Cohete a la Luna
Capítulo Treinta y Tres
Gog
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Finalmente una actualización. ¡Hurra!
Ya sé :( Lo siento. A veces la vida simplemente se complica.
Pero estoy aquí ahora y voy a hacer todo lo posible para que esto no vuelva a suceder. Voy a volver más tarde para corregir faltas de ortografía y demás.
Ahora una breve recapitulación.
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Sábado por la mañana. Arnold y Rhonda están tomando el desayuno en un bonito lugar cerca de su nuevo hogar. Arnold recién tuvo semana larga y pesada, en la que terminó siendo despedido de su puesto por su voluble jefe, y en la que se enteró, de la manera más embarazosa posible, que su ex novia no se comportó honorablemente por un tiempo. La noche anterior acudió a un Baile de Beneficencia donde fue testigo de una escena para la que necesitaba que su amiga le ampliara la información antes intentar comprenderla plenamente.
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Arnold permaneció en silencio observando la escena. Luke se enderezó y se alejó a toda prisa; deteniéndose precariamente en el estrecho espacio entre los dos carriles de la calzada. Dos coches se detuvieron a la vez a cada lado de él. Un coche blanco estaba en el primer carril. El valet se bajó y habló con él. Luke respondió algo antes de empezar a recorrer con prisa el derredor del coche; un recorrido de patente admiración mientras su amigo lo alentaba. Al final de la vuelta, el tipo de cabello oscuro le acarició obscenamente el trasero al coche y le dio dos palmaditas traviesas, de evidente connotación sexual. Arnold contuvo la respiración. Lo había visto hacer ese gesto antes. A Helga. En un parque...
Miró el coche y lo reconoció inmediatamente. Se sintió como si hubiera sido de pronto empujado a millas de distancia; como si viera una película irreal. A Luke apurándose para apartarse del camino de Dick. Luego al tipo rubio cargando contra él; casi golpeándolo con su hombro antes de rodear el coche e intercambiar una palabra y la propina con el valet; y luego abordar su coche.
Entonces arrancó velozmente con un chirrido de neumáticos.
'Es un Porsche 911 Turbo S.' El recuerdo de la voz de su amigo August hizo eco dentro de su cráneo cuando vio la reluciente inscripción en la cola del coche que casi serpenteaba al alejarse. 'Mi coche favorito en todo el mundo'.
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"¿Qué hizo qué?" preguntó ella con entusiasmo, inclinándose hacia él. La desconcertada mirada de Arnold se lanzó hasta encontrar la suya. Rhonda escondió una sonrisa. Había estado tan perdido en sus pensamientos que se había olvidado de que estaban aquí, reunidos en un café, para desayunar. Ya no era viernes por la noche.
Sin embargo, su excitación venía de la escena que le acababa de describir; no de su confusión.
"¿Te ruego me disculpes?" Él chico parpadeó la neblina de sus ojos – repetidamente - y luego se dio la vuelta para mirar los alrededores. Rhonda se mordió el labio inferior para dejar de reírse. No quería que pensara que se reía de él, después de todo. Aunque… "Yo ... um-"
"Lo siento." Ella lo interrumpió; le dirigió su sonrisa más amable ". Tienes razón. Había olvidado lo que dijiste. Tu mente sigue repitiendo el recuerdo; como si fuera-"
"Como si fuera un castigo." Arnold asintió.
Ella habría querido para preguntarle por qué eligió precisamente esa palabra, pero había prioridades ... o algo así.
Estaban hablando de esa - inesperadamente interesante - última escena de la noche anterior. Sería un crimen dejar pasar un chisme tan jugoso. Por el bien de su mejor amiga, por supuesto.
"No entendí bien, ¿sabes? Hablaste demasiado rápido." Ella pronunció con un tono de disculpa "¿Dijiste que él hizo QUÉ?" luego repitió con velada avidez la misma pregunta que había hecho originalmente.
Por toda respuesta, Arnold frunció el ceño. "¿Quién?"
Ella no perdió la paciencia a pesar de sus ansias. Tenía un motivo ulterior para llevarse esta plática con calma. Había un punto al que no quería llegar ...
"Luke, por supuesto," ofreció Rhonda.
Todavía no, al menos.
Parecía que Arnold no estaba demasiado ansioso por llegar a ese punto tampoco. Se había andado por entre las ramas toda la mañana; dispuesto a discutir ampliamente sobre cualquier otra cosa, excepto esto.
De acuerdo, tal vez ella incitó todos los temas de conversación previos, pero habían hablado ya de un montón de otras cosas, de todos modos ...
Centró su atención en él. Parecía estar poniendo sus pensamientos en orden.
"Por supuesto..." Arnold dudó por un segundo "Luke... rodeó el coche ..."
Rhonda asintió. Feliz de que la conversación fuera finalmente siguiendo su curso.
"¿Y me contabas que él lo acarició todo alrededor?" hizo un gesto exuberante con las manos "¿O sólo su trasero?"
"Todo alrededor." Él hizo una mueca "Luego... yo diría que le manoseó el trasero, pero..." la mano de Arnold le ayudó a dejar claro su significado "... pero era sólo un coche."
"¿Lo manoseó?" asintiendo con entusiasmo, la chica de cabello negro remarcó el 'lo'.
Arnold asintió. "De todos modos, al final de su ..." Arnold vaciló. Se enderezó incómodamente.
"¿Pública demostración de afecto para con un auto?" Rhonda se mordió el labio imaginando la escena.
"Fue obsceno." Arnold puntuó.
"¡Puedo verlo perfectamente!" ella también sacudió la cabeza con desaprobación, pero por dentro vaya que estaba saboreando el cuento. Luke siendo sobre-compensadoramente explícito no era una visión inusual. Cachondeándose con un coche, por otro lado...mmmm. Ella sabía muy bien el verdadero propósito de Luke. El coche era Helga; él tenía que dejarlo en claro.
Poniendo una cara que fingía lo mucho que le desagradaba la escena, ella continuó "¿Qué dijeron todos?"
Arnold también estaba haciendo una mueca. "No sé. Algunos se rieron, pero supongo que todo el mundo se quedó sin saber que decir, como yo" Él la miró con atención.
"¿Qué hizo Dick?"
"Dick ..." Los labios de Arnold se convirtieron una línea seca. Se maldijo. Había sido un movimiento audaz. "Creo que él presintió lo que iba a suceder." Haciendo una pausa, tomó aire. "Rhonda ... - ¿tengo razón para suponer que tú ya sabías... que has sabido desde el principio...?"
"¿Él presintió qué?" Rhonda le interrumpió; agitando su mano con desdén quitándole importancia a la última parte. Ya respondería más tarde. A su debido tiempo.
Arnold la miró con molestia, pero después de un segundo continuó, exhalando con impaciente resignación. ¡Buen chico!
"Él supo inmediatamente que Luke estaba a punto de jugarle una mala pasada."
"¿Tú crees?" Rhonda se mordió el labio para detener un flujo de risitas. No quería reírse frente a Arnold, pero sólo el imaginar a un descarado Luke toqueteando obscenamente todo el coche de Dick...
Y la expresión de Dick ... ¡Diablos! ¡Debió ser todo un espectáculo! ¡Y ella se lo perdió!
¿Dónde estuvo en ese momento? ¿Entrevistando a alguna insípida socialité? ¿Una debutante serializada?
La chica de cabello negro se dio cuenta de la mirada de Arnold se había acristalado de nuevo y supo que su atención estaba de vuelta en el Porsche blanco arrancando a toda velocidad.
"¿Entonces Dick lo golpeó, estoy en lo cierto?" Ella continuó. Conociendo al tipo, no era difícil imaginar lo que había sucedido.
"Bueno, no vi a Dick golpeándolo en realidad, pero nunca aminoró el paso. Luke se encogió. Por un segundo su expresión fue de terror".
"¿Entonces sí golpeó a Luke?"
"Creo que sí..." Arnold hizo un movimiento de golpe con el hombro. "De todos modos, un segundo más tarde, justo después de que Dick arrancara, Luke era todo sonrisas; fresco como una lechuga. Su coche llegó enseguida y él subió y se marchó; no sin hacer un gran espectáculo, por supuesto..." Arnold hizo una reverencia burlona y procedió a tomar un sorbo de su bebida.
"Por supuesto,"
Después de eso sus ojos verdes se centraron en ella. Rhonda tomó aire profundamente.
¿Era ya hora?
¡Nah! No todavía. ¡No si su nombre era Rhonda Wellington-Lloyd!
"¿Lograste ver el coche de Luke? ¿Cuál llevó anoche?" Rhonda dijo prisa antes de que él empezara a hablar "El Lamborghini rojo?"
"¿Lamborghini?" Arnold frunció el ceño y Rhonda exhaló con alivio; viendo que su truco tuvo éxito al descarrilar el tren de pensamientos de su interlocutor. De nuevo. "Nah! Era algo inglés" finalmente añadió él, con un fruncido ceño reflexivo "Un Aston ... creo."
"Ah! No era su coche, entonces." dijo ella con la mayor naturalidad "¿Puedes cree que el tipo posee solamente italianos?" se rió "Una colección de ellos." comenzó a contar con los dedos mientras hablaba con ligereza. "Fiat, Maserati-"
"Rhonda ..." Arnold comenzó.
"Alfa Romeo, este Lamborghini que acabo de mencionar ..." la chica continuó, ignorándolo. "¿Qué otro auto italiano hay en el mercado...?"
Arnold inhaló con fuerza y la cortó categóricamente. Por primera vez en desde ... siempre, su voz se elevó; imponente. Rhonda tomó un sorbo de su bebida, con cautela.
"¿Cuánto tiempo ha estado Helga viendo a Dick?"
La chica se atragantó con su bebida. Ya estaba preparada, pero su franqueza comoquiera la sorprendió
"¡Arnold!" gimió quejumbrosa.
"¿Qué clase de broma es esta? ¿Lo están haciendo a espaldas de Henry?" Arnold continuó.
"¡Por supuesto no!" Ella respondió sin pensar . "¡Fue su idea para empezar!"
"¿Entonces, como diab…? ¿QUÉ?!" parpadeó dramáticamente y la miró; con ojos perplejos. Un ceño fruncido y una expresión ofendida enmarcaban su rostro. "¿Su idea?! ¡Esto es una pendejada!" Finalmente exclamó, luciendo harto. La chica se mordió el labio "Juro por Dios que no entiendo. ¿Qué diablos está pasando?" Rhonda se encogió de hombros de una manera que mostraba su propia incomprensión. "¿Entonces es verdad? ¿En realidad se están viendo?" tomó aire de nuevo.
"Creo que dejaron de 'estarse viendo' hace ya algún tiempo, Arnold." Ella pronunció en voz baja.
Arnold maldijo. "¿Qué demonios le está pasando por la cabeza a Helga?!"
La frente de la chica se arrugó. "¿A ella le gusta el tipo?" le ofreció como posible respuesta. La verdad era que ella también consideraba su relación como algo casi calamitoso, pero como cualquier otra chica, Helga tenía derecho de gustarle quien ella quisiera.
"¿A ella le gusta?" Arnold resopló "Vamos! ¡Todo el mundo sabe que se odian!"
"No se odian..." La amiga leal sintió la necesidad de aclarar. "Eso es sólo lo que-"
"¿Fingen?" él resopló con desdén.
"Más bien es lo que a la gente le gusta pensar acerca de ellos..."
"Bueno, ellos actúan muy bien su papel." Arnold replicó inmediatamente.
"Creo que lo hacen más bien por fuerza de la costumbre ..." continuó murmurando como para sí misma.
"¿Por qué?" él frunció el ceño. "Entonces yo soy una de esas gentes. Me lo creí por completo."
"No solo tú." Ella se encogió de hombros "A la gente le gusta pensar que son enemigos."
"Pero lo son. Enemigos naturales. Los he visto trabajando juntos."
"Son tipos de personas muy diferentes, estoy de acuerdo. Diría que tienen profundas diferencias creativas, pero eso no significa que sean enemigos." Ella pronunció medio exasperada. "La verdad es que tanto ella como él tienen un carácter difícil cada uno por su lado..."
"¿Estás defendiéndolos?" preguntó con un toque de agresividad.
Ella enderezó en su asiento. "Estás haciendo que tome esta postura." Ella dijo a la defensiva. Exhalando, añadió en una forma más suave "Creo que necesitas tiempo para verlos como pareja." Ella se encogió de hombros "Has estado consciente de ello sólo por una noche."
"En realidad, lo supe hace apenas un momento, sabes, en el momento en que vi tu expresión. Anoche tuve sólo una sospecha que esperaba estuviera equivocada."
"Me imagino"
Él levantó las cejas y luego miró a lo lejos.
"Así que crees que hacen una buena pareja...?"
Rhonda se encogió de hombros otra vez.
"Son una pareja; punto. Si son una buena pareja o una mala pareja eso es algo... intrascendente.". Ella levantó la vista para mirarlo con cuidado. "El hecho es que están juntos. Se acercan más a cada minuto."
Arnold tomó aire con cansancio.
"Siendo que eres su amiga hubiera supuesto que no te gustaría él como su pareja." Añadió después de un minuto más o menos.
"Arnold, cariño..." Ella hizo una pausa "Adoro a Helga... Y ya hemos hablado largo y tendido acerca de esto, pero me he dado cuenta de que al final es su decisión. Tiene sus razones. Ella cree que son las razones correctas. Si acaso está cometiendo un error supongo que ya habrá tiempo para que se dé cuenta. Por ahora, creo que posee el derecho a cometer su error ".
"¿Cuáles son sus razones?" él resopló. "¿Qué él es un buen partido?"
"Sabes que su nombre es Dick Mueller, ¿verdad?" Rhonda dijo en tono burlón. "¿Has visto el nombre grabado en la puerta de cristal de la entrada de tu oficina?"
"Así que es un buen partido." Él declaró. "Si es tan bueno, ¿entonces por qué Rhonda Lloyd dejó que se le escapara de entre sus dedos?"
"¡Oh!" Ella se rio abiertamente de ésta. "Eso es porque…"
"Oh, creo que recuerdo." Arnold interrumpió para pronunciar con sarcasmo. "Dijiste que era demasiado complicado para tu gusto."
"Sí, eso ..." Ella exhaló con un poco de melancolía "No teníamos nada en común tampoco." hizo un gesto para llamar al camarero y pedirle un vaso de agua. "Tiene un sentido del humor muy extraño. Modales muy peculiares. ¿Puedes creer que la mayoría de las veces ni siquiera podía entender la mitad de lo que estaba diciendo?" Ella gimió con queja.
"No es complicado para el gusto de Helga, supongo"
"Helga no es para nada como yo." Exhaló "A ella como que le gusta lo complicado."
"¿Cuánto tiempo han estado ... saliendo?" Él la interrumpió de nuevo.
"Ellos no salen -" se detuvo brevemente cuando Arnold levantó la ceja con escepticismo "…tampoco". Rhonda se mordió el labio. La verdad era que ni siquiera ella sabía cómo llamar a esa relación. "Y no fue sólo algo así, de todas maneras, quiero decir, su cosa... lo que sea que está pasando entre ellos. Helga no es una inocente víctima. Ella no cayó enredada en sus garras ni nada por el estilo. Fue algo que simplemente sucedió..." se encogió de hombros "Realmente no tengo una explicación para eso."
"¿El amor estaba en el aire?" Arnold se burló.
"Mmm" ella rio ante semejante cliché, pero agradecida de que él hubiera hablado primero en son de broma. "Un chico conoce a una chica ..." ella sugirió. "Ya sabes cómo va esa historia."
"¿Cómo empezó todo?" él se echó hacia atrás, luciendo relajado por primera vez desde que empezaron este ... espinoso tema.
O tal vez resignado era un mejor término.
"Soy el diablo si lo sé." Rhonda soltó burlonamente.
"Creo que lo sabes."
Ahora fue el turno de la chica de cabello negro de echarse para atrás. "Entonces estás completamente equivocado." dijo de forma cantarina.
"¿Dijiste que Henry lo instigó?"
Rhonda dio las gracias al camarero y tomó un sorbo de agua, mientras que Arnold pedía más café. Ella levantó su dedo para pedir lo mismo.
"Negro."
Sin azúcar, sin grasa, sin calorías.
"Henry está feliz con esta situación." le informó una vez que el asistente se marchó "Ha estado soñando con un nieto desde el día en que sospechó que algo estaba pasando entre esos dos."
"¿Que sospechó? ¿Quieres decir ... ¿No lo...?"
"Henry no lo inició. Mmm," vaciló, sacudiendo la cabeza "Sabes ya que desde el día que todos ellos se conocieron, tanto Henry como su esposa trataron de juntarlos," colocó el vaso sobre la mesa "Creían que eran el uno para el otro, sabes, inteligentes, guapos ... ¡Rubios!" resopló "Pobres tipos! Fracasaron miserablemente."
"Por lo que a mí parece, creo más bien que tuvieron éxito," añadió Arnold incisivo. "¿Cuánto tiempo hace que sucede esta cosa?" preguntó después de recibir una taza de café recién hecho.
Rhonda se encogió de hombros "Oh, no lo sé, Arnold."
"Nuevamente creo que sí lo sabes." Él replicó con calma.
"¡Ayy! Está bien!" Rhonda gruñó con resignación. '¿Qué pasaba con este pequeño y pendenciero Arnold? ' ella sacudió su cabeza. "Esta 'cosa', como bien la llamas, ha estado sucediendo desde hace ya algún tiempo." Ella lo miró con atención "Tienen... digamos que empezaron a verse con regularidad después de El Baile de Caridad del año pasado".
"¿Regularidad?" ella bajó la vista a su propia taza de café sintiéndose culpable. Tal vez debería pensar dos veces antes de hablar con tanta libertad.
"Ellos tuvieron un desliz... o dos..." Rhonda tosió "... antes."
"Tuvieron... ¿qué?" Arnold dijo sin que saliera ningún sonido.
Rhonda lo vio sacudirse la sorpresa de nuevo. Se mordió el labio. Sabía que a él le importaba Helga. Qué tan profunda era esta atención - o que tan real- era el dilema.
De todos modos, ella no quería hacerle daño diciendo algo indebidamente. Por lo que prolongó el sorbo de su bebida mientras seguía mirándolo con atención.
Aunque...
¿Estar al tanto de la realidad de la vida amorosa de Helga era hacerle daño?
Quiero decir - habló consigo misma- Arnold había estado virtualmente comprometido hasta hace sólo unos pocos días. ¿Qué decía eso de la profundidad de sus sentimientos por Helga? ¿O por lo que sentía por esta otra chica de todos modos?
Helga estaba en una relación; y por muy poco 'convencional' que esta fuera, aun así era una relación. Rhonda sabía que Helga estaba loca por el tipo. Y él... bueno, si el nivel de sus celos decía algo, entonces el tipo estaba bien jodido.
"Eh," Rhonda se encogió de hombros con gracia. Su largo silencio debería haber sido suficiente confirmación "No es que extraño, una vez que se piensa en ello Se conocen desde hace años. Pasan mucho tiempo juntos. Trabajan juntos. Tienen muchas cosas en común. Su mutuo interés por el bienestar de la empresa es el mayor y más importante…"
"Pero eso no quiere decir..."
"De todos modos," Rhonda habló en voz alta, colocando una mano delante de ella "¿Por qué perder el tiempo buscando una explicación? Están juntos. Es una realidad. Eso no va a cambiar sólo porque a nosotros se nos ocurrió diseccionar su relación una mañana equis en torno a esta mesa ".
Eso pareció funcionar. Arnold se echó hacia atrás y tomó aire. Se odió por ser tan contundente, pero la verdad era que ya había tenido toda esta conversación consigo misma. Se encogió de hombros como disculpándose y Arnold pareció aceptar su silenciosa excusa. Cuando habló de nuevo parecía que ya había dejado detrás la conmoción inicial.
"¿Por qué Henry pretendió que él y Helga estaban juntos?"
"Creo que ya hemos hablado de esto." Se quejó, mirándolo a través de sus dedos extendidos sobre su cara. "Fue una broma. Consiguió su objetivo, pero también le salió por la culata... a él… a ella… a ambos."
"¿Qué quieres decir?" El ceño fruncido de Arnold era más profundo ahora "Me temo que no te estoy siguiendo."
Ella gruñó para sí misma. Se suponía que no iba a hablar abiertamente. Había previsto que sólo estaría dispuesta a aceptar algunas verdades. ¡Pero mírenla ahora! ¡Soltándolo todo! Y comenzando por el final, nada menos. ¡Como cualquier campesina! ¡Qué vergüenza, Rhonda Lloyd! No había ninguna duda. Ya no era capaz de contenerse.
¿Quieren una prueba?
"Quería poner a Dick celoso."
¡Aquí la tienen!
Muérdete la lengua. Muérdete la lengua. La parte coherente de su mente le ordenó a sus dientes.
Arnold cerró los ojos con una exhalación. Ella esperó hasta que estuviera listo. Siendo que era obvio que estaba a punto de soltar toda la sopa, al menos lo haría en orden cronológico para que Arnold lo entendiera bien.
"¿Celoso?" Rhonda lo miró con sorpresa. Así que resultaba que Arnold también quería tomarse su tiempo antes de continuar, ¿eh? Él pareció darse cuenta de esto, porque enseguida preguntó "¿Por qué?"
"Para obligarlo a tomar una decisión." Ella cerró los ojos.
"¿Qué quieres decir con 'tomar una decisión'?"
"Gee, Arnold!" ella se quejó, abriendo los ojos de nuevo. "Es obvio que él sabía que algo estaba pasando entre ellos."
"¿Y?"
"Él quería que ellos avanzaran; que lo hicieran formal". Exhaló "Es una historia un tanto larga-"
Él se volvió a mirar el reloj. "Tengo bastante tiempo"
"También es extraña." Ella le advirtió.
Su compañero rubio entrecerró los ojos.
"Es Helga G. Pataki de la que estamos hablando. Supongo que eso ya estaba sobreentendido."
"¡Y que lo digas!" Ella hizo una pausa para mirar la hora en su teléfono, maldiciendo que esta vez no hubiera un correo de última hora para salvarla.
"Tú saliste con Dick alguna vez, ¿verdad?" él la sorprendió con el repentino cambio de... faceta.
"Realmente me estás preguntando eso?" Rhonda resopló involuntariamente. "¡Eso fue hace mucho tiempo!"
"¿Pero lo hiciste?" él continuó impasible.
"Eso no tiene nada que ver con esto ahora". Ella dijo a la defensiva, reclinándose en su silla.
"¿No te resulta incómodo que... ellos se estén viendo ahora?" preguntó en voz baja.
"No." Murmuró como para sí misma; tomando un sorbo de su café tibio y haciendo una mueca. "Para nada. No es incómodo. Dick y yo salimos un par de veces. Cenamos juntos y eso fue todo. No ocurrió nada más."
"¿Porque…?"
"Porque había algo que simplemente no hacía clic entre nosotros." Tomó aire "Creo que yo ya tenía la ligera impresión de que ... había algo más en el aire entre ellos que su mutua y aparente aversión. Algo subrepticio. A nivel inconsciente tal vez. El caso es que se sentía equivocado."
"¿Helga te dio la impresión de que estaba celosa?"
Rhonda estuvo agradablemente sorprendida al ver Arnold tan eficientemente curioso. El chico solía navegar con la bandera de ser un chico agradable, fácil de llevar. Nunca metía su nariz en los asuntos que no fueran de él; pero tal vez sólo fingía. Era un abogado experto después de todo. Su trabajo consistía en elaborar contratos tan perfectamente redactados que aseguraban a las partes que nunca terminarían en un tribunal para la conciliación de sus diferencias legales, porque todo estaba previamente previsto, establecido y revisado en el acuerdo para empezar.
"¿En aquel entonces, cuando salías con Dick?"
Ella negó con la cabeza. "Creo que Helga no sabía en ese entonces que él sería tan importante para ella..." cuando Arnold levantó una ceja escéptica, complementó "No sólo relacionado con la vida laboral, quise decir, sino también..."
"¿Con su vida amorosa?" Arnold dijo burlón.
"Bueno, sí." Soltó el aire. "Sin consideraciones a si te guste o no, Arnold. Ellos están juntos. Hay un cierto nivel de amor de por medio."
'¿Que es el amor?' Rhonda se apoyó pesadamente en su asiento recordando uno de los monólogos más frecuentes de Helga. La rubia iniciaba con esa pregunta retórica, para luego seguir con la descripción adecuada de la escena con la que acababan de cruzarse. Una madre casi esclavizada por sus hijos; una relación abusiva o desigual entre marido y mujer; una pareja mayor, marchita, que ha pasado toda su vida junta; o una joven pareja gay cualquiera; o simplemente al filosofar sobre su propia vida amorosa...
"¿Cómo hizo Helga para involucrarse con Dick?" Arnold se echó hacia atrás en su silla también. Rhonda entrecerró los ojos. Tenía la sensación de que esto era un déjà-vu. "Dijiste que no era nada en el sentido de que él la atrapara entre sus garras o algo así".
Ella parpadeó la breve bruma mental y sonrió.
"¿No se te ocurre pensar lo opuesto?" le respondió mientras él mostraba su confusión frunciendo su ceño "¿Qué hizo ella para hacerlo caer en sus garras?"
"Oh," Arnold hizo un gesto de comprensión. "¿Teniendo en cuenta que él es 'un excelente partido', quieres decir?" Ella asintió con regocijo, dándose cuenta de que estaba disfrutando de esta conversación más de lo que esperaba. Ese era el placer de tener un excelente conversador como Arnold.
¡Y a ella misma, por supuesto!
"¡Bueno, me alegro de que lo apreciaras!" abrió los ojos como muestra de su respeto por semejante intelecto "Deberías estar feliz por Helga. Atrapó un pez gordo!"
"¿Atrapó?" él contraatacó; descaradamente.
"Bueno, te doy el punto", le reconoció. "Teniendo en cuenta que estamos hablando de Dick ..." lo dejó allí, exhalando largo, entonces añadió. "Aunque…"
"Nunca me dijiste cómo comenzó todo."
La chica de cabello oscuro trató de ocultar una sonrisa malpensada. Fracasó rotundamente, sin embargo. "¿No lo hice?" No había manera de que alguna vez respondiera a eso. A nadie.
Arnold movió la cabeza con diversión. "¿Pasaron... largas y agradables veladas teniendo conversaciones de corazón a corazón que hicieron que se enamoraran locamente el uno del otro?"
Ella sonrió; pero luego suspiró. La verdad que los orígenes de su relación la hacían sentir culpable hasta cierto punto.
"Nope". Ella escupió con serenidad "Mezcla una corta, no planificada reunión; dos individuos llenos de ira y rencor; y una casual y poderosa chispa. Todo estalló en llamas. Literalmente." Ella informó.
Vio a Arnold inclinándose hacia atrás de nuevo; un surco profundo apareció en su frente. Perdido en sus pensamientos. No era fácil de aceptar, supuso.
Ella recordó una vez más la posibilidad de que Arnold albergara sentimientos por la chica en cuestión. Pero como se había dicho a sí misma antes, ella no iba a contarle algo que podría ser doloroso para él. Lo que le había dicho ya había sido lo suficientemente descriptivo.
Pero eso no significaba que ella no pudiera recordar lo sucedido, tampoco. Había algo en ese recuerdo a lo que se le podría sacar una lección. En muchos aspectos.
El carruaje de la memoria llevó a Rhonda a una de esas noches de viernes de su ritual de cuatro - casi – cinco años de existencia. Debió suceder durante su primer año; tal vez en el segundo... Ambas eran chicas alegres, solteras y sin compromisos en aquel entonces. Corrección. Tachen alegres. Se habían estado quejando del amor al calor de la chimenea de Helga y de algunas bebidas caseras con base de vodka.
Después de una buena dosis de 'el amor apesta', 'el amor es una broma de mal gusto', y '¿Quién dijo que las mujeres necesitábamos a los hombres?' y algunas otras frases similares y llenas de rencor; habían alcanzado el punto en el que juraron que nunca permitirían ser heridas de nuevo. Se volverían superficiales a partir de entonces; vampiresas sin corazón. Juraron que preferirían convertirse en las mayores prostitutas de la Comarca que enamorarse de nuevo.
Luego la conversación se volvió rara ... cachonda...
Después de criticar las habilidades amatorias de sus antiguos amantes; ambas comenzaron a expresar sus deseos prohibidos; sus sueños, sus secretos más ocultos. Sus necesidades. Extrañas y sexys escenas pasaron a través de la bruma de sus mentes. De repente, los ojos azules y labios plenos de su compañera comenzaron a lucir invitantes a los ojos de Rhonda. Lucían eróticos; irresistibles. Estaba inexplicable e inequívocamente excitada. Y sabía que Helga tenía un ánimo similar. Los dos querían 'sentir'. Era como si la decisión de lo que sucedería a continuación ya había sido tomada; inconscientemente. Los dos estaban allí. Listas. Dispuestas a experimentar ...
Un golpe en la puerta las hizo saltar la una de la otra justo en el momento en que sus labios se tocaron. Rhonda sintió la cara arder mientras se levantaba del sofá y corría hacia la cocina. Abrió el grifo y disfrutó de la sensación del agua fría corriendo a través de sus dedos. Se enjuagó las manos, con tal de hacer algo; cualquier cosa. Helga entró detrás de ella y dejó algunos platos sucios en la superficie de mármol del mueble; luego dio la vuelta y se fue rápidamente; evitando sus ojos. Su cara estaba roja también.
"¡Ya voy!" gritó.
Rhonda inhaló profundamente observándola ir a atender la puerta dado que el indeseado visitante era insistente. La morena se tocó la cara suavemente con sus manos frías, urgiendo al rubor -y a la ligera ebriedad – a que desaparecieran. Seguía encontrando esa tez blanca y rojos labios demasiado atrayentes... pero ¿cómo? Sacudió su cabeza. "¡No soy gay!"
No es que haya nada malo en ello, por supuesto. La parte posterior de su cabeza recitó.
Antes de que pudiera pensar en cualquier otra cosa acerca del 'casi suceso', Rhonda se volvió hacia la puerta, donde oyó a Helga blasfemar seguido por una profunda voz masculina.
Una voz masculina bastante profunda y bastante conocida, por cierto.
Ella salió de la cocina, toalla en sus manos, ya que las protestas de Helga le hicieron saber que necesitaba hacer su presencia notoria al visitante. Se hizo visible justo en el momento en que Dick se daba la vuelta después de cerrar la puerta.
"Tienes compañía." No fue una pregunta.
Los nunca tranquilos ojos de Dick le dieron un rápido vistazo antes de volverse a ver a Helga. Había algo oscuro en esos ojos que siempre la ponían nerviosa; que la incomodaban. Era obvio que ahora él ya se había hecho su propia, prejuiciosa y equivocada impresión acerca lo que estaba pasando aquí.
"¡Como si…!" pronunció, molesta.
Aun cuando él podría no haberse equivocado esta noche en cuestión... Rhonda se estremeció visiblemente. Afortunadamente, nadie le prestaba atención.
"¿Qué deseas?" preguntó Helga, con la espalda apoyada en la pared pasillo para impedirle llegar a la sala de estar.
"Quiero hablar contigo." Dijo con sequedad. Miró brevemente hacia Rhonda, una vez más; con incomodidad. Rhonda reprimió una sonrisa.
"No creo que sea el momento..." ella comenzó.
"¿Es algo acerca de Henry?" Helga le preguntó con cautela, interrumpiéndola. Cuando él negó con la cabeza, ella continuó con brusquedad. "Entonces lo siento amigo, pero no tienes nada que hacer aquí. La oficina ha estado cerrada desde hace un buen rato, y yo ya estoy en casa disfrutando de mi noche de chicas..."
"Eso lo puedo ver." Dijo mordaz. Rhonda estuvo a punto de protestar, pero la severa mirada de su amiga consiguió cerrarle la boca. Helga también había discernido su significado obivamente, pero optó por ignorarlo.
"Entonces vete." Ella pronunció claramente.
Entonces él comenzó a despotricar. "¡Esa propuesta tuya! ¡Es una estupidez, por el amor de Dios!"
"¿Y esperaste hasta ahora?" Helga resopló.
"¿Cómo te atreves a aconsejar a la Junta que sería prudente que..."
"¡Porque nadie más lo hará!" replicó ella "Y es algo que se tiene que hacer. ¿Qué? ¿No te gustó?" Helga le preguntó burlonamente. "Pensé que sí. A todo el mundo le gustó la idea."
"¿No hay manera de que te... te salgas con la tuya en esto!" el bufó.
Rhonda lo vio mascullando; tropezándose con las palabras. Sus puños se abrían y cerraban y sus labios eran una línea muy delgada. Como siempre, sus emociones se estaban desbordando. Por un segundo ella se preocupó...
"No escuché que protestaras en la reunión. No hay nada que puedas hacer ahora."
"Quiero que le des marcha atrás. ¡No tiene ningún sentido!"
"¿Estás loco?! ¡Ya se votó!"
"Yo no voy a mover un dedo para seguirte la corriente."
"Richard, Richard!" Helga se rio secamente. "Si hubieras hablado a tiempo. En la reunión. Ahora ya es tarde."
"¡Lo hice!" Rhonda observó que el alto tipo se inclinaba amenazadoramente sobre la rubia de nuevo, y ella se volvió al perder interés. De un solo vistazo supo que no tenía sentido que preocuparse por su seguridad. Helga tenía el asunto bien controlado.
Pero había algo que la molestaba, sin embargo. Odiaba ver la facilidad con que Helga se enganchaba a las tretas de Dick; a su sinsentido; o incluso a sus argumentos reales y válidos. Se había olvidado de ellas dos y de su agradable reunión en un abrir y cerrar de ojos. Habían compartido un humor oscuro y comentarios huraños, pero entrañables. Había sido una agradable velada. Y ese 'casi algo' que también pasó; pero todo estaba fuera de su mente ahora. Estaba felizmente absorta en una discusión sin sentido con su inexplicablemente atractivo enemigo.
Tal vez esto estaba destinado a ser, Rhonda se dijo a sí misma mientras se dirigía a tomar su bolso y abrigo de la percha, y se volvió a mirarlos antes de dirigirse a la puerta.
"¡Nunca podría competir por atención cuando te apareces toda embellecida por tu novio gay!"
"¡A-já!" Rhonda no hizo nada para suprimir el resoplido burlón que dejó su boca ante este comentario.
"¡No es gay!" Helga replicó "¡Y el vestido era todo mío, por cierto! No necesito lacayos que hagan mi..."
La chica que observaba desde la puerta rodó los ojos. "Aburrriiiiiiiiidooo!" pronunció en voz alta, pero aún así, nadie le prestó su atención. Hizo una mueca. No es que lo lamentara, en realidad. Era lo mejor; una vez que se pensaba en ello.
Si no hubiera sido por la llegada de Dick sólo Dios sabía lo que habría ocurrido ahí. Sacudió la cabeza, desconcertada. Una repentina sensación parecida al temor se apoderó de ella al darse cuenta de lo definitivo del acto que podría haber sucedido. A ella le gustaban los hombres; feos, fuertes y formales (aunque no despreciaría a uno con una linda sonrisa, por supuesto). Tal vez era por eso que encontraba a Dick tan atractivo de repente, probablemente. O tal vez era sólo que estaba muy excitada.
Demasiado excitada como para desperdiciar la oportunidad. 'Tal vez todavía puedo hacer una llamada', pensó.
"Me voy," pronunció resueltamente. La sorprendida expresión de Helga la hizo reír. Se había qudado sin habla. "Fue una gran noche, muchas gracias por tu hospitalidad." Minimizó la cara de disculpa de la rubia con un gesto de la mano. "Ahora los dejo para que se diviertan." Añadió, mordaz.
Cerró la puerta detrás de ella y se quedó allí, dudando por un segundo. Luego, mientras caminaba por el pasillo trataba de ignorar la luz de advertencia dentro de su cabeza.
¿Estaba siendo demasiado egoísta? Debería haberse quedado allí como apoyo para su amiga?
¿Sería una idea alocada dejarlos a ellos por su cuenta? En una noche como ésta? ¿Cuando 'los poderes de la noche' se exaltaban? ¿Cuando el riesgo de que ocurriera algo entre los dos era más alto que nunca?
¿Sería eso un problema?
Tal vez estaba pensando demasiado. Tal vez le estaba dando demasiado crédito al amor. Los dos eran adultos perfectamente capaces de mantener el control de sus instintos; y en última instancia, si toda esa animadversión encontraba finalmente su curso natural, por lo menos ambos eran lo suficientemente responsables como para hacer frente a las consecuencias de sus actos.
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Esa simplista justificación mental no dejó a Rhonda en paz el resto de la noche; incluso a pesar de sus andanzas nocturnas. Al día siguiente, Helga no estaba por ninguna parte; no podía ser encontrada; lo que era extraño, ya que solían mantener el Whatsapp corriendo a todo lo que da el día después de sus reuniones. Rhonda decidió que la dejaría en paz por el día. Sólo por un día. Pero para entonces la sonrisa traviesa que había estado en su cara todo el sábado se convirtió en un gesto de preocupación para el domingo al mediodía cuando no pudo contactar a su amiga por ningún medio. Tenía que encontrarla. Ya.
Rhonda conocía el itinerario dominical de Helga como la palma de su mano. La rubia solía levantarse tarde; ir a correr a Central Park, y encontrarse con Henry en Tony's para comer. Luego se volvía a casa caminando.
Su diligente trabajo de investigación le rindió frutos. La cara de sorprendida de su amiga al encontrarse con que Rhonda la estaba esperando en el hall de edificio no tenía precio. Instantáneamente Rhonda confirmó sus sospechas. Antes de que la rubia pudiera pensar en una excusa coherente para deshacerse de ella, Rhonda la tomó del brazo, la jaló y no la soltó hasta que ambas cayeron pesadamente en el sofá, con Rhonda agarrándola firmemente de las muñecas para evitar que se escapara. Helga supo que estaba acorralada.
"¿Cómo te fue?"
"¡Horrible!" gritó Helga. Rhonda finalmente soltó sus manos y ella se las llevó a cubrir su cara inmediatamente. "¡Delicioso!" gimió con placer; apoyándose de nuevo en su asiento. "¡Mierda, Rhonda! ¿Qué hice?!"
"Estás bien jodida." Fue todo lo que pudo responder.
Decir que Helga todavía estaba aturdida era quedarse corta. Ni siquiera se inmutó al escuchar su 'culta' expresión. Su cara manifestaba una gran variedad de sentimientos: culpabilidad, temor, sorpresa, confusión, delicia. Y entonces acabó confesándolo todo.
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Resultó que después de que Rhonda se fuera, ellos siguieron hablando de trabajo. 'Discutir' sería un término más apropiado en el vocabulario de Rhonda, pero bueno... Para dejar en claro que no estaba dispuesta a ponerle la más mínima atención a sus quejas, Helga se ocupó recogiendo la vajilla y llevándola a la cocina. Dick la seguía pegado a sus talones; su modo bravucón a la máxima potencia.
Cuando quiso volver a salir de la cocina, encontró con que él le bloqueaba el paso. Colocándose los puños en las caderas, lo enfrentó.
"¡Apártate, Pecas en el Pito!"
"¡No tengo-!" Dick se retorció por la humillación. Helga sonrió con satisfacción. Adoraba la facilidad con que conseguía fastidiarlo. "Yo...", balbuceó. "yo…"
"No es asunto que me importe." Helga puso sus manos delante de ella, impasible; entonces intentó para salir de la habitación de nuevo, pero Dick seguía bloqueándole el paso. Maldiciendo, Helga lo empujó en el pecho. "¡Muévete!"
"¡No me toques!" él se sacudió bruscamente de su toque "Nunca te atrevas... a tocarme de nuevo!" le gruñó, mostrando sus dientes.
"Eres un bulto en medio de mi cocina." Ella replicó, extendiendo sus brazos. "Te tocaré todo lo que se me antoje." y le barrió el pecho de arriba abajo con amplios y ágiles movimientos. "¿Ves? ¿Qué vas a hacer? ¿Detenerme?" ella lo empujó de nuevo, osadamente "¡Ja! ¿Tú y cuantos -?"
Entonces soltó un jadeo.
En su intención de evadir su contacto, él se había sacudido; y de alguna manera los dedos de Helga terminaron tocando una parte muy privada de su anatomía; parte que reaccionó con intensidad a ese leve y no premeditado toque.
"Yo no - no - lo siento." sus manos saltaron a su propio pecho "No fue mi intención ..." dijo sin aliento; sinceramente queriendo hacerle saber que todo había sido casual. Pero era tarde. Un pesado gemido había seguido a su jadeo. Él la había tomado del brazo y ahora estaban demasiado cerca. Podía sentir su aliento; oler su loción; observar sus ojos. Sus atónitos, chispeantes y profundos ojos azules ...
Esa fue su perdición.
Ella humededió sus labios…
Esa fue la perdición de él.
Fue una colisión. No había una mejor forma de describirlo. Había sido la más pura y más inalterada expresión de dos cuerpos hambrientos en perfecto estado de funcionamiento finalmente consiguiendo lo que deseaban. Lo que necesitaban; requerían. Dejaron de ser personas. No había pasado o presente. No convenciones sociales. Dos prisioneros liberados por un espacio de tiempo lo suficientemente largo para conseguir su propia justicia, y luego volver a la reclusión en la que habían estado viviendo. No habría preguntas.
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"¡El único problema es que sé que habrá preguntas! ¡Estoy segura!" Helga gimoteaba.
"Por supuesto que va a haber! ¡Las mías!" Rhonda exclamó, embelesada. "Primero ... ¿Alcanzaron a llegar a tu habitación o simplemente...?" ella señaló hacia el piso enfrente de ella.
"¡Rhonda!" Helga protestó.
"Está Bien. Está bien" se rio "¿Cómo terminó todo, entonces?" Helga le lanzó una mirada asesina, que, si de no haber sido por su profunda mortificación, pudiera haber conseguido algún tipo de reacción precavida. Rhonda continuó con malicia en sus ojos. "¿Los dos con el rostro enrojecido; jadeando; evadiéndose la mirada; murmurando avergonzadas excusas inentendibles al tiempo que recogían la ropa regada por todas partes?" una gran sonrisa se extendía en su rostro mientras la interrogaba "¿Le tocó a Dick hacer la caminata de la vergüenza?"
Su amiga la sorprendió cuando dejó escapar una leve sonrisa.
"Se puede decir que sí." Se mordió el labio. Luego se puso seria de nuevo.
"¿Qué te preocupa ahora?" Rhonda se puso seria también.
"¿Y qué tal si habla?"
"¿Crees que se atreva?
"No sé. Dick ya me ha sorprendido desagradablemente antes."
"También te ha sorprendido gratamente."
Helga murmuró un reacio acuerdo. "Oh, Dios! ¿Qué voy a hacer la próxima vez que lo vea?!" se quejó, llena de remordimiento.
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Resultó que Helga no tenía de que preocuparse. Dick fue fiel a su palabra. O a su promesa tácita, quizá. Estuvieron conviviendo en términos bastantes cordiales durante un tiempo. No se lanzaban uno al cuello del otro ante la menor provocación. Henry estaba feliz.
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"Funcionó por un tiempo" Rhonda dijo a Arnold ya que él había preguntado precisamente eso. Su rubio amigo asintió comprensivamente.
"Dijiste que había ocurrido dos veces." Le preguntó fijando sus ojos verdes sobre ella.
"Bueno, eso es cierto", Rhonda se encogió de hombros, girando a un lado. Ella no se sentía con ganas de hablar más "Sucedió otra vez."
"¿En casa de Helga de nuevo?" Arnold levantó una ceja escéptica.
Rhonda sacudió la cabeza. "Un encuentro al azar." Informó con moderación.
"¿Cuando?"
Era el turno de Rhonda para mirarlo ahora; evaluar si le daba una respuesta o pasaba. "Un año y medio atrás. Más o menos." finalmente reveló.
"¿Que paso después?"
"Henry se dio cuenta ... decidió tomar el asunto en sus manos. Lo que significa que fingió que estaba interesado en Helga para provocar los celos de Dick."
"¿Funcionó?"
"Al final sí." Rhonda asintió. "Dick no le dio ninguna importancia al principio, pero después de un tiempo intentó separarlos por todos los medios a su alcance. Ni siquiera trataba de ocultarlo. La gente pensaba que tenía miedo de perder el favor de Henry por culpa de Helga-"
"¿Favor o herencia?" Arnold preguntó con una sonrisa.
Rhonda se encogió de hombros "Es la misma cosa, supongo."
"Pero tú piensas diferente. ¿Es eso lo que querías decir? ¿Qué se puso celoso en verdad?"
"La verdad es que no tengo ni la menor idea. Dick es un misterio."
Arnold exhaló. Su teléfono celular sonó y él frunció el ceño cuando lo checó. Ella hizo lo mismo con la de ella. Se estaba haciendo tarde. "Dijiste también que han estado saliendo por algún tiempo..." sonrió con un gesto "Ah, es cierto. Lo siento. 'Salir' no es el término correcto, ¿verdad?"
Rhonda sonrió. "Ya." Arnold levantó los ojos ante tan económica réplica "Se acuestan y ya." Dijo como toda explicación. Levantó la mano para llamar al camarero, fallando al prestarle atención a la reacción del chico.
"Me tengo que ir. Lo siento Arnold." ella sonrió como disculpándose.
"No te apures. Me tengo que ir también yo." Admitió una vez que se las arregló para tomar la cuenta. Rhonda consideró protestar, pero desistió. Si Arnold quería actuar como el perfecto caballero, ella no lo detendría. "Tengo que ir a mi antigua casa." Le invitó "A recoger mis cosas."
"¿En verdad las necesitas?" ella dijo ante su expresión de disgusto. "A veces resulta que todo lo que uno deja detrás es sólo basura, ¿no será el caso ahora?" ella se puso de pie.
"No hay duda de ello", asintió mientras él también se ponía de pie. "De hecho," la miró "Sólo voy porque necesito explicaciones."
"¿Explicaciones?" Rhonda se burló "Creí que no te importaba ya."
"No me importa." Arnold sonrió secamente "Pero eso no quiere decir que no quiera escuchar lo que mi pequeña y perfecta exnovia tiene que decir acerca de cierta invitación sexual que extendió a mis espaldas."
Rhonda se carcajeó. "Ay, Arnold, eres un pillo!"
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No poseo Hey Arnold!
Feliz día de todos los Santos y Día de los Muertos.
Octubre 31th, 2016
