Bienvenidos a otro capítulo :)

En este capítulo he decido añadir como flashback del pasado entre Caroline y Amaya. La historia seguirá su curso normal, simplemente con recuerdos del pasado de Amaya que consideró importantes y que creo que deberías leer para entender un poco más la actitud de Amaya. Podréis reconocer los ''flashback'' porque estarán escritos en cursiva.

Quiero también añadir que los flashback no saldrán en todos los capítulos, tal vez en unos cuantos o así, pero no muy seguido. Pues hay 7 temporadas y muchos capítulos, y quiero repartir bien el pasado de Amaya en los capítulos para que concuerde con los personajes y la historia.

Respondo a comentarios/reviews:

ºGuest16: Me alegro de que te guste mi fanfic y de que te hayas cambiado el nombre para que pueda reconocerte, realmente me gusta reconocer a todas las personas que muestran su apoyo. Oh, yo también me muero de ganas de escribir a Amaya con un subidón de azúcar junto a los originales. Y mil gracias a ti por comentar y mostrarme tu apoyo. Significa mucho :)

ºMichel-chann: La actitud de Amaya no cambiará, te lo aseguró. Gracias por leer mi historia y seguirla :)

Quiero agradecer también a Camila Melo por seguir y dar a favoritos a esta historia.

De hecho, os agradezco a todos vosotros. Con vuestro apoyo me animáis mucho y me dais las esperanzas de que algún día pueda publicar mis propios libros. Mil gracias. Sois los mejores.

Este capítulo esta dedicado a Guest16, Michel-chann, Camila Melo, y a todos los lectores que continúan leyendo los capítulos.

Espero que os guste :)

No poseo nada de ''The Vampire Diaries'', solamente a Amaya y algún giro que no salga en la serie, como los ''flashback'' que veréis en este capítulo.


Electric Love

Capítulo 10- Punto de inflexión.

(Hace 12 años)

Amaya siempre fue especial.

Notaba una Caroline Forbes de 5 años. Pero nunca entendió el por qué. Amaya actuaba como cualquier niño normal, jugaba y reía. Ella no movía objetos con su mente o parecía tener algún poder especial. Ella era normal. A excepción, claro, de su obvia adicción a la azúcar y su hiperactividad al consumirla. Por lo que Caroline no entendió porque todos la miraban como si fuera alguien muy especial.

La atención siempre estaba en ella y Amaya ni siquiera parecía ser consciente de ello.

La envidiaba un poco, debía de admitir Caroline. Toda la atención estaba sobre Amaya, todos la elogiaban, la felicitaban, la premiaban. ¡Incluso la directora le prestaba atención! Y ella se lo regalaba todo a su hermana gemela, Elena. Amaya siempre ponía delante a Elena y se quedaba detrás de ella, como esperando que las cámaras no pudieran enfocarla. Y eso le molestaba a Caroline. ¿Cómo podía regalar todo tan fácilmente? Pero por lo menos, Elena, si parecía saber que hacer y sonreía con su sonrisa gentil y amable hacía las cámaras, ocultando protectoramente a Amaya detrás de ella, cosa que tampoco entendió Caroline.

Pero lo que Caroline si entendía era que también quería sentirse como alguien especial, quería que la elogiasen por sus logros, y un día decidió seguir a Amaya, dispuesta a descubrir su secreto.

Y lo consiguió.

oo

(Presente)

Amaya abrió los ojos, agotada, y bostezó ruidosamente mientras se levantaba lentamente de su cama. Se frotó los ojos con cansancio y se miró en el espejo. Unas leves ojeras descansaban bajo sus ojos pardos y suspiró. Otra noche más, pensó con amargura. Intentó entrar al baño, pero la puerta estaba cerrada, por lo que caminó por el pasillo arrastrando los pies y al percibir la puerta de Jeremy medio abierta, entró.

-Hola, Jer.- Saludó y Jeremy levantó la cabeza del libro antiguo que estaba leyendo.

-Hola, Aya.- Él le sonrió y besó su mejilla después de que ella se tirase en la cama bruscamente. Su sonrisa aumentó y rió con diversión al notar sus zapatillas de dinosaurio.- ¿Aún sigues manteniendolas?

Amaya también vio sus zapatillas y sonrió de lado.- Por supuesto. ¿Cómo podría tirar las preciosidades que me regaló mi querido hermanito?- Jeremy negó con la cabeza y suspiró.

-Elena no las aprobó.- Le recordó Jeremy. Y con razón. Esas zapatillas se habían convertido en la existencia de Amaya, las quería llevar a todos lados y usar en todo momento, a lo que Elena se negaba profundamente y la regaña constantemente mientras sus padres y Jeremy las observaban con diversión. Amaya adoraba esas zapatillas y Elena las odiaba. Aunque claro, eso fue unos cuantos años atrás, en la época en la que Elena temía a los dinosaurios por una película de miedo.

Y Amaya hizo un puchero.- Elena nunca aprueba a los dinosaurios.- Jeremy volvió a reír y se encogió de hombros, dándole la razón y ambos se volvieron a mirar las zapatillas mientras Amaya agitaba sus pies.- No entiendo el porqué, son monisimos.- Amaya sonrió y echó la cabeza hacía atrás mientras miraba a su hermano.- ¿Qué lees?

-El diario de Jonathan Gilbert.- Contestó Jeremy.- Es genial. Tiene un montón de historias y leyendas de vampiros.

-¿Vampiros?- Inquirió Amaya y Jeremy asintió con entusiasmo mientras cerraba el diario y se sentaba en su escritorio.

Abrió su viejo cuaderno de dibujos, que no utilizaba desde la muerte de sus padres, y pasó las páginas, observando los dibujos que había hecho sobre vampiros junto a Amaya. Aún recordando las noches de invierno en las que sus padres les contarían historias de vampiros para dormir y cuando se iba, creyendo que estaban dormidos, ellos se levantarían con linternas y dibujarían a las criaturas en sus cuadernos, un cuaderno para cada uno. Regalos de su padre, al igual que su madre le regalaba a Elena sus diarios.

-Al parecer el dúo artístico ha vuelto.- Comentó Amaya, también recordando esos momentos.- Hemos vuelto...- Añadió en un susurro.

Ella se levantó al oír la puerta del baño abrirse y se levantó de la cama. Besó la mejilla de Jeremy y le revolvió el pelo, a pesar de sus quejas, y salió de la habitación, casi topándose con Elena que había estado observando como Jeremy empezaba a dibujar. Amaya le lanzó una sonrisa a su gemela y cerró la puerta del baño tras ella. En tiempo récord, estaba preparada. Iba a deslizarse por la barandilla de la escaleras, pero cambio de opinión cuando escuchó las voces de Elena y su tía Jenna.

-Se va, se va a mudar.- Escuchó a Elena mientras bajaba las escaleras.

Y una mueca se formó en el rostro de Amaya al recordar los sucesos de ayer. Damon y Stefan se iban. Sus nuevos mejores amigas se iban. Amaya suspiró y se detuvo junto a Elena, mostrandole su apoyo en silencio y Elena intentó lanzarle una sonrisa, que resulto ser más una mueca.- ¿A dónde va?- Preguntó Jenna con sorpresa, observando como ambos rostros de sus sobrinas mostraban su tristeza.

-Deja de preguntar.- Aconsejó Elena mientras abría la puerta.- Las respuestas dan miedo.

-El tuyo se va, el mío regresa.- Habló Jenna caminando lejos de la casa, ambas de sus sobrinas a su lado.

-¿Logan?- Preguntaron ambas gemelas, Elena con sorpresa y Amaya con desagradado.

-Volvió.- Confirmó Jenna, sonriendo un poco ante la reacción de Amaya, y se giró hacía ellas.- No lo deje entrar.

Amaya suspiró y agarró su mochila con más fuerza.- Espero que lo golpearas.

-Espero que le cerraras la puerta en la cara.- Hablaron Amaya y Elena a la vez y ambas se miraron mientras Jenna resistía el impulso de estremecerse. Odiaba y le divertía cuando hacían esa ''cosa de gemelos''.

-No, Amaya, no lo golpeé.- Le respondió y luego se volvió a Elena.- Y más o menos.- Expresó avergonzada mientras ambas la miraron con sorpresa, Amaya con un toque de decepción y profunda tristeza.

-Tiene tres strikes en línea, Jenna. No lo veas, ni en las noticias.- Ordenó la gemela mayor.

-¿Por qué no lo golpeaste? Se lo merecía.- Refunfuñó Amaya.

Y Jenna sacudió la cabeza, decidiendo ignorar por el momento a su sobrina más joven.- Exacto.- Aceptó ella a la orden de Elena.- Nada de Logan ''basura'' Fell.


Amaya, Bonnie y Elena caminaron entre los estudiantes. Todos parecían estar animados y alegres mientras sus voces resonaban por el pasillo del instituto, pero era normal. Hoy era la exposición del futuro, donde cada estudiante verían las opciones y elegirían algún objetivo para su futuro. Y a pesar de toda la alegría, Amaya no estaba esencialmente feliz. Sin embargo no lo demostró mientras trataba de concentrarse en la conversación de Bonnie y Elena.

-¿Me perdí de algo?- Preguntó de pronto Elena y Amaya siguió la dirección de su mirada, observando como Matt y Caroline hablaban alegremente a una distancia ''acogedora'', por así decirlo.

-Solo han estado juntos.- Informó Bonnie y Amaya sonrió un poco, ya sabiendo esa información de cuando Caroline llenó su móvil con mensajes.

-Es algo raro, ¿no crees?

Bonnie negó a la preocupación de Elena y habló.- Ella se merece a alguien como él. No un vampiro homicida como Damon.- ¿''Vampiro homicida''?, pensó Amaya, Le pega mejor ''Gran vampiro malvado y psicótico de Mistic Falls'' Ella sonrió de lado, haciendo que Bonnie y Elena la mirasen confusamente.

-Sí.- Aceptó Elena. Y por un breve momento recordó como Damon parecía estar de unido con Amaya. Definitivamente se alegraba de que Damon se fuese de la ciudad, aunque le molestaba que Stefan también se había ido.- ¿Cómo vas con todo eso?

-Sigo procesando.- Contestó vacilante Bonnie.- Damon me atacó. Podría estar muerta. Pero estoy muy agradecida.- Ella miró a ambas gemelas mientras añadía.- Con Stefan. Él me salvó la vida.- Amaya se tragó las ganas de decir que si Damon la hubiese querido muerta lo habría conseguido, en cambio sonrió a Bonnie mientras caminaban a la taquilla de Elena.- ¿Lo has visto?- Preguntó Bonnie, notando claramente la tensión que se había acumulado en el cuerpo de Elena cuando había nombrado a Stefan.

-No desde que me dijo que se iba.- Respondió Elena, abriendo su taquilla y dejando su bufanda dentro.- Por lo que sé, tal vez ya se fue.

-Él no se iría sin despedirse.

-Claro que sí. Él cree que me protege. Rompe rápido y ya.- Se burló Elena sacando sus libros con más fuerza de lo que era necesaria.

-¿Y qué vas a hacer?

Elena se volvió bruscamente a Bonnie.- ¿Qué se supone que haga? Ya le rogué que no se fuera. Si vuelvo a hacerlo seré egoísta.- Ella cerró con fuerza su taquilla, haciendo que Amaya saltase sorprendida, y Elena suspiró con culpabilidad.- Así es esto.

-Tal vez no deberías rogarle.- Habló Amaya y Elena se volvió hacía ella.- Tal vez deberías luchar por él, incluso si él se opone.- Amaya se encogió de hombros, restandole importancia ante la mirada maravillada de Elena y la sorprendida de Bonnie.- Tal vez. Es decir, no es que yo sepa mucho sobre las relaciones. Yo soy la antisocial...- Se rascó nerviosamente el cuello y les lanzó una sonrisa tímida.

-Tal vez deberías seguir el consejo de Amaya.- Expresó Bonnie sonriendo y luego miró con seriedad a Elena.- O tal vez sea esto lo mejor.

-¿Qué? ¿Por qué?- Cuestionaron ambas gemelas a la vez.

-¿Qué futuro podrías tener con él aunque se quedara?- Justo después de las palabras de Bonnie un cartel cayó justo al frente del trío y en grandes palabras se podía leer: ''La promesa de SU futuro'' Elena miró a Bonnie y ella negó inmediatamente.- No. Lo juro.- Aseguró y Elena golpeó el cartel mientras aceleraba su paso, claramente molesta.

Y Amaya suspiró mientras sacudía la cabeza.- Buen trabajo, Bon-Bon.- Se burló suavemente ella.- Luego dicen que soy yo la que no entiende las interacciones sociales.- Bonnie le lanzó una mirada a Amaya y ella se encogió de hombros, no afectada en lo más mínimo mientras también se alejó.

Sus ojos captaron el movimiento de una rubia entusiasmada y Amaya sonrió mientras se acercó a Caroline. La rubia sonreía enormemente y un brillo de felicidad resplandecía en sus ojos, haciendo que el humor de Amaya al menos subiese un poco.- Amaya.- Saludó Caroline, casi saltando en sus pasos.

-Estas demasiado contenta.- Observó Amaya y Caroline se encogió de hombros.

-Será por las opciones de mi futuro.- Evadió sutilmente, la sonrisa intacta en sus labios.

Y Amaya le sonrió traviesamente mientras rodeaba sus hombros con un brazo.- O será por un chico mono llamado Matt...- Caroline rió, un tinte rosado extendiéndose por sus mejillas y se inclinó hacía Amaya, apoyando su cabeza en su hombro mientras ambas caminaban por el pasillo.

-Es mono, ¿verdad?- Caroline se mordió el labio y Amaya la miró, esperando que soltase los detalles que tanto se estaba conteniendo.- Es super dulce, Amaya, y me trata genial. Tan cariñosamente, ¡y aún no ha sucedido nada!- Derramó Caroline al instante y Amaya escuchó atentamente por primera vez las divagaciones de Caroline, sonriendo ante la felicidad de su mejor amiga, pero la sonrisa de Caroline vaciló un poco y sus pasos de hicieron más lentos.- Pero todo es demasiado bueno, Amaya... Y cuando todo es demasiado bueno para mí, algo hay muy mal... Al igual que con Damon...

-Te entiendo.- Y desgraciadamente realmente la entendía. Amaya apretó su brazo al rededor de Caroline y apoyó su cabeza con la suya.- Matt es un buen chico, Care. Dudo mucho que vaya a lastimarte y si lo hace, no dudes en acudir a mí, así podré castrarlo.

-Pensé que te caía bien por darte azúcar ilegalmente.- Bromeó Caroline divertida.

-Y me cae bien.- Admitió ella.- Pero si lastima a mi mejor amiga, deseará no haber nacido.- Caroline sonrió, realmente tocada por las palabras de Amaya y Amaya continuó.- No hagas como la idiota de mi hermana, Care-bear, si tienes una oportunidad de ser feliz, aprovéchala y lucha por ella. Te diría también que no te rindieses, pero eres Caroline Forbes, la chica más bella y popular de Mistic Falls, por lo que sé que nunca te rendirás.

Caroline enderezó su postura, la confianza elevándose dentro de ella y sobresaliendo por el exterior, y miró a su mejor amiga enganchando sus brazos y saliendo del instituto.

oo

(Hace 12 años)

El timbre sonó, señalando que era hora del recreo, y todos los niños salieron de la clase corriendo con grandes sonrisas en sus rostros. Y Caroline no dudó en levantarse e ir detrás de las gemelas Gilbert y Bonnie Bennet, una niña que se había hecho amiga rápidamente de la gemela más mayor.

Su pequeño cuerpo de 5 años llegó a la puerta del aula y se asomó un poco para ver como Elena Gilbert agarraba a una Amaya distraída que observaba cualquier cosa que le llamase la atención. El pasillo estaba lleno de niños, los más pequeños iban hacía el pequeño patio y los niños más grandes iban en la dirección contraria, haciendo que Elena se asegurase de que su gemela no chocase con alguno de ellos, pero por suerte los profesores vigilaban de vez en cuando, queriendo evitar incidentes.

Bonnie habló con entusiasmo con Elena y esta respondía con igual alegría, sin embargo Amaya no hacía ningún esfuerzo por unirse a la conversación, o eso le parecía a Caroline desde donde se encontraba.

El pasillo se vacío enseguida y Caroline siguió al trío de chicas mientras se dirigían a la puerta, pero Amaya se detuvo y les murmuró algo, que no pudo captar Caroline. Pero si notó como Elena dudaba en liberar a Amaya y cuando lo hizo Amaya se fue a la dirección contraria de donde estaba el patio y sus amigas. Elena y Bonnie si salieron al patio y Caroline aprovechó para correr detrás de Amaya, no queriendo perderla de vista.

Sin embargo, no pudo localizarla y se apoyó en una pared jadeando pesadamente. Frustrada, por no haber podido lograr su misión, pateó la pared y al instante gimió de dolor mientras agarraba su pie. El dolor disminuyó y levantó la mirada, solo para encontrarse con unos ojos verdes.

Amaya Gilbert estaba frente ella y la evaluaba con la mirada.

oo

(Presente)

Amaya y Caroline salieron del instituto y fueron al patio, donde la mayoría de adolescentes se reunían, disfrutando que hoy no tenían la mayoría de clases por la feria del futuro. Ellas estaban un poco alejadas de los otros adolescentes, caminando por el aparcamiento, y Caroline divagaba sobre vestidos y que color favorecía a cada una de ellas, y Amaya la escuchaba a medias, su mente deseando una Coca-Cola o una pepsi, o algo que llevase azúcar.

Caroline gritó y la cabeza de Amaya fue bruscamente hacía ella, cuestionando claramente que sucedía, pero Caroline no miraba a Amaya mientras sus manos se apretaban en su pecho, su corazón latiendo violentamente. Y Amaya siguió su mirada para ver a Damon justo en frente de ellas con una sonrisa. Caroline se giró para irse, arrastrando en el proceso a Amaya, pero Amaya se soltó y caminó hacía Amaya.

-¿Damon?- Ella fijó sus ojos verdes en él con confusión.- Pensé que te habías ido de la ciudad.

-Hay otro vampiro en la ciudad.- Informó él y se encogió de hombros mientras inclinaba la cabeza, sus ojos fijos en Amaya, aunque también notó el intento desesperado y ''sutil'' de Caroline para alejar a Amaya, pero Amaya no se movía y eso hizo que su sonrisa aumentase.

-¿Desde cuánto te importa? Pensé que eras el vampiro malvado que no dudaba en matar.

La diversión de Damon aumentó. Oh, cuanto había extrañado a su pequeña humana.- Y no me importa...- Él dio un paso hacía adelante y Caroline enderezó su postura, sus ojos fríos mientras agarraba la mano de Amaya.- Pero la sheriff vino en busca de mi ayuda y no podía negarme cuando me lo pidió tan bien, tampoco podía dejar a un vampiro divirtiéndose en esta ciudad cuando yo no puedo.- Él sonrió, mostrando ligeramente sus afilados colmillos y el corazón de Caroline latió velozmente mientras el de Amaya seguía tan tranquilo como siempre.

-Estoy segura de que te darán una medalla por tus buenas acciones.- Bromeó Amaya y Damon rió.

-Espero que brille mucho.- Devolvió la broma sin poder evitarlo.

Y Caroline tosió con fuerza, no gustándole como Damon parecía tener un gran interés en Amaya, no quería que él lastimase a Amaya como lo había hecho con ella.- ¿Qué quieres, Damon?- Preguntó con dureza y Damon apartó la mirada de Amaya lentamente y de mala gana.

-Quiero que me ayudes a localizar a este vampiro.- Respondió y Caroline se negó al instante.- Si haces esto, te dejaré en paz, lo prometo.- Caroline vaciló y miró a Amaya, quien sonreía.

-¿Cazar un vampiro? Suena divertido, me apuntó.- Anunció ella y Damon alzó una ceja.

-¿Cazar? Más bien como observar mientras yo lo hago.

Amaya le lanzó una mirada y se cruzó de brazos.- Aguafiestas. Luego no vengas refunfuñando cuando te salvé la vida.- Murmuró ella y Damon sacó un reloj de su bolsillo. Amaya reconociéndolo al instante.- Ese es el reloj de mi antepasado que heredó Jeremy.- Lo agarró de la mano de Damon y lo observó detenidamente.

-También es una brújula que señala a los vampiros.- Y Damon abrió el reloj con un ''click''. La aguja apuntando inmediatamente en una dirección y Amaya la siguió con la mirada mientras sonreía.

-Oh, hemos encontrado un vampiro.- Se burló Amaya, la aguja sin vacilar, ni alejándose de Damon y él le lanzó una sonrisa de lado con sus ojos brillando peligrosamente antes de desaparecer. Y Caroline miró a Amaya cuando está se giró hacía ella.- ¿Nos vamos?- Preguntó animadamente y Caroline sin mas remedio la siguió, no queriendo que su mejor amiga resultase herida.


-¿Y qué hacemos ahora?- Preguntó Caroline por teléfono, manteniendo la mirada en Amaya que sujetaba la brújula.

-Espera. Llego en un momento.- Resonó la voz de Damon por el teléfono y Caroline suspiró fastidiada. La brújula había señalado a una especie de almacén abandonado que ponía de los nervios a Caroline y no ayudaba que Amaya estuviese observando los alrededores con cautela.

-¿Te puedes apurar? Tengo cosas que hacer y Amaya tiene que volver al instituto, antes de que su hermana se enteré.- Ante esas palabras de Caroline, Amaya se giró bruscamente y puso mala cara. No queriendo volver al instituto.

-Puedes dármelo.- Sonó una voz masculina detrás de ella y Caroline se giró velozmente para ver a Damon. Amaya le tendió el reloj distraídamente mientras Caroline bajaba su móvil y Damon lo recogió, sus dedos rozando con la piel de Amaya y las corrientes eléctricas tan familiares para ambos viajaron por sus cuerpos, haciendo que Amaya se alejase bruscamente y que Damon apretase la mandíbula.- ¿Por qué teníamos que hacerlo nosotras?- Preguntó Caroline, decidiendo ignorar lo que acababa de pasar.

-Es un vampiro.- Murmuró Amaya como explicación, flotándose la mano distraídamente mientras miraba el almacén.

-Porque yo interfiero con la señal.- Explicó también Damon. Ambos, humana y vampiro, hablando a la misma vez.

Caroline bufó ante sus simples explicaciones y sacudió la cabeza con irritación.- ¿Ya podemos irnos? Ya perdí la mitad del día.- Y era cierto. El sol había bajado durante las horas en las que Caroline y Amaya habían viajado con el coche de Caroline por la ciudad siguiendo la brújula.

-Yo no me voy.- Anunció Amaya y las cabezas de Caroline y Damon fueron a ella.- Puede que necesites apoyo, Damon.- Damon se burló y Amaya sonrió tímidamente, notando su error.- ¿Apoyo moral?- Ella se encogió de hombros.

-Haz esto.- Damon se volvió a Caroline, la humana que tanto lo irritaba, y fijo sus ojos azules en los de ella mientras sus pupilas se dilataban.- Sube a tu coche, vete a casa. Olvida que te pedí esto y olvida que Amaya estuvo aquí conmigo.- El rostro de Caroline se vacío completamente y cuando Damon parpadeo, rompiendo la compulsión, ella sonrió.

-Claro. Adiós.- Ella se despidió y se giró, sus ojos completamente nublados.

-Damon.- Se quejó Amaya, no gustándole que Damon manipulase a su mejor amiga, pero Damon simplemente se encogió de hombros y le lanzó una sonrisa inocente mientras el coche de Caroline desaparecía.

-Quédate aquí.- Ordenó Damon acercándose al almacén.

-Bien.- Aceptó Amaya con facilidad.- Pero si tardas mucho, no dudaré en entrar.

oo

(Hace 12 años)

-¿Me estás siguiendo?- Preguntó una Amaya de cinco años, su voz no sonaba molesta, simplemente mantenía la curiosidad.

-No.- Pero aún así, Caroline mintió.

Ambas se quedaron mirando fijamente, evaluándose la una a la otra en ese pasillo vacío. Entonces Amaya se apoyó en la pared frente a Caroline y sus ojos verdes no se alejaron ni un segundo de ella, provocando que Caroline se pusiera nerviosa, y sin embargo le mantuvo la mirada, negándose a mostrarse débil.

-Dicen que las rubias son tontas.- Habló de pronto Amaya y Caroline la miró ofendida, abriendo la boca para defenderse.- Pero yo no lo creo. Es como decir que todas las personas viven, cosa que no es cierta. No importa si tu corazón late, puede que mentalmente no estés viviendo, no estés disfrutando de las experiencias de la vida.- Caroline miró a la niña frente a ella con confusión e irritación. ¿Estaba diciendo todo esto para hacerla quedar mal?- Ambas situaciones son lo mismo. Decir que las rubias son tontas no es justo, porque no importa si eres rubia o no, es tu vida y solo tú puedes decidir que futuro poder tener, no tienen porque proclamartelo ellos con esa estúpida frase. ¿Lo entiendes?

-No...- Admitió Caroline.

Y Amaya miró al techo, no molesta en lo mas mínimo.- De mí dicen que triunfaré en la vida con mi ''inteligencia'', que seré alguien importante con un buen trabajo, tal vez una psicóloga o una profesora de historia y que me casaré y tendré muchos hijos.- Caroline la miró confundida.

-¿No es eso bueno?- Preguntó y Amaya la miró, sus ojos verdosos brillando con tristeza.

-No, no lo es, no para mí.

oo

(Presente)

Amaya esperó lo más paciente que pudo fuera del almacén. Hacía unos minutos habían sonado disparos desde dentro y eso le había preocupado a Amaya, sin embargo esperó unos minutos más, queriendo ver si Damon saldría o no. Pero cuando Damon no salió, Amaya no dudó en entrar silenciosamente. Caminó cuidadosamente y se ocultó detrás de los pilares al oír voces. Una de las voces era de Damon y la otra era... Logan Fell. Maldito.

-¿Cómo caminas de día bajo el sol?- Preguntó Logan agitando un poco la pistola.

-¿Quién te hizo?- Exigió Damon en su lugar y Logan frunció el ceño irritado.

-He sido amable hasta ahora.- Habló él. ¿Amable?, Se burló Amaya, ¿Dispararle a alguien es ser amable?- Pero sí, te mataré.- Logan se puso de pie, apuntando directamente a Damon y Amaya buscó en el almacén algo de madera, pero no encontró nada, aunque si deslumbro unos pilares de cadáveres por detrás de unas cajas.- Te mataré y después iré a por las preciosas sobrinas de Jenna. ¿Sabías que Amaya tiene un aroma exótico? No puedo esperar aprobar su sangre.- Amaya frunció el ceño.

Y Damon se puso de pie, claramente molesto mientras venas negras rodeaban sus ojos y sus colmillos se mostraban amenazadoramente.- Entonces nunca lo sabrás.- Manipuló Damon y miró a la pistola fijamente.- Responde a mi pregunta.

-Tú primero.- Exigió Logan.

-Parece que llegamos a un dilema.- Observó sarcásticamente Damon. Sus ojos se deslizaron por el almacén y se encontraron con los ojos de Amaya. Inmediatamente toda su postura se tensó y apretó la mandíbula mientras volvía la mirada a Logan que había estado hablando. Logan le sonrió y le disparó sin dudar, caminando fuera del almacén mientras el cuerpo de Damon caía al suelo y una vez que la puerta se cerró Amaya salió de su escondite, corriendo hacía Damon.- Maldición.- Maldijo Damon entre dientes. Amaya se agachó junto a él y miró la camisa completamente empapada de sangre, sin saber que hacer.- Saca las balas.

-¿Qué?- Ahogó Amaya y lo miró con incredulidad.- Damon nunca he hecho esto, de hecho en toda mi vida nunca he pensado en sacarle las balas a un vampiro malvado. Sin ofender, aunque claro tú no te ofendes tan rápidamente y...

-Amaya...- Gimió Damon, cortando sus divagaciones.

Amaya lo miró y asintió mordiéndose el labio.- Está bien. Bien. Ya voy.- Damon le lanzó una mirada y ella inmediatamente incrustó sus dedos en su pecho. Por suerte esta bala no estaba tan profunda y pudo agarrarla sin problemas.- Una menos.- Anunció a un Damon retorciéndose. Rompió un poco su camisa para poder localizar las otras balas y tomó una respiración profunda mientras volvía a agarrar la bala.- Voy a tener pesadillas sobre esto... O esto se añadirá a mis pesadillas...- Una mirada pensativa se formó en su rostro y ella se encogió de hombros restandole importancia, a la vez que Damon gemía de dolor.- Lo siento. Lo siento.

La última bala fue sacada y ambos respiraron aliviados.


-Logan Fell es un vampiro.- Informó Damon a su hermano por el móvil. Amaya lo había convencido para que fuesen a la casa Salvatore para cambiarse de camisa, algo sobre que no era halloween y que la gente no apreciaría ver a un vampiro psicótico enfadado buscando venganza por las calles.- Y cuando lo encuentre, lo destruiré pieza por pieza.

-¿Qué pasó? ¿Estás bien?- Preguntó Stefan.

-No, no estoy bien.- Espetó él y se arrancó la camiseta.- Me emboscó. Me disparó. Y amenazó a Amaya.- La camisa cayó al suelo y él se miró al espejo, los agujeros de las balas ya casi sanados.- Voy a vengarme. Voy a buscarlo.- Prometió él y caminó hacía su armario.

-Bueno, no es necesario. Esta aquí en la escuela.- Informó Stefan y Damon hizo una pausa en sus movimientos.

-No es cierto.- Habló con incredulidad, provocando que Amaya levantase la vista del libro que le había llamado la atención.- ¿Qué rayos hace ahí?.

-Ganándose a la gente.- Fue a respuesta de Stefan.

Y Damon sonrió.- Bueno, vamos para allá.- Escuchó los dientes de Stefan apretándose, claramente no gustándole que Amaya estuviese con él y Damon colgó, no queriendo oír sus amenazas vacías.

Se giró hacía Amaya y se quedó paralizado. Amaya estaba tumbada en su cama boca abajo, agarrando el libro que había estado en su mesilla y leyéndolo mientras balanceaba sus pies y suavemente tatareaba una canción. Había algo tranquilizador en tenerla tumbada en su cama, algo que no sabía, ni podía explicar, pero toda la tensión de su cuerpo lo abandono ligeramente al observarla. Era como si ella perteneciera allí.

-Tú cama es como una nube.- Habló de pronto Amaya, hundiendo más su cuerpo en la cómoda cama.- Estoy tentada a robártela.

-No tienes porque hacerlo.- Dijo Damon después de unos segundos.- Siempre puedes dormir conmigo.- Él le lanzó una sonrisa y Amaya sacudió la cabeza mientras se reía.- Logan está en la escuela.- Le informó él y observó como ella se incorporaba, sentándose en su cama y estirándose para dejar el libro en su lugar.

Damon se volvió para ponerse una camisa y Amaya cogió su móvil cuando esté sonó brevemente. Tenía un mensaje de Caroline y mientras esperaba a Damon lo leyó. ''Mi madre no acepta mi decisión de ser periodista''. Le había escrito Caroline y Amaya suspiró, triste por su amiga, mientras sus dedos golpeaban violentamente el teléfono mandandole una respuesta.

''¿Sabes lo que tenemos que hacer?''

La respuesta de Caroline llegó inmediatamente.

''Sí, lo sé.''

oo

(Hace 12 años)

-¿Por qué no es bueno para ti?- Preguntó Caroline sin poder evitarlo, curiosidad infantil e ingenua inundandola.

-Porque no es lo que quiero.- Respondió Amaya.- No quiero que nadie prediga o controle mi futuro. No quiero ser lo que ellos quieran. Quiero construir mi propio futuro sin sus opiniones. Quiero llegar con mis propios medios a mi futuro. Y si por casualidad llegó a ser lo que los demás dijeron, quiero que sea por mi propia decisión.- Ella tomó una respiración profunda mientras Caroline la miraba con los ojos abiertos, pero al final asintió.

-Creo que te entiendo.- Susurró Caroline tímidamente.- Mi padre dice que debo de ser una abogada, pero eso no me gusta. Es muy aburrido.

Amaya la miró y alzó una mano mientras una pequeña sonrisa decoraba sus labios.- Las personas hablan según lo que creen ver, así que, ¿por qué no les demostramos que están equivocados y que nada es lo que parece? Demostremosles que podemos llegar a ser lo que queremos en el futuro. Demostremosles que podemos lograr nuestro gran futuro.- Caroline miró su mano y asintió con una sonrisa mientras también levantaba su mano.

Sus pequeñas manos se entrelazaron y ambas sonrieron.

Todos los pensamientos anteriores de Caroline y su desconfianza se desvanecieron en el vacío. Y Caroline sonrió contenta con esta nueva alianza.

-¿Qué sucede aquí?- Preguntó la directora acercándose a ellas, mirando a ambas niñas e intentando averiguar lo que tramaban. Caroline se removió incomoda, no queriendo meterse en problemas, y Amaya sonrió completamente tranquila mientras miraba a la maestra.

-Estábamos hablando sobre nuestro futuro.- La directora alzó una ceja ante esa respuesta y sonrió suavemente a ambas niñas.

-¿No sois demasiado jóvenes para hablar sobre el futuro?

Amaya sacudió la cabeza, su cabello castaño agitándose violentamente.- Nunca se es demasiado joven para hablar del futuro, señora.- Dijo y la directora rió suavemente.

-A veces se me olvida que su mentalidad es superior a la media, casi la de un adulto.- Murmuró la directora para sí misma. Pero Caroline la escuchó, al igual que Amaya, y Caroline notó como la sonrisa de Amaya vacilaba un poco y su cabeza bajaba mientras sus hombros se desplomaban.- Deberíais ir al patio. Sobre todo tú, Amaya, Elena estaba bastante preocupada por ti y ya sabes que no deberías preocupar a tu hermana.

-Lo sé.- Murmuró Amaya casi con resentimiento mientras empezaba a alejarse, su mano soltando la de Caroline. Caroline la vio alejarse, confundida sobre porque había cambiado su humor tan bruscamente. Notó como los ojos de la directora brillaban con decepción, como si hubiera esperado una reacción más adulta y responsable de Amaya, y Caroline saltó sorprendida cuando Amaya se giró de golpe.- ¡En nuestro futuro seremos libres!- Exclamó ante la mirada sorprendida de la directora y Caroline, pero Caroline asintió inmediatamente.

-¡Sí!- Asintió alegremente, sin siquiera notar el gran significado que ocultaban esas palabras para Amaya.

oo

(Presente)

Damon cambió bruscamente de dirección después de haberle colgado a Stefan.- ¿Por qué has cambiado de dirección?- Preguntó Amaya, notando que ahora iban en la dirección contraria de la escuela.

-Logan tiene a Caroline.- Le informó después de vacilar un poco y los ojos de Amaya al instante se oscurecieron.- Vamos en dirección a la carretera principal, porque Logan es un idiota y estoy seguro que la llevará a su guarida.

Y Damon tuvo razón. Un coche estaba parado en un cruce y por la leve inclinación de la cabeza de Damon si se trataba de Logan. En un parpadeo el había desaparecido del coche y estaba disparandole a Logan después de que Stefan lo sacase con brusquedad y sin cuidado del coche. Amaya se desabrochó el cinturón y se bajó del coche, no dudando en correr hacía el coche de Logan para comprobar a Caroline.

-¿No amas la venganza?- Preguntó retoricamente Damon mientras observaba con satisfacción como Logan se retorcía en el suelo por las balas de madera.- Sácalas de aquí.- Le ordenó a su hermano, notando como Amaya abría la puerta con cuidado para no lastimar más a Caroline, y Stefan asintió. Stefan se dirigió al lado de Amaya y desabrochó el cinturón de Caroline mientras apretaba la mandíbula para resistir la tentación de la sangre. Y en ese momento la voz de la madre de Caroline se escuchó por el teléfono, haciendo que Damon corriese hacía él y lo agarrase.- Sheriff, soy Damon.

-¿Dónde está Caroline?- Sonó la voz de la Sheriff con preocupación y pánico.

-Ella está bien.- Le aseguró Damon, aunque también fue para Amaya, quien parecía estar entrando en pánico, y Amaya suspiró de alivio.- Estoy en la calle Elm.- Informó antes de colgar y dejar el teléfono en el coche. Observó como Stefan llevaba en brazos a Caroline y Amaya los seguía hasta su coche. Stefan dejó a Caroline en el asiento trasero junto a Amaya, quien comprobaba sus heridas, y se subió al asiento del conductor, lanzandole una última mirada a Damon antes de arrancar.- Voy a intentarlo otra vez.- Damon hizo como si batease con la palanca y se acercó más a Logan.- ¿Quién te hizo?

-Te dije que no lo sé.- Aseguró Logan, pero Damon no le creyó y jugueteó con la palanca.

-Sólo voy a arrancarte la cabeza.- Él preparó la palanca y miró al vampiro patético en el suelo.- ¿Es tu última respuesta?

-¿Por qué haces equipo con ellos?

-No hago equipo con nadie.- Habló Damon con firmeza.- Me molestas, te quiero muerto. Amenazas a May, te quiero despedazar.- El rostro de Logan palideció ante la oscuridad en las palabras y ojos de Damon, y Damon ni si quiera sonrió a su miedo, simplemente lo miró esperando una respuesta.- ¿Quién te hizo?

Sus manos agarraron con fuerza la palanca y observó fríamente mientras Logan pedía piedad.


Elena corrió hacía su gemela después de hablar con Stefan y la abrazó fuertemente.- ¿Estás bien?- Preguntó repetidamente y Amaya asintió mientras le devolvía el abrazo.- ¿Por qué siempre que te dejo fuera de mi vista siempre acabas en problemas relacionados con vampiros?

-Según tú siempre he atraído a los problemas.- Amaya se encogió de hombros, restandole importancia, aunque sus brazos seguían apretados fuertemente al rededor de Elena.- Necesito azúcar.- Murmuró y se separó del abrazo, provocando que Elena negase con la cabeza hacía ella, regañándola con la mirada, a pesar de que una pequeña sonrisa crecía en sus labios.

-Me voy con Stefan, ¿vale? Necesito hablar con él, pero si necesitas algo no dudes en llamarme, ¿entendido?- Amaya asintió a su mirada firme y Elena sonrió más aliviada mientras volvía a abrazarla, a pesar de las quejas de Amaya sobre su falta de oxígeno por culpa de ella.- Te llamaré para que vayas a recogerme y ni se te ocurra quedarte dormida.- Ordenó Elena y Amaya negó.

-No te preocupes.- Aseguró Amaya. No es como si pudiera dormir de todas formas, pensó. Elena empezó a alejarse, pero rápidamente Amaya la detuvo.- Recuerda lo que te he dicho antes, Ellie. No ruegues y lucha por lo que quieres.- Elena asintió con los ojos llorosos y se fue.

-¡Amaya!- La llamaron y Amaya se giró para ver a su tía Jenna y Jeremy esperándola. Inmediatamente ella se acercó a ellos sonriendo, pero casi tropezó a las palabras de Jenna.- No te he visto en todo el día por aquí...- Jenna dejó la frase ahí y Amaya se encogió de hombros inocentemente.

-Probablemente porque estabas ocupada comiendo con los ojos a nuestro profesor de historia.- Replicó hábilmente y Jenna jadeó sorprendida con un rubor en sus mejillas mientras Jeremy reía.

En el camino al coche Jeremy les contó a ambas como Alaric lo había salvado de tener que pelearse con Tyler por orden del alcalde. Eso provocó más bromas sobre Alaric que hacían que Jenna se sonrojará y que tanto Jeremy como Amaya rieran.- ¿Qué opción has escogido para el futuro, Amaya?- Cambió el tema Jenna rápidamente y Amaya se encogió de hombros.

-Aún no lo sé.- Admitió ella.- Pero de momento estoy contenta del camino que lleva a mi futuro.

Amaya sonrió de lado, y Jenna y Jeremy se miraron confundidos, sin saber la razón de la sonrisa de Amaya, sin embargo también sonrieron y Jeremy agitó el cabello de Amaya cariñosamente.

oo

(Hace 12 años)

Una vez que el recreo había terminado todos volvieron a sus clases y Caroline se sentó en su sitio con su habitual sonrisa llena de confianza. Notó a Amaya sentada junto a Elena y a Bonnie sentada en unas cuantas mesas más lejanas. La profesora, una señora mayor y muy dulce, sonrió a toda la clase y se sentó en su escritorio para poder verlos a todos mejor, a su lado estaba la directora, quien evaluaba a Amaya.

-En estos últimos días hemos estado hablando sobre el futuro y las diferentes cosas que podemos ser.- Comenzó.- Así que, ahora os voy a preguntar uno por uno lo que queréis ser. ¿Matt Donovan?

-Astronauta.- Respondió con entusiasmo Matt y algunos otros niños asintieron de acuerdo.

La profesora más mayor, fue así por cada alumno, sonriendo a cada respuesta y al entusiasmo de los niños mientras la directora estaría sentada en una silla observándolos y escribiendo en un blog.- ¿Elena Gilbert?

-Una princesa.- Fue la respuesta de Elena y algunos niños rieron mientras Amaya le sonreía a su gemela con entusiasmo.

-¿Amaya Gilbert?- Fue esta vez la directora quien nombró y todas las cabezas se giraron hacía Amaya, la pequeña genio de la clase, todos esperando su respuesta. Caroline pudo notar como Elena agarraba la mano de Amaya por debajo de la mesa y como los hombros de Amaya estaban tensos, no sabiendo que decir. Así que simplemente se encogió de hombros rígidamente.

-No lo sé.

La directora asintió pensativa.- Podrías ser una gran abogada o incluso podrías ser alguna política importante.- La sonrisa de la directora aumentó, claramente gustándole que una de sus alumnas triunfará en la vida y su colegio fuera el responsable, pero a Amaya no le gustaba esa idea y su postura lo demostraba.

-Yo no lo veo así, señora.- Habló Caroline de pronto y todos la miraron, incluso la profesora.- Yo creo que Amaya podría ser una gran artista o algo... Algo libre...- Los ojos de Amaya centellearon y una sonrisa se formó en sus labios.

-¿Y qué quieres ser tú, Caroline Forbes?- Preguntó la directora.

-Tampoco lo sé.- Admitió tímidamente Caroline.

Y la directora abrió la boca, seguramente para decir sus opciones, pero Amaya la cortó.- Podrías ser periodista.- Caroline miró a Amaya confusamente mientras esta seguía sonriendole.- En esa carrera siempre pasa algo o hay algo que hacer, definitivamente no es aburrida.- Ella se encogió de hombros y le lanzó una sonrisa de lado, sus ojos verdes manteniendo ese brillo.

-Bueno, ¿por qué no os dibujáis a vosotros mismos siendo lo que queréis ser de mayores?- Preguntó la profesora mientras la directora salía de la clase y todos los niños asintieron sacando sus lapices de colores.

En ese momento Caroline se dio cuenta de que estaba equivocada. No había ningún secreto que hiciera especial a Amaya Gilbert, fue ella misma la que era especial. Y ahora entendía porque no le gustaba la atención. Todos esperaban algo de ella, algo responsable y adulto, pero Amaya seguía siendo una niña de cinco años y por eso hacía todo lo posible para regalar la atención. También Caroline entendió porque Elena protegía a su gemela, incluso ella misma sentía necesidad de proteger a Amaya Gilbert.

-Gracias, Care.- Murmuró Amaya para que la profesora no la escuchara y Caroline levantó la mirada confundida.

-¿Care?

-Es más fácil de pronunciar.- Amaya se encogió de hombros, sonando por primera vez como una niña de cinco años. Y Caroline le sonrió mientras observaba como dibujaba unas alas azules en su folio y cuando apartó la mirada de Amaya se encontró con los ojos marrones de Elena, ambos compartiendo una conversación silenciosa.

Ese día se formó la amistad de Amaya y Caroline, y la alianza de Elena y Caroline para proteger a Amaya.

oo

(Presente)

Amaya estaba tumbada en su cama, su móvil a su lado. Elena no la había llamado, lo que significaba que todo había ido bien con Stefan. Sin embargo, aún así no podía dormir y se levantó de la cama perezosamente. Lo primero que le llamó la atención fue el dibujo que hizo cuando tenía cinco años, se suponía que tenía que dibujar lo que querían ser de mayor y Amaya lo hizo, pero a su modo. El dibujo eran unas alas azules que ocupaban la mitad del folio y luego se había dibujado a sí misma más abajo, con un brazo alzado intentando llegar a las alas.

Ella había dibujado su mayor deseo.

Y era irónico que su mayor deseo no había cambiado desde que tenía cinco años.

Su móvil sonó y Amaya lo recogió inmediatamente, leyendo el nombre de su gemela en la pantalla que parpadeaba.- ¿Quieres que te recoja?- Preguntó al contestar y como respuesta obtuvo unos hipos y sollozos.- ¿Elena?- Preguntó con más urgencia.

-Ven a recogerme. Por favor, Amaya.- Rogó Elena y Amaya asintió inmediatamente, corriendo fuera de su habitación y agradeciendo que aún no se había puesto su pijama.

-Estoy en camino.- Prometió Amaya.- Espérame, ¿vale? Simplemente espérame, Elena.- Ella colgó el teléfono y arrancó el coche. Los sollozos de su gemela resonando aún en su mente y torturándola mientras pisaba el acelerador. Por una vez, no preocupándose por su fobia a los coches. Ella simplemente quería llegar a su hermana. Y soltó un suspiró de alivio cuando se detuvo frente a la casa de los Salvatore y Elena seguía ahí, mordiéndose el labio para retener los sollozos.- ¿Qué ha pasado, Elena? ¿Ha sido Stefan? ¿Te ha hecho daño? Dímelo, Elena, dímelo y te juro que mañana será un vampiro muerto, es más no llegará ni a mañana.

Elena sollozó más mientras negaba con la cabeza.- Me parezco a ella.- Murmuró y Amaya la miró de reojo con preocupación y confusión, sus manos apretándose en el volante.- ¡Soy idéntica a Katherine! ¡Soy como su maldita gemela!- Explotó Elena y Amaya la miró durante un segundo, un segundo en el que no vio a una persona en la carretera y cuando se dio cuenta, ya fue tarde.

Amaya frenó de golpe, pero las ruedas chirriaron y el coche chocó contra el hombre, rompiendo el parabrisas y a la misma vez el coche volcó y giró. Amaya se golpeó violentamente la cabeza contra el asiento e hizo una mueca. Una vez que el coche dejó de girar abrió lentamente los ojos y miró a su hermana inmóvil. Su vista se nubló mientras se giraba hacía el hombre que había atropellado, simplemente para verlo levantarse y caminar hacía ellas, pero la mente de Amaya no lo procesó mientras sus ojos volvían a cerrarse.

Lo último que escuchó fue el grito de su hermana.

¿Por qué mi familia sigue muriendo por mi culpa?


Si no entendéis algo sobre el pasado de Caroline y Amaya que os he mostrado podéis preguntármelo sin problemas. Yo solamente quería mostraros esos momentos para que no solo supieseis como la relación de Caroline y Amaya comenzó, si no también para que vierais el deseo de Amaya. ¿Y cuál es el deseo de Amaya? Fácil. Ser libre.

Esto os lo explicaré en un futuro cercano o más bien Amaya lo hará :)

El próximo capítulo intentaré tenerlo lo antes posible, tal vez en una semana o menos, porque el próximo capítulo es uno de mis favoritos de la primera temporada :D

Mis eternos agradecimientos a: Alexa , AnneAC, Bella-Swan11, Fleur-de-la-vivre, RV18, camila melo, michel-chann, paulitina15, sakura tsukiyomi lefey, tamerofdragons, Alice J. H, Mina1999, lalis, hybrid, Guest16, AriaBlue, angelica y favy-chan.

¿Qué? ¿Pensabais que aunque alguno de vosotros no comentaseis os había olvidado? Pues no, nunca olvidarías a las personas que me apoyan.

Mil gracias a todos vosotros, en serio, sois los mejores.

Espero que os haya gustado.

Se despide, ElenaDreams.