NozoEli
Cerrándole la puerta a Maki, quien había ofrecido su ayuda para limpiar inocentemente, Eli se giró para ver el desorden que las chicas habían dejado luego de una sesión de prácticas bajo techo. Las mesas estaban tiradas, algunas ropas aún estaban abandonadas en el suelo del salón, acercándose a recoger las cosas olvidadas, Eli se dio cuenta de las gotas de sudor que quedaron en el salón, la verdad es que había demasiado calor como para ensayar en el techo, así que las chicas decidieron hacer un ensayo bajo techo con el aire acondicionado, aún así fue casi inútil ya que el calor que generaban los cuerpos de las chicas era mucho más fuerte, pero al menos logró disipar el olor poco femenino que producían las nueve chicas encerradas, y esa era la razón por la cual evitaban este tipo de ensayos.
"¿No crees que fuiste algo dura con ella?"
La voz de Nozomi acarició suavemente los oídos de Eli. La rubia levantó la cabeza para ver a su amiga, quién comenzaba a levantar las mesas del suelo, y respondió con un tono amable.
"Es una buena chica, y se esfuerza mucho en las prácticas… además, ella es la maestra de canto del grupo, no creo que sea justo que ella ordene nuestro desorden…"
Al hablar de "nuestro desorden" Eli se refiere a lo que pasó durante la práctica de hace unas horas. Solo digamos que no fue una buena idea que Nozomi y Rin hicieran una escena sobre los escritorios solo para molestar a Umi, aunque también fue culpa de Eli por no detenerlas a tiempo.
"… ¿segura que es solo por esa razón, Elicchi?"
Eli sostuvo un top amarillo en sus manos mientras miraba hacia Nozomi, confundida por sus palabras. Pensándolo por un momento, Eli no pudo dar con una respuesta que llenara las expectativas de Nozomi.
"¿A qué te refieres? Nos quedamos para ordenar el salón, ¿no es así?"
Eli respondió de la manera más normal posible. Nozomi simplemente sonrió ante la declaración de su amiga y asintió como si fuese la respuesta que ella esperaba, por supuesto, esto solamente hizo que su corazón se estrujara con fuerza. Un poco de dolor comenzó a centrarse en su pecho, como si le recordara que Eli no estaba muy interesada en las cosas que tienen que ver con el amor, aún menos si es con Nozomi. Sus ojos comenzaban a arder y las lágrimas comenzaban llenar sus parpados, ella rápidamente limpió sus ojos para evitar ridiculizarse frente a Eli.
"En verdad… puedes ser muy densa de vez en cuando, Elicchi…"
Murmuró Nozomi inconscientemente.
"¿Dijiste algo?"
Al escuchar la pregunta de Eli, Nozomi se quedó fría y se dio cuenta de que lo había dicho en voz alta.
"N-No, no es nada…"
Eli miró a Nozomi con algo de curiosidad, pero siguió recogiendo las pertenencias olvidadas de las chicas haciendo caso omiso a su actitud extraña. Nozomi simplemente dejó las cosas como las habían encontrado antes de que ella y Rin las destrozaran durante la práctica.
La chica de cabello morado vio hacia la puerta principal de la escuela a través de la ventana, el sol de la tarde iluminaba hermosamente la ciudad de Tokyo, aún más el animado y muy conocido Akiba, donde ella y Eli caminaban a diario, y donde ella deambulaba por sí sola de vez en cuando para sentir los puntos de poder que ella reconocía. Nozomi admiró el celaje que parecía una obra de arte que podría valorarse por más de un millón de yenes, pero a ella le parecía la cosa más relajante que podría ver en este momento, eso y aquel dragón dentro de un torbellino que la visitaba de vez en cuando.
"Es precioso, ¿cierto?"
La voz de Eli la sacó de sus pensamiento y se dio cuenta que la rubia estaba de pie junto a ella admirando el mismo sol que caía lentamente por el horizonte. Al girar a verla de reojo, su aliento fue robado en tan solo milésimas de segundo, su cabellera relucía como el oro más valioso que pudiese encontrar en la tierra, no, en el universo. Su rostro perfecto sonreía al ver la gran escena que Nozomi había olvidado al perderse en las facciones de su amiga… ¿ella en serio solo la miraba como su amiga? Han pasado por muchas cosas juntas, y los sentimientos de Nozomi ya estaban dirigidos hacia su Eli, pero ¿ella aceptaría lo que Nozomi tenga que decirle? ¿Correspondería a su declaración como tantas veces lo ha soñado? ¿O la rechazará como en muchas de sus pesadillas? Las preguntas daban vueltas en la cabeza de nozomi, haciendo que su mente se volviera más y más brumosa e insegura de sí misma.
"Si…" dijo Nozomi con algo de dificultad.
Aquellos zafiros con los que Ayase Eli había sido bendecida n sus ojos voltearon a ver a Nozomi, la mirada tan dulce y segura de Eli hizo que su cabeza diera muchas vueltas, su estómago explotó como miles de mariposas en un solo instante, era como si Eli pudiera leerla como un libro abierto.
Nozomi comenzó a acercar su mano a la de su amiga inconscientemente para sujetarla como lo ha vivido en su cabeza miles de veces, sin que Eli se diera cuenta.
"Elicc—"
El movimiento de su boca fue interrumpido por un sonido muy fuerte en el salón de al lado. Ambas giraron a ver lo que sucedía, aunque solo miraban hacia la puerta que separaba los salones. Nozomi reaccionó del trance en el que había entrado y regresó la sonrisa, algo forzada, a su rostro.
"Vaya, parece que esas chicas no pueden estar quietas por un momento ¿verdad?"
Luego de decir esto de la forma más calmada posible, Nozomi comenzó a caminar hacia la puerta para asegurarse que esas dos chicas, Nico y Maki, no se estén matando una a la otra. Aunque muchas cosas venían a la cabeza de Nozomi con solo pensar en que ambas están solas.
Ella continuó caminando hacia la puerta normalmente, imaginando muchas situaciones en las que Nico y Maki estén, pero cuando iba a tocar la perilla de la puerta todo se volvió negro, aquella luz hermosa desapareció. ¿Acaso fue robada? ¿O quizás Amaterasu, la diosa del sol, había vuelto a su cueva?
"¿E-E-Elicchi?"
Irónicamente, usando la oscuridad como su arma, Elicchi usó una de las blusas abandonadas por las chicas para vendarme los ojos, solo podía sentir la perilla en la punta de mis dedos el resto de cosas se habían esfumado de mi mente, luego siento como si algo rodeara mi cintura, como si un par de cobras me apresaran fuertemente. Mi corazón comenzó a acelerarse al mismo tiempo que sentí el cuerpo de mi amiga completamente pegado al mío, resaltando aquellas protuberancias que he soñado con besar en mis sueños más lujuriosos, siendo eso lo más inocente que he hecho con ella.
"A dónde crees que vas, Nozomi"
Sentía su respiración justo en mi oreja, mis piernas se debilitaron al escuchar su voz tan seductora tan cerca de mí, como un conjuro maligno
"¿Acaso tratas de ponerme celosa siempre?"
"Y-Yo… yo…"
Sus delicadas manos comenzaron a frotar mi vientre lentamente enviando escalofríos a través de mi espalda. Mi cara se había tornado completamente roja, sabía eso sin tener que verla ya que mi temperatura estaba muy elevada.
"porque si es así entonces… lo lograste…"
Elicchi dijo eso último en un susurro lo más cerca que pudo de mi oído. Ya no podía hablar, mi cuerpo temblaba sin descanso y mi respiración se había vuelto errática.
"¿sabes? He visto como jugueteas de esta forma con Nico…"
Ella llevó sus manos por debajo de mi blusa hasta mi sostén, se apoderó de aquellos senos que tanto presumo, era como si ella tuviera el poder sobre mí, la primera vez que su enormidad era una gran desventaja. Podía sentir como sus manos se hundían en ellos como un par de pudines.
De alguna forma de la que no me había dado cuenta, mí sostén de color púrpura combinado con diseños negros ya estaba en el suelo y mi blusa estaba completamente desabrochada, estaba completamente expuesta.
"Aahhh~"
Un sonido muy extraño escapó de mi boca inconscientemente, el contacto de su piel sobre la mía se sentía muy bien, comenzaba a causarme reacciones muy diferentes a lo que había sentido hasta ahora.
"… no te imaginas las veces que jugué conmigo misma imaginando las cosas que podríamos hacer a solas, al igual que ahora… algo así."
Elicchi apretó con sus dedos mi pezón izquierdo, una corriente eléctrica muy fuerte recorrió mi cuerpo al mismo tiempo que mi pierna derecha se levantó y golpeó la puerta fuertemente.
"Aah~"
No podía evitar esos sonidos de placer, cuando ella me toca se siente tan bien que no me puedo detener. Estoy completamente a merced de esta bruja tan perfecta y erótica. Luego su mano derecha comenzó a bajar lentamente acariciando mi piel blanca hasta llegar a la orilla de mi falda.
¡¿Ella planea llegar hasta allí?!
Me quedé congelada, pero de cierta manera ansiosa.
"Oye, Nozomi. ¿Sabes por qué hago esto?"
Su voz se escuchó de nuevo, esta vez haciendo un eco místico que rebotó en todo el salón. No respondí a su pregunta, por lo cual ella continuó.
"es porque… yo… Te amo, Nozomi…"
Me quedé paralizada al escuchar sus palabras.
"Te amo, y lo he hecho desde hace mucho tiempo, pero no hallaba la manera de decírtelo"
Las lágrimas cayeron de mis ojos incluso antes de que las pudiera sentir, seguí temblando, pero esta vez por una razón diferente. Mis piernas perdieron sus fuerzas completamente y caí al suelo suavemente, estaba de rodillas.
"¡Nozomi! ¡¿Estás bien?! ¡Lo-lo lamento mucho! Yo no quise lastimarte, solo no sabía la manera en la que debería decirte lo que sentía y esta fue la única manera que se me ocurrió… un ataque frontal… en verdad lo lamento mucho, Nozomi…"
Me quité la blusa que tenía sobre los ojos y vi nuevamente aquella luz anaranjada tan bella que bañaba perfectamente a Elicchi, sus ojos azules estaban alterados como si creyera que me había hecho algo malo.
"Tú… debes odiarme ahora, y lo entiendo si no quieres volverme a ver, me aproveché de ti, pero no soportaría ver que otra persona te alejara de mí, puede sonar un poco egoísta, pero te quería solo para mí no quie—"
Interrumpí su balbuceo con mis labios, un beso profundo y sincero, comunicándole que siento exactamente lo mismo que ella. Sus ojos se abrieron como platos y estaban perdidos en los míos, pero poco a poco se fueron cerrando hasta que las dos nos concentramos en los labios de la otra, aceptando los sentimientos de ambas y olvidando aquello que nos rodeaba. Solo nosotras existíamos en este momento.
Luego de unos segundos ambas nos separamos y admiré sus ojos por milésima vez.
"Te amo mucha más de lo que te imaginas, Elicchi"
"… Nozomi…" sus lágrimas cayeron.
No me pude contener más. Ella me atacó de primero, así que es hora de mi respuesta; me saqué la blusa desabrochada revelando mi torso y me abalancé contra ella, con su espalda contra el suelo deshice su corbatín y abrí su blusa mientras unía nuestros labios nuevamente, esta vez entrando hasta las profundidades de su boca, explorando cada centímetro y disfrutando cada momento con ella, luego de deshacerme de su sostén bajé hasta la altura de aquellos pechos que tanto soñé, estaban frente a mí en este momento, eran blancos y hermosos con una punta rosada erecta, no pude contenerme y llevé mi boca hasta esto.
"AAaah~ No-Nozomi~"
Los gemidos de placer de Elicchi simplemente me daban más fuerzas para continuar. Llevé mi mano por debajo de su falda trazando un camino hasta su jardín secreto.
"Aaaah~~"
Comencé a acariciar ese lugar sintiendo otra protuberancia en mis dedos, y como poco a poco se humedecía, al igual que yo.
"No-Nozo… mi, Aaaah~"
Separé mis labios de su pecho dejando un hilo de saliva, el cual limpié con mi mano libre, logrando sentir como el cuerpo de Elicchi convulsionaba fuertemente. De su boca caía un poco de saliva por lo que me acerqué y la limpié con mi lengua para sellar nuestros labios de nuevo. Al separarnos pude apreciar su cara completamente erótica y su respiración errática. Así que esto era suficiente para hacerla sentir bien, entonces seguiría así durante horas.
"Te amo, Elicchi"
"Te amo, Nozomi… siempre lo he hecho"
Era lo más feliz que me había sucedido en toda mi vida y quería que durara por mucho tiempo.
Entonces escuchamos la puerta del salón, la que da hacia el pasillo, abrirse suavemente. Lo que encontramos fue una Kotori-chan completamente sonrojada y perdida, pero tenía sentido ya que ella era la dueña de la blusa que me había apagado las luces hace unos minutos así que la tomé y la llamé, sin importar la situación tan comprometedora en la que Elicchi y yo estábamos.
"… Nozomi ¿Qué estas…?" murmuró la chica debajo de mí.
"¡Ah, Kotori-chan! ¿Buscabas esto?"
Al escuchar su nombre, Kotori-chan se sorprendió al ser llamada de repente. Con un gritito muy adorable salió de su trance y se giró para vernos, pero se congeló nuevamente, y no era para sorprenderse. Su rostro se tornó aún más rojo de lo que ya estaba y lo cubrió con ambas manos.
"wawawawawa…. ¡AAaaaaaaahh!"
Con un grito totalmente adorable como el primero, Kotori-chan salió corriendo del salón a toda velocidad. Luego sucedió algo más.
"¿Qué le pasa a Kotori? ¿Por qué salió corriendo de esa…manera…?"
Umi-chan también entró al salón, aparentemente la estaba ayudando a buscar su blusa de práctica.
"¡Ah~! ¡Umi-chan! ¿Podrías darle esto a Kotori-chan?"
Pero antes de poder siquiera terminar de decir esto, Umi-chan cayó al suelo como un saco de papas, desmayada.
Elicchi estaba pálida, un cambio de color muy brusco, de rojo a blanco, en tan solo unos momentos.
"Nozomi… tú… ¿no habías cerrado esa puerta?"
"¿Eh? Parece que lo olvidé~" dije inocentemente, aunque en realidad no esperaba que Elicchi hiciera algo como eso.
"y tú… ¿no podrías haber dicho algo para detenerme?"
Ho oh, está enojada~
"Pero si lo hacía entonces no podría haber visto tú lado posesivo~"
Ahora está temblando, ¡Que linda!
"¡Nozomi!"
Con un grito furioso, ella se levantó y comenzó a perseguirme.
"¡Kyaaa! ¡El amor de Elicchi duele~!"
Aunque terminamos de esta manera de nuevo, ambas sabíamos nuestros sentimientos, y nos amábamos una a la otra. Las cosas están por ponerse más divertidas de ahora en adelante, junto a la chica que amo.
