Resumen: Después de "El amor se desvanece, el mío lo hizo" Rose pasa por unos días de autocompasión pero cansada de esconderse decide hacer algo con su vida. Las inseguridades y problemas que Dimitri enfrenta serán invisibles a los ojos de todos excepto de Rose, pero él no la quiere cerca ¿Qué hará ella al respecto?


Juntos contra todo.

Tres días pasaron desde las horribles palabras que Dimitri utilizó para romper mi corazón de una vez y por todas. Mi alma se encontraba rota, mi interior era completa oscuridad. Luego de llorar mi corazón herido por horas, decidí terminar mi relación con Adrian y dedicarme completamente a mis deberes como guardiana, no dejaría que me vieran débil, no huiría ni me escondería, aunque mi cabeza me decía a gritos que saliera de allí, que dejara todo este dolor atrás; pero yo sabía mejor… huir no serviría de nada, escapar no haría que mis sentimientos desaparezcan.

Decidí no contarle a nadie lo ocurrido en aquella iglesia, en especial a Lissa. Lo sé, es mi mejor amiga pero luego de salir corriendo de la iglesia ella no paro de reprocharme por medio del enlace porque seguía molestando a Dimitri cuando él necesitaba tiempo y espacio lejos de mí. Decir que eso no dolió sería una completa mentira, y es por eso que decidí mantener silencio sobre las palabras dichas en aquel lugar, tal vez por orgullo o tal vez por miedo de saber que en este momento los únicos sentimientos que tenían importancia eran los de él.

Era la mañana del lunes (noche para lo humanos), tome una ducha rápida, me coloque mi ropa interior, un jean ajustado, una camiseta negra y mi abrigo. Salí de mi cuarto y me dirigí al cuartel de guardianes. Allí me encontré con Hans que me esperaba con mis papeles, ya era la guardiana oficial de Lissa. Luego de eso me dirigí en busca de un café y después iría a darle las noticias a Lissa. Entre, fui hacia al mostrador y pedí mi café. Mientras el chico lo preparaba no tuve ni que voltear para saber que él se encontraba allí, su olor me envolvía de manera hipnótica, pero me negué a mirarlo ¿La razón? Creo que me derrumbaré aquí mismo si lo observó. Le pagué al chico y gire sobre mis talones en dirección a la puerta, estaba por hacer una escapada perfecta cuando uno de sus guardianes me hablo, no recordaba su nombre. –"Hey Hathaway ¿Irás a la nueva reunión sobre la ley Dhampir?"- Me pregunto con una sonrisa en el rostro y le dio un codazo en el estómago a su compañero. –"Deberías haber visto las verdades que le canto a la Reina."- Me guiño un ojo y solté una pequeña risita, este guardián ya me cae bien. –"No creo que me dejen entrar después de la última vez… Supongo que tendré que buscar otros métodos para luchar contra esa estúpida ley."- Le devolví el guiño. –"¿Qué ley?"- Por como amaba su voz. 'no lo mires, no lo mires.' Creo que mi mirada reveló algo porque el guardián que estaba con él, aquel que estaba hablando conmigo, rápidamente le contestó a Dimitri la pregunta, supongo que sus palabras en la iglesia no habían pasado desapercibidas para ellos. Le dedique una sonrisa de agradecimiento y él respondió con un leve asentimiento. –"Supongo que nos veremos por ahí Guardián…"-

-"Vólkov… Alek."- Me sonrió, no era como un coqueteo sino más bien una sonrisa amistosa.

-"Otro ruso…"- Respondí y gire mis ojos. Todos reímos, bueno excepto Dimitri, aún no había volteado a verlo, lo que era un logro. –"Nos vemos… Por ahí Alek."- Le dedique una sonrisa encantadora antes de retirarme, era momento de dar las buenas noticias.

Me fije en el vínculo y ella se encontraba en su cuarto hablando con Christian, me apresure antes de que comenzaran a succionarse la cara. –"Hola tortolitos."- Dije con mi mejor sonrisa pícara, ellos se veían incómodos, no habían arreglado por completo sus cosas pero yo sabía de los besos robados que compartieron desde que Dimitri los secuestro. Christian se aclaró la garganta –"¿Qué tal Rosie?"- Trate de levantar una ceja pero ambas lo hicieron. –"Ya sabes que sucederá contigo si sigues llamándome así."- Lissa estaba por reprendernos cuando alguien entro por la puerta. –"¿Le dijiste la buena noticia Hathaway?"-

-"¿Qué noticia?"- Lissa preguntó preocupada, su cabeza iba a mil por hora.

-"Estaba por hacerlo Castille pero interrumpiste mi momento."- Le saque la lengua y me acerque a Lissa sacando los papeles de mi bolso y entregándoselos. Ella dejó salir un chillido una vez que termino de leerlos y ya estaba preparada para cuando sus brazos rodearon mi cuerpo. –"No puedo creer, ya eres oficialmente mi guardiana."- La felicidad de Lissa era abrumadora, y yo quería sentirme igual pero no podía lograrlo, era como si la capacidad de ser feliz se hubiera esfumado de mi vida, así que hice mi mejor esfuerzo por simular entusiasmo. –"Lo sé Liss, pero sabes que me tengo que tomar esto enserio ¿Verdad? Me refiero a más que antes…"- Esto pareció darle un golpe de realidad y se separó ligeramente de mí.

-"Lo sé Rose, pero eso no quiere decir que no podamos pasar el rato ¿Cierto? Me refiero… Aún podremos ir de compras y esa clase de cosas."- Ugh ir de compras era lo que menos me gustaba en el mundo.

-"Supongo, en mis tiempo libres Liss."- Dije tratando de mantener una sonrisa en mi rostro. Era difícil, lo único que tenía ganas de hacer en mi tiempo libre y en este preciso momento era estar sola… Ella lo pensó un momento antes de que la sonrisa vuelva a su rostro, para luego ser cambiada por una expresión de incomodidad.

-"Dimitri."- Dijo en una suave voz y con una pequeña sonrisa, no había notado su presencia detrás de mí y la razón era que estaba muy concentrada tratando de mantener mi fachada. Aparte mi mirada de la de Lissa. –"Será increíble Rose, ya lo veras."- Dijo recuperando su entusiasmo.

-"Maravilloso…"- Dije con sarcasmo pero ella o no lo noto o no le dio importancia. –"Debo irme Liss, yo em.., tengo que preparan algunas cosas, mañana estaré aquí a primera hora como tu guardiana oficial."- Le di un último incómodo abrazo y me retiré de allí tratando de no mirarlo, pero ese no fue el problema, porque cuando estaba pasando por la puerta él solo se había movido un poco y nuestros brazos se rozaron. Mentiría si dijera que no sentí nada, la electricidad que su roce provocaba en mí aún ardía en mi piel.

No tenía ganas de volver a mi cuarto por lo que me dirigí al gimnasio, allí en un locker tenía unos leggins. Me cambié, puse mis auriculares y comencé a descargarme con un saco de box. Habían pasado unos minutos cuando sentí una mano en mi hombro. Frené y quite mis auriculares al momento que volteaba para ver de quien se trataba. –"¿Descargando sentimientos embotellados Rose?"- Preguntó con una sonrisa adornando su rostro.

-"Exactamente eso Alek…"- Respondí soltando un suspiro y él me dedicaba una sonrisa comprensiva.

-"Te entiendo, créeme."- Lo mire a los ojos y pude ver cierta tristeza en ellos, pero no iba a preguntar, apenas nos conocíamos y si él quería compartir lo que sea conmigo lo haría en su tiempo.

-"¿No deberías estar con Dim- Belikov?"-

-"Hoy llegaron nuevas órdenes, solo necesita un guardián. Estoy en mi tiempo libre."- Asentí solo una vez y me quede pensando un momento.

-"¿Quieres descargar tus sentimientos embotellados? Podríamos convertir esto en una pelea."- Sonreí y él rió.

-"Claro. He oído mucho de ti Hathaway, sería un honor pelear contigo."- Hizo una reverencia ridícula que me hizo reír, era fácil hablar con Alek y se sentía bien tener a alguien que sabía por lo que estaba pasando pero no preguntaba nada. Comenzamos a rodearnos él uno a otro, luego de unos minutos el lanzo un golpe y así comenzó la pelea. Duró varios minutos, pero al final terminé ganando. Estábamos tirados en el suelo uno junto al otro, recuperando el aliento. –"No estoy seguro de querer lidiar de nuevo con tus sentimientos embotellados Hathaway."- Golpeé su brazo y él rió. Me puse de pie y le estire mi brazo para ayudarlo, Alek lo tomo pero no esperaba que me jalara haciéndome caer al piso. –"Ahora gane yo."- Dijo a la vez que reía. –"Eso no se vale Alek y lo sabes… Mira sé que quieres ser igual de asombroso que yo pero enserio yo que tu tendría otros sueños porque ese es imposible."- Él parecía estar buscando algo a mi lado y detrás de mí, fruncí el ceño. –"¿Qué buscas?"- Pregunté.

-"Tu humildad."- Entrecerré mis ojos e intente darle una mirada enojada pero en unos segundos ambos comenzamos a reír. Comenzamos a lanzarnos comentarios sarcásticos y riendo hasta que la panza me dolía, pero nuestras risas fueron detenidas cuando la puerta del gimnasio se abrió. –"Es hora de tu guardia Vólkov."- Cuando mire a la puerta allí estaba Dimitri con su otro guardián, lucía enojado, me pregunto qué le habrá sucedido. –"Dame 5 que me doy una ducha y tú deberías Hathaway estás sudada."-

-"Puff, yo no sudo, yo brillo."- Le dije dando una pequeña palmada en el rostro.

-"Oh ¿De veras? Debes enseñarme a hacer eso."- Él dijo mientras caminaba a mi lado hacia las duchas.

-"Ya te dije Alek, nunca serás tan asombroso como yo."- Y con eso nos dividimos, nos encontramos fuera ya duchados y cambiamos. Dimitri caminaba de un lado a otro murmurando incoherencias, miramos a su otro guardián pero él solo levantó los hombros y moduló con su boca un 'ni idea'. –"¿Dimitri estas bien?"- Pregunte mientras me acercaba, él se detuvo en seco y me dedicó una mirada fría y enojada. Todo el buen humor que había logrado con Alek desapareció con solo esa mirada. –"No sé ni para qué pregunto."- Murmuré por lo bajo y giré para saludar a Alek. Él se acercó a mí y me envolvió en sus brazos, no teníamos esta clase de confianza pero sé que lo hizo para poder decirme al oído. 'Trata de no dejar que esto de afecte.' Me aleje de él y le dedique una pequeña sonrisa antes de salir por la puerta.

De esa manera pasó el resto del mes. Por las mañanas y tardes estaba de guardia, y luego entrenaba y peleaba con Alek. Cada vez que cruzaba a Dimitri tenía que lidiar con sus miradas frías y pude notar como cada vez más lucía enojado. Un día me encontraba caminando por la corte cuando fui absorbida por la mente de Lissa.

-"Dimitri ábreme por favor."- Lissa se encontraba en la puerta de la habitación de Dimitri y por su frustración supe que estaba golpeando hace rato. Fuera de la habitación Alek estaba parado. Lissa estaba por irse pero la puerta se abrió de pronto.

-"¿Qué quiere Princesa?"- Dijo formalmente tratando de esconder su irritación.

-"Hablar contigo ¿Puedo?"- Dijo ella señalando la puerta pero él se apresuró a salir, cerrando la puerta detrás.

-"Estoy algo ocupado. Dime que necesitas."-

-"Quiero saber que sucede, hace varios días te noto… enojado ¿Sucedió algo? Sabes que puedes hablar conmigo."-

-"Lo sé Princesa, pero todo está bien."- Lissa lo dudo un momento, pero yo no, algo estaba realmente mal con él, tenía unas enormes ojeras y en sus ojos podías ver que llevaba días sin dormir. Sin embargo ella acepto su respuesta y asintió lentamente dedicándole una leve sonrisa.

-"Okey. Me iré ahora, pero sabes que puedes contar conmigo."- Con un leve asentimiento Dimitri se dio la vuelta metiéndose a su cuarto.

Decidí que era momento de saber qué diablos pasaba con Dimitri y aunque él no quisiera hablar conmigo poco me importaba, lo haría hablar, porque pese a todo aún me preocupaba por él, por un demonio aun lo amo con locura y odiaba verlo así.

Una vez en la puerta de su cuarto divise a Alek y él a mí. –"No te pongas tan contento. Siento romperte el corazón pero no vengo a verte a ti."- Sonreí pícaramente y él devolvió el gesto.

-"Sin problemas Rose, solo sonreí porque estaba disfrutando lo bien que te queda esa camiseta."- Entrecerré mis ojos, antes de sonreír aún más.

-"Oh calientas mis corazón con tus dulces palabras, lamentablemente sólo puedes ver pero no tocar."- El soltó una carcajada y yo también. Estaba a punto de golpear la puerta cuando un muy enojado ruso la abrió tomándome por sorpresa, estaba a punto de decirme algo pero me adelante. –"Oh hola Camarada ¿Puedo pasar? Gracias."- Dije mientras lo hacía a un lado y entraba en su cuarto. Lo que vi me tomó por sorpresa. La habitación era un desastre, ropa tirada, la cama deshecha, muebles rotos ¿Qué demonios había sucedido? –"No sabía que había un tornado."- Dije tratando de calmar el ambiente.

-"¿Qué quieres?"- Dijo en una voz fría y dura. Traté de no tomármelo personal y me tiré en su cama inspeccionando mis uñas.

-"Oh nada, solo saber porque te comportas como una perra con todo el mundo."- Mi pregunta pareció tomarlo por sorpresa pero rápidamente volvió a su máscara de guardián.

-"No es de tu incumbencia. Ahora déjame solo."- Dijo señalando la puerta al momento en que tomaba asiento en una silla y se cruzaba de brazos. Hice como si lo pensara.

-"No."- Pude ver el enojo salir por sus poros y esto era suficiente. Me puse de pie y me acerque a él sin decir una palabra. Él giró su rostro alejándolo de mí pero eso no me detuvo, una vez frente a él su semblante volvió al mío, su mirada era fuerte, dura y fría pero había algo más allí. Y sorprendiéndolo a él y a mí misma lo abrace. Dimitri peleo por quitarse de mi abrazo pero yo lo sujete más fuerte, poco a poco su cuerpo comenzó a relajarse al estar en contacto en el mío. Su rostro descansaba en mi estómago y comencé a sentir cierta humedad allí, él se había quebrado. Luego de no sé cuánto tiempo me aleje un poco, sequé su rostro con mis dedos y él tenía su mirada puesta en cualquier parte que no fueran mis ojos. –"Ve a ducharte, yo iré por algo de comer."- Él quiso contradecirme pero levanté un dedo y le dedique una mirada, Dimitri se cerró su boca y luego de unos segundos se puso de pie y entró al cuarto de baño. Yo por mi parte abrí la puerta y le pedí a Alek que nos trajera algo de comer, que yo me encargaría, él me preguntó si todo estaba bien y yo asentí. Una vez que Alek se retiró me dedique a ordenar un poco el cuarto e hice la cama. Maldito suertudo tenía una cama King size, esto seguro había sido obra de Lissa. Un ligero golpe sonó en la puerta y tomé la bandeja que Alek había traído, le agradecí y le pedí que no dejará que nadie moleste. Puse la bandeja sobre la cama y espere a que Dimitri salga. Cuando lo hizo se acercó dudoso y se sentó. –"Come."- Le indique. Él hizo rodar sus ojos ante mis momentos de mandona pero no dijo nada. Una vez terminada la comida deje la bandeja a un lado y nos quedamos en silencio un largo rato. Mi mano busco la suya y la apreté. –"Rose…"- Dijo con cierta advertencia y dolor en su voz.

-"Hoy no vamos a hablar. Hoy solo vas a relajarte." Dije. Me puse de pie, envié un rápido mensaje a Eddie diciéndole que mañana no iría y tome su ordenador. Busqué una de las aburridas películas de John Wayne, bueno aburridas para mí. Quite mis zapatos, le puse play y me recosté en su cama, golpeando suavemente el espacio libre a mi lado para que él imitara mis acciones. Titubeo un momento antes de recostarse. Sin pensarlo dos veces levante su brazo y lo pase por detrás de mí acomodándome en su pecho. Lo sentí tensarse pero luego de unos segundos se cuerpo se relajó por completo.

No recuerdo cuando me quede dormida pero estaba segura que había sido antes de la mitad de la película. Desperté antes que Dimitri, él se encontraba sobre uno de sus lados envolviendome con ambos brazos. Quería quedarme allí para siempre pero la naturaleza llama, así que lentamente logré quitarme de su agarre y me dirigí al baño. Estaba lavando mis manos salir cuando escuche a Dimitri moverse incontrolablemente. –"No, no Roza, no."- Gritó al momento que salí del baño y lo vi sentarse bruscamente despertando. Él no me había visto y enterró su rostro en sus manos. Me apresure a su lado, sentándome junto a él abrazándolo. –"Todo está bien, estoy aquí, tu estas aquí, estamos juntos."- Él negaba con su cabeza. –"Dimitri cálmate, respira."- Mis palabras no parecían tener efecto. Puse su cabeza en mi pecho, haciéndolo escuchar el latido de mi corazón, esto pareció tranquilizarlo un poco. –"¿Lo oyes? Estoy aquí. Estoy contigo."- Él pareció salir de un especie de transe y se incorporó rápidamente cerrando sus ojos. Tome su rostro en mis manos. –"Mírame."- Dimitri negó. –"Abre los ojos Dimitri."- Él lo hizo lentamente, cuando su mirada se ancló con la mía pude ver miedo allí y entendí que era lo que temía. –"Ahí están, esos hermosos ojos marrones que tanto me gustan."- Sonreí y él pareció aliviado. –"¿Quieres hablar?"- Negó y solté un suspiro, quería que se abrirá, si no a mí a alguien, tener todo esto guardado lo estaba lastimando, podía verlo.

-"Lo siento."- Dijo quitando mis manos de su rostro y alejando la mirada.

-"Hey no, todo está bien. No tienes que hablar conmigo si no quieres, es solo que…"- Dude antes de continuar. –"Realmente creo que debes hablar con alguien Dimitri. Esto te está haciendo mal y no soporto verte así. Puedes hablar con quién te sientas cómodo, Lissa, un consejero, tu familia."- Esto último pareció alarmarlo. –"¿No has llamado a tu madre?"- Esta era la primera vez que veía a Dimitri avergonzado. –"Dimitri…"-

-"Lo se Roza, sé que tengo que hablar con ellas es que… Las cosas que hice yo – yo no soy mejor que mi padre."-

-"Óyeme y óyeme bien Dimitri Belikov. Tú no eres tu padre, jamás lo serás ¿Y sabes por qué? Porque él eligió ser un hombre repugnante y lleno de maldad, tu no. Y tu familia sabe eso, están esperando que las llames y creo que sería muy bueno para ti hablar con ellas."- Sus ojos se abrieron de par en par y fue cuando me mordí la lengua, había hablado de más.

-"¿Qué quieres decir con que esperan que las llame? ¿Acaso tú les dijiste? ¿Con qué derecho?"- Dimitri enojado había vuelto pero yo ahora también me encontraba enojada ¿Cómo podía pensar que yo traicionaría su confianza de esa manera?

-"Claro que no les dije. Pero si, lo saben. Cuando escucharon la noticia de un Strigoi que había vuelto a ser Dhampir tu madre me llamo. Yeva les dijo y ella solo quería confirmarlo."- Él pareció calmarse y volvió a sentarse.

-"¿Tú hablas con mi madre? ¿Qué dijeron? ¿Me desprecian, verdad?"-

-"Hablo con tu familia una vez a la semana… Y claro que no Dimitri, Olena te ama, al igual que tus hermanas y Babushka. Estaban felices de que estés devuelta pero tristes de que aún no recurrieras a ellas, tristes de no poder acompañarte en estos momentos."-

-"¿Tu – tu estarías ahí si las llamo?"- Pregunto apenas audible.

-"Yo siempre estaré aquí para ti."- Sonreí.

Esa tarde llamamos a su familia y debo decir que creo que me he quedado sorda. Las lágrimas de felicidad en los ojos de las Belikova fueron todo lo que Dimitri necesitaba. Pidió un momento a solas con su madre y Yeva, oí como tenían una larga charla en ruso, lágrimas cayeron de los ojos de Dimitri y Olena, él no había soltado mi mano ni un segundo. La última en hablar fue Yeva, que parecía estar diciéndole unas cuantas cosas a su nieto. Vi a Dimitri tensarse y tratar de discutir con su abuela pero ella lo calló rápidamente. Él le dijo una última cosa y en su rostro pude ver decisión. Cuando la llamada termino me abrazó y me dio las gracias. Me di cuenta que debía irme, mañana sería sábado y no tenía guardia pero realmente me apetecía una ducha. Él me acompañó hasta la puerta pero antes de abrirla tomo mi mano. –"¿Estás libre mañana a las 7?"- Asentí frunciendo el ceño. –"Puedes – quieres – em.. Pasar el rato conmigo?"- Sonreí.

-"Claro. Búscame."- Dude un momento pero al final me decidí y bese su mejilla antes de salir de allí. Corrí a mi cuarto y tengo que admitir que hice un ridículo baile de felicidad, porque era una cita ¿Cierto? O tal vez él solo quiere darme las gracias de una manera propia… 'No es momento de dudar Hathaway' Me dije a mi misma. Pensé en pedirle ayuda a Lissa para elegir la ropa perfecta pero en última instancia decidí que mantendría esto en secreto hasta saber bien de qué iba. Revise mi closet, lo que no llevo mucho tiempo pues no tenía demasiadas cosas y no encontré nada que usar, no sabía si tendría que ponerme jeans y una camiseta o un vestido, así que, pese a que no me gusta, fui de compras.

Faltaba media hora para que Dimitri venga. Ya me había duchado y maquillado, algo natural. Después de tanto buscar decidí comprar ropa casual, Dimitri no iba a llevarme a un lugar elegante, de eso estaba segura. Me puse mis nuevos pantalones, eran unos jeans ajustados negros, que debo decir se me veían fantásticos y una camiseta sin mangas color bordo con una chaqueta de cuero negro. Para cuando había terminado ya era las 7 y estaba impaciente porque Dimitri llegará. Antes de poder seguir con mis pensamientos unos golpes en la puerta me pusieron alerta. 'Respira Rose' me repetí a mí misma. Abrí la puerta y allí estaba, con unos jeans negros que le quedaban a la perfección, una camiseta negra que marcaba todos sus músculos sin ser demasiada ajustada, su duster y un bolso colgando en su hombro. Él lucía algo nervioso, le dedique una sonrisa. Un paso detrás estaba Alek. –"Muy bien Belikov, te dejo con tu guardiana de hoy."- Fruncí el ceño hacia él. –"Oh Rosie hoy estas de guardia ¿Nadie te lo dijo? Eres la guardiana oficial de Dimitri por el día. De nada."- Puse una mano en mi corazón de manera burlona. –"Oh gracias Alex, tendré en cuenta la próxima vez que peleemos de no ser tan dura por este gesto tan noble."- Él hizo rodar sus ojos, Dimitri se encontraba serio y decidí dedicarle mi atención solo a él, podía notar que de cierta forma le molestaba mi cercanía con Alek. –"¿Qué hay Camarada? ¿Vamos?"- Luego de unos momentos Dimitri me dedicó una de esas sonrisas que solo veía pocas veces. –"Vamos."- Nos alejamos un poco de la corte en dirección al bosque y gire mi rostro para verlo mientras caminábamos. –"Y… ¿A dónde vamos?"-

-"Ya verás."- Dijo ocultando una sonrisa.

-"¡Oh vamos! Sabes que preguntare hasta que lleguemos, solo dime."- Él levantó una ceja, luego de unos momentos de silencio el hablo.

-"¿Viste el cielo esta tarde? Era el mismo."-

-"Oh no, no vas a distraerme y menos con una frase de 'Las locuras del emperador'… Espera ¿Cómo demonios conoces una frase de esa película?"- Pregunté divertida y sorprendida a la vez.

-"Paul me hizo verla por un mes entero y bueno ya sabes…"- Sonrió ante el recuerdo y yo reí.

-"Oh por dios, le diré a Paul que la veamos ahora cuando vaya."- Dimitri se detuvo en seco y tarde un segundo en darme cuenta de lo que había dicho.

-"¿Irás allí? ¿Cuándo?"- Tenía una extraña mirada que no podía descifrar.

-"A fin de mes…"- Nos quedamos en un silencio incomodo por varios minutos. –"Puedes venir ¿Sabes? Ellos estarían extasiados de verte."- Dimitri pareció considerarlo. –"No tienes que decidir ahora Dimitri, tomate tu tiempo para pensarlo ¿Si?"- Él asintió. El resto del camino por el bosque fue en silencio. Llegamos a un río y Dimitri paro. Abrió su bolso, sacó una manta y la colocó en el suelo, seguido de algunos tuppers con comida. Tomamos asiento y comimos en silencio, cuando terminamos él los hizo a un lado, se recostó en la manta y cerró sus ojos. Me moria por decir algo pero no sabía bien que… más bien me moría por besarlo pero no creo que eso sea bueno. Él abrió sus ojos y estaban a centímetros de los míos, no me había dado cuenta que me había acercado tanto. Dimitri levantó su mano lentamente y dudo unos segundos antes de acariciar mi mejilla, cerré por un segundo mis ojos para disfrutar el calor de su piel. –"Gracias. Por salvarme, por estar aquí incluso cuando te dije que te alejes, por perdonar las horribles cosas que dije y los momentos que te hice pasar, no merezco nada de esto pero de todas maneras gracias, sobre todo por amarme de la manera en la que lo haces."- Mis ojos estaban llenos de lágrimas, iba a decir algo pero él no había terminado. –"Siento todos los malos momentos que te hice pasar en la Academia, siento ser el causante de tantos problemas, siento las cosas horribles que te hice aunque digas que no era yo, yo sé que no estaba en mi poder pero a veces es muy difícil distinguir a ese Dimitri de este… Siento no haberte dado el reconocimiento que merecías por salvarme, por haberte alejado y por creer que estaría mejor sin ti, pero de lo que más arrepentido estoy es de haberte mentido de una manera deliberada en aquella iglesia Rose."- Él se sentó sosteniendo mi rostro en sus manos y mirándome fijamente a los ojos. –"Mi amor por ti jamás podría desvanecerse, porque el amor real no lo hace y lo que siento por ti va más allá de lo real, va más allá de la vida y la muerte, incluso del alma. No puedo prometerte ser el mismo porque lo sucedido me cambio, pero puedo prometerte esforzarme por ser el hombre que quieres, que necesitas, aquel que te acompañe en cada paso y te amé cada día por el resto de tu vida y más. Espero puedas darme otra oportunidad porque si de algo me di cuenta es que te necesito, tanto que me duele Roza. Te amo."- Para este punto mis lágrimas caían libres por mis mejillas. Estaba emocionada por sus palabras, por cómo este hombre que jamás mostraba sus sentimientos me dejo ver cada pedazo de su alma. No pude resistirlo más y lancé mis brazos alrededor de su cuello conectando mis labios con los suyos en el camino. Comencé a darle besos por todo el rostro y el soltó una risa profunda y rica. –"¡Te amo camarada! Sé que tenemos cosas que hablar pero estoy tan feliz en este momento y te extrañaba tanto que ya habrá tiempo para ello."-

-"Estoy de acuerdo, ahora ven aquí."- Dijo tomando mi mano, sentándome en su regazo y tomando mi boca en un apasionado beso. Gire mi cuerpo sin dejar de besarlo y puse un pie a cada lado de su cadera, el separo sus piernas y quede sentada entre ellas. Sus manos encontraron mi espalda baja y me estrujaba contra su cuerpo a la vez que las mías se sujetaban a su cuello. Era un beso cargado de emociones, de desesperación y de anhelo. Dimitri lentamente termino el beso. –"Si no paramos perderé todo mi autocontrol."- Le dedique mi mejor sonrisa seductora.

-"Me gustaría ver eso."- Él sonrió y me dio un dulce beso en la punta de mi nariz.

-"No aquí."- Sonreí y giré mi cuerpo para descansar mi espalda contra su pecho, Dimitri se abrazó a mi cintura y yo puse mis manos sobre las suyas. Disfrutamos de la vista y charlamos de pequeñas cosas, él me contaba historias de Baia y sus primeros años de guardián y yo las travesuras de la pequeña Rose. Me sentía en paz y completamente feliz entre los brazos de mi hombre, sé que aún hay cosas que hablar, que no será un camino fácil y habrá muchas cosas difícil que tendremos que atravesar, pero lo sé que juntos podemos contra todo.

Por: asideilogica21