Os agradecería que leyerais esto al completo.

Quiero informaros que esta semana me voy de viaje y no escribiré durante unas cuantas semanas. Lo siento.

Por eso os he publicado este capítulo, para que al menos la espera no sea tan larga.

Respondo a comentarios/reviews:

Alexa : Me alegro un montón de que te guste mi historia y yo realmente espero no cansarme de ella, ya que adoro escribir los momentos entre Damon y Amaya. En cuanto a la petición que me has pedido sobre ese crossover, te pido disculpas ya que esa película no me la he visto (2 policías en apuros), pero intentaré vermela y hacer tu petición. Aunque puede que tarde bastante, ya que tengo este proyecto y otro más. Lo siento mucho. Y gracias a ti por comentar :)

AnneAC: Mi animo sube un montón al decirme que mi historia es lo suficientemente buena para ti para releerla. Muchas gracias :D

Guest16: Creo que te acabas de convertir en mi mejor amiga por nuestros gustos en común. (Yo también odio a Yuuki, por lo que no me tientes a hacer un fanfic, que bastante trabajo tengo ya xD) Sobre tus peticiones, puede que las haga, ya que también pensé en hacer un Sherlock x Oc, pero tardará bastante ya que quiero terminar primero la del señor de los anillos.

AriaBlue: Me alegro de que te haya gustado el capítulo y espero que también te guste este :) Vaya, si que es casualidad xD, muchas gracias por pasarme también por esa historia. PD: Tu madre es el demonio D:

michel-chann: No dejaré de escribir, tranqui :) Si vienes a mi casa, preteriría que fuese para hincharnos a azúcar ilegal, no a matarme D:

Muchas gracias a todos vosotros por comentar. Sois los mejores :D

No poseo nada de 'The Vampire Diaries', solamente a Amaya y algún giro en la historia que no salga en la serie o en los libros.


Electric Love

Capítulo 13- Los hijos de los malditos.

Las manos de Amaya se enredaron bajo su almohada y soltó un suspiro adormilado mientras algo se movía por su mejilla. Ella arrugó la nariz y se removió un poco, pero no se despertó. Calidez recorrió su mejilla y al fin abrió los ojos. Sus ojos verdes encontrándose con unos azules.- Damon...- Reconoció adormilada Amaya y Damon sonrió de lado.

-Buenos días.- Canturreó Damon mirando a la humana absolutamente tranquila. Cualquier persona ya se habría asustado o se habría enfadado al encontrar que alguien se había colado en su habitación sin permiso, pero Amaya simplemente parpadeó hacía él y volvió a cerrar los ojos, a punto de volver a dormirse.- Amaya, tienes que levantarte. Tenemos una misión, ¿recuerdas?- Amaya siguió con los ojos cerrados, ignorándolo y suspirando en sueños. Y Damon quería estar fastidiado con ella por perder tiempo para rescatar a Katherine, pero se vio incapaz.

Él la destapó y Amaya abrió los ojos, mirándolo confusamente. La recogió en brazos, ignorando su jadeo de sorpresa y saltó por la ventana, asegurándose de que Amaya no sufriese ninguna lesión. Y cuando vio que estaba ilesa, aceleró a velocidad vampirica hasta la residencia Salvatore. Una vez allí se dirigió hacía la habitación de Stefan, descubriendo que Elena había pasado la noche ahí y que ambos estaban despertando.

-Buenos días, solecitos.- Proclamó su presencia y tanto Stefan como Elena saltaron sorprendidos, Elena intentando cubrirse con la manta.- No seas pudorosa.- Negó Damon ante sus quejidos.

-En serio, lárgate.- Exigió Stefan, agarrando la manta y cubriendo aún más los hombros de Elena.

-Si veo algo que no haya visto, le arrojaré un dólar.- Afirmó Damon y Elena alzó las cejas con incredulidad. Damon abrió la boca para hablar, pero en ese momento Amaya se removió incomoda y las manos de Damon la sujetaron, evitando que cayera al suelo y la acercó más a su pecho. Y en ese momento Elena y Stefan notaron a Amaya sentada en el regazo de Damon y acunada en su pecho.- Escuchen. Hay muchas cosas que discutir.

-¿Tiene que ser ahora?- Preguntó Elena, sus ojos parpadeando de Amaya a Damon.

-Tenemos mucho que hacer.- Él los miró como si fueran idiotas, antes de sonreír socarronamente.- Ahora que somos amigos y tenemos un fin en común. Para abrir la tumba, necesitamos el diario para encontrar el libro y deshacer el hechizo. Primero lo primero. Ya que eres Elena Gilbert, tú traerás el diario.- Instruyó él.

Elena frunció los labios.- ¿Desde cuando ayudo?- Le preguntó y luego miró a Amaya.- Amaya también es una Gilbert, ¿por qué no se lo pides a ella?- No es que Elena quería a su hermana involucrada en todo esto, pero realmente tenía curiosidad sobre porque Damon no había mencionado a Amaya en su minucioso plan.- ¿O es que has decidido dejarla sola?

-Stefan me ayudará. Y ya que ahora resides en su cama, pues...- Damon no terminó la frase, simplemente miró la ropa tirada por el suelo y sonrió.- Y Amaya es mi mejor amiga. Definitivamente ayudará, pero tengo otros planes para ella.

-No tienes que hacer nada que no quieras hacer. Ninguna de las dos tiene que hacerlo.- Aseguró Stefan, lanzandole una mirada a una Amaya aún adormilada, queriendo que la Gilbert menor lo comprendiese, ya que no le gustaba la sonrisa oscura de Damon.

-Lo buscaré hoy.- Se rindió Elena, tumbándose y tapándose más con las sabanas.

Stefan suspiró y también se echó hacía atrás, mirando a su hermano mientras preguntaba.- ¿Cómo sabemos que el diario tiene la ubicación del libro? ¿Vamos a creerle al vampiro? A mí me pareció un imbécil.

-No tenemos más opciones.- Defendió Damon, encogiéndose de hombros.

-Oigan.- Saltó Elena, más interesada en la conversación.- Exactamente, ¿qué es el libro?

-El libro de cocina de una bruja.- Fue la respuesta de Damon.

Y Elena mantuvo su expresión confundida mientras Amaya soltaba un bostezó, estirándose y levantándose del regazo de Damon. Ella se frotó los ojos con cansancio y se sentó en la orilla de la cama a regañadientes, no gustosa de sentarse en el mismo sitio donde su hermana y Stefan habían hecho sus actividades nocturnas.- Buenos días.- Saludó, parpadeando y Stefan sonrió divertido.- ¿Qué hago aquí?- Ella miró a la habitación de Stefan y después le lanzó una mirada a Damon, pero él solamente se encogió de hombros con indiferencia, lanzandole un guiño.

-Cada hechizo de una bruja es único en sí mismo. Así documentan su trabajo.- Explicó más detalladamente Stefan a la cuestión de Elena.

-Sí, un libro de cocina.- Asintió Damon.

-¿Y el vampiro misterioso?- Cuestionó Stefan.

Y Amaya frunció el ceño ante el apodo de Stefan al vampiro.- Es vampiro acosador espeluznante psicótico. V.A.E.P para abreviar...- Corrigió perezosamente ante las miradas divertidas de los vampiros mientras Elena negaba con la cabeza.

-El V.A.E.P parecía no trabajar solo...- Continuó Stefan, sonriendo con diversión cuando Amaya asintió en señal de aprobación por el uso de su apodo.-...quien este allá fuera sabe quiénes somos.

-Y no me gusta la desventaja.- Frunció el ceño Damon, oscuramente.- A trabajar.- Él dio una palmada para dar énfasis y se giro para salir de la habitación, pero antes de llegar a la puerta se giró y miró a la pareja que estaba en la cama con una Amaya perezosa casi cayéndose del borde de la cama.- ¿Saben? Me encanta esto de ser un equipo los cuatro. Es algo perverso.- Él rió sarcásticamente y en un parpadeó había aparecido al lado de Amaya, agarrándola antes de que cayera de la cama y alzándola en sus brazos mientras salía de la habitación, pero no antes de sonreír oscuramente.- No lo arruinen.


El resto del día, Amaya se la pasó en su habitación, leyendo el libro que había cogido prestado de la biblioteca de Stefan y escuchando música. No quería bajar porque Stefan y Elena estaban dando vueltas por la casa, tratando de localizar el diario y planificando algo. Y a pesar de que ambos habían dicho que ayudarían a sacar a Katherine de la tumba, parecía que tenían un motivo oculto. Y ella no quería ser parte de ello.

Por eso los había evitado.

Sin embargo, las horas habían pasado y había escuchado la puerta de entrada abrirse y cerrarse un montón de veces. Sabía que debía bajar en algún momento y decidió hacerlo ahora, cuando Stefan y Elena no parecían estar. También debía admitir que tenía hambre. Ella bajó la escaleras y escuchó a su tía maldecir en la cocina. Sonriendo, se apoyó en el marco de la puerta y observó como Jenna intentaba bajar unas cuantas ollas sin que se le cayeran.

-¿Necesitas ayuda?- Preguntó retoricamente y Jenna le lanzó una sonrisa tímida.

Amaya agarró las ollas y empezó a sacar alimentos de la nevera. Hacía tiempo que no cocinaba, pero no había perdido su toque. O al menos eso esperaba. Ella empezó a sacar las cosas que necesitaría justo cuando sonó el timbre y Jenna fue con rapidez a abrir. Ni un minuto después se escuchó el grito de Jenna acercándose.- ¡Amaya, ha llegado tu invitado!- Amaya alzó la cabeza con confusión mientras Jenna entraba a la cocina, Damon siguiéndola no muy lejos.

-¿Puedo ayudar en algo?- Se ofreció Damon, haciendo un gesto hacía los alimentos.- Puedo asegurar que soy un gran cocinero.- Habló ante la mirada pensativa de Jenna y Jenna inclinó la cabeza, sonriendo un poco.

-Por supuesto.- Aceptó, aprovechando la primera oportunidad de escaquearse para no tener que cocinar.- Amaya necesitará ayuda.- Damon le devolvió la sonrisa y caminó hacía Amaya, colocándose junto a ella. Y Jenna se sentó encima del mostrador, abriendo una botella de vino y sirviéndose mientras observaba como Amaya y Damon hacían la cena.

Y no pasaron ni dos minutos cuando Damon y Jenna empezaron a conversar, sobre sus ex-parejas y Damon rellenaría la copa de Jenna con más vino, sonriendo con diversión ante la adulta medio borracha. Pero extrañamente Amaya estaba siendo completamente silenciosa. Ningún comentario sarcástico o infantil. Ningún giró de ojos o algún bufido. Absolutamente nada. Y Damon estaba empezando a preocuparse, pero ocultó su preocupación cuando escuchó pasos resonando en sus oídos y sin siquiera girarse habló.

-Hola, Elena.

Jenna se giró confundida y Elena entró en la cocina.- Hola, ¿dónde estabas?- Cuestionó ligeramente.- Hicimos la cena.

-Nosotros hicimos la cena. Tú miraste, tía Jenna.- Corrigió Amaya, sonriendo y Jenna elevó su copa ligeramente con culpabilidad.

-¿Vienes con Stefan?- Cuestionó Damon, pero Elena negó.

-Dijo que vendría pronto.- Ella se apoyó en la encimera en la que Jenna estaba encima y miró a Damon, alzando ambas cejas mientras intentaba descifrar toda esta situación y cuando no pudo descubrir nada, suspiró yendo a por los cubiertos para la mesa.

Elena empezó a agarrar los platos y se giró en busca de ayuda, pero Jenna había desaparecido convenientemente. Y no pensaba pedirle ayuda a Damon.- Amaya, ayúdame.- Ordenó y Amaya alzó las cejas, pero se acercó a ella, agarrando los demás cubiertos y saliendo de la cocina sin siquiera lanzarle una mirada. Y Elena frunció los labios confundida.

Amaya volvió a aparecer con las manos vacías y caminó hacía un armario a la misma vez que Damon también pasaba. Sus cuerpos chocaron y las manos de Damon agarraron la cintura de Amaya, evitando que cayese hacía atrás. Amaya suspiró y levantó la cabeza, sus ojos encontrándose con los de Damon y él sonrió, inconscientemente inclinándose más cerca.- Pensé que teníamos superado lo de seguir chocandonos entre nosotros.

-Yo también.- Admitió Amaya.- Pero los malos hábitos nunca mueren, al igual que las malas hierbas.

Damon la miró sorprendido, alzando una ceja mientras una sonrisa maliciosa empezaba a crecer en sus labios.- ¿Estás insinuando algo, Amaya?- Ella se encogió de hombros, inocentemente y le lanzó una sonrisa mientras retrocedió y se alejó de él, recogiendo más cubiertos antes de volver a desaparecer por la puerta.

-No vuelvas a hacer eso.- Ordenó Elena a Damon y este la miró completamente confundido.

-¿Qué?

-Tú sabes qué. Eso fue a propósito.

-Sí, me proponía llegar hasta aquí.- Damon hizo un gesto hacía el lugar en el que estaba y el ceño de Elena se profundizó mientras lo miraba. No le gustaba que Damon estuviese cerca de Amaya. Amaya era inocente e infantil, a penas reconociendo cuando alguien parecía tener malas intenciones. Y su instinto de hermana le decía que debía protegerla de Damon, que Damon se aprovecharía de ella.

-Aléjate de Amaya.

Esas palabras congelaron a Damon justo cuando estuvo a punto de probar la salsa que Amaya y él habían preparado. Él miró fijamente la salsa.- Ya hemos hablado de esto, Elena.- Murmuró él.

-Lo hicimos.- Admitió Elena.- Pero ahora si que debes hacerlo. Tú recuperaras a Katherine y te alejarás de aquí con ella, ¿verdad?- Cuestionó Elena y Damon asintió, confundido.- Entonces nunca más veras a Amaya. No veo el motivo para que sigas insistiendo en ser su 'amigo' cuando al final te irás.

En ese momento, Damon odio a Elena. Porque lo que tanto había sabido él y no había querido admitir lo acababa de decir ella. Nunca más volvería a ver a Amaya. Y Amaya también parecía notarlo y aceptarlo. Pero Damon no podía aceptarlo. Maldición, incluso estaba planeando visitar Mistic Falls después de haber recuperado a Katherine. Aún sabiendo las consecuencias de ello. Sus dedos se habían apretado en la cuchara de madera y sus dientes se habían aprisionado con fuerza. Inmediatamente él alivió la tensión y soltó una de sus sonrisas indiferentes.

-¿Dónde está Stefan?- Preguntó Damon, cambiando completamente de tema.- Se pierde la noche familiar, que yo disfruto enormemente.- Elena rodó los ojos, molesta. Y Damon dudó, antes de preguntar.- ¿Es real?

-¿Qué cosa?

-Este sentimiento de hermandad.- Le respondió Damon con sarcasmo.- ¿Confió en él?- Volvió a preguntar con más seriedad y Elena detuvo todos sus movimientos, mirando a Damon mientras él se giraba.

-Sí, puedes confiar en él.- Asintió Elena y se giró, notando como Amaya volvía a entrar en la cocina mirando a ambos.

Y Elena jadeó con sorpresa cuando en un instante Damon estaba frente ella, mirándola fijamente a los ojos.- ¿Puedo confiar en él?- Preguntó seriamente y Elena apretó los labios, completamente molesta.

-Yo uso verbena, Damon.- Habló Elena con furia.- No va a funcionar.

-No te estaba obligando.- Dijo Damon con confusión y se alejó un poco, evaluando a Elena y su actitud extraña.- Solo respóndeme. Con honestidad.

Y Elena abrió los ojos con sorpresa, mirando a Damon y luego a Amaya, que también estaba esperando una respuesta. Y ella le devolvió la mirada a Damon sin parpadear mientras mentía.- Claro que sí.- Y al instante se sintió culpable, pero no de mentirle a Damon, si no de guardarle secretos a Amaya.

Elena se alejó de Damon y se acercó a donde todos los platos de comida estaban. Ella picoteó un poco mientras Damon se apoyaba en la encimera al lado de donde Amaya revolvía la salsa en la olla.- Hubo una época en que confiaba en él más que en cualquiera.

-La confianza es recíproca. Si la das, la ganas.- Reprochó Elena y Amaya parpadeó hacía ella. ¿Acababa de regañar a un vampiro?

-¿Es un sermón?- Preguntó con sorpresa Damon, compartiendo una mirada con Amaya.

-Ni siquiera los vampiros pueden escapar de los sermones de Elena.- Murmuró en voz baja Amaya y Damon sonrió divertido. Sonrisa que intento ocultar cuando Elena se giró hacía ellos con una mirada.

-¿Necesitas un sermón?- Se burló Elena.

Y Damon no se dejó molestar.- Quiero recuperarla. Seguro que lo entiendes.

-Yo entiendo que harías todo por ella, sí.- Asintió Elena y empezó a caminar con el plato de comida en sus manos. Paso cerca de Damon y Damon aprovechó para inclinarse y susurrar amenazadoramente en su oído.

-Entonces entiendes lo que haré si alguien quiere evitarlo.

Con eso desapareció fuera de la cocina y Amaya vaciló antes de seguirlo. Nada más poner un pie fuera de la cocina, Damon ya la tenía arrinconada contra la pared mientras se inclinaba hacía ella. Y Amaya lo miró con una sonrisa, sus ojos destelleando con burla.- ¿También me vas a interrogar si puedes confiar en Stefan?- Al contrario de las burlas de Elena, las de Amaya no molestaban a Damon. De hecho le divertían inmensamente, pero ahora no pudo centrarse en la diversión, o mejor dicho no quiso.

-¿Puedo?- Cuestionó seriamente y los ojos de Amaya se suavizaron.

-Me encantaría decirte que sí, que puedes confiar plenamente en tu hermano, pero no sé si podrás sin salir otra vez herido.- Admitió Amaya y Damon agradeció su sinceridad mientras suspiraba y se alejaba un poco.- Pero aún puedes confiar en mí.- Aseguró Amaya.

Ambos se miraron fijamente a los ojos, al principio una evaluación para descubrir lo que el otro estaba sintiendo, pero después se convirtió en un desafió y ninguno de los dos iba a abandonar. E inconscientemente Damon fue acercándose cada vez más a ella, su cuerpo inclinándose hacía abajo como si ansiará desesperadamente su toque. Sus manos se rozaron y Damon sintió la familiarizada electricidad sacudir su cuerpo. Nunca antes había sentido esas torrentes eléctricas y por ello siempre lo sorprendía cuando le pasaba, siempre haciendo una pausa en sus movimientos. Aunque por alguna extraña razón que aún trataba de descubrir, solo sucedía al rededor de Amaya.

-Hey.- Llegó una voz masculina después de que se oirían sus pasos acercándose y Damon se alejó con rapidez mientras a la misma vez se giraba. Y Amaya mantuvo su expresión confundida mientras también se giraba y miraba a su hermano, que había estado tan ocupado mirando un juego en sus manos que no se había dado cuenta de la posición en la que ambos habían estado.- ¿Te echas una partida, Aya?

-Por supuesto.- Aceptó rápidamente Amaya, sus ojos brillando con desafió.- Siempre me sube la moral vencer a mi hermano pequeño.

Jeremy frunció el ceño en su dirección, en broma. Ambos hermanos sonriéndose mientras Damon se quedó torpemente de pie.

oo

-Dijiste que nunca antes habías jugado esto.- Se quejó Jeremy mientras Damon y él conducían sus coches.

Él y Amaya habían jugado unas partidas, todas las cuales ganaba Amaya, y Jeremy había decidido jugar contra Damon, más aún cuando él dijo que no sabía como jugar. Pensó que esta era su posibilidad de reparar su ego masculino, pero Damon también estaba empezando a ganarle y Amaya reía divertidamente observando como ambos batallaban para quedar primer lugar en la carrera.

-Pero aprendo rápido. Tengo buenos reflejos.- Él se encogió de hombros con una sonrisa oculta, que solo Amaya entendía. Y levantó los brazos cuando Jeremy puso en pausa el juego para ver su móvil, alzando una ceja cuando Jeremy colgó y lanzó el teléfono.- ¿De quién te escondes?- Le preguntó Damon antes de volver al juego.

-De una chica. Anna. Puede ser persistente.

-¿Es atractiva?- Preguntó con malicia Damon y Amaya negó con la cabeza. No creyendo que estuviera escuchando una ''charla de chicos''.

-Sí. Sí.- Admitió Jeremy.- Aunque algo rara.

Y Damon bufó con incredulidad, como si no pudiera creer al adolescente a su lado.- Si es atractiva, no importa lo raro. Créeme.- Él lo dijo como si fuera lo más obvio y Jeremy rió mientras Amaya sacudía la cabeza con una mueca, dando pequeños sorbos al vaso de Coca-Cola, queriendo atesorar y disfrutar el único vaso que le permitían hoy.- El mejor ejemplo es tu hermana Amaya.

-¿Estás llamando a mi hermana atractiva?- Cuestionó Jeremy, mirando a Damon. No había pensado en Damon como una amenaza, ya que Elena salía con su hermano y Amaya estaba fuera de la cuestión para cualquier hombre, ya que ella era tan inocente que nunca había entendido cuando los chicos la estaban invitando a salir. Cosa que Jeremy había agradecido durante años. No quería a un idiota saliendo con su hermana, aprovecharse de ella y luego romperle el corazón.

Honestamente, no le importaba con quien saliese Elena o lo que hiciera con esos novios. Elena era más... espabilada. Por eso su instinto de proteger a sus hermanas, nunca apareció en Elena, solamente en Amaya. Por suerte, él nunca había tenido que preocuparse de los pretendientes de Amaya o de amenazar a alguno de ellos, ya que Amaya no parecía ni en lo más mínimo interesada en el romance. Pero Damon Salvatore era guapo, con la cualidad de conseguir a cualquier mujer que quisiera. Y aunque Jeremy sabía que Amaya no caería en nada de eso, no pudo evitar escuchar una voz dentro de su cabeza diciéndole que se equivocaba, que Damon podría despertar el interés de Amaya. De hecho, ya parecía hacerlo.

Damon Salvatore parecía ser la única persona que había ganado el completo interés de Amaya Gilbert, una adolescente inocente a la cual seguían gustándole las películas de Disney y seguía esperando un amor como el de los libros cursis que leía.

Sin embargo, Damon nunca respondió a la pregunta de Jeremy, porque algo llamó su atención mientras inclinaba la cabeza hacía un lado. Y Amaya que había dejado de distraerse con los pájaros que volaban por el cielo, miró a Damon, sabiendo que la conversación de Elena y Jenna habían llamado su atención mientras él sonreía arrogantemente, para después esa sonrisa arrogante se evaporará y rodará los ojos. Amaya alzó una ceja con curiosidad, pero Damon negó con la cabeza, apenas perceptible mientras continuaba jugando.

-Es Stefan.- Informó Elena, después de que el timbre sonará y Damon se levantó de golpe, dejando caer el mando en el sofá.

Jeremy lo miró con confusión y luego desvió la mirada hacía Amaya cuando estuvo a punto de seguir a Elena y a Damon. Él la miró tristemente y Amaya gimió antes de sentarse a su lado, recogiendo el mando que Damon había dejado, todo el rato maldiciendo a su ''expresión de cachorro'' como había apodado hace años. Y Jeremy sonrió mientras empezaban una nueva partida.

-Así que...- Rompió el silencio Jeremy, sin apartar la mirada de la partida, pero mandandole miradas de reojo.- ¿Algo nuevo que contarme?- Preguntó casualmente y Amaya se tensó ligeramente. ¿Había Jeremy descubierto que las gemelas eran adoptadas o que los vampiros existían?

-¿Cómo qué?- Cuestionó ella también casualmente.

-Algo como que has hecho con Caroline, como te va en el instituto, que nuevas personas has conocido y si hay algún pretendiente.- Habló rápidamente Jeremy y Amaya tuvo que parpadear varias veces, mientras trataba de descifrar lo que había dicho.- Puedes confiar en mí.- Afirmó Jeremy, de la manera más casual y Amaya lo miró con extrañeza.

-Suenas como Jenna.- Jeremy hizo una mueca, admitiendo a regañadientes que había sonado exactamente como a Jenna.- Y no hay nada nuevo que contar.

Jeremy pauso el juego y la miró, estrechando sus ojos.- ¿Absolutamente nada?- Insistió.

-Nada.- Confirmó Amaya con diversión, sospechando la razón por tanta insistencia de Jeremy, y él iba a decir algo más cuando Damon volvió, sentándose en el apoya-abrazos y mirando a Jeremy. Elena y Stefan alcanzándolo en un instante y con pánico.

-Oye, oí que encontraste un diario muy antiguo. ¿A quién más se lo mostraste?- Preguntó Damon inclinándose hacía el adolescente.- No preguntes, solo dímelo.- Ordenó cuando Jeremy abrió la boca.

-Es una broma, ¿no?- Jeremy los miró a todos con incredulidad.

-Jeremy, ¿le contaste a alguien más, aparte del profesor Saltzman, sobre el diario?- Cuestionó Elena lentamente.

Jeremy frunció el ceño un poco. Odiaba cuando Elena lo trataba como a un niño pequeño.- ¿Por qué todos se obsesionan con eso?- Se preguntó para sí. ¿Era la moda buscar diarios antiguos de antepasados?

-¿A quién le dijiste?- Intentó una vez más Elena.

-A Anna.

Tanto Amaya como Damon se miraron y Damon miró a Jeremy.- ¿La chica linda rara?- Jeremy asintió a su pregunta y Damon se alejó un poco, pensativo.

-¿Quién es Anna?- Cuestionó Stefan mirando con desconfianza a su hermano.

-Eso quiero averiguar.- Murmuró Damon para sí y se giró hacía Jeremy.- ¿De dónde la conoces?

-La conozca y ya.- Se encogió de hombros Jeremy.- Quiere que la vea hoy en el restaurante.

-Perfecto.- Empezó a sonreír Damon, su sonrisa llena de oscuridad con el brillo de sus ojos completamente peligrosos.- Yo te llevo, vamos.- Damon lo agarró del brazo y empezó a arrastrarlo, agarrando también la mano de Amaya en el proceso, pero Elena detuvo que salieran por la puerta.

-Quiero hablar con mi hermana.- Explicó Elena.- Tenemos que hablar con Bonnie sobre su cita. Cosas de chicas.

Damon miró a Elena por un momento antes de pasar a Amaya, su mano alejándose de su muñeca y él se inclinó hacía su oído un poco.- Esperare en el coche con tu hermano.- Le murmuró él y Amaya asintió. Damon les lanzó una mirada a Elena y Stefan y salió de la casa, volviendo a arrastrar a Jeremy.

-¿Es necesario hablar con Bonnie ahora?- Cuestionó Amaya mientras seguía a su hermana.- Hay cosas más importantes que hacer...

-No quiero hablar con Bonnie.- Admitió Elena y luego se corrigió.- Al menos no ahora.- Amaya miró con confusión a su hermana y Elena miró al rededor como asegurándose de que Damon no pudiera escucharlas. Cuando Stefan asintió tranquilizadoramente, Elena tomó una respiración profunda y agarró las manos de Amaya.- No vamos a ayudar a Damon a abrir la tumba.- Soltó y Amaya abrió los ojos sorprendida, retrocediendo unos pasos y soltándose del agarre de Elena.- Y siento no habértelo dicho antes, pero Damon estaba casi siempre a tu alrededor y no podíamos arriesgarnos.- Explicó rápidamente Elena.

-¿Por qué me lo contáis ahora?- Preguntó Amaya.

Y Stefan y Elena compartieron una mirada, Stefan dando un paso hacía ella para hablar.- Queremos que nos ayudes. Que distraigas el tiempo que puedas a Damon en el Grill.

-La tumba no puede abrirse, Amaya.- Murmuró Elena, mirando a su gemela. Esperando, no, rogando que comprendiera.- Miles de vampiros saldrán y todos saldrán heridos. Las personas que queremos podrían morir.- La garganta de Amaya se secó, porque lo que decía Elena era completamente cierto.- Por favor, Amaya, ayúdanos.

Ella los miró a ambos, notando sus miradas desesperadas y lentamente asintió.- Os ayudaré.

Elena suspiró aliviada y se abrazó a su hermana mientras Stefan sonreía aliviado.


Damon se sentó en una mesa del Mistic Grill, Amaya estaba a su lado, ambos esperando a que la misteriosa Anna apareciese. Damon miró a su alrededor más de una vez, pero de momento no pudo encontrar a nadie sospechoso o extraño. Lo único extraño por el momento era la actitud de Amaya después de haber salido de la casa de los Gilbert. Ella había evitado sus ojos y solo miraba la mesa frente ella mientras se mordía los labios.

Una adolescente se acercó a Jeremy sonriendo y el rostro de Damon palideció cuando la reconoció. Era Anna, la hija de Pearl, la mejor amiga de Katherine.- ¿La conoces?- Le preguntó Amaya notando su reacción y Damon asintió, agarrando su mano y saliendo a escondidas del Mistic Grill.

Los planes habían cambiado un poco.

Amaya se sentó perezosamente en la habitación de hotel en la que Anna residía y observó con diversión como Damon estaba oculto detrás de la puerta, como un asesino psicópata. La puerta se abrió y por ella entró Anna. Inmediatamente Damon la agarró por el cuello y Anna también agarró el cuello de Damon. Ambos se miraron fijamente mientras se ahogaban el uno al otro y Amaya sonrió.

-Que romántico.- Bromeó y Damon soltó el cuello de Anna, a la misma vez que ella, ambos tomando respiraciones profundas mientras sus gargantas eran curadas y ambos le lanzaron una mirada a Amaya, quien se encogió de hombros y se levantó para colocarse al lado de Damon.

-Maldición.- Tosió Damon.- Eres fuerte para ser pequeña.

-Me preguntaba cuánto tardarías en encontrarme.- Apretó los labios Anna, inclinando la cabeza y tomando respiraciones profundas.

Y a partir de allí, ellos dos empezaron a hablar. Damon interrogándola, Anna respondiendole y al final acabó con Anna intentando convencer a Damon de que le ayudare y Damon negándose, en el proceso robandole el diario, aunque técnicamente no era robar ya que el diario era propiedad de Amaya. Ambos salieron del hotel y subieron al coche, Damon conduciendo hasta el cementerio y un silencio cayó sobre ellos mientras Amaya se mordía el labio nerviosamente.

oo

-¿Qué les parece?- Stefan y Elena se giraron sorprendidos hacía Damon y salieron de la tumba recién escavada con el libro en sus manos.- Esto sí que no lo esperaba.

-Ella no puede volver.- Proclamó Stefan, colocándose delante de Elena para protegerla y lanzandole miradas de pánico a Amaya.- Lo siento.

-También yo.- Admitió Damon.- Siento haber confiado por un segundo en ti.- La voz de Damon era adolorida y Amaya apretó los labios, sintiendo su dolor y caminando un poco más cerca de la escena, provocando que Stefan la mirase con completo pánico y preocupación, pero inmediatamente su mirada se centró en Damon.

-Tú no eres capaz de confiar. El que estés aquí significa que lo leíste. Y planeabas hacer lo mismo.- Replicó Stefan.

Y Damon alzó los brazos ligeramente, como si fuera obvio.- Desde luego. Porque nada más puedo confiar en mí.- Habló Damon con igual de fuera que Stefan.- Te aseguraste de eso hace muchos años, Stefan.- Su mirada parpadeó hacía Elena y Amaya.- Pero vosotras... me engañasteis.- Elena siguió mirándolo con firmeza y Amaya bajó la cabeza.- ¿Qué vas a hacer ahora? Porque si tratas de destruirlo, le arranco el corazón.- Él hizo un gesto con la cabeza hacía Amaya.

-No la matarás.- Afirmó Stefan, completamente seguro. Había visto lo unidos que estaban ellos dos y a pesar de que Damon no mantenía completamente su humanidad, sabía que Amaya era alguien importante para él. O al menos eso esperaba.

-Haré algo mejor.- En un parpadeo, Damon se había colocado detrás de Amaya y la mantuvo sujeta firmemente. Elena jadeó y se lanzó a por su hermana, pero Stefan la detuvó y miró con horror como Damon se mordía la muñeca y obligaba a Amaya a beber su sangre.- Dame el libro, Stefan. O le rompo el cuello y tú y yo tendremos una nueva novia con la cual pelearnos.

-Primero suéltala.- Ordenó Stefan, sus manos manteniendo a Elena, quien miraba a su gemela menor completamente asustada.

-El libro.- Exigió Damon.

-No te voy a dar esto hasta que ella este junto a mí.- Se negó Stefan, observando a Amaya y sintiendo la familiar sensación de culpabilidad en su pecho. Esto era su culpa. Si no hubiera metido a las gemelas en esto...

-El problema es que no creo que me lo des.

Stefan lo miró fijamente a los ojos mientras pronunciaba lentamente las siguientes palabras.- Acabas de hacer lo único que te asegura que sí.- Damon no soltó a Amaya y hizo un gesto con la cabeza hacía el suelo y Stefan cumplió dejando el libro en el suelo.

Amaya tosió ligeramente, la sangre aún atascada en su garganta y los brazos de Damon aún la mantenían inmóvil. Ella sintió como Damon enterraba su rostro en su cuello y observó como los rostros de Stefan y Elena palidecían con mucho más pánico, pero Damon no la mordió, como ellos pensaban. Simplemente plantó un suave beso en su hombro y se alejó, soltándola. Y Amaya parpadeó, moviéndose hacía adelante lentamente mientras le lanzó una última mirada a Damon.

-Ven, Amaya.- Rogó Elena, instándola a ir más deprisa.

Y Amaya se acercó, pero no fue a los brazos de su hermana. En cambio, se arrodilló y agarró el libro, girándose y volviendo junto a Damon. Y Elena y Stefan la miraron con sorpresa y confusión.- Nos has engañado.- Comprendió Stefan con incredulidad.

-Hice una promesa.- Habló Amaya, clavando sus ojos verdes en la pareja frente ella.- Y pienso cumplirla.

Con eso le entregó el libro a Damon y Damon lo agarró sin decir ni una palabra, pero sus ojos destellearon en agradecimiento. Y en un solo parpadeó para Elena, ellos habían desaparecido.

(Hace unos minutos, antes de entrar al cementerio, con Amaya y Damon)

-¿Qué crees que nos encontraremos en el cementerio?- Preguntó él, rompiendo el silencio mientras bajaban del coche.

Los ojos azules de Damon estaban ensombrecidos y como siempre, Amaya los leyó a la perfección y sin ninguna dificultad. Damon quería confiar en Stefan, realmente lo quería, pero las muchas traiciones que había sufrido, el siglo que pasó odiando a su hermano y su desconfianza hacía todo el universo, se lo impedía. Era como Elena había dicho anteriormente. Había que dar confianza para recibirla. Todos esperaban que Damon diese su confianza gratuitamente, pero nunca nadie dio le aseguró su confianza. Y Amaya...

-Me encantaría decirte que nos encontraremos a nuestros hermanos dispuestos a ayudarnos, pero… pero no creo que tengan muchas intenciones de hacerlo. Ellos mismos me pidieron que los ayudara, que te distraerá mientras ellos encontraban el libro.- Admitió Amaya y Damon agradeció su sinceridad mientras la miraba y se alejaba un poco, pero Amaya no había terminado. Ella agarró su muñeca y lo detuvo mientras esta vez fue ella quien se acercó a él.- Pero no lo hice, Damon. Puedes confiar en mí, yo te ayudaré porque hice una promesa que pienso mantener y porque eres mi mejor amigo.- Damon la miró con incredulidad, como si no pudiera creer estar escuchando esas palabras y Amaya le sonrió.- Rescataremos a Katherine.

Y Amaya quería ser la primera persona que le diera su confianza a Damon. Quería ser la primera persona que depositase toda su confianza en Damon y él con el tiempo se la devolviera, sin que se tuviera que sentir obligado a ello.

Y por ello no se apartó cuando Damon se inclinó hacia ella.

Sus frentes se pegaron juntas y Damon tomó una respiración profunda, inhalando el aroma adictivo de Amaya mientras apretaba los ojos con fuerza. La espalda de Amaya estaba presionada contra el coche y las manos de Damon agarraron su cintura, sus dedos encrespándose en la tela de su camiseta. Tomó un par de respiraciones más y en un parpadeó se había alejado, como si no hubiera pasado nada.

-Gracias, May.- Murmuró él, entrelazando sus dedos con los de ella y guiándola hacía el cementerio.- Sígueme la corriente.- Volvió a murmurar, sus oídos captando el sonido de la voz de Stefan.

oo

Damon la había dejado en su casa y Amaya había subido directa a su habitación, no teniendo ganas de enfrentarse a los regaños de Elena o a las miradas decepcionadas de Stefan. Simplemente quería estar tranquila y que su dolor de cabeza se pasará. Ella se tomó una píldora y se la tragó sin vacilar mientras se miraba al espejo de su baño. Elena y Stefan habían llegado hace un momento, por el sonido de las voces y por los pasos que vacilaban frente su puerta. Pero a ella no le importó, al menos no ahora. Mañana se enfrentaría a ellos, pero hoy solo quería descansar y pasar toda la noche desvelada por sus pesadillas.

Y justo cuando salió del baño, sintió una corriente de aire fresco golpeándola antes de que todo se oscureciera.


Os lo vuelvo a escribir aquí abajo, por si alguien no leyó lo de arriba.

ME VOY DE VIAJE CON MI FAMILIA ESTA SEMANA.

Por lo que, desgraciadamente, no podré escribir absolutamente nada, ni de esta historia ni de la otra. Lo siento mucho, de veras. Pero espero volver del viaje con más inspiración y muchas más ganas de continuar mi historia.

Aunque he de admitir que todos vuestros comentarios siempre me animan a seguir escribiendo :)

Espero que os guste el capítulo.

Se despide, ElenaDreams.