Bienvenidos a otro capítulo más, (otra vez atrasado)
Sois absolutamente geniales, la verdad. Tardo bastante en actualizar los capítulos y aún así vosotros seguís aquí leyendo mi historia. Y no es por poner excusas, pero realmente estoy ocupada con la escuela. Estoy deseando que lleguen las vacaciones para ponerme a escribir y seguramente durante el verano ya haya terminado la primera temporada y empiece con la segunda.
ºRespondo a comentarios/reviews:
-Guest16: Todos aman a chibi-Amaya -sonrisa orgullosa-. Muchas gracias por tus felicitaciones :) y perdón por la tardanza.
-AriaBlue: No hace falta que compruebes cada día, como ya habrás notado actualizo cada una o dos semanas. Wow, aún no puedo creer que cumplas un día después que yo, me han entrado ganas de conocerte. Por cierto... ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! ...con una semana de atraso... Quería publicar este capítulo especialmente en tu cumpleaños, como regalo, pero estuve ocupada y no pude :(( Pero aún así Amaya sigue dispuesta a darte un abrazo y compartir sus dulces contigo.
-Michel-chann: Mil gracias, michel :) Cierto, a veces tiene sus virtudes, pero dudo que a Amaya le guste cuando su inocencia patea y pierde la mayoría de los chistes, en ese aspecto es bastante parecida a mí...
Mis agradecimientos como siempre a vosotros por comentar, a cualquiera que le este dando la oportunidad a mi historia, y a CholeStone, quien ha comenzado a seguir esta historia y le ha dado a favoritos. Os amo 3
Este capítulo está dedicado a AriaBlue y a CholeStone.
Espero que os guste :)
No poseo nada sobre ''The Vampire Diaries'', solamente a Amaya y algún giro en la historia que no salga en la serie.
Electric Love
Capítulo 12- Esto no es Pleasantville.
Amaya tatareaba alegremente su canción favorita, ''Valentine's Day'' de ''Linkin Park''. Que justo en ese momento estaba escuchando con sus auriculares puestos. Sus dedos se movían al ritmo de la música junto a su cabeza y a veces su boca se abría para cantar en voz baja frases de la canción, sin poder evitarlo. Jeremy la observaba entre una mezcla de asombro y diversión, aún no podía creer que a pesar de su evidente distracción el dibujo le estuviese saliendo perfecto. Cada pincelada la daba al compás de la música y a veces cuando la canción llegaría al estribillo el lápiz se deslizaría por el papel a una velocidad sorprendente, marcando las sombras del dibujo.
Fue increíble.
Y ella ni siquiera parecía darse cuenta de su propio talento.
Jeremy mantuvo la mirada en ella, notando como parecía detallar demasiado ese dibujo. Y no era que no detallase ningún dibujo que ella hiciese, porque realmente lo hacía, era solamente que estaba detallando este dibujo como si tuviera algo en su mente y tuviera que sacarlo de alguna manera. Y eso era otra cosa que Jeremy tenía en común con ella. Ambos dibujaban por entretenimiento y diversión, pero cuando tenían algo persistente en sus mentes sus dibujos lo expresaban a la perfección. Esa era la única forma que sabían de expresar sus sentimientos y la única que realmente les parecía funcionar.
El timbre sonó y Jeremy se levantó, ansiando que fuera la pizza que habían pedido para cenar. Se le había pasado el tiempo dibujando con Amaya y ahora se moría de hambre. Abrió la puerta y para su alegría fue el repartidor.- Hola. En total son 22 dólares.- Saludó el repartidor y Jeremy le sonrió un poco apartándose.
-¡Elena, el dinero!- Llamó en dirección a las escaleras y se volvió al repartidor.- Pasa, ponla en la mesa.- Señaló la mesa justo al lado de la puerta y se giró volviendo con Amaya al escuchar los pasos de Elena acercarse.
El repartidor miró distraídamente la casa e inclinó la cabeza al escuchar una pequeña carcajada. Fijó su mirada en Amaya, quién reía suavemente de las maldiciones de Jeremy hacía su hermana mayor y su tardanza por pagar ''la comida de los cielos''. Él sonrió, escaneando a la humana, y apartó la mirada cuando la otra gemela bajó las escaleras.- El cambio es tuyo.- Elena sonrió y le tendió el dinero.
-Gracias.- Agradeció, su sonrisa intacta desde el principio. Y Amaya se unió a ellos, agarrando la pizza y alzando una ceja al repartidor.- Que paséis buena noche.- Dijo y se giró, saliendo de la casa.
-Espeluznante.- Fue lo último que escuchó de la gemela más joven mientras la mayor cerraba la puerta y el repartidor sonrió bajando las escalones y poniéndose su capucha.
Esto iba a ser divertido.
oo
-Qué bonito. Gracias. Combina con todo.- Agradeció infinitamente Caroline mientras estudiaba su nuevo collar. Amaya había salido de la nada, como últimamente estaba haciendo bastante, y le había tendido una caja elegante con el collar dentro. Al instante lo había amado y se lo había colocado en su cuello, queriendo lucirlo.- ¿Por qué el regalo?- Preguntó confundida.
-Eres mi mejor amiga.- Contestó Amaya como si eso lo explicará todo y Caroline sonrió, su pecho calentándose con afecto.- También es como una especie de disculpa por haber descuidado nuestra amistad estos días y no pasar mucho tiempo contigo.
Ella sonrió con esa sonrisa suya tímida e inocente, y Caroline supo que si hubiese estado enfadada con ella al instante la habría perdonado.- No hacía falta que me regalases un collar para tener mi perdón, Amaya, siempre podríamos ir de compras.
-Y...- Añadió rápidamente Amaya.-...el collar también es una suplica para no ir de compras durante una semana.
-Cuatro días.- Negoció Caroline.
Y Amaya aceptó.- Mejor que nada.- Murmuró, pero Caroline la escuchó y le lanzó una mirada.
-¿Debo preocuparme de que mi mejor amiga no quiera ir de compras conmigo?
-Sabes como soy yo, Care.- Se encogió de hombros Amaya. Y Caroline lo hacía, conocía a la perfección a Amaya. A ella no le gustaba ir de compras durante horas, ni mucho menos recorrer todo el centro comercial andando. Ella odiaba ir de compras, a no ser que fuese para comida, azúcar, videojuegos o libros. Y por ello Caroline la amaba, porque a pesar de odiar ir de compras siempre acompañaba a Caroline, sabiendo que necesitaba la confianza que demostraba pero que no tenía.- Vamos.- Amaya empezó a caminar hacía donde su gemela estaba sentada en una mesa, pero Caroline vaciló al acercarse.
-Tengo que irme, comprobar sobre el baile de hoy...- Se excusó rápidamente, pero Amaya la agarró y la sentó a su lado.
-¿Puedes dejar de evitar a mi gemela? Es incomodo hasta para mí.- Masculló Amaya y Caroline se atragantó con su propia saliva mirando a Elena, quien no parecía muy sorprendida de la brusquedad de su hermana.- Lo vais a solucionar ahora mismo y si no estaréis castigadas sin... azúcar.- Ella asintió para si misma, satisfecha con su castigo duro, pero Caroline y Elena sacudieron la cabeza con diversión. Solo Amaya encontraría estar sin azúcar un castigo duro.
Elena volvió la mirada hacía la rubia y habló.- Quería decirte que lo que tienes con Matt está bien.
-Yo te iba a comentar.- Aseguró con rapidez.- Pero no hay mucho que decir. Estamos juntos a veces. Es todo. Pero... Siento que podemos ser amigos.- Elena asintió escuchándola atentamente mientras Amaya retorcía un mechón de su pelo con su dedo, masticando su labio y mirando a los pájaros volar. Y todo eso lo notó Caroline.- Es raro. No quiero hablar de esto. Es raro, ¿no?
-Es un poco raro.- Admitió Elena riendo junto a Caroline.
-No es raro, a no ser que tú lo hagas. Y aún así hay diferentes tipos de rarezas, ninguna mala. A no ser que un psicópata fuese raro, entonces ahí si sería malo.- Ambas amigas miraron a Amaya y Amaya se encogió de hombros, hundiéndose en su silla.
Elena volvió a hablar, completamente acostumbrada a los momentos extraños y filosóficos de Amaya, a veces más extraños y sin sentido.- Pero si es lo que tu y Matt quieren, yo no importo.
-Pero si importas.- Una leve amargura acentuaba la voz de Caroline mientras hablaba.- Matt no te supera, lo sabemos.
-Stefan está conmigo.- Habló Elena.- Matt lo entiende, tiene que seguir con su vida.
Caroline se quedó en un silencio reflexivo y Amaya hizo una mueca mientras se apoyaba en su codo.- Eso ha sonado un poco cruel...- Murmuró bajo su aliento y por suerte ninguna de sus compañeras la escuchó.
Amaya salió de la biblioteca silbando alegremente, sus manos sostenían tres libros que le habían interesado inmensamente y que por desgracia no había podido leer. Maldita biblioteca y su horario estricto de cerrar temprano... Miró al cielo y parpadeó sorprendida. Otra vez había perdido la noción del tiempo y Elena probablemente estaría cabreada o preocupada, seguramente ambas. Ella suspiró molesta, no tenía ganas de soportar los regaños de su gemela malvada.
Su móvil vibró en su bolsillo y volvió a soltar otro suspiró mientras equilibraba los libros en su brazo y buscaba su móvil. Lo consiguió y sin que se le cayeran los libros. Una sonrisa estalló en su cara y hizo un puño victorioso con la mano que sostenía el teléfono. Atendió a la llamada con entusiasmo.- ¿Hola?
-Hola, Amaya.- La saludó una voz de hombre y completamente desconocida.
-¿Quién eres? ¿Eres un héroe que me quiere detener de mis grandes planes malvados para dominar el mundo?- Preguntó y miró con desconfianza a las calles, intentando localizar a su nuevo enemigo.
El hombre rió oscuramente.- Oh, definitivamente no soy un héroe, querida Amaya.
-Entonces eres un psicópata que me está observando en este momento como un acosador espeluznante.- Amaya asintió con compresión y en la otra línea hubo un silencio, solo se escuchaba el sonido de su respiración y Amaya hizo una mueca.- Completamente espeluznante...- Volvió a mirar a su alrededor y aún sin encontrar nada habló.- ¿Qué quieres? ¿Quieres unirte a mis planes malvados? Porque déjame decirte que hay normas y esas normas no permiten a tipos espeluznantes... a no ser que sean totalmente geniales...
-Me gusta tu coche nuevo.- Comentó el hombre espeluznante y Amaya se mordió el labio para retener una pequeña carcajada. Típica frase de acosador espeluznante.- Aunque me gustaba más el anterior, lastima que me atropellaste con él.- La realización brilló en el rostro de Amaya y ella soltó un gruñido de rabia.
-¡Tú!- Gruñó.- ¡Destruiste mi coche! ¡Pagame las reparaciones!
El hombre espeluznante, ahora conocido como el vampiro increíblemente espeluznante, la ignoró.- Tu hermana y tú os escapasteis. Fue la última vez.- Amaya a lo lejos distinguió a un hombre con una capucha acercándose, un teléfono en su oreja mientras miraba en su dirección y Amaya le sonrió.
-¿Quieres cazarnos, vampiro acosador? Bien. Ven a por nosotras, te aseguró que me vas a pagar las reparaciones de mi coche que tú causaste.- Amenazó Amaya e incluso desde la distancia pudo notar como la sonrisa del vampiro se ensanchaba con pura oscuridad y diversión. Cada vez se iba acercando más y Amaya colgó su móvil. Ambos se miraron, una batalla librándose silenciosamente entre ellos y justo en ese momento el coche de tía Jenna aparcó frente a ella.- ¿Elena?- Reconoció Amaya confundida.
-¡Sube!- Ordenó histérica Elena y Amaya obedeció, temiendo la mirada en su rostro.
Elena condujo velozmente lejos de allí y sus manos temblaron mientras miraba con pánico a todas direcciones. Y Amaya notando su nerviosismo se apoyó más cómodamente en el asiento y miró a su hermana mientras preguntaba.- ¿A ti también te ha llamado el vampiro acosador?- La respiración de Elena se enganchó y Amaya temió por un momento haber roto a su hermana, pero ella simplemente aceleró.
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-¿Por qué nosotras? ¿Qué quiere?- Interrogó Elena con ansiedad en la casa de los Salvatore.- Y si quiere matarnos, ¿para qué avisar?
-Porque somos depredadores. Cazamos, acechamos. Nos emociona más que matar.- Elena tragó saliva completamente aterrorizada antes las palabras de Stefan y agarró la mano de su gemela, intentando trasmitir seguridad y confianza entre ellas, pero Amaya al contrario que ella estaba completamente relajada y miraba los libros en sus manos, debatiendo cual leer primero.
-¿Os emociona acosar durante horas a un pobre mortal?- Preguntó Amaya alzando la cabeza, la primera vez que había hablado desde que Elena había empezado a informarle de las llamadas y del tipo espeluznante a Stefan.- Pues si que es aburrida vuestra vida inmortal. Con todas las cosas que podéis hacer, toda la gente que podéis matar y decidís acechar a un pobre humano... Increíble... Acabas de arruinar mi admiración hacía los vampiros.- Stefan le lanzó una mirada divertida y Amaya inclinó la cabeza hacía el lado pensativa.- Al menos aún mantengo las esperanzas en Damon.
Stefan hizo una mueca en la última frase, parpadeando con sorpresa mientras Amaya miraba a su alrededor, como si estuviera esperando a Damon a aparecer de la nada como solía hacer.- Quiero que uséis esto.- Él les tendió el reloj y Elena lo agarró con sorpresa, reconociendo el reloj de Jeremy.
-Oh, la brújula que señala vampiros.- Reconoció también Amaya y Elena la miró con confusión mientras Stefan la miraba con sorpresa. ¿Cuán cerca estaba de Damon para que él le contase sobre estás cosas? Se preguntó Stefan con ligero temor.
-Se lo quité a Damon, que se lo quitó a Logan, que te lo quitó a ti.- Explicó Stefan a Elena.- Y como ha dicho Amaya, es una brújula que apunta a vampiros.- Elena abrió el reloj y observó con sorpresa como la aguja señalaba a Stefan. Stefan le devolvió la mirada impasible mientras Amaya sonreía con diversión.
Elena aún así fue confundida y cerró la brújula.- ¿Por qué tenía nuestro padre está brújula?
-Porque era un caza vampiros super cool como los de Buffy.- Respondió Amaya sonriendo alegremente y Stefan rió en respuesta mientras Elena le lanzó una mirada a su gemela.
-Los Gilbert fueron fundadores y en 1864 querían erradicar a los vampiros. Los buscaban con la brújula.- Explicó más detalladamente Stefan.- Quiero que la tengáis. Así veréis venir el peligro.
Elena asintió y compartió una mirada de puro amor con Stefan. Él le devolvió la mirada y acariciando su mejilla se inclinó hacía ella, pero justo antes de que sus labios se tocaran Amaya saltó del sofá, recogiendo al mismo tiempo sus libros y las llaves del coche.- Y este es el momento perfecto para irme.- Ella se tapó los ojos con su mano libre y caminó ciegamente hacía la puerta, la mirada divertida de Stefan en ella junto con la mirada desconfiada de Elena.
-¿Cuánto azúcar has tenido hoy, Amaya?- Preguntó y Amaya se detuvo, se giró lentamente y sonrió a su gemela.
-No lo suficiente.
Ella salió de la casa sin mirar atrás y su sonrisa no vaciló mientras escuchaba como su hermana la llamaba con furia y desaprobación. Elena 0, Amaya 3.
Amaya rebuscó en el frigorífico mientras Elena pasó por detrás cogiendo su bolso y manteniendo una mirada en Amaya, asegurándose de que no cogiese nada de azúcar.- Llamó la compañía de seguros. Pérdida total. Seguid usando el mío.- Habló Jenna observando a ambas de sus sobrinas con incomodidad y Elena desvió la mirada de ella mientras Amaya seguía con la cabeza enterrada en el frigorífico.
-¿Vas a ir al baile?- Preguntó Elena intentando romper el tenso silencio y observando el traje de los años 80 de su tía.
-Alaric me pidió que fuera chaperona.- Informó Jenna sonriendo entusiasmada y Amaya sacó la cabeza de la nevera, apoyando su brazo en la puerta del frigorífico y devolviendole la sonrisa a su tía, feliz de que hubiera encontrado a un hombre decente.
Elena se mordió el labio inferior y con un suspiró se giró hacía Jenna, haciendo la pregunta que tanto había deseado.- ¿Por qué no nos lo dijiste, Jenna?- Y la sonrisa de Jenna desapareció.
-Vuestra madre pensaba hacerlo. No creí que lo haría yo.
-Si mamá estaría aquí y le preguntará, me diría la verdad.- Insistió Elena y los ojos de Jenna se entristecieron junto con los de Amaya, quien cerro la nevera con demasiada fuerza.
-Una noche vuestro padre ya se iba del consultorio y una chica llegó.- Empezó Jenna y ambas gemelas la escucharon.- Tenía 16 años, no tenía hogar e iba a dar a luz. Él recibió a los bebes y le ofreció donde quedarse, pero unos días después desapareció. Vosotras erais las bebes.- Jenna les sonrió parándose frente a ellas.- Vuestros padres intentaban tener un bebé, pero no pasaba. Miranda solo quería ser madre.
-¿Por qué sus nombres están en el certificado?- Interrogó Elena.
-Vuestro padre era doctor, Elena. Él se encargó.- Respondió Jenna como si fuera obvio.- No querían perderos, no dijeron nada, pocas personas sabían. Pero si alguien quería pruebas, tenían los documentos.
Elena asintió recibiendo la información y volvió a preguntar.- ¿Qué más sabes de ella? La chica.
-Solo su nombre.- Admitió Jenna con tristeza y culpabilidad por no poder ayudar más a sus sobrinas.- Isobel.
oo
Amaya estaba tumbada en la cama de su hermana, leyendo tranquilamente su libro mientras su hermana se preparaba para el baile. Sus ojos escaneaban las páginas sin siquiera pausar cuando su hermana se movía por toda la habitación. Elena estaba tardando excesivamente para prepararse mientras Amaya había estado lista en unos minutos, aunque Elena la había tenido que chantajear y amenazar para que aceptase ir al baile.
Llevaba un vestido de los años 80, rojo y con lunares negros al igual que su cinturón. Su cabello estaba recogido en una cola alta con un lazo negro y en su muñeca llevaba otro lazo negro que pegaba con sus zapatos, los mismo zapatos que llevaba Elena, pero en negros. Elena le había lanzado una mirada de reproche en cuanto había visto su vestuario y su peinado, no gustándole que no se había esforzado por parecer de los años 80, pero a Amaya le dio igual. Ella no tenía ganas de pasarse horas frente a un espejo solo por su cabello como Elena. Además no sabía de que se quejaba su hermana, ella realmente parecía de los años 80.
Amaya alzó la cabeza de su libro cuando escuchó a su hermana llamar a su tía y se fijó en la brújula que daba vueltas locamente. Elena también se dio cuenta y agarró su teléfono con pánico mientras Amaya se levantó y desapareció en su habitación, un segundo después volviendo a aparecer con un bate en sus manos. Elena bajó las escaleras rápidamente, la brújula en sus manos y Amaya la siguió a regañadientes.
-Debe ser Stefan. Gracias.- Colgó Elena con alivio y cerró la brújula mientras miraba a su hermana, pero su hermana no la miraba.- ¿Amaya?- La llamó con preocupación.- Está bien, es solo Stefan.- Pero Amaya ni siquiera la miró, en cambio sonrió con diversión hacía arriba.
-¿Desde cuando Spider-man se cuela en casas ajenas?
-¿Qué?- Inquirió Elena completamente confundida y se giró, solamente para gritar cuando el vampiro saltó frente ella.
Y Amaya empujó a su hermana hacía atrás, mirando al vampiro frente a ella y alzando su bate.- Eres un mal Spider-man.- Le dijo antes de que el vampiro intentará lanzarse a ella, pero no se pudo acercar porque Amaya lo golpeó con el bate y ella observó con puro horror como su preciado bate se rompió en pequeñas astillas.- ¡Me has roto el bate! ¡¿Puedes dejar de destruir mis cosas, maldito vampiro acosador espeluznante?!- Exclamó ella enfadada y el vampiro sonrió con diversión antes de lanzarse hacía ella, sus manos agarrando las muñecas de Amaya y apretándolas con fuerza, pero el daño no fue a mayor, pues Stefan lo detuvo mientras lo lanzaba hacía el otro lado de la habitación.
-¿Estáis bien?- Preguntó Stefan una vez que el vampiro desapareció y se acercó a las gemelas, abrazando a Elena y mirando a Amaya.- Estáis bien.- Consoló.
-¡No estamos bien!- Negó Amaya con furia.- ¡El bastardo no deja de destruir mis cosas! ¿Por qué no destruye también las cosas de Elena?
Stefan suspiró mientras Elena seguía aferrándose a él como si su vida dependiera de ello, cosa que era una tontería, pues el peligro ya había pasado. Amaya maldijo entre dientes una y otra vez mientras daba vueltas, frotándose sus muñecas adoloridas distraídamente, y Elena tembló como una hoja, totalmente petrificada. Y Stefan volvió a suspirar mirando entre ambas gemelas. Las guió al sofá intentando que así se tranquilizaran un poco y llamó a su hermano, porque a pesar de sus dudas sabía que necesitaría a Damon y para su sorpresa Damon entró menos de un minuto después por la puerta.
-¿Qué demonios ha pasado? ¿Está bien Amaya?- Él pasó a su hermano sin lanzarle si quiera una mirada, sus ojos más ocupados escaneando a Amaya y al encontrarla intacta su cuerpo se relajó inconscientemente. Se giró a su hermano y preguntó.- ¿Cómo entró?
-Jeremy lo invitó.- Respondió Elena, su punto fijo en la mesa frente ella.
-Fingió ser un repartidor de pizza.- Detalló Stefan.
Y Damon parpadeó impresionado.- Inteligente.- Miró a ambas gemelas mientras volvía a dar otra vuelta, inconscientemente manteniendo a Amaya en su punto de vista en todas sus vueltas y giros.- ¿Dijo que quería?
-No, estaba ocupado tratando de matar a mi hermana.- Se rompió Elena y la mirada de Damon fue otra vez a una Amaya muy quieta.
-No tienes idea de quién podría ser.- El tonó de Stefan era de total desconfianza hacía su hermano y Damon rodó los ojos molesto, no es que conociera a todos ''los vampiros malvados'', como los llamaba Amaya, del mundo.
-No.- Negó con molestia y la mirada de Stefan siguió centrado en él.- No me mires así, te dije que había varios.
-¿Creen que hay más de uno?- Preguntó temerosa Elena.
Y Damon se encogió de hombros, restandole importancia a la situación.- Ni idea.- Él se sentó tranquilamente en el apoya-brazos de Amaya y su aroma lo inundó.
-Damon, ya lo invitaron.- Dijo Stefan con seriedad y Damon asintió con la misma seriedad.
-Tenemos que hacerlo hoy.- Él se volvió a ambas gemelas, principalmente a Amaya.- ¿Os parece?
-¿Qué tenemos que hacer?- Preguntó Elena, agarrando la mano de su gemela frente a ella.
-Que tu novio te llevé al baile.- Planeó Damon.- Yo llevaré a Amaya y vigilaré quien llegué.
Elena frunció los labios, no gustándole que Amaya tuviera que acompañar a Damon, y Stefan negó con la cabeza.- Que mala idea.
-Esta casa ya no es segura. Para nadie que viva en ella.- Damon se centró en Amaya en lo último y se inclinó un poco hacía ella, queriendo encontrarse con sus ojos, pero ella negó el contacto visual.- ¿May?- Preguntó, esperando su aprobación y ni él mismo sabía por qué.
Antes de llegar a Mistic Falls, si habría estado en esta misma situación habría cazado al vampiro sin importarle la opinión de nadie, ni la de su hermano. Pero necesitaba la aprobación de Amaya para esta misión y una parte de él, la más profunda y la que ni siquiera sabía que tenía, ardía de preocupación por la humana, no queriendo que aceptase, deseando que se negase y que él podría cazarlo sin tener que preocuparse por su bienestar.
La cabeza de Amaya se alzó y la respiración de Damon se enganchó al encontrarse con los ojos de Amaya. Sus ojos miel estaban ardiendo, las llamas resplandeciendo de un gran fuego peligroso y que prometía consumir todo a su paso.- Ha destruido mi coche, ha destruido mi bate, se ha negado pagar por las reparaciones de mi coche y encima se ha llevado 22 dolares fingiendo ser un repartidor. Lo quiero muerto.
Una lenta sonrisa creció en el rostro de Damon, sus ojos brillando inmensamente con asombro y algo más que Stefan no pudo colocar. Amaya se levantó del sofá y caminó hacía la puerta, Damon siguiéndola inmediatamente, como un cachorro siguiendo a su amo. Y tanto Elena como Stefan los miraron salir con sus miradas sorprendidas.
Caroline y Bonnie estaban bailando con diversión y con vasos de ponche en sus manos. Estaban divirtiéndose, pero a ambas le hacían falta sus mejores amigas para pasar un mejor rato y sus pedidos se cumplieron cuando las gemelas Gilbert aparecieron por la puerta, ambas juntas mientras a cada lado tenían a un Salvatore. Y Caroline alzó las cejas mientras los observaba atentamente, los cuatro parecían mirar a todas las personas en el baile, pareciendo buscar específicamente a alguien.
Caroline no recordaba mucho del tiempo que había pasado con Damon, todo estaba nubloso, pero sabía que a él no le habían interesado los bailes de la escuela y ahora al verlo tan cerca de Amaya la sorprendió, porque no solo parecía que era su cita, si no que la estaba protegiendo. De qué, no lo sabía, pero parecía estar vigilando su alrededor, como si un enemigo apareciese y se lanzase a Amaya, o tal vez la protegiese de las miradas que los chicos le estaban dando, eso ciertamente explicaría porque estaba matando con la mirada a cualquier persona con la que se cruzase con sus ojos.
En un momento Elena se alejó de los Salvatore y arrastró a Amaya con ella, Caroline se acercó junto a Bonnie aprovechando la oportunidad. Y Elena las miró sorprendidas cuando aparecieron de pronto, pero les sonrió.- ¿Se divierten?
-No, pero me tardé dos horas en esto, así que me quedaré por lo menos una.- Bromeó Caroline y Amaya le lanzó una sonrisa a su gemela con las cejas alzadas, y Elena rodó los ojos con una pequeña sonrisa. Por supuesto que Amaya se burlaría de sus decisiones de hacer sus cabellos a los años 80.
-¿Qué hace Damon aquí?- Preguntó Bonnie lo que tanto querían preguntar ella y Caroline.
Elena y Amaya se giraron al ver a los hermanos Salvatore, intentando disimular y hacer como si no fueran capaces de escuchar la conversación, y Amaya disimuló su risa con una tos, al instante la mirada de Damon se rompió hacía ella y le guiñó un ojo, como si supiera lo que le divirtiera y ella le lanzó una sonrisa burlona, haciendo que él rodase los ojos con una pequeña sonrisa y se girase.
-Insistió en venir.- Explicó Elena girándose de nuevo a sus amigas e ignorando el intercambió silencioso entre Damon y Amaya, ya tenía bastante sobre que preocuparse esta noche.- Lo prometo, estará bien.- Añadió notando la mirada preocupada de Bonnie.
-¿Ahora son un cuarteto?- Se burló Caroline amargamente.- ¿Los hermanos Salvatore y las hermanas Gilbert?
-No, pero si quiero a Stefan, debo aprender a tolerar a Damon.- Explicó Elena.- No puedo matarlo.
-Gran idea.- Asintió Bonnie.
-Te ayudo.- Apoyó Caroline. Juntas chocaron sus vasos mientras Elena rió y Amaya negó con la cabeza, ganándose al instante la atención de Caroline.- ¿Y tú, Amaya? ¿Por qué toleras a Damon? Tú no sales con su hermano, podrías hacerle la vida imposible junto a nosotras.- Caroline le sonrió mientras Bonnie también sonrió y asintió de acuerdo con Caroline, ambas alzaron sus copas como celebrando que Amaya se unía a su bando, pero Amaya no les devolvió la sonrisa.
-Puede que a vosotras no os caiga bien y con razón, pero a mí si me cae bien.
Caroline se burló con incredulidad y miró a su mejor amiga.- Estas de broma, ¿verdad?
-No.- Negó Amaya confundida.- Damon me cae bien y me divierte. Y es el único que me da azúcar sin importar las estúpidas reglas que insistís en ponerme.- Ella les lanzó una mirada a sus amigas y hermana, y las tres fueron sorprendidas ante Amaya.- Es por eso que Damon se ha convertido en mi mejor amigo.- Ella las miró a las tres y suspiró.- Y ahora tengo sed.- Amaya desapareció entre la multitud en dirección al ponche y las cuatro miradas sorprendidas la siguieron, entre ellas también Damon, pero su mirada también era de puro triunfo mientras sonreía.
oo
Damon observó a todos los estudiantes bailando, algunos bebiendo de sus vasos y charlando. Esto era increíblemente aburrido. Pensó molesto. Tal vez si Amaya estuviera por aquí... Pero ella había desaparecido en el montón de gente y ya no la había vuelto a ver, lo que le estaba preocupando y bastante. Con ese vampiro dispuesta a cazarla estaba en más peligro que nunca. Para empeorar las cosas el profesor nuevo de historia se había colocado a su lado y no paraba de interrogarlo, y Damon tenía que tragarse su frustración junto con las ganas de ir a buscar a Amaya mientras respondía todas sus preguntas lo más tranquilo posible.
Sus ojos seguían escaneando toda la multitud y se detuvieron al fin en Amaya como si fuera un imán. La observó reír y bromear con el chico Lockwood, y frunció el ceño. Tyler giraba a Amaya sobre si misma y ella reía mientras su vestido se balanceaba junto con ella.
Alaric sintiendo la falta de atención miró en la misma dirección y vio a Amaya. Los ojos de Alaric se oscurecieron al notar el interés que mostraba Damon Salvatore, al que sospechaba de ser un vampiro, en su alumna. Y no le gustó. Amaya era un ser inocente y no debería de entrar en el mundo sobrenatural, ya que era peligroso. Y mientras pensaba todo eso, ni siquiera podía entender su propio sentido de protección hacía Amaya Gilbert.
Damon se despidió brevemente del profesor, no dejándolo hacer más preguntas, y se dirigió directo hacía Amaya después de ver como Tyler Lockwood se alejaba a por una copa. En cuanto se acercó a ella cogió su mano y la giró, provocando que ella soltará un grito de sorpresa.- Y aquí esta la chica con la que quería bailar.- Habló Damon sonriendo con su sonrisa encantadora.
-¿En serio? Pensé que ibas a bailar con Alaric, ya que parecías muy cómodos desde la distancia.- Bromeó Amaya y Damon gruñó juguetonamente, ni siquiera encontrar la fuerza de enfadarse con ella. La arrastró hacía donde todas las parejas estaban bailando y puso sus manos en la cintura mientras los hacía girar. La mirada de Amaya fue a su gemela, quien estaba bailando con Stefan, pero que mantenía sus ojos vigilantes por todas las personas y Amaya hizo una mueca de culpabilidad.- Esto es mi culpa.- Damon se alejó de ella curioso.- Es mi culpa que el vampiro ahora nos este dando caza. No debí de haberle incitado a hacerlo cuando me llamó por teléfono.
-¿Te llamó por teléfono? ¿Cuándo sucedió esto?- Preguntó Damon, casi deteniendo su baile.
-Está tarde...- Vaciló Amaya.
-¿Y me enteró ahora?- Gruñó Damon.- ¿Lo sabía Stefan?
-Sí. Elena se lo contó.
Damon sacudió la cabeza con furia.- ¿Se lo dices a mi hermano y no a mí? Al menos podrías haberme llamado.
-No tengo tu número.- Amaya parpadeaba confundida ante la reacción de Damon y Damon soltó otro gruñido antes de coger el móvil del bolsillo de Amaya y marcar las teclas con furia.- ¿Damon?- Preguntó, habían parado su baile y ahora estaban parados en medio de toda la gente bailando, algunos empujándolos.
Damon le tendió el teléfono y la miró fijamente a los ojos.- De ahora en adelante si pasa algo me llamas a mí, ¿entendido?- Amaya asintió, aún confundida, y guardo su teléfono mientras Damon suspiraba y asentía para si mismo.- Bien.- Él volvió a rodear su cintura y los balanceó al ritmo de la música, sus músculos más relajados y acarició suavemente su mejilla mientras apartaba un mechón de su cabello de su rostro.- Y no vuelvas a incitar a un vampiro a cazarte. Eres una simple humana, Amaya, nosotros romperte por la mitad como una rama.
-No me preocupa que me rompan, Damon. No si eso significa proteger a mis hermanos.- Damon suspiró ante su terquedad y las siguientes palabras de Amaya lo hicieron congelarse completamente.- Además te tengo a ti para matar a cualquier vampiro que quiera robar tu puesto de ''gran vampiro malvado de Mistic Falls''- Ella le lanzó una sonrisa.
Y Damon suspiró inclinándose más hacía ella y respirando su aroma.- May.- Murmuró con un toque de reproche y volvió abrir los ojos para ver como su sonrisa se desvanecía y la mirada ardiente de antes volvía a estar en sus ojos.- ¿May?
-Esta aquí. En la esquina.- Le susurró y los ojos de Damon al instante se estrecharon con furia.
-Ve con tu hermana y ni si te ocurra salir de aquí.- Amaya asintió y se giró mientras Damon desaparecía.
Ella caminó entre la multitud tratando de localizar a su hermana y su móvil sonó justo cuando Elena se colocó a su lado, después de haber sido ella quien encontrara a Amaya.- Hola, Amaya, Elena.- Saludó el vampiro.- Quiero que hagáis lo siguiente. Hay una salida detrás de vosotras. Tenéis cinco segundos.
-No.- Negó Elena temerosa.
-O vuestro hermano muere.- Añadió y ambas gemelas se giraron hacía Jeremy, detrás de él había un hombre sonriendo les.- Puedo romperle el cuello y no dejar testigos. Caminad.- El vampiro colgó y las miró, como si esperara su decisión.
Y Amaya se giró rápidamente a su hermana.- Ve a por Stefan y Damon, yo me encargó de él.- Elena negó rápidamente, pero Amaya la empujó hacía la multitud.- Ve.- Ordenó y se volvió a girar hacía el vampiro, él ya la estaba observando con inmensa diversión y ella caminó hacía la puerta que le había dicho con él siguiéndola.
Amaya deslumbró las cadenas en la puerta de salida y maldijo mientras giraba hacía la cafetería. Miró a su alrededor y agarró los lapices que estaban en la mesa, ocultándolos detrás de ella sutilmente. Y el vampiro entró en la cafetería con superioridad como si realmente la hubiera cazado.- Amaya. Amaya.- Él se lanzó hacía ella, pero ella puso un lápiz frente a ella y lo apuñaló en el pecho.
-Me debes mucho dinero, vampiro acosador espeluznante.- Habló ella y la mirada sorprendida de el vampiro se encontró con la suya mientras retorcía el lápiz en su pecho antes de sacar el otro lápiz e intentar apuñalarlo en el corazón, pero él sacó sus colmillos y se lanzó hacía ella con fuerza, y Amaya voló hacía atrás sobre una mesa con un grito de dolor. El vampiro volvió a lanzarse hacía ella y Amaya giró, cayendo en el proceso de la mesa, pero inmediatamente se puso de pie y volvió a señalarlo con el lápiz mientras se acercaba.
Él se sacó el lápiz en el pecho y lo lanzó por los aires con una mirada furiosa. En un parpadeo apareció frente a Amaya y agarró su muñeca, girando su brazo y haciendo que ella le diera la espalda y que mostrase su cuello. Amaya soltó un pequeño grito de dolor y apuñaló al vampiro cerca de corazón, desgraciadamente no podía llegar al corazón, empujó el lápiz hasta el fondo y observó como él gruñó de dolor, pero no la soltó y ella se preparó para ser mordida, cuando Stefan apareció y mandó a volar al vampiro.
-Oye, idiota.- Llamó Damon entrando en la cafetería, Elena detrás de él.- Nadie quiere matarte. Solo queremos hablar.- Intentó convencer, pero la mirada asesina que apareció en sus ojos después de ver la mirada sacudida de Amaya lo delató. En un segundo rompió una escoba que había cerca y apuñaló al vampiro antes de que pudiera acercarse a Amaya.- ¿Ahora sí hablamos?- Se burló Damon alejándose de él y colocándose frente a Amaya mientras Elena se posicionaba detrás de Stefan.
-Púdrete.- Dijo simplemente el vampiro y Stefan clavó la estaca más profunda.
-Incorrecto.- Murmuró oscuramente.- ¿Por qué haces esto?
-Por diversión.- Respondió el vampiro.
Y Stefan clavó la estaca aún más profundo mientras gruñía.- ¿Qué quieres con Elena y Amaya?
-Es igual a Katherine.- Respondió el vampiro mirando a Elena y sonriendo, luego volvió la mirada a la gemela más joven.- Y ella es muy divertida, sin contar que huele exquisitamente.
-¿La conociste?- Preguntó Damon, incrustando más la estaca por venganza a las palabras de Amaya.
-Creían ser los únicos.- Se burló el vampiro con incredulidad y maldad.- Ni siquiera me recuerdan.
-Dime cómo entro en la tumba.- Exigió Damon.
Y el vampiro negó.- No. Stefan al instante atravesó el cuerpo del vampiro con la estaca y Elena dio un paso atrás asustada. Amaya rodeó a su hermana y la abrazó mientras le impedía ver la tortura.- El libro.- Se rindió el vampiro, respirando con dificultad.
-¿Dónde está?- Preguntó Damon y no recibió respuesta. Elena enterró su rostro en el cuello de su hermana mientras los gritos de dolor resonaron en la cafetería y el vampiro volvió a hablar, esta vez jadeante.
-Revisen el diario. El diario de Johnathan Gilbert. Johnathan Gilbert.- Damon se alejó satisfecho ante la respuesta y Stefan volvió a las preguntas.
-¿Con quién trabajas? ¿Quién más sabe?- Exigió Stefan.
Y el vampiro negó.- No. Tendrán que matarme.- Ambos hermanos Salvatore se miraron y asintieron ala vez. Stefan sacó la estaca y se la clavó en el corazón. Elena gimió al oír el sonido y Amaya observó junto a Damon y Stefan como la piel del vampiro se ponía grisácea.
-¿Cómo van a encontrar a los otros?- Preguntó Elena mirando al vampiro muerto.
-Debía morir.- Dijo simplemente Damon.
-Pero...- Elena ni miró a Damon, solamente a Stefan.
Y Stefan la miró seriamente.- Lo habían invitado.- Elena asintió aún dudando y Stefan volvió a asentir.
-Además no paraba de destruir mi propiedad.- Añadió tranquilamente Amaya y Damon sonrió, pero su sonrisa desapareció cuando se escuchó un chasquido y todos se giraron hacía la puerta, observando como una figura se alejaba de ella.
-Ve, yo me encargó.- Habló Stefan, sabiendo que la compulsión de su hermano sería más fuerte que la suya, y Damon asintió desapareciendo por la puerta.
oo
Amaya estaba en su habitación, había terminado de ponerse el pijama y ahora estaba cogiendo los libros que había recogido de la biblioteca. Se giró y saltó de sorpresa cuando un Damon sonriente se paró frente ella.- Hola.- Saludó con superioridad y Amaya lo golpeó en el brazo.
-No hagas eso.- Exigió ella y se tumbó en la cama, suspirando cuando Damon no desapareció.- ¿Qué necesitas Damon? ¿Otra misión sobre localizar a un vampiro?- En eso se animó y se incorporó de golpe, pero Damon negó con una sonrisa divertida y luego vaciló mientras se sentaba en el borde de la cama.- ¿Qué pasa?- Preguntó más seriamente Amaya y Damon la miró.
-Stefan me dijo que me iba a ayudar a sacar de la tumba a Katherine.- Informó y Amaya asintió, no viendo el problema.- Pero la última vez que confié en él me traicionó.
-¿Has venido a pedirme consejo?- Inquirió Amaya divertida e incrédula.
Y Damon bufó con diversión.- No, si quisiera consejo iría a cualquier persona menos a ti.- Bromeó y Amaya hizo un sonido indignado, pero una lenta sonrisa se extendía por su rostro.- Ya que Stefan va a ''ayudar'', probablemente también lo haga Elena y ya son dos personas en las que no confió.- Continuó Damon y se detuvo, y Amaya alzó una ceja esperando.
-¿Y?
-Y quiero que me ayudes, May.
-No me tenías que pedir ayuda, Damon.- Negó Amaya.- Pensé que ya te había dicho que te ayudaría en tus planes malvados, Damon.
Damon sonrió y sacudió la cabeza, se levantó de la cama y fue hacía la ventana.- Vendré a por ti mañana temprano.
-¿Cómo de temprano?- Preguntó Amaya volviéndose a levantar de la cama y mirando a Damon, quien le dio la espalda para ocultar su sonrisa.- ¡Damon!- Se quejó Amaya, pero Damon ya había saltado y desaparecido en la noche, su carcajada resonando en el bosque.
Y aquí está al fin el capítulo, lo iba a publicar unas cuantas horas antes, pero me fui al cine y he regresado bastante tarde. Pero aquí está el capítulo.
También quería informaros que TAL VEZ publique un fanfiction de ''El Señor de los anillos'' Legolas x OC, por si alguno de ustedes estaría interesado, probablemente lo publique en un rato después de este capítulo. Y quería deciros pues que eso, que si lo público me iré dividiendo entre esté fanfic y aquel, una semana escribiré de esta historia y la otra de la del señor de los anillos.
Es simplemente para no agobiarme y cansarme antes de este fanfic, porque admitamos-lo para terminar este fanfic aún me quedan 6 temporadas más y mientras las escribo quiero escribir otras cosas también, sin contar que también quiero mejor más mi modo de escribir y el señor de los anillos es perfecto para ello.
Por eso estoy abierta a sugerencias, podéis decirme alguna película de la que queráis un fanfic y vuestro personaje favorito, si es una película que nunca me he visto me la veré y si me gusta, os aseguró vuestro fanfic. Así vosotros tampoco os hartareis de esta historia y su larga espera.
Podéis dejarme vuestras peticiones por mensaje privada en mi perfil o si no tenéis un usuario y no os deja, podéis dejármelas aquí en los comentarios/reviews. Siempre escucharé vuestras peticiones, que quedé claro.
Espero que os haya gustado el capítulo.
Se despide, ElenaDreams.
