Es lunes y a pesar de eso todo a mi alrededor se siente completamente diferente, trato de pensar que es esa sensación extraña que recorre mi cuerpo, desafortunadamente no puedo obtener una explicación.

Cierro la puerta de mi casillero y la puedo ver a sólo unos pasos de mí, está concentrada leyendo un libro mientras toma un mechón de aquel rosado cabello y lo deposita detrás de su oreja, desconozco el título, probablemente sea una lectura aburrida o común pero ella lo hace parecer lo más interesante del mundo.

Ella tiene ese talento, ella puede darle belleza a cualquier cosa que toca.

Sacudo mi cabeza esperando poder deshacerme de aquella imagen que mueve algo en mi interior. Me trato de convencer que no puedo hacer algo al respecto, sin duda el pasado me marcó y ahora no puedo cambiarlo; lo hecho, hecho está. Paso a su lado y puedo detectar ese inmaculado aroma que ella siempre ha destilado, ese aroma que me recuerda a una pradera llena de flores y de viento fresco. La pierdo de vista al dar la vuelta por el pasillo que me lleva a mi aula y de nuevo esa extraña sensación recorre mi cuerpo, algo no está bien.

La clase de Kakashi nunca ha sido mi favorita pero esta vez agradezco tenerla, así podría dedicar un poco de tiempo a mi cabeza con el fin de aclararla. Sin esperarlo el recuerdo de Sakura llega a mi cabeza, aquel día en que ella tuvo el valor de decirme a la cara sus más profundos sentimientos hacia mí. Como admiraba eso de ella, nunca temía expresar todo aquello que ella sentía. La hice llorar ese día.

De nuevo la sensación extraña me invade, pero esta vez una profunda incertidumbre nubla mis sentidos por algunos segundos. Algo en interior sabe que una tormenta se acerca.

Y la tormenta entra por la puerta…

Me quedo completamente desconcertado, mi corazón comienza a latir sin piedad cuando ella me observa fijamente con completa seguridad, ignorado las preguntas de Kakashi y Naruto. Se empieza a acercar a mí rápidamente, aunque a mí me pareció condenadamente lento, con cada paso que ella daba mi corazón se aceleraba más.

Se queda parada frente a mí, no puedo apartar mi mirada de esos ojos jades que me miran con tanta decisión. Todas mis dudas y miedos se van y me levanto de mi pupitre, soy más alto que ella pero eso sólo la hace ver más frágil.

Sin previo aviso ella toca mi rostro con sus suaves manos, manos que desde hace tanto tiempo yo deseo tocar. Cierro mis ojos, su tacto es tan sublime que me permito disfrutarlo todo el tiempo que pueda.

De pronto ella comienza a hablar sin apartar su mirada de la mía.

-lamento tanto el hecho de que no podamos estar juntos así como lamento el hecho de que jamás pude hacer que una parte de ti, por más pequeña que fuera sintiera algo por mí. Desde que te conocí mi mundo entero ha girado en torno a ti y jamás me he arrepentido de ello. Siempre he sentido que a tu lado podría llegar a cualquier lugar, que a tu lado yo…-ella comienza a llorar y yo empiezo a sentir eso que por mucho tiempo escondí en mi interior- yo podría decirte que te amo cada día. Eres lo más hermoso que he conocido Sasuke, eres la persona a la que podría amar para siempre, con locura, con pasión, con todo lo que tengo.

Me quedé sin palabras, sabía lo que pasaría a continuación y sabía que una vez que pasara nada en mi vida volvería a ser igual.

-te amo Sasuke- me toma de la solapa de mi camisa y sin temor alguno junta sus labios con los míos. Una sensación celestial recorre mi alma, la misma que elimina el miedo que por años estuvo carcomiéndome. Tomo el valor necesario para corresponderle y tomar su mejilla y su cintura, retiro los residuos de las lágrimas que dejó escapar y en mi mente le prometo que jamás la haré llorar de nuevo.

Ella se separa de mis labios tímidamente, me regala la sonrisa más hermosa que alguna vez yo haya visto y decido atesorarla en mi memoria para siempre. Ahora lo entiendo, Sakura es mi luz, y yo siendo un cobarde huía de ella.

Me agradece y pone sus rosados labios en mi mejilla, que empieza a arder después del contacto. Se desprende de mi agarre y sale corriendo del aula, es cuando me doy cuenta de que todo este tiempo todos mis compañeros nos han estado observando asombrados, nadie dice nada pero Naruto me observa fijamente con aquella mirada que tiene el poder de transmitir todo.

-no tienes que decírmelo, idiota-le digo mentalmente y salgo corriendo tras de ella, ni siquiera Kakashi hace un intento por detenerme.

Cuando salgo sólo la veo al final del pasillo recostada en el suelo, su pecho sube y baja rápidamente, temiendo lo peor me acerco a toda velocidad a ella y la sostengo en mis brazos acercándola a mí. Entonces entiendo el porqué de aquella abrumadora sensación en la mañana.

Acerco mi boca a su oído mientras ella cierra lentamente sus ojos, sin querer, lágrimas comienzan a brotar de mis ojos.

- ahora sé que eres parte de mi alma, Sakura-me aferro a su ahora inerte cuerpo, es el fin, pero sé que en nuestra próxima vida la volveré a encontrar, después de todo al fin lo comprendí, siempre hemos estado destinados a estar juntos, en todas nuestras vidas pasadas y futuras, siempre nos volveremos a ver.

Días después lanzo una rosa a su tumba…

Te amo Sakura.