Espero que le deis una oportunidad a esta historia y que os guste. Intentaré actualizar cada dos o tres días como mucho, depende de mi inspiración y de lo que tarde en escribir los capítulos, pero os aseguro de que cada semana tendréis un capítulo por lo menos.

No poseo nada de 'TVD', lo único que poseo es a Amaya y algún giro en la historia que no salga en la serie.


Electric Love

Capítulo 1- Piloto

Querido diario...

Hoy es el primer día de clase, hoy es el día en el que todos me mirarán con lastima, hoy me mirarán como la chica triste que perdió a sus padres, pero hoy también es el día en que olvidaré el dolor y me centraré en la felicidad, hoy es el día en donde Amaya Gilbert intentara volver.

Hoy sera diferente. Tiene que serlo.

...Se despide Amaya.

oo

Los rayos del sol le daban justo en la cara molestándola, con un gemido se levanto de su cama y escondió su diario en un lugar seguro. Con una mueca Amaya recogió su mochila y no pudo evitar observar las fotos que estaban pegadas en su espejo, algunas eran de su familia, otras eran de sus amigos, pero la mayoría eran de ella y sus hermanos. Ella estaba tan centrada observando la imagen de sus padres que no se dio cuenta de su hermana, Elena, a su lado observando también las fotos.

-Vamos a estar bien.- Intento tranquilizarla su hermana. Amaya asintió a pesar de saber que ella intentaba tranquilizarse también a si misma.

Sus ojos le devolvieron la mirada por el espejo y ella no podía dejar de notar lo diferente que eran, para ser gemelas no se parecían mucho. Los ojos de Amaya eran miel con toques de verde oscuro, mientras los de Elena eran un marrón chocolate, el cabello de Amaya era castaño con reflejos rubios y caía descuidadamente en ondas naturales casi por la cintura, mientras el de Elena era de un marrón chocolate oscuro completamente liso hasta los hombros, por lo demás tenían similares rasgos. A pesar de eso ambas eran inseparables. Ambas se sonrieron tristemente y entraron en la cocina donde su tía Jenna, y nueva tutora, estaba mirando dentro de la nevera.

-Tostadas. Puedo hacer tostadas.- Informo una vez que vio entrar a sus sobrinas.

-Solo importa el café, tía Jenna.- Elena estaba a punto de beber de la taza de café que acababa de hacer cuando Amaya se la quito de las manos, Amaya sonrío inocentemente mientras se encogía de hombros a la mirada que su hermana le estaba lanzando.

-¿Hay café?- Preguntó Jeremy entrando, sin esperar respuesta le quito la taza a Elena y se apoyo en el mostrador donde Amaya estaba sentada. Juntos chocaron sus tazas de café en victoria por haber conseguido robarlas.

Si Elena y Amaya eran inseparables, Amaya y Jeremy lo eran aún más, o lo eran antes del accidente. Cada uno supero la muerte de sus padres de forma diferente, Jeremy había caído en las drogas, Amaya se había metido en su propio mundo mientras retenía las lagrimas e ignoraba a todos, y Elena se puso a escribir en su diario intentando ser la más fuerte de los tres. En consecuencia los tres se distanciaron bastante, Jeremy y Elena últimamente se peleaban aún más, y Jeremy ya no le contaba todo a Amaya como antes o jugaban videojuegos hasta las tantas de la noche, pero Amaya y Elena se habían convertido en inseparables al haber estado ambas en el accidente de coche.

-Vuestro primer día de clase y no tengo nada preparado. ¿Dinero para el almuerzo?- Amaya y Elena lo rechazaron, pero Jeremy lo acepto.- ¿Algo más? ¿Un lápiz de número dos? ¿Qué me falta?- Amaya rápidamente agarró el lápiz que ofrecía su tía y lo guardo en su mochila mientras Elena negaba con la cabeza y Jeremy resoplo con diversión, ella simplemente se encogió de hombros. No era su culpa que su lápiz se había hecho invisible y no podía encontrarlo.

-¿No tenías hoy una gran presentación?- Preguntó Amaya confundida.

-Tengo que reunirme con mi ayudante de tesis dentro de... ya. Mierda.-

-Vete. Estaremos bien.- Aseguró Elena. Amaya soltó un suspiro al ver como se iba su tía, deseando que ella también se pudiese ir.- ¿Estáis bien?- Y aquí estaba. Lo que Amaya temía que preguntase.

-No empieces.- Dijo Jeremy saliendo con su taza.

Elena suspiro y se volvió a Amaya haciéndole la misma pregunta silenciosamente. Ella no quería mentirle así que simplemente le dio una pequeña sonrisa, que salio mas como una mueca, y la abrazo de lado, entrelazando sus manos como hacían de pequeñas y se gano una pequeña sonrisa de Elena, que le hizo sonreír ampliamente al haber conseguido su objetivo, pero Elena pronto se fue a buscar su mochila dejándola sola.

Suspirando Amaya dejo su taza vacía en el mostrador sin darse cuenta de que en la televisión informaban de dos personas desaparecidas.


Ahora estaba en el coche de su mejor amiga, Bonnie, con Elena sentada en el asiento delantero. Amaya estaba escuchando a medias lo que decía Bonnie mientras se concentraba en el libro que había comenzando a leer, pero no pudo evitar sonreír un poco como Bonnie hablaba animadamente sobre ser psíquico.

Al pasar por una calle muy familiar, se quedo observando por la ventana el cementerio donde estaban sus padres, su mano se había quedado inmóvil apretando las páginas del libro. Ni siquiera se dio cuenta de lo que Bonnie estaba hablando, sus ojos estaban fijamente en el cementerio como en un trance.

-¡Amaya! ¡Elena! ¡Bajad a la tierra!- El grito de Bonnie la hizo saltar un poco y parpadear confundida.

-Lo hice de nuevo, ¿no?- Preguntó Amaya tímidamente. La mayoría de veces Amaya se distraía fácilmente con cualquier cosa, ya sea que se concentraba en leer o se quedaba observando algo que le resultaba interesante, y a veces incluso se perdía dentro de su mente observando un punto fijo.

-Lo sentimos, Bonnie.- Se disculpo Elena por las dos mientras Amaya daba una última mirada al cementerio.- ¿Qué decías?

-Que ahora soy psíquica.- Bonnie al instante tenía toda la atención de Amaya.

-¡Eso es genial!- A Amaya le encantaba todo lo relacionado con lo sobrenatural, le encantaba leer sobre esas cosas, e incluso recordaba que cuando tenía 7 años fingía ser un vampiro con Jeremy.- Predice algo sobre mí.

Bonnie sonrió ampliamente ante su entusiasmo y Elena rodó los ojos con una pequeña sonrisa.

-Veo...- Bonnie fue interrumpida cuando un cuervo salió de la nada y golpeó el parabrisas, el coche se desvió hacía la acera haciendo que Bonnie frenara de golpe.- ¿Qué fue eso? ¡Dios mio! Elena, Amaya, ¿estáis bien?

El corazón de Amaya latía demasiado rápido mientras trataba de controlar su respiración. Menudo primer día de clase, empezando con un casi accidente de coche. Pensó Amaya con sarcasmo. Con un jadeo poco a poco aflojo su agarre del mango de la puerta y soltó un suspiro.

-Está bien, estamos bien.- Respondió agitadamente Elena y Amaya solo asintió haciéndoles saber que estaba bien.

-Fue un pájaro o algo así, salio de la nada.-

-En serio, no podemos tener miedo a los coches toda nuestra vida.- Amaya asintió a las palabras de su hermana. Ella no podía tener miedo toda su vida, tenía que ser fuerte, para su familia y para ella misma.

Bonnie asintió de alivio al ver que ambas parecían estar bien y sonrió mirando a las dos.

-Predigo que este año será genial. Y predigo que todo el tiempo de tristeza y oscuridad ha terminado y que vais a ser muy felices.- Elena sonrió deseando que eso sucediese de verdad y Amaya sonrió enormemente confiando plenamente en las palabras de Bonnie. Bonnie les devolvió la sonrisa e intento arrancar el coche.

Mientras Bonnie intentaba arrancar, Amaya no pudo evitar darse cuenta de que había un cuervo encima de una señal que parecía estar mirando a Elena fijamente, Amaya sacudió la cabeza pensando que era su imaginación y se agacho a coger su libro que se le había caído durante el casi accidente, cuando alzo la vista se encontró que el cuervo ahora la estaba observando a ella. Sus ojos no se movieron del cuervo y por un segundo parecía que el cuervo la estaba mirando con curiosidad, una extraña sensación hizo que su pecho se apretase como si le costase respirar y un escalofrió recorrió todo su cuerpo, cuando el coche al fin arranco Amaya aparto la vista y soltó un suspiro de alivio cuando empezaron a alejarse del extraño cuervo.


-Hay una gran falta de chicos interesantes.- Dijo Bonnie mirando a todos los estudiantes. Elena y Amaya estaban cada una a su lado, Elena le sonreía y Amaya estaba con unos auriculares escuchando música en volumen bajo para poder oír también lo que decían sus amigas.- Mira la cortina de baño que se puso Kelly Beach. Parece una gran... ¿puedo decir ''prostituta barata''?

-No, eso termino.- Elena bromeó, Amaya simplemente negó con la cabeza aburrida y se apoyo en su casillero junto a ellas.

-Encontrar un hombre, tener una frase. Hay mucho que hacer.-

Elena se dio la vuelta y saludo a su ex-novio, Matt. Amaya observo como él miro a su hermana con dolor y cerró su casillero con fuerza para después desaparecer entre los estudiantes.

-Me odia.- Suspiro tristemente Elena.

-Suele suceder cuando rompes con alguien.- Dijo tranquilamente Amaya, pero después hizo una mueca de dolor cuando Bonnie le dio un codazo.- Y quiero que sepas que estoy enfadada contigo por eso, Matt era mi favorito y tu le rompiste el corazón.- Amaya dijo todo eso seriamente, pero Elena y Bonnie sabían que estaba bromeando porque sus ojos brillaban con picardia.

-¿Vas a elegir a Matt antes que a tu propia hermana gemela?- Pregunto con incredulidad Elena. Amaya asintió con toda seriedad.- Lo eliges porque te regalaba chocolate ¿verdad?

-Tal vez.- Admitió Amaya con una sonrisa.

Bonnie simplemente negó con la cabeza riéndose mientras Elena bufaba con molestia fingida.

-Eso no es odio. Eso es ''rompiste conmigo pero soy muy guay para mostrarlo, pero en secreto escucho los grandes éxitos de Air Supply''- Dijo Bonnie intentando consolar a Elena.

Antes de que alguien pudiese decir algo más unos brazos rodearon a Amaya abrazándola, o mejor dicho asfixiandola.

-¡O dios mio! ¡Amaya! ¡Elena! ¿Estáis bien?- Grito Caroline, otra de sus amigas. Genial, me va a dejar sorda mientras me asfixia. Pensó Amaya con una mueca. Caroline soltó a Amaya y abrazó a Elena.- ¡Me alegro de veros!- Pero Elena tuvo suerte y Caroline la soltó rápidamente para volverse a Bonnie.- ¿Cómo están? ¿Están bien?-

-¡Estamos justo aquí!- Amaya movió las manos exageradamente tratando de llamar su atención y señalo a Elena y a ella.

-Estamos bien.- Le aseguro Elena con una sonrisa, Amaya se dio cuenta que su sonrisa era falsa, y sinceramente no la culpaba, ya que ella hacía exactamente lo mismo, ninguna había tenido una razón para sonreír sinceramente, pero ella se aseguraría de que sus hermanos tuviesen una razón para que sus sonrisas fuesen sinceras y felices, porque la felicidad de sus hermanos eran la de ella.

Amaya salió de sus pensamientos justo cuando Caroline la volvió a abrazar fuertemente, cuando al fin se separaron Caroline les dio una gran sonrisa y se fue por el pasillo.

-Sin comentarios.- Bonnie simplemente se rió de Elena y empezaron a caminar por el pasillo.

-¡¿Sin comentarios?! ¡Casi me asfixia y dejado medio sorda! ¡No os riáis!- Medio grito Amaya, al ver que las risas de sus mejores amigas no paraban se cruzo de brazos e hizo un puchero.- Gemela malvada.- Mascullo en voz baja.

-Espera.- Bonnie paro de pronto haciendo que Amaya chocase con su espalda.- ¿Quién es ese?

-Solo veo su espalda.-

-Es una espalda sexy.- Bonnie se mordió el labio y Elena se rió.

-¿Una espalda sexy? ¿Es por la chaqueta?- Pregunto Amaya arruinando el momento. Amaya hizo otro puchero al ser ignorada.

-Presiento que es de Seattle y toca la guitarra.- Susurró Bonnie.

-Vas a seguir con ese rollo de adivina ¿eh?-

-Claro que sí.- Afirmo Bonnie.

-¡Eso seria genial! ¡Así podrías adivinarme las respuestas de los exámenes de matemáticas!

-¡No la animes, Amaya!- Regaño Elena. Amaya hubiese sonreído si Elena no le hubiese agarrado del brazo tirando de ella un poco.- Ahora volvemos.

Amaya siguió confundida a Elena mientras entraba al baño de hombres. Al entrar suspiro cuando vio a Jeremy poniéndose gotas para los ojos, esto empezaría otra pelea entre Jeremy y Elena, y acabaría con Jeremy cabreado. Amaya saludo torpemente a un chico que salía del baño.

-Genial. Es el primer día de clases y estás drogado.- Ya no había decepción o sorpresa en la voz de Elena, simplemente ira.

-No, no lo estoy.- Aseguro Jeremy.

-¿Dónde está? ¿Lo llevas contigo?- Dijo Elena y empezó a rebuscar los bolsillos de Jeremy

-Déjame, no tengo nada, cálmate.- Amaya suspiro ante la mirada de ayuda que le envió su hermano, era su hermano pequeño y ella como hermana mayor tenía la necesidad de protegerlo, incluso si significaba ir en contra de su gemela.

-Dejé pasarlo durante el verano, pero ya no veré como te destruyes.- Amaya rápidamente intervino antes de que Elena siguiese.

-¡Basta los dos!- Elena paro de buscar las drogas que estaba segura que su hermano llevaba ante la autoridad de Amaya.- Yo me encargo de él.

-¿Sabes qué? Adelante. Continúa, pero tienes que saber que estaré allí siempre para fastidiarte el subidon.- Dicho esto Elena se dio la vuelta y salió del baño después de asentir hacia Amaya.

Jeremy se paso las manos por la cara y espero a que Amaya también le gritase, cuando no sucedió abrió los ojos esperando ver una mirada de desaprobación o completa decepción, pero solo se encontró con una Amaya apoyada en el lavaba manos mientras observaba todo el baño con una mueca de asco.

-Los chicos no sois muy higiénicos.- Afirmo después de un rato de silencio, ante la mirada de incrédula de su hermano sonrió.- Cada uno supera el dolor de forma diferente, yo me encerré en mi habitación durante semanas y tú te drogas. Eres igual que yo, Jeremy, y por eso se que una vez que lo superes dejaras las drogas, al igual que yo salí de mi habitación, pero yo salía de vez en cuando a por comida, así que tú deberías de dejar de drogarte tan seguido ¿vale?- Cuando Jeremy asintió con la cabeza aún aturdido, Amaya sonrió y lo abrazo.- Intentaré que Elena no te moleste tanto si haces lo que te he dicho.

-Gracias, Aya.

Amaya sonrió enormemente al volver a escuchar el apodo especial, Jeremy era el único que la llamaba Aya, había incluso una vez cuando eran pequeños y estaban jugando en el parque que Elena la llamó Aya y Jeremy enfadado la tiro al barro gritando que Amaya era suya y no tenia derecho a llamarla así.

Amaya salió del baño para toparse con alguien, estaba a punto de pedir disculpas cuando se dio cuenta de que era su hermana, confundida sobre porque aún seguía ahí, levanto la vista y se dio cuenta por primera vez que el chico nuevo estaba justo en frente de ellas. Él era bastante guapo. Amaya oculto su risa en su mano al ver la mirada fija que Elena tenía en el chico, para su desgracia su risa, que ella pensaba que había sido silenciosa, había llamado la atención del chico sobre ella. Amaya le dio una sonrisa amable y tiro suavemente de su hermana, que seguía embobada y que estaba segura de que le agradecería de esto más tarde, para ir a clase.

Amaya estaba distraídamente mirando hacía los lados con aburrimiento y sinceramente sin escuchar nada de lo que decía el profesor, a ella le encantaba la historia, incluso se sabía todos los acontecimientos importantes de memoria, pero pensaba que no valía la pena escuchar algo que ya sabía. Al observar por todo el aula algo con lo que entretenerse, noto las miradas que se daban el nuevo y su hermana, Bonnie también debió notarlo porque sonrió y le mando un mensaje a Elena, los labios de Amaya formaron una sonrisa divertida y empezó a dibujar en su libreta sin notar que el nuevo ahora la miraba a ella con curiosidad.


Después de que terminase la escuela las gemelas Gilbert caminaban hacía el cementerio, Elena iba metida en sus pensamientos y Amaya iba dando patadas a las piedras que se encontraba en el camino absolutamente aburrida. En cuanto llegaron a las puertas del cementerio Amaya se quedo vacilante hasta que soltó un suspiro y siguió a su hermana, Amaya miro al rededor cuando escucho un graznido, al no encontrar nada siguió caminando hasta la tumba de sus padres. Elena se sentó apoyada en una tumba mientras sacaba su diario y empezaba a escribir con la tumba de sus padres justo en frente, Amaya simplemente se tumbo en el suelo mirando hacía el cielo, y cada pocos segundos miraba de reojo la tumba de sus padres. Estuvieron así durante unos cuantos minutos en un tranquilo silencio, Elena escribiendo con furia en su diario y Amaya completamente relajada ante el silencio del cementerio del cual ya estaba bastante acostumbrada.

La tranquilidad desapareció cuando Amaya observo como un cuervo se posaba en la tumba de sus padres, era exactamente igual que el cuervo de esta mañana, ella miro al cuervo con curiosidad y casi se estremeció cuando el cuervo le devolvió la mirada, se quedo observando los oscuros ojos del cuervo hasta que el graznido la asusto y se sentó en el suelo confundida, por un momento Amaya juro que vio que los ojos del cuervo eran azules y sin poder evitarlo levanto su mano con cautela hacía él.

-Hola, pajarito.- Susurro Amaya y sus dedos al fin sintieron las suaves plumas negras. Elena levanto la vista y negó con la cabeza hacía su hermana pequeña, Amaya siempre había sido una amante de la naturaleza, si fuera por ella se llevaría a casa a cualquier animal que encontrase, ya sea domestico o no.

-No es espeluznante ni nada por el estilo.- Suspirando Elena volvió a escribir en su diario intentando ignorar al cuervo, que había parado de graznar cuando Amaya había comenzado a acariciarle, y a la imprudente de su hermana.

-¿Podemos llevárnoslo a casa?- Pregunto Amaya observando como el cuervo se inclinaba ante sus caricias. Una niebla empezó a formarse a su al rededor pero ninguna se dio cuenta.

-No. Y deja de tocarlo.- Elena levanto la cabeza y se dio cuenta de la niebla, asustada se levanto y agarro a su hermana alejándola del cuervo que ahora observaba a las dos con unos ojos oscuros.- ¡Fuera!- Grito Elena y el cuervo se fue volando.

Amaya empezando a sentir el pánico de su hermana recogió su mochila del suelo y le sonrió intentando tranquilizarla, Elena simplemente asintió y se giro a coger también su mochila, sin ningunas ganas de escribir más en su diario, pero jadeo asustada cuando el cuervo de antes grazno como si estuviera enojado con ella. Amaya se agacho lentamente recogiendo la mochila de su hermana y pasándosela, ambas caminaron rápidamente hacía la salida, la niebla estaba por todo el cementerio y Amaya ahogo un grito cuando vio una figura escondida por un árbol y la niebla. Ella empujo a Elena a para que fuese más deprisa, una vez que vio como su hermana se alejaba corriendo, sin darse cuenta que ella no la estaba siguiendo, soltó un suspiro de alivio y se dio la vuelta lentamente, si esa figura resultaba ser un asesino prefería morir ella en vez de su hermana, miro hacía todos los lados con cautela y al no ver a nadie camino hacía donde había ido Elena con la esperanza de que estaba bien.

Un hombre salió de donde se había escondido y fijo sus ojos en la chica que se alejaba buscando preocupada a su hermana, sonrió de lado mientras escuchaba como el corazón de Amaya aún latía rápidamente, la niebla desapareció y junto a ella la figura del hombre.

Cuando Amaya al fin encontró a su hermana vio que estaba completamente bien y hablando con el nuevo estudiante. Mientras se acercaba ella observo como Elena le dio una mirada de alivio y culpabilidad, Amaya simplemente negó con la cabeza y le sonrió.

-Soy Amaya, hermana gemela de Elena- Se presento ella alegremente, pero hizo un mueca cuando su hermana a su lado susurro que era la menor por cinco minutos.

-Stefan Salvatore.- El nuevo chico, Stefan, le sacudió su mano suavemente con una sonrisa divertida. Pero su sonrisa se desvaneció y frunció el ceño hacia Elena.- ¿Te has hecho daño?- Amaya se giro preocupada hacía Elena cuando vio que se subía un poco el pantalón para ver una herida con sangre. Stefan se dio la vuelta evitando que vieran la expresión en su cara y cuando volvió a hablar su voz era tensa.- Deberías ir a curarte eso.

-Sí, definitivamente vamos a curarte antes de que se infecte.- Dijo Amaya con autoridad al ver que Elena iba a negarse. Amaya levanto la vista para agradecerle a Stefan cuando vio que no estaba en ningún lugar, ambas intercambiaron una mirada confundida antes de alejarse.


Amaya se miro al espejo por última vez y salió de su habitación rogando que Elena estuviese preparada para poder irse. En la planta de abajo estaba Stefan en la puerta de entrada sin poder dar un paso dentro de la casa por una barrera invisible. Escucho pasos y levanto la cabeza justo a tiempo para ver como Amaya se deslizaba por la barandilla de la escaleras y saltaba al llegar al final, lo que más sorprendió a Stefan fue que cayo perfectamente en sus pies sin siquiera tambalearse un poco. Ella pareció sorprendido de verlo ahí pero enseguida una sonrisa alegre se formo en sus labios, y eso era una cosa que Stefan se dio cuenta sobre Amaya, ella siempre estaba sonriendo, era como si todo lo malo que pasase no valiese la pena para destruir su alegría y disfrutar de la vida.

-Esto nunca ha sucedido.- Murmuro ella mirando hacía los lados asegurándose de que su hermana no estuviese, al no verla soltó un suspiro de alivio, Amaya sabía perfectamente que si Elena la veía hacer eso le daría un ataque y después se pasaría tres horas gritándole sobre lo imprudente que era, pero a Amaya le gustaba ser imprudente porque podía divertirse con pequeñas cosas como deslizarse por las escaleras. Stefan asintió divertido e hizo como si cerrase su boca con una cremallera, a lo que Amaya le sonrió. Justo en ese momento Elena apareció preparada y con una chaqueta en sus manos.

-Lo siento, ¿ibais a algún lado?- Pregunto Stefan.

-Si, hemos quedado con una amiga.- Respondió Elena para después quedarse embobada viéndolo con una sonrisa.

-¿Quieres venir, Steffy?- Pregunto Amaya amablemente y Stefan no pudo evitar reírse un poco ante al parecer su nuevo apodo.

Minutos después los tres estaban en el coche que compartían Amaya y Elena, y mientras Amaya conducía no pudo evitar darse cuenta de las miradas empalagosas que se lanzaban de reojo Stefan y Elena, lo cuál era repugnante e incomodo para ella, Amaya era feliz de que su hermana volviese a ser la misma que antes, pero era aún más feliz cuando llegaron a Mistic Grill y las miradas pararon. Cuando entraron al bar Amaya se removió incomoda cuando básicamente la mitad del local tenia sus ojos puestos en ellos, ella odiaba ser el centro de atención. Para su suerte Matt se levanto de la mesa que estaba compartiendo con Bonnie y se acerco a ellos.

-Hola, soy Matt. Encantado de conocerte.- Se presento y le tendió la mano mientras asentía.

-Hola, soy Stefan.- Él le devolvió el gesto y sacudieron sus manos.

Amaya observo todo eso confundida. ¿Era algo tipo de saludo de hombres? Ella también quería un saludo especial. Pensó.

-Hola.- Saludo Elena con una sonrisa intentando romper la tensión que se había apoderado entre ellos, pero solo lo hizo peor.

-Hola.- Susurró Matt con dolor observándola.

-¿A mi no me saludas? ¡Estoy ofendida!- Dijo Amaya mientras se cruzaba de brazos. Matt la miro y la abrazo dándole vueltas sin a penas esfuerzo, Amaya se reía infantilmente mientras la giraba, Elena negó con la cabeza, una suave sonrisa formándose en su rostro, y Stefan los observaba a los dos.

-Hola enana.- La saludo con una pequeña sonrisa mientras la dejaba en el suelo e intento alejarse, pero no fue lo suficientemente rápido y se llevo un golpe en el brazo de parte de Amaya.

Tiempo después estaban sentados en una mesa Caroline, Bonnie, Elena, Stefan y Amaya, Caroline y Bonnie estaban interrogando a Stefan mientras Elena escuchaba interesada, Amaya por otro lado estaba felizmente bebiendo su Coca-Cola mientras tatareaba la canción que sonaba de fondo.

-Así que ¿naciste en Mistic Falls?- Pregunto Bonnie sacando a Amaya de sus maravillosos pensamientos sobre chocolate y azúcar, ella negó con la cabeza hacía Stefan con simpatía, debía ser duro ser interrogado sin parar, pero Amaya no podía negar que no era divertido. Stefan asintió respondiendo a la pregunta.

-Y me mude cuando era joven.

-¿Padres?- Volvió a preguntar Bonnie.

-Mis padres fallecieron.- Tras eso hubo un breve silencio incomodo mientras Stefan miraba fijamente a Elena y Amaya.

-Lo siento.- Susurro Elena con comprensión. Amaya simplemente asintió con la cabeza antes de bajarla recordando la muerte de sus padres.

-¿Algún hermano?- Pregunto Amaya intentando alejar los recuerdos.

-Ninguno al que le hable. Vivo con mi tío.

-Entonces, Stefan, si eres nuevo no sabes sobre la fiesta de mañana.- Dijo Caroline tratando de conseguir ella la atención de Stefan en vez de Amaya y Elena.

-Es una fiesta de regreso a clases en las cascadas.- Explico Bonnie. Amaya simplemente negó con la cabeza. ¿Quién demonios querría celebrar que hay clases? Obviamente era una excusa para emborracharse.

-¿Vosotras iréis?- Pregunto Stefan a Elena y a Amaya. Amaya estaba a punto de negarse cuando Bonnie respondió por ella.

-Claro que irán.- Elena le sonrió tímidamente a Stefan mientras Amaya le dio una patada sutilmente por debajo de la mesa a Bonnie, pero al parecer no fue tan sutil porque Stefan la miro con diversión.


-La batalla del arroyo del sauce ocurrió al final de la guerra aquí en Mistic Falls. ¿Cuantas bajas hubo en esta batalla?- Amaya intentaba con todas sus fuerzas no distraerse y prestar atención, pero era difícil cuando ya se lo sabía todo y el Sr. Tanner le caía mal.- ¿Señorita Bennet?- Bonnie levanto la cabeza sorprendida.

-¿Muchas? No estoy segura. Como muchas.- Respondió mientras la clase intentaba ocultar su risa, Amaya simplemente sonrió a su amiga.

-La belleza se convirtió en ignorancia en un instante, Señorita Bennet.- Ante eso Bonnie bajo un poco la cabeza.- Sr. Donovan. ¿Le gustaría aprovechar esta oportunidad para superar su fama de atleta?

-No se preocupe, Señor Tanner, estoy bien así.- Replico Matt y Amaya oculto su sonrisa mientras Sr. Tanner miraba hacía la clase intentando encontrar otra victima, cuando su mirada se poso en Elena, Amaya se sintió más erguida lista para defender a su hermana si era necesario.

-¿Elena? Seguro que puede deleitarnos con uno de los eventos más significantes del pueblo ¿verdad?

-Lo siento, no lo sé.

-El año pasado estaba dispuesto a ser indulgente por razones obvias pero las excusas personales acabaron este año.- Amaya apretó con fuerza sus manos en un puño mientras Elena bajaba la cabeza con tristeza.

-Hubo 346 bajas...- Respondió Stefan a la pregunta.

-Sin contar a los civiles locales.- Añadió Amaya interrumpiendo sin darse cuenta a Stefan.

-Eso es correcto, señor...

-Salvatore.

-Salvatore.- Repitió Tanner pensativo.- ¿Alguna relación con los colonos originales de Mistic Falls?

-Lejana.

-Muy bien.- Asintió Tanner antes de volverse a Amaya.- Excepto, por supuesto, que no hubieron bajas civiles en esta batalla, señorita Gilbert.

-En realidad, hubo 27, señor.- Aseguro Amaya mientras Stefan la miraba con sorpresa.- Soldados confederados, dispararon a la iglesia creyendo que era un almacén de armas. Se equivocaron.

-Fue una noche de grandes perdidas.- Apoyo Stefan.- Los archivos del fundador están archivados en el ayuntamiento por si le interesa repasar su versión, Señor Tanner.- Ante eso todos se rieron un poco y justo cuando Tanner se dio la vuelta Amaya y Stefan chocaron los cinco con una gran sonrisa. Tal vez Amaya prestaría más atención ahora en clases si tenía a Stefan para molestar a Tanner.


Esa misma noche Bonnie, Elena y Amaya, que había sido traída en contra de su voluntad, estaban en la fiesta a unos metros de una hoguera, las tres tenían unos vasos llenos de alcohol, pero Amaya le daba pequeños tragos al suyos sin gustarle el sabor amargo, ella prefería mil veces una Coca-Cola.

-Admitidlo, Elena, Amaya.- Bonnie insistió.

-Esta bien, él es un poco lindo.- Admitió con las mejillas sonrojadas y una sonrisa. Amaya se rió de eso mientras tiraba casualmente un poco, de lo que sea que tuviese en su vaso, al suelo.

-Supongo que es bastante guapo.- Admitió también Amaya.

-Tiene esa mirada de novela romántica.- Amaya asintió ante eso y se aclaro la garganta con una expresión seria.

-Stefan clavó su mirada en ella, penetrándola en lo más profundo de su alma.- Narró Amaya con toda seriedad para después romper a carcajadas con Elena y Bonnie.

-¿Dónde está?- Preguntó Bonnie a Elena mirando al rededor.

-No lo sé, dímelo tú que eres la psíquica.

-Cierto, lo olvide, dame un segundo, mi abuela dice que tengo que concentrarme.- Bonnie cerro los ojos en falsa concentración.

-Espera, necesitas una bola de cristal.- Rápidamente Amaya cogió una botella de cerveza del suelo y se la tendió a Bonnie con una gran sonrisa en la cara.

Bonnie sacudió la cabeza mientras Elena se reía, ninguna de las dos creía de verdad en eso, pero al ver a Amaya bastante emocionada decidieron fingir un poco, de todas formas estaban seguras de que nada pasaría, así que Bonnie agarró la botella atrapando sin querer la mano de Amaya y abrió los ojos mientras jadeaba. Elena y Amaya compartieron una mirada preocupada antes de mirar a Bonnie que se había quedado completamente paralizada con la mirada fija en Amaya. Bonnie soltó la botella y la mano de Amaya de golpe mientras retrocedía un paso.

-¿Qué?- Pregunto Amaya preocupada.

-Eso fue raro.- Susurro Bonnie.- Cuando te toque, vi un cuervo.

-¿Qué?- Pregunto ahora Elena empezando a preocuparse al recordar lo que paso en el cementerio.

-Un cuervo. Había niebla, un hombre.- Susurró Bonnie pensativa. Elena y Amaya intercambiaron miradas sabiendo que eso sucedió ayer mismo, Bonnie se volvió completamente a Amaya y la miro a los ojos.- Y luego ese mismo hombre te observaba mientras acariciabas a un cuervo, no podía ver su rostro, pero sentía como sonreía y te miraba intensamente, como si nunca fuese a dejar que te alejases de su lado.- Elena se puso pálida asustada por su hermana y Amaya estaba realmente confundida.- Estoy borracha. Es la bebida. No hay ningún poder psíquico en ello. Iré a por otro trago.- Les aseguro Bonnie al ver sus caras, Elena asintió distraídamente y Bonnie se alejo.

Pero Amaya sabía que no era la bebida, Bonnie había acertado en lo que había dicho, y por eso Elena estaba entrando en pánico, sin importarle que el sabor no le gustase Amaya tomo un gran sorbo de su vaso, ahora mismo necesitaba el alcohol para olvidar la predicción de Bonnie y la sensación de haber estado observada todo el día. Cuando se volvieron a girar ambas se sorprendieron al encontrar a Stefan ahí.

-Hola.- Las saludo con una sonrisa.

-Hola.- Respondió Elena sin aliento.

-Hey, Steffy.- Saludo Amaya con una sonrisa, luego vio a Jeremy sentado a lo lejos y empezó a caminar hacía él.- Iré a ver si encuentro una Coca-Cola por algún lado, nos vemos, Steffy.

-Hasta luego, Maya.- Se despidió Stefan, pero Amaya se dio la vuelta con una ceja alzada.

-¿Maya?

-Un apodo, pero si no te gusta, yo...- Stefan empezó a decir, pero fue interrumpida por Amaya.

-Esta bien, me gusta.- Amaya les sonrió y se fue dejando atrás a Stefan observándola y a Elena sonriendo, contenta de que ellos se llevasen bien.

Amaya se dejo caer al lado de Jeremy con un suspiro, vio que él observaba como Tyler y Vicky se besaban a unos cuantos metros más lejos con dolor y tristeza. Amaya le acerco casualmente una cerveza que había cogido de camino y le sonrió ante su mirada perpleja.

-No se lo digas a Elena.- Le susurro guiñándole un ojo y Jeremy asintió aún con una mueca.- Puede que no entienda mucho sobre el amor, pero estoy segura de que Tyler es un idiota...- Jeremy dejo escapar un bufido de diversión mientras bebió otro trago de cerveza.- ...y estoy segura de que Vicky se dará cuenta de ello y entenderá que tú eres mucho mejor que cualquier chico del mundo, Jery-bear.

-¿Estás borracha?

-No encontré ninguna Coca-Cola.- Explico Amaya mientras se encogía de hombros.- Si Vicky llega a ser tan estúpida como para no quererte, quiero que sepas que yo siempre te querré, Jeremy.

-Lo sé, Aya, lo sé.

Se quedaron en un tranquilo silencio mientras daban tragos a sus cervezas, hasta que Tyler y Vicky caminaron hacía el bosque, Amaya suspiro y empezó a caminar junto a Jeremy que los estaba siguiendo, ella siempre había estado relajada en el bosque, pero sentía escalofríos por todo el cuerpo y no podía decir si eran buenos o malos. Amaya hizo una mueca de asco a las parejas que básicamente estaban teniendo sexo en público, para su alegría pudieron alejarse de todas esas personas cuando encontraron a Tyler y Vicky apoyados en un árbol, pero se dio cuenta que en realidad no estaban apoyados, si no que Tyler tenía acorralada a Vicky mientras esta se quejaba e intentaba empujarlo, Jeremy no tardo ni un segundo en acercarse.

-Déjala en paz.- Tyler soltó un poco su agarre molesto por ser interrumpido y Vicky aprovecho alejándose de él.

-Estás empezando a ponerme nervioso, Gilbert.- Tyler se acerco peligrosamente a Jeremy y en un rápido movimiento Amaya dejo de asegurarse de que Vicky estuviese bien, para ponerse entre ellos y empujar a Tyler lejos de su hermano pequeño.

-¡No te atrevas a tocarlo!- Gruño Amaya. Todo Mistic Falls sabía que Amaya era una chica alegre, adicta al azúcar y muy protectora con la gente que amaba, por eso si te metías con su familia ella no tardaría en defenderlos pase lo que pase.

-Vete, Tyler. Aléjate de mí.- Dijo Vicky poniéndose junto a Jeremy y Amaya.

-Vicky Donovan dijo que no. Que sorpresa.- Escupió Tyler antes de alejarse.

-No necesitaba vuestra ayuda.- Amaya la miro como si fuera estúpida y negó con la cabeza alejándose tratando de darles un poco de privacidad.

Se apoyo en un árbol y observo tristemente como todos se divertían. Elena ahora tenía a Stefan que hacía que volviese a ser la de antes y le hacía sonreír sinceramente, Jeremy tenía a Vicky, a pesar de que jugase con él, lo lastimase y le hacía drogarse, Vicky alejaba el dolor de Jeremy y lo hacía feliz, y luego estaba ella, realmente estaba contenta por sus hermanos, pero ella no quería observar la felicidad de los demás, ella quería tener su propia felicidad, quería tener a alguien que la hiciese sonreír. Y eso hizo que se odiase así misma un poco, ella no quería depender de nadie, pero desde la muerte de sus padres le costaba sonreír, ya no sonreía con facilidad como antes, ahora tenía que poner mucho esfuerzo para que sus hermanos se lo creyesen y no se preocuparan por ella.

Una lagrima se deslizo por su mejilla y la seco rápidamente mientras se deslizaba suavemente por el árbol hasta acabar sentada. Amaya casi nunca lloraba, odiaba hacerlo, si tenía ganas de llorar las ignoraba hasta que desapareciesen, pero nunca derramaba ni una sola lágrima, y eso fue lo que hizo cuando murieron sus padres, se mordió el labio y se trago el dolor junto con las lagrimas mientras estaba encerrada en su habitación. Lo odiaba, odiaba tanto esta depresión que parecía que nunca acabaría.

Escucho un chasquido y rápidamente levanto su cabeza en alerta mientras se levantaba, la niebla empezó a formarse de la nada y Amaya se burlo en voz baja ante el recuerdo del cementerio. Casi parecía que la niebla la acechaba, ¿qué tenía la niebla contra ella? Otro chasquido se escucho y ella ya estaba mirando cada rincón del bosque, casi soltó un grito cuando se giro y vio a una silueta de un hombre medio escondido detrás de un árbol y la niebla le impedía ver su rostro, ¿tanto le gustaba a la niebla esconder al posible psicópata que parecía querer asesinarla? En otra ocasión se acercaría y le ofrecería ayuda pensando que era alguien de la fiesta que iba borracho y se había perdido, pero como esto era exactamente igual que lo que paso en el cementerio, se quedaba con la idea de que un psicópata quería asesinarla.

-¿Por qué siempre parece que quieren asesinarme? Que yo sepa no he hecho nada malo a nadie... sin contar todas esas veces que les robe el chocolate a mis hermanos... Me siento halagada de que se tomen el tiempo para matarme, pero estamos en una fiesta llena de adolescentes borrachos, ¿no podía haber elegido a otra persona en vez de la chica que estaba sola en el bosque? Porque sinceramente esto es muy cliché...- Amaya divagaba en voz baja mientras retrocedía lentamente intentando no aumentar las ganas de matar del asesino, eso era otra cualidad sobre ella, cuando entraba en pánico hablaba cosas que no tenían ningún sentido sin parar.

Soltó un grito de sorpresa cuando un cuervo se lanzó hacía ella haciendo que perdiese el equilibrio y que su pie quedase atrapado haciendo que cayese hacía atrás, se golpeo la cabeza con una rama o una piedra, Amaya no estaba segura, ya que estaba más ocupada intentando enfocar su visión borrosa, ella maldijo en voz baja cuando el dolor de cabeza aumento y empezó a ver manchas negras. Cuando la oscuridad la consumió por completo dejándola en la inconsciencia, una mano fría acarició suavemente su mejilla como intentando disculparse, pero la mano se alejo tan rápido como Amaya empezó a sangrar un poco.

Vicky caminaba de prisa intentando volver a la fiesta después de haber escuchado ramas romperse, ella intentaba convencerse a si misma que era algún idiota borracho intentando hacerle una broma, pero el pánico seguía ahí y no ayudaba que la niebla había aparecido de la nada. El alivio le inundo un poco al ver que estaba cerca de la fiesta, pero desapareció tan pronto como llego al ver a alguien inmóvil en el suelo y se acerco rápidamente al reconocerla.

-¡Amaya!- Grito en pánico, estaba a punto de gritar por ayuda cuando algo se lanzo contra ella y le mordió el cuello.

Mientras tanto en la fiesta Elena estaba hablando hablando con Stefan hasta que vio a Jeremy tambaleándose hacía el bosque con una botella de cerveza, con rapidez Elena se despidió de Stefan y siguió a Jeremy mientras le gritaba.

-¡Jeremy! Jeremy, ¿dónde demonios vas?- Preguntó Elena intentando ponerse al día, Jeremy bufo y se giro hacia ella molesto.

-¡Déjame en paz!- Grito antes de caer sobre el cuerpo de Vicky.- ¿Vicky? ¡No!

Elena fue a moverse hacía su lado cuando se dio cuenta de otro cuerpo.

-¡Dios mio! ¡Amaya!- Grito ella llorando mientras acunaba suavemente a su hermana gemela.- ¡Que alguien nos ayude!- Grito Elena en pánico mientras ayudaba a Jeremy a llevar a Amaya y a Vicky.

Ante sus gritos de ayuda la música paro y todos se volvieron hacía ellos. Matt fue el primero en acercarse corriendo recogiendo a Vicky de Jeremy y ponerla en una mesa, Jeremy hizo lo mismo con Amaya y agarro sus manos fuertemente, él ni si quiera era consciente de lo que estaba diciendo Elena, él solo estaba con la mirada fija en su hermana, rogando que estuviese bien, él no la podía perder, no a ella. Amaya gimió de dolor y abrió un poco los ojos justo cuando llegó la ambulancia.


Stefan observo como un cuervo paso volando por la habitación para después quedarse quieto en una viga del techo, miro fijamente al cuervo antes de girarse lentamente hacía el balcón y ver a la persona causante de todos los ataques que habían sucedido recientemente.

-Damon.- Dijo tenso.

-Hola, hermano.- Saludó Damon con una sonrisa de lado.

-Un cuervo es demasiado, ¿no crees?- Pregunto Stefan mirando hacía el cuervo que ahora estaba graznando en el balcón.

-Espera hasta que veas lo que puedo hacer con la niebla.

-¿Cuándo llegaste?- Stefan estaba tenso mientras Damon caminaba casualmente hacía las librerías.

-No podía perderme tu primer día de clases. Has cambiado de peinado. Me gusta.- Damon le dio otra sonrisa de lado a su hermano.

-Han pasado 15 años, Damon.

-Gracias a dios, no aguantaba los noventa. ¿Y ese horrible aspecto de suciedad? No va contigo. Recuerda, Stefan, es importante mantenernos alejados de las modas.- Aconsejó él mientras se paseaba por la habitación.

-¿Por qué estas aquí?- Espeto Stefan frustrado. Él solo quería que su hermano desapareciese.

-Extrañaba a mi hermanito.

-Odias los pueblos. Son aburridos. No hay nada aquí para ti.

-He logrado mantenerme ocupado.- Damon sonrió.

-Has dejado a esa chica con vida. Muy torpe de tu parte.- Stefan esperaba que se diese cuenta que eso traería problemas y se largase.

-Puede ser un problema... para ti.

-¿Por qué estas aquí ahora?- Pregunto Stefan harto de su hermano.

-Puedo hacerte la misma pregunta, pero estoy seguro de que tu respuesta se resume en una palabra. Elena.- Stefan apretó la mandíbula mientras Damon sonreía victoriosamente.


Amaya observaba como la ambulancia se llevaban a Vicky y a Matt, al parecer Vicky había sido atacada por algún animal, pero Amaya no recordaba oír un animal cerca ni nada, ella solo recordaba niebla y golpearse con algo en la cabeza cuando había tropezado, Amaya se negó tercamente a ir al hospital diciendo que estaba bien y que simplemente era un dolor de cabeza, cosa que era cierta, pero Elena estaba a cada rato preguntándole cómo estaba, por eso agradeció inmensamente a Bonnie cuando se acerco y distrajo a Elena.

-Iremos a tomar café y a esperar noticias.- Bonnie les dijo y luego miro a Amaya preocupada, ella simplemente le sonrió haciéndole saber que estaba bien.

-Yo me llevaré a Jeremy y a Amaya a casa.- Amaya asintió de acuerdo con Elena, el dolor de cabeza era insoportable y solo quería ir a dormir tranquilamente.

-Amaya, es imposible que tenga poderes psíquicos. Lo sé, pero más allá de lo que vi o creí ver, tengo este sentimiento...- Amaya le dirigió una mirada confundida y preocupada.-...de que solo es el comienzo.

Amaya se tambaleo un poco y palideció, porque ese sentimiento también lo tuvo ella cuando creyó ver la figura en el bosque. ¿Quién era la figura del cementerio y del bosque? ¿Quién era el hombre de la predicción de Bonnie? ¿Eran las mismas personas? ¿Qué animal es el que ha atacado a Vicky? Todas esas preguntas son importantes, pero la verdadera pregunta sería... ¿Qué es lo que ha comenzado?


-Elena me quito el aliento, ella es la viva imagen de Katherine. ¿Funciona, Stefan? ¿Estar a su alrededor, estar en su mundo? ¿Te hace sentir vivo?- Se burlo Damon.

-Ella no es Katherine.- Aseguro Stefan.

-Esperemos que no, ambos sabemos como termino eso.- Su tono mostró amargura antes de sonreír ampliamente al recordar a una cierta adolescente.- También hay otra palabra que me ha dejado absolutamente sin respiración e increíblemente aturdido. Amaya. Dulce e inocente, pero con fiereza.- Sonrió aún más recordando lo inocente que se veía en el cementerio haciendo que Stefan lo mirara con odio.- Dime, ¿cuándo fue la última vez que tuviste algo más fuerte que una ardilla?

-Se lo que haces, Damon, y no funcionará.- Stefan se dio la vuelta dispuesto a irse, pero Damon se lo impidió empujándolo.

-Vamos. ¿No se te antoja un poco?- Damon lo volvió a empujar.- Hagámoslo. Juntos. Vi a un par de chicas ahí afuera.- Le tentó Damon mientras Stefan esquivaba los golpes que le daba.- O sin rodeos. ¡Vayamos directos a Elena! O no, tú puedes tener a Elena, pero yo me quedo con Amaya, su sangre olía deliciosa, no puedo esperar a probarla.- Venas aparecieron en la cara de Damon y sus ojos se oscurecieron al recordar el magnifico olor de la sangre de Amaya.

-¡Basta!- Grito Stefan empujándolo lejos de él.

-Imagínate como sabrá su sangre.- Venas aparecieron en la cara de Stefan mientras apartaba la mirada.- Yo lo hago.

-¡Dije que ya basta!- Gruño Stefan, sus venas ahora eran completamente negras y sus colmillos sobresalían.

Se volvió a Damon y sin dudar se lanzo hacía él, haciendo que los dos cayesen por la ventana. Stefan cayó con una mueca al suelo y cuando levanto un poco la cabeza pudo observar que su hermano no estaba en ningún lado. Se levanto con cautela observando todos los rincones mientras los arañazos que se había hecho con los cristales de la ventana se curaban lentamente.

-Me sorprendiste.- Stefan se volvió rápidamente hacía Damon para verlo apoyado en unos arbustos.- Le doy un seis. Perdiste estilo, pero me sorprendiste gratamente. Muy bueno lo de la cara.- Damon se burlo de él para después imitar los gruñidos de Stefan.- Ha estado bien.

-Para ti todo son juegos y diversión, ¿no, Damon? Pero allá por donde vas mueren personas.

-Es obvio.- Él se encogió de hombros restandole importancia.

-Aquí no. No lo permitiré.- Dijo con firmeza Stefan y ante eso Damon sonrió.

-Lo tomo como una invitación.

-Damon, por favor. Después de todos estos años, ¿no podemos tomarnos un descanso?- Le suplico Stefan. Pero Damon estaba seguro de que Stefan no se preocupaba por los ataques tanto como le estaba intentando hacer creer, solo se preocupaba de que él se mantuviese alejado de Elena y Amaya, pero no era el de hacer lo que se le ordenaban y mucho menos si era Stefan.

-¡Mantente alejado de Elena y Maya!- Declaró Stefan. ¿Maya? Damon frunció el ceño ante el apodo y bajo la mirada concentrado en algo, sin hacer ningún signo de haberle escuchado, aunque mentalmente él estaba reteniendo las ganas de apretar los puños con ira. ¿Quién se creía que era?

-¿Dónde esta tu anillo?- Preguntó Damon con falsa confusión y preocupación, aunque interiormente estaba sonriendo con maldad. Stefan rápidamente miro hacía abajo para ver que el anillo que había estado en su dedo había desaparecido, miro por el suelo con pánico tratando de encontrarlo.- El sol saldrá en un par de horas y polvo eres y en polvo te convertirás.- Stefan le mando una mirada de pánico que le hizo sonreír con superioridad antes de dar unos pasos hacía él.- Tranquilo. Está justo aquí.- Le tendió la mano con el anillo y Stefan lo cogió, pero nada más que se lo puso, Damon lo agarró del cuello, con sus venas negras, los ojos oscuros y los colmillos sobresaliendo, y lo lanzó por el aire haciendo que chocase con la valla de madera que había unos pasos más atrás, nada más que cayó al suelo Damon ya estaba allí observándolo.- No debiste creer que eras más fuerte que yo, perdiste esa batalla cuando dejaste de alimentarte de humanos. Yo no lo intentaría de nuevo.- Advirtió Damon observando como Stefan respiraba con dificultad aún en el suelo. Damon se enderezo y ladeo la cabeza al escuchar abrirse una puerta dentro de la casa.- Creo que despertamos a Zach. Lo siento, Zach.- Se disculpo Damon con una sonrisa, sabiendo perfectamente que Zach no lo escucharía, se dio la vuelta y empezó a caminar hacía la casa mientras silbaba alegremente. Él no podía esperar a conocer oficialmente a Amaya.


-¿Estáis bien?- Pregunto Elena observando a Amaya que estaba pálida y con mala cara, y a Jeremy que estaba bebiendo una cerveza a grandes tragos mientras mantenía un brazo protector al rededor de Amaya. Alzó una mano de consuelo hacía ellos, pero Jeremy se aparto llevando con él a Amaya, Elena intento ocultar una mueca triste.- Llamé a Jenna. Esta en camino.- Les informo y a Amaya le sonrió agradecida, ella lo único que quería hacer era ir a casa e intentar olvidarse de este día.- Esas personas con uniforme la última vez que lo comprobé eran policías.- Intento bromear Elena con una sonrisa, pero su sonrisa se borró cuando Amaya agarró la botella de Jeremy y bebió un largo trago antes de devolvérsela, Jeremy se bebió el resto de un trago y tiro la botella por detrás suya.- La gente dejará de molestaros, Jer. Ya no les preocupa. No recuerdan que nuestros padres están muertos porque tienen sus propias vidas por las que preocuparse. El resto del mundo ha seguido adelante. Tú también desvairías intentarlo.

-Te he visto arrastrando a Amaya al cementerio para escribir en tu diario. ¿Eso significa que estás siguiendo adelante?- Pregunto con frustración Jeremy.

-Mamá y papá no hubieran querido esto.- Susurro Elena.

Amaya cerró los ojos y se abrazo a Jeremy fuertemente tratando de consolarlo, él le devolvió el abrazo tratando de luchar con sus lagrimas. Ambos se quedaron allí esperando a que Jenna apareciese, y Elena no pudo evitar observarlos con una expresión de dolor y de culpabilidad.


Querido diario...

Me han preguntado una y otra vez si estaba bien, y creí que si ponía una sonrisa falsa y asentía todos me dejarían en paz, pero no lo hacían, entonces entendí que ellos no se preocupaban como hacían creer, ellos solo quieren que vuelvas a ser la misma de antes y así poder olvidarse de la muerte de mis padres, y realmente agradezco que no me vuelvan a mirar con lastima o ser el centro de atención.

Sinceramente estoy celosa de Elena, porque ella ha podido superar todo esto con solo escribir en su diario y no tiene pesadillas cada noche que le impiden dormir. ¿Por qué tenía que doler tanto? No puedo parar de desear que el dolor se desvanezca, que todo fuese una simple pesadilla y que pronto me despertaría con mama haciendo el desayuno mientras hablaba sobre chicos con Elena y Jeremy, papa y yo nos pondríamos a hablar sobre la historia de Mistic Falls, pero eso nunca más sucederá. Así que supongo que tendré que esperar, esperar a que lo bueno aparezca y dejarlo entrar, yo lo necesito...

...lo quiero...

...Se despide, Amaya.

oo

Amaya cerró su diario y se apoyó más en el hombro de Jeremy y él como respuesta apretó más el brazo que tenía por sus hombros mientras con la otra sujetaba la foto de sus padres. Con un suspiro le beso la mejilla antes de levantarse del sofá y dirigirse hacía su habitación pasando a su tía Jenna, que había estado observándolos un rato.

Cuando camino por el pasillo vio a Stefan y Elena hablar en la puerta, Stefan se dio cuenta de ella y le sonrió, Amaya simplemente asintió cansada con la cabeza y desapareció dejándolos solos a los dos. En otra ocasión se hubiese quedado con ellos y se hubiese burlando de Elena, pero dejo que su hermana al menos acabase el día siendo feliz, además mañana tendría una mejor oportunidad de burlarse de ella cuando le contase lo que pasará esta noche.


Y aquí está el primer capítulo, espero que os guste y os agradecería si me dieseis vuestra opinión en los comentarios.

Hasta el próximo capítulo.

-ElenaDreams. (Me llamo igual que Elena Gilbert, lo sé, pero en realidad ese es mi verdadero nombre)