Capítulo 6: Decisión fatal.
- ¿Pero donde se ha metido a estas horas? –Se pregunta nervioso y a punto de salir a buscarlo.
El reloj del salón marcaba pasadas las doce de la noche y el militar aún no había regresado. Allí el héroe daba vueltas alrededor del salón, por fin había encontrado las palabras perfectas para dar una respuesta a la declaración del militar, se había pasado toda la tarde pensando en ello mientras esperaba a que el peli verde regresara. Poco después de mirar el reloj por última vez, se escucha un ruido en la puerta.
- ¡Ya he vuelto!
- ¡Se puede saber a dónde habías ido, me tenias preocupado! –Se dirige hacia la puerta.
Se hizo el silencio, el militar estaba cabizbajo, empuñando un cuchillo con el que seguramente había forzado la puerta para entrar, ya que no tenía las llaves de la casa.
- Fliqpy…
En el rostro del militar se dibujó una macabra sonrisa, elevando la cabeza y mirándolo con aquellos ojos amarillos, los cuales lo querían muerto.
- ¿Me has echado de menos, cielo~?
- Supongo que no has venido para hablar… –Empieza a retroceder, con esa personalidad de Flippy nunca se sabía cuando iba a atacar.
- ¿Hablar? ¿Sobre qué ibas a querer hablar conmigo ahora? –empieza a caminar hacia él, lentamente, sin dejar de sonreír de aquella forma.
- Mi respuesta… Aún no la has escuchado
- JAJAJA –Se para y empieza a reírse a carcajadas, importándole poco la respuesta a su proposición- ¿de verdad te crees que me importa? Yo solo se… –Levanta el cuchillo y lo lleva hacia su boca- … que hoy me voy a divertir mucho contigo –lame la hoja del cuchillo, dedicándole una feroz mirada.
- ¿Y qué planes tienes? ¿Matarme? –dice tentándolo, dándose de espaldas contra la pared y mirando a los lados, pensando en el modo de desarmarlo.
- ¿Matarte? Jaja, tienes razón, las cucarachas como tu están mejor muertas... pero hoy hare una excepción.
- ¿Y eso? Te estás volviendo cada vez más blando Fliqpy…
- Tsk, a ver si eres capaz de decirme eso cuando haya terminado contigo –dice molesto y ya sin sonreir- a no ser que antes te atraviese el corazón… ¡con mi cuchillo! –grita dirigiéndose rápidamente hacia el peli azul mientras empuñaba el arma.
Preparado para su ataque, el héroe espera el momento para esquivarlo y poder agarrar su mano para retirarle el cuchillo, pero… las cosas no surgieron como esperaba. El peli azul siente un leve mareo al notar como este se le acercaba, no teniendo más opción que esquivarle yendo hacia un lateral, cayéndose contra el suelo. Empezaba a estar algo mareado y notaba su cuerpo más débil, llevándose la mano a la boca por las leves nauseas que empezaba sentir.
- Jaja ¿y ese aterrizaje forzoso? –empieza a reírse a carcajadas por su aparatoso intento de esquivarle- pensaba que harías algo más… "heroico"
- Esta sensación ¿Quién… quien te ha dado la b-bellota? –apoya las manos sobre el suelo, intentando levantarse sin éxito y empezando a palidecer.
- ¿Bellota? –lo mira extrañado, como si éste se hubiera vuelto loco, hasta recordar aquel extraño objeto que le habían dado los gemelos- ah ¿te refieres a esto? –saca la bellota del bolsillo, mostrándosela.
- ¿Por qué… por qué tienes eso? –lo mira de reojo, aún tumbado boca abajo en el suelo.
- Me lo han dado Shifty y Lifty y me han pedido que te salude de su parte, jaja. ¿Acaso no te gusta? –le acerca un poco la bellota con la mano.
- ¡NO! –intenta apartarse, agachando la cabeza y notándose cada vez peor.
- No me digas, ¿es esta bellota lo que te pone enfermo? Jaja, así que ese era el truco… voy a tener que darles las gracias a los gemelos por haberme dado algo tan útil –sonríe de nuevo, pensando en que sería mucho más fácil domarlo de esa manera.
- Ugh… estúpidas ratas –aparta la mirada, maldiciendo a los gemelos.
- Agarra a Splendid del pelo, tirando de él hacia arriba, consiguiendo que levantara la cabeza.
- Hagámoslo de una vez… -le susurra, soltando después su cabeza contra el suelo.
Lo coge de la camiseta por el pecho, levantándolo y llevándolo prácticamente arrastras hasta el dormitorio, tirándolo encima de la cama. Coge la bellota y se quita la chaqueta, subiéndose encima de la cama y dejando la bellota sobre la mesilla. Splendid intenta levantarse de la cama, pero por culpa del efecto que tenia aquel objeto sobre su cuerpo, se sentía demasiado débil como para forcejear. Se coloca encima de él, agarrando sus dos muñecas con una mano, colocándolas por encima de su cabeza, sujetando el cuchillo con la otra y pasándolo por su mejilla mientras lo mira sonriente.
- ¿Qué vas a hacerme? –lo mira con recelo, sin tener ni idea de lo que sería capaz de hacerle en ese momento.
- Algo que llevo tiempo queriendo hacer –se relame mientras lo mira.
- ¡Suéltame! –le exige forcejeando con las manos y moviendo las piernas, dando un golpe de rodilla en el muslo del militar, peligrosamente cerca de su entrepierna.
- Tú… -se acerca más, colocándose sobre su abdomen evitando que pudiera golpearlo de nuevo y mirándolo muy enfadado por el forcejeo- mereces que te apuñale y saque todos tus órganos uno por uno mientras te retuerces de dolor hasta morir –arrastra el cuchillo que aún tenía sobre su mejilla rápidamente, haciendo un corte en esta.
- ¡Aah! –grita por el corte, girando la cabeza hacia el otro lado.
- No intentes nada… o esto durará muy poco –lleva el cuchillo a su boca, pasando la lengua por la hoja, lamiendo las gotas de sangre que habían quedado después del corte mientras sonreía.
- Esta no es una batalla justa –dice muy molesto con la situación.
- ¿Y a quien le importa que sea justa o no? Jaja –baja la mano, colocando el cuchillo sobre la cama e inclinándose para acercarse más a él- solo importa disfrutarlo.
Acto seguido tras decir aquello, lo besa en los labios, dejando al héroe en shock. Sin desviar los ojos de los suyos en ningún momento, comienza a introducir su lengua, recorriendo cada rincón de su boca, haciendo que éste cerrara los ojos avergonzado, notando como empezaba a sonrojarse. Tras ese largo y apasionado beso, el militar muerde su lengua, apartándose y lamiendo sus labios, levantando la cabeza después.
- ¿Qué te ha parecido eso~? –pregunta sonriente- porque aún tengo mucho más que darte.
- ¿Por… por qué haces esto? -desvía la mirada avergonzado.
- Porque ya he aguantado demasiado –dice serio, urgiendo levemente el dedo en la herida de su mejilla.
- ¡Aah! –grita por el dolor, cerrando los ojos con fuerza.
- Ya va siendo hora de quitarte el disfraz de héroe que llevas puesto –agarra su antifaz con la mano, manchándolo de sangre.
- No, no me lo quites –dice alarmado- por favor… no
- Demasiado tarde –tira de él con fuerza, haciendo que se desatase el nudo que lo sujetaba, apartando la tela que cubría su cara.
El héroe gira la cabeza desviando la mirada y quejándose avergonzado por haber sido desprendido de su antifaz, empezando a sonrojarse, se sentía tan vulnerable y expuesto sin él. Lame uno de sus ojos, aprovechando la tela para atarle las muñecas a la cabecera de la cama y así tener ambas manos libres para poder seguir experimentando con el cuerpo que tanto deseaba.
- ¿No me vas a mirar? –lleva la mano a su cara, agarrándola con fuerza por la parte de la barbilla, obligándole a mirarlo- soy el único con derecho a ver ese rostro tuyo.
- Desátame… –mueve las manos intentando deshacerse de la atadura, mirándolo a los ojos molesto.
- ¿Por qué debería~?
Aparta la mano de su cara, apoyándose sobre la cama y acercándose más a él, pasando la lengua por su cuello lentamente de abajo hacia arriba hasta llegar a su oreja, lamiéndola también. Mientras el peli azul apartaba la cara y cerraba los ojos muy sonrojado, esperando a que parase, el militar muerde su cuello, dejando una notable marca en el. Se incorpora de nuevo, pasando una mano desde su cuello hasta su abdomen, acariciándolo por encima de la camiseta y apartándola después, quitándosela por la cabeza y colocándola sobre sus brazos, cerca de la atadura, viendo su torso completamente desnudo. El héroe lo mira sonrojado, sintiendo que si seguía así no podría contenerse más, moviéndose inútilmente para intentar detenerlo. El peli verde, ruborizado por culpa de la propia excitación, pasa la mano por su abdomen y pecho, tocando cada parte.
- Fliqpy… n-no sigas
- No voy a detenerme ahora –baja la cabeza, dando un leve mordisco sobre su clavícula.
- ¡Mng! Para… -se revuelve intentando soltarse desesperadamente, a pesar de sentirse tan débil.
- ¿Es que no me has oído? –levanta la cabeza molesto y aprieta el puño con fuerza, dándole un puñetazo en la cara- haré que lo entiendas a la fuerza.
El peli azul detiene sus movimientos, dolorido por el golpe, sintiendo cada uno de los besos por su pecho, notando la lengua del militar en esa zona, los suaves mordiscos, dejando escuchar los primeros y leves gemidos provenir de entre sus labios, aquellos que intentaba evitar a toda costa.
- Así que hasta alguien como tu puede poner ese tipo de voz, ¿eh~? –dice mirándolo de reojo, sin separar la boca de su pecho, empezando a bajar por su abdomen– Déjame escuchar más…
- Mngh~ –mueve la cabeza de un lado a otro lentamente, no pudiendo contener su voz por más tiempo.
Va bajando poco a poco, lamiendo y besando su cuerpo, degustando cada centímetro de su piel mientras va pasando una mano por su cadera, acariciándola suavemente. Se incorpora de nuevo, mirando su cuerpo con aquella sonrisa dibujada en la cara, pasando la mano también por su abdomen, bajando aun más hasta chocar con sus pantalones, pasando la mano un poco por encima, haciendo que el héroe sintiera un pequeño espasmo al notar la mano tan cerca de esa zona.
- ¿Nervioso? –rie leve por la reacción del peli azul- déjame saber cuánto te está gustando esto –se relame, dirigiendo la mirada a su entrepierna.
El héroe desvía la mirada completamente sonrojado, se odiaba a sí mismo por sentirse de aquella manera, más que molesto o dolorido por los golpes, más allá de lo débil que pudiera estar, se sentía excitado por todos y cada uno de los movimientos del militar.
