Lo siento por la tardanza :C
Realmente lo siento y quería publicar el capítulo pronto, pero básicamente he estado a reventar de exámenes y deberes, y cuando tuve la tarde libre fue el cumpleaños de mi primo, y si no tengo cumpleaños está mi mejor amigo arrastrándome fuera de mi casa, diciendo algo de que tengo que dejar de estar viciada al ordenador. Y a ver como le dices que estabas escribiendo un fanfiction (palabra que él no sabe y nunca sabrá, porque a penas pasa tiempo en internet) de The Vampire Diaries (Serie que no conoce y nunca conocerá por sus pésimos gustos, (aunque al menos he conseguido vaciarlo a la serie de The Walking Dead :D, eso ya es un triunfo))
Así que si queréis culpar a alguien por el retraso, culpar a mis profesores, a mi mejor amigo y a mi hermano por apagarme el wifi.
ºRespondo a comentarios:
-Guest16: Me alegro un montón de que ames mi fanfic :). Si adoras a Amaya de pequeña, te aseguró de que podrás leerla de nuevo en unos cuantos capítulos más adelante. Déjame decirte, querida Guest16, que tanto Amaya como Katherine sufrirán un 'golpe' en lo más profundo de su ser por /Spoiler que no te diré -inserta risa malvada-/. Muchos besos para ti también :)
-Michel-chann: ¡NO! ¡Ahora me has dejado con esa imagen mental para siempre! ¡Te odio! ...Nah, es broma. Aunque si me imagine a Amaya cantando 'Libre soy' con una botella de Coca-Cola en la mano y Damon mirándola molesto por detrás junto con Elena y Stefan, pero todos sabemos que al final Damon se uniría a ella, y Elena y Stefan se irían completamente avergonzados. En el futuro habrá más flasback, te lo aseguró, y me alegró de que te gusten.
-AriaBlue: Me alegro de tenerte de vuelta, Aria, y no te preocupes por no comentar. Me alegro un montón de que te guste y de que te sientas tan identificada con Amaya, realmente intento hacerla lo más ''humana'' posible mientras sigue siendo ella misma. No creo que sea una buena idea meter a Amaya en la serie... probablemente tropezaría con piedras invisibles y destruiría todo xD. Espero que te diviertas en natación y vuelve cuando quieras, Amaya te estará esperando con los brazos llenos de dulces.
Se me nota bastante feliz, ¿verdad? Lo cual es raro ya que es lunes cuando escribo esto y los lunes siempre estoy medio-dormida. Supongo que será por leer vuestros comentarios y por verme los últimos capítulos de la séptima temporada que me faltaban por ver... Pero en fin...
PD: Os recomiendo que escuchéis 'Gasoline' de 'Halsey' en la segunda ''escena'' de este capítulo. Creo que esa canción es la perfecta para cuando Damon y Amaya rompen las reglas.
Espero que os guste.
No poseo nada de ''The Vampire Diaries'', solamente a Amaya y algún giro en la historia que no salga en la serie.
Electric Love
Capítulo 11- Líneas de sangre.
Elena observó como el hombre que hacía apenas un minuto habían atropellado chasqueaba sus huesos y empezaba a levantarse. Inmediatamente Elena intentaba desabrochar su cinturón, pero este estaba atascado, por lo que miró a su gemela aún inconsciente y gritó cuando el hombre se estaba arrodillando en su ventana. Pero al igual que había llegado, desapareció y Elena parpadeó confundida antes de volver intentar librarse del cinturón.
-¿Amaya?
El temor de Elena creció al no recibir respuesta de Amaya y sus lagrimas se reunían en sus ojos al pensar en la perdida de su hermana. No podía perderla, no podía perder a Amaya, a su gemela. No lo soportaría. Pero por suerte Amaya gimió un poco a la vez que movía un poco la cabeza y Elena respiró con alivio, girándose hacía su ventana y volviendo a gritar cuando el rostro de Damon apareció de improvisto.
-¿Cómo estás?- Preguntó él observando a Elena.- ¿Estás atrapada?- Volvió a preguntar e intentó levantar el coche.
-Es mi cinturón, no puedo...- Murmuró ella mientras sus lagrimas caían libremente ahora.- Y Amaya... Amaya no despierta...
En un parpadeo Damon, había abandonado la idea de enderezar el coche y ahora estaba arrodillado frente la ventana de Amaya, observando el pequeño corte que sangraba en el lado de su cabeza.- May.- Llamó suavemente él, más suavemente de como le había hablado a Elena. Y Amaya volvió a gemir, más fuerte esta vez mientras sus ojos parpadeaban.- Te voy a sacar de ahí.- Aseguró y arrancó la puerta del coche, no preocupándose donde aterrizaba mientras volvía arrodillarse frente a la pequeña humana.
-Damon...- Gimió ella débilmente y con cansancio. Sus ojos verdes nublosos se reunieron con los de Damon antes de volver a parpadear con cansancio.- Elena...- Sus ojos se volvieron a abrir de golpe y miró a Damon con desesperación.- Elena... Ella... Salvala... Por...Favor...-
-Pon tus manos en el techo.- Instruyó Damon ignorando su petición, pero Amaya siguió negándose.- ¡Ella está bien, Amaya!- Gruñó frustrado y suspiró antes de continuar hablando mientras la miraba.- Te prometo que en cuanto tú estés fuera, también la sacaré a ella. ¿Confías en mí?- Amaya volvió a parpadear, rompiendo la mirada fija entre ambos, y apoyó lentamente sus manos en el techo.- ¿Lista?- Amaya asintió, arrepintiéndose de inmediato cuando todo empezó a dar vueltas.- Uno, dos, tres.
Amaya jadeó cuando su cuerpo cayó hacía el techo, pero los brazos de Damon la rodearon y la sacaron del coche antes de que incluso se golpease. Los ojos de Damon se fijaron en ella, no parpadeando ni un segundo, mientras sus manos se apretaban alrededor de su pequeño cuerpo, pero Amaya ignoró todo eso mientras intentaba mantener la mirada fija en el coche, donde aún se encontraba Elena.
-Elena...
Damon asintió, sabiendo lo que quería decir, y a regañadientes dejó suavemente a Amaya tumbada en el suelo, notando claramente su mente aún nublada. Sin perder el tiempo, Damon sacó a Elena del coche y la dejó mantenerse en pie. Él notó como Elena reconoció brevemente con alivio que su gemela estaba bien, antes de que su mente recordase los últimos acontecimientos y empezase a llorar mientras se tambaleaba. Y Damon tuvo que atraparla, sabiendo perfectamente que Amaya no le agradecería haber dejado caer a Elena por muy molesta que fuera.
-Me parezco a ella.- Murmuró Elena antes de desmayarse en los brazos de Damon y Damon miró a la adolescente en sus brazos con una mueca mientras aceleraba a su coche.
Después de dejar a Elena en el asiento trasero, no preocupándose mucho por comprobar sus heridas, ya sabiendo que no tenía ninguna herida grave en ella, volvió a Amaya. Amaya murmuraba bajo su aliento palabras incoherentes mientras miraba el cielo, todo su cuerpo relajado de la tensión anterior, y Damon no dudó en levantarla suavemente.- ¿Estás bien? ¿Puedes ponerte en pie?- Le preguntó, pero ella no hizo el intento de responder, simplemente miró al frente mientras mantenía su propio peso. Y Damon acarició suavemente su mejilla, apartando un mechón de pelo de su rostro y de la herida sangrando. Claramente ella tenía una conmoción cerebral, mayor que la de Elena.
-Necesito azúcar.- Fue el único murmullo que logró captar Damon y sus labios se arquearon hacía arriba.
-Ni se te ocurra desmayarte en mí como lo hizo tu hermana, después de todo pensé que tú no eras una damisela en apuros.- Bromeó él y Amaya parpadeó hacía él, como si fuera la primera vez que lo veía y si Damon fuera un humano su corazón se habría encogido mientras su respiración se abría detenido. Pero él ya no era un humano, por lo que simplemente mantuvo la mirada en ella.
-¿Por qué?- Preguntó Amaya y Damon la miró sin comprender.- ¿Por qué no me dejan en paz? ¿Por qué la culpa y el dolor me siguen torturando?- Ella apoyó todo su peso en él, Damon sujetándola sin dudar mientras la acercaba más a él y enterró una de sus manos en su pelo.- ¿Por qué siguen muriendo por mi culpa?- Ambos de sus ojos se encontraron, ambos de sus ojos reflejando los sentimientos del otro y que ninguno podía ver o notar, pero ahí seguían.
Damon fue el primero en apartar la mirada y la levantó en brazos. Amaya no protestó, demasiado cansada, y apoyó su cabeza en el pecho de Damon mientras cerraba los ojos. Y Damon empezó a caminar hacía su coche, ignorando las corrientes eléctricas en sus manos. Esas malditas corrientes eléctricas que parecían nunca desaparecer.
oo
Amaya abrió los ojos y los volvió a cerrar de inmediato cuando los rayos del sol la golpearon con fuerza. Gimió un poco e intentó abrir otra vez los ojos. Esta vez la luz no le molestó tanto y pudo reconocer que se encontraba en un coche en movimiento. Se giró con pánico y miró al conductor, pero este ya la miraba con una sonrisa.
-Buenos días, bella durmiente.- Saludó alegremente Damon.
Amaya parpadeó hacía atrás, donde estaba Elena inconsciente, y suspiró de alivio al ver estaba bien. Con una preocupación menos miró por la ventana, no reconociendo la carretera. De hecho, no había mucho que reconocer, simplemente campos por todos lados.- ¿A dónde vamos?- Le preguntó a Damon, temiendo un poco la respuesta, y Damon le sonrió traviesamente.
-A Georgia.
-¿En serio?- Volvió a preguntar, creyendo que había escuchado mal, pero Damon asintió y una pequeña sonrisa se formó lentamente en su rostro para acto seguido reírse con incredulidad y asombro. Damon, quien no había esperado esa reacción y la miraba sorprendido, parpadeó y la evaluó.
-¿Cómo te sientes?- La mano de Amaya fue a su herida y tocó una tirita.- No te rompiste nada. Yo te revisé.- Amaya asintió y se miró en el espejo del coche. No había ningún rastro de sangre en su rostro, en cambio tenía la tirita de Mickey Mouse cubriendo su corte y ella sonrió.
-¿Cómo sabías que me gustaban las tiritas de dibujos?- Le preguntó.
Y Damon le lanzó una sonrisa.- Intuición.- Amaya sonrió tímidamente y Damon negó con la cabeza divertido. Sin apartar la vista de la carretera, él le lanzó una bolsa de plástico y Amaya no dudó en rebuscar en ella.- Este viaje será un poco largo y creí que necesitarías un poco de combustible.
-¿Azúcar?- Dudó Amaya, observando las bebidas azucaradas y las barritas de chocolate.- No se me permití.- Murmuró inconscientemente.
-Si se te permití.- Insistió Damon, rodando los ojos. ¿Por qué demonios todos le negaban el azúcar a Amaya?- Se supone que tú y yo somos los rebeldes, los que debemos romper todas las reglas que insisten en ponernos.- Damon la miró, su sonrisa oscura y traviesa en su rostro.- Pues bien, empecemos por esta.- Su sonrisa aumentó mientras observaba como Amaya abría un bote de Coca-Cola y bebía de él.
Amaya bajó la ventanilla y dejó que el aire la golpease bruscamente mientras se apoyaba más cerca de la puerta, queriendo disfrutar de todo esto. Sus ojos se cerraron en completa felicidad y Damon la miró. Había dudado al principio en llevarla con él, preocupado por las heridas de su accidente y preocupado por si ella se enfadaría por arrastrarla. Sin embargo, ahora, mientras observaba como ella reía y sus ojos resplandecían como nunca antes, sabía que había tomado la decisión correcta. Él aceleró el coche, sin importarle el límite de velocidad, y fue recompensado por un jadeo de felicidad de la humana junto a él.
Amaya disfrutó del viento golpeando su rostro y cuando se encontró con la mirada de felicidad de Damon, nada más importó. No importó que horas antes su gemela había estado llorando por parecerse a Katherine. No importó que había atropellado a un posible vampiro. No importó que nadie de Mistic Falls supiese a donde iban. No importó que ni siquiera ella misma supiese a donde se dirigían específicamente. No importó absolutamente nada, porque por primera vez en su vida Amaya se sentía libre. Completamente y maravillosamente libre. Y le encantó.
Cuando Elena despertó le dolía la cabeza y la música estaba increíblemente alta. Con un gemido, se levantó de lo que parecía ser la parte trasera de un coche y miró por la ventana. Abriendo mucho los ojos cuando no reconoció absolutamente nada. Con pánico miró hacía adelante, y se encontró a una Amaya entusiasta y a un Damon sonriente, ambos cantando la canción de la radio. Y Elena parpadeó varias veces, preguntándose qué clase de pesadilla era esta.
-Buenos días, gemela malvada.- Saludó alegremente Amaya al ver que estaba despierta y Damon a su lado rió ante el apodo.
-¿Dónde estamos?- Preguntó.
-En Georgia.- Respondió Damon despreocupadamente, compartiendo una sonrisa de lado con Amaya.
Y Elena casi se ahogó con su propia respiración.- ¿Georgia? No es cierto. En serio, ¿dónde estamos?
-En serio, esto es Georgia.- Insistió Damon, rodando los ojos molesto.- ¿Cómo te sientes?- Fingió preocupación Damon, ocultando su sonrisa a la mirada de burla que le dio Amaya. Aún le sorprendía que Amaya fuese capaz de averiguar cuando fingía.- No te rompiste nada. Desgraciadamente.- Susurró la última palabra en broma para Amaya y Amaya le golpeó suavemente con la rodilla.
Elena no perdió este intercambio, pero lo ignoró y se apoyó en el asiento mientras pensaba en lo que había sucedido para acabar así.- Mi coche. Había un hombre... Amaya lo golpeó...
-¿Me estás echando toda la culpa?- Jadeó Amaya girándose de golpe hacía su hermana.- No es mi culpa que ese hombre estuviese ahí en medio.- Se quejó Amaya infantilmente y se cruzó de brazos, una barrita de chocolate en su boca.
-Pero se levantó y... ¿Quién era?- Continuó Elena ignorando a su gemela y dirigiendo la pregunta a Damon, quien se encogió de hombros.
-Eso quisiera saber.
-¿Y mi teléfono?- Preguntó ella rebuscando en sus bolsillos con pánico. Acaba de caer en cuenta que Amaya y ella estaban con Damon, un vampiro psicópata, y nadie más lo sabía.- Tenemos que regresar. No saben dónde estamos. Detente.- Damon ignoró las peticiones de Elena y siguió conduciendo tranquilamente mientras sonreía.
-Detén el coche, Damon.- Habló esta vez Amaya y Damon la miró confundido.- Necesito un poco de aire y moverme. Puede que el azúcar me haya afectado un poco demasiado.
La cabeza de Elena fue bruscamente a Amaya mientras Damon desvió el coche para detenerse.- ¡¿Has tomado azúcar, Amaya?! ¡Sabes que no puedes!- Castigó Elena y Amaya no dudó en abrir la puerta y salir en cuanto el coche se detuvo por completo, Elena siguiéndola inmediatamente.
Amaya tropezó con una piedra en la carretera y se apoyó rápidamente en el coche, evitando caerse, sin embargo sus músculos protestaron dolorosamente y hizo una mueca. Elena se adelantó con culpabilidad, recordando que Amaya también había estado en el accidente, pero antes de que pudiera si quiera tocarla, Damon ya estaba al lado de Amaya sujetándola por el brazo e inclinándose hacía ella con preocupación.
-Estoy bien.- Aseguró Amaya apoyándose en el coche y Damon dudó antes de soltar su brazo, pero no se movió de su lado.
-Tenemos que volver.- Rompió el silencio Elena.
Damon la miró y rodó los ojos molesto.- Oh, por favor, ya llegamos hasta acá.
-¿Por qué haces esto?- Preguntó Elena mirándolo con molestia.- No podemos venir a Georgia. Nosotras choquemos, tenemos que volver. Nos estás raptando.
-Eso es algo melodramático, ¿no?- Se burló Damon, Amaya a su lado mirando a su alrededor mientras ocultaba su sonrisa.- Y si eso fuera así, estoy seguro de que Amaya no se consideraría una victima.
Amaya lo miró, ignorando la mirada de Elena, y le sonrió.- Cierto.- Tatareó ella.- Yo sería tu cómplice y ayudante.
-No es gracioso.- Les dijo Elena y ambos volvieron a mirarla.- No hagas esto. No vamos a ir a Georgia.
-Ya estáis en Georgia. Una de vosotras sin su collarcito mágico, además.- Damon le dedicó una sonrisa malvada mientras Elena se giraba y su mano agarraba su cuello vacío.- Con mucha facilidad podría obligarte.- Amenazó suavemente, ignorando la mirada de Amaya.
Elena se volvió a girar hacía ellos y miró a Damon.- ¿Qué quieres probar?- Damon nunca respondió porque sonó el teléfono de Elena y Amaya observó con diversión como la furia de Elena empezaba a crecer.- Es mi teléfono.- Reconoció Elena también y Damon sonrió mientras lo sacaba de su bolsillo y miraba el identificador.
-Es tu novio.- Se lo tendió, pero Elena movió la cabeza, evitando mirar el teléfono y al arrogante vampiro.- Yo contesto.- Él se encogió de hombros y aceptó la llamada.- Hola, novio de Elena.- Se burló él y esperó un momento, seguramente esperando a que las preguntas de Stefan parasen.- ¿Elena? ¿O Amaya?- La sonrisa diabólica se ensanchó mientras miraba a ambas gemelas frente a él.- Sí, aquí están. Y sí, están bien.- Hubo otra pausa y Damon le tendió el teléfono a Elena.- Quiere hablar contigo.- Elena negó y Damon se lo tendió a Amaya.- ¿May?- Amaya fue a recoger el teléfono, pero inmediatamente Damon lo apartó.- No quieren hablar contigo. Ten un gran día. Adiós.- Y colgó, disfrutando de la frustración de Stefan.
-Nadie sabe dónde estamos. ¿Podemos volver?- Insistió Elena.
-Estamos cerca.
-¿De dónde?- Exigió Elena.
-De un lugar cerca de Atlanta.- Respondió Damon, aburrido ya.- Por favor, Elena, no quieres volver ahora. ¿Para qué? Tiempo fuera. Créeme, tus problemas están esperándote.- Elena dudó y Damon volvió a insistir.- Oye, sal de tu vida un minuto. O un poco más.- Elena siguió dudando y Damon se giró rindiéndose mientras miraba suplicante a Amaya.- ¿Amaya? ¿Un poco de ayuda?
Amaya se acercó a Elena y se quitó su collar de verbena. Ignorando las miradas confundidas, se lo colocó a Elena en su cuello y se alejó sonriendole.- Listo.- Anunció con una sonrisa.- Ahora tú estás protegida. Y si Damon me obliga, puedes decírmelo y juntas lo patearemos.- Damon se burló desde atrás, pero Elena sonrió dudosamente mientras las lagrimas se reunían en sus ojos.- ¿Por fa, Ellie?- Ella hizo un puchero y Elena se volvió a Damon.
-¿Estamos a salvo contigo?
-Sí.
-¿Prometes no controlar la mente de mi hermana?- Volvió a preguntar Elena.
Y Damon respondió automáticamente.- Lo prometo.- Para sorpresa de Elena.
-¿Podemos confiar en ti?- Esta vez Damon no respondió, simplemente abrió la puerta del coche y les sonrió, pero Elena no se movió y detuvo a Amaya cuando ella empezó a caminar hacía el coche.- Aún quiero informar a alguien, decirles que estamos bien. Tal vez a mi tía Jenna.- Damon no hizo ningún movimiento para sacar el teléfono de Elena y ella molesta se giró hacía su gemela, sus ojos esperanzadores.- ¿Amaya?
-¿Si te ha quitado tu móvil, qué te hace creer que yo tengo el mío?- Se burló Amaya y en ese momento el sonido de un mensaje nuevo sonó. Amaya parpadeó y miró al bolsillo que había vibrado, rebuscó en el bolsillo y un segundo después sacó su móvil.- Oh.- Sus ojos se clavaron en su móvil mientras Damon subía al coche, ignorando a ambas gemelas, pero manteniendo un ojo en ellas discretamente. Amaya miró a Elena y se inclinó hacía ella, susurrando.- Creo que yo le caigo mejor.
Elena le lanzó una mirada y Amaya corrió para meterse en el coche, queriendo salvarse de la perdición.
Elena miró con molestia a Damon mientras este tamboreaba los dedos en el volante al ritmo de la canción de la radio, Amaya a su lado cantando. Aún no podía creer lo poco molesta que era Amaya al ser arrastrada a un lugar desconocido. Debería estar molesta, pero en cambio Amaya actuaba como si este fuera el momento de su vida. Y Elena debía admitir que eso también le molestaba. ¿Por qué parecía ser tan feliz con toda esta situación?
-¿Y mi coche?- Preguntó Elena por encima de la música.
-Lo dejé al lado del camino. No creo que importe.- Restó importancia el vampiro.
-¿Y el hombre del camino?- Elena hizo una pausa, la comprensión brillando en sus ojos.- ¿Era...?
-Yo creo que sí.- Asintió Damon.
Amaya estrechó los ojos en la carretera mientras se cruzaba de brazos.- ¿Tan aburrida fue la vida eterna de esa vida que tenía que estar en medio de la carretera? Aunque tal vez era un vampiro suicida. ¿Hay incluso de esos? Pero si se quería suicidar que se busque otro método más efectivo y que no destruya mi coche.- Divagó Amaya. Damon sonriendo con diversión, claramente notando que el azúcar le había afectado.
-¿No lo conoces?- Preguntó Elena.
-Jamás lo vi, no lo conozco.- Contestó Damon molesto. Antes se quejaba y ahora le interroga.- No todos los vampiros van a ''El Bar vampiro''- Él le lanzó una sonrisa sarcástica y Amaya rió ante la mirada en blanco de Elena.
Unos minutos después, Damon aparcó frente a un bar y los tres bajaron. Amaya estirando las piernas y saltando ligeramente mientras Elena seguía con sus preguntas.- ¿Qué es esto? ¿Nos trajiste a un bar? Damon, no tenemos edad, no van a dejarnos entrar.- Damon rodó los ojos y empezó a caminar. Realmente Stefan y Elena hacían buena pareja. Ambos se quejaban mucho, ambos interrogaban sin parar y ambos eran inmensamente aburridos.
-Claro que sí.- Él les guiñó un ojo y Amaya empezó a seguirlo mientras Elena cerraba la puerta del coche con fuerza.
Los tres entraron al bar, Damon caminando como si fuera el dueño de todo, Amaya mirando a todos lados con curiosidad y Elena pegándose a su gemela mientras miraba a las personas.- No, no puede ser.- Exclamó una camarera de la barra mirándolos. Elena empezó a entrar en pánico, pensando que la iban a echar por menor de edad, y cuando abrió la boca para disculparse por ella y su hermana, la camarera se dirigió directamente a Damon.- ¿Damon?- La camarera saltó de la barra y se posicionó frente a Damon, una gran diferencia de altura por los tacones de la mujer.- Mi gran amor.
Dicho eso, agarró el rostro de Damon y lo besó apasionadamente, Damon correspondiendole sin dudar. Los ojos de Elena se abrieron mientras los miraba incómodamente y Amaya junto a ella alzó una ceja con una sonrisa de lado.- Creo que es la primera vez que Damon es el más pequeño.- Elena casi se atragantó con su propio oxigeno mientras Bree, la camarera y dueña del bar, y Damon se separaron, todos mirándola.- ¿Qué?- Preguntó confusa Amaya y Elena agradeció la mente inocente de su hermana.
-Atención, bebedores, brindó por él que me rompió el corazón, y el alma, destruyó mi vida y arruinó toda oportunidad de felicidad.- Bree llenó los vasos de chupitos y se los colocó frente a ellos tres en cuanto se sentaron. Damon sonrió ante el brindis, apenas molesto.
-Un gran brindis.- Elogió Amaya divertidamente mientras alzaba su vaso.- ¡Por el vampiro malvado de Mistic Falls!- Bree rió alzando también su vaso y bebiéndolo bruscamente junto a Damon. En cambio Elena y Amaya dudaron, pero Amaya se encogió de hombros y echó la cabeza hacía atrás bebiéndose lo de golpe ante la mirada impresionada de Damon. Elena no se bebió el suyo y Damon lo bebió por ella, volviendo a colocar el vaso vacío delante de ella para que Bree no se diera cuenta.
-¿Y, a ti cómo te amarró?- Le preguntó Bree a Elena.
-Salgo con su hermano.- Explicó rápidamente Elena para diversión de Amaya.
Bree entonces miró a Amaya y alzó una ceja mientras la adolescente le devolvía la mirada.- Definitivamente no estoy amarrada.- Negó Amaya y Damon fingió estar ofendido dramáticamente a su lado.
-Si no te amarra, te atrapa.- Informó Bree, una mirada de lastima en sus ojos mientras se fijaba en Amaya, pero luego sonrió.- Como sea, tú diviértete.
Amaya se encogió de hombros confundida y Elena tosió interrumpiendo el silencio incomodo.- ¿Cómo os conocisteis?
-Estudiando.- Contestó Bree.
-¿Tú estudiaste?- Cuestionó Elena con incredulidad a Damon.
Y él se encogió de hombros, restandole importancia.- Fui a la universidad. Sí.
-¿Si tenías hambre entre las clases qué hacías?- Le preguntó Amaya curiosa, inclinando la cabeza hacía un lado, y la mirada de Damon se fijo en ella mientras se apoyaba en la barra.- ¿Acorralabas a un ser humano inocente y lo mordías en medio del pasillo? ¿Pero y si te pillaba algún profesor? ¿Le decías ''Lo siento, señor, pero es mi almuerzo de hoy''?
Damon le sonrió oscuramente mientras ella se reía.- No me des ideas, May.
-Hace como 20 años, era mi primer año...- Narró Bree, volviendo a la historia después de notar el intercambio entre ellos.-...vi a este hermoso hombre y me enamoré. Luego me contó de su secreto, pero me enamoró más. Le dije que también tenía secretos, que yo después le contaría.
-Ella es una bruja.- Susurró Damon acercándose a Amaya.
Y Elena alzó las cejas mirando a la mujer frente a ella mientras Bree sonreía a Damon.- Cambiaste mi mundo.
-Sacudí tu mundo.- Corrigió Damon arrogantemente y Bree rió alzando otro vaso de tequila.
-Da muy buen sexo, ¿o no?- Les preguntó Bree a las adolescentes y Elena alzó las cejas mientras se alejaba más de la barra.
-No lo sé, ni quiero saberlo, gracias.- Murmuró Amaya y separó un poco su taburete de Damon, haciendo que él la mirase con las cejas levantadas.
Bree sonrió, gustándole cada vez más esta chica. Al parecer a ella no la puedes controlar como a tus muñecas habituales, Damon, pensó Bree.- Pero más que nada siempre se va.- Bree se bebió el chupito y dejo bruscamente el vaso en la barra- Bueno, ¿qué es lo que quieres?
oo
Damon se alejó de Bree, cabreado. Al parecer ella seguía siendo igual de inútil que hace 20 años, incapaz de abrir la maldita tumba. Todo este viaje había sido un completo desperdicio, pensó él irritado. Observó la barra donde deberían de estar las gemelas y al no verlas caminó más cerca de la salida, temiendo que la única fuente de diversión en este momento desapareciese. Por suerte, una gemela estaba fuera, pero no había rastro de Amaya. Elena hablaba completamente molesta por el móvil de Amaya y por la super audición de Damon pudo escuchar a Stefan al otro lado.
Podría haberse mofado de la destrucción que había en la relación de Elena y Stefan, pero sin embargo no le importó tanto como pensaba que haría. En cambio su mirada se encontró vagando por todos los rincones del bar y de la calle para encontrara a una sola persona. Para encontrar a Amaya, su pequeña humana. Y la encontró también en la calle, sentada en un muro y balanceando sus piernas mientras miraba fijamente a su hermana. Sus ojos ya no tenían el brillo de antes y en un parpadeo Damon se encontró justo a su lado.
-¿Todo en orden?- Preguntó y Amaya ni siquiera saltó o lo reconoció.- ¿Amaya?- Ella siguió sin responder y con la mirada fija en Elena hasta que Damon se interpuso.- ¿May?- Volvió a llamar y sus ojos se clavaron en los de ella mientras ella le devolvía al fin la mirada.
-No me gusta esto.- Murmuró ella.- No me gusta que mi hermana sufra.
Damon se inclinó un poco hacía ella y apartó un mechón de sus ojos.- Todo esto se arreglará. Elena y Stefan seguirán siendo aburridos juntos, y tú y yo seguiremos rompiendo cada norma que exista en este universo mientras tratamos que nuestros planes malvados se logren.- Amaya fijó sus ojos esperanzadores en Damon y él le sonrió de lado.- ¿Dónde está mi May positiva y traviesa?
-Se quedó sin combustible.
-Debemos de arreglar eso de inmediato.- Él agarró su cintura y la bajo del muro cuidadosamente.- Consigamosle azúcar, mi bella señorita.- Él agarró su mano y la hizo girar, y Amaya rió. Ambos se detuvieron y Damon le lanzó una última sonrisa mientras empezaban a dirigirse hacía el bar de nuevo.
Pero Amaya impidió que fuera más lejos tirando de su mano y Damon se giro confundido.- Quiero que me prometas algo...- Comenzó tímidamente Amaya y Damon la miró con curiosidad.- Prométeme que a nuestro siguiente viaje será a Disneyland, que conseguiremos gorros de Mickey Mouse y que me sentiré completamente libre.- Su mano pequeña apretaba la mano más grande de Damon con ansiedad y Damon la miró seriamente.
-Me niego a usar el gorro de Minnie o de cualquier dibujo animado que sea femenino.
Una sonrisa estalló en el rostro de Amaya.- ¿Y si es rosa?
-Mucho menos si es rosa.
Amaya rió y empezó a arrastrar a Damon hacía el bar, también a la dirección donde había ido Elena después de colgar a Stefan, y Damon no opuso resistía alguna mientras sus labios se arqueaban a espaldas de la pequeña humana.
-Y suponiendo que nosotras descendamos de Katherine. ¿Eso nos hace parte vampiro?- Interrogó Elena a Damon mientras él y Amaya comían las patatas fritas de sus platos.
-Jamás nos procreamos.- Negó Damon, después de tragar toda su comida, y sonrió de lado a Amaya.- Pero intentamos.- Elena le lanzó una mirada por intentar coquetear con la ingenua de su hermana, quien actualmente se estaba peleando con un sobre de ketchup.- No. Si es vuestro ancestro entonces Katherine tuvo hijos antes de convertirse.
-¿Y Stefan quería usarme y reemplazarla?- Preguntó con rencor Elena y aplastó a una pobre patata en su boca con dureza.
-Es enfermo, ¿no te parece?- Se burló Damon y recibió una mirada de Amaya junto con un rodillazo.- ¿No te gustan los pepinillos? ¿Qué te pasa?- Damon arrebató los pepinillos del plato de Elena y los masticó saboreando el sabor, haciendo que Elena le diese una mirada curiosa.
-¿Cómo es que comes si técnicamente estás...?- Elena no terminó mirando al rededor y Amaya sonrió ante su incomodidad junto a Damon.
Damon también miró a su alrededor en broma y se inclinó hacía Elena, pero como ella estaba sentada al otro lado de Amaya, acabó inclinándose más cerca de Amaya en lugar de Elena, no es que le importará mucho.- ¿Muerto? No es una grosería.- Bromeó él y Elena le lanzó otra mirada irritante, haciendo que él rodase los ojos y se enderezase.- Si mantengo una dieta de sangre en mi sistema mi organismo es normal.- Él masticó otra patata como prueba y chasqueó la mano de Amaya cuando intentó robarle más patatas.
-Buena actuación, ¿eres sincero?- Se burló Elena y Damon le lanzó una mirada a través de Amaya.
Definitivamente había sido buena idea que Amaya se sentase en medio de ellos dos. Elena se había incomodado al principio, no gustándole que su hermana estuviera justo al lado de un vampiro, pero su incomodidad desapareció cuando se dio cuenta de que Amaya actuaba como una barrera entre Damon y ella. Amaya era la que impedía que Damon y Elena se pelearan y que se tolerasen el tiempo suficiente. Y lo más curioso fue los dos de ellos estaban de acuerdo con tolerarse entre ellos y no soltar comentarios muy desagradables sobre el otro, pero Bree supuso que eso se debió a que si empezasen a pelear Amaya se iría y se notaba que ambos querían evitar eso.
La razón no la supo Bree, pero después de haber estado observando durante unos minutos como Elena y Damon se lanzaban puñales, pero no demasiado afilados, y como la simple presencia de Amaya los calmaba supo que Amaya era más de lo que aparentaba. Y lo peor de todo que Amaya ya no tenía escapatoria, ella había acabado en las garras de Damon y él no la soltaría.- Aquí tienes.- Anunció Bree su presencia, entregándole una cerveza a Damon y recogiendo el bote de Coca-Cola vacío de Amaya.
-Gracias.- Agradeció Damon, Amaya demasiado ocupada maldiciendo el sobre de ketchup para reconocerla.
-Yo quiero una.- Habló Elena antes de que Bree se fuera y Damon la miró alzando las cejas.- Un tiempo fuera, cinco minutos. Esos cinco minutos requieren cervezas.- Añadió lo último lanzandole una mirada desdeñosa a Damon.
Damon la arrebató el sobre de ketchup a Amaya y ante sus ojos lo abrió sin problemas, volviéndoselo a tender con una sonrisa divertida mientras ella estrechaba sus ojos.- Yo lo aflojé.- Murmuró Amaya.
-Por supuesto que sí.- Se burló Damon y tendió su cerveza para chocarla contra la de Elena, pero Amaya se la arrebató de las manos y ante sus ojos bebió un gran trago para después chocar contra la botella de Elena, quien se reía ante la mirada de asombro de Damon.- Era mía.- Se quejó Damon y Amaya se encogió de hombros sacandole la lengua, pero se rindió y se la entregó. Y Damon la recogió solo para encontrar que estaba completamente vacía.
Elena rió alegremente junto a Bree, que también los había observado, y rodeó los hombros de su gemela felizmente mientras esta masticaba su hamburguesa.
oo
Amaya realmente no sabía como había acabado así. Un momento estaba comiendo su comida y bebiendo otro bote lleno de maravilloso azúcar, y al siguiente su gemela borracha la arrastraba a observar una competición de chupitos de tequila. Y lo peor de todo no era eso...- ¿Listos? Ya.- ...Lo peor de todo era que ella había accedido a competir.
Todos en la barra agarraron su vaso de chupito y se lo tragaron, y Amaya golpeó el vaso en la mesa mientras saltó.- Van tres.- Animó Elena a su lado. Ambas gemelas chocaron los cincos y se volvieron a Damon quien se estaba limpiando la barbilla.- Eres un bebé.- Se burló Elena.
-Perdón, no sé dislocar mi mandíbula para beber.- Replicó Damon.
-Y pensar que tienes un siglo de existencia, Day.- Comentó Amaya, riéndose cuando Elena se tambaleó.
-No importa. Bien, ¿quién sigue?- Preguntó Elena- ¿Otra ronda, Bree?
La chica rubia al lado de Elena sacudió la cabeza y señalo a ambas gemelas.- Lindas, deberíais estar en el suelo.
-No me siento ebria, mi tolerancia está por aquí.- Elena saltó mientras levantaba la mano a tope y sonrió mientras se tambaleó un poco, Amaya manteniendola cuando casi cayó hacía atrás.
-Déjalo, Ellie.- Negó Amaya.- Obviamente tienen miedo de enfrentarse a las gemelas dinámicas.- Las personas en la barra protestaron, haciendo que Elena se enderezase lista para la siguiente ronda, y Amaya hizo una mueca mientras se apoyaba un poco en Damon.- Eso sonaba mejor en mi cabeza.- Admitió ella mirando a los ojos azules de Damon y Damon rió sujetando su cintura.
-Seguro que sí.
En ese momento un hombre paso por al lado suya y Amaya lo miró con curiosidad mientras se alejaba.- Está caliente.- Soltó y Elena a su lado asintió mientras reía, ambas perdiéndose la mirada de pánico de Bree mientras Damon seguía la mirada de las gemelas.
-Y tú ya has bebido demasiado.- Damon le arrebató el chupito a Amaya y se lo pasó a otro borracho en la barra.
Amaya hizo un puchero, pero no se quejó mientras veía como su hermana volvía a ganar otra ronda más. Sin embargo esta vez Damon no participó, en cambio los brazos de Damon rodearon su pequeña cintura y la balanceó un poco mientras tatareaba la canción que sonaba de fondo. Y Amaya apoyó la cabeza en su hombro, sintiéndose agotada.
Pero no pudo descansar mucho, porque Elena la agarró de la mano y la llevó a la pista de baile. Elena bailó alegremente y completamente borracha mientras Amaya en su lugar empezó a saltar junto a ella. Todo el azúcar más el alcohol habiéndole dado demasiada energía. Estuvieron unos minutos bailando, o saltando en el caso de Amaya, pero se detuvieron cuando Elena se dio cuenta de su móvil sonando y arrastró a Amaya con ella, y Amaya la siguió distraídamente.
Ambas salieron a fuera mientras Elena iba hablando con su tía Jenna, pero Elena tropezó y Amaya la mantuvo por el codo. Ella soltó un suspiro y se agachó para recoger el teléfono de su hermana, pero en ese momento unas manos taparon su boca y fue arrastrada junto a Elena.
Elena agarró fuertemente la mano de Amaya, reteniendola de bajarse de las escaleras del deposito, no queriendo que el vampiro que las había dejado aquí se enfadase y lo pagase con su gemela. Y sin embargo, Amaya tercamente seguía retorciéndose para escaparse de las garras de su hermana y bajar para intentar avisar a Damon. Porque obviamente esto era una trampa para él. ¿Por qué que vampiro deja vivas a sus victimas? Ninguno. Solamente los vampiros que desean venganza de otros vampiros.
Y sus sospechas se confirmaron cuando Damon salió del bar y el vampiro no dudó en golpearlo con el bate. Amaya se soltó de su hermana y bajo las escaleras mientras el vampiro llenaba de gasolina a Damon.- ¿Quién eres?- Gruñó Damon.
-Perfecto. No sabes quien soy.
-¿De qué hablas? ¿Qué hizo?- Preguntó Amaya y Elena la echo hacía atrás mientras el vampiro se volvió hacía ellas.
-Mató a mi novia.- Hubo silencio y el vampiro continuó echándole gasolina a Damon.- ¿Ella qué te hizo? ¿Ella qué te hizo?- Repitió una y otra vez.
Y Damon levantó un poco la cabeza para responder.- Nada.
-Lexi.- Murmuró Amaya y la mirada del vampiro fue a ella.
-¿Lexi era tu novia?- Cayó en cuenta Elena.- Nos contó sobre ti. Dijo que eras humano.- Expresó confundida Elena.
-Lo era.- Susurró él y se volvió a Damon, sacando un mechero.
Los ojos de Elena se abrieron y Amaya dio un paso hacía adelante.- Te convertiste porque la amabas y ella te amaba a ti. Deberías haber visto como sonreía cuando me contaba vuestra relación. Dijo que 'cuando es verdadero, no puedes escapar', pero yo no le creí mucho. Es decir, nunca me he enamorado y no conozco eso. Pero tú y Lexi sois la prueba de que esa frase es cierta, de que os amabais tanto que no os importaba vivir en la muerte mientras os tuvieseis el uno al otro.- El vampiro mantuvo la mirada fija en Amaya mientras ella seguía hablando.- Lexi se convirtió en una de mis mejores amigas en un día. Incluso planeamos irnos de viaje con Stefan y contigo. ''Así ya aprovechó para presentarte a mi humano, seguro que te cae genial'' Me dijo y yo...
Amaya empezó a caminar lentamente hacía el vampiro mientras rebuscaba en sus bolsillos.
-Yo estoy contenta de conocer a la persona que Lexi amaba con tanta intensidad.- Continuó Amaya.- Porque sé que los estándares de Lexi eran muy altos y sé que si tú superaste todo eso, significa que eres una buena persona y sé que no lo mataras porque eso te bajaría puntos con Lexi.- Ella rió entrecortadamente y cuando estuvo a unos metros del vampiro le enseñó lo que tanto había estado buscando.- Fue antes de su muerte. Ella estaba tan feliz que quise guardar ese momento, pero no he sabido reflejarlo perfectamente...
En sus manos estaba su cuaderno de dibujos, abierto en una página especifica donde se mostraba el rostro radiante de Lexi, a su lado estaba Stefan con una sonrisa igual de feliz y al otro lado de Lexi estaba Amaya con su sonrisa traviesa. Los tres mantenían sus botellas de cerveza alzadas en un brindis imaginario y en el fondo se podía apreciar leves decoraciones del Grill.
-No lo hagas.- Rogó Amaya.- Por favor. No lo hagas.
El vampiro agarró a Damon del cuello y lo acercó a él. Dudó mientras miraba el dibujo de Lexi y a la adolescente frente a él, y con un gruñido enfadado lanzó a Damon contra el muro más alejado. Observó con satisfacción como Damon gemía de dolor al chocar contra el suelo y se volvió a la humana, caminando hacía ella.
-Gracias.- Agradeció sinceramente Amaya y le tendió el dibujo.- Puedes quedártelo, aunque no es perfecto...
El hombre agarró el dibujo cuidadosamente y acarició el rostro de Lexi mientras mantenía las lagrimas. El dibujo era tan perfecto que parecía como si viera ese momento justo ahora. Él compartió una mirada con Amaya, el mismo dolor de haber perdido a alguien cercano reflejándose en sus ojos, y asintió hacía ella.- Gracias.- Y con eso desapareció del callejón.
-¿Estás bien?- Preguntó Amaya arrodillándose junto a Damon y él asintió con un gemido, haciendo que ella soltase todo el aire que parecía haber mantenido.- Me debes 20 botes de Coca-Cola o algo de azúcar por salvarte la vida.- Damon le lanzó una mirada y ella se encogió de hombros.- ¿Qué? Mis servicios de salvar al mundo no son gratis. Yo quiero dominar el mundo, no salvarlo.
Y Damon rió sin poder evitarlo a través del dolor. Oh, como adoraba a su pequeña humana.
-¿Por qué me trajiste?- Preguntó Elena en el asiento trasero del coche. Volvían a Mistic Falls después de un día agotador y ahora necesitaba respuesta, y esas respuestas debía conseguirlas ahora que Amaya estaba incapacitada para que Damon la usase como distracción.
-No sé, estabas en la carretera, una damisela en peligro. Y molestaría a Stefan.- Admitió Damon encogiéndose de hombros y no apartando la mirada de la carretera. Pero sus ojos inconscientemente se movieron a la humana durmiendo junto a él. Todo el azúcar y el alcohol junto a la adrenalina habían dejado agotada a Amaya y nada más subirse al coche se había quedado dormida, para gran diversión de Damon.
Ella se movió un poco en su sueño, sus labios apretándose en una línea fina, y la chaqueta de cuero se deslizó un poco. Con cuidado, Damon se la colocó bien y observó como volvía a dormir tranquilamente mientras se apretaba en su chaqueta, que le había dado mientras dormía. Sus labios se arquearon y sus ojos volvieron a la carretera.
-Amaya te salvó la vida.- Habló Elena después de otro silencio y Damon se tensó un poco, no recordando que la otra gemela estaba detrás.
-Lo sé.- Asintió él con diversión recordando los acontecimientos de anoche.- Tu hermana me va a hacer comprarle 20 bebidas azucaradas como deuda.
-Y que no se te olvidé.- Masculló Amaya, girándose adormilada y apoyando su cabeza en la puerta del coche.
Y Damon sonrió negando con la cabeza. Tal vez este viaje no ha sido un completo desperdició, admitió para sí mismo.
oo
-El primer día de clases no fue la primera vez que os vi.- Admitió Stefan a ambas gemelas mientras estaban en su salón.
Elena se pasó las manos por el pelo y Amaya se sentó en completo silencio mientras esperaba la explicación.- ¿Cuándo fue?- Preguntó con incredulidad Elena y Stefan dudó, cosa que notaron ambas gemelas.
-El 23 de mayo de 2009.- Respondió Stefan y la cabeza de Amaya se levantó bruscamente.- El día en que vuestros padres cayeron del puente.
-¿Tú lo viste?- Cuestionó Elena.
-Cada par de años vuelvo aquí. Para ver a Zach y mi hogar. El año pasado, estaba en el bosque, cerca del viejo puente. Oí el accidente. Cada instante. Sí llegué, pero no fui tan rápido. El auto ya se había sumergido.- Las manos de Amaya taparon sus oídos desesperadamente, no queriendo oír detalladamente lo que tanto la había estado atormentando, pero a pesar de sus intentos no podía amortiguar las palabras de Stefan y él no se callaría.- Vuestro padre estaba consciente, llegué con él. Pero no me dejo ayudarlo hasta salvaros.
-No puede ser.- Negó Elena, pequeñas lagrimas deslizándose por sus mejillas.- Cuando despertamos en el hospital, nadie sabía como salimos del coche. Lo llamaron milagro.
-Volví por ellos. Pero era tarde. No...- Cállate. Por favor, cállate. Rogó Amaya cerrando los ojos con fuerza.- No pude salvarlos.- Amaya les dio la espalda mientras Stefan seguía hablándole a Elena.- Cuanto te saqué vi tu rostro, era igual al de Katherine. Eran tan parecidas. Después pasé meses asegurándome de que no fueras ella. Te observé, investigue todo lo que pude. Y vi que no eras nada como ella. Y yo quise irme de aquí, pero, Elena, no podía irme sin conocerte.- Stefan apartó la mirada de Elena y miró a ambas gemelas.- Lamento no haberlo os dicho, yo quería, pero estabais tan tristes.
Hubo un momento de silencio hasta que Elena lo rompió.- ¿Por qué me parezco a ella?
-Ya sufriste suficiente.- Se negó Stefan.- Ambas lo hicisteis.
-¿Por qué me parezco a ella?- Exigió Elena.- ¿Qué me ocultas?
Stefan miró hacía abajo y levanto la mirada a ambas gemelas, sabiendo el daño que les iba a hacer esta información y lamentandolo profundamente.- No le encontré sentido.- Comenzó a explicar.- Tú eres Gilbert, ella era Pierce. Pero el parecido era demasiado y luego lo supe.- Él hizo una pausa y notó como los ojos de Amaya se abrían. Ella lo sabía, lo había averiguado. Siempre demasiado inteligente, Amaya, pensó tristemente Stefan.- Sois adoptadas, Elena, Amaya.
-¿Cómo lo sabes?- Preguntó Elena cayendo al sofá y Amaya se sentó junto a ella.
-Vuestra acta de nacimiento, en el archivo. Dice Elena Gilbert y Amaya Gilbert, hospital de Mistic Falls. Pero no hay registro de que vuestra madre entrara, no hay registro de su embarazo.- Explicó y Elena se volvió hacía él mientras Amaya ocultaba su rostro en sus manos.
-¿Qué más sabes?
-Para saber más, tendría que investigar a los Pierce. No puedo hacerlo, es arriesgado. Si supieran que preguntó por Katherine...- Admitió él, pero luego negó.- Escúchame, tú eres a quien amo. Te amo.
En ese momento Amaya salió de la habitación y de la casa, necesitando un poco de aire fresco. Ni unos segundos después Elena salió y ambas fueron a su casa. Entraron e inmediatamente su tía Jenna empezó a regañarles, pero Amaya la ignoró por completo y subió las escaleras esquivándola. En su habitación cerró la puerta con fuerza y se tiró en la cama, observando una foto enmarcada de sus 'padres', Elena, Jeremy y ella en la playa de pequeños.
-Mis sospechas resultaron ser ciertas.- Murmuró Amaya al cuadro.
¡Al fin! Este capítulo me ha traído bastantes problemas ya que cuando iba por la mitad la inspiración se me iba o me tenía que ir y... ¡Puff! Por lo menos ya esta listo.
Os aviso que al próximo capítulo puede que tarde o no, depende. Y más ahora que lo único que quiero hacer es descansar un buen rato. Ademas de que el 1 de mayo es mi cumple... ¡YEAH! Okno. Y tal vez si suba capítulo o no, no lo sé... Lo siento...
Espero que os haya gustado y muchos besos a todos los que me leéis.
Se despide, una ElenaDreams muy agotada.
