encogió de hombros, señalando a la niña. Phoebe sacudió la cabeza con decepción y se alejó. Gerald sacó su teléfono celular de nuevo y bajando la voz reanudó su conversación.
"Lo siento hombre, pero Phoebe está de mal humor. Mal día en el trabajo. Es un poco complicado platicar en este momento." susurró. Se balanceó en la silla mientras calmaba a la beba que seguía agitándose incómoda en sus brazos. Odiaba lo que su amigo pudiera estar pensando en él. El ex juerguista conquistador 'devenu' en marido acosado y padre de familia. "¿No puedes esperar?"
"¡DE NINGUNA MANERA!" Arnold casi gritó.
"¡Con un demonio, hombre!" Gerald estuvo tentado a colgar. Sorprendentemente la chiquilla ni se inmutó en esta ocasión y él respiró profundamente de nuevo "¿Qué diablos pasó? ¿Por qué me preguntas esto?"
"Me acabo de enterar de donde viene el nombre de Helga." Informó "¿Cuánto tiempo hace que lo sabes?"
"No lo sé. No había pensado en eso en mucho tiempo, hermano. Y en realidad no me importa. Es sólo una curiosa historia del pasado."
"¿Por qué nunca me lo dijiste?"
"No tengo idea... Aunque no es como si lo estuviera tratando de ocultar de ti."
"Digamos que te creo, ¿ok? ... Ahora dime... ¿Qué es lo que realmente sabes al respecto?"
"Sé es que es una larga historia-" comenzó Gerald. "que a decir verdad no recuerdo bien en este momento. Estoy seguro que Phoebe sí, sin embargo. Ella contaría el cuento mejor de lo que lo haría que yo."
"No lo dudo." Arnold exhaló "Ponla al teléfono."
"¡Sí! ¡Seguro!" Gerald soltó una risotada, pero entonces se calló al instante cuando su hija sacudió en sus brazos "¡No es buen momento, Arnie!"
"¡¿Le tienes miedo?" no tenía idea de lo que su amigo podría haber escuchado en su voz que se rió. "¿Me estás diciendo que Phoebe es una especie de matrona cruel y castigadora?" Arnold resopló "Y aquí estaba yo, pensando que ustedes dos eran la pareja de ensueño; la familia más perfecta que pudiera existir."
"¡Sí, cómo no! Tus sueños pueden irse por el drenaje ahora." Él replicó con sarcasmo.
Supuso que Arnold estaba rodando los ojos.
"¡Gerald! ¡Vamos! No perdamos más el tiempo. ¡Necesito saber!" su amigo insistió.
"¿Necesitas? ¿Así que lo 'necesitas', hermano?'' ahora era su turno de reír. "Está bien. ¿Qué 'necesitas' saber?"
"¿Por qué Bob Pataki le puso a Helga el nombre de la esposa de su ex jefe?" Arnold preguntó de inmediato.
"Esa es fácil." Gerald respondió sin perder el ritmo, como si fuera la cosa más obvia del mundo "Porque estaba enamorado de ella."
Pudo oír el resoplido de Arnold en el otro lado de la línea.
"¡¿Él estaba enamorado de ella?! ¿Eso es todo? ¿Y lo dices así sin más ni más?!" se burló "¿No eras el más famoso contador de historias de Hillwood? ¿El que tenía a su cargo guardar las leyendas urbanas?"
"¿No es tú el salvador del mundo? ¿El buenazo de Arnold?" le replicó "¿Desde cuándo te volviste un gruñón? ¿Pasar tiempo con la Pataki le hace eso a la gente?"
"¡GERALD!"
"¡Está bien hombre! Eso es lo que sé."
"¿Entonces es verdad? ¿Estaba enamorado de ella?"
"¿Ya lo sabías o qué?
"Yo..." Arnold dudó "Mentiría si dijera que la idea no me pasó por mi mente ... pero pensé que era demasiado exagerado. Entonces, ¿es cierto?"
"Eso al menos es cierto."
"¿Ella también lo quería?"
"Mmmm-" Gerald pausó "En lo que a mí respecta, esa es un no. Le tenía gran estima. Eran buenos amigos. Bob... Mmmm" Gerald vaciló "Creo que en ese entonces Bob era algo así como-"
Hubo un leve ruido en el otro dormitorio y las siguientes palabras de Gerald murieron en su garganta.
"¡GERALD!" se oyó una voz apagada pero exigente. Para ser una chica tan pequeña Phoebe podría ser realmente aterradora "¿Con quién estás hablando? Sería mejor que Minerva esté ya dormida o te juro por Dios que-"
"¡Me tengo que ir!"
"Pero-"
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No hubo peros que valieran. La línea murió y Arnold aventó su teléfono a un lado. Exhaló tratando de contener su enojo. ¡Necesitaba saber! Se recargó en su sillón y cerró los ojos. Recordó la escena que tuvo lugar en la tarde; de vuelta en el lobby del edificio.
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Se había quedado helado. Grace había sacudido la cabeza. Su desconcierto la divertía. Ella siguió su camino. Arnold tardó un minuto entero para seguirla y alcanzarla por el set de puertas.
"¿Por qué Bob Pataki llamó a Helga como la mujer de Henry?" le había preguntado. La verdad era que había varias preguntas en su mente, pero esta estaba lista para ser disparada.
"Por qué, muy buena pregunta." Ella respondió, aun divertida. "Parece que El Bruto tenía un corazón tierno, después de todo."
"¿El Bruto?" Arnold frunció el ceño.
"Una de las secretarias - no recuerdo su nombre -... lo llamó así una vez. Hace mucho tiempo. Bob acababa de golpear a..." se detuvo y se volvió para mirarlo "De alguna manera, el nombre pegó. La gente siguió llamándolo así después del incidente. Bob ya había sido despedido, por supuesto. Ya no andaba más por ahí".
"¿Por qué se pelearon? ¿Bob y Henry?" Arnold preguntó, haciéndose el tonto '¿Por qué dos hombres empiezan a darse de puñetazos, Arnold?' Se acordó de Henry preguntándole hacía ya tantos meses. "¿Fue por ella?"
"¡Shhh!" La expresión de Grace se tornó seria "No hablamos de ellos, Arnold. ¡Nunca! Mucho menos en público!" ella lo regañó en esa antigua manera que sólo una mujer mayor lo podría hacer. Y con eso ella levantó la nariz en el aire y se alejó.
Más tarde, durante la cena, Arnold trajo el tema de nuevo, pero Grace había cambiado de opinión. No parecía que le divirtiera ya.
"Mira Arnold. Sé que tienes buenas intenciones y... supongo que es natural que sientas curiosidad, siendo que Helga es tu amiga y todo, pero," Arnold se sorprendió al verla actuando de manera tan escrupulosa "De la misma manera que guardaré tus secretos por siempre también conservaré los suyos. Henry no es sólo mi jefe, es mi amigo; lo he conocido toda mi vida y Helga... ella merece todo mi respeto " se puso bastante seria ahora "Era una gran mujer. Un ser humano excelente que no merece que se hable mal de ella... ni de cualquier otra manera. Yo nunca me atrevería a decir algo que pudiera empañar su memoria."
"No trato de -"
"Por favor" sus ojos verdes lo miraron con suplica.
Y esa palabra mágica zanjó el asunto.
. . .
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Arnold volvió a la realidad. Miró el teléfono celular para checar la hora. Once y treinta y cinco pm. Sacudió la cabeza. ¡En Washington eran apenas las ocho y media, por el amor de Dios! Movió la cabeza pensando de nuevo en su amigo sonando bastante acosado. ¡Pobre Gerald! ¡¿Qué le pasó al encantador mujeriego?! Resopló.
Se puso de pie y se acercó a la ventana dejando escapar una contenta exhalación. La verdad que tenía una vista estupenda desde su apartamento. No era la vista en sí, sino la distinción propia del barrio. Entonces algo se iluminó en su mente. ¡Distinción! ¡Rhonda Lloyd! Se apresuró a regresar a su mesa de café y tomó su teléfono. Era un poco tarde para una llamada así que se decidió por el siempre fiable Whatsapp.
A: "Hola Rhonda", añadió una carita sonriente como precaución. No había hablado con ella desde aquella noche de octubre.
A: "¡Vaya que ha pasado tiempo!"
A: "¿Cómo estás?"
A: "¿Recuerdas que dijimos que deberíamos mantenernos en contacto? Bueno, yo hablaba en serio. Sería bueno verte de nuevo."
A: "¿Qué has estado haciendo? Me gustaría verte, ya sabes, para ponernos al día. Me acabo de mudar a Soho esta semana. Somos casi vecinos ahora. ¿Qué te parece ir a desayunar uno de estos días?"
A: "Escríbeme una línea cuando lo desees."
Y lo dejó ahí. Esperaba no sonar como un perdedor. O demasiado insistente. Se levantó y fue a la cocina donde limpió un poco antes de ir a su cuarto de baño.
No sabía cómo había pasado, pero sentía esta fiebre por saberlo todo. ¿Por qué Bob Pataki había nombrado a Helga de esa manera? Frunció el ceño a su imagen en el espejo mientras se lavaba los dientes. Se acordó que Bob siempre llamaba a Helga por el nombre de su hermana. ¿No era eso irónico? ¿Por qué ponerle a tu hija el nombre de la mujer de la que estás supuestamente enamorado –aunque no casado - solamente para no usar ese nombre todos los días al llamarla?
Salió del baño y se tumbó en la cama. ¿Bob en realidad amaba a esa otra Helga? ¿En verdad? ¿Qué pasaba con Miriam entonces? ¿Qué pasaba con su familia "perfecta"?
Frunció el ceño de nuevo cuando lanzó sus mantas sobre sí mismo. Pensó en el pasado. Intentó imaginarse la antigua mueblería. Y al grupo de gente que trabaja allí. Los imaginó como si estuviera viendo una vieja película en blanco y negro. Como aquella película de los Coen protagonizada por Billy Bob Thornton. Una gran tienda situada en la calle principal de una pequeña ciudad. Un joven Henry allí; y a su padre; y a Bob, la otra Helga, y un grupo de empleados y clientes. Las oficinas situadas hacia el fondo de la tienda, una caja registradora pasada de moda...
¿Qué demonios había sucedido allí? ¿Qué historias se desarrollaron? ¿Por qué era tan importante para él saberlo?
¿Conocería Helga –la Helga G. Pataki - toda la historia? ¿Qué pensaba de todo esto?
"¡Caray!" refunfuñó para sí mismo. "¡Todo este tiempo he juzgado a Claire por ser tan odiosamente curiosa y heme aquí! ¡Sintiendo que no puedo seguir viviendo sin saberlo ya!"
Cerró los ojos cuando su teléfono sonó en su mesita de noche. Abrió un ojo y lo tomó con pereza. Sabía que la mayoría de los boletines de noticias a los que estaba suscrito llegaban en las primeras horas de la mañana, pero se sorprendió al ver que Whatsapp tenía un nuevo mensaje. Venía de Rhonda. La abrió de inmediato.
R: "¡Hey Arnold! Es bueno saber de ti."
R: "He estado tratando de ponerme en contacto contigo también, pero luego nunca lo hago."
R: "Lo siento :("
Arnold estaba sonriendo en lo que los mensajes aparecían uno detrás del otro a una velocidad sorprendente.
R: "Estoy contenta de que tú lo hicieras, sin embargo :) Qué padre que somos casi vecinos ahora"
R: "Mmm. ¿Qué tal mañana? ¿A las diez en Tiffany's?"
¿En Tiffany's? Arnold frunció el ceño. ¿No era una joyería?
Segundos más tarde un mapa apareció en la pantalla.
"Digamos a las once mejor. No soy un pájaro madrugador en fin de semana ;)"
"Te veo mañana, nene."
Él empezó a escribir enseguida.
"Enterado."
"Nos vemos mañana, Rhonda."
"Que tengas una bonita noche."
Sin dejar de sonreír, puso su teléfono sobre su pecho y apoyó la cabeza sobre la almohada de nuevo. Miró a su lado derecho, dándose cuenta de que aún seguía dejando ese lado de la cama vacío. Exhalando, se movió hasta ocupar el centro del colchón.
"Así está mejor", murmuró para sí mismo. Entonces, su teléfono sonó contra su pecho. Miró la pantalla.
"Oh, claro que lo haré ;)"
Él sonrió. Esa winky-face decía todo. Al menos, alguien se iba a divertir esta noche.
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. . .
A la mañana siguiente se despertó temprano. No podía evitar sentirse excitado de saber que iba a ver a Rhonda. Finalmente sería capaz de comprender el pasado que unía a los Patakis y a los Muellers. Por qué saberlo era tan importante para él era algo que probablemente nunca comprendería. ¿Qué pensaría Rhonda de él? ¿De su hambre por saber? Lo preocupaba un poco eso, pero - ¿Le importaría a ella? ¿O apreciaría la oportunidad de contar una historia jugosa a un ávido oyente?
Después de una ducha rápida y vestirse en un par de jeans, una camiseta y una chaqueta informal salió de su apartamento. Vaya que llegar a Tiffany's no le tomó mucho tiempo. Todavía era temprano cuando encontró el lugar así que decidió ir a dar un pequeño paseo para matar el tiempo.
La ciudad estaba mostrando sus colores de la primavera. Había más verde en las calles y más azul en los cielos que la semana pasada. Los parques y las aceras estaban decorados con flores de colores; lo que era un cambio agradable a los fríos, largos y oscuros días del invierno que ya se marchaba. Arnold recordó a continuación. El cumpleaños de Helga se acercaba con el comienzo de la primavera. Miró a su teléfono. ¿El siguiente jueves? Él frunció el ceño. ¿Así que Helga cumplirá 31 años el jueves? Se mordió el labio. Debería empezar a pensar en lo que podía hacer el jueves para celebrarla; ¿Qué podía conseguirle?
El pensamiento se aferró a su mente el resto del camino hasta que estuvo de vuelta en el restaurante. Pidió un café y mientras esperaba se puso a observar la decoración del lugar -basado en 'Desayuno con Diamantes', Audrey Hepburn, muchas perlas y el pequeño vestidito negro - hasta que de repente una voz muy conocida lo llamó por su nombre.
"Um... Arnold! ¡Hey!" la voz vaciló "¿Qué... qué casualidad!"
Arnold parpadeó dos veces. "H-Hey!" tartamudeó también. Qué casualidad en serio. Claire estaba de pie junto a su stand; su amplia sonrisa casi lo deslumbraba. ¡Guau! Vaya que era bonita.
"¿Cómo te va? ¿Qué haces? ¿Conociendo tu nuevo vecindario?" Ella le preguntó. En cuanto vio la silla vacía frente a él puso una media sonrisa y agregó "¿Desayunando sólo?"
"No, en lo absoluto." Arnold se puso de pie con incomodidad. ¿Debía saludarla de mano? ¿Abrazarla? ¿Cuál era el protocolo en este caso? Cuando te encontrabas a tu ex por primera vez desde... "Estoy esperando a una amiga," le informó "Creo que llegué temprano."
"Ya veo," su sonrisa se volvió maliciosa. Él frunció el ceño, confundido por un segundo, pero luego reconoció su expresión.
¡Espera un momento! ¿Era eso lástima?
"¿Y qué tal tú?" se aclaró la garganta. "¿Qué haces?"
"Vine con algunos amigos, de hecho... a , ya sabes... Desayunar con Diamantes… o en Tiffany's, mejor dicho". Se mordió el labio. Entonces señaló una mesa situada en el extremo opuesto del lugar. Dos chicos y una chica les estaban lanzando sonrisas curiosas. Brenda no estaba allí.
"¿Quién es tu amiga?" ella llamó su atención de nuevo. "¿La amiga que estás esperando, quiero decir?" aclaró.
'Siempre curiosa Claire', Arnold sonrió para sí mismo. Luego hizo una pausa.
O tal vez ella no le creía que estaba esperando a alguien. ¿Podría ser eso posible?
"Rhonda..."comenzó "No sé si te acuerdas de ella. La chica..."
"La Chica Vogue?" Claire preguntó con una sonrisa extraña. Arnold asintió. "¿Estás viéndola, quiero decir, sales con ella?" se mordió el labio con torpeza "O-"
'Siempre de tan buen gusto Claire,' Arnold pensó con desdén; deseando poder ser tan descortés como ella y atreverse a rodar los ojos justo en su cara. Ella volvió a mirar el asiento frente a él y él le indicó que lo tomara, lo cual ella hizo sin vacilaciones.
"No." Arnold respondió con calma. "Sólo somos amigos. Yo... aun no estoy viendo a nadie. No creo que esté listo". Se volvió a su mesa, donde esa gente todavía los observaba con interés. "¿Qué onda contigo?" se inclinó hacia adelante.
"Oh," ella tuvo la decencia de sonrojarse. "¿Lo dices por Joshua?" ¡Joshua! Arnold resistió la urgencia de vomitarse "¡Por supuesto que no, tonto!" agitó su mano con aparente desinterés "No es más que un amigo. Es amigo de Gina en realidad. Apenas lo conocí ayer".
"¿Ya dormiste con él?"
"¡ARNOLD!" ella casi se ahogó. Su cara se puso rojo tomate.
Arnold soltó una risita, sin saber cómo sentirse por el hecho de que ella ya lo hubiera dejado detrás "¡Es broma!" Miró de nuevo a la otra mesa. "Tuve la impresión de que se puso celoso." Arnold se encogió de hombros como si nada; deseando que sentirse en realidad indiferente, pero no siendo capaz de determinar cómo se sentía exactamente. Era una sensación incómoda, sin embargo. En cuanto a los tipos, se dio cuenta que no tenía idea de cuál de esos dos idiotas era Joshua. No es que le importara, en realidad. Sólo quería...
¿Qué es lo que quería? se preguntó.
"¿De verdad?" una sonrisa satisfecha apareció en la cara femenina pero ella no se volvió para mirar a los otros chicos. Sus ojos de un rico color marrón estaban fijos en él. "Y... ¿Cómo estás de todos modos? ¿Cómo... cómo van las cosas en el trabajo?" preguntó después de una pequeña vacilación.
"Bien. Como siempre." Dijo encogiéndose de hombros "Finalmente me consiguieron mi propia oficina, ¿sabes?"
"¡Wow! ¡Esa sí es una gran noticia!" Arnold asintió. Ella parecía realmente feliz por él. La verdad era que el interés de Claire por su bienestar nunca estuvo en duda, en realidad; como lo estuvo el hecho de que a ella no le importara que luciera como un idiota ante los ojos de los demás. "Parece que la rabieta de Dick del otro día le consiguió un resultado, ¿eh? Logró que esa vieja fea finalmente te consiguiera un lugar."
"No la llames así." Arnold la reprendió, mirándola a los ojos. Claire se encogió de hombros con desdén. "Puede que tengas razón. Su berrinche pudo haberlos obligado a encontrarme un lugar. Qué suerte tiene Dick, ¿no te parece? Siempre consigue lo que quiere. Nada que ver conmigo. ¡Lo único que mi rabieta me consiguió fue ser expulsado de mi propia casa!"
"¡Por todos los cielos!" Claire maldijo, mirando a un lado. "¡Olvídalo ya, Arnold! Vine en son de paz."
"¡¿En son de paz?!" él se burló "¿Qué es tan terrible que no me lo podías decir? ¡Que no me lo puedes decir incluso ahora que ya no estamos juntos!"
"¡No es algo terrible!"
"Entonces, ¿por qué Dick parece pensar tan mal de ti?"
"No es nada-" ella frunció el ceño y lo miró fijamente "¿En serio? ¿Él piensa mal de mí? Nunca me lo dijiste antes."
"¿Cuál era el punto de hacerlo?"
"¿Qué tan mal?" ella se mordió el labio.
"¿Cómo diablos voy a saber?" Algo en su actitud le molestó.
"¿De verdad? ¡¿Por qué demonios lo mencionaste entonces?!" replicó ella, desafiante.
La miró mientras su cabeza se sacudía con fastidio. Pero entonces le tomó sólo un segundo cambiar de opinión. ¿Así que quería saber? Bueno, esto iba a ser duro.
"Parece pensar que eres una puta." Pronunció claramente.
"¡¿QUÉ?!"
"Lo siento. No quería decírtelo, pero tú insistías."
"¿Quieres decir que él dijo eso?"
"Bueno, no con las palabras exactas..."
"Entonces, ¿por qué lo dices? ¿Es tu opinión?" se enfureció "¿Lo estás inventando? ¿Por qué? ¿Para que estemos parejos? ¿Todavía estás tan enojado porque te dejé que ahora estás inventando esto?!"
"¡No estoy inventándolo! ¡Escúchame! No sé qué te hace pensar que conoces a Dick." se quejó airadamente "No lo conoces en lo absoluto. Yo sí. Y sé cómo piensa porque lo he escuchado hablar mal de la gente miles de veces. Su visión acerca de todo es bastante peculiar. Así que cuando habla de alguien en términos tan peyorativos es porque cree lo peor de ellos. Ahora, me pregunto lo que posiblemente podrías haber hecho - o dicho - para hacerle pensar de ti de esa manera."
"Yo..." Claire le observaba con una mezcla de temor y vergüenza. Arnold se preguntó si ella todavía dudaba de sus palabras. Podía elegir pensar lo que le diera la gana. "¿Estás seguro? Quiero decir... no estarás confundiendo sus-"
"No estoy confundiendo sus palabras." Arnold resopló "Cada vez que sucede algo por el estilo sé que una nota de desdén va a ser dirigida a mí. Ayer por la noche en el ascensor volvió a suceder."
Ella frunció el ceño "¿Qué tienes que decirle acerca de mí de todos modos?"
"Ni siquiera necesito hacerlo, ¿no lo entiendes? No es sólo acerca de ti; se ha convertido en una especie de trending topic. Ya sabes cómo es, alguien habla de esposas o novias y él ya está listo para volverlo hacia mí; siempre salta a la yugular y lo hace con gran placer-"
"Con gran placer... es que lo toma contra mí" murmuró. Arnold la miró con incredulidad. ¿Estaba encantada? Era increíble. ¿Quién demonios era esta chica?
"Parece que te gusta." No pudo evitar comentar.
Ella se encogió de hombros "Nunca pensé que hubiera dejado una impresión."
"Cuando se trata de Dick no estoy seguro de que eso sea un logro." Ella se encogió de hombros otra vez, tratando de esconder esa extraña sonrisa. "¿Qué le dijiste que pudo haber dejado una impresión?"
Ella resopló y mantuvo su sonrisa mientras miraba hacia su mesa. "¡Vamos, Arnold! ¡Ya déjalo!"
"¿Dejar qué?" Mantuvo su voz calmada "No tengo nada que perder. Quiero decir, ¿qué más puedes hacer? Ya me dejaste y me echaste de la casa..."
"Lo haces sonar como si fuera una cosa terrible de hacer."
"Me echaste".
Ella exhaló.
"Yo... sólo vine a ver cómo la estabas pasando"
"Estoy bien"
"¿Estás seguro?" ella frunció el ceño, algo preocupada "No pareces estar muy bien que digamos. Vine en paz y tú solo me sigues cuestionando de las mismas cosas que nos hicieron romper en primer lugar. No sé tú, pero yo ya estoy por encima de ese punto... ¿No podemos ser amigos?"
Arnold exhaló y miró hacia el exterior a través de las ventanas. ¿Por qué estaba portándose como un imbécil? No era como si realmente la quisiera de vuelta, ¿verdad?
"Creo que podemos." Dijo en voz baja.
Claire sonrió. Ella extendió su mano para ponerla encima de la de él.
"Estoy feliz de escuchar eso." Él asintió con la cabeza, calmado, mirando su mano sobre la de él. "Entonces, ¿qué hay de tu nuevo hogar? ¿Es bonito? ¿Te gusta?"
"Sí, es bonito."
"No sé por qué te quejas. Soho es, con mucho, un mejor barrio que donde estabas conmigo." Ella le acarició la mano "Y está más cerca de tu trabajo."
"No me estoy quejando."
"¿Cómo le hiciste para conseguir un apartamento tan pronto?" lo miraba fijamente, poniéndose seria "¿Te ayudó August? ¿Es uno de sus edificios?"
Arnold no respondió. Se volvió a ver a su grupo de nuevo. Parecían estar listos para irse. Arnold los señaló con la barbilla. "¿Qué pasa con Brenda? Es un poco extraño no verla a tu lado."
Claire hizo una mueca. "No se siente bien."
"¿Por qué no? ¿Está enferma o algo así?"
Ella lo miró con el ceño fruncido "August la dejó." Ella le informó.
Arnold se echó hacia atrás en su silla "Oh, ya veo... Lamento oír eso."
Claire se encogió de hombros. "No tiene nada que ver contigo, supongo," sus ojos se volvieron rendijas. "Aunque... ¿Sigues de amigo con él? ¿Con August quiero decir?" Arnold asintió levemente. Claire lo miró con recelo a continuación, "¿Has hablado con él?"
"Yo... -No. No últimamente." mintió. Nunca había sido bueno para mentir y Claire lo sabía.
"¿Cuándo fue la última vez que hablaste con él? ¿Ayer?" preguntó con voz aguda. "¿Sabías que ellos terminaron apenas antier?"
"No... no lo sabía." eludió sus ojos "Me lo acabas de decir."
"¡Oh, Dios mío! ¡No puedo creerlo!" Claire se echó hacia atrás shockeada. "Fuiste tú, ¿verdad?"
"¿No sé de qué hablas?"
"¿Tú fuiste 'el amigo' que lo convenció de dejarla? El que le dijo que Brenda 'no era buena' y que debía olvidarse de ella?"
"Yo…"
"¿Qué podía conseguirse algo mejor?"
"Ok, Claire, escucha. Te estás imaginando..."
"¡No lo puedo creer, Arnold! ¿Quién eres? ¿En qué tipo de hombre que te has convertido?"
"Mira, esas no fueron exactamente mis palabras" Arnold se defendió "De hecho, tú sabes que nunca ..."
"¿Así que lo admites?!"
"Yo no le dije que dejara a Brenda si a eso te refieres." El exclamó.
"¿Por qué tenías que meterte con ellos? ¡¿Qué te importaba?!"
"¡Él quería romper con ella! Había tomado ya la decisión. Sólo fue casualidad que yo fuera el amigo que lo supo de antemano."
"¿Y no trataste de detenerlo?"
"¿Por qué debería hacerlo? August había tomado la decisión. ¡Yo no le dije que la dejara!"
"¿Qué le dijiste entonces?" Arnold vaciló. "¡Arnold!"
"Sólo le dije que no había ninguna razón para seguir juntos cuando una pareja no te hace feliz."
"¿En serio?! ¿No eres un hipócrita?" Claire casi gritó "¿No eras tú el que no quería que nuestra relación terminara incluso cuando no hemos sido felices desde hace - no sé – eones?"
"Yo era feliz..." Arnold respondió "Y en lo que a mí respecta, tú eras feliz también." Luego añadió, mordaz "O tal vez sólo estabas fingiendo."
Claire estaba que hervía. Arnold pudo ver como sus redondos ojos se volvieron rendijas. "¿Fingiendo?" Dijo entre dientes. "¡Te tenía totalmente engañado, idiota!"
Arnold parpadeó dos veces, sacudido "¡¿Estás diciendo que me engañaste?!"
"¿Es lo único que puedes imaginar?" Claire resopló. "¿Nada más? ¿Nada de qué porque ya no parecía feliz a tu lado? ¿Nunca te preguntaste cuando dejé de serlo? ¿O por qué?"
"¿Es eso? ¿No estarás cambiándome la-?"
"El hecho de que comenzaras a prestar más atención a otras-"
"¡Arnold! ¿Eres tú? ¡Oh, Dios mío! ¡Casi paso sin verte!"
. . .
. . .
Se agarró al respaldo de su silla para poder detenerse de tanto vuelo que llevaba. La oscuridad repentina del lugar la tomó desprevenida. Por lo general, sus mágicas gafas de sol de la Colección Primavera 2015 de Prada se ajustaban a sí mismas con el exceso o falta de luz en un segundo, pero hoy era otra historia. Se quitó sus gafas para ver a Arnold levantarse y darle la bienvenida.
"¡Arnold, querido!" ella le dio un beso a la francesa (dos veces a cada lado) "Siento llegar tan tarde." Se volvió hacia la chica sentada frente a él y le sonrió "No me avisaste que tendríamos compañía. Hubiera llegado más temprano." Ella le extendió la mano "Hola, soy Rhonda Lloyd."
"Claire..." tartamudeó la chica. Rhonda mantuvo su sonrisa de plástico. Esta vacilación no era sorpresiva; estaba ya acostumbrada a que las chicas como Claire reaccionaran de esta manera ante ella. Había tenido apenas tiempo para darle un rápido vistazo antes de sentirse obligada por las convenciones sociales a mostrar modales. ¿No se sabía que las mujeres necesitaban tiempo para dar una buena valorada a todas las amenazas potenciales, especialmente a una tan fashionista como ella? "Claire Walker."
"¡Oh, esa Claire!" su sonrisa se ensanchó "¡Finalmente! Es un placer conocerte al fin-"
"Estaba a punto de irse," Arnold se precipitó. "¿Cierto, Claire?"
"Oh," dijo Rhonda con decepción. "¿De verdad?"
"Sí", la chica dejó su asiento "Sólo le hacía compañía hasta que llegaras." Ella lanzó una sonrisa de disculpa "Estoy feliz de que finalmente nos conociéramos, Rhonda."
Rhonda asintió. "Lo mismo digo," Ella apenas tuvo tiempo para hacer una despedida apropiada cuando la chica se escabulló. Rhonda dirigió una mirada interrogante a Arnold antes de tomar el asiento que Claire acababa de dejar.
"¿He... mmm? ¿Interrumpido algo?"
"No, para nada." Arnold apretó los labios.
"¿Estás seguro? Ella parecía un poco molesta."
Arnold dudó unos segundos "Ya no estamos juntos".
"Oh, eso lo explica todo." ella hizo una pausa "Siento oír eso, Arnold."
Arnold asintió, con los labios apretados. "Está bien." Se encogió de hombros
"¿Estás bien?"
"Sí", asintió con la cabeza "Ahora estoy bien."
"¿Quieres hablar de ello?"
"¡Nah!" Él negó con la cabeza "No tiene sentido. Sería una pérdida de tiempo."
Rhonda lo observó cuidadosamente antes de asentir "Estás bien en verdad, ¿no es así?" él fijó su mirada en ella "Me refiero a que no tienes cara de estar herido. Te ves... algo molesto si acaso, pero no herido."
"Ya tenía rato viéndose venir, Rhonda." Exhaló "Sabía que iba a suceder, tarde o temprano. Ella sabía que había de ocurrir en algún momento también."
"¿Cómo lo sobrellevas?"
"Bastante bien, creo. Es... extraño volver a estar soltero de nuevo. Sorprendentemente, se siente como si nada hubiera pasado."
"Creo que sé lo que quieres decir."
"Pero basta de mí. ¿Y tú?" le preguntó, mirando hacia arriba y abajo. "¡Vaya que estás radiante! ¿Es ese un nuevo look o qué?"
"¡Oh, Dios mío! ¿Lo notaste?" chilló. Rhonda no lo podía creer. Que éste Arnold, un hetero, se diera cuenta de ello. "Sí, me corté el pelo con Gunter, quién - como debes ya saber - es uno de los estilistas más buscados de la ciudad" ella enterró sus dedos en su melena para sacudirla, sintiéndola tan llena de vida "Perseguí esta cita por semanas, oh" - rodó los ojos. "¡Pero estoy tan contenta de haberlo hecho!"
"¡Bien por ti!" Arnold se rió. Rhonda inhaló profundamente. Era muy agradable ver a Arnold. Había olvidado lo que era disfrutar de la compañía de un individuo con una bonita y relajada actitud para variar. "Y supongo que también estás pasándola bien en los..." él vaciló "-asuntos de pareja."
"¿Por qué razón dirías algo así?" ella se inclinó hacia él con una sonrisa juguetona en los labios.
"Por el texto de anoche." él también se inclinó y señaló con el dedo la punta de su nariz.
"Bueno", ella se echó hacia atrás en el asiento y exhaló "supongo que no tiene sentido negarlo." se rió con deleite.
"Eso es lo que siempre digo. Si se es feliz uno debe demostrarlo. No sé por qué algunas personas insisten en ocultarlo." El exclamó.
"Estoy totalmente de acuerdo."
Ambos se silenciaron cuando la mesera llegó a ellos. Le trajo un café y volvió a llenar la taza de Arnold. Una vez que se colocaron sus órdenes Arnold continuó "¿Dónde estábamos?"
"Hablabas de las personas que ocultan sus relaciones." Rhonda se detuvo una vez que lo dijo. Lo miró con atención.
"Cierto." Él la observaba con curiosidad y luego preguntó, probablemente, en vista de su reserva "¿Por qué crees que lo hacen?" Sí, Rhonda confirmó sus sospechas. Arnold quería hablar de Helga.
"Creo que a veces no es tan fácil de hacer público... ¿tal vez?" Ella se encogió de hombros.
"¿No es tu caso, supongo?"
"Ahora no."
"Sí. La última vez que te vi creo que dijiste que estabas saliendo con un..." Tomó un sorbo de café y luego se aclaró la garganta "-hombre casado"
Rhonda dejó escapar una risita ver a su mojigatería, - Así que no quería hablar de Helga, ¿eh? - Pero luego exhaló con resignación "No hablemos de eso."
"Me parece bien. Estamos parejos supongo." Tomó otro sorbo de café.
"Además, hemos venido a pasar un rato agradable, ¿no es así?"
Él asintió con la cabeza. Hicieron una pequeña charla por un rato; poniéndose al día con sus respectivos trabajos. Después hablaron del nuevo apartamento de Arnold. Resultó que vivían a sólo unas cuadras de distancia el uno del otro. La camarera llegó con sus órdenes no mucho después de eso. Rhonda sonrió al ver el plato de Arnold que contenía tocino y huevos, pancakes y una malteada. Incluía rebanadas de manzana, por supuesto".
"Te gusta tu desayuno balanceado, según veo. Con carbohidratos, grasas, leche entera... y fruta, no podía faltar."
"¡Hey! ¡Es la comida más importante del día! Nada que ver con la tuya, supongo" él apuntó a su plato. "¿Qué es eso? ¿Alpiste?"
"Esto es desayuno con un alto contenido de proteínas." Le presumió su plato. "Tortilla de huevo blanco con espinacas – sin yemas - germinados de alfalfa; y jugo de chía y alpiste". Ella dijo mientras señalaba cada elemento con su tenedor.
"Suena delicioso." Arnold dijo burlón.
"¡Mira qué…!" Rhonda exclamó mirando su plato de nuevo, pensando en una réplica mordaz, pero luego se limitó a encogerse de hombros "Voy a dejártelo pasar esta vez sólo porque estás saliendo de una ruptura."
"Oh, mil gracias señorita Lloyd."
Ella sonrió mientras empezaba a comer. Arnold hizo lo mismo.
"Así que," Rhonda comenzó después de un rato "Debo confesar que me sorprendí cuando vi tu texto."
"Lamento que haya sido tan tarde. Es sólo que había estado esperando la ocasión para llamarte por un buen tiempo, pero nunca me las arreglé para hacerlo. Tú sabes cómo es."
"Sí, lo sé", ella asintió con comprensión "Ya estás en la cama cuando te acuerdas. Sí. Me pasa todo el tiempo."
"Me hizo feliz de ver tu pronta respuesta. Que también te interesara verme."
"Bueno, también he querido darte una llamada y todo eso. Como te dije, me puse feliz de ver tu mensaje. La otra vez cuando nos encontramos en casa de Helga se sintió tan corto. No tuvimos tiempo para hablar todo lo que queríamos."
"Si, lo sé." Arnold hizo una pausa, como si estuviera pensando. Luego continuó sonando genuinamente interesado "Creo que después de tantos años de separación unas pocas horas no fueron suficientes. Debemos hacerlo de nuevo. Ahora que estoy soltero de nuevo podemos usar también mi casa."
"Suena genial."
"Dijiste que tú y Helga se reúnen religiosamente todos los meses, ¿verdad?" preguntó, con interés.
"¡Eso quisiéramos!" Rhonda resopló "Pero no es del todo cierto, ¿sabes?"
"¿En serio? ¿Por qué no?" preguntó, aparentemente sorprendido por la información.
"Bueno..." ella le dirigió un gesto reflexivo "Vamos a ver... ¿Tú te nos uniste cuándo?"
"En Octubre", informó Arnold, en lo que ella tomaba un bocado de germinados.
"Correcto," ella asintió. "Nos reunimos de nuevo en noviembre, pero nos saltamos diciembre y enero".
"¿Se perdieron dos meses?"
"Sí", asintió Rhonda "El plan era reunirnos cada mes, pero ya sabes cómo es. Llevarlo a cabo no siempre es fácil. El trabajo y... otras cosas... se meten en el camino."
"Es comprensible", Arnold acordó "Recuerdo que Helga estuvo fuera de la ciudad la mayor parte de diciembre."
"Eso-" ella tomó un sorbo de jugo "Y tú sabes que al principio del año es época de premiaciones: Globos de Oro, SAGs, Oscars..." se detuvo "La oficina es como una casa de locos Fue un milagro que pudiéramos reunirnos el mes pasado." Ella suspiró "No tienes idea de lo mucho que ambas lo necesitábamos." le dirigió una mirada sólida "Nos hemos acostumbrado tanto a vernos seguido que cuando no lo hacemos se siente si nos estuviéramos perdiendo de algo vital. Es como volver a casa, ¿sabes? Nos da la oportunidad de re- energizarnos y tocar base. Es nuestra retroalimentación".
"¿Es como volver a conectarte con quien realmente eres?"
"¡Exactamente!"
"Sé lo que quieres decir, yo también lo sentí, ¿sabes? Después de que vi a Helga de nuevo la primavera pasada. Y luego otra vez cuando los tres nos reunimos en octubre pasado."
Rhonda se inclinó hacia él. "¡Sí!" Tenía una sonrisa radiante "Entonces sabes lo que es. No sé qué haría si alguna vez dejamos esto. Las dos lo apreciamos. Helga y yo. Es por eso que tratamos de no perdernos mucho; ni cuando estamos viendo alguien en serio. Ese es el riesgo más grande, ¿sabes?" Arnold dejó de comer para mirarla con atención. Ella continuó "Podemos fallar un mes o dos - como probablemente haremos de nuevo - pero entonces estamos conscientes de que estamos en deuda con nosotras mismas".
"¿Faltarán a la reunión de este mes?" Arnold puso una cara larga "¿Por qué?"
"Me temo que vamos a tener que hacerlo." ella también puso una cara triste "Ayer debería ser nuestro Viernes... pero Helga ya me había dicho que no podría cumplir."
"¿Por qué no?" Arnold puso atención de nuevo, pero fingió despreocupación. Rhonda ocultó una sonrisa.
"Tenía planes," ella dijo casualmente. ¿Cuál era el punto de ser explícita, verdad? Arnold hizo un sonido interrogatorio mientras masticaba. Rhonda sonrió y puso esa sabe-lo-todo sonrisa suya cuando resopló "Oh, ya sabes - planes."
Arnold frunció el ceño y su vista se perdió en un punto distante detrás de ella.
"Ella dijo ayer que estaba teniendo problemas con un informe." Murmuró. 'Seguramente eso fue lo que le impidió tener un sueño reparador anoche' Rhonda resopló para sí misma. Arnold siguió comiendo y luego tomó un sorbo de su malteada. "¿Sabes?" continuó "Ayer me enteré de algo..." hizo una pausa intencionada "-extraño."
"¿Qué tan extraño?" Rhonda levantó la vista muy ligeramente; casi sin interés. Arnold dejó escapar una pequeña sonrisa.
"Sobre Helga Mueller." Terminó.
"¿De verdad?" ella frunció el ceño "¿De qué te enteraste?"
"De su nombre, de hecho." Él dijo con simpleza. Rhonda lo miró sin comprender por un segundo. Luego parpadeó.
"¿Quieres decir que no sabías su nombre?"
"No sabía su nombre..." él asintió. "Ni siquiera sabía que el segundo nombre de Helga era Geraldine. ¡En serio! ¡Lo juro!" aclaró probablemente debido a que su ceño fruncido no flaqueó. Ella se inclinó, mostrándole que había consiguió su interés "Y ahora - de repente - me entero de que Helga, tú sabes, nuestra Helga, la vieja Helga G. Pataki de siempre fue llamada así en honor a Helga G. Mueller" Arnold hizo una extraña gesticulación "Por Helga Mueller, nada más y nada menos. La esposa de Henry. Quiero decir..." hizo una pausa dramática "¿Hay una historia detrás de eso o qué?"
"¿Quieres decir que no lo sabes?"
"¿Qué hay ahí que yo no sepa? ... ¿Son parientes o algo?"
Rhonda resopló. "Por supuesto no." Ella dejó su tenedor a un lado y se inclinó hacia él. "¿Así que no sabes nada?" Rhonda sintió la anticipación que solía sentir cuando estás enterado de algo que la otra parte desconoce; y el placer de saber que esa otra parte - en este caso Arnold- se está muriendo por saberlo. Sus ojos brillaron. ¡Oh Dios! Todavía lo tengo en mí. Se dijo Seré la Reina del Chisme hasta el último día de mi vida. "¿Nada de nada?"
"No sé qué pensar." Arnold negó con la cabeza. "Lo único que se me ocurre es que Big Bob fue el empleado más fiel del mundo."
"¡Seguramente!" Rhonda se burló, agitando con desdén la mano en su cara y reclinándose en su silla con glotonería. "Eso no es lo que piensa Henry Mueller. Muy por el contrario, de hecho."
"¿Big Bob no era digno de confianza? ¿Eso es lo que piensa Henry?"
"Bueno, supongo que era digno de confianza... pero de la confianza de su esposa." Ella levantó las cejas con orgullo.
Arnold la miró con asombro. "¿Quieres decir... que Bob y ella... y Helga?" él parecía tener problemas para llamar a la difunta Sra. Mueller por su primer nombre.
"Por supuesto no." Ella agitó su mano de nuevo, pero ahora de una forma como de amonestación. "Helga era una mujer decente. Henry no se lo merecía, pero la fidelidad de Helga nunca falló."
"¿O sea?"
"¡Oh, Henry era un maldito! No fue el más fiel de los esposos."
Arnold parpadeó dos veces. "¿Y Bob y... bueno... ella?"
"¿Quieres decir Helga?" Rhonda sonrió ante sus modales remilgados. "No eran más que amigos." Se detuvo a la vista de su mirada de duda "No lo sé. Arnold supongo que tenemos que entender que en aquel entonces la empresa era más joven, más pequeña; cuando Henry comenzó la expansión viajaba mucho. La vieja tienda de muebles fue dejada en manos de Helga. Entonces, a medida que Henry pasaba más y más de sus días fuera de la ciudad y sólo Dios supo en los brazos de quien, Helga se quedó atrás. Ella era una mujer criada a la antigua" le sonrió "de un tipo ya casi extinto cuyos valores eran la obligación, el trabajo duro y el sacrificio por la familia. Amaba a su marido y a su hijo. Le habían enseñado a creer que era normal que los hombres se comportaran de esa manera. Ella tenía que estar allí. Ser la roca." Los ojos oscuros de Rhonda lo miraron fijamente "Pero eso no quiere decir que no apreciara tener a su lado a alguien en quien pudiera apoyarse; alguien a quien le ayudara; alguien que la escuchara y la hiciera reír…"
"Alguien que la apreciara y... ¿Por qué no? Tal vez la amara en silencio... alguien que no le pidiera nada a cambio..." Arnold puso una cara triste. "No puedo creer que ese alguien pudiera ser Bob Pataki." agregó en un murmullo.
Rhonda lo observó cuidadosamente "¡Hey!" ella lo reprendió "Todo el mundo tiene derecho a enamorarse."
"Sí... ¿Pero Bob Pataki?!" Arnold preguntó con incredulidad "Es decir, ¡¿recuerdas al tipo?!" hizo un gesto de algo muy alto y grande.
"¿Piensas que el hombre no tenía sentimientos?" Rhonda resopló "¡Era el padre de Helga después de todo! ¡Tal vez era tan loco y apasionado como ella!"
Arnold parpadeó, al parecer sorprendido, como si nunca hubiera pensado en ello. Una cosa segura era que Rhonda se había sorprendido también cuando lo supo. ¿Quién lo iba a pensar, verdad? Pero cuando se piensa dos veces se da uno cuenta de que Helga debió haber heredado semejante pasión de alguien; las probabilidades de que fuera de Bob eran tan buenas como las de Miriam.
"¿Que paso después?"
Rhonda hizo un puchero.
"Henry lo descubrió. Y como el macho que es simplemente no pudo soportarlo."
"Bueno, no era como si su esposa lo engañara, ¿verdad?"
"No, pero había otro hombre que le endulzaba el oído; un hombre que un día se atrevió a llamar su atención en público acerca de la forma en que descuidaba a su esposa." Rhonda dijo significativamente "Como puedes adivinar, a Henry no le gustó ni un poquito la insolencia de Bob y las cosas se pusieron un poco feas."
"Se pelearon…"
"Claro que lo hicieron."
"Debido a Helga"
Rhonda hizo un mohín reflexivo "Lo más probable, siendo que ambos eran un par de machos hechos y derechos, es que no iban a dejar pasar la ocasión."
"Y Bob terminó venciendo a Henry." Arnold sonrió.
Rhonda miró con el ceño fruncido. "No sé de qué estás hablando Arnold. Fue Henry el que se irguió victorioso."
Arnold dejó a un lado su café "Escuché que Bob noqueó a Henry".
"Bueno, sí, pero Henry despidió a Bob y dejó a Helga sin su amor platónico, sin su brazo derecho." Rhonda dijo con la mayor naturalidad. "Bob perdió su trabajo, su motivación". Arnold hizo un sonido pensativo "¿Qué perdió Henry?"
Arnold frunció el ceño "¿Respeto?" Aventuró.
"¿Tú crees?" ella se detuvo "Para los hombres como Henry el respeto viene dado por lo que logran en el mundo de los negocios, y vaya que él logró toneladas. Una pelea, un golpe y la pérdida de un empleado no significaron nada para él al final del día."
Arnold se quedó en silencio "Eso suena frío." Finalmente dijo. "Cruel."
"Así es la vida." Ella suspiró. "No es justa."
Arnold se quedó pensativo por un rato. "Todavía encuentro difícil de creer que Bob estuviera enamorado..." resopló "Todo es una extraña coincidencia."
"Si, lo es." Rhonda también parecía reflexiva. "Es una coincidencia. Extraña o no."
"¿Y luego Bob fue y le puso a su hija el nombre de la mujer que amaba?" Él frunció el ceño "¿Es decir, Miriam - su esposa- no tenía nada que decir?"
"Miriam no lo sabía. Por lo que sé, solían llamar Helga por un diminutivo: 'Hellie'." Rhonda levantó la mano para llamar a la camarera "Así que ella iba por Hellie o la señora Mueller. Esos son los nombres que Miriam siempre escuchó."
"Debe haber sido una sorpresa cuando finalmente se enteró."
"¡Imagínate!" Rhonda resopló "No puedo ni empezar a imaginarme su sorpresa. No sólo descubrir que tu marido está locamente enamorado de otra mujer, sino que tu propia hija tiene su nombre, quiero decir, no el tuyo ni el de la madre del tipo, sino el de ella. El nombre de la otra mujer. ¡Para siempre! "
"Bueno," Arnold se jaló el cuello de su camisa "Bob no la engañó. Era solamente algo-"
"¡¿Realmente Arnold?!" Rhonda le lanzó una mirada dura "Tu novia... ex novia, ¿cómo se llama? Claire –ah sí- imagina que te casas con ella. Ella se enamora de algún otro chico; sueña con él. Piensa en él todo el día; le pone a tu hijo su nombre. ¿Debo continuar? "
"Entiendo tu punto." Arnold se llevó las manos a la defensiva frente a él.
"¡Por supuesto que lo entiendes!" Rhonda asintió acusatoria.
"¿Es por eso que se volvió... Miriam... tú sabes?" Arnold hizo un gesto de beber.
"Algo así, creo." Ella asintió. Se quedó pensativa luego.
"¿Y supongo que esa fue también la razón detrás de que Bob dejara de llamar a Helga por su nombre? Él siempre la llamaba 'Olga'."
"¿Sabías que Bob solía llamar a Helga por el nombre de la hermana?" el rubio asintió. "¿Cómo fue eso?"
"No lo sé." Él se encogió de hombros "Siempre lo supe. Como que recuerdo a Bob regañándola y diciéndole que debía usar el gafete que le compró para no confundirse". Él frunció el ceño con perplejidad y añadió como para sí mismo "No sé de dónde lo saqué."
"Bueno, no estoy segura de eso, pero tiene lógica. La verdad es que no le pregunté a Helga tanto. Como debes recordar, Helga no habla abiertamente sobre el pasado."
"Pensé que había llegado a un entendimiento con su pasado".
"Bueno, sí, pero eso no quiere decir que ella hable de ello todo el tiempo y con todo el mundo, ¿verdad?" Arnold asintió con la cabeza "Pero esa podría haber sido la razón por la Helga dejó de ser llamada por su propio nombre y por la que se le prestaba tan poca atención, supongo. Como cualquier otra pareja teniendo problemas, parece que ellos sólo trataron de ignorarlo; ocultar el elefante bajo el tapete. No se daban cuenta de que con su actuar solo consiguieron herir profundamente a su propia hija".
"Helga me dijo que había perdonado a Bob antes de que él falleciera."
"Él pidió su perdón y ella accedió," Rhonda hizo una pausa "Pero Helga nunca llegó a conocer todas estas cosas, sino hasta años más tarde."
"¿De verdad?" Arnold pareció sorprendido.
"Sabía que Bob trabajó para los Muellers en su juventud." Rhonda asintió "Es por eso que no quería venderles a ellos en primer lugar. Y por qué insistió en mantener el nombre de Big Bob en las tiendas después de que lo hiciera."
"Pero finalmente lo hizo." Rhonda asintió.
"Bueno, ellos le pagaron un buen dinero por ello. ¡Yo hubiera vendido también!"
Arnold se encogió de hombros. Rhonda se volvió a ver a su teléfono cuando llegó un nuevo correo electrónico.
"¿No es chocante que ella terminara en estrecho contacto con los Muellers? ¿Después de todo lo que había pasado entre ellos y sus padres?"
"Bueno," Rhonda levantó la vista de la pantalla de su teléfono y lo miró un tanto resentida "No sé por qué la gente piensa que es chocante. ¡No es justo!" protestó "No hubo mala intención de su parte! ¡Simplemente sucedió!"
"Bueno, no quise decir eso..." Arnold se disculpó, pero Rhonda continuó.
"Helga..." se detuvo "Miriam- Miriam no estaba allí para ella. Después de que Bob falleció su estado empeoró. Helga era demasiado joven para hacer frente a todo. Además de que ya la conoces. Es demasiado terca para que eso le haga algún bien. Después de un tiempo resistiéndose finalmente aceptó sus... atenciones, su amor. Para los Muellers encontrarla fue una bendición. ¡Una hija! ¡Caída del cielo! Era su segunda oportunidad de ser padres."
"Su segunda oportunidad..." Arnold murmuró como para sí mismo.
"Para Helga era una segunda oportunidad de tener una familia. Un padre amoroso. Una madre atenta. Fue sólo-" Rhonda se detuvo "¿Ves? No hubo mala intención. Simplemente sucedió. Fue una bendición para todos..."
"Eso es lo que quiere decir Helga cuando dice que la relación entre ella y Henry se trata de..."
"¿Segundas oportunidades?"
"-'La gratitud por las segundas oportunidades'?" la citó. Rhonda asintió. "¿Eso es todo? ¿Henry es como su padre?" Ella asintió de nuevo "Entonces por qué actúan como si fueran-?"
"¡Oh, vamos, Arnold! Fue simplemente una broma." Ella esbozó una sonrisa de entendimiento. Empezó a hablar de nuevo al mismo tiempo que lo hiciera él "El objetivo que pretendían fastidiar no eras tú".
"¿Por qué tú…?" Se detuvo para dejarla continuar, pero luego otro timbre sonó en su teléfono y ella puso una expresión emocionada.
"¿Por qué yo-?" levantó la vista brevemente antes de volver a ver su teléfono.
Arnold vaciló "¿Por qué dijiste que el Sr. Mueller la llamó el otro día cuando estábamos en su casa? ¿Cuándo ella recibió una llamada que..." vaciló "- la fastidió?"
"Porque así fue." Rhonda afirmó distraída. Ella abrió el correo para ver las fotos adjuntas.
"Pero-" él estaba a punto de empezar de nuevo cuando Rhonda lo interrumpió.
"¡Mira! Es lo que estaba esperando." Le mostró la pantalla de su teléfono "Son de ayer. El Torneo Anual de la Cámara de Comercio. Arthur me acaba de enviar estas fotos."
Arnold se inclinó para verlas "¿Arthur?"
"Nuestro fotógrafo."
"¿Esa es Helga?" Arnold le quitó el móvil de la mano y ella le dio una palmada por ser tan grosero.
"¡Hey! ¡No las he visto tampoco!" ella lo regaño y luego se echó a reír. Se levantó y rodeó la mesa para sentarse a su lado. Así podían ver ambos las fotografías. "Ésta es Helga." la amplió "Hay varias de ellos dos. Por supuesto que voy a publicar al menos una de ella. Tiene ventajas ser la mejor amiga de uno de los editores, ¿verdad?"
"¿Ganaron?" Arnold preguntó al ver la foto donde ella y Dick estaban recibiendo el trofeo de manos del presidente de la Cámara.
"¡Por supuesto que sí! Siempre ganan." Ella le mostró otra foto de Helga y Dick levantando con entusiasmo el dorado objeto.
Otro correo electrónico llegó enseguida. Sylvie -su coeditora – le pedía que le pasara las fotos seleccionadas para la publicación.
"Lo siento, Arnold" se disculpó. "Me tengo que ir ya. El trabajo llama." Ella le dejó su teléfono mientras buscaba su billetera.
"¡Oh, no!" La mano de Arnold le impidió seguir buscando "Yo pago. Por favor."
"¿Estás seguro?" él asintió y le entregó su teléfono.
"Sí." Se echó hacia atrás. Se veía tan triste, de repente.
"Lo siento." Ella se disculpó de nuevo. Se sentía mal por él; por dejarlo de esta manera, así que ella le hizo prometer que desayunarían juntos el sábado de la siguiente semana. Arnold estuvo de acuerdo después de elegir él el lugar. Rhonda sonrió al ver que parecía más contento así que se levantó y le dio un beso de despedida. Dejó el lugar justo a tiempo para recibir una llamada de su nuevo novio, y un texto de su impaciente jefe al mismo tiempo. Ella rodó los ojos.
"¡Feliz sábado de descanso para ti también!" Ella se quejó con nadie cuando tomó la llamada.
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. . .
No soy dueña de Hey Arnold!
Gracias a GRIMMM y MarHelga por sus comentarios. ¡Los amo! Sus palabras me hacen seguir adelante chicos. Gracias a todos los demás por estar aquí. ¡Que tenga unas felices vacaciones de primavera / Spring Break / Semana Santa / Pascua o lo que sea! Nos vemos pronto.
Es muy tarde ya. Mañana vengo a corregir errores. :D
