Rin/Pana

Flores… flores muy bellas que adornaban el lugar hermosamente, su perfume daba la sensación de tranquilidad que muchos añorábamos en este momento, uno de los más tensos y esperados por todas nosotras. Las voces de las personas hablando hacían un eco algo insoportable, todo esperábamos ansiosamente el gran momento. Yo estaba nerviosa ya que no la había visto desde ayer, no quería arruinar la sorpresa, además no se guardar bien un secreto.

"Shh, ahí viene"

Escuché la voz de Eli-chan susurrar. Al mismo tiempo, las puertas del fondo se abrieron lentamente, la luz del sol iluminó en un instante todo el lugar, las paredes blancas y las bancas alineadas a los lados, todas llenas de personas, hasta adelante estaban algunas personas especiales, incluidas las chicas de μ's. Algunos de los pétalos en la alfombra roja que adornaba el pasillo por donde ella caminaría para llegar hasta aquí.

"Kayocchin…"

Suspiré al verla, su cabello atado en una hermosa trenza que se unía detrás de su cabeza, sus hermosos ojos eran escudados por aquellos anteojos que siempre uso, los que extrañé por mucho tiempo. Con solo ver su rostro era suficiente para quedarme sin aliento, y verla con ese vestido blanco hacía que mi corazón se acelerara en un instante.

Todos los presentes en la iglesia se quedaron en silencio y se pusieron de pie al ver a la estrella principal. Ella, Koizumi Hanayo, a quién yo había conocido desde hace mucho tiempo, estaba caminando lentamente sobre aquella alfombra de color carmín hacia el altar un ramo de flores blancas era sostenido con gran delicadeza por sus manos, su rostro estaba cubierto por un velo del mismo color blanco que el de su hermoso vestido que resaltaba su figura tan femenina, todo lo contrario a mí.

Cada paso que daba retumbaba dentro de mi cabeza, era como si solo ella existiera para mí. Luego de unos minutos ella llegó hasta donde yo estaba, me vio con gentileza y me dedicó una sonrisa con mucho cariño.

"Rin-chan…"

Ella dijo mi nombre como siempre lo ha hecho, mi rostro se calentó al ver sus hermosos ojos, esos en los que siempre me he perdido. Ella es perfecta en todo el esplendor de la palabra, los suspiros que me roba y las noches que me han faltado por pensar en ella. Todo lo que anhelaba se resume en este momento.

"… Rin…"

La voz de Maki-chan me regresó a la realidad, pues aunque ella caminó lentamente hasta el altar, me perdí en ella de nuevo, Mi deseo es poder estar junto a ella en ese altar, unirnos y formar algo juntas…

… Pero ese no es mi lugar…

"¡Ah! ¡Lo siento mucho-nya!"

Con un leve sonrojo bajé del altar dando dos pasos hacia atrás, quedando junto a Maki-chan.

Así es, mi mejor amiga se estaba casando, su boda había sido preparada por las demás chicas, incluso la ayudaron a elegir un vestido y demás cosas, pero nadie me dijo nada hasta que el día se aproximaba. Aparentemente no confían en mí, pero no es mi culpa ser tan amigable con el novio de Kayocchin…aquel que me ganó la carrera del amor.

El padre que oficiaba la boda comenzó con las frases típicas, en ese momento mi mente se fue al pasado, al verla así recordé mi idiotez de ese entonces, tenía solo quince años, no sabía lo que quería en realidad. Para mí, Kayocchin era mi mejor amiga, alguien muy preciado junto con las otras chicas del club de idols, pero era demasiado inocente y no veía lo que tenía enfrente. Cuando Nico-chan, Nozomi-chan y Eli-chan se graduaron pude ver lo que muchas sentían, luego de unos años comprendí por qué Maki-chan y Nico-chan desaparecieron un momento, y por que cuando entramos a nuestro segundo año, Maki-chan comenzó a usar un listón rojo como diadema. Cuando entramos a nuestro tercer año Kayocchin comenzó a distanciarse, aunque aún era la presidenta del club de investigación de Idols, su presencia era solo en las reuniones administrativas, yo me encargaba de las practicas del grupo que lideraba Alisa, la hermana menor de Eli-chan, también estaba la hermana menor de Honoka-chan, pero a ella no se le miraba tan determinada como a Alisa. Pero viendo a estas dos me di cuenta de algo, la manera en que ambas interactuaban juntas sin importar como las vieran sus compañeras. Me di cuenta del por qué mi corazón se aceleraba cuando estaba con Kayocchin, por qué las horas que no le veía solo ella residían en mi mente, incluso por qué me uní al club de investigación de Idols.

Me di cuenta que no era más que una cobarde, oculté mis sentimientos y jamás pensé en lo que Kayocchin sentía, nunca supe si ella se sentía de la misma manera, o si solo eran mis locas ilusiones. Al final, el año escolar se acabó más rápido de lo que pensaba, era el momento de que las últimas tres miembros de μ's dejaran aquella academia por la cual lo dieron todo, a la cual le habían dado un futuro mejor. Luego de la ceremonia de graduación, decidí decirle lo que sentía a Kayoncchin, todo de lo que me había dado cuenta. No era raro que ella desapareciera, pero pensé que solo estaba recordando algunos momentos de la academia. No pude haber estado más equivocada. La encontré junto a un árbol cercano a la entrada de la academia, el destino puede ser cruel con muchos, pero no pensé que fuera tan despiadado como muchos lo describen. Allí estaba ella, acompañada por un chico alto de cabello marrón profundo que unía sus labios a los de ella. Me quedé paralizada, mis hombros se sintieron pesados, mi estómago se revolvió fuertemente y el pecho comenzó a dolerme, sin saberlo mis ojos se llenaron de lágrimas y comenzaron a caer sin cesar. Ni siquiera tuve la oportunidad de confesarme, ella jamás escuchó mis palabras, pero supe que todo había terminado para mí, no, jamás había empezado.

Así pasaron los años, kayocchin se olvidó de mí hasta que un día nos dimos cuenta que íbamos a la misma universidad, ella estudiaba una carrera en administración y recursos humanos ya que quería llegar a ser representante de Idols, su novio, cuyo nombre también es Rin, estudiaba algo sobre computadoras, mientras que yo opté por la veterinaria. La relación de ambos parecía estable, aunque dentro de mí, muy, muy dentro de mí, esperaba el día en que terminaran para volver a tener una oportunidad, se que suena muy egoísta, y es algo que una buena amiga jamás diría, pero simplemente me sentí frustrada, pero aquí estamos el día de hoy, y como si fuera poco, Kayocchin me pidió que fuera una de sus damas de honor junto con Maki-chan, ya no podía más. Aquí se acabó todo, solo desaparecería como si nunca la hubiese conocido, estos sentimientos que aún albergo y lucho por olvidar, ni siquiera muestran señas de querer irse, así que me iré luego de la recepción de la tarde.

Regresé a la realidad cuando todo estaba terminando, aquella mítica frase que temí todo este tiempo llegó.

"Puede besar a la novia"

Simplemente cerré los ojos. Cuando escuché los aplausos de todos los presentes solo imité este acto con una sonrisa en mi cara, como una máscara, pero mis ojos eran otra historia, una lágrima escapó de mi ojo izquierdo, y Maki-chan se dio cuenta de esto.

"¿Estás bien, Rin?"

Solo asentí con mi cabeza.

"Estoy muy feliz por Kayocchin, solo es eso…"

Los festejados se alejaron por el pasillo rápidamente, la veía correr tan feliz, esa sonrisa que nunca compartirá conmigo.

La recepción se celebraba en un edificio muy alto, no recuerdo su nombre, pero sé que está en el centro de Tokio. Pude averiguar algunas cosas con las chicas luego de conversar un rato para tratar de olvidar mis problemas, junto con una botella de champagne muy fuerte, incluso algo de Vodka que Eli había traído a escondidas.

Salí al balcón por algo de aire, la lluvia comenzaba a caer, pero eso fue lo que menos mi importó, allí con la copa en mi mano, veía las luces de la futurística ciudad mientras me ahogaba en alcohol. Mi teléfono comenzó a sonar con un tono demasiado monótono como para recordarlo bien, vi que era de parte de mi clínica, uno de mis asistentes me llamaba. Aunque estaba en un estado deplorable debido a mi ebriedad, no podía evitar mi trabajo. Contesté.

"Hola, Chinatsu-chan ¿Sucede algo?"

"¿Doctora Hoshizora? Esto… sé que está en la boda de su amiga pero…"

Esa palabra de nuevo, "Amiga", no tienes por qué recordármelo…

"… Él… murió…"

Esa fue la gota que derramó el vaso.

Kayocchin y yo habíamos adoptado un pequeño gato durante nuestro segundo año de preparatoria, estaba sorprendida de que hubiera vivido tanto tiempo, incluso comencé a tomar algunos medicamentes y varias precauciones para poder cuidar bien de él, pero hace unos días enfermó, luché junto con mi equipo de la clínica para poder salvarlo, incluso parecía que estaba mejorando, quien diría que el único día en que le quito la vista de encima, el pobrecillo sucumbiría ante las garras de la muerte.

"… ¿Doctora?..."

La voz de Chinatsu al teléfono me sacó de mi trance.

"… Ah… si, gracias por decírmelo… sabes cómo proceder, Chinatsu-chan…"

La voz al otro lado se ocultó por unos segundos para luego responder con un tono algo preocupado.

"Si, doctora, como ordene…"

Dejé el teléfono sobre una mesa que estaba junto a mí, y no pude más, mis piernas perdieron fuerzas al mismo tiempo que las lágrimas se derramaron de mis ojos. Un grito desgarrador salió de mi boca al mismo tiempo que un rayo se llevó todo el sonido a la distancia, las gotas de lluvia cayeron sobre mí y se mezclaron con mis lágrimas. Abracé mis rodillas tratando de crear un refugio que inútilmente me resguardaba de la lluvia. Esta vez nadie vendría a mí para darme una mano, todos estaban adentro, felices por la pareja recién casada.

Es irónico como el destino te puede destrozar en un solo momento, y el hecho de que aquel gatito que nos mantenía unidas había muerto es una analogía muy cruel para sentenciar que aquí es donde ella y yo separamos nuestros caminos para siempre. Solo seguía sollozando bajo la fría lluvia que arruinaba todo lo que había tratado de enmascarar detrás de un vestido femenino de colores alegres y algo de maquillaje. Era un desastre total. Vi hacia arriba luego de unos minutos, dejé de llorar, pero ya nada se sentía igual, me sentía pesada y vacía, eso que estaba sentado junto al barandal ya no era una persona, era una carcasa vacía que no sabía a dónde ir.

Luego de unas horas la fiesta terminó, pero yo seguía sin moverme, solo hasta que un encargado me vio logré levantarme de ese lugar que me vio caer. Estaba empapada, pero no le presté atención a eso, no importaba. Bajé del lugar en donde se llevó a cabo la recepción de la boda, era cerca de las 3 de la madrugada, no había nadie en el Lobby, o eso pensé, cuando estaba a punto de salir del lugar una voz habló con algo de alteración.

"¡Rin! ¡¿Dónde demonios estabas?! ¡Te estábamos buscando!"

Solo por ese tono pude reconocer que era Maki-chan, no giré ni siquiera a verla, no me moví de la puerta.

"¿Rin? ¡Estas empapada! ¡¿Qué rayos sucedió?!"

Sin moverme, respondí.

"Aquel alegre y hermoso cielo estrellado fue ocultado completamente por las nubes oscuras… Lo vi morir, Maki-chan… Lo vi morir…"