Resumen: Una semana después de la muerte de Mason, Rose y los demás (incluida Jill) son enviados a castigo. Pero, al entrar Rose a la sala, se encuentra, no sólo a sus conocidos, sino también a siete adolescentes extraños ¿Quienes son? Y... ¿Por qué no los recuerdan en la versión que conocemos?.
Esperar lo Inesperado
Rose POV
Ahg odio el castigo. 4 horas interminables en un salón junto a un profesor que, de tantas veces que te ha visto, te pregunta si quieres un café. Pero esta vez será diferente. Lissa, Christian, Eddie, Jill y Adrián también estarían allí. Este último estuvo todo el día quejándose de que él no era un alumno de San Vladimir; pero es lo que se gana por invitarnos a una fiesta y que esa fiesta terminara con morois usando magia de forma incontrolable. Pero como es más fácil, nos castigaron solo a nosotros.
Uno pensaría que no hay muchas ventajas en esto, pero se equivocan. El punto es que, por ser el guardián de Lissa, Dimitri también estará allí; esa es la razón por la que no voy desanimada como de costumbre.
Llego a la puerta del aula puntualmente, cosa extraña, pero la emoción me puede. En el momento que abro la puerta esperaba encontrarme a todos sentados totalmente afligidos, excepto Adrián, pero no fue lo que encontré. En el salón, a parte de mis amigos y Dimitri, estaba la directora con otros siete chicos con la mirada en el suelo.
No los reconocía de ningún lugar.
-Ha, justo a tiempo Rose. -Dijo la directora Kirova intentando esconder su sorpresa.-Bueno, para iniciar, espero que todos puedan tomar éste tiempo para reflexionar sobre su conducta y comprender a lo que pudieron llevar sus acciones. -Rodé los ojos. -Segundo, como habrán notado hay más jóvenes en la sala…
-Dígame algo que no sepa. -Murmuré con escepticismo. Dimitri me lanzó una mirada desaprobadora.
-Como decía. -Dijo la directora haciendo caso omiso a mi inocente comentario. -No sabemos de donde salieron estos jóvenes por lo cual, mientras investigamos de donde provienen, queremos que los tengan vigilados.
-Espere, ¿Quiere que hagamos de niñeras?. -Preguntó Adrián para nada contento. -Lo siento señora, pero no.
-Eso lo voy a decidir yo y, señor Ivashkov su padre ya está informado de esto y, si no cumple con lo que se le pide, su padre congelará sus cuentas bancarias. Según estoy enterada. -Dijo Kirova, dichosa de poder castigar a un chico que no sea su alumno. Debe ser un gran logro en su carrera.
Adrián la miró con una mezcla de enojo e incredulidad. Pero por la forma en la que se desplomó en su asiento supuse que se había rendido.
-De acuerdo, por favor no molesten demasiado al guardián Belikov que se ha tomado el tiempo para acompañarlos el día de hoy. Suerte. -Dijo eso último dirigiéndose a Dimitri.
Cerró la puerta dejándonos en un incomodo silencio.
-Bueno… ¿Cómo se llaman?. -Adrián decidió romper el silencio. -En serio, no mordemos.
-Ja ja, muy chistoso. -Respondió una chica de largo cabello marrón claro.
-Bueno chica "No se apreciar la buena comedia" ¿Cómo te llamas?. -Preguntó Adrián con una sonrisa burlona.
-Anna, mi nombre es Anna. -Dijo aún con la cabeza baja. -Él es mi hermano, Adam.-Continuó, haciendo un ademán con la cabeza a un chico alto, de cabello marrón muy oscuro que también agachaba la cabeza.
-Declan. -Dijo un chico alto con rulos castaños parado atrás de Anna. Lo que más lo distinguía de los demás no era su altura, era que él nos miraba de frente, como si no le tuviera miedo a nada. -Y ella es mi hermana menor Jess.
-Bueno Declan, ¿Podrías respondernos una duda?. -Habló Dimitri por primera vez en todo el tiempo que llevábamos aquí.
-Claro guardián Belikov. -Respondió el chico de una forma muy cordial.
-¿Por qué todos miran el suelo?.
-Porque no quieren que los reconozcan. Nuestros padres son muy conocidos por aquí, y no pueden saber donde estamos o, en su defecto, porque estamos aquí. -Respondió Declan.
-¿Y por qué tu no agachas tu cabeza?. -Atacó Dimitri.
-Soy adoptado. El silencio duró unos largos segundos.
-Lo siento. -Dijo Dimitri dejando de lado su máscara de guardián.
Declan se encogió de hombros.
-Cloe. -Dijo una chica de la nada. Todos volteamos a ver a la alta y delgada chica rubia que habló con timidez, seguro una moroi. -Éste es mi hermano Zack.
El aludido tenía cabello negro y las manos metidas en los bolsillos de sus vaqueros.
-Susane. -Dijo la más pequeña. También rubia, pero ésta no era muy alta.
-Emm, de acuerdo. Todo muy épico y lo que sea pero ¿Nos van a decir sus apellidos?.
-¿Por qué te diríamos nuestros apellidos si queremos guardar en secreto de donde provenimos?. -Espetó Adam, el hermano de Anna. -Nuestros padres vendrán por nosotros cuando puedan, no hace falta que hagan tanto alboroto.
-Yo creo que si hace falta. -Dijo Dimitri. -Podrían ser espías de los strigois, ya lo hemos visto antes.
-Le aseguro que no lo somos. -Respondió Declan nuevamente. Parece que era la voz de todo el grupo.
-Bueno, si no es así, me gustaría verlos a los ojos cuando me lo dicen, y que su amigo de cabello oscuro abra la boca de una vez por todas, porque realmente no me parece confiable.
El aludido soltó una risa burlona. -Tranquilo amigo, si quisiéramos matarlos ya lo habríamos hecho. Relájate, lo que menos queremos es lastimarlos.
-Entonces mírenos a los ojos. -Dijo Christian en el mismo tono burlón que el chico.
Se miraron entre todos un segundo y luego Anna, la chica que habló primero, dio unos pasos al frente y quitó el pelo de su rostro. Todos quedaron inmóviles, pero no por asombro, sino por la indiferencia causada ante la revelación de sus ojos que para ellos no significaran nada, pero para mí significaban mucho.
Lentamente todos descubrieron sus rostros. Adam, el hermano de Anna, tenía el mismo color de ojos que su hermana. Jess tenía ojos color verde muy intensos, al igual que Zack. Cloe no compartía el color de ojos de su hermano, los de ella era azules… Puede que estén tratándose de Ivashkovs y Ozeras, extraño pero no imposible. Y por último Susane, quien tenía ojos marrones pero no tan profundos como Anna e Iván.
-¿Satisfechos?. -Preguntó Anna.
Yo solo asentí con la cabeza, impávida ante la visión de esos ojos. Los conocía perfectamente.
-Espero que ahora puedan dejarnos en paz. -Dijo Cloe.
-De acuerdo. -Dijo Dimitri, él también estaba aturdido por la aparición de tales ojos frente a él. -Pero ¿Cómo es exactamente qué quieren que los dejemos en paz?. ¿Saben que estamos en un salón por las próximas cuatro horas?.
-Como si fuéramos a quedarnos aquí. -Habló Zack por primera vez en toda la conversación. Se acercó a la puerta, Dimitri iba a detenerlo, pero Zack no pudo abrir la puerta. -No abre.
-Déjame ver. -Dijo Adam. Se acercó a la puerta y comenzó a sacudir el pomo, luego a patearla y llegó hasta el punto de intentar derribarla con todo su cuerpo. -¿Qué mierda? Alguien ayúdeme.
Dimitri sé acercó a él rápidamente y entre los dos comenzaron a aporrear la puerta para intentar abrirla. No lo lograron.
-¿Ahora qué haremos?. -Preguntó Jill entrando en pánico.
-Esperaremos a que nos saquen de aquí. -Dije, luego de darme cuenta de que no había participado para nada en la conversación. -Puede que a mi no, pero a muchos de ustedes los echaran de menos.
Todos asintieron en silencio, sabían en que tenía razón. Estuvimos unos diez minutos en total silencio, caminando por la sala pensando en como podríamos socializar con los chicos desconocidos.
-Ok. -Dijo Eddie. -Si no van a contarnos de sus padres, háblenos sobre ustedes.
Se miraron entre si y se encogieron de hombros. Declan nos encaró con una sonrisa.-Bueno, pues, tengo 19 años; me encantan las series policiales; pintar; leer; y estudiar idiomas. Era el más listo de mi clase antes de graduarme y soy el más listo de éste grupo.
Anna se aclaró la garganta. -Disculpen a Declan, está un poco confundido. Yo soy la más inteligente de este grupo; tengo 17 años; amo leer; escribir; y pintar. Y si me dicen que me parezco a Declan en eso los golpearé. Ha, y el mono entrenado de allí es mi hermano gemelo Adam.
Eso nos hizo reír a todos, en serio ¿Quienes serán los padres de éstos chicos?.
-Yo soy Cloe, me encanta todo lo que tenga que ver con el arte musical, desde los musicales hasta los cosertistas callejeros, todo. Soy la mayor de mis hermanos, Zack. -Señaló al rubio. -y nuestro hermanito menor Toby, pero él no vino con nosotros.
Una de las chicas que no había hablado para nada abrió la boca pero su actitud, en ves de ser tímida, era muy vivaz. -Yo soy Jessica, pero llámenme Jess. Yo amo las motocicletas y los autos, mi madre también, desde niña que tengo ganas de abrir mi propio taller.
Wow, creo que luego de oírla todos nos quedamos paralizados. Es muy extraño que una adolecente como ella tenga tales aspiraciones, extraño pero interesante.
-Yo soy Zack y... Bueno, quiero ser jugador de baloncesto. -Se encogió de hombros. Ok, ese chico definitivamente no decía mucho.
Todo mi grupo, incluyéndome, nos giramos hacia la única chica que no había hablado hasta ahora. No podía pasar de los 14 años. Recordé que se llamaba Susane. -Bueno, hola. Yo aún no se lo que quiero hacer, mi mayor preocupación es que mi profesor no me repruebe más de tres veces al día.
Sus compañeros asintieron apoyando su argumento. Vaya, eso sonaba como Stan, odio a ese hombre.
-Bueno chicos, como saben, yo soy Adam y bueno aspiro a ser un guardián tan bueno como los que hay en mi familia. -Dijo sonriendo, ese chico me agradaba. -Oh y, Annie, no soy un mono entrenado ¿Ok?.
Esta vez la risa vino de parte de los dos grupos, era gracioso ver a los dos hermanos "discutiendo" de esa forma. Se notaba un aire de superioridad en Anna, pero por eso no dejaba de agradarme porque, a pesar de todo, puedo ver que algo la perturba. Por una extraña razón quería preguntarle que le ocurría, pero deseché la idea.
-Ah, obviamente no debemos olvidar mi muy colorido informe de detención. Luego de un tiempo comienzan a ponerle colores. -Bromeó.
-Adam. -Dijo su hermana en un tono preocupado y reprobatorio, parecía casi asustada de que su hermano hablara de su mal comportamiento.
Él la miró divertido, casi burlándose de ella. -Tranquila Annie, solo bromeo.
-¡Sabes tan bien como yo que nuestro comportamiento no se toma a la ligera! Y ya deja de llamarme Annie. -Dijo furiosa pero, por alguna razón, intentaba que el enojo se quedara dentro y no sacarlo. Eso es lo que yo haría.
-En este mismo instante no te veo muy calmada. -Dijo Adrián enfatizando en un buen punto.
-Lord Ivashkov. -Lo reprendió Dimitri. -Me da la impresión de que a ésta niña está por tener un ataque de ansiedad.
Auch. A pesar de que las palabras de Dimitri hayan sido muy cordiales, como debían y solían ser, el hecho de que haya llamado a Anna "niña" resonó muy fuerte en mi pecho. Anna tenía mi edad. ¿Es así como el me ve? ¿Será que se arrepiente de las cosas que me dijo cuando dejó a Tasha?.
Me quedé viéndolo fijamente hasta que pudo sentir mi mirada gravada a fuego en él. Supo inmediatamente que me pasaba, era el único que podía hacerlo. Me envió una mirada cargada de amor, lo que volvió a golpearme en el pecho. En toda mi vida he recibido todo tipo de miradas por parte de los hombres, pero nunca como esa. Por lo cual reafirmo que Dimitri Belikov, en lo que a mi respecta, es un hombre excepcional.
Algo que ocurre con nuestras miradas es que, excluyendo a Adrián, nadie las nota. Esta vez fue diferente, otras personas lo notaron. Declan, Anna y Adam nos vieron de una forma extraña, como si estuvieran viendo la grabación de una película después de haberla visto millones de veces.
-¿Hay algún problema?. -Pregunté irritada.
-¿Por qué había de haberlo?. -Preguntó Adam actuando inocente.
-Por nada. -Dijo Dimitri levantando una ceja fingiendo actuar natural.
-Oye cariño. -Le dijo Lissa a Chris. -¿Por qué no quemas la puerta, tal vez podamos salir de aquí.
-... ¿Por qué no se me ocurrió?.
-Porque las mujeres somos más inteligentes Sparky. -Dije mirándolo con fingida soberbia.
Bufó, no se había enojado es más, pude ver el atisbo de una sonrisa en sus ojos. Se acercó a la puerta, estaba por usar su magia cuando Dimitri lo detuvo.
-¡Alto!. –Gritó. -No podemos hacerlo, moriríamos. Este salón es tan grande que necesita dos columnas, y la puerta sostiene la mayor parte de la pared reformada. Moriríamos aplastados si la puerta no está.
Silencio, un silencio sepulcral. Si Dimitri no nos hubiera avisado estaríamos muertos, o al menos en proceso.
-¿A quién se lo ocurre que ésta habitación sea una sala de castigo?. -Preguntó Jess.
Todos asentimos en silencio, un silencio que duró minutos, o tal vez horas...
Luego de un buen rato, Adrián abrió la boca. -Da, ¿En serio no nos dirán nada sobre sus padres?.
-Nop. -Dijeron todos.
-¿Por qué no?.
-Es riesgoso, destruiría las leyes del tiempo y el espacio o algo así. -Dijo Zack sin darle mucha importancia. "Tiempo y espacio" ¿Pero qué?.
-¡Zack! Voy a matarte. -Gritó Anna yendo hacia él.
Christian creó fuego entre ellos, pero una repentina ráfaga de viento lo apagó y Anna saltó sobre Zack. O al menos lo intentó, porque Dimitri se interpuso.
Comenzó a darle pelea a Anna, pero lo que nunca pensé fue que ella fuera a darle pelea a él. Ella era increíble peleando. Entre tanto sus amigos la tomaron por los brazos, pero en vez de reprenderla Declan la tomó entre sus brazos y ella comenzó a llorar.
Miré a Dimitri a los ojos, se veía compungido, pensaba que le había hecho daño.
-Yo... Anna lo... lo siento. -Dijo acercándose a ella y posando una mano en su hombro.
-No es su culpa Guardián Belikov. -Dijo Adam en un tono frustrado, más no irritado.
Dimitri iba a decir algo más, pero Adrián lo detuvo. ¿¡Qué!? ¿Acaso este es el día de parar a las personas?. -Dimitri, no es tu culpa, su aura es oscura, ahora no tanto, pero en ese momento no sabía lo que hacía.
Nos quedamos en silencio por lo que parecía la milésima vez en esas horas que debíamos pasar allí, lo único que se oía eran los sollozos de Anna, amortiguados por el pecho de Declan, que me rompían el corazón de una forma extraña.
-¿Podemos olvidar que esto pasó?. -Preguntó éste mientras acariciaba el cabello de Anna.
-Claro. -Dijo Dimitri. -Supongo que nadie se opone.
Negamos con la cabeza, el parecía tan afectado como yo. Se acercó a mi. -Creo que pueden llegar a ser mis primos, tal vez tenga un tío y no lo sabía.
-¿Realmente crees que eso es posible?.
-Tal vez.
Nos miramos por unos segundos, y solo parecieron eso, segundos. Sabíamos que no era momento ni lugar para las miradas significativas.
-¿Tiempo y espacio?. -Preguntó Lissa. -¿Cómo en los viajes a través del tiempo?.
Se quedaron congelados.
-¿Es eso?. -Preguntó Jill. -¿Viajaron en el tiempo?.
-Jill, no creo que sea así. -Dije yo, aunque una parte de mi lo cree.
-De hecho si. -Dijo una Anna ya más calmada.
Todos sus compañeros la miraron con asombro.
-¿Para que negarlo?. De igual forma ellos adivinaron y Sydney les borrará la memoria cuando vengan por nosotros. -Todos se quedaron quietos, procesando la información.
-¿Borrarnos la memoria?. –Pregunté. -¿Cómo en Hombres de Negro?.
-Exactamente-Respondió Anna.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0
Dos horas después seguíamos encerrados aquí, mientras que Adrián y Eddie intentaban adivinar de quién eran hijos nuestros nuevos amigos.
Lo que hasta ahora podemos sacarles es que pasaron alrededor de 21 años después de el año en el que estamos.
-¡Maldición! Díganos, por favor. -Rogó Adrián desesperado.
-Nop. -Dijo Susane.
-¿Por qué no?. -Preguntó Dimitri. -Además, ¿Qué constancia tenemos nosotros de que "vienen de otro tiempo"?
-Fíjate camarada, no tenemos por que darte explicaciones. -Dijo Adam sin comprender su error. Hasta que su hermana entró en un ataque de pánico interno.
-¿Cómo lo llamaste?. -Pregunté levantándome de la mesa en la cual estaba sentada.-Así es como yo lo llamo. ¿Cómo podrías saberlo tú?.
-Lo dijiste. -Afirmó, pero a mi no me engañaba.
-No, no lo hice.
-Si, si lo hicis ... ¿¡Nadie va a apoyarme!?. -Preguntó irritado hacía sus amigos y hermana.
-¿Para qué ayudarte?. -Preguntó Cloe. -Si de todas formas no lo recordaran, metiste la pata ellos ganan.
Nos miramos todos a los ojos durante unos 3 minutos, hasta que Jill habló. -Son nuestros hijos.
Asintieron.
-¿Alguien de aquí es hijo mío?.
Asintieron.
-¿Quién?. -Preguntó nerviosa.
Susan, sonriente levantó la mano.
-¿Quién es tu padre?.
-Yo. -Todos nos sorprendimos cuando Eddie habló. -¿No es así?
Susane rió ante la sorpresa de todos. -Si.
-Cloe, Zack. -Ambos se giraron a Lissa. -¿Christian y yo?
Asintieron con la cabeza, felices de que su madre los reconociera.
Declan y Jess se miraron y él habló. -Nosotros somos hijos de Adrián y Sydney, aunque a ella aún no la conocen.
-¿Tengo hijos?. -Preguntó Adrián extrañado.
-Sip, y eres el mejor padre del mundo. -Dijo Jess.
Dimitri se giró hacia los gemelos de ojos chocolate, pero no le salían las palabras. A mi tampoco, pero no por felicidad como a los demás, esto significaba que Dimitri hizo su vida con otra mujer. Aún así fue algo hermoso ver a Dimitri con esos chicos, ellos le sonreían.
-¿Son hijos de Tasha?. -Preguntó Lissa saliendo de su aturdimiento.
Los gemelos la miraron horrorizados. -Por supuesto que no.
Después de eso nos quedamos pensativos, intentando resolver todo el enigma frente a nosotros y todo me llegó como un sartenazo de Rapuzel.
-Espíritu. -Murmuré.
-¿Qué dijiste Rose?. -Preguntó Dimitri.
-Espíritu. -Dije más claro. -¿No es así? Son mis hijos.
Comenzaron a aplaudir sarcásticamente. -Esa les costó.
-¿El espíritu hizo esto?. -Preguntó Lissa asustada y asombrada de su propio poder.
-...Algo así-Dijo Anna, y comenzó con la historia.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
UNA HORA DESPUES
-Recién caigo que Rose jamás me contó lo que sentía por Dimitri. -Gritó una Lissa muy enojada.
A pesar de que Lissa lo haya gritado tanto que seguro la escucharon en china, yo solo escuché un susurro. Dimitri strigoi. -¿Eso realmente va a pasar?.
-Si. -Dijo Adam. -Anna es la que se encarga de decir éstas cosas pero... vendrán cosas buenas, solo deben ser pacientes.
Todos sus amigos lo miraron entre sorprendidos y divertidos. -Mira quién se queja de las lecciones zen de papá, se lo voy a contar. -Río Anna y todos le siguieron.
Durante el próximo rato nos contaron cosas sobre su vida en familia. Y, debo decir, mis hijos son los mejores. Solo que, realmente, me preocupa el tema de sus poderes y la oscuridad. Pero también aprendí que eran chicos fuertes y talentosos, en especial Anna que nos mostró sus hermosos dibujos.
-Oigan, ¿Creen que mi madre se tarde mucho tiempo en arreglar la maquina?-Preguntó Jess.
-¿Repararla? ¿Quién la rompió?. -Preguntó Christian.
-Adrián. -Respondieron todos con un tono cansino.
Vi a Anna, la cual estaba igual de tensa que antes. Me acerqué a ella. -¿Está todo bien?.
-Si, claro.
-Sabes que puedes hablar conmigo ¿Verdad?, de igual forma no lo voy a recordar. -Dije sonriéndole.
Luego de un minuto de silencio estaba dispuesta a marcharme, pero entonces ella habló. -¿Qué piensas de los dhampir que no quieren ser guardianes?
Me paré en seco. -¿Para ser... prostitutas de sangre?
-¿¡Qué!? No, no, para nada. Yo digo, para estudiar y hacer otro tipo de vida.
-Oh... no lo había pensado, me parece que está bien. Todos están en derecho de hacer lo que quieren, como nosotros elegimos ser guardianes. -Dije totalmente convencida de lo que acababa de decir.
-Roza tiene razón. -Dijo Dimitri que, aparentemente, nos había estado escuchando.-Puedes ser lo que tu desees ¿Está claro?.
Los ojos de Anna se iluminaron para luego ir con su hermano.
-Dijiste exactamente lo que tenías que decir cuando debías decirlo y como debías. -Le dije a Dimitri. Sorpresivamente el tomó mi mano entre las suyas.
-No te preocupes Roza, serás una excelente madre. -Dijo mirándome intensamente a los ojos.
No pude evitar arrojarme a sus brazos y besarlo. Ahí dejamos todos nuestros miedos y preocupaciones sabiendo que tendríamos un futuro juntos con unos hijos maravillosos.
No queríamos separarnos, pero una luz en el centro de la habitación nos distrajo a todos y nos segó por unos instantes. Cuando volvimos a ver nos quedamos helados al ver ocho adultos, pero no eran adultos cualquiera, eran nosotros. Frente a todos había una mujer rubia y delgada, esa debía ser Sydney.
-Lo logré. -Gritó.
-¡Mis bebes!. -Gritó una versión adulta de Lissa mientras ella y Christian corrían hacía sus hijos. Dimitri y yo de adultos corrieron hacia Adam y Anna y se turnaron para darles fuertes abrazos con lágrimas en los ojos.
-Anna Karolina Belikova. -Empezó Dimitri. -Estamos orgullosos de ti por dejar que no se mueran al llegar.
-Espera... ¿Te llamas Anna Karolina?. -Preguntó el Dimitri de éste tiempo.
Lissa comenzó a reír. -Es como Anna Karenina.
Anna miró a sus padres. -Nunca los perdonare por ello.
-Bueno, por lo menos es Rusa. -Dijo el Adrián adulto.
-Cállate Adrián, o oirás mi voz cuando vayas al inframundo en los campos de castigo.
Todos la miramos extrañados excepto Sydney, que nos aclaró que hablaba sobre antiguos mitos griegos.
-Lamento tener que decir esto... pero debemos irnos a nuestro tiempo. -Dijo Eddie del futuro, era muy extraño y a la vez chistoso verlo mayor.
Sydney sacó un dispositivo de su mochila.
-¡Hey! No mentían cuando me dijeron que era como en Hombres de Negro. -Dije emocionada. Dimitri rió a mi lado.
-Miren el dispositivo, solo tomará un segundo. -Dijo, y luego vimos una luz, para no volver a recordar.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
Por esa razón es que Rose nunca se rindió con Dimitri, a pesar de todo el amor que sentía por él. Algo en ella le decía que debía volver a ver a sus hijos.
Por: DaniBelikova16
HOLAAAAAAAA
Dios, hace mucho tiempo que no publico nada. Mi computadora se rompió chicas, por eso pido perdón por si hay muchos errores ortográficos.
Díganme ¿Qué les pareció?
Tengo pensado escribir, en un futuro, más sobre los hijos de Rose y Dimitri, y hablar de los poderes que ellos tienen y por que poseen oscuridad.
Me parece que les va a interesar.
Es genial poder colaborar con todas las demás escritoras, son geniales.
Comenten mucho y digan que les pareció
