Bienvenidos a otro capítulo :)

Antes de nada, quiero agradecer a tamerofdragons por seguir mi historia y a todos vosotros que leéis esto, porque eso significa que le estáis dando una oportunidad a mi historia y por eso estoy muy agradecida. Vosotros hacéis que mis ánimos se eleven y que no me rinda con mi proyecto.

Mil gracias...

También quería deciros que si he tardado mucho era porque justo cuando casi acababa el capítulo se me fue el internet y todo lo que había escrito (que era bastante y sin guardar) se elimino. De hecho cuando escribó esto es justo cuando ha pasado y quiero llorar de frustración, porque me estaba quedando genial y estaba orgullosa de ello, pero he hecho mi mejor esfuerzo en dejarlo tal y como había escrito desde un principio. Y lo peor de todo es que no es la primera vez que me pasa.

Dios tengo tantas ganas de llorar...

Este capítulo está dedicado a tomerofdragons y a AnneAC.

Espero que os guste...

-No me pertenece absolutamente nada de ''The Vampire Diaries'', solamente Amaya y algún giro en la historia que no salga en la serie-


Electric Love

Capítulo 8- 162 velas.

-¿A dónde dijo Vicky que iba?- Preguntó la sheriff Forbes.

-No lo dijo.- Respondió Amaya, sus ojos fijándose fijamente en los de la madre de Caroline.

La sheriff asintió y se inclinó un poco más hacía adelante.- ¿Le dijo a su hermano a dónde iba?- Volvió a preguntar.

-No creo.

-¿Hay alguien con quien pueda hablar que sepa qué le pasó antes de que se fuera?

-Steffy.- Contestó Amaya y la sheriff sacudió un poco la cabeza. Al parecer Amaya seguía teniendo la costumbre de poner apodos a cualquiera con quien se encariñase.- Mi hermana le pidió ayuda y Stefan aceptó. Ellos pensaban que realmente podían ayudarla, pero yo sabía que no iba a funcionar.- La sheriff se inclinó hacía atrás con sorpresa ante su sinceridad.

-¿Por qué?

Amaya retorció las manos en su regazo, pero por suerte la sheriff no lo notó.- Vicky estaba demasiado metida en las drogas. Siempre que vendría a ver a Jeremy estaría drogada o borracha, y si no lo estaba convencía a Jeremy para estarlo.- Ella se lamió los labios nerviosamente y bajó la mirada a su regazo, donde los nudillos de sus manos estaban completamente blancos.- Y en parte siento que es mi culpa. Vicky era mi amiga antes del... del accidente... y tal vez si yo habría hablado con ella o haber intentado ayudarla más, tal vez ella estaría bien.

La sheriff observó a la adolescente frente a ella con sorpresa. La culpabilidad y el dolor que normalmente trataba de ocultar, brillaban en sus ojos y ella sintió una punzada. Amaya era la mejor amiga de su hija. Caroline y Amaya se habían pasado toda su infancia juntas y por ello le tenía un cariño profundo a Amaya, como si también fuese su hija.

-¿Cómo fue su comportamiento esos últimos días antes de irse?- Preguntó la sheriff, tratando de volver al interrogatorio y Amaya volvió a mirarla.

-Extraño. Estaba más drogada de lo normal.

-¿Alguna señal de agresión o violencia?

-No.

-¿Y tú crees que Vicky se fue de aquí?

-Sí.- Asintió Amaya sin vacilar.

La sheriff también asintió y escribió en su libreta durante un momento antes de volver a mirar a Amaya.- Hemos terminado, Amaya.- La sheriff se levantó junto a Amaya y la abrazo durante un momento.- No es tu culpa.- Susurró en su oído y Amaya le sonrió en agradecimiento, pero aún con tristeza. Y se alejó.

Y mientras lo hacía, la Sheriff observó como Amaya se reunía con sus hermanos. Toda tristeza o dolor desaparecido de su rostro mientras les sonreía intentando animarles. Pobre chicos, pensó con tristeza. Los hermanos Gilbert al parecer no podían tener un descanso del dolor o la perdida.

oo

Stefan se quedó en el aparcamiento frente a la comisaria, esperando. Matt había salido hace unos segundos y había intentado reconfortarlo, asegurarle que su único propósito era ayudar, pero se había alejado sin darle una mirada y cuando se había girado los hermanos Gilbert salían de la comisaria acompañados de su tía Jenna.

Él inmediatamente notó como la mirada de las gemelas se posaba sobre él, una mirándola con tristeza y la otra sonriendole mientras le saludaba alegremente. Y sus labios se elevaron mientras respondía el saludo de Amaya.- ¿Me esperan en el coche?- Preguntó Elena a su familia y Jenna notando miró entre los adolescentes antes de asentir.

-Claro.- Aceptó Jenna mientras seguía a Jeremy al coche.

Intento arrastrar también a Amaya, pero ella se soltó y se posicionó junto a su gemela mientras le sacaba infantilmente la lengua a su tía. Jenna sacudió la cabeza con sus labios temblando y empezó a caminar hacía el coche, notando la molestia de Elena y la superioridad de Amaya incluso mientras se alejaba.

-¿Estáis bien?- Preguntó Stefan nada mas que las gemelas se pararon frente él.

Amaya le dio un pulgar hacía arriba mientras sonreía con un poco de tristeza y Elena lo miró a los ojos mientras hablaba.- No creo que la alguacil sospeche de ti. Jeremy lo olvidó todo, solo recuerda lo que Damon le dijo.- Tranquilizó ella.

-Gracias.- Agradeció Stefan mirando fijamente a los ojos, pero también miró a Amaya de reojo. Agradecido con ambas por guardar su secreto.

-No puedo hacer esto, Stefan.- Negó Elena tristemente.- Cada vez que veo a Matt o a Jeremy solo pienso que Vicky no va a volver. Jamás sabrán el porqué.- Amaya bajó la cabeza en eso y Elena agarró fuertemente su mano.- Hay personas lastimadas y muertas, yo... Es demasiado.- Su mano se apretó en la de Amaya, recordando perfectamente cuando Vicky lanzó a su hermana a la pared y la mordió a ella.

-¿Quieres ir a hablar de esto?- Preguntó Stefan con esperanza y desesperación, sus ojos normalmente con dulzura y ternura ahora adoloridos, y Elena apartó la mirada mientras negaba.

-No.- Stefan se detuvo e incluso Amaya se removió incómodamente.- Stefan, tienes que alejarte de mí.- La mirada de Stefan se clavó en ella y Elena añadió.- De nosotras.- Antes de alejarse.

Hubo un momento de silencio en el que los ojos desesperanzados de Stefan cayeron al suelo y Amaya lentamente se acercó a él.- Lo siento mucho, Stefan.- Murmuró ella.- Elena es dramática, le encanta eso y dudo mucho que se de cuenta, pero si se dará cuenta de que es feliz contigo y entonces ira a buscarte para reconciliaros.- Aseguró Amaya y Stefan levantó la mirada observando como ella le sonreía alegremente.- De hecho, te aseguró que hoy mismo la tendrás en tu puerta queriendo volver contigo.- Ella le guiñó un ojo y Stefan sonrió sacudiendo la cabeza.

-A Lexi le caerías muy bien.- Pensó en voz alta.

-¿Lexi?

-Una muy vieja amiga que ha venido a visitarme por mi cumpleaños.- Respondió Stefan a su confusión y Amaya sonrió enormemente.

-¿Cuántos cumples?

-162...- Contestó Stefan vacilante, y en cuanto vio la sonrisa de Amaya aumentar y sus ojos brillar traviesamente, se arrepintió de decírselo.- ¿En qué estas pensando?- Le preguntó con temor.

Y su temor aumentó cuando Amaya siguió sonriendole con esa sonrisa suya, la sonrisa que aseguraba problemas.- Puede que me paso hoy por tu casa para conocer a Lexi, ¿está bien?

Stefan sacudió la cabeza ante su timidez y asintió.- Siempre serás bienvenida en mi casa, Maya.- Aseguró él y observó como Amaya se alejaba. El temor se apoderó de él observando como se alejaba aún con esa sonrisa intacta. ¿Qué iba a hacer?

oo

Era ya de noche, cuando Jenna se sentó bruscamente en el sofá junto a Elena. Ambas con expresiones deprimidas.- Estás sufriendo.- Observó Jenna mientras Elena jugueteaba con la manta que la rodeaba.

Tal y como Amaya había predicho se arrepentía inmensamente de haber roto con Stefan, pero las necesidades de proteger a su familia eran más fuertes.- Al igual que tú.- Murmuró Elena obligándose a salir de sus pensamientos.

-Pero yo tengo motivos. Me botaron.

-Sí, Logan es un idiota.- Reconfortó Elena.

-Dice la chica que dijo que era lindo.- Se burló Amaya entrando en la habitación con una libreta en sus manos y sentándose junto a Jeremy en la mesa.

Elena se cruzó de brazos con el ceño fruncido y Jenna miró a la pared con resentimiento y amargura.- No te mandaron un correo diciendo ''Me voy, adiós''.- Habló Jenna, ignorando por completo las palabras de Amaya.

-¿Pueden bajar la voz?- Preguntó Jeremy irritado. Estaba tratando de centrarse en un ejercicio de matemáticas que no podía resolver y las voces de su tía y de Elena no ayudaban.

-Se agradecería.- Apoyó Amaya.

-¿Por qué? ¿Qué estáis haciendo?- Jenna se giró y miro a ambos de sus sobrinos. Un montón de papeles, libros y libretas estaban esparcidos por la mesa, pero a ninguno de los dos parecía estorbarles.

Jeremy no miró hacía arriba mientras respondía.- Tarea.- Un ceño se formó en su rostro mientras miraba intensamente el ejercicio. Levantó la vista y miró a Amaya con una sonrisa mientras ella estaba igual de frustrada que él, por haberse equivocado otra vez en su dibujo.- Aya está dibujando.- Él se encogió de hombros restandole importancia mientras veía las miradas atónitas de Jenna y Elena en ellos.

-¿Desde cuándo haces tarea?- Preguntó Elena después de girarse bruscamente.- ¿Y desde cuándo has vuelto a dibujar, Amaya?

-Tengo que terminar esto. Estoy atrasado, tengo examen mañana...- Él no continuó mientras buscaba un libro donde explicase como resolver este ejercicio.- Y al parecer a Amaya le golpeó la inspiración.- Jeremy sonrió a Amaya y volvió a buscar entre el desorden.

-¿Tú que crees? ¿Extraterrestres?- Preguntó Elena a su tía.

Y Jenna asintió mirando también con extrañeza a sus sobrinos pequeños.- Los suplantaron.

-Pueden oírte.- Les afirmó Jeremy mientras les sonreía falsamente y volvía a su trabajo.

Y Elena observó a sus hermanos menores escéptica. Jeremy seguía estudiando, pero al final se rindió y se giró para pedirle ayuda a Amaya. Y Amaya le mostró su dibujo con una sonrisa esperanzada haciendo que Jeremy sonriera y la felicitase por su gran dibujo. Ambos se sonrieron y Jeremy escuchó por completo a Amaya mientras le explicaba el ejercicio y como solucionarlo, incluso iba anotándolo en sus apuntes y asintiendo para si mismo. ¿Qué es lo que ha hecho Damon? Se preguntó Elena.


Al día siguiente Amaya se dirigió hacía la habitación de su gemela y entró sin llamar, como siempre hacía. Se lanzó directa a la cama y le sonrió a su gemela molesta mientras rebotaba alegremente.- ¿En serio?- Bufó Elena a través del edredón y Amaya siguió sonriendo, impasible ante su mirada de muerte.

-Venganza.- Cantó entusiasmada y Elena se vio imposible de estar enojada con Amaya, así que suspiró y se destapó la cabeza.

Estuvieron en silencio. Amaya disfrutando de la comodidad de la cama y Elena disfrutando del apoyo de su gemela. Amaya siempre fue antisocial y por eso no sabía muy bien como animar a alguien, pero ella siempre lo intentaría, sobretodo con sus hermanos. Y por ello Elena estaba eternamente agradecida, porque aunque Amaya no le dijera palabras optimistas, ella siempre haría el intento, ya sea escuchando todas sus quejas, haciendo bromas para intentar que sonriera o como ahora, estar junto a ella en silencio, mostrando su apoyo eterno.

Un golpe en la puerta las sobresaltó a ambas y las dos se miraron antes de mirar a la puerta.- ¿Estás despierta?- Preguntó Bonnie mostrando un poco la cabeza por la rendija de la puerta.

-No.- Negó Elena y se volvió a tapar la cara.

Inmediatamente Amaya le arrebató las sabanas mientras Elena se quejaba, pero no se detuvo y la dejó al descubierto. Elena jadeó cuando el aire frío la golpeó e intento volver a taparse, pero Amaya no soltaría las sabanas.- Venganza.- Susurró Amaya aún tirando de las sabanas.- Me encanta la venganza.- Exclamó alegremente cuando Elena golpeó la cama con otro jadeo y luego procedió a asesinar con la mirada a Amaya, quién sonreía victoriosamente.

-¿Por qué no me habéis llamado?- Preguntó Bonnie fingiendo estar enfadada, pero una sonrisa divertida se asomaba por sus labios después de haber visto a las gemelas luchar por las sabanas.

-Lo siento, Bon-Bon.- Se disculpó Amaya e hizo un puchero mientras la miraba, provocando que Bonnie la golpease con una almohada por haber intentado manipularla, y Amaya rió alegremente.

-¿Vas a quedarte en la cama?- Le preguntó a Elena y Elena asintió haciendo que Bonnie rodará los ojos.- Muévete.- Ordenó y se metió en la cama junto a las gemelas.- Ya me preocupaste. ¿Qué ocurre?- Miró a Elena preocupada y le lanzó una mirada a Amaya, quien negó con la cabeza y enterró su cara en la almohada.

-Me cansé de pensar, de hablar.

-¿Puedes darme un resumen para fingir que te ayudo?- Bromeó Bonnie y Amaya rió.

-Stefan y yo terminamos.- Susurró Elena.

Bonnie la miró con tristeza.- Lo siento. ¿Estás bien?- Elena la miró y Amaya le lanzó una mirada burlona.- Cierto, pregunta tonta.- Ella suspiró y volvió a mirarlas a ambas.- Sé que me desaparecí un poco cuando me necesitabas. Cuando ambas me necesitabais. Soy la peor.- Murmuró con culpabilidad.

-¿Quieres compensarnos? Puedes distraernos.- Ante esas palabras Bonnie sonrió y se levantó de golpe.

-Vosotras lo pedisteis.- Advirtió Bonnie sonriendo entusiasmada. Cerró la ventana, y agarró una almohada abriéndola y dejando caer las plumas en la cama, a pesar de la queja de Elena y la mirada divertida de Amaya.- Jurad que no diréis nada.- Habló con total seriedad.

-Es una mala semana para algo así.- Fue la respuesta de Elena.

-Lo juro.- Prometió Amaya y le tendió el dedo meñique a Bonnie, quien sonrió enormemente y entrelazo sus dedos.

Luego se volvió a Elena y la miró con seriedad.- Júralo, porque no debería mostrarte esto.

-Esta bien, lo juro.- Prometió Elena rindiéndose.

Y Bonnie les sonrió a sus mejores amigas mientras miraba a su alrededor.- No hay ventanas abiertas, ¿cierto? Sin ventilador, aire acondicionado.- Elena negó confundida mientras Bonnie les explicaba.- La abuela me enseñó esto. Os va a encantar.- Prometió ella. Sus manos fueron a las plumas y mientras su mano se alzaba, una pluma también lo hacía. Ambas gemela la miraron con sorpresa, Elena más en shock que Amaya. Bonnie las miró a ambas y dejó caer la pluma. Y cuando levantó la mirada todas las plumas flotaban en el aire a su alrededor.- Es cierto, Elena, Amaya, todo lo que mi abuela me dijo. Es imposible y es cierto. Soy una bruja.

-Te creo.- Susurró Elena asombrada y se rió junto a Bonnie.

Ambas se volvieron a Amaya y ella las miró alzando una ceja.- Yo siempre te creí.- Le recordó Amaya y sus dedos empezaron a jugar con las plumas. Elena y Bonnie riendo junto a ella mientras la veían agitar las plumas y dirigirlas.

oo

-La tal Elena va a volver, estoy segura.- Habló Lexi caminando hacía Stefan.- ¿Ya tuvieron sexo?

-No.- Negó Stefan sonriendo.

-Eso siempre funciona. Vas a moverle tanto el mundo siendo vampiro, que será tuya por siempre.- Lexi le lanzó una sonrisa mientras se sentaba.

Y Stefan se inclinó mientras hablaba.- Sí, pero esto no es sobre sexo, o compulsiones o algún otro truco. Tiene que querer estar conmigo, como ella quiera.- Lexi lo miró de reojo mientras abría una maleta llena de bolsas de sangre.

-Eso sonó demasiado maduro.- Se burló suavemente ella y Stefan sonrió mientras la miraba, pero su sonrisa desapareció cuando vio las bolsas de sangre. Inmediatamente se alejó y tosió un poco. Lexi notando su cambió abrió la boca para decir algo, pero justo en ese momento el timbre sonó y ambos vampiros se miraron mientras escuchaban el latido de un corazón humano en la puerta.- Tal vez sea Elena.- Supuso Lexi y en un parpadeo estaba en la puerta abriéndola.- Hola... ¿Eres Elena?- Preguntó a la adolescente frente ella.

-Nop, soy su gemela, Amaya.- Se presentó la adolescente y Lexi la miró de arriba abajo.- Tú debes de ser Lexi, la amiga de Steffy.- Lexi, divertida, alzó una ceja ante el apodo y miró a Stefan que se había acercado con una sonrisa.- Estaba deseando conocerte.- La sonrisa de Amaya aumentó mientras se giraba hacía Stefan.- Hola, cumpleañero.

-¿Eso es para mí?- Pidió Stefan señalando la caja que llevaba Amaya y ella asintió.- No hacía falta, Maya.

Ante eso Amaya alzó una ceja y sacudió la cabeza.- ¿Qué clase de mejor amiga sería yo si no le regalaría algo a mi nuevo mejor amigo?- Lexi sonrió, inmediatamente gustándole esta chica y en el fondo deseó que la famosa Elena fuese igual que ella.

Los tres se sentaron en el sofá y Amaya le entregó la caja a Stefan sonriendo.- Gracias.- Agradeció Stefan, aunque sus manos vacilaron en abrir la caja, temiendo la sonrisa traviesa de Amaya, y Lexi notando eso se inclinó hacía adelante, deseando ver lo que había planeado la adolescente.

-¡Feliz cumpleaños, abuelo!- Felicitó Amaya cuando abrió la caja y Lexi rió mientras Stefan sacudía la cabeza con una sonrisa. Sabía que no debería de haberle dicho su edad. Él sacó un conejo de peluche de la caja y miró a Amaya mientras hablaba.- A este está prohibido comérselo, ¿entendido, Steffy?- Las carcajadas de Lexi sonaron por toda la casa y Stefan se unió, pero más calmadamente.

-Lo prometo. Ningún daño vendrá a este conejo.- Prometió con seriedad Stefan y Amaya le sonrió mientras se recostaba más cómodamente en el sofá.

-Hay más.- Informó señalando a la caja y Stefan curioso miró dentro para después sonreír. Sacó un marco con un dibujo hecho a lápiz enmarcado.- Hacía tiempo que no dibujaba...- Susurró Amaya nerviosamente.

Pero Stefan sonrió.- Es perfecto.- Alabó sinceramente. El dibujo consistía en ellos dos, el brazo de Stefan rodeaba los hombros de Amaya mientras sonreía, y Amaya hacía el signo de la paz mientras inclinaba la cabeza. Por el fondo se podía ver una parte pequeña de su instituto y mesas, en una de esas mesas estaban todos sus amigos riendo de sus payasadas mientras Elena negaría con una pequeña sonrisa. Sí, definitivamente era perfecto.

-¿Qué vamos a hacer hoy?- Preguntó Lexi apoyándose cómodamente en su sillón y sonriendo a Stefan y a Amaya. Stefan fue a hablar, pero alguien se le adelantó.

-Ahora que preguntas...- Vino la voz de Damon mientras entraba en la habitación. Él notó a Amaya en el sofá y le sonrió mientras le guiñaba un ojo. Y Amaya rodó los ojos mientras se tensaba ligeramente.

-No te preguntaba a ti.- Cortó Lexi.

Pero Damon la ignoró descaradamente mientras caminaba.- Hay una fiesta en el restaurante, te va a encantar. Banquete, meseras vulgares, todos los amigos de Stefan.- Él no se había detenido mientras hablaba y ahora estaba justo detrás de Amaya.

-Sí, no quiero una fiesta de cumpleaños.- Se negó Stefan y Damon le sonrió de lado.

-Pues no es para ti. Es solamente una fiesta. Nadie sabrá que es tu cumpleaños.- Stefan siguió mirándolo y Damon suspiro antes de añadir.- Caroline la organiza.

-Deja en paz a Caroline, Damon.- Ordenó Stefan mientras Amaya se tensaba más.

-Somos amigos, está bien.- Restó importancia Damon.- Es importante que el pueblo nos vea por ahí, como cualquier humano. Hay que mezclarse.- Él sonrió antes de mirar las bolsas de sangre y hacer una mueca.- Prefiero la mía a 37 grados.- Él tomó una respiración e inmediatamente el aroma de Amaya lleno sus sentidos. Apretó los dientes y cerró los ojos con fuerza mientras intentaba mantener el control. Se giró dispuesto a irse, pero una mano lo detuvo.

-No le hagas daño a Caroline, Damon.- Habló Amaya mirándolo a los ojos y él le devolvió la mirada.- Ella es mi mejor amiga, así que, por favor, no le hagas nada.- Damon escaneó su rostro antes de asentir apenas visiblemente. La mano de Amaya seguía en su muñeca, dándole esos escalofríos que tanto lo sorprendían, y su aroma seguía llenándolo, como si le llamase. Y esas dos cosas lo torturaron sin control

Y aún así cuando ella soltó su brazo y se alejó, volviendo a sentarse, no pudo evitar sentirse decepcionado. No queriendo pensar más en ello, él se giró y desapareció entre la inmensa casa, su brazo aún ardiendo por el toque de Amaya.


-Casi estoy lista.- Anunció Lexi saliendo del baño y sonriendo a Stefan y Amaya.

-No puedo creer que quieras que vayamos.- Negó Stefan levantándose de la silla.

Amaya los observó a ambos con una sonrisa divertida mientras jugaba con el conejo de Stefan, sus piernas se balancearon en el aire antes de cruzarlas debajo de ella y apoyó sus codos en sus rodillas agitando el conejo. Y Stefan se lo quitó con una mirada de regaño juguetona, pero Amaya simplemente se encogió de hombros y se inclinó hacía adelante, con cuidado de no caerse del escritorio de Stefan.

-No te pedí que salieras al sol sin tu sortija.- Bromeó Lexi, sujetando su toalla y mirándose en el espejo.- Hablo en serio, es una fiesta.

-Una fiesta a la que Damon nos invitó.- Señaló Stefan.- Entonces, mi pregunta es, ¿por qué? Él trama algo.

Amaya echó la cabeza hacía atrás pensando y tatareó de acuerdo con Stefan. Era obvio que Damon se estaba tomando demasiadas molestias en esta fiesta, algo ocurriría hoy y no sería precisamente algo bueno.

Lexi agitó sus manos despreocupadamente y se giró hacía su mejor amigo vampiro y su nueva amiga humana.- ¿Qué importa? ¿Qué podría hacer públicamente, frente a tantas personas?

-Él sabe como pasar por desapercibido. Créeme.- El tono de Stefan era sombrío e hizo que Amaya se preguntase si Damon hubiera hecho algo igual antes. Por supuesto que sí, se burló Amaya de si misma, Estamos hablando de Damon Salvatore, el gran vampiro malvado y psicópata. Una sonrisa divertida se formó en sus labios.

-Entonces se comportará.- Dijo simplemente la vampiresa y Amaya alzó una ceja junto a Stefan. Decir que Damon se comportará era como decirle a un niño que no jugase con sus juguetes nuevos.- Te veo un día al año. Un día que no sufres y te quejas en tu cabeza.

-Un día que es mi cumpleaños, ¿no?

-Y el loco, el que nadó desnudo en la fuente de Trevi y se emborrachó en la estatua de la libertad. Ese loco puede dejar de preocuparse por una noche e ir a una fiesta tonta.- Trató de convencer Lexi y por el rostro de Stefan había tenido completo éxito.

Y Amaya desde su lugar habló.- Al próximo de vuestros viajes, ¿puedo unirme yo?- Lexi y Stefan se sonrieron el uno al otro y miraron a la adolescente frente a ellos.

-Por supuesto.- Aceptó rápidamente Lexi. La pequeña humana le caía genial y no dudaba que sus viajes serían el doble de divertidos con ella. Lexi se volvió a Stefan y empezó a empujarlo hacía el baño.- Ahora, ve a prepararte.- Con un último empujón y una carcajada Stefan entró en el baño sacudiendo la cabeza.

oo

Elena aparcó frente la casa de los Salvatore y bajó del coche con una respiración profunda. Empezó a caminar hacía la puerta y deseó que Amaya estuviese allí. Probablemente se burlaría de ella y haría comentarios sarcásticos, pero sentiría su apoyo y esto no sería más duro de lo que ya es. Soltó un suspiro más y su mano temblorosa se acercó al timbre, llamando. No tuvo que esperar mucho, ya que una voz llegó desde el interior. Una voz femenina.

-Está abierto, pasa.- Elena frunció el ceño confundida y entró mirando a su alrededor sin ver a nadie. Carcajadas se escucharon y doblando la esquina fue su gemela y una chica, que nunca había visto antes. La chica al verla se detuvo sorprendida y horrorizada.- Dios mio. ¿Cómo...?

-¡Ellie!- Saludó Amaya sonriendo y abrazando a su hermana.

Elena le devolvió el abrazo extrañada y comprensión brilló en su rostro al ver un bote de Coca-Cola en sus manos. Ella se separó de su hermana y volvió a mirar a la chica en toalla frente a ellas. Aún estaba sorprendida y balbuceaba sin parar, pero ningún sonido salía de su boca.

-¿Quién...?

-Es mi gemela, Elena.- Aclaró Amaya y la boca de Lexi se cerró con un chasquido mientras sus ojos brillaron un segundo con furia.

-¿Quién eres tú?- Preguntó Elena sin vacilar.

-Lexi, amiga de Stefan.

-¿Está aquí?

-En la ducha.- Respondió Lexi señalando hacía arriba y Elena frunció el ceño.- ¿Lo quieres esperar?

-No.- Negó Elena y se giró saliendo de la casa, dejando a una Lexi mirándola aún con asombro y a Amaya mirándola con preocupación.

-Lo siento, Lex. Nos vemos luego.- Se despidió rápidamente Amaya siguiendo a su gemela.- ¡Elena!- Llamó ella, pero su hermana ignoró sus llamados y subió al coche yéndose. Y Amaya la observó irse con una mueca confundida. ¿En serio había pensado que Stefan la engañaría con Lexi? Stefan solamente tenía ojos para ella y a Amaya le irritaba que su hermana no se diera cuenta de ello.

Suspirando apartó el pelo de su cara y caminó hacía su propio coche.


Damon bebió tranquilamente de su vaso de bourbon, observando a los molestos adolescentes hormonales que bailaban y bebían por todo el bar. Sus ojos escaneaban a la multitud tratando de localizar a Stefan, a Lexi o a Amaya, pero era imposible. Y eso le molestó, porque empezaba a aburrirse.

-Que buena fiesta, ¿no?- Preguntó Caroline orgullosa una vez que se acercó a Damon.

-Que bueno que se te ocurrió.- Comentó sarcásticamente él.

Y tuvo que ocultar su sonrisa mientras Caroline parpadeaba confundida, pero inmediatamente ella volvió a sonreír y mirándolo esperanzada.- ¿Te estás divirtiendo?

-¿Tienes mi cristal?- Preguntó en su lugar Damon, forzando una sonrisa de lado.

-No.

-¿Ha venido Amaya?

-No...- Respondió Caroline, su sonrisa borrada por completo.

Y la sonrisa de Damon también desapareció mientras la miraba con frialdad.- Entonces no me divierto.- Sin embargo algo captó su atención que hizo que su sonrisa volviera y se levantó del taburete sin darle otra mirada a Caroline. Y Caroline observó con una mueca como Damon iba directo hacía Amaya y una chica rubia.

-Tal vez deberíamos haber esperado a Stefan.- Habló Amaya nerviosamente mientras miraba a la multitud de adolescentes con una mueca. Odiaba las multitudes.

-Sabes que ha ido a hablar con tu hermana.- Respondió Lexi.

-Aún así podríamos haberle esperado.- Lexi la miró con confusión y Amaya la miró.- Odio las multitudes. Así que mas te vale que no me abandones por aquí o si no me veré obligada a clavarte una estaca como venganza.- Amaya le sonrió descaradamente, un brillo juguetón en sus ojos y Lexi rió alegremente, enganchando sus brazos con los de ella. Le encantaba esta humana.

-¿Dónde está mi hermano?- Preguntó Damon uniéndose a ellas.

Sus ojos clavándose en Amaya. Ella llevaba un vestido azul marino que le llegaba hasta la mitad del muslo, unos botines negros con cordoneras también negras y con un poco de tacón, y una chaqueta de cuero negro. Y Damon se preguntó como podría mirar descarada e ingenua a la misma vez. Aunque eso hacía que pareciese más sabrosa.

-Dijo que nos alcanzaría aquí.- Respondió Lexi, sus ojos estrechándose al notar la mirada de Damon sobre Amaya.

Damon abrió la boca para hablar, pero Lexi pasó por su lado arrastrando a una Amaya sonriendo divertidamente. Ambas empezaron a bailar en la pista de baile, donde la mayoría de adolescentes estaba. Lexi se meneaba alegremente mientras Amaya iba agitando su cabello como una rockera mientras sonreía y bebía del bote de pepsi en sus manos, que Lexi amablemente le había conseguido. Amaya escaneó a la multitud y encontró a Stefan hablando seriamente con Matt. En cuanto Matt se alejó, Stefan las vio y no dudó en acercarse a ellas mientras sonreía.

-Ahora necesito que muevas un poco más los pies.- Intentó Lexi bailando junto a Amaya mientras Stefan se movía torpemente.

-No quiero verme como un tonto.- Negó Stefan.

-Por favor, no lo haces tan mal.- Bromeó Lexi y miró a Amaya.- ¡Incluso Amaya está bailando!

-Solamente porque el efecto del azúcar me ha afectado completamente.- Replicó Amaya, casi saltando en el proceso mientras daba otro trago a su bote ya casi vacío.

Y Stefan suspiró rindiéndose mientras se movía un poco más.- Hacerme un favor y decirme si veis a Damon con la cámara de su teléfono.

-No prometo nada, Steffy. Me encantaría tener un vídeo tuyo bailando.- Amaya le sonrió descaradamente y Lexi echó la cabeza hacía atrás mientras se reía.

Stefan negó ante sus mejores amigas y agarró la mano de Amaya haciéndola girar sobre si misma. Cuando Amaya se detuvo agarró también la mano de Lexi mientras ella agarraba la otra mano de Stefan y los tres empezaron a girar en un círculo. Lexi meneando su cadera y agitando su cabeza mientras Amaya cantaría alegremente la canción del fondo y Stefan se movería torpemente. A veces tropezaban con los adolescentes a su alrededor y esas veces Stefan aprovecharía para hacerlas girar a ambas.

-¿Es enserio?- Preguntó Stefan cuando volvieron a tropezar.

-¿Qué? Es divertido.- Replicó Amaya y volvieron a girar al ritmo de la música, pero pronto Amaya se cansó y su respiración se convirtió en jadeos.- ¿Podemos descansar un poco?- Rogó y ambos vampiros asintieron, para nada cansados, haciendo que Amaya maldijera mentalmente sus capacidades sobrenaturales.

Los tres fueron al billar y Lexi fue la primera en tirar, haciendo que más de una bola entrase en el hoyo. Amaya silbó y Lexi se volvió hacía sus compañeros chocando los cinco con ambos. Lexi bebió tranquilamente de su vaso de limonada, que había robado de un camarero al pasar sin que se diera cuenta, y observó junto a Stefan como Amaya sujetaba el palo con total concentración. Y las bolas rebotaron entre sí metiendo tres en diferentes hoyos, haciendo que ambos vampiros la miraron sorprendidos mientras se inclinaba dramáticamente.

-Y sin sentidos sobrenaturales.- Les comentó descaradamente Amaya a la vez que les guiñaba un ojo.

Y en ese momento fue en el que Elena entró en la fiesta y se acercó a ellos, sin embargo se quedó unos metros alejada observando como se divertían. Los celos vibraron en su interior mientras observaba lo despreocupado que parecía estar Stefan con Lexi, pero inmediatamente trató de encerrarlos, sintiéndose culpable por ello. Fue el turno de Stefan tirar y Elena observó como fallaba, Lexi lo animó y Amaya se burló, provocando que Stefan sonriera y la empujase.

En su línea de visión entró Damon y Elena apartó la mirada de ellos mientras él se acercaba a ella.- Stefan sonríe, avisen a los medios.- Comentó dramáticamente.

-No le has dado muchos motivos para ser feliz, ¿o sí?- Replicó Elena.

-Tienes razón, pobre Stefan. Torturado por toda la eternidad por su depravado hermano.- El sarcasmo en su voz se podía escuchar a una milla y él chasqueó la lengua molesto mientras se giraba un poco hacía la copia de Katherine.- ¿Nunca te cansas de juzgar tanto?- Elena le molestaba sin fin.

-No puedo evitarlo en presencia de psicópatas.- Ella ni siquiera lo miró. Al parecer el sentimiento era mutuo.

-Pues considera lastimados los sentimientos de este psicópata.- Él se llevó una mano al corazón fingiendo como si en realidad le hubiese lastimado, pero sus ojos mantenían su brillo perverso.

Hubo un momento de silencio en el que ambos se quedaron mirando al trío frente ellos. Elena observó como volvía a ser el turno de Stefan y él metería dos bolas en un hoyo, haciendo que Lexi lo besase en la mejilla después de abrazarlo y que Stefan girase a Amaya en círculos, ambos riendo. Él la volvió a colocar en el suelo, pero no quitó su mano de su cintura mientras Amaya sacaba su cámara y Lexi se volvía a unir a ellos, colocando un brazo alrededor de los hombros de Stefan y él rodeando su cintura con su brazo libre. Los tres sonrieron a la cámara, Stefan una sonrisa dulce, Lexi una sonrisa divertida y entusiasta, y Amaya sonrió de lado mostrando todos sus dientes.

Elena volvió a sentir los celos dentro de ella y a pesar de sus intentos para que se fueran no lo harían. Pero es que nunca había visto esa sonrisa en Stefan, la sonrisa genuina y despreocupada, como si no tuviera ningún problema en el mundo. Y lo mismo pasaba con Amaya. Hacía tiempo que no sonreía de esa manera. Esa sonrisa que Elena tanto había intentado provocar y deseado volver a ver. Y sabía a la perfección que Jeremy también deseaba lo mismo. ¿Cómo había conseguido hacer eso Lexi sin siquiera esforzarse?

Ella tosió torpemente y apartó la mirada del trío, sintiéndose mal por sus pensamientos egoístas. A su lado Damon también estaba observando al trío y su mirada llena de furia se centró en Stefan mientras apretaba la mandíbula. Elena podía ver como sus ojos brillaban con tantas emociones que era difícil diferenciarlas. Rabia, celos y, ¿sorpresa? Era como si ni siquiera él supiese lo que estaba sintiendo en ese mismo momento. Y sus ojos oscurecidos brillaron a Amaya posesivamente antes de mirar a Elena, sus ojos vacíos como si no hubiera sentido nada desde el principio.

-¿Qué le hiciste a mi hermano?- Preguntó Elena, tratando de olvidar lo que había creído ver.

-Necesito una pregunta menos vaga.

-Cuando hiciste lo que hiciste con su memoria, lo de Vicky... ¿qué más le hiciste?- Explicó Elena.

Y Damon se acercó a ella mientras hablaba.- Tú me pediste que le quitara los recuerdos de los colmillos y todo lo malo.- Él se encogió de hombros despreocupado.- Amaya quería que dejará de sufrir.

-Pero actúa diferente.- Intentó de nuevo ella, ignorando lo último que él había dicho.- Parece estar bien con todo, demasiado bien. Estudia, no toma drogas, no bebe. ¿Seguro que no hiciste nada más?

-Le quité el sufrimiento.- Repitió Damon lentamente.

Él se alejó, pero Elena rápidamente lo detuvo.- ¿Y a Amaya? ¿Le hiciste algo?- Damon se giró lentamente y con una mirada de completa frialdad.

-¿Te refieres a si también le borré los recuerdos sobre este ''mundo''?- Culpabilidad brilló en el rostro de Elena y Damon asintió acercándose otra vez.- No lo hice y nunca lo haré.- Elena abrió la boca para protestar, pero Damon se le adelantó.- Ella merece saber lo que esta sucediendo y aunque le borrase sus recuerdos, estoy seguro de que ella lo averiguaría absolutamente todo. Amaya es muy inteligente y muy curiosa. Tú más que nadie deberías saberlo, querida Elena.

-Intentó protegerla, Damon.- Protestó Elena.- Si ella no sabe nada, ningún daño sufriría.

-Nos tiene a Stefan y a .

-¡Eres un psicópata que mata a personas sin ni siquiera vacilar! ¡Tenemos que protegerla de ti!- Exclamó Elena y un segundo después miró a su alrededor comprobando que nadie la hubiera escuchado, por suerte la música estaba a un volumen alto y los adolescentes más cercanos estaban borrachos.

-Entonces es bueno que me tenga de su lado, ¿no?- La mirada de frialdad seguía en sus ojos mientras forzaba una sonrisa muy creíble.- Ningún daño vendrá sobre ella.- Repitió él y se alejó de Elena, pero manteniendo su mirada con la suya.- Después de todo Amaya es una humana muy interesante y divertida, sería una pena que algo le sucediera.- Elena vio como él se alejo, su sonrisa intacta mientras sus ojos continuaban brillando con frialdad y la oscuridad añadiéndose a la mezcla.

Y el corazón de Elena chocó violentamente contra su pecho mientras el pánico aumentaba en su interior, pero no lo demostró. Ella tenía miedo por su gemela fraterna. Damon había sonado tan posesivo, oscuro y sincero, que le preocupaba a Elena.


Amaya notó a su hermana caminando entre la multitud y se acercó a ella sonriendo. Una mirada preocupada estaba en su rostro, que trato de ocultar cuando la vio y Amaya frunció el ceño evaluándola, intentando saber la causa de su molestia.

-¿Te estás divirtiendo?- Preguntó Elena, notando la mirada de ella y tratando de distraerla.

Pero no funcionó y Amaya la miró.- ¿Qué sucede?- Exigió y Elena le mandó una mirada confusa.- Ni siquiera me has regañado por tomar azúcar por la noche, por lo que algo sucede. Dímelo.

-No es nada.- Negó Elena sonriendo.- Hablé con Damon y me molestó es todo.

Amaya estuvo a punto de preguntarle, pero Lexi apareció con cuatro vasos de tequila y sonrió a las hermanas.- La famosa Elena.- Saludó ella.

-La chica con toalla.- Reconoció con amargura.

Y Lexi alzó las cejas pensativa mientras inclinaba la cabeza.- Me han dicho peores cosas. Tened.- Ella les entregó dos vasos mientras los otros los dejaba en la mesa más cercana mientras la mirada confundida de Elena la siguió.

-Yo no sabía que podían beber.- Expresó Elena.

-Ah, claro, ayuda con el hambre.- Explicó brevemente antes de inclinarse hacía las gemelas como si compartiera un secreto.- Pero es la causa de que haya tantas vampiresas.- Bromeó ella y Elena sonrió un poco mientras Amaya le sonreía abiertamente.

-Jamas he visto ebrio a Stefan.- Habló pensativa Elena.- Siempre es tan...

-¿Tenso?

-¿Serio?- Hablaron a la misma vez Amaya y Lexi, y ambas chocaron sus vasos de tequila antes de bebérselos de golpe.

-Sí.- Aceptó Elena.- Excepto con vosotras.

-Es la ventaja de conocer a alguien por cien años. Puedes ser tú mismo.- Lexi sonrió y se volvió hacía Amaya.- Y bueno, Amaya tiene como algo que te empuja hacía ella y no puedes detenerlo. La he conocido hace medio día y me siento increíblemente unida a ella.- Reconoció en voz alta, observando de reojo como Amaya estaba tratando de convencer a un camarero que le diese otro bote de pepsi.- Supongo que Stefan se sentirá igual.

-Sí, no puede serlo conmigo.

-Aún no.- Animó Lexi, Amaya uniéndose otra vez a ellas con una sonrisa victoriosa mientras sujetaba un bote de Coca-Cola.- El primer paso fue decirte. Lo demás viene con el tiempo.

-Pareces estar muy segura.- Notó Amaya y Elena asintió dándole la razón.

Lexi les sonrió antes de hablar.- El amor de mi vida era humano. Pasó por lo que imaginó que pasas. Negación, furia, etcétera... Pero al final el amor lo conquistó todo.- Ella les sonrió a ambas gemelas, como si supiera algo que ellas no.

-¿Me presentarás a tú humano cuando nos vayamos de viaje?- Preguntó Amaya sonriendole.

-¡Por supuesto!- Asintió Lexi sonriendo enormemente.- ¿Te vas a tomar eso?

Elena miró su vaso de tequila, completamente sin tocar y se lo tendió.- No, adelante.- Y Lexi lo aceptó y se lo bebió sin vacilar.- Tengo miedo.- Admitió Elena y Amaya rodeó sus hombros con su brazo libre, apoyando su cabeza en su hombro.

-Pero estas aquí. Porque estás loca por él. Entiendo, de verdad, es adorable.- Las tres se volvieron a mirar a Stefan quien seguía en el billar jugando, solo que esta vez si parecía acertar sus tiros.- Oye, toma el consejo de una anciana.- Lexi las miró, deteniéndose un momento más largo en Amaya.- Cuando es verdadero, no puedes escapar.- Y esas palabras se grabaron en la mente de Amaya mientras su hermana y Lexi reían.

-Hey, Lexi.- Llamó Elena cuando Lexi empezó a alejarse.- Me dio gusto en conocerte.

oo

Amaya caminó con Lexi, o más bien Lexi la arrastraba mientras en la otra mano llevaba tres chupitos. Habían dejado que Elena y Stefan se reconciliaran, y Amaya había seguido a Lexi cuando le prometió que le regalaría algo de azúcar si lo hacía.- Los tragos son un soborno y Amaya es el premio si respondes bien.- Habló Lexi colocando los chupitos en la barra y frente Damon.

Y Amaya parpadeó confusamente mirando a Amaya.- ¿Me vas a regalar? Y yo que pensaba que te caía bien.- Ella hizo un puchero y se sentó en un taburete mientras Damon le lanzaba una sonrisa.

-¿Que haces en realidad en Mistic Falls?

-¿Probaste las patatas? Son famosas.- Esquivó Damon y se bebió un vaso.

-Ya basta.- Exigió Lexi, queriendo terminar con todos los juegos.

-Bueno.- Aceptó Damon, dejando el vaso vacío y mirando a la vampiresa frente él.- Tengo un diabólico plan maestro.

-Lo sabía...- Cantó alegremente Amaya en voz baja, ganándose otra sonrisa de Damon.

Y Lexi se interpuso un poco entre ambos.- ¿Cuál es?

-Si te lo dijera, ya no sería diabólico, ¿verdad?- Él le sonrió mientras Lexi fruncía el ceño. Y Amaya aburrida recogió el tercer tequila y lo chocó contra el de Damon antes de bebérselo de golpe.

-¿Y mi azúcar?- Preguntó después de tragarse el alcohol.

Y Lexi la miró negando.- Lo siento, Amaya, pero no puedo conseguirte más después de que tu hermana me dijera que no era bueno para ti.- Amaya frunció el ceño y Lexi la miró con tristeza.- Lo siento.- Pero Amaya no estaba escuchando más, ahora se había girado completamente hacía Damon.

-¿Tú me conseguirías azúcar sin importarte las reglas?- Le preguntó.

-Por supuesto.- Asintió Damon sonriendo de lado.- Todo por mi pequeña humana.

Amaya sonrió ignorando las últimas palabras mientras hablaba.- Entonces ahora, aparte de ser mi compinche en planes malvados, eres también mi mejor amigo.

-Amaya...- Intentó advertir Lexi. No le gustaba que Amaya reaccionase tan naturalmente a Damon como lo hacía y no le gustaba como Damon sonreía victoriosamente, como si hubiese ganado algo, y conociéndolo probablemente sería algo contra Stefan. Ella realmente quería advertirle sobre el peligro que correría si se acercaba más a Damon y que probablemente acabaría con el corazón roto, pero sus palabras murieron en su garganta cuando una aguja se clavó en su brazo y la verbena se infiltró en su sistema.

-¿Qué está haciendo?- Preguntó Damon levantándose de golpe, mirando a su alrededor.

-Gracias por la verbena.- Agradeció la señora Forbes.- Si me disculpan...- Un diputado agarró a Lexi y la sacaron del bar.

Inmediatamente Amaya empezó a seguirlos, pero Damon la detuvo.- Quédate aquí.- Ordenó.

-Pero...

-Quédate, May.- Ella se quedó quieta y observó como Damon desaparecía entre los adolescentes.

Amaya notó a Stefan y Elena saliendo del bar y los siguió. En unos segundos caminaba junto a ellos por el callejón y Stefan tapó ambas de sus bocas cuando Damon apareció y apuñaló en el corazón a Lexi. Los tres miraron horrorizados como el rostro de Lexi se llenaba de venas y su piel palidecía. Lexi cayó al suelo y la mirada de Amaya se fijó en ella con profunda tristeza. Elena y Stefan se alejaron mientras Damon fingía preocupación por la señora Forbes. Y hubo un momento en el que los ojos de Damon y los de Amaya se encontraron antes de que ella se girase y siguiera a Stefan y a Elena.

-Stefan.- Llamó Elena corriendo detrás de Stefan y agarró su brazo tratando de detenerlo.

-La mató.- Habló él.- Mató a Zack, mató a Tanner, convirtió a Vicky. Tengo que matarlo.- Él se volvió a girar y sus pasos se aceleraron.

-No puedes hacerlo.- Exclamó Amaya.

-¿Por qué queréis salvarlo?- Preguntó él con rabia.- Él jamás cambiará. ¿No lo sabéis? Jamás cambiará.- Su tono estaba lleno de rabia y amargura mientras volvía a girarse, y ambas gemelas lo siguieron.

-No quiero salvarlo a él, quiero salvarte a ti. No tienes idea de lo que te hará esto.- Intentó Elena, pero Stefan se negó a acceder.

-Yo si quiero salvarlo.- Admitió Amaya y ambos se volvieron a mirarla.- Es tu hermano, Stefan. Es tu sangre. Tú familia. Y eso es lo más importante en el mundo. La familia va primero. No puedes matarlo.- Ella se acercó a él, pero él negó con la cabeza, como sacudiendo todos los pensamientos en su mente.

-Dondequiera que voy, la muerte y el dolor me persiguen. Damon me persigue. No más.- Él volvió a caminar y Elena lo siguió suplicando y rogando, pero Stefan negó.- Tenías razón en alejaros de mí.- Y con eso desapareció, dejando a ambas gemelas con lagrimas.

oo

-Estamos a mano.- Pronunció Stefan mirando a los ojos de su hermano después de haberle clavado la estaca a un centímetro de su corazón. Él lo soltó y observó como Damon caía al suelo mientras hablaba.- Agradece a Amaya por ello.- Stefan desapareció en el pasillo.

Y Damon agarró la estaca sacándosela y mirando a un puntó fijo mientras jadeaba.

Su plan había funcionado a la perfección. Los fundadores creían que ya no habían más vampiros y tanto él como su hermano no estarían más en peligro de ser cazados. Sin embargo, esto había venido con un sacrificio y el agujero que se curaba en su pecho era la prueba. Pero a él no le importó, ya estaba acostumbrado a que su hermano lo odiara sin límites. A él solo le importaba seguir en Mistic Falls hasta que su plan se completase.

Y a pesar de esos pensamientos en su cabeza, aún tenía remordimiento mientras recordaba la tristeza en el rostro de Amaya, su pequeña humana, que lo había salvado.


Bueno, aquí esta el capítulo. Es uno de los más largos que he hecho hasta ahora y estoy orgullosa. Por suerte, he podido reescribir el final tal y como lo había escrito anteriormente, incluso con unas pocas mejoras. En momentos como este es cuando agradezco a mi memoria fotográfica, que recuerda las cosas insignificantes y no las importantes :)

Espero que os guste y que me digáis vuestra opinión sobre la relación de Amaya con los personajes.

Se despide, ElenaDreams.