Lo siento con todo mi ser por haber tardado tanto, tuve unos cuantos problemas personales, pero ya estoy aquí. También siento que este capítulo sea más corto, pero sinceramente no podía alargarlo más, os prometo que el próximo será más largo.
-Respondo a comentarios:
-AriaBlue: Tu comentario me ha alegrado un montón. Muchísimas gracias por tus palabras y me alegro saber que te gusta Amaya, realmente no sabía como hacer su personalidad al principio, hasta que se me ocurrió la mezcla entre pura inocencia, rebeldía e infantilismo, y el detalle del azúcar ayuda a todo eso.
No me pertenece nada que ver con ''The Vampire Diaries''. Lo único que me pertenece es Amaya y algún giro en la historia que no salga en la serie.
Electric Love
Capítulo 5- Estas muerto en vida para mí.
Damon gimió mientras entrecerraba sus ojos al oír pasos acercándose a la celda.- ¿Dónde está mi anillo?- Preguntó con dificultad, su cuerpo estaba débil por la verbena que circulaba por su sistema y su garganta ardía deseando sangre.
-Ya no lo necesitarás.- Respondió Stefan con los ojos fijos en su hermano.
Damon cerró los ojos intentando ignorar el dolor que recorría todo su cuerpo, aún no podía creer que Stefan hubiese logrado encerrarlo, y a pesar de su odio él le preguntó.- ¿Cuánto hace que estoy aquí?
-Tres días.
Al menos eso explicaba porque aún estaba consciente y deseando sangre, pero aún le quedaba una duda.- ¿Qué estás haciendo?- Preguntó él y realmente tenía curiosidad, Stefan lo odiaba y era obvio que a veces lo quería matar, entonces, ¿por qué no lo hacía? Él estaba débil con la verbena y sin una gota de sangre en días a penas podía defenderse, pero Stefan en vez de aprovechar y matarlo, lo había encerrado en una celda dejando que se pudriese. Tal vez eso quería Stefan, tal vez quería verlo disecándose después de haber matado a tanta gente inocente.
-Durante la edad oscura cuando las acciones de los vampiros amenazaban con exponer o dañar a toda la raza enfrentaban un juicio.- Damon gimió otra vez, pero esta vez fue de frustración, su queridisimo hermano le iba a dar una lección de historia, seguramente aburrida.- Buscaban reeducarlos en vez de castigarlos.
-Sabes lo que pasará si no me alimento de sangre.- Le interrumpió Damon.
-Te volverás cada vez más débil. Y eventualmente no podrás moverte o hablar. Dentro de una semana tu piel se disecará y te momificarás.- Damon apoyó por completo la cabeza en el suelo y suspiró. Con un ''Si'' le habría valido, no hacía falta la descripción de lo que le pasaría si no conseguía salir.- Un cadáver viviente incapaz de lastimar a alguien. Jamás.
-Entonces, ¿qué? ¿Me dejarás en el sótano para siempre?- Preguntó sarcásticamente, pero en el fondo con curiosidad.
Stefan lo miró y sin una pizca de remordimiento habló.- Te inyecté suficiente verbena para mantenerte débil. Una vez que tu circulación se detenga, te moveré a la cripta familiar y dentro de 50 años, podremos revaluar.
-Soy más fuerte de lo que crees.- Espetó Damon.
-Siempre lo has sido.- Admitió Stefan.- Pero no eres más fuerte que la verbena. Y ambos lo sabemos.- Él miro a Damon antes de disculparse.- Lo siento. No tenía que ser así.
Y con eso dicho él alejó de la celda mientras en el fondo sentía arrepentimiento y culpabilidad al ver a su hermano así, pero esos sentimientos desaparecían al pensar que nadie más saldría herido y que las gemelas Gilbert estarían a salvo de cualquier plan que hubiese tenido Damon. Aunque Stefan debía de admitir que esto parecía demasiado fácil, tenía que repetirse una y otra vez que en verdad su hermano estaba siendo detenido, pero eso no le ayudo mucho con el temor que burbujeaba en su pecho al pensar en lo que pasaría si Damon se escapaba, las consecuencias definitivamente serían mucho peor.
oo
Elena se levantó de la cama y agarró su diario dispuesta a escribir, pero su mente se quedó en blanco y con frustración volvió a dejarlo en la mesilla. Hacía tres días que no sabía nada de Stefan y sinceramente eso le molestaba, ¿no podría por lo menos llamarla? Y para en peorar las cosas Amaya estaba teniendo cada vez más pesadillas, aunque tratase de ocultarlo y negarlo, Elena conocía mejor a su hermana y sabía perfectamente cuando mentía.
Sacudió la cabeza despejando su mente y abrió la puerta del baño, que compartía con sus hermanos. Pero en cuanto lo hizo se encontró a Vicky cepillándose los dientes.- Lo siento, ya termino.- Dijo Vicky y ambas compartieron una mirada torpe.
-Está bien. Tomate tu tiempo.- Murmuró todavía en shock.
Cerró la puerta y en su habitación miró a la nada totalmente sorprendida. Miró la puerta del baño y salió de su habitación. Ya que el baño estaba ocupada podría despertar ahora a su hermana. Entró en la habitación de Amaya y abrió los ojos al ver a su hermana despierta, estaba tumbada en la cama mirando fijamente el techo, pero por lo menos estaba despierta. La preocupación inundo el pecho de Elena al ver como su hermana tenía leves, pero notables, ojeras bajo los ojos.
-¿Estás bien?- Preguntó y observó como su hermana daba un pequeño grito de sorpresa mientras se levantaba de golpe.- ¿Estás bien?- Insistió cuando su hermana trató de ignorarla, Amaya simplemente asintió con la cabeza.- Amaya, ¿qué es lo que pasa? ¿Son las pesadillas?
-Estoy bien.- Aseguró Amaya con una sonrisa mientras se levantaba y agarraba las manos de Elena.- Simplemente no tengo ganas de ir al instituto.
Elena asintió con duda, pero salió de la habitación cerrando la puerta detrás suya. Amaya suspiró y se paso las manos por la cara completamente agotada, estaba absolutamente agotado y tal vez eso se debiese a que ella ya no soñaba con el accidente de sus padres, ahora soñaba lo mismo una y otra vez, pero era completamente diferente.
Desde hace tres días que soñaba con una habitación oscura y en ella se encontraba un cuerpo inconsciente, pero antes de que pudiera saber quien era esa persona, ella se despertaba. Desde que empezaron esos extraños sueños ella sentía algo crecer en su pecho, algo que le incomodaba, y con forme habían pasado los días ella se había sentido más débil e incapaz de dormir. Era como si estuviese sufriendo, pero a la misma vez no era ella quien sufría, era completamente extraño. Sin fuerzas cayó a la cama y volvió a mirar el techo mientras pequeñas agujas se incrustaban en su pecho, haciendo que dejase de respirar por unos segundos.
¿Qué le estaba pasando? Se preguntó a si misma.
Amaya se encontraba mirando a la nada junto a Elena y Bonnie, que observaban a Caroline. Al final Elena había logrado que viniese al instituto, aunque si hubiese sabido que las clases serían absolutamente aburridas y no iba a pasar nada interesante, ahora mismo estaría en cualquier otro lugar más interesante o en cualquier otro sitio en el que no tuviese que pensar sobre las sensaciones extrañas que recibía.
-Increíble. Es como si no hubiese sucedido nada.- Habló Elena.
Amaya parpadeó un par de veces saliendo de sus pensamientos y observó como Caroline repartía folletos con una sonrisa. Ella no veía lo malo de que Caroline volviese a su estado normal. ¿Que querían Bonnie y Elena? ¿Una Caroline en ruinas llorando por cada esquina? Puede que Amaya y Caroline a veces tuviesen pequeños roces, pero eran más amigas que Elena con Caroline. Amaya era antisocial y Caroline era demasiado sociable, pero ambas eran las mejores amigas, porque a pesar de que sus grupos sociables no fuesen lo mismo, ambas tenían demasiado en común, por ejemplo ellas compartían la vertiginosidad, aunque en el caso de Amaya se debía más al azúcar.
-Está en la negación.- Dijo Bonnie
Amaya sacudió la cabeza y miró a ambas chicas mientras murmuraba.- Tal vez es mejor negar algo, que sufrir por ello.
Ambas amigas compartieron una mirada y miraron a Amaya.- Hola.- Saludó Stefan parándose al lado de las chicas. Elena miró con sorpresa a Stefan mientras Bonnie se disculpaba y se iba.- Lamento no haberte llamado.- Se disculpó Stefan con sinceridad.
-No hay problema. Viviré.- Respondió Elena y Amaya rodó los ojos mientras negaba con la cabeza. Definitivamente a su hermana le encantaba el drama.
-Estaba lidiando con Damon.
Esas palabras llamaron por completo la atención de Amaya y ella observó fijamente a Stefan por primera vez. Su rostro estaba completamente apagado y parecía que no había dormido en días, sus ojos que habían brillado un poco cuando vio a Elena se apagaron por completo a su actitud fría.- ¿Y lo hiciste? ¿Lidiaste con Damon?- Stefan asintió lentamente y Elena volvió a preguntar.- ¿Durante cuatro días?
-Tienes todo el derecho a estar enojada, pero, ¿puedo explicarte todo?- Elena miró por encima del hombro de Stefan a Amaya en busca de ayuda y su hermana asintió alegremente.- Tengo que ir a casa después de clases, pero en el restaurante, ¿a las cuatro?- Preguntó él con esperanza y Elena volvió a mirar a su hermana, quién volvió asentir y vocalizó: ''No seas una perra''
Elena miró ofendida a su hermana y Amaya sonrió enormemente sabiendo que ella había ganado.- De acuerdo.- Aceptó ella.
-Gracias.- Murmuró Stefan.
Él le sonrió a Amaya observando las ojeras que tenía en sus ojos con preocupación y justo cuando iba a preguntarle por eso Caroline apareció interrumpiendo.- ¿Stefan? ¿Dónde esta Damon? Tiene mucho por lo que disculparse.
-Se fue, Caroline.- Murmuró él con sus ojos oscureciéndose, pero ninguna de las chicas se dio cuenta excepto Amaya.
-¿Cuándo regresará?- Volvió a preguntar Caroline con esperanza en su voz y Amaya se encontró sintiendo la misma esperanza.
-No regresará.- Habló Stefan oscuramente y ambas gemelas se dieron cuenta, Elena se volvió a mirarlo y Amaya se apoyó en la pared sintiéndose repentinamente agotada.- Lo siento.- Murmuró él y se alejó dejando a las tres chicas ahí.
-Es algo bueno, Caroline.- Rompió el silencio Elena acariciando suavemente el hombro de Caroline, ella ni se dio cuenta de como su gemela estaba apoyándose en la pared mientras suspiraba con fuerza.
Amaya asintió para si misma. Tal vez su hermana tenía razón y que Damon se hubiese ido era lo mejor, pero a pesar de lo mucho que intentara convencerse los pensamientos sobre los extraños ataques supuesta-mente hechos por un animal y el comportamiento extraño de los hermanos Salvatore se quedaron grabados en su mente. Y como su hermana parecía no querer saber más sobre los Salvatore, solamente de la antigua vida amorosa de Stefan, le tocaba a Amaya descubrir la verdad sobre Damon y Stefan Salvatore. Con eso ella se alejó dejando a su hermana observándola con desaprobación mientras veía como salía de la escuela.
oo
Zach escuchó como Damon tosía desde su celda y con vacilación se fue acercando. Él necesitaba asegurarse de que Damon se estuviese debilitando realmente, necesitaba ver como la gran amenaza que era Damon Salvatore iba desapareciendo.- Estoy lleno de verbena.- Habló nada mas estar cerca de la puerta que mantenía encerrado a Damon.- La he estado tomando con mi café durante 16 años. Mi sangre solo te empeorará.- Él espero, pero al no recibir ninguna respuesta dio un paso adelante mientras murmuraba.- ¿Damon?
-Así que fue tu verbena. Bien por ti.- Felicitó amargamente Damon.- Bien por ti.- Volvió a murmurar débilmente mientras escuchaba como Zach se acercaba.- La familia es muy unida.
-No somos familia, Damon.- Dijo Zach con valentía mientras Damon tosía.- De hecho, evité tener una familia amorosa y viva debido a ti.
Damon volvió la cabeza y lo miró mientras hablaba ignorando su declaración anterior.- ¿No creo que pueda convencerte de que me traigas un conejo o algo? A esta altura me conformaría con la dieta de Stefan.
-Sabes que no puedo hacerlo.- Se negó él.
-Lo lograste, Zach. Me estoy apagando.- Murmuró Damon, él sabía que no debería gastar la fuerza que le quedaba, pero debía conseguir que Zach abriese la puerta.- Eres como tu abuelo. A él tampoco le gustó que lo visitará.
-Pero no visitas, Damon.- Interrumpió Zach.- Te apareces, sin anunciarte, recordándome que está no es mi casa, que solo me permites vivir aquí.- Él hizo una pausa y luego añadió amargamente.- Que me permites vivir.
-Alguien tenía que cortar el césped.- Bromeó Damon.
-Vine a despedirme, Damon.- Zach se giró y justo en ese momento Damon abrió los ojos y se lanzó hacía la puerta.
Sus dedos se cerraron con fuerza en el cuello de Zach y él gruño peligrosamente.- Abre la puerta, Zach.- Ordenó mientras seguía asfixiandolo.
Los pulmones de Zach ardieron dolorosamente mientras Damon seguía estrujando su cuello, pero para su suerte Stefan apareció y agarró con fuerza la mano de su hermano intentando soltarlo. Zach cayó al suelo respirando aliviado mientras Stefan seguía manteniendo a Damon por la mano.- Sigue así, Damon. Mientras más energía gastes, más rápido te iras.- Habló Stefan y con fuerza empujó a Damon, él se volvió a Zach asegurándose de que estuviera bien mientras Damon golpeaba el suelo con un gemido.
Amaya estaba tranquilamente en su cama con el portátil en sus piernas cuando un portazo se escucho en la planta de abajo seguido por pasos demasiados fuertes, un portazo más se escuchó, pero esta vez había sido más cerca y Amaya supuso que su hermana se había encerrado en su habitación. Al parecer su cita con Stefan no había ido demasiado bien. Ella se levantó de la cama y fue hacía la habitación de su gemela. Llamó a la puerta suavemente y la única respuesta que recibió fue silencio.
-¿Elena?- Preguntó con preocupación y un segundo después su hermana abrió la puerta con lagrimas retenidas en sus ojos, automáticamente sus brazos se envolvieron al rededor de Elena y suavemente acarició su espalda mientras murmuraba palabras tranquilizadores y reconfortantes.- ¿Que ha pasado?
Amaya escuchó con atención como Elena le explicaba que Stefan había llegado tarde a su cita y como estaba actuando extraño, también le contó el suceso sobre un anciano que decía haber reconocido a Stefan. El cuerpo de Amaya se tensó en esas palabras, pero no lo demostró a su hermana y volvió a consolarla, pero el momento de hermanas fue roto cuando el móvil de Amaya sonó indicando que tenía un mensaje y cuando ella lo leyó automáticamente sonrió con un brillo travieso en sus ojos ante la mirada curiosa de su hermana. Elena observó como Amaya salía corriendo con entusiasmo y sacudió la cabeza diciendo escribir en su diario.
-¡Jeremy!- Exclamó Amaya abriendo la puerta de golpe.
Jeremy saltó sorprendido y rápidamente se alejó de Vicky.- ¡Amaya!- Gritó él enfadado. ¿No podía estar tranquilamente con Vicky? Pero su enfado no duró mucho cuando vio la sonrisa de Amaya. Él suspiró y le preguntó.- ¿Qué quieres?
-¡Hola Vicky!- Saludó ella y Vicky asintió torpemente, pero divertida.- Necesito tu ayuda, Jer.- Habló Amaya y Jeremy alzó una ceja, siempre que Amaya le pedía ayuda era para hacer alguna broma o algo que seguramente les metería en problemas, él siempre había intentado negarse, pero cuando veía la sonrisa de su hermana, terminaba rindiéndose y haciendo lo que Amaya quisiera.
Él estaba decidido a negarse esta vez, realmente lo iba a hacer, pero cuando vio lo emocionada que su hermana parecía estar sabía que no podría hacerlo, y menos aún cuando hacía tres meses que no veía a Amaya así.- Está bien.- Aceptó él y Amaya saltó alegremente antes de agarrarle por el brazo y arrastrarlo. Y mientras tanto Vicky observaba toda la interacción tumbada en la cama con una sonrisa divertida.
Minutos después habían logrado cumplir su primer objetivo y ahora tocaba el segundo. Ambos hermanos se dirigieron a la habitación de Elena y vieron como ella estaba tumbada en su cama tristemente observando la pared.- ¿Estás bien?- Preguntó Jeremy.
-¿Está Vicky ahí?- Esquivó Elena.
-No respondas una pregunta con otra pregunta.- Respondió él y en voz baja añadió.- Tal vez.- Amaya se rió en voz baja, pero Elena siguió sin darse la vuelta.- ¿Qué sucede contigo?- Volvió a preguntar Jeremy y Elena se apoyó en sus codos hundiéndose más en la cama.
-Estoy deprimida.- Amaya chasqueó la lengua y negó con la cabeza.
-Deberías comer algo, Ellie.- Habló ella con desaprobación y Elena sonrió un poco levantando la cabeza.- Vamos, Ellie, si comes algo prometo no tomar demasiado azúcar durante un día.- Prometió Amaya y tanto Jeremy como Elena la miraron con incredulidad, aunque la mirada de Jeremy era más con diversión.- ¿Qué? Un día entero sin azúcar es demasiado castigo para mí.- Murmuró ella ofendida y cruzándose de brazos, Jeremy se rió y le revolvió el pelo, y Elena se levantó de la cama sonriendo.
Jeremy y Amaya chocaron los cinco cuando la vieron bajar y sonrieron enormemente. Objetivo dos logrado. Misión cumplida. Jeremy y Amaya entraron cada uno a su habitación, Jeremy deseando volver a estar con Vicky y Amaya tratando de encontrar más información. Los ojos de Amaya se deslizaban por las palabras escritas en una página de Internet que había encontrado, ella se mordió el labio pensativa y volvió a examinar el pequeño blog. Vampiros. Esa era la palabra que más resaltaba en la pantalla en la que Amaya estaba prestando absoluta atención. Ella siempre había creído en los seres mágicos desde pequeña, pero conforme pasaba el tiempo su mente se negaba a creer en eso, pero tal vez ahora los vampiros si eran reales.
-Amaya.- Escuchó y rápidamente miró a su alrededor buscando la voz familiar, pero no vio a nadie y con cautela se incorporo en la cama.- Amaya.- Volvió a escuchar, pero esta vez la voz le era más familiar.- Amaya.- Ella giró la cabeza y un pequeño grito se le escapó cuando vio la figura de Damon Salvatore frente ella.
-¿Estás bien, Amaya?- Preguntó Jeremy con preocupación abriendo con brusquedad la puerta.
Ella parpadeó cuando la luz del pasillo le dio en la cara y cuando volvió a mirar hacía donde había estado Damon, no vio a nadie. Amaya sacudió la cabeza con fuerza y sus dedos apretaron con fuerza las sabanas de la cama.- Me estoy volviendo loca.- Murmuró ella y levantó la cabeza para ver a su hermano, quien seguía mirándola con preocupación.- ¿Y Vicky?- Preguntó tratando de distraer su mente.
-Durmiendo.- Mintió Jeremy, él no quería que su hermana supiese que su novia se había drogado y ahora estaba desmayada en el suelo de su habitación.- Te oí gritar, ¿qué ha pasado?
-Nada. Estoy bien.- Él asintió no creyéndolo, pero lo dejo pasar sabiendo perfectamente que Amaya sabía que él también había mentido. Se giro dispuesto a volver a su habitación y recoger a Vicky del suelo después de haber escondido las drogas, pero Amaya lo agarró fuertemente por el brazo.- ¿Puedes quedarte conmigo?- Le preguntó ella y Jeremy la miró cuando ella suplicó.- Por favor, Jer.
Jeremy asintió y se sentó junto a ella notando como rápidamente parecía cerrar las ventanas que había tenido abiertas en el portátil, pero él no lo cuestiono y simplemente la miró mientras le preguntaba.- ¿Una partida a Minecraft?
Amaya le sonrió enormemente e inició una nueva partida. Juntos estuvieron jugando mientras de vez en cuando se empujaban uno a otro para poder coger los controles y ninguno se dio cuenta del cuervo negro observándolos desde la ventana, el cuerpo les dirigió una última mirada y salió volando.
Al día siguiente Amaya estaba bostezando sin parar, y no era porque había estado jugando videojuegos o viendo algunos capítulos de algunas series con Jeremy, era porque apenas había podido dormir con las pesadillas. Ella había pensado que si dormía con Jeremy tal vez parasen, pero no pararon. Y para empeorar las cosas se seguía sintiendo cada vez más débil, como si su cuerpo no tuviese la suficiente energía para mantenerse.
Amaya había tenido pensando en quedarse todo el día en la cama intentando recuperar las horas de sueño que le faltaban durante el día, pero su malvada gemela la había despertado demasiado pronto para su gusto y la había obligado a levantarse diciendo que llegarían tarde al lavado de coches, cosa que hizo que Amaya casi se tirase otra vez en la cama. ¿Por qué tenía que ir ella? Eso era para las animadoras y ella nunca había sido una animadora. Sin embargo a pesar de su propia voluntad fue a su armario y buscó su bikini. Después de ponerse su bikini blanco con flores azules, una camiseta de tirantes también blanca con fresas rojas, que le llegaba por la mitad del estomago, unos pantalones blancos cortos y sus converse rojas, Elena la había arrastrado hasta el coche de Bonnie.
Y aquí estaba ahora, asintiendo a todo lo que decía Caroline a pesar de que no estaba escuchándola.- Hola.- Saludó Stefan mirando a Elena con una sonrisa amorosa y ella le devolvió la sonrisa mientras le devolvía el saludo, y Amaya simplemente asintió mientras masticaba su manzana, ese sería el único desayuno que comería hoy y por desgracia no tendría nada de azúcar por culpa de la promesa que le hizo a Elena.
-El evento se llama ''burbujas sexys'' ¿sabes?- Habló Caroline observando a la pareja de arriba a abajo con desaprobación, luego se volvió a Amaya y sonrió.- Al menos Amaya lo ha pillado.- Murmuró Caroline con satisfacción y Amaya miró su atuendo sabiendo que la enorme sonrisa de Caroline se debía a que esa ropa se la había regalado ella.
-¿Nos acaban de regañar?- Preguntó Stefan con incredulidad y diversión después de que Caroline se alejase.
-Y juzgar, sí.- Asintió Elena y miró a Stefan coquetamente mientras le decía.- Lo siento, pero creo que debes quitarte eso.
-Creo que tú primero.- Coqueteó también Stefan.
-Bueno.- Aceptó ella y empezó a quitarse su jersey ante la mirada de Stefan, pero su brazo se engancho con el jersey y Stefan tuvo que ayudarla.- Lo siento. No es nada sexy.- Murmuró Elena.
-No estoy de acuerdo.- Negó él y se inclinó para besarla.
-¡Aún sigo aquí!- Exclamó alegremente Amaya y la pareja se separo riendo, pero después volvieron a inclinarse y ese fue el momento en el que Amaya dio media vuelta y se fue. Ella estuvo limpiando unos cuantos coches con Tyler, logro empezar una batalla de agua y la regañaron por ello, pero para ella valió la pena al ver la cara de sorpresa de Tyler cuando lo empapó con la manguera. Al final se cansó y se sentó junto a Caroline.- Hola, Care.- Saludó ella débilmente.
-¿Ya estás cansada? ¿Qué ha pasado con la Amaya hiperactiva?- Preguntó con burla Caroline y Amaya sonrió débilmente.
-Me quitaron mi azúcar.- Respondió ella e hizo un puchero mientras se cruzaba de brazos, y Caroline se rió alegremente.
Estuvieron unos minutos sentadas reuniendo el dinero y contándolo hasta que Elena apareció y se sentó mientras hablaba.- Se nos terminaron las toallas y esas cosas para pulir.- Caroline la miró y asintió ofreciéndose para ir.
-Iré contigo.- Murmuró Amaya levantándose y siguiéndola, ella ignoró la mirada de Elena sobre ella. Necesitaba alejarse de todas las multitudes, le estaban provocando dolor de cabeza y cada vez se sentía más débil, por lo que le costo mantenerse al día con Caroline, pero lo consiguió y ambas se adentraron en la escuela sin darse cuenta del cuervo observándolas desde una farola.
Ellas se detuvieron en una puerta y trataron de abrirla, pero estaba cerrada. Caroline se dio la vuelta y jadeó mirando hacía todos los lados llamando la atención de Amaya en ella.- Ayúdame.- Escuchó Amaya justo cuando Caroline echo a correr, ella se volvió a su alrededor con los ojos abiertos, pero como la última noche no vio a nadie. Ella dejó escapar un gemido y corrió detrás de Caroline queriendo saber si ella también lo había escuchado, necesitaba saber que ella no se estaba volviendo loca.
Consiguió ponerse al día con Caroline y juntas caminaron por el bosque hasta llegar frente a la casa Salvatore, Amaya apretó los labios y miró a Caroline que parecía estar en un trance mientras caminaba, Amaya dejó escapar un suspiro enorme y siguió a su amiga sabiendo que esto era una muy mala idea, pero ella siempre había sido imprudente y casi nunca siguió lo que le decía su instinto sobre el peligro. Ambas entraron en la casa y Caroline caminó por los pasillos hasta bajar por unas escaleras con Amaya siguiéndola por detrás.- ¿Damon?- Llamó Caroline y Amaya la miró. ¿Damon no se había ido?
Siguieron caminando entre la oscuridad hasta que se detuvieron en lo que parecía ser una celda. Caroline se asomó y abrió los ojos cuando vio a Damon.- Dios mio. ¿Qué es esto? ¿Cómo supe que estabas aquí?- Preguntó ella y Amaya se quedó a su lado quieta, al parecer Caroline había salido del trance en el que estaba.
-Porque yo quise que fuera así.- Amaya se congeló al oír el murmullo débil de Damon, era como ayer por la noche cuando había murmurado su nombre.- Lo quise mucho. Déjame salir de aquí. Por favor.- Volvió a murmurar él mientras se agarraba a los barrotes.
-Me mordiste.
-Te gustó, ¿recuerdas?
-¿Por qué sigo acordándome de las mismas cosas pero distintas?
-Recuerdas lo que yo quiero que recuerdes.- Dijo Damon.- Y ahora que ya no tienes verbena en tu cuerpo no recordarás lo que estás por hacer.- ¿Verbena? Se preguntó mentalmente Amaya, quien había estado escuchando todo sintiéndose enferma, que ella supiese la verbena era veneno para los vampiros. Ella observó a Damon y se notó como su piel parecía estar pálida, casi como si fuera un fantasma. Caroline preguntó algo, pero Amaya no le prestó atención porque ella lo sabía, sabía que Damon Salvatore era un vampiro.- Abrirás la puerta.- Murmuró una y otra vez Damon y los ojos de Caroline se dilataron mientras alzaba la mano.
-¡Caroline!- Exclamó Amaya apartándola suavemente y los ojos de Damon se fijaron en ella por primera vez. Él iba a murmurar algo, pero en ese momento apareció Zach apartando a ambas adolescentes.
-¡No!- Espetó él y empezó a empujarlas hacía las escaleras.- ¡Salid de aquí! ¡Corred!- Les espetó intentando mantener la puerta cerrada de Damon quien con todas sus fuerzas intentaba abrirla.
Amaya obedeció y agarró la mano de Caroline arrastrándola mientras corría. Necesitaba sacar a su amiga de aquí. Corrieron por las escaleras intentando no tropezar cuando escucharon un crujido repugnante y Amaya apretó los labios con fuerza mientras empujaba a Caroline. Damon apareció y agarró la pierna de Caroline intentando tirarla, pero Caroline logró darle una patada y corrió hacía la puerta principal. Caroline logró salir de la casa, pero cuando Amaya iba a hacerlo unos brazos la agarraron con fuerza.
-¡Vete!- Gritó Amaya a Caroline cuando vio que ella se detenía y Caroline dio una última mirada a Amaya llena de miedo y pánico antes de correr.- ¡Suéltame!- Gruñó Amaya retorciéndose, pero los brazos de Damon no se aflojaron en ningún momento. Al final ella se rindió y se quedo completamente quieta mientras lo miraba.- Si vas a matarme, hazlo ya.- Murmuró y él apretó sus brazos a su alrededor. Amaya dejó escapar un grito ahogado cuando Damon la mordió con fuerza en el cuello, sus rodillas se doblaron y hubiera caído al suelo si los brazos de Damon no la hubiesen tenido sujetada, su vista se nubló y sintió como él inclinaba su cuello para mejor acceso.- Damon.- Consiguió murmurar ella débilmente antes de que su vista se oscureciese por completo.
Damon gimió suavemente completamente fascinado, esta era la mejor sangre que había probado nunca y quería más y más, nunca podría hartarse. El cuerpo cayó completamente inerte en sus brazos, sin embargo él no paró, le encantaba la sensación de fuerza que crecía en su interior y como esta sangre deliciosa recorría todo su sistema. Pero él dejó de beber cuando reconoció el aroma que le inundaba, rosas y dulces, ese era el aroma de Amaya.
Él se separó a regañadientes y observó como el cuerpo de Amaya yacía inconsciente en sus brazos mientras la mordida sangraba. Sus ojos se abrieron y le dio de beber su sangre a Amaya, pero solamente la necesaria para que ella se curase y automáticamente lo hizo, el mordisco empezó a sanar y pronto parecía que nada le había pasado si no fuera por la sangre que la recubría y su palidez. Damon la recogió en brazos y la tumbó en el sofá después de haber esquivado los rayos del sol, la observó durante unos momentos antes de levantarse e ir a buscar a algún animal para llenar su sed mientras se hacía de noche.
oo
-Ven aquí.- Murmuró Damon tosiendo. El haber hecho que la radio se distorsionará le había hecho gastar demasiada energía. La chica se acercó a él y en cuanto estuvo lo suficiente cerca la mordió con fuerza disfrutando como la energía volvía a él, su sangre no era tan buena como Amaya, de hecho la sangre de la chica solamente sabía a alcohol y era un poco amarga, pero aún así él siguió bebiendo.
Y cuando se sintió lo suficientemente lleno se alejó de la chica y se volvió hacía donde escuchaba un grupo de drogadictos hablar, pero antes lanzó una mirada hacía Amaya quién estaba sentada en el suelo apoyándose en el coche aún inconsciente. Él no podía arriesgarse a dejarla en la casa y que Stefan la encontrase. Amaya debía estar con él. Pero antes debía alimentarse para no volver a perder el control con Amaya. No podía arriesgarse a herirla de nuevo y que esta vez no pudiese parar.
Unos minutos después gritos resonaron por todo el bosque.
Espero que os haya gustado y que comentéis vuestra opinión.
Feliz Halloween retrasado y feliz día de los muertos.
Se despide, ElenaDreams.
PD: ¿Os gusta la nueva portada?
