Lo siento por haber tardado tanto, he tenido unos cuantos problemas.

Este capítulo es del que más orgullosa estoy y es mi favorito hasta ahora. Espero que a vosotros también os guste y que me dejéis vuestra opinión y consejos, que realmente lo leo todo.

Gracias a los que dan favoritos y siguen esta historia, como a los que hacen reviews.

No me pertenece nada sobre The Vampire Diaries, solamente Amaya y algún giro en la historia que no aparezca en la serie.


Electric Love

Capítulo 6- Chicas perdidas.

Damon bebió un último tragó de sangre del cadáver bajo él y con satisfacción se separó mientras se limpiaba la sangre de la boca. Le dio la vuelta al cadáver y buscó en sus bolsillos por un teléfono, cuando lo encontró se separó y cogió la botella, que había estado en unas cajas. Derramó un poco sobre el cuerpo y después tomo un enorme trago mientras esperaba a que su hermano respondiese el teléfono.

-Hola.- Saludó la voz de Stefan.

-Quiero mi anillo.

-¿Dónde estás?- Preguntó su hermano y Damon notó lo tenso que estaba, eso hizo que sonriera mientras derramaba más alcohol por los cadáveres.

-En un restaurante. Comí el bufet libre.- Sus ojos brillaron de humor oscuro ante sus palabras, pero en seguida la seriedad la reemplazó y él volvió a insistir en lo que realmente le interesaba.- ¿Dónde está mi anillo?

La preocupación sobresalía en la voz de Stefan mientras hablaba.-No lo tengo. ¿Dónde estás? ¿Qué has hecho?

Y Damon rodó los ojos. San Stefan siempre al rescate.- No, ¿qué has hecho tú? Tú me encerraste en el sótano y me privaste de comida, así que sea lo que hice, a quienquiera que haya dejado seco, es por ti, amigo.- Informó él y luego tiró la antorcha observando como todos los cuerpos ardían.

-Estas siendo descuidado. ¿Cuántos ataques más de animales se va a creer esta ciudad?

-Se como cubrir mis huellas, Stefan.- Él dio una mirada al fuego.- ¿Dónde está mi anillo?

-Se lo dí a Zach para que lo esconda.- Eso hizo que Damon alzará la cabeza y en sus ojos parpadeara leve preocupación hasta que Stefan volvió a hablar.- Probablemente no deberías haberlo matado.

Hubo un silencio y Damon casi podía notar la suficiencia en Stefan. Suficiencia que desapareció cuando habló.- Casi te creo. ¿Dónde está mi anillo?

-Lo recuperaré, pero necesito tiempo.- Se rindió Stefan.

-¿Qué, lo enviaste por mensajería a Roma? ¿Dónde está? Quiero mi anillo, Stefan, o mi próxima parada será la casa de Elena.- Un gemido llamó la atención de Damon y él sonrió enormemente.- O tal vez me divierta con Amaya. ¿Sabes lo adorable que se ve cuando duerme?

No paso ni un segundo antes de que la voz de Stefan resonase con furia por el móvil.- Ya te quiero muerto. No me des otra razón para que eso suceda.

-No me des otra razón para destruirte, ¿si?

-¿Eso sera antes o después de que recuperes tu anillo?- Replicó Stefan.

-Solo búscalo.- Espetó Damon y colgó. Volvió a coger la botella y se acercó al cuerpo de Vicky, pero nada más que derramar el líquido sobre ella gimió y se retorció.- Simplemente no te quieres morir, ¿verdad?- Preguntó sabiendo que nadie lo escucharía. Él agarró la muñeca y se la llevó a la boca para terminar el trabajo cuando un gemido más fuerte lo interrumpió. Se giró y observó como Amaya, quién había estado durmiendo apoyada en un árbol por la compulsión de Damon, se movía suavemente, poco a poco despertándose. Él suspiro antes de recoger a ambas chicas, a Vicky con una manera más brusca.


-¿Dónde estás, Stefan? Estoy atrapado en la casa, y me estoy aburriendo mucho y estoy impaciente, y no me gusta estar aburrida e impaciente. Tráeme al anillo.- Ordenó Damon sirviéndose un vaso de bourbon, él colgó y espero que pronto su hermano escuchase su mensaje. Se acercó a los sofás y observó como Amaya seguía todos sus movimientos.- Y la bella durmiente despertó.- Señaló él y Amaya rodó los ojos.

-No estoy despierta, simplemente mi cuerpo están extraño que cuando duermo tengo los ojos abiertos y sigo tus movimientos.- Comentó con sarcasmo ella y Damon sonrió de lado.

-No podría culparte, es bastante difícil no mirarme.- Ante eso Amaya se cruzó de brazos volviendo a mirarlo.- Puedes detener la mirada vigilante, no te haré daño.- Ella le lanzó una mirada y señaló su cuello.- Eso solo era porque estaba sediento.- Defendió él y al no recibir ninguna respuesta se volvió a Vicky.- Te mordí muy mal, ¿no?- Murmuró él observando el mordisco con una sonrisa, a lo que gano una mirada de Amaya. Damon suspiró y se levantó dejando la copa.- Voy arrepentirme mucho de esto.

Amaya observó como él se mordía la muñeca y le dio de beber su sangre a Vicky.- ¿Qué estás haciendo?- Preguntó ella, pero no con pánico o desaprobación, más bien con curiosidad y eso hizo que Damon se girase y la mirase, aún con Vicky bebiendo su sangre.

-Mi sangre puede curar.- Respondió él.

-¿Es lo mismo que me hiciste a mí?- Preguntó ella tocando su cuello, donde debería haber un mordisco, pero no había nada. Damon tatareó como respuesta y se volvió a Vicky que ya estaba comenzando a despertarse.

Vicky abrió los ojos, y observó su alrededor y así misma, ella se giró hacía Damon y Amaya cuando preguntó.- ¿Puedo tomar una ducha?- Y eso solo hizo que los ojos de Amaya brillaran con inmensa diversión. ¿Qué persona que se despierta en casa de un desconocido, tal vez secuestrada, pregunta eso? Damon asintió igual de divertido que Amaya y ambos observaron como Vicky desaparecía en busca de un baño.

Hubo un silencio incomodo mientras Damon miraba fijamente a Amaya y esta se removía incomoda en su asiento. En un parpadeó Damon desapareció y volvió a aparecer con una botella de pepsi en sus manos, se la tendió, pero ella negó.- No se me permite.- Murmuró ella. Damon estaba a punto de cuestionar eso y probablemente a convencerla, pero Amaya volvió a hablar.- Así que eres un vampiro... ¿Brillas a la luz del sol, Edward?

Damon le lanzó una mirada molesta y ella le sonrió inocentemente.- No, no brillo, yo me convierto en cenizas con el sol.- Amaya asintió y silbó por lo bajo.

-Supongo que el anillo que tanto le pides a Steffy será mágico y te protegerá, ¿no?- Damon asintió lentamente, definitivamente Amaya era demasiado inteligente para su propio bien. Ella se levantó del sofá y caminó hacía las librerías.- Si no recuperas tu anillo y explotas en el sol, ¿me dejarás observarlo?

Las cejas de Damon se alzaron y la miró.- Siento decepcionarte, pero voy a recuperar mi anillo.

Amaya asintió medio ignorándolo, para gran irritación del vampiro, y pasó distraídamente las manos por las estanterías llenas de libros.- ¿Algo más que deba saber sobre los vampiros?- Preguntó mirándolo de reojo y Damon sonrió en respuesta.

-Que solemos estar muy hambrientos.- Los ojos de Damon parpadearon a su cuello y Amaya alzó una ceja mientras inclinaba la cabeza, ella rodó los ojos y cogió un libro del estante medio. La cubierta estaba un poco desgarrada y tenía pinta de ser muy antiguo. Justo lo que le gustaba. Saltó en el sofá y se tumbó tranquilamente mientras examinaba el libro y a la vez esperaba la respuesta de Damon, y Damon suspiró sentándose en la mesa frente ella.- Me gustan los ajos, el agua bendita es potable, aunque no mi favorita, y creo que me veo extremadamente sexy frente el espejo por las mañanas. En resumen, todos los mitos sobre vampiros no son ciertos, excepto lo de la luz del sol y las estacas.

-¿Estacas?- Preguntó curiosa, su interés por el libro desvaneciéndose temporalmente.

-¿Pensando en matarme?

-Solamente si haces daño a alguien de mi familia.- Comentó alegremente ella.

Y Damon volvió a sonreír. Pero esta vez no fue una sonrisa arrogante o coqueta. No, esta vez fue una sonrisa lobuna, como si ansiara que ella lo desafiase. Y mientras él se iba acercando a ella, Amaya tuvo que reprimir un escalofrió mientras le devolvía la mirada, sus ojos parpadeando momentáneamente en los colmillos de Damon.- ¿En serio crees que puedes vencer a un vampiro, Amaya?- Él fue inclinando su rostro más cerca, la misma sonrisa intacta en sus labios.- En este momento podría matarte con un simple movimiento. No deberías subestimar a un vampiro, pequeña humana.

-Y tú no deberías de subestimar a una humana dispuesta a salvar a los que les importa.- Replicó ella, alejándose cuando él se inclinó más cerca.

Ambos se miraron. Una pequeña humana contra un vampiro malvado. Un juego acababa de comenzar y ninguno estaba dispuesto a perder. Los ojos de Damon brillaron con diversión. ¿Cómo podía una pequeña humana ser tan entretenida? La mirada de Amaya le recordaba a un cachorro, a un pequeño cachorro que mostraría sus dientes intentando parecer intimidante, pero simplemente se vería adorable e inocente.- Tan inocente...- Susurró sin darse cuenta.

-¿Eh?- Preguntó Amaya confundida y Damon se salvó de responder cuando Vicky bajó por las escaleras.

-La ducha estuvo genial.- Comentó. Iba simplemente con una camisa de tirantes y sus bragas, cosa que provoco que Damon inclinase la cabeza y Amaya alzase una ceja. Su juego siendo olvidado. Vicky miró su cuello en el espejo y luego se volvió a Damon, realmente confundida.- ¿Qué me diste?

-Un poco de sangre. Te encanta.

-¿En serio? Espera, estoy confundida. ¿Cómo llegamos aquí?- Amaya prácticamente sintió ganas de saltar de alegría. Al fin Vicky parecía tener un poco de cordura.

-Nos encontramos en el bosque. Tú estabas ebria. Yo te ataqué y luego maté a todos tus amigos, y te traje hasta aquí, te dí un poco de sangre y te encantó. Y ahora nos divertiremos hasta que amanezca.- Los ojos de Damon se dilataron en cuanto apareció frente a Vicky y Amaya observó atenta mientras por lo bajo murmuraba: ''Encantador''

Y la expresión de Vicky fue nublosa antes de que sonriera.- Bueno. Pero primero, ¿me puedes dar un poco más? Esa sangre estaba muy bien.- Amaya la miró con incredulidad y Damon sonrió.

-Solo si yo puedo.

En respuesta Vicky le tendió su muñeca y Amaya observó como ambos intercambiaban sangre.- Y ahí va su cordura, ¿por qué habré puesto mi confianza en una drogadicta? Nunca confíes en un drogadicto.- Murmuró para si misma.


Amaya pasó la página del libro. Ya iba por la mitad y le estaba interesando bastante. Ella era una lectora rápida y estaba orgullosa de ello. De hecho, si Damon y Vicky no la mantuvieran distrayendo ya se habría terminado el libro entero. Pero por supuesto no todo en la vida es lo que quieres y deseas, y no importa cuanto desease que Vicky se quedase quieta aunque fuera solo por unos minutos, ella no lo hacía. Podría irse a otra habitación a leer, pero siempre que lo intentaba Vicky saltaría hacía ella e intentaría que bailase junto a ella, Amaya siempre se negaría y volvería al sofá a aburrirse mientras Vicky saltaba de un lado a otro hablando sin parar, y Damon se emborrachaba apenas escuchando a Vicky.

-Estoy tan harta de Tyler, tan harta.- Exclamó de pronto Vicky. Amaya apenas miró por encima de su libro y Damon simplemente volvió a tomar otro largo trago de la botella.- Siempre supe que solo era un juguete para él, pero pensé que tal vez, si me conocía mejor, él vería algo más en mí. Pero no. Por el otro lado, Jeremy siempre ha visto algo más en mí y eso me agrada.

-¿Jeremy? ¿El hermano de Amaya y Elena?- Preguntó Damon y Amaya lo miró con desconfianza. Su lado protector exponiéndose.

-Sí.- Asintió Vicky, sin notar la actitud de Amaya.- Elena, salía con mi hermano y siempre estaban juntos. Entonces Jeremy siempre estaba por ahí con Amaya, la mayoría de veces agobiándome y... ¿Por qué no tienes novia?- Probablemente porque es un vampiro malvado sediento de sangre, pensó Amaya reprimiendo una sonrisa y Damon la miró con curiosidad.- Eres muy agradable y tan guapo.

-Lo sé.

-Wow. ¿Modestia? ¿Dónde?- Comentó sarcásticamente Amaya y Vicky rió mientras volvía a girar.

-¿No quieres enamorarte?

-He estado enamorado.- Respondió Damon y Amaya pausó su lectura, realmente curiosa por sus palabras.- Es tan doloroso, sin sentido y sobrevalorado.- ¿Así era el amor? Maravilloso, ahora mis esperanzas de enamorarme por primera vez han sido evaporadas, pensó Amaya.

-Excepto cuando no lo es.- Una drogadicta dando consejos de amor a un vampiro, ¿quién lo iba a pensar?

-Basta de hablar. Bailemos.- Damon giró a Vicky, distrayendola efectivamente, y se giró hacía la otra humana. Lentamente se acercó a ella y le tendió el brazo.- Me debes un baile.- Le dijo ante su mirada confundida y ella negó con la cabeza.

-Eso fue antes de que me enterase de que eres un vampiro.

Damon se encogió de hombros inocentemente.- Aún así me sigues debiendo un baile.- Él parpadeó su mirada más inocente y le sonrió encantadoramente.- ¿O es que tienes miedo?- Inmediatamente Amaya agarró su mano y se levantó. Justo en ese momento en la radio empezó a sonar una canción lenta y Amaya puso sus manos torpemente en los hombros de Damon mientras él rodeaba su cintura con una y con la otra agarraba su mano.- Es comprensible si me tienes miedo, después de todo eres una simple humana que acaba de descubrir que existen los vampiros.- Ante eso Amaya bufó y negó con la cabeza.- ¿Qué?- Preguntó él confundido y ella lo miró directamente a los ojos.

-No les tengo miedo a los vampiros y cualquiera de ellos que intente dañar a mi familia acabará con una bonita estaca en su cuerpo.- Ella sonrió y Damon la giró.- Tampoco te tengo miedo a ti, Damon, aunque me hayas mordido y créeme, sé perfectamente de lo que eres capaz.

-¿Entonces por qué no has aceptado la botella de pepsi? ¿Temes que la haya envenenado?

-No me está permitido.- Repitió Amaya.- Elena prohibió que me dieran mucho azúcar y luego me prohibió que yo lo tomase por mi cuenta.- Explicó.

Y Damon se inclinó hacía ella con una sonrisa maliciosa.- Bueno, yo no veo a Elena por aquí, será nuestro secreto.- Amaya dudó mirando brevemente a la botella.- ¡Vamos, May! ¡Rompamos todas las reglas y prohibiciones! ¡Que el mundo se arrepienta de darnos ordenes!

-Una increíble humana y el vampiro más malvado de la historia juntos. ¡Seremos invencibles y juntos dominaremos el mundo!- Exclamó Amaya, un brillo travieso iluminando sus ojos. Bebió gustosamente de la botella de pepsi ante las celebraciones de Damon y Vicky, y se giró otra vez hacía Damon tendiéndole la mano.- ¿Quieres dominar el mundo conmigo, Damon?

-Me encantaría, May.- Él agarró su mano y sus dedos se entrelazaron. La electricidad pasando entre sus toques. Ambos se miraron y Amaya se rió, el azúcar ya afectándola. Vicky subió el volumen de la música a tope, una canción diferente a la de antes sonando, y se interpuso entre ambos agarrando a Amaya y girándola mientras ambas se reían.

Y Damon las observó a ambas con una sonrisa. Definitivamente, Amaya era la humana más entretenida que había conocido en su siglo de existencia. Los tres empezaron a bailar, aunque Amaya se aburrió enseguida y paso a saltar en los sofás y lanzandole almohadas a Damon, riéndose incontrolablemente aunque ninguna lo golpease. Una almohada voló derecha a la cara de Damon, pero este la esquivó y apareció en la barandilla de las escaleras, bailando aún con la botella de bourbon en su mano. En un minuto estaban divirtiéndose y al siguiente Amaya corría mientras Damon la seguía por los pasillos, una Vicky medio-borracha por detrás bailando.

Resulta que su puntería no era tan mala como había pensado y una almohada había golpeado justo en el rostro de Damon cuando estaba bebiendo, provocando que parte de su bebida se remase en el suelo y que al segundo siguiente la estuviera persiguiendo por la casa. Ahora, si ahora no estuviera en modo hiperactivo sospecharía que Damon le estaba dando ventaja, pero como lo estaba, ella pensaba que era mucho más veloz que un vampiro, para gran diversión de Damon, quien la observaba rebotar como una pelota de pin pon.

Amaya se había apoyado en una pared, respirando con dificultad y Damon aprovechó para recogerla, haciendo que ella gritase.- ¡Vicky, ayuda!- Pero Vicky simplemente siguió bailando y girando sobre si misma. Amaya viendo que nadie la iba a salvar, empezó a retorcerse y al final Damon la acabo tirando en la cama de Stefan. Ella se frotó la cabeza al sentirse mareada y cuando miró a sus compañeros vio como destrozaban prácticamente toda la habitación.- Steffy no estará contento.- Murmuró, pero entonces se centró en la cama.- Es como una maldita nube. Yo quiero una nube para dormir.- Y empezó a saltar en la cama alegremente.

Damon por su parte empezó a rasgar cosas, pero se detuvo al ver una foto de Katherine. Con cautela, agarró la foto y la observó. Recuerdos le inundaban y parecían ser más dolorosos que alegres. Apartó la vista de la foto para observar a Amaya y recibió un almohadazo en la cara.

-¡Sí! ¡Diana!- Vitoreó Amaya mientras Vicky caía de la cama entre carcajadas y Damon gruño.

-Amaya, es mejor que vuelvas a correr.


-Mi mama se pasa casi todo el tiempo en Virginia Beach con Pete.- Contó Vicky tristemente. Habían pasado unos cuantos minutos y ahora estaban de vuelta en el salón con música lenta, Vicky y Damon bailando lentamente mientras Amaya estaba sentada tristemente en el sofá por falta de azúcar.- Él conduce camiones. No recuerdo a mi papá, pero por lo que entiendo no merece que lo recuerde.

-Tu vida es tan patética.- Murmuró Damon y Amaya lo miró alzando una ceja. Damon, gran vampiro, mejor psicólogo, pensó sarcásticamente ella.

Vicky asintió.- Sí, quiero decir, soy la que arruina todo. Para Matt es más fácil. Él es el chico de oro. Va a obtener una beca por jugar fútbol americano y se casará con Elena, y tendrá una podadera y algunos bebes. Y cuando pienso en mi futuro, todo está en blanco.

-Estás tan dañada.- Comentó Damon separándose un poco de ella y Vicky asintió.- Lo que quiero decir es que no tienes ni una pizca de autoestima.- Vicky negó con la cabeza, más lagrimas cayendo.- Creo que se como ayudarte.

-¿Cómo?- Preguntó Vicky, esperanzada.

-Muerte.- Él le rompió el cuello y Amaya dejó escapar un grito de sorpresa incorporándose del sofá mientras el cuerpo de Vicky caía al suelo.

-¡Damon! ¡Imbécil!- Gritó ella corriendo hacía Vicky, la mirada de Damon siguiéndola con diversión.- ¡¿Por qué demonios la has matado?!

Damon ni si quiera parpadeó al cuerpo mientras pasaba por encima.- No está muerta. Al menos no totalmente.

La realización se apoderó de Amaya junto con el horror.- Se va a convertir en un vampiro...

-¡Bingo!- Exclamó alegremente Damon.

Él caminó a la ventana y Amaya siguió inclinándose hacía Vicky esperando a que despertase. Y no tuvo que esperar mucho, pues unos minutos después Vicky estaba gimiendo dolorosamente mientras se movía un poco. Sus ojos se abrieron y se fijaron en los verdes de Amaya.- ¿Qué sucedió? Estábamos bailando y después...- Habló adormilada, pero Damon la interrumpió mientras se acercaba a ellas otra vez, su mano anteriormente quemada por la luz del sol ya curada.

-Y luego te maté.- Vicky lo miró con incredulidad.- Estás muerta.- Afirmó Damon.

-¿Estoy muerta?

Damon asintió, completamente aburrido.- Sí, pero no hagamos un escándalo. Bebiste mi sangre, te maté y ahora te tienes que alimentar para completar el proceso.

-Estás borracho.

Ella se levantó y cogió sus pantalones pasando por Amaya, quien simplemente observó todo en silencio, sus ojos escaneando cada movimiento.- No querrás salir sola. Estás por ponerte muy rara.- Advirtió Damon apareciendo frente ella, pero Vicky lo ignoró y se alejó.

-Realmente lo pasé bien, pero quiero ir a casa.- Murmuró ella.

-Vicky.- Intentó hablar Amaya, pero Damon la interrumpió antes de que dijera una palabra más.

-Comenzarás a desear la sangre y mientras no la consigas te vas a sentir muy fuera de ti. Tienes que tener cuidado.- Volvió a advertir, solamente para que Vicky lo empujara débilmente.

-Vamos, muévete.

Vicky le dio un codazo y paso de largo mientras Damon y Amaya se colocaban detrás observándola.- ¿Lo ves? Ya estas comenzando a derrumbarte.- Pero volvió a ser ignorado.- Es verdad, ¿sabes qué? Deberías marcharte. De hecho, si fuera tú pasaría por la casa de tu novio Jeremy.

-¡No!- Gritó Amaya e intentó retener a Vicky, pero Damon la agarró.

-Dale nuestros saludos a Elena y si ves a Stefan dile que me llame.- Llamó Damon.

En cuanto la puerta se cerró detrás de Vicky, Amaya intentó soltarse y soltó un gruñido golpeando a Damon en el proceso.- ¡¿Por qué has hecho eso?! ¡Pedazo de idiota!- Gruñó Amaya y siguió retorciéndose hasta que Damon la soltó. Inmediatamente caminó hacía la puerta, pero Damon apareció frente ella y le impidió salir.- ¡Déjame irme, Damon!

-No puedo hacer eso. Tú eres mi moneda de cambio, sin ti Stefan no me dará mi anillo.

Amaya retrocedió y se burló.- Sigue disfrutando de que soy tú maldita moneda porque te juro que si algo le pasa a Jeremy...- Ella se acercó hasta estar justo frente él, sus frentes a milímetros, aunque Damon tuvo que bajar la cabeza por la baja estatura de Amaya.- Si Vicky daña a Elena o a Jeremy, si a ellos les pasa algo, te juro que te mató, Damon. Y yo siempre cumplo mis promesas.

Con eso se giró y desapareció en una de las habitaciones mientras Damon la observó irse, una mirada culpable en su rostro al notar las leves lágrimas en sus ojos, pero enseguida sus ojos volvieron a estar vacíos y caminó hacía su suministro de alcohol.


Elena sentía como todo su mundo se venía abajo. Había descubierto que los Salvatore eran vampiros, que Damon había secuestrado a Amaya y que había transformado a Vicky en un vampiro, o lo sería cuando bebiese sangre. Jeremy estaba preocupado y ella se sentía desgarrada. Si Damon había matado a Vicky sin dudar, ¿qué le habría pasado a su hermana? Stefan le había asegurado que encontraría el modo de rescatar a Amaya, pero ya había pasado un día entero y Amaya seguía sin regresar, incluso ahora podría estar muerta.

Tuvo que reprimir un escalofrió. No podía pensar en eso. Solamente la idea de que a su hermana, a su gemela, le hubiese pasado algo la aterraba. Se había prometido a si misma que se aseguraría de la seguridad de sus hermanos cuando sus padres murieron, que cuidaría de Amaya y había roto esa promesa. Amaya podría estar herida, tal vez Damon le había hecho creer cosas que no eran ciertas o simplemente la había utilizado para reunir sus fuerzas. En cualquier caso Elena estaba completamente y absolutamente aterrorizada, y por una vez no se avergonzó de admitirlo.

-¿Dónde está Aya? Normalmente no suele estar todo el día fuera y mucho menos sin ninguno de nosotros dos.- Preguntó Jeremy y Elena evitó su mirada.

Por suerte se salvó de mentir cuando el timbre sonó y ambos hermanos corrieron hacía la puerta, sus esperanzas elevándose. Elena fue la de abrir, pero en cuanto vio el rostro demoníaco de Damon intentó cerrar la puerta, desgraciadamente ya era tarde. La mano de Damon impidió que esta se cerrase y la abrió en par con una mirada de superioridad.- Jeremy, sube.- Ordenó ella y Jeremy miró confundido entre ellos dos, sin embargo no se movió mientras sus ojos se fijaban en algo más.

-¡Aya!- Exclamó y Elena observó como Amaya salía detrás de Damon y se acercaba lentamente. Demasiado lentamente, para el gusto de Elena, si fuera por ella ya la hubiese tirado dentro y lejos de Damon, pero no podía hacerlo y que Jeremy sospechase.- ¿Dónde estabas?- Preguntó Jeremy, pero Amaya nunca le respondió, pues inmediatamente se lanzó a sus brazos.

Y Jeremy no dudó ni un segundo en devolverle el abrazo.- Estás bien. Estás bien.- Murmuró ella enterrando su rostro en el cuello de Jeremy. Mientras tanto Elena evaluó rápidamente a Amaya y al no ver ninguna herida soltó un suspiro de alivio. Su gemela estaba bien. El alivio que sentía era increíble y sus ojos ardían con lágrimas no derramadas, pero después se ocuparía de eso, ahora tenía que tratar con Damon, quien observaba a Amaya atentamente. Demasiado atentamente.- Sube arriba, Jer. Luego te lo explicó todo.

Jeremy asintió lentamente y se separó de Amaya, le besó en la mejilla y subió por las escaleras. En cuanto Jeremy desapareció ambas hermanas se volvieron a Damon, que volvía a tener su expresión de superioridad.- Me tienes miedo.- Comentó él despreocupadamente y Elena se tensó frente él, tratando de ser fuerte.- Me arriesgaré a decir algo. Stefan al fin admitió que se equivocó.

-Aléjate de nosotras.- Cortó Elena, tirando de Amaya hacía atrás.

-Oye, no tienes porque ser grosera. Sólo estoy buscando a Stefan. ¿Puedo entrar? Espera. Claro que puedo. Me invitaste.- Damon caminó dentro, la sonrisa aún en sus labios, y Elena retrocedió tratando de llevar a Amaya con ella, pero su hermana no se movió. Y Damon y Amaya quedaron cara a cara mientras él cerraba la puerta.- Podemos ir al grano si quieres. Ahora no te mataré. Eso no cuadraría con todos mis planes. Así que... ¿dónde está Stefan?

-Se fue a buscar a Vicky.- Respondió Elena, sus ojos clavados en Damon y Amaya, que todavía seguían cara a cara.

Damon se volvió un poco para mirarla.- No me mires con esos ojitos prejuiciosos. La chica me agradecerá por lo que hice.- Él fue dando pasos adelante y con cada paso que daba, Amaya retrocedía, manteniendo así la misma distancia.

-¿Tú le agradeciste a Katherine?- Soltó Elena y observó con satisfacción como Damon parecía alejarse un poco más de Amaya. Ahora solo tendría que llegar hasta ella y mantenerla a su lado.

-Te contaron toda la historia, ¿verdad?

-Lo suficiente.

-Lo dudo.- Negó Damon. Él hizo una pausa y se volvió para irse.- Dile a mi hermano que le estoy buscando.- Caminó hacía la puerta, pero de pronto se giro.- Un consejo para el futuro. Ten cuidado a quien invitas a tu casa.- Volvió a caminar y volvió a detenerse para irritación de Elena, solo que esta vez se detuvo frente Amaya. Él se inclinó hacía ella y besó su frente.- Hasta otra, mi pequeña conquistadora hiperactiva.

La puerta se cerró y Elena respiró aliviada, inmediatamente abrazando a Amaya, ignorando las últimas palabras de Damon.- ¡¿Estás bien?! ¡¿Te ha hecho algo?!

-Estoy bien, Elena, realmente lo estoy. Un poco cansada por ser secuestrada por el vampiro malo, pero por lo demás todo bien.- Aseguró Amaya devolviendo el abrazo. Frotó tranquilizadoramente su espalda y se separó mientras sonreía.- Me voy a dormir algo. Mañana me cuentas la historia sobre Katherine.

Elena asintió y la vio subir las escaleras.


Amaya escuchó a alguien sollozando y abrió un ojo dejando de fingir estar dormida. Ella se incorporó en la cama y observó como Elena estaba secándose los ojos frenéticamente.- Siento haberte despertado. Vuelve a dormir.- Elena se giró cerrando la puerta en el proceso, pero Amaya la detuvo llamándola.

-No puedo dormir. ¿Puedes quedarte hoy conmigo?- Preguntó y Elena inmediatamente asintió, cerró la puerta y se tumbó en la cama junto a Amaya.

-He cortado con Stefan.- Sollozó después de unos segundos.- Yo no podía hacerlo, no con todo lo que esta pasando ahora.

Amaya se aseguró de taparla con los edredones y agarró su mano.- Está bien. Todo estará bien, Ellie. Yo me aseguraré de ello, ¿vale?- Elena asintió en respuesta, más lágrimas cayendo por sus mejillas y Amaya las secó mientras le sonreía.- Siempre juntas.

-¿Siempre?

-Para toda la eternidad.- Aseguró ella.- Después de todo eres mi melliza, no puedo dejarte en un parque y fingir que no te conozco.

-Pero lo intentaste.- Replicó Elena.

Y Amaya se rió tímidamente.- Estaba aburrida y tenía 9 años, además no funcionó o si no no estarías aquí.

-¿Quién decide abandonar a su hermana en un parque por aburrimiento?- Preguntó Elena.

-Yo.- El orgullo en su voz hizo que Elena le diese una patada.- ¡Hey! Sigue así y duermes en el suelo.- Elena simplemente se rió un poco.- Gemela diabólica.

Ambas hermanas apretaron su agarre en sus manos entrelazadas y así pasaron toda la noche. Amaya distrayendo a Elena sobre su ruptura y Elena distrayendo a Amaya sobre sus pesadillas.- Hace tiempo que no dormimos juntas.- Murmuró adormilada Elena y Amaya simplemente asintió, notando como su hermana cerraba los ojos y se dormía profundamente. En cambio ella se quedó mirando hacía el techo, sus nudillos volviéndose blancos de la fuerza con la que agarraba la almohada.

Otra noche más sin dormir, pensó.


Querido diario...

Hace unos cuantos días que no escribo y realmente no sé porque lo hago ahora. Yo misma dije que este método era inútil, que no me servía para superar el dolor. Supongo que estoy tan aburrida de dar vueltas en la cama y nunca dormir, aburrida de despertarme de madrugada por las pesadillas. Supongo que este es mi único entretenimiento a las 3 de la mañana.

Hay mucho que quiero escribir, mucho que contar y ni si quiera se por donde empezar. Supongo que empezaré por los recuerdos sobre mis padres contándome historias de vampiros para dormir. ¿Sabrían ellos que en verdad existían? ¿Qué todas las historias que me contaban eran ciertas? Supongo que nunca lo sabre, ¿no?

Los hermanos Salvatore son vampiros, probablemente de hace más de un siglo. Tienen alguna historia de amor trágica con una chica llamada Katherine y ella tiene algo que ver con mi hermana. Estoy segura de ello y lo pienso descubrir.

Hoy ha sido mi primer día en el mundo sobrenatural y, ¿qué puedo decir? Ha sido divertido, pero después de todo siempre me ha gustado lo sobrenatural y la oscuridad, tal vez por eso siga bromeando con Damon, él tiene demasiada oscuridad. Hoy ha sido mi primer día y se que no será el último, después de todo una vez que estas dentro, no puedes volver a salir, ni mucho menos escapar.

Y por eso voy a proteger a mis hermanos a toda costa. Incluso si tengo que dar mi vida en el proceso.

...Se despide, Amaya Gilbert.


Respondo a comentarios:

AnneAC: Gracias por tu consejo, realmente lo apreció y lo seguiré. También me alegra un montón que te guste mi idea y la pareja que hacen Damon y Amaya. Espero que este capítulo te gusté :)

...Se despide, ElenaDreams.

PD: Voy a cambiar la portada, espero que podáis verla dentro de unas horas :D