Wow, dos capítulos en dos días. Bastante bien, ¿eh?
Dejarme vuestra opinión en los comentarios o reviews o como se diga. Realmente quiero saber vuestra opinión sobre mi historia y sus capítulos.
Y bueno... Espero que os guste ;)
No me pertenece ''The Vampire Diaries'', solamente a Amaya y algún giro en la historia que no aparezca en la serie.
Electric Love
Capítulo 7- Obsesión.
Elena abrió los ojos y se giró en la cama. Adormila, se incorporó y notó como Amaya no estaba en ningún lado de la habitación. Lentamente se levantó de la cama y caminó hacía el baño compartido. Nada más abrir la puerta pudo ver a su hermana Jeremy frente el espejo lavándose los dientes y Amaya a su lado haciéndose una trenza.- Perdón.- Se disculpó y estuvo a punto de cerrar la puerta, pero Jeremy la detuvo.
-Ya terminé.
Y Elena asintió mientras recogía su cepillo de dientes y fue entonces cuando se dio cuenta de que ambos estaban vestidos.- Es temprano. ¿A dónde vais?
-A la estación de policía. Organizan una búsqueda de Vicky.- Respondió Jeremy y Elena le lanzó una mirada a Amaya, quien se encogió de hombros tímidamente mientras sonreía un poco.
-Oye, ¿no tienes escuela?- Detuvo Elena y Amaya rió negando con la cabeza. Como si eso le importará a Jeremy.
Y tuvo razón cuando Jeremy se giró y las miró con incredulidad.- ¿No es en serio, verdad?
-No faltes a la escuela. Ninguno de vosotros debería.- Habló Elena.- Si la encuentran, se sabrá. Para eso hay celulares.- Elena miró entre ambos comprobando si los había convencido. Ella tenía que mantener alejado a Jeremy y a Amaya de Vicky y de cualquier cosa de los vampiros. Ella tenía que protegerlos.
Sin embargo, Jeremy no comprendió su preocupación y rodó los ojos molesto mientras hablaba.- Sí. Sigues hablando, no sé por qué.- Con eso salió del baño, sonriendo un poco mientras escuchaba la risa de Amaya y algo parecido a un golpe, probablemente Elena le había lanzado algo a Amaya y por el grito de sorpresa de Amaya había acertado.
-¿Por qué nunca me apoyas?- Le preguntó Elena a su hermana y Amaya inclinó la cabeza.
-Lo hago. Pero solamente cuando me parece bien y en esta ocasión estoy del lado de Jeremy.- Habló ella, su trenza ya terminada rebotando mientras se sentaba en el lavabo balanceando sus piernas infantilmente.- ¿En serio esperabas que él se quedará esperando mientras Vicky esta ''desaparecida''? Porque ciertamente yo no lo haría y mucho menos si se tratase de alguno de vosotros.- Elena soltó un suspiró y Amaya la abrazó de lado con una sonrisa traviesa.- Si te hace sentir mejor me iré contigo y convenceré a Jeremy de que me llamé cada cinco minutos.
Elena asintió con una pequeña sonrisa y Amaya saltó del lavabo mientras corría hacía abajo.- ¡Jer!
Damon leyó el periódico, a medías escuchando como Vicky hablaba por teléfono. Sabía que nada más colgar, ella volvería a quejarse.- ¿Y por qué tengo que estar aquí? Quiero irme a mi casa?- Y como siempre, él tuvo razón.
-Estás cambiando, Vicky, no es algo que quieras hacer sola.- Repitió por millonésima vez, Stefan. Y Damon volvió a pasar la hoja del periódico harto de la misma conversación, pero al hacerlo se encontró que no había más páginas.
-No hay nada sobre el tal Logan en el periódico. Ni una línea. Alguien lo está cubriendo.- Expresó pensativo. Ayer por la noche el periodista, Logan Fell, había disparado a su hermano y Damon lo había matado, Vicky se había alimentado de su sangre y ahora ya era un vampiro completo. Lo que significaba que ambos hermanos Salvatore tenían que vigilarla para que no matase a nadie y que su secreto siguiese oculto.
-¿Qué es eso?- Preguntó Vicky observando la brújula con la que jugaba Damon.
Y Damon miró la brújula antes de responder.- Una brújula muy vieja y especial.- Que localiza a vampiros, añadió mentalmente Damon. Él se volvió a Stefan, quien seguía observando a Vicky atentamente, probablemente esperando a que la sed de sangre la dominase.- ¿Qué hacía Logan Fell con ella? ¿No te interesa?
-Si tanto te preocupa que alguien te busque, ¿por qué no te vas, Damon?- Replicó Stefan amargamente.
-Deberíamos preocuparnos.- Damon sonrió y ambos hermanos compartieron una mirada de desafió.
Hasta que Vicky interrumpió.- Oigan... Tengo hambre. ¿Tienen algo de comer?- Stefan se levantó y le entregó un vaso. Vicky lo agarró y miró el líquido rojizo en su interior mientras hacía una mueca.- ¿Qué es?
-Es lo que quieres.
-No engañes a la inocente.- Intervino Damon, sus ojos clavados en el periódico frente él.- No es lo que quieres, pero puede servir.
-¿Qué es?- Volvió a preguntar Vicky y Damon los miró sonriendo burlescamente.
-Sí, ¿qué es? ¿Zorrillo? ¿Perro? ¿Bambi?- Stefan ignoró a su hermano y le instó a Vicky a probar la sangre.- Es nueva en esto. Necesita sangre humana, no sobrevivirá con eso.
-Sí, quiero sangre humana.
Stefan suspiró.- Está mal comer inocentes, Vicky.
-No hay que matar para comer, busca a alguien sabroso y luego bórrale la memoria. Es muy fácil.- Vicky sonrió escuchando atentamente cada palabra de Damon y Stefan miró entre ambos antes de intervenir.
-No, no, no hay garantía de que puedas controlarte, ¿entiendes?- Habló él.- Lleva años aprenderlo, podrías matar a alguien. Y soportarlo el resto de tu vida, que si aún no comprendes, será eterna.
Vicky bebió un trago del vaso y observó como ambos hermanos trataban de convencerla.- No lo escuches, su campo moral está por encima de nosotros. Yo digo: toma, cena y borra.
-Oye, mírame.- Llamó Stefan, notando como Vicky parecía dispuesta a recoger el camino de Damon.- Escoge tu camino. Tus valores y acciones definen quién eres.
Damon rodó los ojos y se levantó. Dejó el periódico en la mesa y salió de la habitación, no queriendo escuchar más de su conversación completamente aburrida. ¿Dónde estaría su pequeña humana?, se preguntó él. Amaya era la única quien lo entretenía en esta ciudad, de hecho, Amaya parecía ser la única persona divertida en Mistic Falls, o al menos la única que parecía comprender y divertirle su humor oscuro.
Alguien llamó al timbre y Damon sonrió al notar el dulce aroma de Amaya. Hablando de la reina de roma y esta se manifiesta. Él se movió hacía la puerta casi con desesperación y la abrió, solo para descubrir a Elena Gilbert devolviendole la mirada.- ¿Está Stefan?
-Sí.- Respondió él, ocultando su decepción.
-¿Dónde?
-Y buenos días, amiga con una misión.- Bromeó Damon.
Y Elena se cruzó de brazos mientras le lanzaba una mirada.- ¿Cómo puedes ser tan arrogante e imbécil con todo lo que has hecho?- Y esta era la razón por la que Amaya era su gemela favorita, ella comprendía su humor y probablemente le hubiera dado una replica ingeniosa y divertida.
-¿Cómo puedes ser tan valiente y estúpida para llamar a un vampiro arrogante e imbécil?- Replicó Damon.
-Si me quisieras matar, ya habría muerto.
-Eso es cierto.- Aceptó Damon.
-Pero estoy viva.- Desafió Elena con suficiencia y Damon sonrió con fuerza.
-Aún.
La sonrisa de Elena se borró por completo y sus ojos brillaron con miedo durante un segundo.- ¿Dónde está Stefan?- Preguntó otra vez.
-Arriba. Dando un recital. Diviértete.- Respondió Damon.
Elena asintió y se giró.- ¿Vienes, Amaya?- Preguntó con esperanza y Damon por fin notó a Amaya apoyada en la barandilla del porche mientras hablaba por teléfono. Ella hizo un gesto a su hermana indicándole que siguiera adelante y Elena le hizo caso a regañadientes. Ella desapareció dentro de la casa y Damon sonrió mientras se acercaba a la pequeña humana.
-¡Teníamos un acuerdo, Jeremy!- Exclamó Amaya.
-¿Cómo puedo buscar a Vicky si tengo que llamarte cada cinco minutos?- Replicó amargamente Jeremy por el teléfono y Amaya suspiró.
-Es la única manera de que Elena y Jenna te dejen en paz, Jer.- Susurró Amaya.- Ambas saben que a mí no me colgaras y por eso me utilizan.
Amaya escuchó el suspiro entrecortado de su hermano.- Lo sé. Lo siento, Aya.
-Intentaré distraerlas lo máximo que pueda.
-Gracias, Aya.- Y con eso Jeremy colgó.
Amaya suspiró y guardó su teléfono en el bolsillo de su pantalón mientras suspiraba. ¿Por qué su mayor debilidad tenían que ser sus hermanos? Se giró y casi jadeó cuando se encontró a Damon justo en frente de ella. Retrocedió unos pasos y fijó sus ojos verdes en los azul hielo de Damon.- ¿Dónde está mi hermana?- Preguntó ella, después de un momento de ambos mirándose.
-Arriba con Stefan.- Respondió Damon. Sus ojos escaneandola y deteniéndose momentáneamente en su trenza. Él reprimió una sonrisa mientras ella asentía y pasaba por su lado. Pero inmediatamente él la detuvo por el brazo.- Ten cuidado.- Advirtió y se alejó de ella.
Ella lo vio alejarse mientras alzaba una ceja y entró en la casa. Subió las escaleras y por el caminó se encontró a Vicky saliendo de una habitación con aire de superioridad.- Hola, Amaya.- Saludó alegremente antes de desaparecer por el pasillo y Amaya la observó atentamente antes de entrar a la habitación de la que había salido.
Allí se encontró a su hermana tirada en el suelo jadeando agitadamente. En un rápido movimiento ella estaba agachada frente a Elena y comprobando si tenía alguna herida, pero solo tenía pequeñas marcas en su cuello, ligeramente rojizas.- Sera perra...- Murmuró por lo bajo Amaya junto con unos insultos más, ni si quiera le importaba si Vicky era capaz de escucharla.
Stefan apareció en la puerta con un vaso en la mano y al ver a Elena en el suelo inmediatamente agarró a ambas hermanas y las bajó a abajo, en frente de los jardines.- Me amenazó.- Murmuró con incredulidad Elena.
-Está alterada.- Intentó defender Stefan.- Imagina todos tus sentidos operando a supervelocidad. Está incomodad consigo mismo.- Amaya a medias escuchó la conversación mientras miraba el hermoso jardín.
-¿Cuándo estará estable?- Preguntó Elena.- ¿Horas, días, semanas?
-Nadie sabe.
-¿Cuánto tardaste en controlarlo?
Stefan vaciló.- Un tiempo. Pero no tuve quien me ayudara, tuve que aprender solo.- Respondió él finalmente y Amaya notó su vacilación, pero él continuó hablando.- Escucha, es difícil resistirse a ciertas personas, en especial siendo nuevo. Es difícil separar los sentimientos. Amor, furia, lujuria, deseo. Se convierten en una urgencia: hambre.
-¿Qué significa?- Preguntó temerosa Elena.
-Que Jeremy no puede verla. Ahora no. Tal vez no pueda resistirse y le haga daño.- Eso llamó completamente la atención de Amaya, quien se giró hacía ellos.
-O algo peor.
-No voy a dejar que lastime a nadie.- Prometió Stefan, pero a pesar de sus buenas intenciones Amaya no le creyó. Vicky era un nuevo vampiro, un vampiro que antes era una drogadicta y si antes era difícil controlarla, ahora sería imposible. Con el tiempo Vicky acabaría lastimando a alguien.
-Tengo que irme.- Murmuró Elena y luego miró a Amaya.- Tenemos que irnos.
-Elena...
-Por favor, Stefan, no puedo con todo esto.- Elena apartó la mirada de sus ojos y se giró caminando hacía la salida.
Sin embargo, Amaya se quedó ahí con la vista fija en la hierba y la mirada de Stefan fue a ella.- Maya...
-Vuestro jardín es hermoso, tal vez algún día venga a dibujar o leer aquí.- Habló ella inclinando la cabeza. Y Stefan sonrió. Era una indirecta. Una indirecta que seguían siendo amigos y que no le temía por ser un vampiro.- En cuanto a Elena, intentaré que entré en razón.- Ella le lanzó una sonrisa traviesa y empezó a caminar hacía su hermana se había ido.- ¡Adiós, Steffy!- Gritó por encima del hombro y dejó en la terraza a un Stefan sonriendo mientras sacudía la cabeza, su animo anterior más alegre.
-Tienes que llamarme, Vick. No lo entiendo, ¿qué está sucediendo?- Jeremy suspiró.- Llámame, por favor.- Rogó antes de colgar.
Él miró momentáneamente a Amaya, quien estaba sentada encima del mostrador mientras comía helado directamente de la tarrina.- Hola.- Saludó Elena entrando en la cocina, después de haber escuchado la llamada de Jeremy.- Oye, ¿queréis hacer algo? Podemos ir a la fiesta de la escuela. Sería divertido.
-¿Una fiesta en la escuela? Sip, definitivamente divertido.- Comentó sarcásticamente Amaya y Jeremy ocultó su sonrisa mientras bebía de su vaso de agua mientras Elena le lanzó una mirada a Amaya.- Prefiero quedarme aquí, terminar de verme la última temporada de The Walking Dead y después tal vez jugar a Day Z.
-Deberíamos ir a la fiesta los tres juntos. No es bueno que sigas aislándote, Amaya.- Regañó Elena y Amaya miró ligeramente dolida antes de que dejase el helado a un lado y saltase del mostrador a la misma vez que Jeremy se alejaba, también molesto por la actitud de Elena.- Y Jeremy, sé que te preocupa Vicky. Escuché que llamaste a Matt. Pero no puedes estar con ella, tiene que mejorar. Lo mejor para ella es dejarla ir.
-¿Al igual que dejaste ir a Stefan?- Murmuró Amaya y Elena la miró herida. Amaya sabía que eso había sido un golpe bajo, pero Elena no tenía el derecho a pedirle a Jeremy que se alejase de Vicky, cuando Vicky era su felicidad. ¿Qué mas daba que Vicky fuese un vampiro? Ella mejoraría y siempre y cuando Jeremy siguiera feliz, no importaba nada más, o al menos eso pensaba Amaya.
-¿Qué significa dejarla ir? Ah, claro, porque somos expertos en dejar ir a la gente.- Replicó también Jeremy.
Y Elena suspiró tristemente, ante el ataque de sus hermanos contra ella.- Sé que no lo crees, pero confía en mí, es lo mejor.- Habló ella y Jeremy se acercó hasta quedar frente ella y al lado de Amaya.
-Después de lo de papá y mamá me sentí muy mal. Como si nada me importará.- La culpabilidad de Amaya aumentó y bajó la cabeza mientras Jeremy seguía hablando.- De pronto tengo estos momentos y todo parece que va a mejorar. Y Vicky estuvo en esos momentos. Tal vez tú no lo veas, pero créeme alejarme de ella no es lo mejor.
Él se fue y ambas mellizas se quedaron mirando hasta que Amaya guardó el helado en la nevera y salió también. En las escaleras se encontró a Jeremy apoyado en la barandilla mientras escribía en su móvil. Y al verla sonrió.- ¿Te vienes a la fiesta de la escuela?
-Pensé que te unirías a mí con mis planes.- Amaya hizo un puchero y Jeremy se rió.- ¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?
-Vicky quiere que nos reunamos allí y he pensado que tú puedes venir con nosotros.- Respondió él.
-En resumen, me quieres para distraer a Elena.- Jeremy asintió tímidamente, mirándola con sus ojos de perrito y Amaya vaciló antes de asentir.- Está bien, pero no te separes de mí, ¿vale? Sabes que odio las multitudes.- Jeremy asintió y ambos subieron arriba para prepararse. Esperemos que todo salga bien, pensó Amaya mordiéndose el labio.
Los tres hermanos Gilbert caminaron hacía la entrada de la escuela. Elena iba vestida con su disfraz de enfermera del año pasado, Jeremy no se había molestado en disfrazarse y Amaya iba con el disfraz de ángel que le había entregado Caroline. Los tres hermanos iban esquivando a las personas y tanto Jeremy como Amaya compartieron una sonrisa traviesa antes de saltar frente un grupo de niños y asustarlos. En respuesta Elena golpeó ambos de sus hombros mientras Jeremy y Amaya chocaban los cinco.
-¿Tú también te pusiste el del año pasado?- Preguntó Matt cuando se acercó a los hermanos Gilbert y Elena sonrió mirándose a sí misma.
-Sí, no sabía que vendría hasta hace una hora.
-Tampoco yo.- Murmuró Matt y ambos compartieron una mirada antes de que Matt se volviese a Amaya.- Vienes de ángel. Muy conveniente, Amaya.- Elogió él y Amaya alzó las cejas mientras se cruzaba de brazos.
-Puedo ser mala si quiero.- Refunfuñó para diversión de los presentes. Ella trató de tirar de su vestida blanco hacía abajo, era demasiado corto, pero era Caroline quien se lo había dado. ¿Qué te podías esperar de ella?
Matt se volvió a Jeremy y alzó las cejas.- Y tú vienes de... ti.
Jeremy rodó los ojos y caminó lejos. Y Amaya intentó seguirlo, pero se perdió entre la gente. Y ella soltó un gruñido mientras giraba en busca de su hermano, todo el tiempo maldiciendo mentalmente. Los minutos pasaban y su pánico aumentaba. Por suerte vio como Stefan estrellaba a Matt en la pared y gruñía.- Estoy tratando de ayudarla.- Luego lo soltó y caminó, Amaya inmediatamente detrás de él.- Quédate aquí, Amaya.- Murmuró Stefan caminando en otra dirección y Amaya se burló en voz baja.
¿Dónde estarían dos adolescentes hormonales, uno de ellos sediento de sangre?, pensó ella. Y la realización la golpeó mientras salía al aparcamiento de la escuela. Nada más salir por la puerta escuchó los gritos de su hermano y los de Elena.- ¡Vicky, no!- Amaya recogió una tabla de madera y la partió contra la pared. Rápidamente corrió hacía sus hermanos y ayudó a que Elena se levantase, después de haber sido lanzada por Vicky.
En un parpadeó Stefan tenía sujeta a Vicky contra el autobús y al siguiente Vicky lo había empujado y desaparecido. Todos miraron a su alrededor con pánico y Stefan ordenó con fuerza.- Váyanse, adentro. ¡Ya!
Elena agarró a sus hermanos y los tiró hacía la puerta, pero cuando consiguieron abrirla Vicky apareció y empujó a Jeremy, lanzó a Amaya contra la pared haciendo que ella se golpease la espalda y que al caer sus brazos se raspasen, y agarró a Elena mordiéndola fuertemente en el cuello. Estuvo a punto de morderla otra vez, pero Amaya se interpuso en el último momento y con fuerza empujó la punta de la tabla de madera en el pecho de Vicky.- ¡Vicky!- Gritó Jeremy desde el suelo mientras Amaya observaba con horror como el rostro de Vicky palidecía y caía al suelo completamente muerta, soltando a Elena en el proceso.
Stefan retuvo a Jeremy mientras él gritaba, pero sus gritos y suplicas no llegaron a los oídos de Amaya. Ella estaba en shock. Había matado a Vicky. Su mente a penas registró las palabras de Elena o cuando Stefan se llevó a Vicky. Ella simplemente se sentía entumecida y al fin sus rodillas cedieron, ella cayó junto al cuerpo de Vicky.
-Iros. Yo me encargo.- Habló Damon después de aparecer de entre los autobuses. Miró el cuerpo y a Amaya quien seguía observando en silencio el cuerpo, no soltar ni una lagrima o un sollozo.
-Tú lo hiciste. Es tu culpa.- Dijo Elena con ira mientras se levantaba. Él había sido quien había convertido a Vicky, él era el culpable de que Vicky los atacase y que Amaya se hubiese visto a matarla.
-Me confundes con alguien que siente remordimientos.- Elena intentó empujarla, pero él no se movió ni una pulgada, por lo que intentó abofetearlo, pero él agarró su mano con firmeza.- Nada de esto me importa. De verdad.
Él la soltó y Elena volvió a hablar.- La gente muere a tu alrededor, ¿cómo es que no importa? Importa y lo sabes.- Ella intentó darle otra bofetada y esta vez lo consiguió.
-Te tienes que ir. Tus heridas sangran. Y tienes que irte. Ambas lo hacéis.- Añadió después de mirar a Amaya.
Elena le lanzó una última mirada y agarró a Amaya suavemente, tirando de ella entre la gente.- Elena, oye, ¿has visto...? ¿Qué sucedió?- Preguntó Matt en su lugar después de haber visto la sangre en sus trajes.
-Nada. Un idiota con sangre falsa nos atacó.- Respondió Elena, ocultando disimuladamente el mordisco en su cuello y los cortes en el brazo de Amaya.- Nos vamos a casa a bañarnos.
Ellas se dieron la vuelta para continuar con su camino, pero Matt volvió a pararlas.- No encuentro a Vicky. Parece que se escapó.
-No sabemos dónde está.- Habló Elena apretando su mano en la de Amaya.
Y Matt suspiró tristemente.- ¿Es lo que me espera? ¿Siempre preocuparme por ella?
-Eres un buen hermano, Matt. El mejor.- Aseguró Amaya, su voz rota mientras trataba de ahogar la culpabilidad en su interior. Sin esperar respuesta, se soltó de Elena y subió a su coche esperando a su hermana mientras retenía sus lagrimas y sus emociones.
Nada más que el coche paró en frente de su casa, Amaya bajó y subió las escaleras. Se detuvo en la puerta de la habitación de Jeremy y miró como su hermano se abrazaba a si mismo. Lentamente caminó dentro y se sentó frente él, Elena uniéndose a ellos.- ¿Alcanzas a entender lo que pasó esta noche?- Preguntó Elena.
-No... No lo entiendo.- Respondió Jeremy, su voz ronca de llorar.- Yo sé lo que vi, pero... No lo entiendo.
-Ella iba a matarme.
-Está muerta, Vicky murió.- Más lágrimas caían por su rostro y Elena intentó abrazarlo.
-Lo lamento tanto, Jeremy.
-Detén el dolor.- Susurró él.- ¿Por qué todos a los que amo se mueren?
Elena lo abrazó y Amaya se quedó ahí observándolos a ambos. Lentamente, Elena se separó y salió de la habitación, probablemente para hablar con Stefan. Y en ese momento los ojos rojos de Jeremy se fijaron en Amaya mientras ella se iba acercando.- Lo siento, Jeremy. Realmente lo hago.
-¿Por qué tuviste que matarla?- Preguntó él y Amaya trató de detener las lagrimas.- ¿Por qué?
-No quería, no quería hacerlo, pero no tuve elección.- Sollozó ella. Las lagrimas caían libremente por sus mejillas y sus hombros temblaban al retener sus sollozos.- Te lastimó y casi mata a Elena... Yo no podía permitirlo...
-¿Él qué?- Preguntó él.
Y ella respondió después de otro sollozo.- Perderos a vosotros.- Hubo una pausa antes de que ella añadiera.- Puedes odiarme, Jer, pero nunca me arrepentiré de matar a Vicky, porque eso significa que vosotros estáis bien, que seguéis vivos. De lo único que me arrepentiré será de que no hubiese habido otra manera.- Jeremy sollozó aún más y ella con cautela lo abrazó antes de alejarse y levantarse de la cama.
-Deseo que hubieses sido tú quien muriese en ese accidente y no papa, ni mama.
Ella giró su cabeza y lo miró mientras sonreía tristemente.- Al parecer, tienes mi mismo deseo.- Murmuró antes de salir de la habitación y Jeremy la vio salir mientras sollozaba aún más.
Al salir de la habitación observó como Damon subía las escaleras y se paraba frente ella, torpemente.- Elena quiere que borre los recuerdos de Jeremy.- Informó él y Amaya se recostó en la pared mientras cerraba los ojos.- Pero no lo haré si tú no quieres.- Amaya sacudió la cabeza y abrió los ojos mirándolo.
-No estoy de acuerdo en borrar sus recuerdos, pero Elena seguirá insistiendo y tampoco puedo tener a Jeremy sufriendo. Simplemente no puedo.- Murmuró ella y Damon asintió entrando en la habitación.
Amaya se quedó apoyada en la pared mientras Damon borraba los recuerdos de Jeremy y cuando él salió evaluó a la humana frente él. Era la misma Amaya de siempre, la que mantenía sus sentimientos embotellados y bromeaba para distraer a las personas de ella misma, y siempre lo conseguía en todos, excepto con él. Damon era el único que podía ver el dolor y la culpa que ocultaba con humor y sarcasmo. Tal vez podía verlo tan claramente porque él también había sentido esos sentimientos hacía tiempo, claro que eso había sido en los primeros años de su eternidad, ya después lo había ignorado todo y había dejado que la oscuridad lo consumiese. Porque la oscuridad era la mejor manera de ignorar el dolor.
-Está hecho.- Anunció él y observó como ella asentía con lagrimas en sus mejillas.
En ese momento ella se veía tan inocente con su traje de ángel manchado de sangre, sus lágrimas empapando sus mejillas y su lado oscuro quiso absorber toda su inocencia, romperla en pedazos, pero no lo hizo y dudó mucho que alguna vez se atreviese. Porque al igual que su lado oscuro quería destruirla, también quería protegerla, quería que su inocencia brillara eternamente.
-Es mi culpa.- Habló de pronto ella.- Si yo hubiera convencido a Jeremy de no ir a la fiesta, si yo hubiera encontrado una manera de detener a Vicky, Jeremy ahora no estaría sufriendo.
-No es tu culpa. Yo la transformé y deje que se escapará.- Murmuró él, agarrando ambos lados de su cara y secando sus lágrimas.- No es tu culpa, May.
-Pero yo la maté.- Sollozó ella.- Maté a la persona que amaba mi hermano. Yo la maté.
Damon sacudió la cabeza y tiró de ella en un abrazo. Sus brazos rodearon su pequeña cintura y solo por un segundo, solo por un minuto compartió un momento de vulnerabilidad con Amaya, a pesar de todos sus planes de evitar encariñarse con alguien. Y Amaya le devolvió el abrazo mientras sollozaba, por primera vez en mucho tiempo dejando que sus emociones salieran a la superficie.
