Agradecería que cuando acabaseís de leer el capítulo leyeseis la nota del final, es muy corta y solo dura unos segundos de nada.
En este capítulo hay pequeñas partes narradas por otros personajes en tercera persona, pero serán cortas y siempre se centrará en algún detalle sobre Amaya o sobre la ''relación'' de Damon y Amaya. Todo lo demás será narrado desde el punto de vista de Damon y Amaya en tercera persona.
He hecho una cuenta en polyvore por si os interesa ver la ropa de Amaya, mi nombre de usuario es: elenadreams
No poseo ''The Vampire Diaries'', solo poseo a Amaya y algún giro de la historia que no salga en la serie.
Electric Love
Capítulo 2- La noche del cometa.
Querido diario...
Hoy es diferente... Me siento más viva, siento como si el sol fuera más brillante, siento como mis pulmones pueden respirar mas fácilmente que otros días, es como si hoy fuese a suceder algo y no puedo dejarme de preguntar si sera bueno o malo.
Por primera vez en mucho tiempo siento como si al fin pudiese estar bien.
...Se despide, Amaya.
oo
Amaya abrió los ojos al sentir la luz del sol darle justo en la cara, gimiendo enterró la cara en una almohada intentando ignorar el sol y sobretodo a su hermana, que estaba al lado de la cama observándola con una sonrisa como una maldita acosadora, y volver a dormir. Su acción seguramente probablemente haría que Elena se enfadase y le hiciese algo, pero Amaya no esperaba que le arrebatara su almohada y le golpease con ella. Confundida observo como Elena salía de la habitación dando pequeños saltos. ¿Se habrá drogado? Pensó Amaya sin poder evitarlo.
-Gemela malvada.- Mascullo en voz baja levantándose al ver que no podía volver a dormir y se dirigió hacía su armario.- ¿Por qué tenía que haber clases tan temprano? ¿No podían empezar más tarde?- Se preguntaba a si misma mientras se cambiaba.
Se puso una camiseta de tirantes lila con un dibujo blanco, pantalones vaqueros cortos, una sudadera rosa con la cremallera abierta y sus converse rosas. Cogió su mochila mientras salía de su habitación a la misma vez que su hermana, solo para ser detenidas en el pasillo por su tía Jenna, Amaya levanto las manos inocentemente ante la mirada acusadora que estaba recibiendo de Elena, que ella supiese no había hecho nada... Todavía...
-¿Parezco una adulta? ¿Cómo un padre respetuoso?- Les pregunto con nerviosismo. Amaya miro detenidamente a su tía y asintió con la cabeza, realmente parecía una adulta respetable.
-Depende de adónde vas.- Elena la evaluó con una sonrisa.
-El profesor de Jeremy me llamó.- Respondió Jenna caminando hacía el espejo con sus sobrinas siguiéndola, aliso su vestido con nerviosismo mientras observaba su reflejo en busca de algún defecto.- ¿Suelto o recogido?- Pregunto volviendo a ellas con el pelo recogido.
-Azafata sexy.- Respondieron ambas gemelas a la vez, Jenna se soltó el pelo dejándolo caer y volvió a mirarlas.- Ama de casa borracha.- Volvieron a responder ambas.
-Recogido. Hoy estáis chispeantes.- Amaya y Elena se miraron y sonrieron a Jenna, a lo que ella no pudo evitar devolverles la sonrisa al verlas prácticamente brillando.
-Me siento bien, lo que es raro. Así que decidí dejarme llevar, volar libre, caminar bajo el sol y todas esas cosas.- Elena respondió alegremente.
-Eso no tendrá nada que ver con Steffy, ¿verdad?- La burla en la voz de Amaya solo hizo que las mejillas de Elena ardiesen aún más, por lo que Amaya se rió junto a Jenna hasta que Elena la golpeó en el brazo.
-¿Dónde está Jeremy?- Pregunto Elena mirando la habitación de su hermano, Amaya se movió incomoda sabiendo perfectamente donde estaba Jeremy, es más ella le había dejado ir con la condición que le informase del estado de Vicky y que le mandase mensajes cada unos cuantos minutos, lo último era más para que ella no se aburriese en la escuela.
-Se fue temprano. Dijo algo sobre irse al taller de carpintería a terminar una casa de pájaros.- Elena miro confundida a su tía, que ella supiese no había ningún taller en Mistic Falls, los ojos de Jenna se iluminaron con realización cuando vio la expresión de su sobrina y mentalmente se golpeo por haber sido tan idiota.- No hay ningún taller de carpintería, ¿cierto?
-No.- Dijo Elena a la misma vez que Amaya decía que sí, haciendo que ambas se volvieran hacía ella.- ¿Tú sabes dónde esta?- No era una pregunta y Amaya lo sabía, pero aún así sonrió con su expresión más inocente y negó con la cabeza.
Amaya siempre había sido sobre protectora con la familia, ella siempre estaba dispuesta a luchar por defenderlos, y Elena la admiraba por eso. Pero no le gustaba, no le gustaba que le guardase secretos y tampoco le gustaba que Amaya fuese más unida a Jeremy que a ella, ella que era su hermana gemela. Cuando eran pequeñas sentían la necesidad de protegerse unas a otras, era como si fueran ellas contra el mundo, solo ellas, pero entonces nació Jeremy y Elena no estaba celosa de que sus padres a veces le diesen más atención a él. No. Ella estaba celosa de que Jeremy tuviese toda la atención de Amaya, pero lo peor de todo fue que mientras crecían ellos se hacían inseparables y Elena sentía como si Jeremy le hubiese robado a su gemela, lo cuál era una tontería porque ella sabía perfectamente que Amaya quería a ambos por igual.
Y cuando pensaba en eso se avergonzaba, porque incluso ahora habían veces en las que parecía que Jeremy y ella competían por la atención de Amaya, era ridículo y lo sabía, pero Amaya siempre había tenido como un aura invisible brillando a su alrededor que hacía que desease toda su atención.
-Hoy me toca conducir.- Elena sacudió la cabeza saliendo de sus pensamientos y observo como Amaya hacía sonar las llaves del coche, que ambas compartían, con una gran sonrisa y Elena no pudo evitar notar como su sonrisa vacilaba un poco cuando miraba hacía la habitación de Jeremy y luego a su móvil comprobando sus mensajes con una expresión preocupada.
-Originalmente se descubrió hace cerca de cinco siglos, no ha estado en Mistic Falls durante más de 145 años. Ahora, el cometa estará más brillante justo después del atardecer durante la celebración de mañana.- Por una vez Amaya realmente estaba prestando atención a clases y estaba escribiendo todo lo que decía el Sr. Tanner, hoy había ignorado su odio hacía el profesor porque por una vez decía algo que le interesaba, y Stefan no pudo evitar sonreír mientras la observaba escribir furiosamente en su libreta, pero en cuanto Amaya se volvió hacía él, Stefan desvió la mirada hacía Elena, que se acababa de girar para mirar a Stefan, y ambos se sonrieron.- ¿Lo estamos aburriendo, Señor Salvatore? ¿Señorita Gilbert?- Amaya levanto la vista confundida, solo para ver como Elena negaba con la cabeza con una expresión avergonzada que hizo que Amaya sonriese de lado con diversión.
Amaya recogió sus cosas cuando la clase finalizo y mientras salía se encontró a Stefan y a Elena esperándola, con una sonrisa se unió a ellos, iban en silencio hasta que Stefan le sonrió misteriosamente a Amaya para después rebuscar en su mochila. Él no podía dejar de imaginar su rostro cuando viese el libro que le había traído.
-Tengo esto para ti.- Stefan le mostró el libro y se rió cuando básicamente Amaya se lo había arrebatado de las manos, ella sonreía alegremente mientras sus ojos verdosos estaban abiertos con fascinación al libro antiguo, su reacción era mil veces mejor que Stefan se había imaginado.- Veo que he acertado al adivinar que te gustaría.
-''Wuthering Heights'' por Ellis Bell.- Leyó el título Elena, luego sonrió al reconocer el libro.- ¿Sabes? No puedo creer que no usara su verdadero nombre.
-Todas las hermanas Bronte usaron seudónimos. En esa época no se aprobaban a las escritoras.- Le contesto Amaya y Stefan asintió dándole la razón aún impresionado por su conocimiento sobre la historia.- ¿Dónde lo conseguiste?- Ella preguntó a Stefan, su voz llena de curiosidad y alegría, ella había notado que el libro era bastante viejo.
-Lo heredé. De la familia.- Amaya frunció el ceño un poco al ver la vacilación de Stefan al responder, pero sacudió la cabeza y siguió mirando el libro. Ella lo había leído mil veces y quería volver a leerlo, más aún que parecía que era una de las copias originales, pero no podía aceptarlo al saber que era de la familia de Stefan.- Tengo muchos libros, puedes quedártelo.- Añadió Stefan notando su vacilación.
Amaya suspiro pensativa mirando entre el libro y Stefan, hasta que al final se rindió y asintió mirando hacía Stefan.- Esta bien, prometo que te lo devolveré, pero me tendrás que enseñar tu biblioteca.- Stefan asintió con un poco de duda, recordando que su hermano aún estaba en Mistic Falls y que sería un problema que Amaya y Elena fuesen a su casa, más aún Amaya por la forma en la que Damon había hablado de ella y mentalmente se prometió proteger a ambas gemelas Gilbert.
Despidiéndose de Stefan empezaron a alejarse hacia Matt que había estado caminando por el pasillo, en cuanto lo alcanzaron Elena empezó a hablar con él mientras Amaya empezaba a leer su nuevo libro, las brisas de aire que corrían la golpeaban suavemente en la cara haciendo que formase una sonrisa, definitivamente le encantaba leer en el aire libre, a pesar de que ahora mismo había un montón de adolescentes ruidosos. Ella siempre había sido la que se pasaba todo el día leyendo en su propio mundo, por eso no tenía mucho amigos, aunque no era algo que le molestase, así era ella, rebelde, solitaria y muy sarcástica. Elena era lo contrario, ella tenía un montón de amigos y era popular, básicamente tenía la vida perfecta, pero a Amaya lo perfecto no le gustaba, por alguna extraña razón ella siempre elegía lo más imperfecto, lo que más roto estaba para poder arreglarlo, no lo entendía, pero no podía evitarlo y no quería, le encantaba arreglar a las personas rotas como sus hermanos, e incluso a veces deseaba que pudiese arreglarse a si misma, porque ella estaba rota, y a pesar de que pusiese sus escudos para protegerse, ella seguiría rota por dentro.
-Quieren que se quede esta noche para asegurarse, pero dicen que podrá volver a casa mañana.- Les explico Matt. Amaya asintió reconfortante hacía él y le acarició el hombro amistosamente, ella podía imaginar lo duro que tenía que ser su situación.
-¿Pudiste contactar a tu madre?- Pregunto Elena y Amaya hizo una mueca al pensar en la madre de Matt, no le caía muy bien, porque siempre que Matt y Vicky estaban en problemas desaparecía y los dejaba solos.
-Llamé y le deje un mensaje. Está en Virginia Beach con su novio, veremos lo que tarda en llegar a casa.- La amargura en la voz de Matt hizo darse cuanta a Amaya de que él también se esperaba eso.
-Vicky tiene suerte de estar bien.- Intento animar Elena. La mente de Amaya se desconecto automáticamente de su conversación cuando observo como un cuervo se posaba descuidadamente encima de una mesa vacía que estaba a unos metros de ellos.
Los ojos del cuervo se fijaron en ella, pero eso no podía suceder, seguramente sería su imaginación. Ella le devolvió la mirada con esperanza de que el espeluznante ave apartase la vista o picotease algunas migas y se largase, pero eso no sucedió y se quedo mirando al cuervo con extrañeza mientras su corazón empezaba a latir rápidamente. Ese cuervo había estado las dos veces en las que había visto al posible asesino psicópata. Casi con cautela miro todo el patio y al no ver nada dejo que su cuerpo se relajase y que su corazón disminuyese su ritmo, pero el cuervo siguió mirándola con la cabeza inclinada como si se estuviese burlando de ella.
-Dijo que fue un vampiro.- Casi se le cayó el libro al girarse de golpe hacía Matt.
-¿Qué?- Su voz mostraba pánico y su rostro había palidecido, ella siempre había creído en todas las historias de fantasía y sobrenaturales, pero nunca había pensado que serían reales.
-Sí, anoche se despertó y murmuró: ''Vampiro''. Y luego volvió a dormirse.- Explico Matt sin ver la cara de Amaya cada vez más pálida.- Creo que estaba borracha.
Y Amaya asintió con la cabeza tratando de convencerse a si misma de que solamente era eso, y que ninguno de los mitos que leía cuando era pequeña era verdad. Los vampiros no existen. Se dijo a si misma una y otra vez mientras se alejaba de Matt y Elena, pasando sin darse cuenta por la mesa en la que Stefan estaba sentado completamente tenso.
Amaya estaba molesta. Se suponía que se iban a reunir a tomar algo, no a hacer los folletos de la fiesta del cometa que a Caroline se le habían olvidado a hacer, sin contar que fue Elena quien se presento voluntaria para ayudar, no ella, pero a pesar de repetirlo una y otra vez y quejarse mil veces la habían arrastrado de todas formas. ¿Qué porque seguía ahí? Porque le habían dado un bote de Coca-Cola para que se callase y ella no podía negarse a la Coca-Cola gratis.
-Estaba hablando con la abuela y dijo que el cometa es una señal de inminente fatalidad. La última vez que paso por Mistic Falls muchas muertes. Mucha sangre y matanza creó una base de actividad paranormal.- Les informaba Bonnie a sus amigas y Amaya no pudo evitar alzar una ceja ante lo sádico que sonaba todo eso.
-Si, y luego le serviste un poco más de alcohol a tu abuela y te contó sobre los extraterrestres.- Amaya silbo en voz baja a las palabras de Caroline que obviamente habían ofendido a Bonnie, pero ella simplemente rodó los ojos y se volvió a Elena.- ¿Y luego qué?- Su bufido fue más alto que su silbido y sus amigas se volvieron hacía ella con las cejas levantadas. Amaya simplemente se encogió de hombros y volvió a doblar folletos mientras miraba de reojo al bote de su bebida favorita que sería suyo.
-Y luego nada.- Respondió Elena y Amaya asintió dándole la razón sin siquiera mirar hacía arriba. Su querida hermana gemela la había despertado a las tres de la mañana con un chillido solo para contarle su charla con Stefan, queda de sobra decir que Elena acabo en el suelo por culpa de una almohada que ''alguien'' le había lanzado.
-¿Stefan y tú hablaron toda la noche? ¿No hubo ningún primer beso baboso o demasiado emotivo o algo así?- Pregunto con incredulidad Caroline.
-No. No llegamos hasta allí.- Respondió Elena.
-¿Ni siquiera un apretón de manos? Quiero decir, Elena, somos tus amigas, ¿de acuerdo? Deberíamos compartir las obscenidades.- Ante eso Amaya levanto la vista mostrando su mueca de asco.
-Si hacéis eso me voy ahora mismo, porque no me apetece oír la vida sexual de mi gemela.- Replico Amaya haciendo que Bonnie intentara ahogar su risa ante la cara de Caroline y la cara sonrojada de Elena.- Solo hablaron durante horas, unas cuantas horas en las que me mantuvieron despierta con sus voces.- Elena le mando una mirada de disculpa aunque la sonrisa que se asomaba por sus labios decía todo lo contrario.
-¿Por qué tanto bloqueo? ¡Sólo salta hacia él de una vez! Es fácil. Al chico le gusta la chica, a la chica le gusta el chico... sexo.- Volvió a hablar Caroline ignorándolas.
-Profundo.- Dijo sarcásticamente Amaya alzando una ceja.- Deberías escribir un libro sobre el romanticismo, Caroline.
Caroline sonrió sin darse cuenta del sarcasmo mientras Elena tenía una mirada pensativa en su rostro antes de levantarse.- ¿A dónde vas?- Pregunto Bonnie y Amaya miro a su hermana rogándole que no la dejará con los folletos que parecían nunca acabar.
-Caroline tiene razón. Es fácil.- Caroline sonrió con suficiencia mientras Amaya miraba a su gemela como si estuviese de broma, que en este momento no lo dudaría. Estaba de broma, ¿verdad?- Si me quedo sentada aquí mucho tiempo terminaré convenciéndome de no hacerlo en lugar de lo que dije que iba a hacer al empezar el día.
-¿Empezaste el día diciendo que querías tener sexo con Stefan?- Pregunto Amaya y a cambio recibió un golpe de Elena no muy suave que se diga.
-Tú te vienes conmigo.- Amaya dejo de flotarse el hombro y miro a su hermana con incredulidad.
-¿Por qué? ¡No quiero escuchar como vosotros os lo montáis!- Exclamo provocando las risas de Bonnie y Caroline, les dirigió una mirada fulminante, pero ellas siguieron riéndose sin ni siquiera intentar ayudarla cuando Elena la levanto de su silla. Menudas amigas eran.
-Necesito que estés ahí como una copia de seguridad por si cambio de decisión.- Amaya alzo una ceja. ¿Realmente creía que iba a ser de ayuda si eso pasaba? Ella no era la mejor mentirosa, es mas cuando mentía se ponía nerviosa y no podía dejar de reír, así que si llegase el momento de mentir simplemente diría que había sido arrastrada por Elena y problema resuelto, luego tal vez Elena acabaría asesinándola, pero ella no habría tenido que mentir sin una buena razón.
Al final tuvo que dejarse arrastrar mientras miraba con una mirada de anhelo hacia la mesa, había trabajado tan duro en los folletos solo para su recompensa y ahora su recompensa se quedaba tristemente en esa mesa. Tal vez si chantajeaba a su hermana le daría todos los botes de Coca-Cola que quisiese o simplemente podría dominar todo el mundo, eso sería mil veces más fácil y menos suicida.
Llegaron a la casa de huéspedes de los Salvatore, que más bien parecía una mansión rústica, y empezaron a caminar hacia la puerta asombradas. Tal vez dejar que su hermana la arrastrase no había sido una mala idea. Amaya tiro de una cadena haciendo que una campana sonase, al no recibir señales de vida Elena llamó a la puerta, solo para que se abriese sola con un crujido. Ambas se miraron, esto era como una película de miedo dónde todos acababan muriendo, pero la idiota de su hermana ignoro las señales de peligro y entro en la casa, aunque tal vez ella era más idiota al seguirla dentro dispuesta a protegerla de todo peligro.
-¡Stefan!- Con cada paso que daba Elena su grito aumentaba más, haciendo que Amaya se alejase de ella mientras se flotaba los oídos. Sinceramente no culparía a Stefan por no aparecer, ella también se escondería si Elena estuviese gritando como una maniática su nombre.
Amaya no pudo evitar mirar fascinada cada rincón de esta casa hasta que escucho un crujido, girándose vio que su hermana había desaparecido. El pánico la consumió haciendo que se moviese con rapidez en busca de su gemela, se detuvo en una especie de balcón que parecía dar a los jardines y dio un paso dispuesta a averiguar si Elena estaba por ahí cuando un cuervo salió de la nada y se lanzó directa hacia ella. Se agacho justo a tiempo y dejo escapar un jadeo de sorpresa cuando al girarse su cuerpo choco con otro más musculoso, dio un paso atrás dispuesta a alejarse del desconocido, pero con su torpeza solo logro tropezar y caer hacía atrás, unos fuertes brazos la rodearon por la cintura impidiendo su caída y por alguna extraña razón el desconocido la acerco más a su cuerpo en vez de soltarla.
Ella abrió los ojos levantando la cabeza y se topo con los ojos más azules que había visto nunca. Amaya se removió un poco incomoda ya que sus cuerpos seguían presionados juntos y al parecer el desconocido no iba a hacer ningún movimiento para alejarse, parecía que se había quedado completamente inmóvil y sus ojos mostraban sorpresa, pero Amaya estaba confundida sobre qué. Tal vez era un ladrón y no se esperaba que hubiese alguien en la casa, sinceramente no tenía pinta de ladrón, pero si lo fuera sería de mucha ayuda, apartándose lo más lejos que pudo le hizo la pregunta que había estado en su cabeza desde que había entrado a esta casa.
-¿Hay Coca-Cola?- El desconocido bastante guapo soltó una carcajada haciendo que su pecho retumbase bajo las manos de Amaya, pero respondió a su pregunta negando con la cabeza logrando que Amaya frunciese el ceño.- ¿Qué casa no tiene Coca-Cola?- Pregunto con desaprobación y eso solo hizo reír más al desconocido.
Cuando recordó que tal vez este hombre podría haber secuestrado a su hermana, y tal vez a Stefan, movió sus manos hacía las de él para que soltase su cintura, pero sus manos rozaron y sintió una descarga eléctrica recorrerle todo el cuerpo. Jadeando de la sorpresa se alejo casi tropezando y cuando volvió a mirarlo se dio cuenta de que él también lo sintió, porque la estaba mirando con absoluta sorpresa y algo más que no era capaz de reconocer. Se quedaron mirando unos cuantos minutos, que en realidad parecían horas, hasta que ambos se volvieron al escuchar como una garganta se aclaraba. Elena estaba ahí de pie mirando a ambos con torpeza y confusión, Amaya soltó un suspiro de alivio al ver que su gemela estaba bien y se acerco a su hermana, puede que el hombre fuese bastante guapo, pero ella podía ver que en sus ojos había oscuridad, y casi podía ver señales invisibles de peligro, todas señalándolo a él. Y Amaya por una vez en su vida obedecería.
-Perdón por irrumpir. La puerta estaba...- Ambas gemelas se volvieron a la puerta, que misteriosamente ahora estaba cerrada, con el desconocido aún observándolas fijamente.-...abierta.- Termino Elena. Ella realmente estaba confundida, había ido a buscar a Stefan y cuando se dio cuenta de que Amaya no estaba a su lado había empezado a buscarla con pánico solo para encontrarla con un completo desconocido. El hombre les dio una sonrisa gentil a ambas, pero noto como mantenía más tiempo su mirada en Amaya.
-Vosotras debéis de ser Elena y Amaya.- Elena asintió respondiendo por las dos.- Yo soy Damon, el hermano de Stefan.
-No me dijo que tenía un hermano.
-Bueno, a Stefan no le gusta presumir.- Les dio una sonrisa arrogante de lado haciendo que Amaya notase como sus ojos brillaban con maldad por un segundo.- Por favor, pasad. Estoy seguro de que Stefan llegará pronto.- Damon las condujo a ambas hacía la sala de estar y casualmente coloco su mano en la cintura de Amaya. Ella sabía perfectamente que todo esto era una farsa, prácticamente lo delataba la amargura con la que pronunciaba el nombre de su hermano y se dio cuenta que él quería a su hermano aquí, pero por alguna extraña razón retorcida.
-¡Wow! ¿Está es tu sala de estar?- Pregunto Elena, su voz mezclada entre el asombro y la incredulidad.
-Sala de estar, salón, la subasta Sothoby. Es de muy mal gusto para mí.- Respondió Damon mirando al rededor también, sus ojos deteniéndose en la gemela más joven, que había empezado a avanzar hacía la librería llena de libros, por un breve momento.- Ya veo por qué mi hermano está tan alterado. Ya era hora. Por un momento, nunca creí que fuera a olvidar la última. Casi lo destruye.- Su voz estaba llena de falsa tristeza y gentileza mientras miraba a la copia de Katherine, la confusión y preocupación en sus ojos marrones le hizo darse cuenta que se había tragado su actuación y se volvió a la gemela más joven solo para encontrar que lo estaba asesinando con la mirada. Interesante. Su sonrisa aumento al ver que ella parecía haberse dado cuenta desde el principio cual era su plan.
-¿La última?- Pregunto la copia y Damon vio como Amaya negaba con la cabeza hacía su hermana, intentando advertirle, pero ya era demasiado tarde.
-Sí. ¿Katherine, su novia?- Pregunto él con falsa confusión y Elena negó con la cabeza.- Aún no tuvieron las conversaciones incómodas de los ex-novios.- Afirmo Damon y él sabía perfectamente que Stefan nunca iba a tener esa conversación con ella y mucho menos a hablarle de Katherine.
-No.
-Bueno, estoy seguro de que ya la tendrán.
-Por tu culpa.- Escucho el susurro de Amaya y Damon se encontró mirando hacía el suelo intentando retener la gran carcajada que retumbaba en su pecho amenazando con salir, pero sintiendo la mirada de Elena en él hizo como si bajase la cabeza con tristeza.
-O tal vez no quería decirte porque no quería que pensases que estaba en el rebote. Todos sabemos como terminan esas relaciones.- Siguió hablando Damon.
-Lo dices como si todas las relaciones estuvieran condenadas a terminar.- Intento defender Elena su relación con Stefan, pero Amaya pudo notar como en sus ojos mostraba el dolor que intentaba ocultar.
-Soy un fatalista.- Murmuro Damon con otra sonrisa arrogante y su mirada cayo inmediatamente en la gemela que más ganas había tenido de conocer y que ahora caminaba hacía él con un libro en la mano.
-Le prometí a Stefan que se lo devolvería cuando lo terminará.- Le explico Amaya tendiéndole el libro. Él asintió y sus dedos se rozaron cuando agarro el libro, la misma sacudida eléctrica que había sentido cuando se habían tocado por primera vez, pero no duro mucho porque ambos se alejaron con rapidez.
Se dio la vuelta pretendiendo dejar el libro en una estantería para que no vieran como venas negras aparecían y sus ojos se oscurecían mientras luchaba contra sus colmillos que sobresalían, su aroma le estaba mandando al borde de la locura y su garganta ardía por su sangre. Él era un vampiro de más de un siglo y nunca había sucedido esto. ¿Qué es lo que estaba pasando? Con su habitual sonrisa de lado se volvió hacía ellas, pero se quedo cautivado por los ojos verdes de Amaya.
Elena estaba observando ese intercambio con sorpresa, era la primera vez que Amaya mostraba nerviosismo por un chico, tal vez Damon le gustaba, aunque también podría ser por culpa de la mirada que él le estaba dando, él estaba mirando a Amaya como si fuera un depredador y ella fuese su presa más deliciosa, y por un segundo Elena juro que los ojos de Damon brillaron posesivamente mientras miraba a Amaya, pero desapareció cuando abrió la boca para hablar.
-Hola, Stefan.- Saludo Damon sin apartar los ojos de Amaya. Elena se dio la vuelta sorprendida para encontrar que en verdad Stefan estaba ahí, Amaya ni siquiera se molesto en girarse mientras seguía aún con los ojos fijos en Damon.
-Elena, Maya. No sabía que vendríais.- La voz y los ojos de Stefan eran fríos mientras miraba a Damon, Amaya aparto la mirada de Damon acabando con el desafió que habían empezado y se volvió hacía Stefan, la sonrisa de Damon desapareció durante un segundo al no tener la atención de Amaya, pero rápidamente volvió mientras miraba a su hermanito con superioridad y maldad.
-Lo sé. Debimos haber llamado, solo que...
-No seas tonta. Siempre seréis bienvenidas, sobretodo Maya, ¿verdad, Stefan?- Interrumpió Damon a Elena y sutilmente se burlo del apodo que Stefan le había dado a Amaya y que ahora odiaría para toda su eternidad.- Debería traer los álbumes de fotos familiares o algunos vídeos caseros. Pero tengo que advertiros que no siempre fue tan apuesto.- Elena sonrió un poco ante eso y Amaya alzó una ceja.
-¿Lo eras tú?- El tono de Amaya estaba llena de desafío mientras una sonrisa juguetona se formaba en sus labios y sus ojos brillaron con picardia. La sonrisa de Damon creció aún más ante eso, pero antes de que pudiera responder Stefan le interrumpió.
-Gracias por pasar, Elena, Maya. Ha sido un placer.- Amaya alzó una ceja ante Stefan, si las iba a echar de su casa al menos podría poner su tono un poco más alegre.
-Si, probablemente deberíamos irnos.- Susurro débilmente Elena notando por primera vez el extraño comportamiento de Stefan.- Fue un placer conocerte, Damon.- Dijo educadamente tendiéndole la mano.
-Un placer conocerte, Elena.- Damon le sacudió la mano con una sonrisa y se volvió hacia Amaya junto con Elena. Ella ya había empezado a caminar distraídamente hacia la salida hasta que Elena la agarro del brazo y la puso en frente de Damon, él sonrió cuando Amaya miro a su hermana confundida y Elena le dirigió una larga mirada.
-Oh.- Asintió con realización para pasar unos minutos mirando hacia Elena.- Opps.- Añadió en voz baja y se encogió de hombros ante la mirada fulminante que estaba recibiendo de su gemela, pero se volvió hacía Damon y sonrió tendiéndole la mano.- Fue extraño conocerte, Damon.
-Fue extraordinario conocerte, Amaya.- Murmuro su nombre en voz baja como si fuese sagrado, suavemente le agarró la mano y se la llevo a la boca dándole un largo beso intentando ignorar la electricidad que recorría ante su toque y la forma en que latía su corazón acelerado. Con una sonrisa dejo ir su mano en contra de su voluntad y mantuvo sus ojos en ella mientras salía por la puerta con su hermana después de haber pasado a Stefan, que por cierto seguía asesinándolo con la mirada, la puerta se cerro detrás de ellas con un crujido y Damon no pudo evitar usar su habilidad sobrenatural para escuchar su conversación.
-Ha sido increíble como has saltado directo hacia Stefan.- Escucho la voz de Amaya llena de burla y él podía imaginar la sonrisa de superioridad que tenía en su rostro.
-Cállate.- Gruño Elena y luego escucho un quejido de dolor de Amaya.
Elena podría ser la copia idéntica de Katherine, pero a Damon le gustaba más Amaya, por lo que había visto de momento ella era más divertida y muy sarcástica, además que tenía como un aura brillando inocentemente a su al rededor que le atraía junto a su aroma. La carcajada de Amaya resonó en sus oídos y poco después le siguió el sonido del coche alejándose.
Parpadeo como si hubiera estado en trance y se dio cuenta que inconscientemente había dado un paso adelante como si hubiera estado a punto de seguir a Amaya. Tenía un extraño sentimiento de anhelo, pero no era el mismo que había tenido hacía Katherine durante años, era como si tuviera que seguir a Amaya, como si necesitara estar a su lado. Esta sensación se tenía que ir, tenía que desaparecer. Sacudiendo la cabeza se volvió a su hermano con su sonrisa habitual, ahora tenía cosas más importantes que hacer.
-Lindas chicas. Tienen carácter, pero Amaya tiene más fuego.- Damon se rió un poco al recordar como los ojos de Amaya parecían un incendio cuando antes lo había fulminado con la mirada por haber dañado los sentimientos de su gemela.- Por el contrario, tú te ves destruido. ¿Te sobre-exigiste demasiado hoy? Déjame adivinar. El hospital.- Stefan pasó por el lado de Damon completamente tenso mientras trataba de ignorarle, y eso solo hizo que la sonrisa arrogante de Damon aumentara.
-Alguien tenía que limpiar tu desastre.- Replico Stefan lo más tranquilo posible, pero Damon lo conocía y sabía que por dentro estaba volviéndose completamente loco, que hizo que la satisfacción lo inundase.
-Bueno, ¿pudiste hacerlo? ¿Funcionaron los poderes de persuasión? Recuerda, si no te alimentas adecuadamente ninguno de esos pequeños trucos funcionarán.- Dijo Damon como si hablara con un niño pequeño, ambos hermanos estaban con la mirada fija en el otro, Damon sonreía y Stefan apretaba un poco la mandíbula.
-¿Cuanto tiempo han estado aquí?- Stefan le preguntó ignorando por completo lo que Damon había dicho, él no iba a caer en el juego retorcido de su hermano.
-¿Estabas preocupado, Stefan? ¿Aterrorizado de que es posible que estamos condenados a repetir el pasado y arrastremos a Amaya con nosotros? ¿No es por eso que estás jugando al ''Soy un humano de secundaria''?- Pregunto Damon y Stefan negó.
-No estoy jugando a nada.
-Por supuesto que sí. Ambos sabemos que lo más cerca que estarás de la humanidad es cuando la desgarras y te alimentas de ella.- Damon sonrió a su hermano pequeño mientras caminaba hacía él, se detuvo unas cuantas pulgadas alejado de su hermano y lo miro con superioridad. Le encantaba la sensación al saber que le estaba arruinando la eternidad a su querido hermanito. Stefan le devolvió la mirada con desafió y Damon alzo una ceja. ¿De verdad pensaba que eso lo iba a intimidar?
-¿A qué estás jugando, Damon?- Espeto Stefan.
Damon hizo una falsa expresión pensativa para unos segundos después encogerse de hombros y sonreírle a su hermano con pura maldad, Stefan se tenso aún más al notar el leve tono de peligro en la voz de Damon cuando respondió.- Supongo que tendrás que esperar y ver, ¿verdad?- Damon retrocedió lentamente aún con la sonrisa en su cara y salió dejando a su hermano atrás, mientras salía recogió casualmente el mismo libro que Amaya había estado observando con curiosidad antes. El juego acababa de comenzar y ya estaba resultando ser interesante.
-Está en el rebote y tiene graves problemas familiares.- Elena habló tratando de explicar su situación con Stefan a su tía Jenna, quería algún consejo sobre que hacer, ella había intentado ir a Amaya, aún sabiendo que no había tenido ninguna experiencia romántica, pero Amaya se negó a meterse y ahora estaba gimiendo al saborear el delicioso helado y rodando los ojos ante su charla, cosa que Elena no entendía.
-Bueno, al menos es una ex-novia. Espera hasta que salgas con un chico con problemas con su madre o con los engaños. O con las anfetaminas.- Intento animar la situación Jenna, Amaya se volvió hacía su tía con una ceja alzada y una sonrisa burlona. Sin dudar Jenna golpeo a su sobrina en el hombro por burlarse de sus elecciones.- Ya te enamorarás.- Le aseguro Jenna sonriendo mientras la señalaba con una manzana, solo para recibir de respuesta un bufido de incredulidad por parte de Amaya.
Y en ese preciso momento Elena recordó la forma en que Amaya miraba a Damon, ella no lo miraba con lujuria como seguramente harían otras chicas, ni siquiera lo miraba con una pizca de deseo, Amaya solamente lo miraba con interés y una increíble curiosidad, pero cuando había visto su interacción al despedirse noto como una pequeña conexión crecía entre ellos y Elena no pudo evitar preocuparse, porque se notaba que Damon era el típico chico malo. Por esa misma razón se mordió la lengua y se quedo callada.
Justo en ese momento Jeremy entró a la casa tambaleándose haciendo que las tres lo mirarán, Jenna lo miraba furiosa, Elena con desaprobación y Amaya con preocupación, aunque esta último se relajo cuando él le hizo un gesto diciéndole que estaba bien. Aunque era bastante obvio que estaba borracho y seguramente drogado.
-Jeremy.- Llamo Jenna furiosa y él aligero sus pasos intentando librarse de su tía, pero no tuvo tanta suerte porque Jenna lo siguió.- Jeremy, ¿dónde estabas?- Preguntó o mas bien exigió Jenna. Rodando los ojos él se volvió hacía su tía Jenna y se agarro a la barandilla de las escaleras evitando que se tambaleara más.
-¿Más historietas? Mira, Jenna, lo entiendo, eras genial. Y eso es genial.- Amaya frunció el ceño al escuchar como Jeremy arrastraba las palabras, definitivamente había bebido y se había drogado. Jenna dejo escapar un grito frustrado antes de tirarle una manzana a su sobrino cuando se había dado la vuelta para seguir subiendo a su habitación.- ¡Ay! ¿Por qué hiciste eso?- Pregunto Jeremy frotándose el cuello mientras miraba a su tía con los ojos abiertos.
-¡Escucha! Deja de faltar a clases o estarás castigado. Sin discusión.- Era la primera vez que Jenna tenía autoridad en su voz para alguno de ellos, por lo cual Amaya estaba sorprendida, Jenna nunca había sido de las de perder la calma con ellos, lo que significaba que sus únicos familiares se estaban distanciando y eso la entristecía demasiado.
-Autoridad parental, me gusta. Que duermas bien.- Jeremy dio un pulgar hacía arriba con una sonrisa casi sarcástica y desapareció por las escaleras.
Amaya con bastante rapidez cogió dos cuencos llenos de delicioso helado, les dedico una sonrisa tranquilizadora a su gemela y a su tía y subió las escaleras con cuidado de no tirar nada, sin darse cuenta que Elena hacía una mueca al saber a donde iba. Al llegar a su destino abrió la puerta lentamente y sonrió.
-¿Helado y videojuegos?- Le pregunto a su hermano, que estaba tumbado en la cama mirando hacía el techo. Jeremy la miro y asintió lentamente.- Vicky va a estar bien.- Jeremy miro con sorpresa a Amaya al escuchar su susurro después de haber estado bastantes minutos jugando. ¿Cómo podía ella saber siempre en lo que pensaba, lo que le preocupaba e incluso lo que necesitaba? No podía ser una cosa de hermana mayor porque Elena nunca parecía entenderlo.- Sabes que somos del mismo equipo, ¿verdad?- Pregunto Amaya mirando fijamente la pantalla del televisor, Jeremy asintió con una pequeña sonrisa en los labios mientras pulsaba los botones de su mando tratando de cubrirse del jugador que le estaba disparando.- Entonces,¿por qué me acabas de matar?- Jeremy soltó una carcajada sin poder evitarlo ante la cara molesta de Amaya.
Había echado de menos jugar con Amaya mientras comían un montón de helado, echaba de menos cuando ella no dudaba ni en un segundo en iniciar una pelea si alguien lo insultaba, echaba de menos cuando gastaban bromas a la gente, él echaba de menos cuando se metían en problemas y Amaya siempre encontraba una forma de librarlos de los castigos, ellos siempre habían sido el dúo terrorífico. Él la había extrañado tanto y no estaba dispuesto a perder a su hermana.
Así que Jeremy hizo lo único que impediría que se volviesen a distanciar, él le contó todo, le contó su relación con Vicky (aunque Amaya ya supiese eso), el odio que le tenía a Tyler, sus razones para drogarse y le contó como se sentía, le contó absolutamente todo porque él lo sabía, sabía que ella era la única que intentaría comprenderlo y que se quedaría a su lado pasase lo que pasase. Y así fue. Amaya se quedó ahí, escuchando cada palabra mientras ambos se comían el helado que quedaba.
Y esa fue la primera noche después del accidente en la que Jeremy durmió perfectamente sin haber tenido que desmayarse con la ayuda del alcohol o las drogas.
-¿Le gustaría un programa?- Amaya intentaba ser amable, realmente lo intentaba, pero era difícil cuando habías sido obligada a ayudar otra vez. No le importaba ayudar, aunque prefería ayudar a cualquier otra cosa que repartir folletos que la gente tiraría a la basura, pero el problema era Elena. Su hermana estaba siendo tan deprimente que solo le daban ganas de sacudirla hasta que entrase en razón y que se diese cuenta que Damon le había dicho todo eso a propósito por alguna razón mezquina.
-No estoy preparada, Bonnie.- Habló Elena con tristeza.
Amaya reprimió un grito de frustración, ella amaba a su gemela con toda su alma, pero a veces era increíblemente insoportable. Rodando los ojos se volvió hacía su hermana y su mejor amiga y les entrego los folletos que le quedaban por repartir, ambas la miraron con confusión, pero las ignoro marchándose. Ya que había sido arrastrada aquí podría divertirse. Pensó con una sonrisa infantil.
Damon estaba caminando tranquilamente asegurándose de que nadie se fijase en él, quería quedar oculto por el momento y lo estaba logrando hasta que alguien choco con él, el cuerpo de la chica tropezó hacía atrás y Damon con sus reflejos pudo sujetarla. Las comisuras de sus labios se alzaron automáticamente al respirar el aroma de la humana y su voz fue un susurro seductor cuando habló.- Deberías tener más cuidado, Amaya.- Sus palabras tenían un leve toque de advertencia mientras se alzaba sobre ella y respiraba suavemente en su rostro.
-Damon.- Saludó Amaya alejándose y mirando distraídamente hacía los lados. Damon se tenso y un escalofrío le recorrió, la forma en que Amaya había dicho su nombre lo había mandado directo al borde de la locura, parecía como si hubiese acariciado cada letra suavemente. Él sabía que no había sido intencional, pero aún así sus ojos se estrecharon en Amaya quien seguía mirando hacía los lados como si estuviera esperando algo.- Lo siento, Damon, pero me tengo que ir. Nos vemos esta noche.- Se despidió y ella le lanzó una última mirada antes de empezar a caminar hacía un grupo de niños.
Él se había quedado completamente sin palabras, ni siquiera había tenido ganas de venir a ver el cometa y ahora un millón de pensamientos le llenaban insistiendole en volver esta noche.¿Quién demonios era esta chica y por qué tenía ese efecto en él? Damon notó de reojo como una chica rubia empezaba a caminar hacía él con confianza y superioridad, él la reconoció como otra de las amigas de Amaya y de haberla visto hace unos días en el bar, Caroline, creía que se llamaba. La distracción perfecta. Pensó con su sonrisa arrogante.
Miro a Amaya y la vio con una pistola de agua mientras unos cuantos niños, que estaban a su alrededor, se repartían las que habían en el suelo. La sonrisa de Damon aumento, pero esta vez de diversión, al ver como ella señalaba a una persona al azar marcándola como su victima, ahora él entendía el brillo travieso que había visto en sus ojos antes y la sonrisa infantil. Negó con diversión al escuchar los gritos de guerra de los niños y los gritos de sorpresa de los adultos y en un parpadeo desapareció usando su velocidad sobrenatural. Esta noche iba a ser divertida.
Bonnie, Elena y Amaya caminaban entre la multitud hacía sus amigos, o mas bien era solo Bonnie y Elena las que caminaban, Amaya estaba procurando que no se le cayese su cámara mientras la arrastraba su hermana. Elena prometió que no perdería de vista a Amaya en toda la noche para que no volviese a ocurrir el incidente de las pistolas de agua. Sí, la habían pillado y la habían castigado sin Coca-Cola durante tres días. Lo llamaban incidente, pero en realidad había sido una lucha de agua, incluso habían participado algunos adultos. ¿Por qué tenía que ser ella la única castigada?
Le habían prohibido incluso coger algunos de sus libros, poniendo la excusa de que tenía que ser una adolescente normal y socializar. ¿Quién querría ser normal? Lo normal era absolutamente aburrido. Por lo menos la habían dejado traer su cámara, cosa que ella no entendía, leer libros en completo silencio no era ser un adolescente normal, pero echar fotos a completos desconocidos como un acosador espeluznante si lo era.
Amaya soltó un suspiro de alivio al salir de la multitud que se había reunido para ver el cometa, era una desventaja de ser antisocial, nunca te gustarían las multitudes, sin contar que cuando habían muchas personas más posibilidades de morir tenías si iniciase un apocalipsis zombie. Ella culpaba de esos pensamientos a Jeremy por haber sugerido que viesen unos capítulos de 'The Walking Dead'.
-Hola, tengo unas velas.- Caroline les sonrió mientras les tendía las velas a Bonnie y Amaya, ya que Elena ya tenía una.
-Hola.- Saludaron Bonnie y Amaya a la vez y Caroline les sonrió una vez más entrelazando sus brazos con ellas, era obvio que estaba demasiado contenta porque todo el evento que había preparado era un éxito.
Amaya observo como Elena y Matt se quedaron observando torpemente y como Elena tratando de librarse de la incomodidad se giro para encender la vela de otra persona, solo para resultar ser Stefan, lo que hizo el ambiente más incomodo. Ella rodó los ojos cuando su gemela camino unos pasos alejándose de Stefan. Elena siempre se enfadaba por cosas insignificantes. ¿Qué importaba la ex-novia de Stefan? La misma palabra lo indicaba. Ex-novia. No tenía porque cuestionar a Stefan y culparle de no haberle dado explicaciones, solo se habían conocido hace tres días, por dios, no estaban casados, ni siquiera estaban saliendo.
Soplo suavemente en la vela haciendo que la llama se apagase y se alejo de sus amigas con su cámara. Tranquilamente se apoyo en un árbol y empezó a hacer fotos de cosas que le llamasen la atención. Justo cuando estaba a punto de hacer una foto del cometa una mano se poso en su hombro y ella grito sorprendida mientras se alejaba, ¿a qué no adivinas lo que paso? Exacto, ella tropezó y cayó de culo al suelo, pero por lo menos la cámara estaba perfectamente... o al menos eso creía...
Damon sonreía con diversión al ver a la pequeña humana maldecir en voz baja a todas las ramas del universo por hacerla tropezar, aunque no había ninguna rama (cosa que Amaya negaría hasta el fin del mundo).- ¿Estás bien?- Pregunto él burlonamente y su sonrisa se ensancho cuando Amaya le dio una mirada fulminante. Aún le sorprendía como ella sabía cuando sus emociones eran falsas o no.
Le ofreció su mano para ayudarla, pero ella o le ignoro completamente o no se dio cuenta por estar ocupada asegurándose que la cámara estuviese bien. Amaya soltó un suspiro de alivio y levantó la vista para ver una mano delante de ella, sorprendida volvió a retroceder y volvió a caer al suelo. La carcajada de Damon resonó como un eco y ella se quedo paralizada mientras su pulso se aceleraba, no sabía lo que era peor, que su cuerpo doliese por las caídas o que se hubiese alejado bastante de la multitud y ahora estuviese sola con Damon.
-¿Estás nerviosa?- Amaya frunció el ceño a Damon ante su pregunta, pero dejo que la ayudase a levantarse.
Observo como Damon se volvía a agachar y cogía su cámara. En vez de devolvérsela, él se quedo mirando las fotos que ella había hecho y frunció el ceño al encontrar una foto de Stefan, de Elena y de Amaya, los tres estaban sonriendo alegremente a la cámara que sujetaba Amaya con un brazo mientras su espalda estaba presionada al pecho de Stefan, Elena estaba a su lado riendo ante las tonterías de su hermana. Con movimientos rápidos y sin que ella se diese cuenta borró la foto, él sonrió forzadamente a Amaya antes de levantar la cámara y echarle una foto y esta vez sonrió de verdad cuando vio como Amaya sacaba la lengua y entrecerraba los ojos en la foto.
-¿Qué estás haciendo?- Pregunto ella incomodad.
Él se había acercado a ella invadiendo su espacio personal con la cámara aún en sus manos, el brazo de Damon rodeó la cintura de la inocente humana acercándola a él y se volvió a la cámara sonriendo. Ella al no ver ninguna otra opción también se volvió a la cámara, pero no sonrió, ella nunca había estado así con un chico que no considerase como su hermano, por eso esto era nuevo para ella y hacía que su pulso se elevase y se incomodará.
El flash los golpeó dejando momentáneamente a Amaya con pequeñas manchas en su visión y anunciando que la foto estaba hecha, Damon se alejó sonriendo y miró la foto mientras inclinaba la cabeza hacía un lado como si estuviese escuchando algo, se volvió hacía Amaya y por un segundo sus ojos brillaron posesivamente, aunque Amaya no se dio cuenta de eso.- ¿Estás nerviosa?
Amaya alzó una ceja ante la insistencia que había en su voz para que respondiese, era como si él supiese la respuesta pero necesitará escucharla de ella, así que Amaya, como la mayoría de veces, actuó sin pensar y se inclino cerca de él mientras sonreía de lado.- ¿Debería?- Susurro, le quito la cámara de las manos y empezó a caminar de nuevo hacía la plaza.
Damon estaba seguro de que si él hubiese sido humano su corazón se hubiese detenido ahí mismo, pero como no lo era, agradeció que ella se había ido para que no pudiese ver como sus colmillos sobresalían deseando la sangre de Amaya, y solamente su sangre. Tardo unos minutos, pero consiguió recuperar la compostura. Tal vez sería el momento perfecto para buscar una distracción, él dio una última mirada hacía donde había desaparecido Amaya y se alejo hacía el bar.
oo
-Nos conocimos y hablamos y fue épico, pero luego salió el sol y apareció la realidad.- Stefan se quedo mirando como Elena se alejaba de él tras pronunciar esas palabras. Bajo la cabeza tristemente, su única esperanza de ser feliz se había esfumado y todo por culpa de Damon. Sus puños se cerraron con ira, toda tristeza que había tenido antes había desaparecido por completo, casi salto sorprendido cuando unos brazos rodearon su cintura abrazándolo.
Incluso sin abrir los ojos supo de quien se trataba, Amaya tenía un aroma peculiar y adictivo, más adictivo que el que tenía Elena y cualquier humano. Él debería de tomar sus precauciones y alejarse de Amaya para evitar hacerle daño, pero ella tenía algún tipo de aura a su alrededor que cuando entraba en alguna habitación o se acercaba a ti todas tus preocupaciones se iban y podías relajarte completamente. Y Stefan estaba agradecido por eso, porque gracias a Amaya podía controlarse mejor en el instituto y en lugares donde hubiesen muchos humanos como ahora. Él abrió los ojos y se volvió hacía a ella sin romper el abrazo, tenía miedo de que ella también se alejase de él, pero ella le sonrió tranquilizadoramente haciendo que Stefan envolviese sus brazos alrededor de ella también.
-No te preocupes, ella entrará en razón en seguida y volverá a caer en tus pies.- Animo Amaya y Stefan por alguna razón se sintió mejor. ¿Cómo podía Amaya con unas simples palabras alegrar toda su existencia?- Seguramente será esta noche.- Añadió ella con confianza y él sonrió creyendo por completo en sus palabras, se sentía como si pudiese confiar en todo lo que Amaya le dijese.
-Eres la mejor, Maya.
-Lo sé, pero siempre puedes regalarme unas cuantas botellas de Coca-Cola para agradecemerlo.- Stefan ahogo una carcajada, él sabía perfectamente que ella no tenía permitido comer o beber mucho azúcar, pero eso ella no lo sabía e intentaba aprovecharse de eso. Chica inteligente. Pensó negando con la cabeza, Amaya nunca dejaría de sorprenderlo.
Definitivamente ahora estaba más decidido a proteger al pueblo de su hermano.
Amaya rompió el abrazo y se despidió de él, aún preguntándose mentalmente por qué no le había dicho a Stefan que su hermano estaba aquí. Seguramente sería por la tensión que parecía haber entre los dos hermanos. Restandole importancia ella empezó a caminar hacía el Grill donde había quedado antes con sus amigos y su gemela, nada mas entrar al bar familiar vio al grupo rodeando una mesa. Estuvieron durante unos minutos bromeando y riendo alegremente, pero Amaya como normalmente hacía estaba en su propio mundo, pero esta vez era por culpa de Damon, sus pensamientos estaban completos de él. ¿Por qué siempre que se tocaban, incluso si solo era un roce, sentía electricidad recorrerle? Y ella sabía que por las expresiones de Damon que él también lo sentía.
-¿Alguien ha visto a Vicky?- Pregunto Jeremy con urgencia y pánico acercándose con rapidez a la mesa.
-Tú eres el que la acecha, así que tú dinos.- Amaya miro mal a Tyler y le dio sutilmente una patada por debajo de la mesa y casi deja escapar una rísita cuando él miro a su alrededor con el ceño fruncido y confundido.
-No puedo encontrarla.- Jeremy le volvió a recordar la seriedad del asunto y ella se levantó lista para empezar a buscarla.
-Es probable que haya encontrado a otro con quien divertirse. Lo lamento, traficante, supongo que te reemplazaron.- La sonrisa de Tyler aumento al ver como Elena volvía la mirada hacía él confundida y como Amaya se tensaba.
-¿Por qué le dices traficante?- Pregunto Elena a Tyler, aunque algo en su tono y la mirada que le lanzaba a Jeremy de reojo decía que lo sospechaba.
-Pregúntale.- Dijo Tyler.
-¡Es mentira!- Exclamo Amaya golpeando la mesa fuertemente haciendo que todos se sorprendieran, pero a ella no le importaba, ella estaba demasiado ocupada asesinando con la mirada a Tyler.
-¿Quieres hacer esto ahora?- Pregunto Jeremy con incredulidad e ira.
-¿Estas traficando?
-Nunca te elegirá.- Aseguró con suficiencia Tyler.
-Ya me eligió. Una y otra vez.- Replico Jeremy y Amaya no pudo ocultar la sonrisa que creció en su rostro ante las caras de incredulidad del grupo.
-¿Tuviste sexo con Vicky Donovan? Es decir, ¿Vicky Donovan tuvo sexo contigo?- Pregunto Caroline después de que Tyler se burlara en voz baja. Al parecer Amaya era la única que había notado la cara incomodad de Matt.
-Y ni siquiera la tuve que forzar a hacerlo.- Espeto Jeremy y todo se quedo en silencio durante unos segundos mientras miraban a Tyler.
Amaya notando que estaba a punto de empezar una pelea habló.- ¿Qué tal si todos os calláis y nos centramos en buscar a Vicky?- Para su alivio todos asintieron y empezaron a caminar en direcciones diferentes, ella se fue con Matt sin saber que Elena había agarrado a Jeremy y lo estaba arrastrando.
-¿Así que ahora te dedicas a traficar?- Pregunto Elena y Jeremy la miro fijamente.
-No estoy traficando.- Aseguró y Elena asintió con incredulidad. Lo sabía, él sabía que ella no le creería, ella no era como Amaya.
-Mira, estoy harta de hablarte duro con amor, Jer. Se nota que no te llega.- Esto confirmaba las sospechas de Jeremy, Elena había aprovechado que Amaya se había ido para darle la charla, porque ambos sabían perfectamente que si Amaya llegase a estar ahí defendería a Jeremy cueste lo que cueste, incluso si hiciera falta pelearse con su gemela.
-Tú y Jenna, entre las dos...- Jeremy dijo frustrado y Elena noto como no menciono a Amaya antes de que lo interrumpiese.
-Podemos parar si quieres. Podríamos enviarte a un terapeuta en dónde serías forzado a enfrentarlo. O a rehabilitarte, en donde te sentarías con un grupo y les contarías a esos extraños como hiciste para destruirte la vida.- Hablo Elena con toda seriedad mirando a Jeremy.- O podrías hablar conmigo.- Añadió suavemente.
-Voto por ninguna. Solo necesito a Amaya.- Jeremy susurró lo último, pero Elena lo escucho, y empezó a alejarse para buscar a Vicky, hasta que se detuvo y volvió la cabeza un poco para mirar a su hermana.- No trates de ponerla contra mí, porque sabes quien va a perder.
Elena se quedo mirando como su hermano se alejaba sabiendo que tenía razón, siempre había sido una competición para tener la atención de Amaya y siempre ganaba él, Amaya siempre elegía a Jeremy. Ella se floto la cara con frustración, era ridículo que tuviese celos de su hermano pequeño, en realidad debería tener celos de su gemela, pero era literalmente imposible, Amaya no hacía nada con maldad y la inocencia siempre brillaba en sus ojos, así que no podías odiarla, ni aunque lo intentases con todas tus fuerzas.
Elena y Amaya entraron en su casa y subieron las escaleras. Stefan había encontrado a Vicky y ahora estaba bien, así que todos se habían separado, algunos se quedaron en el Grill y otros volvieron a casa.
Ambas hermanas compartieron una mirada al ver como la luz de la habitación de Jeremy estaba encendida y se escuchaban ruidos, ellas se acercaron confundidas.- ¿Jeremy?- Pregunto Amaya, que ella supiese se iba a quedar un rato con Vicky para asegurarse de que estuviese bien, aunque no se lo diría ni a Elena, ni a su tía Jenna.
-No, soy yo, la patrulla hipócrita.- La voz de Jenna resonó y ambas entraron en la habitación de Jeremy para verla rebuscando en los cajones y armarios de Jeremy.
-¿Qué haces?- Pregunto Elena.
-Me he convertido en mi peor pesadilla.- Respondió Jenna deteniéndose un momento y mirando a su alrededor. Amaya negó con la cabeza y se tumbo en la cama tranquilamente, abrió el cajón de la mesilla y encontró el cuaderno de dibujo de Jeremy. Ella lo ojeo con una sonrisa al encontrar los dibujos de vampiros que ambos hacían de pequeños, él realmente era bueno en dibujar y lo seguía siendo, pero desde el accidente no volvió a dibujar, al igual que ella.- No puedo hacerlo. Diré o haré algo equivocado, él se pondrá peor, Amaya volverá a aislarse, y será mi culpa. Es imposible.- Esas palabras sacaron por completo a Amaya de sus pensamientos y se volvió a mirar a su tía.
-Es el miedo el que habla por ti. Estás un poco asustada, es todo. Todos lo estamos.- Susurró Elena.
-Eres la mejor tía que nadie nunca podría pedir, no dejes que nadie te diga lo contrario.- Dijo Amaya levantándose de la cama y abrazando a su tía de lado.- Jeremy va a estar bien y yo nunca me aislare de nuevo, pero para eso necesitamos que nunca te rindas, porque si te rindes antes de luchar no quedará nada. Puede que cometas errores, pero así es la vida, se vive para aprender de tus errores y no echarte atrás por el miedo...- Elena y Jenna miraron con lagrimas en los ojos a Amaya.-...porque cuando superas el miedo viene lo que tanto esperabas y no podrás dejar de sonreír.- Amaya les sonrió tranquilizadoramente y las dos se abrazaron fuertemente a ella.
Elena se separó del abrazo y salió de la habitación con Amaya siguiéndola, iba a irse a su habitación cuando Amaya la agarro suavemente de la muñeca.- ¿Amaya?- Cuestiono confundida.
-Ve a buscar tu felicidad.- Dijo simplemente empujándola a Elena hacía las escaleras, Elena asintió y se dio la vuelta para abrazarla, inmediatamente Amaya también le devolvió el abrazo.- Te quiero, Ellie.
A Elena se le escaparon unas cuantas lágrimas al escuchar el apodo que Amaya le había puesto cuando Jeremy aún no había nacido, con una sonrisa su gemela le seco las lagrimas y la volvió a empujar hacía las escaleras.- Yo también te quiero, Amaya.- Susurró empezando a bajar las escaleras y su carcajada resonó por todo el pasillo cuando escucho el grito de Amaya.
-¡Ni se te ocurra despertarme de madrugada!
Siento mucho al ver tardado tanto en subirlo, y seguramente el capítulo 3 tarde un poco más porque acabo de empezar las clases y me tengo que centrar en los estudios, pero aún así seguiré escribiendo de vez en cuando y todos los fin de semanas.
He intentado a hacer a Damon igual que en la serie y no tan OC, pero todos los que hayamos visto la serie sabrá que Damon ama con profundidad (o al menos eso es lo que yo veo y por eso me encanta ese personaje), por lo cuál si en el futuro habrá partes cursis es por eso.
No sabéis lo que me alegra conectarme y ver que tengo notificaciones de que siguen mi historia, eso hace me esfuerce mucho más para teneros los capítulos listos lo más pronto posible. cada vez que alguien me sigue casi salto de alegría, porque me encanta que a vosotros os guste mi historia.
Por lo cuál agradecería si me comentaseis dándome vuestra opinión.
...ElenaDreams.
