Bienvenidos a otro capítulo más de las aventuras de Amaya :)

En este capítulo voy a necesitar que leáis mi nota del final, ya que os voy a proponer algo que tal vez os interese bastante.

Respondo a comentarios:

Michel-chann: Me alegro de que te gusten y aquí esta la actualización.

Hybrid: Aquí esta la actualización.

Guest: Si Amaya y Damon juntos son impredecibles, Amaya junto a Klaus y Kol serán una explosión arrasadora. De hecho estoy deseosa de escribir esa temporada, porque tengo tantas ideas y siento que va a ser absolutamente genial y que os gustará :D

Agradecimientos por comentar a: Guest, Hybrid y Michel-chann. También agradezco a Fleur-de-la-vivre y a Michel-chann por seguir esta historia. Y más agradecimientos a Mina1999 y otra vez a Michel-chann por añadir a favoritos a mi historia.

Este capítulo esta dedicado a vosotros (Guest, Hybrid, Michel-chann, Fleur-de-la-vivre, Mina1999).

Espero que os guste :)

No poseo nada de ''The Vampire Diaries'' Solamente a Amaya y algún giro en la historia que no salga en la serie


Electric Love

Capítulo 9- La historia se repite.

-¿Has hablado con Bonnie?- Preguntó Elena caminando junto a Caroline y Amaya.

-No. No me tiene muy feliz.- Negó Caroline.- Tiene que acercarse ella.

Amaya sopló los mechones fuera de su cara y miró de reojo a Caroline mientras murmuraba.- Y luego soy yo la infantil.- Por lo bajo. Pero la escucharon y la mirada de Caroline se trasladó a Amaya.- Os amo, Care-bear, Ellie. Pero odio cuando os ponéis en modo perras dramáticas.- Tanto Elena y Caroline jadearon ofendidas y la miraron con los ojos abiertos, pero Amaya simplemente les lanzó una sonrisa de disculpa acompañada de un encogimiento de hombros y empezó a alejarse.- Nos vemos después.

-¡Amaya!- Se quejó Caroline, queriendo que su mejor amiga la apoyará, pero Amaya siguió caminando como si nada.

Y eso no la sorprendió en lo mas mínimo.

Amaya era así. Tan socialmente torpe que no sabía cuándo o cómo apoyar a sus conocidos en los peores momentos. Sin embargo, a pesar de ello, Amaya era muy perceptiva y podía notar cuando algo iba realmente mal. Y en esos momentos era cuando actuaba e intentaba animarte, a pesar de no tener idea de lo que estaba haciendo. Y por ello la amaban. Porque era ella misma y siempre lo sería.

Porque ciertamente Amaya nunca cambiaría, ni aunque se lo rogasen.

oo

Amaya caminó por el pasillo entre la multitud de estudiantes. Sus manos escarbaban en su mochila tratando de localizar su cuaderno de dibujos de entre todos sus inútiles libros, porque admitamos lo, los libros de clases solo servían durante un año y apenas eran utilizados por algunos adolescentes.

Sus dedos se cerraron al rededor del cuaderno y victoriosa lo sacó, solamente para un segundo después chocar con alguien. Ella tropezó con sus propios pies y cayó al suelo mientras su cuaderno se deslizaba por el suelo y la mitad de sus libros caían de su mochila.- Lo siento mucho.- Se disculpó el culpable de su caída y Amaya miró sus libros en el suelo con el ceño fruncido.

-¿Podría ser esto más cliché?- Se preguntó en voz alta y un resoplido de diversión hizo que levantase la mirada para mirar al culpable.- Sí, puede serlo.- Se respondió a su anterior pregunta.

El hombre frente a ella trataba de ocultar su diversión, fallando miserablemente, pero Amaya agradeció el intento mientras se levantaba del suelo. Lo observó detenidamente y casi al instante notó que era muy guapo. A Jenna le gustaría, pensó sonriendo traviesamente. Y el hombre se retorció incómodamente al no entender su sonrisa, pero su propia sonrisa amable nunca vaciló.

-¿Te encuentras bien?- Preguntó el hombre y Amaya asintió recogiendo todos sus libros.- Tus dibujos son increíbles y...- Hizo una pausa mientras pasaba las páginas y se quedó mirando a una.- Interesantes...- Amaya miró el dibujo que él estaba mirando y sonrió tímidamente. Estaba mirando un dibujo que había hecho de Lexi con su rostro de vampiresa.

-Bueno...- Comenzó nerviosa.- Mis padres me han contado muchas historias de vampiros y, uh, supongo que este es el resultado.- Ella se encogió de hombros incómodamente.

Y la mirada del hombre se suavizó mientras cerraba el cuaderno y se lo devolvía.- Tienes un talento increíble.

-Gracias...

Ambos se quedaron torpemente en silencio.

Amaya se movía incomoda mientras el hombre la miraba intensamente. Era como si él intentará averiguar algo y eso la hizo nerviosa. Y su nerviosismo provocó que saltase cuando el timbre sonó y que casi volviese a caer al suelo, pero en el último momento recuperó su equilibrio y sonrió orgullosa de si misma. Y el hombre sonrió con diversión habiéndola observado.- ¿No deberías estar en tu clase?

-Oh...- La sonrisa de Amaya cayó y levantó la cabeza con los ojos abiertos.- Opps.- Cerró su mochila asegurándose de que no se abriese y empezó a caminar, pero se detuvo y se giró hacía el hombre con los ojos entrecerrados.- ¿Y tú qué haces aquí? Dudo mucho que los padres disfruten mucho viniendo aquí...- Inclinó la cabeza hacía un lado pensativa y chasqueó los dedos para después señalarle antes de que pudiese hablar.- Eres el nuevo profesor de historia.- No era una pregunta, mas bien una confirmación y el hombre asintió sorprendido e impresionado.- ¿Eres bueno?

-Me gusta pensar que sí.- Asintió el hombre, cada vez más divertido.- Supongo que tendrán que juzgarlo mis alumnos.

-Definitivamente.- Asintió Amaya y luego sonrió de lado.- Pero te advierto que puede que a mi antiguo profesor le hiciese la vida un infierno.

Ella agitó la mano en despedida y corrió hacía su clase. Nada mas entrar, Elena fijo su mirada en ella y Amaya le sonrió, aumentando la frustración de su gemela. Probablemente después tendría una larga y aburrida charla con Elena. Los pocos alumnos que faltaban también llegaron y tomaron asiento. Amaya rápidamente se sentó en una silla libre de la primera fila y Elena le lanzó una mirada rara junto a Bonnie y Caroline, pero ella las ignoró mientras sonreía internamente. Había visto al hombre de antes seguir el mismo camino, por lo que probablemente les daría clases.

Y sus sospechas fueron confirmadas cuando el hombre de antes entró.

-Perfecto.- Murmuró él mientras cogía una tiza y escribía su nombre en la pizarra.- Alaric Saltzman.- Se presentó a la misma vez que señalaba su nombre en la pizarra.- Es un trabalenguas, lo sé. No es un nombre sencillo. Saltzman es de origen alemán. Mi familia emigró aquí en 1755 a Texas. Sin embargo, nací y crecí en Boston. El nombre Alaric viene de mi difunto tatarabuelo a quien agradeceré hasta la muerte. Querrán pronunciarlo ''Álaric'' pero es ''Alaric'', ¿está claro? Así que díganme Ric.- Alaric hizo una pausa y se volvió hacía todos los adolescentes frente a él.- Les voy a dar clase de historia.

Nadie reaccionó.

Alaric se desanimó un poco, aunque no lo demostró exteriormente. Sus ojos se detuvieron en Elena Gilbert, según el informe que había leído anteriormente. Sus ojos marrones le eran familiares, pero lo ignoró mientras se fijaba en los demás adolescentes. Había leído los informes de cada uno que el Sr. Tanner, el antiguo profesor había hecho. Su mirada captó a la adolescente de antes sentada en primera fila. Amaya Gilbert, reconoció, Sus notas sobresalen de la mayoría, pero tiene serios problemas de concentración y casi nunca entrega los trabajos obligatorios. Tendencia a distraerse e interrumpir al profesor durante las clases. O al menos eso escribió el Sr. Tanner.

Él vio como Amaya le sonreía y levantaba ambos de sus pulgares. Al parecer había pasado su prueba.

Alaric sacudió la cabeza con diversión y más animado recogió su libro de historia, preparado para iniciar sus clases.

oo

Amaya salió de sus clases detrás de Elena y Bonnie. Al parecer Bon-Bon tenía que contarles algo urgente. Fueron caminando por el pasillo hacía el patio, cosa que no entendió Amaya. Si lo que tenía que decirles era tan importe, ¿por qué no le decía ya mismo? ¿Realmente hacía falta recorrer todo el instituto? Ella tuvo que tragarse esas palabras, sabiendo que no serían demasiado bienvenidas para sus amigas.

Y justo cuando estaban en la puerta de salida, Jeremy agarró el brazo de Amaya deteniéndola.- ¿Estás libre?- Le preguntó inmediatamente y Amaya asintió.- Bien.- Murmuró antes de arrastrarla por el pasillo, ignorando los llamados de Elena para ellos en busca de explicaciones.

-¿Qué pasa, Jeremy? Sabes perfectamente que luego Elena nos abordará con preguntas por esto.- Habló Amaya mientras era arrastrada y Jeremy asintió.

-Lo sé, pero sería peor decirle que el nuevo profesor quiere hablar conmigo.

Amaya se detuvo por completo y tiró de Jeremy, deteniendole también.- Un día, Jeremy. Un día y el nuevo profesor quiere hablar contigo.- Ella negó con la cabeza.- Eres increíble.- Ella le sonrió y Jeremy le correspondió.

-Somos increíbles.- Ambos rieron. Claramente recordando cuando en el colegio los castigaban a ambos en el primer día. Usualmente solían echarlos de la clase por molestar y ambos se reunirían en el pasillo, para después irse al patio y jugar en los columpios. Luego cuando sus padres se enterarían los regañarían, más su madre que su padre. Su padre parecería tratar de ocultar su diversión.

Incluso ahora todavía lo hacían, sobretodo después de la muerte de sus padres. Jeremy se escaparía de las clases o se las saltaría sin más y a Amaya, generalmente, la echaba de clase el Sr. Tanner por corregirlo en las fechas de la historia. Ambos se encontrarían en las puertas del instituto y se irían al parque de su infancia, queriendo huir de las miradas de lastima de los demás. Y les solía ayudar, hasta que Elena los descubrió y les gritó junto a Jenna.

-¿Señor Saltzman?- Preguntó Jeremy asomándose por la puerta, Amaya también asomándose por encima de su hombro.- Soy Jeremy Gilbert, ¿quería verme?- Alaric le hizo un gesto de entrar y Jeremy entró lentamente.- Ella es Amaya Gilbert, mi hermana mayor. Espero que no le importé que este aquí...- Amaya golpeó inmediatamente a Jeremy en el brazo y él le lanzó una mirada.

-Traidor.- Pronunció Amaya.- Acordamos nunca decirle el nombre del otro a un nuevo profesor.

-Compórtate.- Silbó Jeremy frotándose su brazo herido.

Amaya jadeó y lo miró con completa sorpresa y horror.- Acabas de sonar como Elena.- Y Jeremy hizo una mueca como si ese fuera el peor insulto del mundo.- Estoy perdiendo a mi pequeño hermanito...- Ella suspiró y negó con la cabeza con pura tristeza, y Jeremy reflejó su misma tristeza mientras se dejaba caer en una mesa.

-¿Sabías que el profesor Tanner tenía un archivo de idiotas?- Habló Alaric, después de haber observado el intercambio con diversión. Y ambos hermanos se volvieron hacía él con curiosidad.- No es broma. Así está escrito.- Señaló momentáneamente la etiqueta antes de abrir el archivo.- Tiene a todos los buscapleitos, pero en realidad es un tributo a ti.- Él pasó unas cuantas páginas más antes de reírse.- Incluso tiene una sección especial para Amaya.- Alaric observó sus reacciones mientras se levantaba con el archivo en sus manos. Jeremy se veía un poco avergonzado y Amaya se veía increíblemente orgullosa de si misma mientras sonreía de lado.- No os preocupéis. No soy él.

-Gracias a dios.- Murmuró por lo bajo Amaya y Jeremy la empujó juguetonamente con el hombro mientras Alaric sonreía divertidamente antes de tirar el archivo a la basura.

-Desde cero.- Anunció y la sonrisa de Jeremy aumentó.- Ahora vamos a hablar.

-Es que fueron meses difíciles... Pero trato de mejorar.- Aseguró Jeremy y Amaya se apoyó en su hombro, sus ojos brillando con tristeza y culpabilidad durante unos segundos.- Ambos estamos tratando.

La mirada de Alaric se suavizó mirando a ambos, notando como esa última frase parecía tener un significado mucho más profundo que simples tareas de la escuela.- Sí, lo noto, el problema es que es la mitad del semestre y el panorama no pinta bien.- Jeremy bajó la mirada entestecido y Alaric continuó.- Aquí es cuando dices ''¿Qué hago para cambiarlo?'' Gracias por preguntar.- Amaya tuvo que sonreír al uso del sarcasmo de Alaric, cada vez le caía genial.- ¿Qué tal algo extra?

-Sí, sí, claro, dígame.- Saltó Jeremy emocionado.

-Bien, escribe un trabajo.

-¿Sobre qué?

-Historia. El que prefieras, que sea local. Nada de copiar de Wikipedia.- Jeremy sonrió con diversión y Amaya se cruzó de piernas encima de un pupitre, inclinándose hacía adelante mientras apoyaba su barbilla en sus manos y sus brazos se apoyaban en sus rodillas.- Estos pueblos tienen mucha historia. Esfuérzate, lúcete y vas a pasar. ¿Hecho?

-Hecho.- Aceptó Jeremy sonriendo. Ambos sacudieron sus manos y Jeremy miró su anillo.- Lindo anillo.- Elogió y Amaya asintió.

-Gracias. Era de mi padre. Algo grande, pero de familia. Es todo.- Amaya estrechó sus ojos notando su mentira, pero no dijo nada y observó como Jeremy salía.- En una semana.- Llamó Alaric detrás de él y Jeremy asintió antes de salir por la puerta, e inmediatamente Alaric se volvió hacía ella.- Ahora vamos contigo, Amaya.- Ella le sonrió tímidamente.- Tienes una nota fabulosa en todas tus clases, de hecho superior a la media, pero tu comportamiento distraído y tus faltas de asistencia la bajan, o al menos lo hacen más de lo que deberían en la clase de historia.

-¿También tengo que hacer un trabajo extra?- Preguntó.

Y Alaric negó.- No. Simplemente tienes que asistir a todas tus clases y hacer un esfuerzo por prestar atención, por muy difícil que se te haga.

-Lo haré.- Asintió Amaya.- Pero no puedo garantizarle nada, profesor, solamente que haré mi mayor esfuerzo.

Alaric asintió y Amaya saltó de la mesa. Recogió su mochila y caminó hacía la puerta, pero antes de salir Alaric la detuvo.- ¿Sabe tu familia que tus notan son tan altas que puedes graduarte este año? Incluso podrías haberte graduado mucho antes.- Amaya se giró hacía él un poco y lo miró.

-No, no lo saben.- Respondió.- Y aunque lo supiesen, los anteriores años el Sr. Tanner me ha bajado la nota por comportamiento, por lo que aunque quisiera no podría graduarme.

-Pero ahora yo soy tu profesor y me he asegurado de que tu nota fuese tal y como te mereces.- Alaric le entregó su boletín de notas y Amaya las observó.- Como profesor y como adulto te aconsejó que te gradúes, Amaya. Probablemente tu falta de atención sea porque ya sabes las lecciones que dan tus compañeros, y así nunca avanzaras.- Alaric la observó antes de volver hablar.- Con tus notas podrías ir a la mejor universidad del mundo. ¿Nunca has pensado en ello, Amaya?

-Sí.- Admitió ella.- Lo hice, pero no podía irme cuando mis hermanos me necesitaban, profesor.- Amaya dejó el boletín en el escritorio y agarró las asas de la mochila.- Y ahora, aunque no me necesiten tanto como antes, dudo mucho que me iré en cualquier momento pronto.- Ella le sonrió de lado mientras empezaba a retroceder.- Agradezco lo que ha hecho por mi hermano y por mí, pero rechazaré su oferta.


Amaya salió del instituto y caminó hacía el aparcamiento buscando a su hermana o a Bonnie. Se suponía que hoy Bonnie las llevaría a su casa. Cuando no pudo encontrar a su hermana por el patio, se dirigió hacía el aparcamiento y reconoció el coche de Bonnie de inmediato. Empezó a caminar hacía allí, pero alguien tropezó con ella y casi cayó al suelo, pero unas manos la sujetaron con firmeza.

-¿Hoy es el día de tropezar con Amaya?- Preguntó Amaya frustrada. Se estaba cansando de que todos tropezaran con ella, era cierto que a veces era por su culpa, pero había veces en las que no estaba distraída y aún así tropezaba, justo como este momento. Una risa masculina familiar se escuchó y Amaya levantó la cabeza, reconociendo inmediatamente la chaqueta de cuero.- Damon.- Susurró con sorpresa.- Estas vivo...

Damon miró a la pequeña humana en sus brazos. Otra vez había dicho su nombre como si lo acariciará y lo saborease, pero él sabía que no lo hacía a propósito. Ella era demasiado ingenua para ello. Y sin embargo su interior se calentó al oír el alivio en su voz y su cuerpo hormigueó por la electricidad de su toque.

El cuerpo de Amaya se relajó inmediatamente y Damon se preguntó si ella sería consciente de ello. De como su cuerpo parecía reaccionar naturalmente a él, a él que era un monstruo, un psicópata como lo había llamado tan amablemente Elena. Era casi irónico. La gacela relajándose en los brazos del depredador. Y aún así no le molestó. Justo al contrario, sus brazos la acercaron más a él y él respiró su aroma, que tanto lo enloquecía.

-Por supuesto que estoy vivo, May.- Habló él, su voz un susurró peligroso y sin embargo Amaya no se tensó como había estado esperando.- Y al parecer debo agradecértelo.

-Lo dices como si fuera algo malo.- Notó Amaya y se separó de él, no gustándole como la electricidad parecía aumentar.

Y Damon frunció un poco el ceño, pero la soltó.- No me gusta deberle nada a nadie.- Admitió él en voz baja.

-No me debes nada, Damon.- Se burló Amaya.- Somos amigos... o al menos estamos en el proceso de serlo.

-¿En proceso?- Preguntó Damon claramente divertido y Amaya asintió.

-Tal vez si dejases de amenazar a mis amigas...- Ella le sonrió, haciéndole saber que había descubierto su motivo de estar en la escuela y Damon le sonrió inocentemente. Sus ojos se lanzaron a Elena quien iba caminando hacía el coche de Bonnie y lo miró.- Me tengo que ir.- Volvió a caminar hacía el coche con Damon siguiéndola con la mirada, pero antes de que pudiera irse más lejos o de que Damon desapareciese, ella giró la cabeza un poco y le lanzó una sonrisa traviesa.- Me alegro de que estés vivo, Damon.

Y con esa admisión en un susurró ambos desaparecieron del aparcamiento en diferentes caminos.

Dejando ese momento y esas palabras entre ambos en completo secreto, que nunca admitirían.

Un secreto entre ellos y únicamente ellos.

oo

-Es muy malo, Elena, Amaya. Él me dio miedo.- Les contó Bonnie mientras conducía.

Las sospechas de Amaya habían tenido razón y Damon había asustado a Bonnie. Amaya suspiró con cansancio y se recostó más cómodamente en el asiento trasero mientras Elena hablaba.- Aléjate lo más que puedas de Damon.- Aconsejó.

-Lo intentó, pero aparece de la nada.- Damon tenía una mala costumbre de hacer eso, reconoció Amaya.

-No quiero que estés sola. Vas a dormir en mi casa.- Anunció Elena y Amaya bufó. Eso ya era exagerar.- Podemos hacer una fiesta de pijamas.

-Damon no la va a matar, Elena.- Intervino Amaya notando la mirada asustada de Bonnie y Elena le lanzó una mirada asesina. Como si no pudiera creer que su gemela apoyase a un psicópata antes que a su propia hermana. Aunque era Amaya... Probablemente ella apoyaría a cualquiera que le diese azúcar, pensó Elena y suspiró frustrada por la ingenuidad de su gemela menor.

Bonnie no respondió a ninguna de las gemelas, en cambio desvió el coche con determinación. Y Amaya se agarró desesperadamente a la puerta del coche mientras su corazón latía violentamente.- ¿A dónde vas?- Preguntó Elena mientras Bonnie se bajaba del coche y Amaya bajó la ventanilla de su puerta para tomar una respiración profunda.- ¿Estás bien?- Le preguntó Elena a Bonnie después de que tirase el collar al campo y volviese a subir al coche.

-Ahora sí.- Asintió Bonnie.- Mis problemas son por esa cosa. ¿Cómo no lo hice antes?

-¿Que dirá tu abuela?

-A mi abuela no la acosa un fantasma de 150 años, ¿o sí?- Replicó Bonnie y miró a ambas gemelas. Notando por primera vez la respiración acelerada de Amaya.- ¡Oh, dios mio! ¡Amaya! ¡¿Estás bien?! ¡Lo siento mucho!- Se disculpó rápidamente y Elena también se giró para mirar a su gemela.

-Estoy bien.- Aseguró Amaya lanzandoles una sonrisa.- Solo me sorprendió un poco, pero estoy bien. Totalmente bien...

Elena y Bonnie no parecían muy convencidas, pero asintieron y Elena agarró la mano de su gemela mientras la reconfortaba.- En cuanto lleguemos a casa, te daré un bote de Coca-Cola, ¿vale?- Amaya le sonrió y apoyó su frente en el asiento delantero mientras su hermana le acariciaba la cabeza con preocupación y Bonnie arrancaba el coche lentamente, sintiendo increíblemente culpable.


Más tarde por la noche, Elena, Bonnie y Amaya estaban preparando la casa para la fiesta de pijamas cuando sonó el timbre. Elena fue a abrir y se encontró a Stefan, ella le lanzó una mirada de reojo a Bonnie y a Amaya, quienes apartaron la mirada de la puerta y se alejaron un poco, aunque mas bien fue Amaya quienes la apartó, sabiendo perfectamente que Elena le iba a contar lo del collar a Stefan para que este lo solucionará con Damon.

-¿Estás bien, Bon-Bon?- Le preguntó Amaya.

-Sí.- Asintió ella y Amaya la miró fijamente haciendo que riera un poco.- ¿Cómo sabes que realmente estoy mal?- Bonnie negó con la cabeza y sonrió un poco mientras se hundía en el sofá.

Y Amaya la miró mientras respondía.- Porque tienes la misma mirada que tengo yo cuando me despierto de mis pesadillas.- La cabeza de Bonnie fue de golpe hacía ella y Amaya continuó sacando almohadas y mantas como si nada.- Se que yo no soy tu mejor amiga como Elena, pero puedes contar conmigo, Bonnie.

Eso era cierto. Mientras Elena y Bonnie eran las típicas mejores amigas que se apoyaban mutuamente y lo hacían todo juntas, Amaya había elegido a Caroline como su mejor amiga, ambas no eran tan unidas como Elena y Bonnie, pero tenían sus momentos de unión y esos momentos eran más fuertes que cualquiera amistad del mundo. Porque ambas eran diferentes y a la misma vez compenetraban a la perfección. Y era por eso que soportaban las imperfecciones de la otra. Mientras Caroline aguantaba que Amaya se vistiera como un ''vagabundo'', Amaya aguantaba ir de compras con ella. Porque lo quisieran o no ellas estaban unidas.

Pero eso no afectaba a sus amistades con otras personas. Por ejemplo, Caroline tenía un montón de amigos como la mariposa social que era mientras Amaya solamente mantenía a Elena, Bonnie, Caroline, Matt y Tyler en sus grupos de amigos, recientemente añadido Stefan.

-Tengo miedo.- Admitió Bonnie, después de unos minutos de silencio.- Las pesadillas no desaparecen y temo que nunca lo hagan.

-Lo harán.- Aseguró Amaya, sonriendole.- Una vez que te encargues del problema se irán.- Una sonrisa burlona cruzó su rostro.- Y si no, siempre puedes hacerlas desaparecer, después de todo eres una bruja.- Ambas rieron.

Y Bonnie la miró, aprovechando su nueva unión mientras le preguntaba.- ¿Tus pesadillas se fueron?- Y Amaya detuvo sus movimientos antes de asentir.

-Sí.- Mintió.

oo

Unos minutos después Stefan se había ido y Caroline había llegado. Ahora estaban en la cocina. Elena sacaba las servilletas, Caroline los embalses de comida y Amaya los cubiertos. Bonnie se acercó tímidamente y miró a Caroline, Caroline también la miró antes de apartar la mirada tercamente y Elena las miró a ambas antes de alzar una ceja a Caroline y señalar a Bonnie con la cabeza, pero Caroline la ignoró descaradamente mientras continuaba vaciando las bolsas. Y cuando se giró hacía Amaya intentó apartar la mirada, pero ya fue demasiado tarde. Había caído en la mirada abatida de Amaya.

-Perdón.- Se disculpó Caroline inmediatamente girándose hacía Bonnie y no viendo la sonrisa victoriosa de Amaya.- Ya lo dije. Si quieres el collar horroroso, quédatelo. Es tuyo.- Elena negó con la cabeza ante esa disculpa, pero Caroline le restó importancia, no importándole en lo más mínimo. Solo lo había hecho por el maldito puchero de Amaya.

Bonnie abrió la boca y la cerró un par de veces sin saber que decirle y Caroline empezó a impacientarse mientras se cruzaba de brazos.- ¿Me odiarías si te dijera que lo tiré?- Dijo al fin y Caroline jadeó con incredulidad.

-¿Qué lo tiraste?- Preguntó, rogando que la había escuchado mal.

-Se que suena loco, pero me daba pesadillas. Tenía que hacer algo.- Trató de explicar Bonnie.

-Pudiste habérmelo devuelto.- Replicó Caroline.

-¿Para que se lo dieras a Damon?- Intervino burlonamente Elena.

Y Caroline parpadeó un poco herida al ataque de sus amigas contra ella.- Al diablo con Damon. ¿Nos damos manicura o qué? ¿Quién trae las cosas?- Intentó evitar el tema, aunque sus ojos ardían un poco y sentía punzadas en su pecho.

-Hoy dejaré que hagas mis uñas.- Le dijo Amaya mientras agarraba su mano y Caroline se sintió sonreír, sabiendo perfectamente que esa era la manera de Amaya de hacerla sentir mejor. Dejar que le hiciese cosas que no le gustaban, como sus uñas o su maquillaje.

-En mi bolsa.- Respondió Bonnie a su pregunta.

Y Caroline asintió mientras iba hacía la bolsa.- Oye, Elena, ¿cuánto crees que dure lo de Stefan? ¿Es permanente?- Preguntó mientras abría los bolsillos.

-No lo sé, Caroline.

-¿Por qué eres tan mentirosa, Bonnie?

-¿Qué?- Preguntó confusa y ofendida Bonnie.

-¡Caroline!- Mientras Elena la regañaba.

Y Caroline les mostró el collar a las tres. Elena y Bonnie mirándolo con horror mientras Amaya lo miraba impresionada, sus dedos agarrando unas cuantas patatas del plato y metiéndoselas en la boca.

-No te miento, Caroline. Lo juro.

-Es cierto.- Aseguró también Elena y Amaya asintió aún masticando sus patatas.- La vimos arrojarlo en el campo.

Pero Caroline no se lo creyó del todo.- Explícamelo.

Y en los minutos siguientes trataron sobre Bonnie y Caroline discutiendo mientras Elena trataba de calmar las cosas y Amaya seguía comiendo patatas mientras las observaba. Para nada interesada, aunque le divertía que esta ''fiesta de pijamas'' fuera así. La mejor fiesta, pensó con una sonrisa divertida. Varias veces Elena había tratado de pedir su ayuda, pero Amaya negó, no dispuesta a interponerse en la pelea. Una Caroline enfadada, daba miedo.

Al final Bonnie escapó de la cocina enfadada y Elena se quedó mirando fijamente a Caroline.- Ve.- Ordenó, pero Caroline negó y se acercó a Amaya, quién la agarro y la giró hacía ella.

-Ve, Care-bear.- Amaya hizo un puchero y Caroline negó con la cabeza varias veces.

Y al final maldijo una y otra vez mientras entraba en el salón, preparada para disculparse con Bonnie.

Ambas gemelas se colocaron detrás de la puerta escuchando y sonrieron cuando ambas al fin se reconciliaron.- Elena, Amaya, ya podéis salir.- Llamó Caroline y Elena salió con una sonrisa emocionada mientras Amaya les sonreía perezosamente. Elena se sentó en el sofá y Amaya en la mesa frente a ellas.- Creo que hay demasiado drama aquí.- Habló Caroline.

-Amén.- Dijo Amaya mientras alzaba su bote de Coca-Cola, recién dado por Elena.

-¿Qué quieren hacer?- Les preguntó Caroline mirándolas. Elena se encogió de hombros junto a Bonnie y Amaya ni se molestó en responder mientras disfrutaba de su Coca-Cola.- Tengo una idea. ¿Una sesión de espiritismo?- Inmediatamente Bonnie y Elena se quejaron y se negaron, pero a pesar de todas sus protestas, las cuatro acabaron en la habitación de Elena con las luces apagas, velas encendidas y las cuatro agarradas de la mano.

-¿Qué estamos haciendo?- Preguntó Bonnie.

-No lo sé.- Negó Elena, mirando a su alrededor y a las velas.

-Estamos haciendo una sesión de espiritismo.- Explicó Amaya burlonamente.- Pensé que ya lo sabíais.

Inmediatamente Caroline las hizo callar a las tres, aunque sus labios temblaron antes de hablar.- Ya cállense y concéntrense.- Ella las miró cuando guardaron silencio y satisfecha continuó.- Ahora, cierren los ojos.- Amaya cerró los ojos a regañadientes y esperó.- Respiren hondo.- Amaya tomó una respiración profunda.- Bonnie, llámala.

-Emily.- Llamó Bonnie. La sala llenándose de intensidad mientras las cuatro adolescentes se tensaban.- ¿Estás ahí?- Y la intensidad desapareció.

Amaya estalló en carcajadas mientras Caroline y Elena miraban a Bonnie.- ¿En serio? ''Emily, ¿estás ahí?'' ¿Eso es todo?- Se burló Caroline.- Hazlo bien.

-Está bien.- Asintió Bonnie y Amaya se mordió el labio tratando de recuperar la seriedad mientras volvía a cerrar los ojos.- Emily. Yo te invoco. Sé que tienes un mensaje. Quiero escucharte.- Durante unos segundos no pasó nada y Amaya abrió un poco los ojos solo para ver como las llamas de las velas crecían de golpe. Las adolescentes se soltaron las manos asustadas y se miraron la una a la otra.

-¿Eso se...?

-Sí, sí, pasó.- Aseguró Caroline y sus manos fueron a sus brazos cuando un escalofrió la recorrió.

-Es el aire acondicionado.- Intentó Bonnie, pero las llamas volvieron a crecer.

Y Caroline volvió a hablar.- Dile que te dé una señal.- Pero Bonnie no hizo nada y Caroline se lo ordenó con más firmeza.- Dile.- Cuando Bonnie no hizo nada, fue ella misma lo que lo hizo. Sus ojos se detuvieron en las llamas de las velas y suspiró antes de hablar.- Emily, si estás presente danos otra señal.

Nada sucedió y Bonnie respiró aliviada.

-¿Ves? No funciona.- Pero justo inmediatamente la ventana de atrás se abrió de golpe y las cuatro se apartaron de golpe.- No, no puedo. Eso fue todo.- Bonnie se quitó el collar y lo tiró junto a las velas. La luz se apagó y ella entró en pánico.- La luz. Por favor, enciende la luz.- Elena se levantó y encendió la luz, pero el colgante ya no estaba.- El collar ha desaparecido.- Anunció Bonnie y las cuatro se quedaron mirando el suelo vacío.

Elena y Caroline empezaron a discutir mientras Bonnie y Amaya revisaban la habitación. Y aún no encontraban el collar. De pronto una sombra pasó por la puerta y las cuatro se giraron hacía allí.- ¿Jeremy? ¿Ya llegaste?- Preguntó Elena esperanzada, pero nadie respondió y las cuatro caminaron por el pasillo.

De repente la puerta del baño se cerró con Bonnie dentro y ella empezó a gritar mientras Elena, Amaya y Caroline golpeaban la puerta tratando de abrirla.- ¡Bonnie!- Llamó Amaya golpeando la puerta y Elena se fue a comprobar las luces del pasillo. Y en ese momento las luces parpadearon antes de que la puerta se abriese y ambas vieran a Bonnie tapándose el rostro.- ¿Bonnie? ¿Estás bien?- Preguntó Amaya preocupada acercándose.

-Estoy bien.- Respondió ella, levantando la mirada y fijándolas en ellas.

-¿Cómo es posible? Lo fingiste todo.- Habló Caroline enfadada y Bonnie siguió mirándolas sin expresión, haciéndole saber a Amaya que algo no estaba bien.- Me asustaste mucho.- Exclamó Caroline antes de darse media vuelta y caminar, pero no alejándose mucho, aún asustada por toda la situación anterior.

-Debo irme.- Murmuró Bonnie saliendo del baño, en el proceso viéndose el reflejo de Emily en el espejo y Amaya lo notó al instante.

-Si ella se va, yo también.

-No pueden irse.- Negó Elena.

Mientras Caroline y Elena protestaban Amaya siguió a Emily hasta la puerta y allí ella se giró hacía ella.- Gracias por invitarme.- Habló, sus ojos deteniéndose en ambas gemelas e ignorando a Caroline.- Yo me encargaré.

-¿A dónde vas?- Preguntó Amaya acercándose a ella y Emily la miró.

-A donde empezó todo.

Elena la llamó mientras Amaya seguía a Emily.- Emily.- Comprendió al fin Elena y Emily se detuvo justo en la puerta, girándose de golpe.

-No dejaré que él lo tenga. Lo destruiré.- Anunció antes de cerrar la puerta y desaparecer. Amaya inmediatamente detrás de ella.


Nunca. Nunca más volvería a perseguir a una bruja por el bosque y de noche. Se prometió Amaya. Al principio había sido fácil seguirla, pero al segundo después había desaparecido y entre tanta oscuridad no podía distinguir absolutamente nada. De hecho se iba apoyando en los árboles para evitar caerse y volvió a suspirar de frustración cuando siguió sin ver nada. Sin embargo sus esperanzas se elevaron cuando escuchó voces y algo parecido a gemidos de dolor.

Caminando en esa dirección, se encontró a el cuerpo de Bonnie poseído por Emily haciendo algún símbolo en el suelo con un palo mientras Stefan ayudaba a Damon. Amaya evitó tropezarse en el camino de Emily, no fiándose por completo de la bruja, y se acercó a los dos vampiros.- Hola Emily.- Saludó Stefan, su mirada parpadeando a Amaya con preocupación y la puso detrás de él, pero no lo suficientemente cerca de Damon.

-Esta gente no lo merece.- Habló Emily, su mirada también parpadeando a Amaya.- No deberían conocer semejante mal.

-¿Cómo que semejante mal?- Preguntó Stefan.

Damon ya sospechando lo que planeaba Emily, se levanto lentamente.- Emily, te lo juro, te vas a arrepentir.- Prometió él, su mano alcanzando su lado y maldiciendo que no se curará rápidamente por culpa de su nueva dieta.

-No vas a liberarlos de este mundo.

-¿Qué?- Volvió a preguntar Stefan, pero nadie lo respondió y Amaya observó la situación torpemente.- ¿Qué parte de la historia no me contaste?

-La que no importa.- Se quejó Damon, poniéndose de rodillas, su herida curándose poco a poco.

Y Amaya intentó avanzar para ayudarle, pero Stefan se lo impidió mientras se volvía a Emily.- Emily, dime qué hiciste.

-Para salvarla, tenía que salvarlos.- Contestó ella.

-¿Salvaste a todos los de la iglesia?

-Con ella, vienen todos.- Asintió Emily.

Así que esto es para salvar a Katherine, se dio cuenta Amaya.- No me importan ellos. Solo quiero a Katherine.- En ese momento Damon sonó tan egoísta que hizo a Amaya preguntarse si así era el amor. El egoísmo y el rencor.

-¿Por qué te creería una palabra de lo que dices?- Preguntó Stefan soltando al fin a Amaya y agarrando a Damon.- No es por amor, ¿verdad? Quieres venganza.- Entendió Stefan.

-Las dos cosas no son excluyentes.- Respondió Damon.

-No lo hagas.

-¿Por qué?- Gritó Damon.- Mataron a 27 personas y dijeron que fue una batalla. Se merecen lo que les pase.

-Veintisiete vampiros, Damon.- Protestó Stefan.- Eran vampiros. No pueden regresar.

-Este pueblo lo merece.- Dijo simplemente Damon y Stefan lo sacudió con más fuerza mientras Amaya hacía una mueca. Debía admitir que eso dolía un poco.

Sin embargo Stefan no se rindió.- Culpas a inocentes por algo que paso hace 145 años.

-No tienen nada de inocentes.- Volvió a gritar Damon.- Ni te engañes creyendo que no volverá a pasar. Ya saben demasiado. Y van a quemar a tu nieta bruja cuando se enteren. Créeme.- Le gritó a Emily.

Y Amaya se acercó un poco a ellos.- Muchas gracias por tus preciosas palabras hacía mí, Damon.- Habló ella y por primera vez en esa noche la mirada de Damon fue hacía ella. Culpabilidad brilló en lo más profundo de sus ojos azules, pero en cuanto Emily habló desapareció toda emoción.

-Las cosas son diferentes.

-No lo hagas.- Rogó Damon.

-No puedo liberarlos.- Volvió a hablar Emily mirando a ambos vampiros antes de detenerse en la humana.- No lo haré.- Soltó el palo y alzó la cabeza un poco.- Incendia.- Las llamas aparecieron en el pentagrama que Emily había dibujado y mientras ella mantenía su mirada en ellos se quitó el collar.

-¡No!- Gritó Damon cuando Emily lanzó el collar hacía el aire y fue destruido con una explosión.

Las llamas desaparecieron y los ojos de Bonnie parpadearon varias veces mirando a su alrededor con confusión. Y Damon en un ataque de rabia se lanzó hacía Bonnie mordiéndola fuertemente. Inmediatamente Stefan, quien había agarrado a ambas gemelas se lanzó a su hermano, alejándola de Bonnie y mordió su muñeca, dándole de beber de su sangre a Bonnie. Y para alivio de las gemelas su cuello empezó a sanar casi al instante.

oo

-Para mí fue real.- Murmuró Damon a Stefan antes de que este fuese detrás de Elena. Él se quedó sentado solo mirando fijamente a la nada y entonces escuchó hojas crujiendo. Olisqueó el aire y un aroma familiar lo inundó.- ¿Qué haces aquí?- Preguntó cuando Amaya se sentó a su lado.

-¿Vas a rendirte?- Preguntó ella en su lugar y Damon la miró.- Este era tu gran plan malvado y ha fracasado, y vas a rendirte.

-Tú misma lo has dicho. Ha fracasado y era mi único plan.- Admitió él y Amaya le sonrió burlonamente.

-Siempre hay un plan B.- Susurró ella, como si le dijera un gran secreto.- Eres Damon Salvatore, el gran vampiro malvado de Mistic Falls. Seguro que se te ocurre algo.- Ella se estiró perezosamente antes de mirar hacía el mismo punto que él miraba.- Y tal vez si te disculpas por todo lo que has dicho anteriormente, pueda unirme a tu equipo de rescatar a la damisela encerrada en una tumba.- Ella sonrió con humor y Damon le lanzó una mirada vacía, provocando que riera.- Al menos debía de intentarlo.

-Katherine no era una damisela en apuros. Nunca lo fue.- Habló Damon y Amaya lo miró con curiosidad.- Ella era frívola, astuta y manipuladora.

-¿Y aún así la amas?

Damon la miró y vaciló.- No lo sé.- Admitió él.- Fue real. Lo sé, pero no sé.- Él suspiró y fijó su mirada en sus ojos verdes que lo miraban con curiosidad.

-El amor es extraño.- Habló pensativa y Damon se encogió de hombros.

-Supongo.- Ambos volvieron a mirar al frente, donde solo había oscuridad y Damon se encontró esta situación increíblemente irónica. Amaya lo había observado, había observado como convirtió a Vicky Donovan sin remordimientos, había observado como manipulaba a su mejor amiga, había observado como mordía a su amiga sin reparos y aún así no se alejaba, no le temía o le odiaba como hacía su gemela. Y eso le irritaba y le confundía a un nivel extremo.- Mañana me voy.- Anunció él. Y aunque debió de haberle parecido bien, no lo hacía.

Amaya suspiró tristemente y miró a las estrellas en el cielo.- Te extrañaré, Damon, será difícil conseguir a otro cómplice en planes malvados.- Murmuró ella y Damon evitó mirarla mientras continuaba.- Tal vez algún día nos encontremos de nuevo y si entonces tienes un plan B, no dudes en unirme.

-¿En serio?- Preguntó con sorpresa.

-Por supuesto.- Asintió Amaya ofendida.- Incluso si pasan varios años, quiero que me unas a tu plan malvado, y yo podré unirte al mío de dominar el mundo.- Damon evitó pensar en ella varios años después, casada y con una bonita familia, en cambio la miró y observó como su famosa sonrisa traviesa decoraba su rostro.- Después de todo esto es lo que nosotros hacemos, ¿no? Ayudarnos con nuestros planes malvados.- El sonido de ''ellos'' le encantó a Damon y se encontró asintiendo, a pesar de saber que tal vez nunca se encontrarían.

-Por supuesto que sí, May.


Se me ha ocurrido escribir un poco sobre el pasado de Amaya, es decir su niñez y de como se hizo amiga de Caroline y Bonnie, por ejemplo.

Y como se acercan los capítulos en los que aparecen los flashback de Katherine, Stefan y Damon he pensado que en vez de escribir sobre ellos, lo puedo hacer de la niñez de Amaya, ya que seguramente os conozcáis esa historia.

Pero de todas formas os pido vuestra opinión, si queréis no añado la niñez de Amaya y listo, por mí no hay problema. Eso no afecta mucho a la historia, simplemente es para que conozcáis más a Amaya como personaje y ''atrayente forma'' que hace imposible odiarla.

Espero que os haya gustado el capítulo :)

Se despide, ElenaDreams.