Cohete a la Luna
Capítulo Treinta y Cuatro
Schadenfreude
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Mañana regreso a corregir typos
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No había duda de por qué los alemanes tenían semejante palabra en su vocabulario y por qué se había extendido tan ampliamente a otros idiomas.
Era agradable.
Era traviesa.
Era demoníacamente entretenida.
Incluso cuando había algo profundamente incorrecto en ella.
Era un sentimiento desconocido para él. Se sentía extraño, malo. Pero la verdad, no lamentaba nada.
Ahora sabía que era perfectamente capaz de experimentar oscuros sentimientos.
El Arnold malo existía, después de todo. Dentro de él. Acababa de asomar su fea cabeza.
La verdad es que haber visto la cara tan sorprendida de Claire había valido la pena. Portarse mal, quiso decir. Haber traspasado la línea. Ser malo.
Bueno, las suya y la de su bonito y nuevo novio mientras pasaban por la perplejidad, el desconcierto, el shock, - el horror - se sonrió a sí mismo. Definitivamente se sentía bien. Arnold malo.
Aunque - ¿Qué diablos hacía aquí el tipo? se preguntó con desdén ¿Claire quería restregarle en la su cara que tenía un nuevo novio? ¿Que ya lo había olvidado? ¿Quería ponerlo celoso?
"¡Caramba!"
No sentía el menor remordimiento. Después de todo, sólo le había preguntado ¿Qué se siente extender una invitación sexual a mis espaldas? Y a mi jefe, ni más ni menos. ¡O sea, en serio! ¿Cómo diablos se te ocurrió? ¿Es algo que sueles hacer? ¿O se te ocurrió al calor del momento? Al estar delante del tipo. Semejante buen partido; la pareja ideal'.
'¡ARNOLD!' - Aquí estaba su respuesta. Un grito de ofensa. - '¡¿Cómo te atreves?!"
'¡Cómo te atreviste TÚ!' Le había replicado. "No digas que la pura pregunta te ofende. ¡Tú fuiste la que falló! ¿Puedes imaginar mi vergüenza? ¿Pensaste en mí por un momento siquiera? ¿Enterarme de la travesura de mi novia por no otro que mi propio jefe? ¿En medio de una reunión? ¿En una habitación llena de compadres?
'No hay ninguna duda alguna. Eres única, cariño ...' - murmuró entre dientes.
Ella se había quedado sin habla entonces. Su novio puso una de las caras más estúpidas que Arnold había visto jamás. - ¡Hasta luego, novio nuevo! - se mofó.
Sólo esperaba que él mismo no hubiera puesto una cara igual de babosa hacía dos días en aquella sala de reuniones de sus desgracias.
Lanzando una mirada desdeñosa a las cajas de mudanza que contenían las cosas que alguna vez le pertenecieron, murmuró.
'Es basura. Puedes tirarlo a la calle junto con el resto de las cosas que dejé aquí.'
'¿Te refieres a todas tus cosas rosas?'
"Lo que sea."
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Schadenfreude.
Alegría malsana.
No remordimientos.
Parecía que una vez que lo experimentabas por primera vez no había vuelta atrás. Algo cambiaba dentro de ti. Morfaba No eras el mismo. Y para ser honesto, no es como si le importara un carajo.
Era como si su actitud en la vida fuera ahora más impasible; inconmovible. Su andar se hizo más indiferente. Su mirada se había endurecido.
Aun así, no era como si toda la vergüenza que experimentó cuando Dick finalmente le contó lo que Claire no se había atrevido a pronunciar durante meses se fuera con su pequeña venganza de ese mediodía del sábado.
¡Maldito Dick Mueller!
¡Maldito él y su jodido ...!
¿Por qué no la había tomado? ¿A Claire? ¿En serio?
Porque nada habría hecho más feliz a Arnold en este momento que saber que Dick Mueller se había acostado con su ex novia alguna vez. Cualquier cosa menos saber que a la que realmente se llevaba a la cama era a Helga Pataki.
Saber esto le lastimaba el corazón. Profundamente. De una manera completamente diferente a la vergüenza causada por las "andanzas" de Claire.
Arnold todavía no podía creerlo.
Intentaba convencer a su mente de que todo era una tontería - aun cuando admitida por Rhonda - que estaba equivocado, que era un mal sueño. Le dolía de una manera diferente a cuando pensaba que Helga podría estar durmiendo con Henry. Henry era algo aceptable. De verdad. En un nivel extraño.
Dick no lo era.
No quería creerlo. Aunque si era sincero consigo mismo, admitiría de que lo había sabido desde el principio.
Había estado escrito desde la noche en que volvió a ver a Helga por primera vez.
En todos lados…
Su mente se llenó de recuerdos.
Recuerdos de la alborozada expresión de Helga cuando le informó que Dick había orquestado un truco con 'Jessica Rabbit' para hacerle pasar un mal rato el día del primer Baile. O cuando ella había reprendido secamente a Arnold antes de que él empezara a hablar mal de Dick y pudiera advertirle que no se traía nada bueno para con ella. De hecho, en esa ocasión le había dicho que tuviera siempre presente quién era el jefe aquí, que no le faltara al respeto.
O en todo el asunto aquel de la India ...
Arnold cerró los ojos y apretó con fuerza la pluma que tenía en la mano izquierda.
Esta fue sólo una pequeña parte de lo que había presenciado durante todo este tiempo, que eran de hecho indicios del estado real de su relación. Un montón de recuerdos de este tipo se estaban acumulando en su mente. Sus conversaciones; las vagas afirmaciones; esas medias verdades ... La forma en que ella siempre lo defendía. Siempre protegiéndolo de sus acusaciones y críticas. La forma en que siempre le demostraba una lealtad que estaba más allá de la comprensión de Arnold. Siempre consciente de todo lo que acontecía cerca con él y de lo él estaba siempre haciendo.
Y cuando él estaba cerca, ella lo llamaba por apodos - Ricardo, Roderick, Peter – buscaba maneras de fastidiarlo, le hacía bullying. Arnold suspiró. Helga no había cambiado sus modos desde los viejos tiempos. Era la misma vieja Helga.
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¿Y qué hay con Dick?
Para empezar por el final, el día de la reunión Dick había proclamado "Así estaríamos parejos". Los labios de Arnold dibujaron una fina línea. Ya estaba allí. Y eso era sólo últimamente, porque a partir de aquel inicial "¡Ya quisieras!" que Dick le había lanzado a Deborah de nuevo aquella mentada noche del Baile, cuando ella le preguntó burlonamente si él iba a pasar la noche solo después de que fue obvio que aquella chica suya cuyo escote era imposible-no-mirar ya no estaba a su lado. Ya estaba allí. Una implicación. Desde el mero principio. Él ya tenía planes.
Y también estaba la India!
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Reformulando, porque Arnold realmente quería tenerlo todo claro en su mente: Dick y Helga se conocieron por primera vez hacía unos ocho años. Eventualmente, su cercanía los llevó a terminar en la cama juntos; experiencia que fue seguida por un segundo acontecimiento aislado un par de años después. Henry lo supo entonces, y de una manera muy poco ortodoxa, quiso incitar a su sobrino a actuar. Lo que los llevó a "Varias cosas extrañas sucedieron esa noche, pero el que Henry se pusiera celoso por tu culpa no fue una de ellos", aquellas palabras crípticas que Helga le lanzó desde aquel día en Luna Nueva, su primer almuerzo juntos después de que se reencontraran. Una de esas cosas raras fue seguramente que la pareja zanjó sus diferencias e hizo planes para esa noche. Un frío y pesado bulto se le instaló en la boca del estómago de Arnold. Una rara sensación justo por encima de su entrepierna.
'¿Por qué?' Se preguntó. No era como si no hubiera pasado una noche muy activa él también. Esa misma noche. Y muchos otras también. Principalmente durante el período de un año en que él todavía estaba con Claire y - ¡Oh, ahora entendía! – que por casualidad se topaban con, hablaban de, o hacían algo aunque fuera remotamente relacionado con Mueller, o con Henry o con Dick. Una expresión de amargo desprecio abandonó su sistema. Claire ya lo tenía en la mira. ¿Había sido "el factor Dick" lo que había puesto a Claire en ese ánimo de febril romance durante todo el año pasado?
¿Estaba enamorada de él? se preguntó. Recordaba como su espíritu se emocionaba todo cada vez que le compartía como estuvo su día, le contaba sus dudas, o sus quejas. Todas esas risitas involuntarias y esas caras sonrojadas. ¿Qué pasaba con Dick Mueller? ¿Era ahora el mejor partido de la ciudad o qué?
Sacudiendo la cabeza, para evitar empezar a pensar que debía agradecer al rubio heredero por la emoción de su vida sexual, Arnold continuó. Supuso que, después de aquella noche ellos continuaron viéndose «regularmente» - como señaló la misma Rhonda - hasta llegar al punto en que se convirtieron en pareja.
De acuerdo, esa palabreja le causaba una irritante picazón. Pero ellos 'no estaban saliendo', no se 'veían', no tenían 'citas' y aunque sí se escondían de la sociedad, eran una pareja sin embargo.
Ellos se acuestan – dijo Rhonda.
Y entonces sucedió que Helga lo alcanzó en la India. Esa última noche del viaje. Era ella. Arnold inhaló profundamente y finalmente vio el panorama general. Ni siquiera Stan, que se jactó de que Dick finalmente se había ido a buscar una chica para pasar la noche nunca se enteró que la mentada chica fue ella. La odiosa Helga Pataki. Incluso dijo que a Dick lo impulsó a hacerlo el disgusto provocado por su inminente llegada. ¡Qué idiota!
Aun así, este entendimiento lo golpeó como un ladrillo volador. Imágenes de sus cuerpos sudorosos en esas sábanas blancas de algodón de la sofocante habitación del hotel. Su cabello rubio meciéndose en una cama desordenada. Una cama que estaba a sólo unas pocas habitaciones más allá de la suya. Una cama que agradeció la compañía femenina...
No sabía que era lo que más odiaba. El hecho de que hicieran el amor. O el hecho de que ella le entregara sus sonrisas, sus caricias, su olor. Toda su atención. El hecho de que fueran cómplices de una manera tan íntima.
Porque como Rhonda también lo había dicho; definitivamente debía haber un cierto nivel de amor involucrado.
¿Cómo eran capaces de mantener algo como eso para sí mismos?
Porque Helga había disfrazado su relación con Dick detrás del velo de una aparente y escandalosa relación con Henry. Aquellos que no lo aceptaban - ya fuera porque la conocían muy bien o porque sencillamente no lo creían - optaron por pensar que ella era una señorita soltera y despreocupada que se entretenía con el ocasional mimo de su perpetuo amigo Luke.
Entonces Arnold dibujó en su mente la imagen de la otra mitad de la pareja. El heredero. Un tipo que siempre parecía estar gruñendo y era distante. Siempre tan hostil y desconfiado. Inaccesible. Duro. Irascible. La gente sabía que no debía meterse con él. Preferiblemente ni siquiera atravesarse en su camino si es que apreciaban su trabajo o su tranquilidad.
Su equipo tenía por verdad cuanto detestaba él a Helga. Lo profundo que la resentía, a ella y a su presencia y poder en la empresa y, sin embargo, pedía a sus juniors que le mostraran respeto a ella y a su posición, tal como su condición de hombre noble le exigía.
Pero en el fondo también estaba desempeñando su papel. Demasiado impecablemente lo actuaba, si le preguntabas a Arnold. ¡Me tenía completamente engañado! Arnold tomó aire, y una expresión dolorosa apareció en su rostro. Una expresión que tardó unos segundos en desaparecer de su semblante.
Así que, por su propio bien, Arnold decidió que necesitaba hacer algo. Eso era todo. Ellos estaban metidos en una relación y él tenía que admitir consigo mismo que esa relación estaba escrita por todas las paredes y en las interacciones de esta oficina. Las señales estaban por todas partes, sólo ajenas para aquellos que no sabían qué buscar, o dónde.
La ignorancia es felicidad.
¿De verdad? ¿O era mejor el conocimiento? Te daba el poder de saber lo que realmente estaba pasando entre bastidores.
Estaba claro ahora. ¿La estaban pasando bien? La compañía se movía suavemente y el ambiente en la oficina era relajado. ¿Estaban teniendo problemas? Su interacción se reducía a lo básico; la empresa seguía avanzando, pero el ambiente en la oficina era tenso. Eso era lo que hacía que la gente pensara que se odiaban. Qué suposición tan simplista.
Y, sin embargo, funcionaba para mantener a la gente sin enterarse ...
En este momento estaban atravesando terreno difícil. La gente sabía que habían tenido una pelea. No todo el mundo sabía que Arnold estaba involucrado tangencialmente.
¿Cómo llegaron a eso? ¿Por qué Helga nunca se lo dijo? Si él era su pareja, ¿por qué no podía simplemente decirle: 'El nuevo tipo de Legal, Arnold, ¿lo has visto? Ya, ese idiota con cabeza de balón. Fue mi amigo en la infancia'. ¿Qué tan difícil era eso?
Pero ella se lo guardó. ¿Por qué?
En algún lugar, en la parte trasera de su cerebro, la palabra 'celos' se elevó. ¿Por qué? No estaba seguro, pero ... ¿no mencionó Rhonda a Henry queriendo que Dick se pusiera celos? Dijo que el plan funcionó, pero también dijo que el tiro que salió por la culata terminó golpeando a todos.
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Arnold se levantó y salió de su despacho para huir de sus pensamientos. Tenía un montón de trabajo por hacer. Debería encontrarse con Henry en algún momento el día de hoy y bien podría encargarse de eso ahora, siendo que parecía incapaz de avanzar en su trabajo hasta ahora.
Realmente lo había intentado, pero su mente había decidido que esta iba a ser una mañana exitosamente desperdiciada. Adrede, respondió a la sonrisa coqueta de Daphne con una de los suyas. No seductora, sin embargo, simplemente amigable. Daphne había roto formalmente con su novio hacía un mes - justo después de que él y Claire se separaran - y parecía que lo había etiquetado como "El Siguiente". No lo ocultaba. Arnold sonrió. La verdad que todas sus descaradas intrigas lo entretenían. Él la mantenía cerca porque sabía que ella le era leal - al menos en el trabajo - y por su extenso conocimiento de los cómos y cuandos de todo lo que sucedía en Mueller. Todo lo que sucedía aquí pasaba por sus ojos ... y sus labios, y, por consiguiente, hacia Arnold.
Estaba particularmente interesado en escuchar todo lo que tuviera algo que ver con la recién descubierta pareja dorada de Mueller. Sin embargo, parecía que era el único que sabía.
Para el resto de la gente, el creciente mal humor de Dick formaba parte de su personalidad. Por su parte, Helga todavía parecía una mujer en perfecto control de su vida y posición en la empresa, pero Arnold sabía mejor. Había presenciado su interacción en la reunión del lunes pasado, donde reemplazó a Deborah en las funciones del día.
La interrupción de su relación amorosa ciertamente la afectó. No parecía enojada sino triste. Podías verla atravesando los pasillos luciendo un tanto abatida. Aunque aún hacía bromas había perdido algo de su carácter y su ingenio. Dick, por otro lado, era un remolino de amargura e irritabilidad tan intenso que la gente de la oficina ya empezaba a quejarse de su excesiva grosería y su poca tolerancia.
¡Hombre! ¡Por Dios, ha pasado más de un mes! ¿Cuánto tiempo puede alguien mantener su rencor?!
Un tiempo bastante largo al parecer, Arnold se respondía mientras tomaba la escalera. Estaba pensando en la futilidad de su decisión de no pensar más en este asunto cuando extendió su brazo para empujar la puerta del piso treinta en el momento exacto en que esta fue jalada con fuerza desde el exterior ...
"¡Diablos!" Arnold exclamó antes de que pudiera detenerse. El ímpetu del tirón lo hizo chocar contra alguien. El otro hombre soltó una blasfemia mientras se sostenía en pie. La sorpresa inicial fue reemplazada por un abierto antagonismo en un instante. Arnold sostuvo la mirada acerada de Dick un segundo más hasta que el tipo pasó junto a él y bajó las escaleras con celeridad.
Arnold se quedó inmóvil durante un segundo, impresionado por lo que vio. No era enfado lo que esos ojos guardaban. Sacudió la cabeza y salió al pasillo. Se tomó su tiempo para llegar al lugar de las secretarias. Necesitaba cada segundo extra para desenredar este nuevo descubrimiento.
No era sólo enfado en todo caso. Innegablemente, los que los ojos de Dick mostraban era la atormentada expresión de un hombre que ha sido traicionado.
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No sabía cómo esta percepción cambió su impresión de todo el asunto. Un asunto que no era de su interés, a decir verdad, aunque el bienestar de Helga lo era. No podía evitarlo. Eso pensaba mientras seguía a la señora que lo precedía en su camino hacia el despacho de Henry. Henry le señaló la silla frente a su escritorio mientras continuaba con su llamada telefónica y checaba cualquier cosa que la dama le traía a mostrar.
Arnold apreció la pausa porque su cerebro estaba a mil por hora. Caminó hacia la ventana. Entonces, ¿a los ojos de Dick, Helga lo había traicionado? Miró al exterior, al cielo nublado de esta mañana de abril. ¿Al ocultarle una vieja amistad con un tipo de la oficina había sido una ofensa? Arnold apretó los labios. ¿Guardarse para sí que ella no sólo hubiera estado en estrecha relación con dicho tipo, sino que en algún momento de su vida había estado enamorada de él? ¿Del tipo que ahora era su principal asesor legal, por cierto?
Arnold cerró los ojos; admitiendo a sí mismo que podría estar algo molesto si fuera él, pero:
¿No era desproporcionado?
"¡Fue hace mucho tiempo, por el amor de Dios! ¡Éramos niños!"
Sacudió la cabeza. Se dio la vuelta cuando oyó una suave risita. Henry estaba escribiendo algo, pero una pequeña sonrisa adornaba su rostro. Su secretaria estaba saliendo de la habitación y él ya había terminado su llamada y su teléfono estaba descansando sobre la mesa.
"¿Listo para seguir con esto?" le preguntó, levantando la cabeza para dirigirle una sonrisa que se había transformado en una mueca. Arnold lo observó mientras se acercaba. Su semblante le dijo que estaba fastidiado. Últimamente Henry no había sido el de siempre, y parecía que le resultaba difícil seguir fingiendo que todo estaba bien.
"Es claro para mí que ya no soy el único preocupado por la política de la nueva administración en Washington, ¿eh?" -comentó, señalando su móvil-. "La psicosis se está propagando por todo este 'hermoso' país."
"¿Por todo el mundo, querrás decir?" Arnold se rio, tomando asiento.
"Sí, por desgracia, tienes razón. Henry rio por lo bajo, levantando levemente sus ojos azules para mirarlo. "¿Quién lo hubiera pensado? Yo prosperé en un mundo donde las palabras 'expansión' y 'libre comercio' eran las palabras más reconocidas y pujantes del planeta". Inhaló profundamente "Espero que con todo esto no regresemos al feudalismo". Terminó con un resoplido.
"Realmente espero que todo este sinsentido termine pronto."
"Ojalá. Antes de que lo orwelliano se convierta en una institución. - De todos modos..." prosiguió sin hacer una pausa y entonces respiró hondo-. "Tenemos que ponernos a trabajar ..." Arnold tomó los archivos que Henry sacó de su cajón. "Vamos a continuar con esto antes de que resulte que las Fundaciones están vetadas." Hizo una mueca.
"Argh-" Arnold gruñó mientras se acomodaba en su asiento. Miró al hombre frente a él mientras volvía a firmar papeles por unos momentos antes de hablar de nuevo. "¿Podría todo esto ser un factor para posponer el lanzamiento de la Fundación?"
"¿Quién sabe?" Henry volvió a levantar la vista y exhaló cansado. "Por mucho que lo odie, podría ser que tenga que escuchar a Dick esta vez."
"¿Él no cree que sea una buena idea?"
"Él piensa que no es el momento adecuado para seguir con los planes originales."
Arnold parpadeó con escepticismo "¿Qué piensa Helga?"
"Me pidió que esperara también." Henry lo miró: "Parece que finalmente hay una cosa en la que han llegado a ponerse de acuerdo, lo que me hace pensar que no todo está perdido". Él gruñó con decepción "Juro por Dios, Arnold. A veces uno llega a sentirse muy cansado como para seguir adelante. Comienza uno a preguntarse si todo esto tiene sentido. Si todo el trabajo duro, si todos esos años de largos días de trabajo agotador, de viajes de negocios, de miles y miles de reuniones y acuerdos comerciales, todas las veces que descuidamos a la familia, todas las pérdidas... " su rostro se transfiguró por un largo segundo, mirando por la ventana. Hacia algún lugar más allá de la fracción de cielo gris que su ventana podía mostrar "¿Todo eso valió la pena?"
"Por supuesto que valió la pena, hablas así sólo porque estás fastidiado." Arnold se levantó de su asiento y se inclinó ligeramente para darle una palmadita cálida en la espalda. Parpadeó entonces; sin saber exactamente lo que estaba haciendo o por qué lo estaba diciendo, pero reaccionando únicamente en lo que pensaba que era por el bien de Henry. "Era tu vida. De hecho, es tu vida." Añadió sin darse cuenta de la profunda verdad dentro de su afirmación. "Nunca debemos lamentar el camino que elegimos seguir en la vida".
"¿Leíste eso en una tarjeta de felicitación, hijo? -preguntó Henry con una media sonrisa. Arnold sacudió la cabeza con cierta lentitud.
"Es lo que es la vida. Todos tenemos remordimientos, ¿quién nos dice que la vida sería mejor si hubiéramos hecho las cosas de una manera diferente, que sería perfecto, que la adversidad nunca se iba a atravesar en nuestro camino?".
"¿Tú tienes remordimientos, Arnold?
Un pequeñísimo chispazo de rosa brilló en el ojo mental de Arnold cuando se vio de regresó en el patio de la vieja escuela primaria.
"No sería humano si no los tuviera." Murmuró: ¿Tiene remordimientos usted, señor Mueller?" Arnold le devolvió el golpe.
"Cientos." Alzó las grises cejas. "Ni siquiera puedes empezar a imaginarlo." Dijo con un fuerte suspiro. Pero luego sonrió. "¿Estamos de nuevo hablándonos de usted, Sr. Shortman?
Arnold soltó una pequeña sonrisa, "Henry", el hombre mayor asintió con la cabeza, pero luego se puso serio de nuevo.
"Soy demasiado viejo." Él empezó. "Tengo más remordimientos de que soy capaz de recordar. Como ya imaginarás, algunos de ellos son realmente feos. Esos no se me olvidan". Alzó las cejas de nuevo, con fingida sorpresa. Arnold frunció el ceño observándolo detenidamente mientras seguía.
No empezó a contar sus pecados, sino las consecuencias de ellos, en cualquier caso. Las reacciones y el dolor que causaron en ese momento. Contó cómo la mayoría de las veces no te das cuenta de que estás cometiendo un error que lamentarás más tarde. Arnold lo escuchó maravillado por la sinceridad de su voz y su expresión. Le hizo sentirse conmovido y al mismo tiempo agradecido por estar en estrecho contacto con un ser humano tan inteligente y preocupado por los suyos.
"¿Cómo puedo yo saber?" Él continuó: "Tal vez en este mismo momento estoy llevando a cabo una acción que terminaría siendo una mala decisión."
"¿Y qué vas a hacer entonces?" Arnold preguntó con imparcialidad: "¿No hacer nada ya, dejar de actuar, dejar de vivir?". Había levantado la voz. Dejó escapar un suspiro y luego agregó en voz baja. "Tienes buenas intenciones, estoy seguro de que todo lo que hiciste en el pasado – o bien, la mayoría de las cosas - fue llevado a cabo con la única intención de sacar algo bueno de él".
"Las buenas intenciones por sí solas no te llevan a ninguna parte"
"Ya lo sé, pero solo mira a tu alrededor, tienes una empresa con cientos de personas que tienen un buen trabajo aquí, y miles en el extranjero. Eres un jefe amado. Has sido bueno con mucha gente. Estar por lanzar una fundación que va a cambiar la vida de docenas, probablemente cientos de niños ... "
"¡Cuanta pasión!" Dijo Henry con admiración. "Te admiro, chico, eres un optimista incansable, ¿no es así? Siempre encontrando el lado bueno de las cosas."
Una sonrisa grande y sincera apareció en la cara de Arnold. ¿Cuántas veces le habían dicho esas mismas palabras?
"Alguien tiene que hacerlo." Él contestó automáticamente, como la primera vez.
"Vaya que lo eres." Henry murmuró asombrado "Te veo y me pregunto qué tipo de arrepentimientos podría tener un chico como tú?" Un leve ceño fruncido adornaba el rostro del viejo que en todo lo demás lo miraba con admiración. "Al ser tan condenadamente positivo." Arnold soltó una leve risita. "¿Qué mal has podido hacer?"
Arnold frunció los labios mientras pensaba. ¿Qué clase de ser angelical Henry pensaba que tenía por delante? Estaba a punto de decírselo en voz alta mientras trataba de recordar algún evento que pudiera ser un buen ejemplo de su mezquindad. Ninguno vino a su rescate. Frunció el ceño. Luego recordó la escena con Claire y su novio y se sintió avergonzado. En toda esa actitud de que-el-diablo-se-preocupe que él había estado pintando durante todo el mes pasado y no pudo continuar. Se quedó mudo.
"¡Oh, esto es bueno!" Henry soltó una risotada "No me digas que hay tantos que puedes decidir por dónde empezar".
"No es eso, es sólo ..." se calló "Pensaba que tenías razón. No es nuestra maldad lo que nos hace lamentar un acto. Es ignorancia, el no tener idea de lo que se hace, descuido, inexperiencia, quizás rabia algunas veces," puso un gesto de disculpa "La creencia de que estás haciendo lo correcto ..."
"Y volvemos con todo ese asunto de las buenas intenciones ..." Henry asintió con la cabeza "Tal vez incluso es venganza, en ocasiones, no podemos negarlo. No somos ángeles - pecamos a través de actos y pensamientos; de palabras y lo que sea ..." se burló. "No vamos a excusarnos ahorita con un mea culpa, pero aun así... es sólo que... no te veo cometiendo algún pecado ... o que seas deliberadamente malo ... o vengativo... hacia nadie". Él sacudió la cabeza "Simplemente no te veo así."
-Pero lo he hecho..." pronunció Arnold, evitando la mirada azul con incomodidad. Sintiéndose expuesto. "He sido frívolo, malvado; he sido ofensivo, he dicho cosas crueles..." se calló. "He sido indiferente ... con respecto a los sentimientos ... de otras personas".
"¿Le has roto el corazón a muchas chicas?" -preguntó Henry con una sonrisa de simpatía.
Arnold sacudió la cabeza. "No soy tan buen partido". Él se mofó, sonriendo con modestia "Y sin embargo ..." su voz se quebró. Arnold tosió. "Yo ... yo ..." miró su regazo, frunciendo el ceño con confusión. ¿Qué diablos le pasaba? ¿Por qué no era capaz de pronunciar ni siquiera una simple palabra? Tosió de nuevo para aclararse la garganta.
"Está bien, está bien, esto no es una confesión". Henry dijo, luchando contra una sonrisa "¿Le rompiste el corazón a esta niña y qué? No es la gran cosa. No es tu culpa que ella fuera una romántica que cayó flechada por esos enormes ojos color esmeralda; por toda esta amabilidad. Estoy seguro de que esta chica también rompió algunos corazones por su cuenta. Y ella no se arrepiente de sus actos ni pierde la voz por eso". Se rio de nuevo. Arnold alzó su mirada perpleja "A menos que a ella realmente le importara su perseguidor, lo cual dudo, del modo que tú haces."
'¿Lo sabes?' Eso fue lo que Arnold hubiera querido preguntar, pero fracasó en el intento. Un chillido agudo y rasposo fue todo lo que pudo pronunciar. Henry se echó a reír de nuevo cuando se levantó y se dirigió a la puerta para llamar a su secretaria. Después de un intercambio rápido con ella, que Arnold no entendió porque estaba demasiado ocupado recuperando su voz, Henry volvió. Dejó una botella de agua delante de él y se sentó de nuevo.
"Supongo que deberíamos volver al asunto en cuestión". Henry pronunció con determinación. Arnold no se quejó. No es que pudiera, en todo caso. Cogió los papeles y se obligó a concentrarse en los documentos que tenía frente a él mientras seguía aclarándose la garganta. No fue fácil. Su mente seguía revoloteando alrededor de todo y nada al mismo tiempo. Se sintió mudo, y luego culpable, y luego curioso, y luego expuesto... Deseaba poder llevar el papeleo a su propia oficina para trabajar en paz, pero eso no había funcionado antes y, además, los documentos relacionados con la Fundación Henry & Helga Mueller no podían salir de la oficina de Henry todavía.
"He estado pensando en el Edificio Empire State, ¿sabes? Para rentar un espacio de oficinas." Arnold alzó la vista y le tomó un momento entender lo que Henry decía: "Un amigo mío que está en el sector inmobiliario me dijo que había un lugar espectacular por allí. ¿Qué te parece?" preguntó Henry levantando brevemente su vista de su propio trabajo.
"¿Para la Fundación?" Henry asintió con la cabeza: "Mientras que a las personas que terminen trabajando aquí - le dio unas palmaditas en los papeles – les guste, creo que mi opinión es irrelevante". Él respondió, dándose cuenta un segundo después que su voz finalmente había regresado. Desatornilló la botella y tomó otro sorbo de agua. "El Edificio Empire State por sí mismo es una declaración, ¿no crees? Me gusta. Le daría a la nueva Fundación mucha respetabilidad".
"Sí, por eso mismo llamó mi atención." Henry se recostó en su silla y lo miró con atención. "Siendo que todavía no tenemos un presidente, ¿te importaría venir conmigo a echar un buen vistazo al lugar?" Tom me dijo que estaría disponible en un par de semanas y me dijo que tomaría unas semanas más antes de ponerlo en renta. Sólo me dará la oportunidad de verlo a mí porque eso es lo que se hace por los amigos, ¿no?" Henry se rio de nuevo "O más bien, por los clientes especiales". Añadió: "Tom era el agente de bienes raíces que mi esposa contrató alguna vez para ayudarla a comprar nuestros hogares".
Arnold levantó la vista para mirarlo a los ojos. Él ya sabía que la señora Mueller estuvo a cargo de encontrarles lugares para vivir mientras que el resto de ellos estaba mudando toda la empresa a un nuevo lugar en una nueva ciudad. Había comprado las casas de Henry, Helga y Dick por su cuenta. Se había entretenido con el mejoramiento y las decoraciones del hogar. Y finalmente se los legó a su hijo y su hija putativos en su testamento.
"¿De verdad?" -preguntó Arnold. Henry asintió, solemne. "Es bueno ver una amistad que florece de una relación profesional y..."
Un golpe repentino y rápido en la puerta interrumpió a Arnold. Se dio la vuelta para ver a Dick meter la cabeza en la habitación.
"¿Querías verme?"
"Oh, sí, así es. No sabía si ya estabas aquí." Henry pronunció cordialmente. "Adelante." Pidió enseguida, frunciendo los labios al ver la resistencia del joven. Arnold miró hacia el frente. Sabía que Dick no le gustaba su presencia en la habitación. De hecho, aparte de la Sala de Reuniones no habían estado en la misma habitación hasta ahora, excepto por el encuentro en la escalera de hacía un rato.
Henry le lanzó una mirada reconfortante y él volvió a sus papeles cuando oyó que la puerta se cerraba.
"¿Qué deseas?" -preguntó Dick sin ceremonias.
"¿Cómo has encontrado cosas en Chicago?"
Hubo un gruñido bajo impaciente antes de que Arnold oyera una respuesta. "Exactamente como esperaba, algunas cosas están funcionando, otras no,"
"¿Por ejemplo?"
"¿Ahora quieres que te cuente hasta el más mínimo detalle de la operación de la más insignificante de nuestras plantas, después de años en los que no te importó?" -preguntó Dick burlonamente. "¿Qué quieres realmente?"
Henry enarcó las cejas con fingida sorpresa. "¿Hablaste con nuestra gente en China?"
"Lo hice."
"¿Que te dijeron?"
Dick vaciló por un momento antes de responder. "Les dije lo que debía decir; ellos me escucharon y tengo la impresión de que respiraron con alivio después de eso. Han estado preocupados también, como el resto de la gente por ahí. Estoy haciendo mi parte, pero Finanzas necesita darles una llamada también, a menos que ella tenga demasiado miedo de tomar una postura dada la situación actual ... "
"¿Qué postura?" Henry resopló con molestia velada "Helga no tiene miedo; no más que tú en cualquier caso ..."
"¡Yo no tengo miedo!"
"Entonces Helga tiene aún menos."
"Tao me dijo que no lo había llamado aún. Necesitan seguridad."
"Ha estado ocupada con todas esas reuniones en la Cámara."
"Mientras ellos discuten – politiquerías - estamos perdiendo un tiempo precioso. Necesitamos tomar una postura para tranquilizar a nuestros socios y que sepan que nada está sucediendo y que..."
"¿No fue eso lo primero que Helga hizo cuando todo esto empezó? ¿Enviar una comunicación oficial a todas nuestras empresas para hacerles saber que no habrá cambios y nos mantendremos con los planes y proyectos originales?" Henry preguntó "Helga ha estado llamando a la gente siempre que puede, pero también está participando con el resto de los empresarios de la ciudad en…"
"¿Y es ese el estratega que Mueller Enterprises necesita? ¿No debería ya estar lanzando ...?"
"¿Serías mejor tú?" Henry respondió con desdén. "¡Por Dios, Dick! Mueller no necesita un líder que salte arriesgadamente al menor signo de incertidumbre en la economía."
"Tampoco necesita a alguien que se congele y muestre sus dudas cuando lleguen los tiempos difíciles. Es genial decir que queremos hacer todo esto, que todos estamos bien, pero también queremos tomar decisiones de negocios responsables", dijo "Y ultimadamente, nuestra producción extranjera se vende principalmente a los mercados locales".
"Sabes que todo el mundo sabe eso". -dijo secamente Henry.
"No la he oído pronunciar una palabra en ese sentido."
"Porque ya es obvio. Además, no estuviste aquí en la última reunión, ¿has hablado con Stan desde que volviste?
"¿Estás sugiriendo que el hombre que es mi mano derecha me guarda las cosas o qué? ¿Que no entiende?"
"Estoy viendo que tienes un problema con la comunicación",
"¿Entonces es mi culpa otra vez?" Él escupió "¡Grandioso!" Dick exhaló "Mira, lo único que quiero decir es que esa no es la reacción que quiero ver del líder que está cuidando mi dinero". Terminó y dio la vuelta, listo para irse.
-"¡Oh, por Dios! ¡Esto es tan genial; tan Dick!" Henry se burló: "Mientras tengas la última palabra en la conversación no importa la estupidez que digas; cualquier insensatez. Viendo que nunca escuchas, supongo que es por eso que Helga no quiere hablar contigo". Henry dijo con desprecio: "Para esta hora ya deberías haber aprendido a ser más solidario".
"¿Para qué?" Dick puso una cara "¿Para ser un buen chico?" Dejó escapar un bufido burlón. -"¿Tu heredero ideal?"
Arnold permaneció inmóvil en su silla. Nunca había presenciado esta animadversión entre estos dos antes. Sabía que existía, pero ...
"¡Para quedarte con la chica, idiota!" dijo Henry con severidad. "Para tener a alguien a tu lado por una vez en tu vida".
Dick resopló. "Gracias, pero no gracias". Sonrió con una extraña sonrisa: "Prefiero quedarme..."
"Sabes, Arnold y yo..." Henry cambió de tema de una manera deliberada y bastante forzada. Arnold tragó saliva. Dick había ignorado su presencia hasta ahora. Henry poniéndolo en la línea frontal no era una buena idea "-Estuvimos hablando precisamente de eso. De lo estúpido te sientes cuando has perdido a alguien querido. En el cómo no te das cuenta de lo que tienes. O cuando eres demasiado orgulloso - o demasiado estúpido - para comunicarse con la otra parte." Henry volvió a sentarse. "En que para cuando te das cuenta de lo que hiciste ya es tarde y no hay vuelta atrás."
Arnold se sintió mal. Y se sintió molesto también. Henry acababa de dejar claro que estaba enterado no solo de todo el asunto entre él y Helga en detalle. Sino que además dio por hecho que él sabía lo de Helga y Dick. Arnold había apartado obstinadamente la mirada de la puerta, pero ahora no pudo evitar darse la vuelta. Cuando finalmente lo hizo, la escena que vio no era exactamente lo que esperaba. Dick estaba lívido. Todo el color había abandonado su rostro. Mientras Henry seguía hablando, Arnold podía sentir la intensidad de la angustia que emanaba de sus ojos y el resto de su ser; como se mezclaba con el aire en la habitación para crear una atmósfera tóxica que los sofocaba.
Arnold se esforzó por prestarle a Henry otra vez su atención. Se dio cuenta de que Dick se sentía expuesto y que odiaba el sentimiento. Odiaba todo y a todo el mundo. Se sentía humillado. Él sentiría lo mismo si fuera él. Por mucho que a Arnold no le simpatizara, no pudo evitar sentir pena por él. Henry debía tener más tacto y evitar esta exposición innecesaria de un miembro de su familia frente a un extraño.
"... Podrás llamarme estúpido, pero todavía albergo esperanzas en ese sentido. Me gustaría que dejaras de decepcionarme en cada nuevo desafío que pongo a tus pies".
Dick dejó de mirar a Arnold y su vista se movió para mirar a Henry. Él entrecerró los ojos.
"Eres un pobre y triste viejecito". Dijo lentamente: "Nunca dejes de soñar".
Arnold se controló para no soltar una blasfemia, pero no pudo evitar abrir enormes los ojos para ver la puerta ser cerrada con calma. Sin drama. Se mordió el labio antes de volverse para ver a Henry, que estaba mirando la puerta cerrada con una extraña expresión.
"Lo ... Lo siento" Arnold comenzó "Nunca hubiera querido atestiguar esto", se puso de pie, incómodo "Supongo que debería irme ..."
"No," Henry hizo un gesto de poca importancia con la mano, pero no hizo ninguna señal para detenerlo "No te disculpes, no es tu culpa." Se echó hacia atrás y se volvió para verlo mientras él arreglaba los papeles. "Y no sientas pena por mí." Hizo un gesto con la cabeza hacia la puerta. –"No la merezco. Acabo de actuar sobre el hecho..." hizo una pequeña pausa "-de que estoy demasiado viejo para seguir jugando al rival." Terminó, no sin lanzar a Arnold una mirada de tristeza. "Buena suerte con su nuevo papel, Señor Shortman."
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No poseo Oye Arnold!
Quiero agradecer a todos por esta larga espera y decirles que realmente agradezco sus reviews, sus palabras de aliento, sus MPs; y por marcar esta y mis otras historias como favoritas o para seguir.
Agradezco muy especialmente a José Ramiro, Sakura Undomiel, GRIMM, MarHelga, RochyWins, MyMindPalace221b (ya viste la cuarta temporada de Sherlock?), Hitomi02, ander luz, PrettyKaoru, un par de invitados y a todos los demás que son muy tímidos para dejar reviews ;). Es por ustedes que hago todo esto.
Febrero 1, 2017
Feliz mes del amor y la amistad!
