Tenía pensado en hacer el capítulo corto, pero me inspire y ha acabado así.
Lo siento por no poner algunas escenas de Stefan y Damon, pero realmente quiero llegar a los capítulos que estoy deseando escribir, además esas escenas eran irrelevantes.
Espero que os guste...
...ElenaDreams.
*Respondo a comentarios:
angelica: Me alegra de que te haya gustado ese capítulo, realmente estoy orgullosa de como me quedo.
favy-chan: Muchísimas gracias por tus palabras y no te preocupes que seguiré con la historia, incluso si tardo en actualizar.
Este capítulo os lo dedico a vosotras.
Electric Love
Capítulo 4- Lazos familiares.
Amaya abrió los ojos de golpe y se levanto de la cama con un mal presentimiento. Sus pies desnudos iban golpeando suavemente el suelo mientras caminaba por el pasillo. Su casa estaba demasiado tranquila, normalmente Jenna estaría corriendo por toda la casa intentando prepararse y no llegar tarde al trabajo, Elena ayudaría a su tía a encontrar sus cosas y vigilaría de vez en cuando las habitaciones de sus hermanos, y Jeremy estaría en su habitación durmiendo o jugando videojuegos.
-¿Hola? ¿Jeremy? ¿Elena?- Preguntó y la única respuesta que recibió fue unos crujidos de la planta baja, ella se asomo un poco por la barandilla de la escalera y jadeo de sorpresa cuando vio una sombra moverse demasiado rápido.
Bajo las escaleras intentando no tropezar y caminó hacía donde se escuchaba unas voces amortiguadas. Intento encender las luces, pero como en cualquier película de miedo no funcionaban y eso hizo que ella se quejase en voz baja sobre los clichés. Volvió a caminar hacía la voz y descubrió que era la televisión encendida en el canal de las noticias.- Soy Logan Fell, en vivo desde las calles de Mistic Falls con noticias de último minuto de otro mortal ataque animal.- En ese punto el presentador tenía toda la atención de Amaya mientras observaba fijamente la pantalla.- El animal salvaje que aterroriza a los ciudadanos de Mistic Falls se ha cobrado otra víctima. Una alumna de la secundaria local, Elena Gilbert.
Amaya se tambaleo y se llevo las manos a la boca reteniendo un sollozo al ver una foto de su hermana. No podía ser. Su hermana no podía estar muerta. Pero por mucho que ella se negase a creerlo la prueba brillaba cegadoramente en la pantalla.
-La siguiente eres tú.- Girándose hacía la voz, vio que Damon estaba con las manos delante de él casualmente mientras la miraba como un depredador, y en ese momento Amaya se echo a correr intentando alejarse de él, porque dentro de ella lo sabía, sabía que él había sido el asesino de su gemela y de las otras víctimas.
Ella sabía que nunca podría salir a la calle, así que corrió a la cocina y busco desesperadamente algún arma. Sus dedos rozaron un cuchillo, pero antes de que pudiera agarrarlo más firmemente unas manos rodearon su cuello empujándola hacía atrás y algo la mordió fuertemente. Y lo único que pudo hacer Amaya era gritar mientras Damon le arrancaba la garganta como había hecho con Tanner.
oo
Stefan se incorporo en su cama completamente tenso y atemorizado, pero se relajo cuando se dio cuenta que solo había sido una pesadilla. Una horrible pesadilla.- ¿Una pesadilla?- Su cabeza se volvió bruscamente y vio a Damon sentado en la silla del escritorio mirando algo que tenía en sus manos.- ¿Sabes lo fácil que fue meterme en tu cabeza? Realmente necesitas sangre humana. ''Son las reglas del juego'' Referencia de fútbol americano. ¿Demasiado pronto?- Damon miro brevemente a su hermano cuando no recibió respuesta y se encogió de hombros. En un segundo Stefan había usado su velocidad vampirica, agarró una daga cegado por la ira y se lo lanzo a Damon. Él simplemente miro el cuchillo clavado por debajo de su corazón y se levanto sin siquiera estremecerse, con la mirada fija en Stefan él se saco la daga y alzó una ceja.- De acuerdo, lo merecía. Pero solo quería que supieras que atraparon al culpable. Al animal responsable de matar al entrenador Tanner y todas esas personas.
-¿De qué estás hablando?- Preguntó Stefan con brusquedad.
-Era un puma. Uno muy grande.- Damon hizo dramáticamente la forma del puma con sus manos.- Atacó a un cazador esta mañana. Está en las noticias. ''Capturaron a bestia mortal'' ''Todo está bien en Mistic Falls''
-¿Por qué cubriste tu rastro?- Volvió a preguntar Stefan esta vez confundido, a su hermano nunca le gusto Mistic Falls, ¿por qué ahora quería quedarse?
Mentalmente Damon rodó los ojos, ¿por qué siempre Stefan tenía que hacer preguntas? Él empezó a caminar un poco intentando calmar su irritación y le respondió a su hermano.- Decidí quedarme un tiempo. Me estoy divirtiendo mucho aquí contigo, Elena y Ma... Amaya- Damon se interrumpió a sí mismo esperando que su hermano no se diese cuenta, y al parecer no lo hizo.
-Ahora no las puedes tocar.- Afirmó Stefan, un poco orgulloso de que su plan hubiese funcionado.
-Bueno, la verbena me mantiene fuera de sus cabezas. Pero tal vez ése no sea mi objetivo. Aunque no lo creas, a algunas chicas no necesito persuadirlas. Algunas chicas no resisten mi apariencia, mi estilo, mi encanto y mi inquebrantable habilidad de escuchar a Taylor Swift.- Con forme Damon iba enumerando sus rasgos caminaba hacía Stefan y en cuanto dejo de hablar sonrió a su hermano y le apuñalo con la daga en el estomago. Al Stefan no alimentarse de sangre humana era más débil, por lo que la herida le dolía mucho más y con un gruñido de dolor cayó al suelo de rodillas.- Sabes, estoy seguro de que Amaya no podrá resistirse a mí durante mucho más tiempo.- Comentó él mientras observaba a su hermano gimiendo de dolor en el suelo. Empezó a alejarse, pero antes miro a su camisa destrozada con una mueca.- Es John Varvatos. Una jugada tonta.
Stefan arranco la daga fuera de él y suspiro de alivio al sentir la herida ya sanándose por completo, volvió la cabeza y fijo su mirada llena de frustración por donde había salido Damon. Su hermano era peligroso y lo era aún más cuando estaba enfadado, así que esperaba que él no hiciese ninguna tontería o matase a alguien más.
-Repetimos, el animal que aterrorizaba a Mistic Falls fue capturado.- Anunció el reportero en las noticias y Amaya alzó las cejas con incredulidad. ¿Qué clase de animal podría hacer todo eso? Negó con la cabeza y mastico otra cucharada de cereal con chocolate, ya pensaría en los misterios de Mistic Falls después.
Jenna golpeó la mesa con fuerza mientras miraba con furia a la televisión y Amaya la miro antes de volver a concentrarse en sus cereales, ella ya se había acostumbrado al extraño comportamiento de su tía desde que habían puesto las noticias. ¿Tal vez estaba en contra del abuso animal? Si era así Amaya lo entendía, ella también estaba en contra de abusasen de un animal, no importa lo peligroso que fuese, y sinceramente esperaba que a ese puma lo dejasen libre en su habita natural.
-Escoria, basura.- Murmuró su tía otra vez, se había pasado los últimos minutos murmurando insultos y golpeando cosas al azar, y Amaya estaba empezando a preocuparse por su salud mental, pero su preocupación se desvaneció un poco cuando volvió a masticar el delicioso chocolate.
Jenna le dirigió una mirada a su sobrina para su opinión y Amaya asintió totalmente de acuerdo.- Será capullo.
-¿A quién le habláis?- Preguntó Elena entrando a la cocina y observando a ambas con una mirada extraña.
-Si, ¿a quién estamos insultando?- Pregunto Amaya y recibió una mirada de incredulidad de ambos miembros de la familia.
-A él.- Respondió secamente Jenna señalando la pantalla.- El sujeto de las noticias, también conocido como Logan ''basura'' Fell. ¿Vuestra madre alguna vez os contó por qué me fui de Mistic Falls?- Reconocimiento brillo en los rostros de Elena y Amaya, aunque en el de Amaya también brillo el resentimiento al recordar cuando de pequeña le pidió un helado a Logan y él se negó. ¡Se negó! Desde ese día Amaya estuvo en contra de esa relación e hizo una pequeña celebración con Jeremy cuando rompieron, obviamente a escondidas, no querían romper más el corazón de su querida tía... aunque tal vez el chocolate y las golosinas que egoístamente tratasen de ocultar tuviesen algo que ver...
-Imposible. ¿Tú y él?- Se rió Elena.- Es lindo.- Añadió y recibió dos bufidos a cambio.
-No es lindo. No hay nada lindo sobre él.- Se negó Jenna.
-¡Y es un tacaño!- Añadió Amaya.
Jenna apagó el televisor cuando Logan iba a volver a hablar y compartió una sonrisa malvada con Amaya ante eso, ignorando a Elena que negó con la cabeza a su comportamiento infantil y se sentó en la silla al lado de Amaya poniendo una caja en frente de ellas, Amaya rápidamente rebuscando en la caja al reconocer los objetos históricos que pasaban entre las generaciones.- ¿Qué estás haciendo con eso?- Pregunto Jenna con curiosidad, también reconociendo el contenido de la caja.
-Ayer fui y lo saqué de la caja de seguridad. Mamá le dijo a la Sra. Lockwood que lo prestaría al consejo de fundadores para la muestra de herencias.- Informó Elena sacando los objetos y Amaya hizo una mueca, podía ser egoísta, pero ella no quería dar nada que había estado en su familia en cada generación a una estúpida fiesta, por desgracia Amaya sabía lo ilusionada que su madre estaba con la fiesta de fundadores, así que no pudo negarse a prestarlo.
-¿Es el anillo de boda de la abuela Beth?- Pregunto Jenna girando un anillo en sus dedos.
-Originalmente era el anillo de boda de la tatarabuela Mary.- Respondió automáticamente Amaya. Jenna y Elena compartieron una mirada y sonrieron.
-Siempre la empollona, ¿verdad, Amaya?- Se burló Elena, sonriendo a Amaya para que supiese que estaba bromeando.
-Tal vez. Pero, admítelo, tú estás celosa de que la inteligencia de la familia fue toda para Jeremy y para mí.- Elena hizo un ruido ofendido y Amaya le sonrió descaradamente mientras le guiñaba un ojo a Jeremy que acaba de entrar y que ahora estaba observando la escena con diversión junto a Jenna.
Elena intento golpear a Amaya, pero ella se alejo hacía Jeremy esperando ese movimiento y Jeremy la cubrió de la furia de Elena. Jenna observaba la escena frente a ella mientras sonreía suavemente, le encantaba que los tres actuasen así, como si volvieran a ser niños sin nada que temer. Una sonrisa nostálgica se formo en sus labios al recordar las veces en las que Amaya y Jeremy regresaban del colegio prácticamente lanzándose a su padre para que les contase historias sobre las familias fundadores e incluso a veces le contaban historias de vampiros, sin embargo Elena siempre regresaba emocionada, pero con más calma, e iba directa a su madre para hablarle de las nuevas amigas que había hecho ese día y como Amaya parecía meterse casi siempre en problemas.
Observándolos ahora le recordaba a todos esos buenos tiempos y tuvo esperanza de que siguiera así.
-¿Cuánto crees que valgan estas cosas en e-bay?- Preguntó Jeremy separándose de sus hermanas y agarrando un reloj de bolsillo.
Elena frunció el ceño y le arrebató el reloj.- No lo averiguarás.- Espetó ella y el ambiente alegre que había antes se fue tornando oscuro haciendo que la sonrisa de Jenna desapareciese, tal vez ella había hablado demasiado pronto.
-Eso es de mamá y papá. No puedes simplemente regalarlas.- Jeremy se estaba enfadando cada vez más y más con Elena, por la mirada de Amaya veía que ella si comprendía en lo que pensaba y que ella sentía lo mismo, entonces, ¿por qué Elena no lo hacía? ¿Por qué ella no entendía lo importante que eran esos objetos para ellos dos? Era cierto que Elena nunca estuvo interesada en la historia como ellos, pero aún así debería comprenderlos y no regalar su herencia a la primera oportunidad que tenía.
-No las regalaré. Se llama préstamo, Jeremy.- La voz de Elena estaba llena de condescendencia y eso solo hizo que Jeremy se enfadase más, él no era un crío pequeño, pero opto por ignorarla cuando Amaya le suplico con la mirada y en su lugar fue hacía el frigorífico, aunque se detuvo cuando Amaya le tendió un cuenco lleno de los cereales favoritos de Amaya y él la beso en la mejilla en agradecimiento.
El timbre sonó y Elena se levanto rápidamente con una sonrisa enorme. Jeremy bufo con incredulidad al ver como Elena besaba a Stefan y luego lo arrastraba a arriba, no podía creer que a ella le importase más un chico que acababa de conocer y que se olvidase rápidamente de los objetos con un increíble valor histórico. Se sentó en la mesa de mal humor y miro como Amaya recogía delicadamente los objetos y los ordenaba dentro de la caja. Se sentía bien saber que al menos un miembro de la familia que le quedaba compartía su interés por la historia, le hacía sentir menos raro.
-Jeremy.- Advirtió Amaya.
-¡Es su culpa!- Se defendió él automáticamente y Amaya alzó una ceja.- ¡Pero, Aya...!- La mirada de Amaya se intensifico y él suspiró derrotado.- Lo siento...- Murmuró cruzándose los brazos de mal humor y Amaya asintió satisfecha cerrando la caja.
Al menos eso no ha cambiado. Pensó Jenna observando a ambos hermanos, era sorprendente como Amaya hacía que Elena o Jeremy se disculpasen cuando se peleaban entre ellos, aunque a ella ya no le sorprendía tanto como antes, Amaya siempre fue la mediadora entre los tres, a pesar de que a veces Jeremy y Elena se peleaban por ella.
Unos minutos después Amaya decidió subir arriba y se detuvo en la puerta de la habitación de Elena, con cautela se acerco y llamó.- ¿Estáis decentes?- Preguntó y a cambio recibió dos risas, o más bien Stefan se reía abiertamente y Elena se reía nerviosamente, seguramente con las mejillas rojas.
-Sí.- Le respondió Stefan y ella entró sin dudar, haciendo que Elena le frunciese el ceño, pero a Amaya no le importo, demasiadas veces Elena le había hecho lo mismo en el pasado. Vio como Stefan se alejaba de Elena y ella sonrió, al parecer había interrumpido. Opps.
-¿Se lo has preguntado ya?- Preguntó Amaya a su gemela y esta negó.
-Lo iba a hacer ahora mismo.- Amaya se burlo en voz baja, obviamente ella había estado ocupado con otras ''cosas''- ¿Cómo luces en traje?
-Puedo arreglármelas.- Stefan miro con curiosidad a ambas gemelas tratando de averiguar que planeaban.
Elena sonrió encantadoramente a él y espero a que aceptase.- ¿Qué tal mañana por la noche? ¿Serías mi cita para la fiesta de fundadores?-
-¿Todavía lo hacen?- Dejo escapar Stefan sin darse cuenta, pero pronto notó su error al ver como ambas hermanas lo miraban, Elena lo miraba con sorpresa y alegría, y Amaya con confusión. Él se golpeó por su estupidez, les había contado que se había mudado cuando era pequeño y que no había vuelto desde entonces.
-¿Has ido antes?- Preguntó Elena sonriendo.
-No, a los Salvatore ya no los invitan.- Evadió un poco la pregunta, él no quería mentirles, pero por el brillo de curiosidad en los ojos de Amaya supo que debería de haber dicho otra respuesta en vez de esa, por los pocos días que había estado aquí, Stefan había llegado a conocer bastante a Amaya y sabía que ella tenía una gran curiosidad por el mundo y por la historia.
-Bueno, este año está el proyecto herencia que significaba mucho para mi madre. Estaba muy involucrada en el consejo de los fundadores y era su fiesta favorita.- Informó Elena y Stefan le sonrió suavemente.- Sé que suena aburrido, pero-
-Será un honor acompañarla, señorita Gilbert.- Elena sonrió y Amaya inclino la cabeza, Stefan acababa de ganar puntos con Elena por su caballería.- ¿Y tú Amaya? ¿Irás a la fiesta?
-Lo dudo. Nunca me han gustado esas fiestas.- Respondió Amaya y Stefan negó con la cabeza sonriendo con un plan formándose en su mente.
-Podrías venir con nosotros.- Ofreció él y ella lo miro sorprendida.- Tal vez te diviertas y yo podré presumir que tengo a las hermosas gemelas Gilbert en mis brazos.- Stefan dio una falsa sonrisa arrogante y ambas gemelas se rieron.
-No tengo opción, ¿verdad?- Se dio cuenta Amaya y Stefan lo confirmo sonriendole enormemente.- Adiós a mi plan de pasarme toda la noche viendo un maratón de ''Sobrenatural''.- Amaya hizo un puchero, pero sonrió unos segundos después.
Los únicas personas que vivían en la casa Salvatore fueron Damon, Stefan y Zach. Los dos primeros al ser vampiros no se quedaban durante mucho tiempo en el mismo sitio, por lo que durante bastantes años era Zach quien vivía ahí acompañado con la soledad y el temor. Al vivir en esa casa obviamente él sabía lo que en realidad eran Stefan y Damon, y por esa razón nunca había socializado mucho con los ciudadanos de Mistic Falls, él tenía miedo de encariñarse con alguien y que en una de las visitas de los hermanos ese alguien acabase muerto. Era cierto que Damon solo lo había visitado una vez y fue cuando era un adolescente, Stefan lo visitaba cada unos cuantos años, pero a pesar de las pocas veces que visitaron Mistic Falls, ambos solamente se quedaban dos días y se iban.
Y ya había pasado cuatro días completos, cuatro días que ellos habían permanecido, cuatro días en la que la gente cada vez corría más peligro. Por desgracia Zach era un simple humano y no podía hacer nada para detenerles. Aunque él debía admitir que su opinión sobre Stefan había cambiado, él se había dado cuenta que realmente Stefan no quería dañar a nadie como Damon.
Zach caminó por uno de los pasillos de la enorme casa de los Salvatore, pero se detuvo en seco al ver a Damon tumbado en un sofá con una libreta en sus manos.- No sabía que estabas aquí.- Él en realidad si lo sabía, Stefan le había informado sobre la llegada del mayor Salvatore, pero aún tenía la esperanza de que él se hubiese aburrido y se hubiese marchado como siempre hacía.
-Estaba viendo los deberes de Stefan.- Respondió Damon sin mirarlo.- Este país se ha venido abajo en los últimos cien años. No entiendo por qué quiere ir a la escuela.- Zach con mucho esfuerzo pudo lograr mantenerse de retroceder, cuando la mirada fría de Damon se puso en él.- Quiero decir, en los sesenta, fue a la universidad. Harvard, según tengo entendido. De hecho, no, tampoco lo entendí.- Por la sonrisa que amenazaba en crecer en el rostro de Damon, Zach supo que Damon sabía perfectamente el efecto que tenía en él y eso obviamente le estaba entreteniendo. Eso era otra cosa que odiaba de los vampiros. Ellos veían a los humanos como un juguete para jugar cuanto quisieran.- Adelante, dilo. ¿Qué estás pensando?- Le preguntó y él se armo de valor para responder.
-¿Por qué estás aquí, Damon?
Damon levanto la cabeza y se preguntó mentalmente si a todos le gustaban hacerle la misma pregunta una y otra vez.- Para pasar tiempo contigo, Zach. La familia es importante.- Él le sonrió y cerró la libreta de Stefan aburridose de ella.
-Te conozco.- Declaró Zach y Damon apoyó la cabeza en el respaldo del sofá perdiendo el interés en la conversación.- Siempre tienes un motivo. Así que dime, ¿cuál es esta vez?
Esa pregunta hizo que la furia inundase a Damon. ¿Quién se creían que eran Stefan y Zach? Ellos no tenían el derecho de cuestionarle nada, ellos debían saber que si él quería podría matarlos en un segundo sin dudar, y él estaba dispuesto a mostrárselo. En un segundo Damon tenía a Zach agarrado del cuello e impidiendo que el aire entrase en sus pulmones.
-No estás en posición de cuestionarme.- Gruño Damon y Zach tragó saliva, o al menos lo intentó.
-No quise molestarte.
-Esto no es molestia, Zach.- Damon sonrió satisfecho como los ojos de Zach brillaron con miedo, pero no era suficiente y él apretó el agarre en el cuello.
A Zach cada vez le ardían más los pulmones exigiendo oxigeno. Su vida estaba literalmente en las manos de Damon y él sabía perfectamente que el vampiro no lo dejaría vivir, definitivamente había sido una muy mala idea pensar que podría conseguir que Damon desapareciese por si mismo. Las frías manos en su cuello y la mirada de satisfacción de Damon le hizo darse cuenta que este era su fin, o al menos lo iba a ser hasta que una voz distrajo a Damon.- ¿Qué sucede?
Damon soltó de mala gana a Zach y se volvió a Stefan que estaba avanzando hacía ellos, la sonrisa en ningún momento desapareció de su rostro.- Teniendo un momento en familia. Pasando tiempo de calidad.- Él acarició burlonamente el hombro a Zach mientras salía de la habitación dejando en el aire una advertencia silenciosa de lo que era capaz.
-¿Estás bien?- Preguntó Stefan avanzando hacía el hombre en el suelo.
-No, no lo estoy.- Espetó Zach alejándose de las manos de su tío.- Y tú tampoco. ¿Cuántos más tienen que morir antes de que te des cuenta?- Preguntó él aún con su respiración jadeante. Zach no podía creer que Stefan ignorase el peligro que era su hermano para todo el mundo.
-Me doy cuenta, Zach.- Susurró Stefan.
-¿Y por qué no haces nada?
-No puedo, Zach.- Stefan apretó la mandíbula y miró a la puerta asegurándose de que Damon no estaba cerca y bajo su voz a un susurró.- No puedo. Tendría que tomar sangre humana, es la única manera de detenerlo, y no quiero hacer eso.- Explicó.
Zach miro pensativo a la explicación de Stefan, realmente él no quería hacerle daño a nadie. Zach observó por un segundo por donde desapareció Damon y volvió a mirar a Stefan decidiendo confiar en él.- La verbena puede debilitarlo, si la consume. Eso podría echarte una mano.
-La verbena no crece aquí desde 1865. Damon sabe eso. Y lo poco que tenía se lo dí a Elena y a Amaya.- Negó Stefan. Zach observo un largo momento la puerta antes de mirar a Stefan fijamente a los ojos.- ¿Qué?- Preguntó Stefan confundido, y Zach le indico con la cabeza que lo siguiera.
Él decidió confiar en Stefan y ya no había vuelta atrás, solo esperaba que nunca se arrepintiese de esto. Ellos bajaron al sótano y allí Zach mostró su escondite secreto.
-Lo estuviste cultivando.- Dijo Stefan maravillado, observo las plantas de verbena en el pequeño invernadero.
-Es algo que ha pasado a través de las generaciones.- Stefan miro a Zach, él no sabía nada de esto y seguramente Damon tampoco.- La sangre solo corre rápido cuando estás relacionado con vampiros.- Zach permitió una pequeña sonrisa en sus labios y miro a las plantas que podían salvar a un montón de gente.- Damon me mataría si se entera que la tengo.- Era una afirmación y ambos hombres lo sabían.
-Pero me lo dices a mí. ¿Por qué?
-Porque confió en ti.- Declaró Zach.- Y la vas a necesitar si quieres deshacerte de él.
Ambos volvieron a mirar a la verbena y los ojos de Stefan brillaron con esperanza. Al fin podría deshacerse de Damon, al fin estaría eternamente sin sufrir y sin preocuparse, muchas personas estarían a salvo de su hermano y, Elena y Amaya nunca tendrían que ser las victimas de Damon. Al fin Damon Salvatore desaparecería para siempre.
Tyler llamó al timbre de la casa de los Gilbert y esperó. Hacía bastante tiempo que no visitaba esta casa. Aún recordaba cuando Amaya, Matt y él acababan llenos de barro siempre que jugaban. Ellos tres se habían hecho los mejores amigos cuando habían comenzado el colegio por primera vez, obviamente Amaya aún pasaba tiempo con Elena, pero Elena prefería pasar los recreos del colegio con Bonnie y Caroline, y hacer cosas de chicas, cosa que Amaya se negaba diciendo que era aburrido, por lo que ella iba siempre con Matt y él a jugar. A veces se les ocurrían juegos inofensivos como jugar a la rayuela o jugar al pilla pilla, pero después siempre acababan cubiertos de barro y con sus padres regañándolos.
Los tres siguieron siendo inseparables incluso al pasar al instituto, pero Tyler debía admitir que en los últimos años había actuado como un capullo y que por esa misma razón cuando los padres de Amaya murieron, ellos dos se distanciaron hasta el punto de no hablarse nunca más. Y el haberle dado el puñetazo a Amaya en el partido de fútbol ayudo a darse cuenta de lo idiota que estaba siendo.
La puerta se abrió sacandole de sus pensamientos y se abstuvo de bufar o soltar algún insulto cuando vio a Jeremy, y al parecer Jeremy parecía tener las mismas ganas de verle porque intento cerrarle la cara en la puerta.- Estoy aquí por mi madre. Debo recoger algunas cosas.- Explicó y mentalmente se felicito a si mismo cuando no le salió ningún insulto. Él sabía lo protectora que era Amaya con su familia y no ayudaría a que volviesen a ser amigos si él iba insultando a su hermano pequeño.
-Aquí están.- Habló Elena interponiéndose entre ambos y tendiéndole la caja a Tyler.- Por favor, ten cuidado.- Rogó Elena y a su lado Jeremy rodó los ojos sin molestarse en ocultarlo, era obvio que a Elena no le importaba demasiado los objetos.
Elena miró a Jeremy lista para cuestionarlo y él le devolvió la mirada también preparándose para la pelea cuando Amaya asomó la cabeza por el comedor y levanto una ceja a los tres.- ¿Sucede algo?- Elena y Jeremy se miraron y negaron con la cabeza, Amaya asintió satisfecha y volvió a entrar al comedor.
Tyler ahogó una carcajada en su garganta, al parecer los sextos sentidos que tenía Amaya cuando sus hermanos iban a pelear no habían desaparecido. Él esperaba que Amaya no hubiese cambiado mucho en el tiempo que habían estado distanciado y pudiese perdonarlo como hacía antes.
-Sí, cuidado con eso, estúpido.- Jeremy miro con rabia a Tyler, aún recordando el puñetazo que le dio a Amaya, él nunca iba a olvidar eso.
-Aquí no, por favor. ¿Sí, chicos?
-Estoy bien. Él se comporta como un imbécil.- Tyler miro a Jeremy con furia, Jeremy seguramente acababa de destrozar sus posibilidades de reconciliarse con Amaya. Sí. Definitivamente están arruinadas, Pensó Tyler observando como Amaya los miraba a los tres desde atrás con los brazos cruzados y la ceja levantada.
-¡Le diste un puñetazo a mi hermana!- Explotó Jeremy y Tyler inmediatamente hizo una mueca de culpabilidad, pero no dejo que su rostro lo delatase.
-Mira, Tyler quizá deberías marcharte. Dile a tu madre que la veré esta noche.- Dijo Elena intentando sonreír amablemente, pero la sonrisa no llegó a sus ojos, al parecer ella también había recordado quien le había hecho daño a Amaya y por eso ahora mismo le estaba lanzando una mirada fría mientras se daba la vuelta y agarraba la mano de su gemela por el camino.
Amaya se quejó infantilmente mientras Elena la arrastraba hacía la cocina donde esperaba Bonnie para prepararse para la fiesta. Ella no quería ir a la fiesta. Maldito Stefan. Al final se rindió y dejo que su hermana la arrastrase, pero aún así mantuvo un ojo en la puerta donde ahora estaban solos Jeremy y Tyler. Con un largo suspiro se sentó al lado de Bonnie y maldijo en voz baja a su malvada gemela ante la mirada divertida de Bonnie.
-Una flor delicada contra una zorra traviesa.- Habló Bonnie mirando los pinta-uñas en sus manos.
-Difícil decisión. ¿Podemos mezclarlas?- Amaya sonrió al ver como su hermana básicamente estaba brillando de felicidad, si es que eso era posible. Pero su sonrisa desapareció automáticamente al ver todos los productos de belleza que Bonnie estaba sacando de su bolso. Eso no era para ella, ¿verdad? Era para Elena, porque ella tenía la cita con Stefan ¿no? Una mueca de horror se coloco en su cara cuando Bonnie le sonrió malvadamente. ¿En qué se había metido? Hoy no sobrevivía. Pensaba Amaya cubriéndose la cara con las manos.
-Mírate, poniéndote guapa para tu cita. Pareces casi feliz.
-Estoy ''casi''. Hoy será una buena noche.- El entusiasmo y el optimismo básicamente se derramaba por la voz de Elena, ella se sentó al lado de su gemela y miró fijamente a Bonnie. Había notado como ella parecía preocupada e insegura por algo y Elena tenía el presentimiento de que se trataba otra vez sobre Stefan, y a pesar de que no quería oír las razones de porque Stefan era ''malo'' para ella, Bonnie era su mejor amiga y tenía la responsabilidad de escucharla cuando algo le preocupaba.- Pero no dejes que eso te detenga de decirme sea lo que sea que querías decirme cuando entras por la puerta.
Bonnie pareció sorprendida por un momento antes de ocultarlo y evitar la mirada de las gemelas que la miraban severamente.- ¿Y si te lo digo por la mañana? No quiero arruinarte la noche.
-Bonnie, puedes decirlo o puedes tener a Elena molestándote toda tu vida. Yo de ti elegiría la primera opción.- Aconsejó Amaya sonriendo.
-Está bien. Pero no digas nada porque Caroline me mataría si Damon se entera que ella lo divulgó.- Amaya levanto la cabeza de la mesa al escuchar el nombre de Damon y se abstuvo de rodar los ojos. Seguramente esto era parte del plan malvado de Damon y como siempre todos caían en la trampa. Cosa que tenía bastante curiosa a Amaya, ¿nadie más se daba cuenta del tono amargo cuando Damon hablaba de Stefan o de como sus ojos brillaban con maldad y oscuridad mientras actuaba amablemente?- Al parecer Stefan tiene un pasado interesante. ¿Sabes lo que paso con su ex-novia Katherine?
Elena negó mientras Amaya asentía y respondía.- Sé que salió con los dos y por eso tienen problemas.- Ella no menciono que tal vez el odio que Damon tenía a Stefan fuese por algo más, eso era una especie de secreto entre Stefan y Damon, y ella a pesar de que no sabía de que se trataba lo respetaría.
-Sí, ella salía con los dos, sólo que eligió a Damon.- En las palabras de Bonnie, Elena dejó de asesinar con la mirada a Amaya, por no contarle ese detalle, y volvió toda su atención a su mejor amiga.- Y eso volvió loco a Stefan. Hizo cosas terribles para intentar que rompieran. Manipuló a Katherine. Le llenó la cabeza con mentiras hasta que finalmente funciono, y ella se volvió contra Damon.
-Eso suena como la versión de la historia que diría Damon.- Mentalmente Amaya aplaudió felizmente al ver como su gemela parecía darse cuenta de las intenciones de Damon.
-Yo solo quería que lo supierais.
-Como sea, sus relaciones anteriores no son asunto mío.
-A menos que él sea un mentiroso calculador y manipulador. Eso sí es asunto tuyo.
-Stefan no es ninguna de esas cosas.- Defendió Elena.
-¿Sí? ¿Cómo lo sabes?- Bonnie las miró y Elena cerro la boca dándose cuenta que su mejor amiga tenía razón, ella no conocía a Stefan.
Ella se dio cuenta que Amaya había tenido razón, ella estaba saliendo con un chico que apenas había conocido y que no sabía absolutamente nada de él. Inmediatamente sintió la culpa asfixiarla cuando miro a su gemela. Había dejado de lado a Amaya por un chico que acababa de conocer, había sido la peor hermana mayor del mundo el día del partido cuando en vez de atender la herida de Amaya fue a ver el corte de Stefan. Con un suspiro se volvió a los pinta-uñas y decidió prepararse para esta noche, a pesar de que la culpa aún la consumía.
oo
Elena y Bonnie habían terminado de maquillarse y compartieron una mirada pensando exactamente en lo mismo. Con idénticas sonrisas se giraron y miraron a Amaya, que estaba tumbada en su cama jugando con un oso de peluche. Ella pareció darse cuenta de sus miradas porque en un segundo ya se había levantado de la cama y empezaba a caminar hacía la puerta.
Ambas no dudaron ni un segundo en seguirla y acorralarla en una esquina de la habitación.- ¡Capitán Teddy me protegerá!- Exclamó Amaya poniendo delante de ella al oso de peluche, que tenía un sombrero, un parche y una espada de pirata.
Sin piedad Elena agarró a Capitán Teddy y lo lanzó a la cama haciendo que Amaya balbucease con incredulidad y mirase a su compañero perdido. Minutos después Amaya estaba tranquilamente sentada en su cama mientras Bonnie y Elena la peinaban y le ponían un poco de maquillaje. Una sonrisa vertiginosa estaba en los labios de Amaya mientras observaba el bote de Coca-Cola que tenía en sus manos, y Elena se arrepintió de habérselo dado. Solo esperaba que su gemela no se volviese demasiado energética con el azúcar en su sistema.
Un teléfono resonó por encima de la música y Elena fue a contestar, Amaya se levanto pensando que era su oportunidad de escapar cuando las manos de Bonnie la detuvieron y la volvieron a sentar.- ¿Hola? Hola, Sra. Lockwood.- Saludó Elena sonriendo, pero su sonrisa se desvaneció completamente y Amaya frunció el ceño, si llamaba para decir que alguno de los objetos históricos se había roto, la mataría y no le importaría si era la alcaldesa.- ¿Qué quiere decir? ¿De verdad? ¿Está segura? Porque yo lo vi.- El rostro de Elena mostraba realización y miro a Amaya directamente.- Déjeme comprobarlo. Lo encontraré y se lo llevaré. De acuerdo. Adiós.- Elena colgó el teléfono y empezó a caminar con enfado.
-¿Qué pasa?- Preguntó Bonnie a Elena, pero ella la ignoro y siguió caminando.
Amaya se levantó y siguió a su hermana rápidamente, sentía que una pelea se aproximaba. Elena entró en la habitación de Jeremy sin llamar y cuando se acerco a él le quito los auriculares de un manotazo, haciendo que Jeremy hiciese una mueca y la mirase como si estuviera loca, él miro a Amaya que también acababa de entrar confundido y ella negó con la cabeza en respuesta, haciéndole saber que estaba igual de confundida que él.
-El reloj de bolsillo. ¿Dónde esta?- Exigió Elena sin siquiera dejar hablar a Jeremy.
-¿Qué reloj?
-El que robaste de la caja de mamá. Mira, la Sra. Lockwood acaba de llamarme muy asustada. Estaba en la lista, Jeremy. Y no lo encuentra y cree que ella fue quien lo perdió.- Amaya que estaba escuchando a Elena alzó una ceja. ¿Estaban hablando de Carol Lockwood? Amaya no podía ver a la perra de la alcaldesa asustada por un reloj.
-Tal vez lo hizo. Quizá Tyler lo cogió.- Tal vez si Elena se lo pidiese más amable se lo daría. Jeremy hizo una mueca pensativa y negó con la cabeza mentalmente. Ni entonces le daría el reloj y menos sabiendo que ese reloj le pertenecía a él.
-No juegues conmigo. Tu lo tomaste Jeremy.- Elena lo apunto amenazadoramente con el teléfono y él lo aparto sin reaccionar a su acusación. Y al ver Elena esto se volvió acusadoramente a Amaya.- Lo cogiste tú.- Elena miro con decepción a su gemela que ahora estaba atónita mientras se señalaba a si misma.- Siempre lo has ayudado y protegido, y seguramente lo estés ayudando a pagarse las drogas, ¿no?- Amaya y Jeremy se miraron totalmente sorprendidos y ofendidos.- Eso es lo que habéis hecho, ¿no? Vender el reloj para pagar la droga.
-Jódete.- Espetó Jeremy levantándose de la silla y sacando el reloj de su escondite.- Nunca lo vendería.- Aseguró Jeremy para después dárselo bruscamente a Elena.
-Y yo no lo sabía.- Habló Amaya por primera vez y Elena se volvió a ella.- Pero si lo hubiese sabido le habría ayudado encantada a esconderlo.
-¿Por qué?
-Porque se supone que es suyo.- Respondió Amaya con rudeza y Elena hizo una mueca, siempre que Amaya se enfadaba era para las personas que no eran de la familia, esta era la primera vez que Amaya había estado enfadada con ella y eso le hacía daño.
Ante el silencio de Amaya, Jeremy decidió explicar el resto.- Papá dijo que se lo daría al primer hijo varón. Su padre se lo dio a él, ¿y ahora qué?- Jeremy paso a Elena y se sentó en su escritorio colocándose otra vez los cascos.
-Y el iba a dártelo a ti.- La culpa se oía en la voz de Elena, pero Jeremy no le dio importancia.- Mira, Jeremy, aún es tuyo, ¿sí? Mamá se lo prometió a la Sra. Lockwood. ¿Qué quieres que haga?
-Solo tómalo y vete.
Elena y Amaya salieron de la habitación y cuando Elena se iba a disculpar con su gemela, Amaya ya había cerrado la puerta de su habitación con un portazo, dejando sola a Elena con la culpa asfixiandola y con pequeñas lagrimas en los ojos.- Lo siento.- Susurró delante de la habitación de Amaya y al no recibir ninguna respuesta se giro y entro en la suya donde la estaba esperando Bonnie.
-Es genial no envejecer.- Dijo Damon en la casa de los Salvatore mientras se miraba al espejo.- Me gusta ser el eterno semental.
-Sí, ser un adolescente de 150 años ha sido la cúspide de mi felicidad.- Dijo sarcásticamente Stefan y Damon se dio la vuelta sonriendo de lado.
-Arruinas lo divertido, Stefan.- Él miro a su hermano y a la copa de bourbon que estaba bebiendo y sus labios se elevaron un poco al saber perfectamente el plan de su hermano.- Deberíamos tomar un trago para celebrar.- Animó cogiendo un vaso y caminando hacía la botella. Estaba de espaldas a Stefan, pero sabía que él estaba intentando no sonreír al pensar que su plan estaba funcionando.- 1864. Tú y Katherine eran la pareja perfecta. Era el infierno verte bailar con ella.- Admitió observando la antigua foto de Katherine.
-Mi felicidad fue de corta duración, como bien sabes.
-Lo recuerdo. Me fui temprano de la fiesta, estaba esperándola. La noche que la dejaste en su casa, yo estaba esperando dentro. Fuiste tan caballero. Le diste un beso en la mejilla. Y lo que ella realmente quería era...- Dejo de burlarse cuando Stefan se volvió a mirarlo y él sonrió levantando el vaso que había llenado de bourbon mientras hablaba.- Brindo por la historia que se repite.- Damon le guiño un ojo y se acerco la copa a sus labios ante la mirada ansiosa de Stefan, justo cuando estaba a punto de beber un trago giro el vaso y el líquido se derramo en el suelo con el vaso siguiéndolo un segundo después.- Admiro tu esfuerzo, Stefan. Sirviendo tú mismo una bebida y luego poniendo verbena en la botella. No soy una colegiala a la que puedes drogar. Pero no puedo evitar sentirme un poco usado.- Damon suspiró falsamente y dramáticamente, y clavo sus ojos en Stefan con una silenciosa advertencia y su voz más oscura.- Tengo que ir a la fiesta enojado. ¿Quién sabe lo que haré?
La advertencia quedo en el aire incluso después de que Damon se fuese y Stefan suspiro pasándose las manos por la cara. Se levanto de la silla y fue a su habitación a prepararse para su cita con las gemelas Gilbert.
oo
Amaya se observó en el espejo de su habitación pensativa. Tenía el cabello puesto hacía el lado mostrando un lado del cuello, sus ojos verdosos resaltaban más gracias al rimen, que era el único maquillaje que había dejado que Bonnie y Elena le pusieran, sus labios eran naturalmente rosados, por lo que no necesitaba más maquillaje. Ella había elegido un vestido corto que le llegaba un poco por encima de la rodilla, la parte superior del vestido era blanca y la parte inferior era un azul cielo que pegaban con sus tacones, el vestido tenía un poco de escote en forma de triangulo, pero no mostraba casi nada.
Ella salió de su habitación y observo como Elena entraba en la habitación de Jeremy con el reloj en la mano y luego salía sin reloj haciendo que ella esbozase una sonrisa.- Has hecho bien, Ellie.- Susurró ella a su hermana y Elena la miro sorprendida pero después sonrió con disculpa. Pero Amaya ya le había perdonado hace tiempo, ella casi nunca podía permanecer enfadada con alguien durante mucho tiempo y mucho menos si le daban Coca-Cola.
El timbre sonó y ambas entrelazaron sus brazos y bajaron sabiendo que era Stefan que había venido a recogerlas. Y cuando abrieron la puerta encontraron a Stefan sonriendo.
-Estáis preciosas.- Elogió Stefan, y era verdad ambas estaban deslumbrantes.
-Gracias.- Elena sonrió tímidamente con un rubor cubriendo sus mejillas y Amaya se rió.
Los tres subieron al coche y se dirigieron a la mansión Lockwood. En cuanto llegaron Stefan extendió cada brazo a una gemela y ellas lo aceptaron, Elena lo agarro tradicionalmente mientras Amaya entrelazaba los brazos con Stefan como si fueran íntimos amigos, provocando que Stefan negase con la cabeza divertido. Él realmente había hecho una muy buena elección sobre que Amaya lo acompañasen esta noche.
-Hola, alcalde Lockwood. Saludó Elena amablemente y Amaya sonrió aliviada al poder separarse de la inmensa multitud que esperaba poder entrar.
-Hola, chicos. Adelante.- Invito el alcalde y los tres dieron un paso dentro sonriendo, aunque Stefan sonreía más sintiéndose aliviado de poder entrar por la barrera invisible.
-Gracias.- Agradeció Stefan.
El alcalde simplemente asintió y se fue. Elena miro a su alrededor saludando a las personas que reconocía mientras Stefan y Amaya estaban bromeando en voz baja, al final Elena entrelazó sus dedos con Stefan y tiro de él a otra sala arrastrando con ellos a Amaya. Los tres adolescentes siguieron su camino feliz sin darse cuenta de unos ojos azules observándolos amargamente, o más bien Damon miraba amargamente a Stefan. ¿Por qué Stefan se quedaba con ambas gemelas? Damon se bebió de golpe la copa que tenía en su mano tratando de ahogar sus sentimientos, aunque en realidad quería ahogar sus pensamientos sobre lo hermosa e inocente que se veía Amaya en ese vestido.
La necesidad de seguirla lo golpeó como en las otras veces y él empezó a caminar, por una vez aceptando el sentimiento. Pero su cuerpo choco contra otro pequeño y él deseo que fuese Amaya, pero cuando miro abajo se encontró a una sonriente Caroline.
-Te estaba buscando.- Exclamó ella entrelazando sus brazos y tirando de él.
Damon rodó los ojos molesto y estaba a punto de librarse de ella cuando se le ocurrió una idea. Sonrió de lado y miro directamente a los ojos de Caroline usando su compulsión. Esto iba a ser divertido.
oo
Amaya miraba con interés todos los objetos históricos que habían prestado las familias fundadores, ella estaba casi dando saltitos, había tanta historia en esta habitación que le daban ganas de quedarse aquí durante un buen rato y aprendérsela toda. Pero su felicidad desapareció por completo cuando se detuvo en los anillos de boda de sus padres. Ella aún recordaba como su madre amaba ese anillo y como le contaba una y otra vez a Elena y a ella como de romántica había sido la petición de matrimonio de su padre.
-¿Son de tus padres?
-Hay mucha historia aquí.- Evadió Elena la pregunta de Stefan y Amaya parpadeó un par de veces, ella no se había dado cuenta que ellos habían estado a su lado, tal vez se había inverso demasiado en la historia.
Stefan y Elena se agarraron de la mano y pasaron a la siguiente exposición, pero Amaya no podía moverse. Ella se arrepentía profundamente de haber venido a la fiesta mientras mantenía la mirada en los anillos. Habían pasado tres meses desde que sus padres murieron y aún no podía superarlo, y eso la estaba fastidiando, ella quería seguir adelante, vivir una vida normal y feliz con sus hermanos, pero la culpa de la muerte de sus padres no la dejaba respirar tranquila, y poco a poco se estaba asfixiando.
-¿Ese es Damon Salvatore?- La cabeza de Amaya se volvió bruscamente a Elena saliendo por completo de sus pensamientos deprimentes.- Y, Stefan Salvatore.- Siguió hablando Elena sin notar la reacción de Amaya, pero Stefan lo hizo y no pudo evitar preocuparse por ella. Tal vez Damon le había hecho algo a Amaya y por eso había actuado así.
Amaya se acerco un poco a ellos y vio que habían estado observando la lista de los fundadores originales.- Los originales hermanos Salvatore.- Interrumpió una voz a Stefan, quien había estado a punto de hablar, Amaya fijo su mirada en la lista y no la movió.- Nuestros antepasados. Una trágica historia, en realidad.- Damon frunció un poco el ceño cuando vio que Amaya miraba intensamente la lista sin mover un musculo, a él no le gustaba ser ignorada y por alguna razón menos le gustaba que Amaya lo ignorase.
-No es necesario aburrirlas con historias del pasado.- Stefan miro duramente a Damon, quien aparto los ojos de la espalda de Amaya y le devolvió la mirada.
-No es aburrido, Stefan. Me encantaría escuchar más sobre tu familia.- Elena sonrió a Stefan y miró a Damon esperando a que hablase, lo que provoco que Stefan tuviese una mirada de pánico y que Damon formase una sonrisa de triunfo. Al parecer Elena ya se había hartado de excusas de Stefan y quería respuestas.
-Bueno, yo estoy aburrida. Quiero bailar. Y Damon no quiere bailar conmigo.- Declaró Caroline y le lanzó una mirada a Damon, quien tatareó.- ¿Podría tomar prestado a tu acompañante?- Le preguntó a Elena y esta abrió y cerro la boca sin saber que decir.
-No bailo en realidad.- Se negó cordialmente Stefan, por la mirada vidriosa de Caroline supo que Damon la había obligado a llevarlo a bailar para que Damon se quedase solo con Amaya y Elena.
-Claro que sí.- No estuvo de acuerdo Damon mirando a las chicas.- Deberían verlo. El vals, el jitterburg, el paso lunar. Los baila todos.
Caroline se volvió a Elena.- No te importa, ¿verdad, Elena?
Los labios de Damon se alzaron aún más cuando Amaya se giro con una expresión irritable hacía Caroline, pero lo ocultó cuando Elena respondió.- Depende de Stefan.
-Bueno, lo siento, pero no aceptaré un ''no'' como respuesta.- Caroline agarró la mano de Stefan y literalmente lo arrastró hasta la otra sala donde estaba la pista de baile.
Los tres observaban como marchaban y Amaya en voz baja suspiro, realmente todo lo que parecía planear Damon funcionaba. Ella realmente no quería aguantar a Damon en este momento y mucho menos cuando él parecía querer arruinar la felicidad de su hermana.- Quiero disculparme contigo por ser un idiota de clase mundial la otra noche cuando intenté besarte.- Se disculpó Damon y Elena jadeo observando a ambos, Amaya no le había contado nada de eso.- No tengo excusa. Mi terapeuta dice que estoy actuando impulsivamente, intentando castigar a Stefan.
Amaya negó con la cabeza y se acercó a él para estar cara a cara con sus cuerpos a un metro de distancia.- No mientas. Ambos sabemos que tú no tienes un terapeuta.- Susurró ella y Damon la miro fijamente a los ojos.- Si quieres castigar a Stefan, hazlo. Pero no nos uses ni a mi hermana, ni a mí.- Ella se inclinó hacía él como Damon había hecho la otra noche y antes de que él pudiese reaccionar e incluso moverse, ella se había girado hacía su hermana golpeándolo suavemente con los mechones de su pelo.- Me voy a buscar algo de azúcar o algún bote de Coca-Cola.
Elena asintió lentamente totalmente confundida, ella no había podido escuchar lo que Amaya le había dicho a Damon. Amaya les sonrió de lado a ambos y Elena juro que por un momento Damon había jadeado sin aliento, pero cuando lo miro, él no mostraba ninguna expresión en su rostro, su gemela desapareció por la puerta y Elena noto como los ojos de Damon se fijaron en la puerta incluso unos minutos después de que Amaya desapareciese.- ¿Por qué quieres castigar a Stefan?- Preguntó Elena sacando a Damon del trance en el que había estado.
Damon la miro por primera vez en la noche y se sorprendió al sentir que no tenía anhelo hacía Katherine, el rostro de Elena ya no le afectaba como lo hacía al principio. Dio una última mirada amarga hacía la puerta y miro a la adolescente frente a él. Su plan era quedarse a solas con Amaya y Elena, no solamente con la copia de Katherine. Y lo peor de todo era que estaba dudando de entrometerse en la relación de su hermano y la copia, todo por culpa de Amaya, si esto seguía así él tendría que poner distancia entre Amaya y él, no podía permitirse distraerse de su plan para tener a Katherine de regreso, eso era lo único que él necesitaba y él lo conseguiría. Así que Damon sin dudar le sonrió a la cop... a Elena y empezó a contarle una parte de su pasado.
Amaya caminó tranquilamente por los jardines de la mansión Lockwood, con forme caminaba miraba las flores pensativa, aún se preguntaba si había sido una buena idea dejar a Elena sola con Damon. Amaya inexplicablemente sabía cuando Damon mentía y cuando tenía malas intenciones, seguramente ahora mismo Damon este interponiéndose en la relación de Elena simplemente para molestar a Stefan y tal vez ella podría evitarlo, pero había algo en las acciones de Damon que la divertía y le hacía olvidar todo al rededor, y hacía bastante tiempo que no se divertía tanto como ahora. Aunque tal vez eso también se debía a tener al rededor a Damon, estar con él era como tener un interruptor con el que apagabas la culpa y el dolor, dejándola absolutamente tranquila.
Y seguramente era por eso que ella no podía odiar a Damon a pesar de estar hiriendo a Elena, estaba molesta con él por eso, pero no lo odiaba. Amaya se paso las manos por el rostro preguntándose cuando su vida se había complicado tanto.
Vicky paso por delante de ella, Amaya confundida se giro por donde había venido Vicky y observo como Carol Lockwood le susurraba algo a su hijo Tyler y este simplemente miraba como Vicky se iba de la fiesta. Incomoda y no queriendo quedar atrapada dio un paso atrás dispuesta a volver a la fiesta, pero no tuvo tanta suerte.- ¡Amaya!- Llamó Tyler intentando ponerse al día con ella.
Al menos no es la zorra de su madre. Pensó Amaya deteniendo sus pasos y mirando con diversión y una ceja alzada como Tyler corría hacía ella.- Hola Tyler.- Saludó sin ganas Amaya en cuanto él se detuvo junto a ella.- Si vienes a insultar a mi hermano ya puedes seguir caminando.
-No, no es eso. Yo...- Amaya lo miro claramente divertida. ¿Desde cuando Tyler Lockwood tartamudeaba? Él se aclaró la garganta nervioso y miro a los ojos de Amaya.- Es culpa de tu hermano, si él no fuese un imbécil, yo no actuaria como un capullo y...
-¿Qué?- Le cortó Amaya con incredulidad.
Tyler suspiró.- Lo siento.- Murmuró.- Lo siento por lo del puñetazo y por actuar como un idiota.- Amaya lo miro con sorpresa, ¿esto realmente estaba sucediendo?
-¿Por qué te disculpas ahora?- Preguntó ella después de haberse pellizcado disimuladamente.
-Porque te extraño, extraño los tiempos en los que estábamos Matt, tu y yo.- Respondió él con sinceridad y una sonrisa se asomo por sus labios cuando Amaya asintió y le sonrió tendiéndole la mano.
oo
Damon rodó los ojos mentalmente en Stefan cuando le tendió una copa de champan. Elena parecía sentir la tensión entre los dos hermanos y saco a bailar a Stefan mientras Damon y Caroline se quedaban en la mesa.
-Se ven tan bien juntos.- Habló Caroline mirando como Stefan y Elena bailaban con amor, y Damon a su lado rodó los ojos murmurando que se callase. Los ojos de Caroline pasaron por todas las parejas que bailaron hasta que se detuvieron en una especifica y ella jadeo.- Al parecer le ha perdonado por el puñetazo.
-¿Puñetazo?- Preguntó Damon con poca curiosidad mientras seguía mirando a Elena y Stefan con una presión en el pecho.
-Sí. Aunque no me sorprende, Amaya es incapaz de permanecer enfadada durante mucho tiempo.- La cabeza de Damon se levanto de golpe al oír ese nombre y sus ojos empezaron a buscar a la chica por toda la multitud.- ¡Son tan lindos!- Exclamó Caroline y los ojos de Damon al fin lograron encontrar a Amaya.
Ella se encontraba bailando alegremente con un chico, que según lo que había dicho Caroline era el responsable de que Amaya hubiese tenido el corte del labio en el partido de fútbol. Su mandíbula se apretó cuando vio al chico Lockwood girar a Amaya mientras esta se reía. Inmediatamente la sensación de anhelo a Katherine desapareció completamente y ahora lo inundaba la ira, él tuvo que contenerse de ir arrancarle la cabeza al chico y sus ojos brillaron posesivamente cuando las carcajadas de Amaya volvieron a resonar en sus oídos con fuerza. Sin ser plenamente consciente empezó a caminar hacía la pareja, pasando a Elena y Stefan que se estaban peleando.
Amaya y Tyler pararon de bailar y miraron a la persona que había interrumpido su diversión. Los ojos de Amaya brillaron con confusión y curiosidad mientras los de Tyler mostraban molestia e irritación. Ambos se sorprendieron al ver a Damon.- ¿Qué quieres?- Preguntó con rudeza Tyler y eso solo hizo que la furia de Damon aumentase.
-Soy Damon.- Se presentó sin importancia Damon y fijo sus ojos en Tyler.- Y supongo que tu eres el chico que golpeo a Amaya, ¿no?
Tyler se tensó y Amaya parpadeó unas cuantas veces, no habiendo esperado que Damon lo supiese y mucho menos que sus palabras hubiesen sonado con demasiada dureza.- Fue un accidente, todo está bien.- Aseguró Amaya sonriendo tranquilizadoramente a Tyler, quien asintió agradecido aún con la expresión culpable en su rostro. Los ojos de Damon echaban chispas y brillaban con una inmensa oscuridad, parecía que estaba tratando de no matar a Tyler.- No tienes porque preocuparte, Damon.- Distrajo Amaya o al menos lo intento, y suspiro de alivio al haber conseguirlo.
Pero la expresión culpable de Tyler no fue suficiente para él, así que Damon agarró al adolescente del brazo y lo obligo a mirarlo a los ojos.- Nunca más vas a volver hacerle daño a Amaya, sea un accidente o no.- Sus ojos azules se dilataron y Tyler entró en un trance.- Y ahora te vas a ir lo más lejos que puedas de aquí.- Obligó Damon y Tyler asintió aturdido, soltó las manos de Amaya y se alejó sin mirar atrás.- ¿Me permite bailar con usted, señorita Gilbert?- Damon se inclinó como si no hubiera pasado nada ante Amaya y esta lo miró totalmente confundida sobre lo que acababa de pasar.
Amaya iba a responder cuando observo como su hermana salía con lagrimas en los ojos, inmediatamente ella dio un paso adelante a punto de seguirla, pero Damon la giro suavemente y la miró.- Damon.- Ella miró entre Damon y por donde había salido Elena, las manos de Damon la soltaron con un suspiro de resignación y él asintió con la cabeza.
-Me debes un baile.- Amaya sonrió y asintió distraídamente empezando a caminar, pero las manos de Damon la detuvieron otra vez y justo cuando ella estaba a punto de quejarse, él se inclino hacía ella y sus quejas murieron cuando su aliento golpeó en su oído mientras le susurraba.- Te ves hermosa, May.
oo
-Es mi culpa. Planté la duda.- Se culpó Bonnie amargamente moviendo su cuchara.
Amaya había robado el helado de la cocina y ahora estaban las tres sentadas en un sofá cómodamente saboreando el helado. Elena y Bonnie habían compartido una mirada confundida cuando vieron a Amaya entrar con un leve rubor rojo en las mejillas, pero lo ignoraron y Elena les contó la razón de porque se había peleado con Stefan.
-No es tu culpa.- Negó Elena.- Me siento terrible porque dije que no quería estar en medio de esto y es exactamente lo que hice. Me puse muy malcriada.- Elena bajo la cabeza tristemente y Amaya la abrazó de lado consolándola.
El momento fue arruinado cuando la Sra. Lockwood entró en la habitación y las tres adolescentes intentaron ocultar el helado, pero si Carol lo había visto o no, lo ignoro completamente y se volvió a Elena.- Elena, cariño, ahí estás.- Ella se sentó tranquilamente en una silla y miró a Elena sonriendo dulcemente.- Me di cuenta que el reloj aún no está en la colección.
-Lo siento, Sra. Lockwood. No pude encontrarlo. Debe estar en algún lado, entre las cosas de mis padres.- Mintió Elena y Amaya logró retener su gran sonrisa.
La sonrisa de Carol se tambaleó, pero luego otra vez volvió a sonreír dulcemente.- Ya veo. Hazme saber cuando lo encuentres.- Amaya alzó una ceja mirando curiosa a la señora alcaldesa, ¿desde cuando tanto interés en el reloj? Carol parecía sentir la intensa mirada de Amaya, porque le sonrió y rápidamente se levanto y se fue con la mirada de cautela de Amaya en ella.
-Perra.- Murmuró Amaya y Bonnie se rió mientras Elena la golpeaba.
Las tres estuvieron hablando y bromeando hasta que Elena obligó a Amaya a acompañarla al baño para retocarse el maquillaje y Amaya como buena gemela que era le hizo caso, aunque puede que se hubiese quejado un poco y que ahora arrastrase los pies con aburrimiento mientras entraba al baño junto a Elena.
-Hola.- Saludó Elena a Caroline.
-Hola.- Respondió Caroline.
-Yep.- Asintió Amaya, ganándose que la mirasen como si estuviera loca.
Estuvieron unos segundos en silencio mientras ambas se maquillaban y Amaya jugueteaba con la maquina de secar las manos. ¿Tendría nombre ese aparato? Se pregunto a sí misma Amaya.- ¿Y cómo van las cosas con Stefan?- Rompió el silencio Caroline y Amaya bufó, con cualquier frase para romper el incomodo silencio, tenía que decir exactamente esa.
-Bien. Muy bien.- Elena intento sonreír y volvió a mirarse en el espejo tratando de ignorar la presión que crecía en su pecho.
-¿En serio? Mi radar debe estar apagado porque estuve recibiendo otras vibraciones de todo tipo.- Amaya miro a la rubia y se imagino a una Caroline con antenas en la cabeza, con maquillaje y un vestido corto. Su mano voló a su boca tratando de ahogar sus carcajadas.
Elena miro a su gemela y negó con la cabeza, había veces en las que quería saber en lo que pensaba y otras como en esta ocasión que pensaba que sería mejor ni imaginarlo. Ella volvió su atención a Caroline y notó una especie de contusión en su cuello.- ¿Qué es eso?- Preguntó y le aparto un poco la bufanda dejando ver un mordisco.- Dios, Caroline, ¿qué paso?- Las carcajadas de Amaya se detuvieron y también se acerco a Caroline preocupada.
-Nada, ¿de acuerdo?- Caroline intentaba apartar las manos de Elena, pero no podía y Elena dejó al descubierto los otros mordiscos.
-¿Damon te lastimó?- Amaya miro preocupada a su amiga mientras estaba negaba con la cabeza y se apartaba de ella. Elena agarró la mano de Amaya y la arrastró fuera del baño a pesar de las protestas de Caroline de que estaba bien y que no hicieran nada. Ambas hermanas salieron a los jardines y donde estaba la fiesta, para encontrarse directamente con Damon a unos metros de ellas, con furia Elena soltó la mano de Amaya y empujó a Damon una vez que llegó cerca de él. La sonrisa de Damon que se había formado cuando había visto a Amaya se borró inmediatamente a eso y miro confundido y con ira oculta a Elena.- Hay algo muy mal contigo. Aléjate de Caroline o le contaré a su madre. La sheriff. ¿Entiendes? Aléjate de ella.- Elena se acerco más amenazadoramente a él.- Y nunca te vuelvas a acercar a mi hermana.
Sin una mirada, Elena se giro, volvió a agarrar la mano de Amaya que había estado observando el intercambio, y se alejaron de él. Damon las vio alejarse y rechino los dientes, con rapidez subió los escalones y se puso a buscar a Caroline tratando de eliminar el rostro decepcionado de Amaya mientras lo miraba. Está sería la última noche de Caroline. Por su culpa la confianza que iba teniendo con Amaya se había roto por completo y ella iba a pagar el preció.
oo
Después de que Elena le contase a Stefan lo que Damon le había hecho a Caroline y que él prometiese que se iba a encargar, ambas hermanas dieron una vuelta por los jardines traseros y suspiraron de alivio cuando vieron a Caroline ahí también sujetando algo.
Amaya se acercó a ella y rápidamente la abrazo susurrando palabras tranquilizadoras en su oído cuando la vio temblar. Elena también se acercó por detrás y acarició suavemente la espalda de Caroline, ambas hermanas compartieron una mirada de preocupación y luego miraron a la chica que estaba sollozando sin control.
¡Al fin lo termine! Si hay algún fallo pido sinceramente disculpas y no os preocupéis, que si en realidad hay un fallo lo arreglaré aunque tenga que editar el capítulo.
Espero que os guste y que comentéis vuestra opinión.
Que os regalen muchos chocolates y Coca-Cola...
...ElenaDreams.
