Notitas de la autora:
Muchas gracias por sus comentarios xD
Capítulo 4
Izumi se cansó de todo el maldito escándalo que se tenía al lado. Azotó la puerta de sus vecinas con el puño varias veces e incluso le dio un par de patadas. Hinata abrió, cruzó los brazos sobre su pecho creyéndose una tipa malota, mientras que la chica gótica hacía una mueca de fastidio mientras la miraba.
—Hazme el favor de bajarle a ese televisor. —pidió controlando el deseo de patearle el culo.
—No. —respondió Rin. —Ahora vete a tu casita.
—¡Qué le bajes a esa mierda! —no podía soportar la altanería de la maldita gótica ridícula.
—¡No queremos! —dijo Hinata.
—Llamaré a la policía. —amenazó, aunque sabía que si no lo hacía ella lo haría alguien más.
—Llámala. ¡No tenemos miedo! —dijo Hinata. —Si quieres, te presto mi teléfono.
Izumi sonrió altanera, sacó su celular y llamó a la delegación para que las autoridades se hicieran cargo del asunto. Rin abrió los ojos asustada, y le arrebató el celular.
—Estás loca, no quiero ir a la cárcel. Ya he estado ahí y es horrible.
—¡RIN! —gritó Hinata.
—¡Devuélveme mi celular!
—No me regañes, Hinata. —lloriqueó Rin, luego miró a Izumi. —Mira, palito de fósforo. Soy cinta negra, y no lo pensaré dos veces para romperte la cara.
—Ir a una sola clase de karate no te convierte en cinta negra. —murmuró Hinata.
—Cállate. Estoy tratando de asustarla. —respondió Rin pensando en lo guapo que era uno de los estudiantes.
—No quieres ir a la cárcel, y me amenazas. Eso es penado por ley, ¿sabías? —comentó Izumi. —¿Y por qué fuiste a la cárcel?
—Porque soy pandillera. —respondió orgullosa.
—Que hayas quedado en medio de una pelea de pandillas, no te convierte en pandillera. —murmuró Hinata.
—¿Quieres cerrar la boca, por favor? Estoy tratando de que esta mujer nos deje ver anime en paz.
—Esa mujer tiene nombre. —comentó Izumi.
—¿Cómo te llamas? —pregunto Rin, presumiendo ser una persona bastante educada.
—Izumi Senju.
—Lindo nombre. —contestó risueña, como si minutos antes no estuviera a punto de lanzarse contra Izumi. —Soy Rin... ¡Un momento! ¿Senju? ¿Conoces a Hashirama?
—Es mi mellizo.
—¿Qué? ¿En serio? ¡Wow! ¡Qué pequeño es el mudo!
—Rin, ella vive al lado, Hashirama también. ¿De verdad no te diste cuenta? —preguntó Hinata.
—No... —dijo con cara de póker.
-.-.-.-.-.-
—¿Por qué tiene un cuarto para él solito y yo tengo que compartir uno con el suicida? —se quejó Hashirama señalando a Naruto.
—Porque soy la mascota de Shisui. —se defendió el rubio.
—Naruto, eso no tiene nada que ver. —Itachi se frotó la frente. —No tenemos amuebladas todas las habitaciones. Mañana mismo pediré que lo hagan, por hoy, dormirás con Madara.
—¡Es injusto! —murmuró haciendo un puchero.
—Mejor hagamos una pijamada en el sótano, como cuando éramos niños. —dijo Obito sorprendiendo a los demás.
—¿En el sótano? ¡Genial! —gritó Shisui.
—¿El sótano? —preguntó Hashirama a Naruto, imaginando un lugar oscuro y tenebroso que olía a moho.
—Te encantará. —le dio una palmada en el hombro. —Tiene de todo, incluso un jacuzzi.
—¿Jacuzzi? —preguntó, Naruto sonrió y asintió.
—Obito lleva la comida, Itachi y Naruto ayúdenlo. Madara, Hashirama, ayúdenme a bajar mi colección de películas porno. —dijo Shisui.
—¿Qué? —gritó Hashirama sorprendido por el nivel de descaro para gritarlo a los cuatro vientos.
—Tenemos una pantalla gigante abajo, es genial para ver porno.
—Ustedes están enfermos. —se hizo el ofendido, aunque era plenamente consciente que había llegado al paraíso.
—También tiene hentai. —comentó Madara. —Suficiente yuri para volverte loco.
—Te sigo, hermano. —dijo Hashirama empujando a Shisui hacia su habitación.
—No pienso ver eso. —dijo Madara.
—Ajá, lo que digas. Luego estarás jalándotela en el jacuzzi. —gritó Naruto mientras corría para ir detrás de Hashirama y Shisui.
—Creo que vas por la comida junto con nosotros. —dijo Itachi. —Tal vez debemos llamar algunas chicas.
Obito miró hacia todos lados. —¿Dónde está Sasuke?
Sasuke se aseguró que la puerta tuviera el seguro. Sería difícil explicar la mascarilla de aguacate que tenía en la cara, se acostó en su cama y se puso dos rodajas de pepino en los ojos. Su cutis no era perfecto por obra y gracia del Espíritu Santo, se esforzaba por estar hermoso, siempre
.-.-.-.-.-.-.
Temari se desvistió en el "camerino" junto con Karin. La pelirroja estuvo durante todo el turno con una enorme sonrisa pícara en la boca, y sabía bien que significaba eso. Karin había tenido sexo con la maldita piedra con la que siempre tropezaba.
—¡Oh por Dios! —gritó al ver el enorme mordisco que tenía en la clavícula. —¿Ese tipo trató de comerte o qué? ¿Es un maldito vampiro? ¿Te chupó toda la maldita sangre? —guardó silencio antes de murmurar: no pues, seguro la que chupó algo fue ella y lo que obtuvo no fue precisamente sangre.
Karin se toqueteó la marca con el dedo, hizo una mínima mueca de dolor. —No es nada.
—Sí, claro. —habló Temari con el tono más sarcástico que pudo. —Casi te arranca un pedazo.
—Valió la pena. —sonrió maliciosa. —No te imaginas lo flexible que puedo ser, y ni lo sabía.
—Lalalala. —se tapó los oídos y cantó. —No quiero escuchar detalles.
—Yo sí. —respondió Sai, que había entrado para cambiarse también.
Sai, era uno de los hombres más atractivos que conocían.
—Estamos cambiándonos. —le informó Temari tapándose con las manos, ya que estaba en bragas y sostén, que Sai considero completamente horribles al no ser un conjunto o como mínimo combinaran el uno con el otro.
—Me di cuenta. —Sai sonrió. —Ahora, Karin, cuéntame que hicieron.
—Sai, eres un pervertido. —se burló pero en el fondo estaba emocionada por relatar lo sucedido la noche anterior.
—Lo sé, nena. —le guiñó un ojo. —Y así les gusto. —empezó a maquillarse, porque sí, Sai era de esos hombres que se vestían de mujer, y se veían mejor que tú, o cualquier otra mujer que conocieras.
—Bueno, ayer me llevó a cenar, fue un restaurante caro, el que pertenece a la familia Aburame... ¿cómo se llama?
—No tengo idea. El nombre está en un francés o algo así. —dijo Temari poniéndose una camiseta. —Pero sé de cuál hablas.
—Cuéntame los detalles jugosos. —pidió Sai, Temari sintió envidia de la facilidad con la que maquillaba, y podía delinearse el ojo perfectamente desde la primera vez, algo que ella aun no lograba hacer.
—Pervertido... —canturreó Temari metiéndose dentro de sus jeans negros.
—Ya sabemos eso. — Sai ni siquiera se sintió ofendido y eso es porque él mismo lo reconocía, miró a Karin. —¿Te folló en el auto?
—En el baño del restaurante. —sonrió satisfecha y triunfante, porque realmente había sido una odisea lograrlo. —Luego en su casa, y después en la mía, se quedó a dormir.
—¡Wow! El chico es una máquina. —respondió Sai más interesado. —Quiero más detalles. ¿Qué posiciones? Dijiste que eres flexible, quiero saber cuáles hicieron.
—No quiero oírlo. —Temari se ató los cordones mientras hablaba luego tomó su bolso y salió de ahí.
Sai bufó en respuesta pero siguió prestándole atención a su compañera —Habla, Karin.
-.-.-.-.-.-.
—Deberíamos ver quién tiene el pene más grande. —propuso Itachi luego de darle un trago a su cerveza.
—¡Buena idea! —secundó alguien que de seguro estaba igual o aún más borracho.
"Mete mi droga en tu culo" al oír está frase de Anduss Snow, Naruto estalló en carcajadas, sin apartar la vista de la película; Todo sobre mi desmadre.
—Voy por el metro. —dijo Obito que se tropezó con absolutamente nada y se estrelló de cara contra el piso, nadie corrió a ayudarlo y él solo empezó a reírse como un enfermo mental.
—Yo tengo el pene más grande. –c-omentó Sasuke que se había unido una hora después oliendo a "suavecito" según las palabras de Hashirama, que querían decir "hueles a mi hermana luego de uno de sus tratamientos caseros de belleza".
Naruto bufó divertido. —Hermano, lo he visto y no es la gran cosa.
—¿Has visto el pene de Sasuke? —gritó Madara desde el jacuzzi.
—¡NO! —gritó Sasuke.
—¡Sí! —comentó Naruto. —Más de una vez... Y el mío es más grande.
—¡GAAAAAAAY! —gritó Obito muerto de risa solo para molestar a Sasuke, porque por supuesto no le molestaba en lo absoluto la orientación sexual de su primo.
—¿Es cierto, Sasuke? —preguntó Shisui. —¿Es más grande que el tuyo?
—Nunca he visto el pene de Naruto.
—No lo niegues, Sasuke. —le dijo. —Recuerdas cuando estuvimos desnudos y mojados, en la casa de campo… Nos pusimos cómodos y estábamos hot… y…
—Naruto, cierra el hocico.
—Dijiste que era enorme. —volvió a reírse por algún diálogo de la película. —No sé por qué siempre niegas lo que pasa entre nosotros.
—Voy a matarte. —gruñó.
El timbre de algún celular empezó a sonar, Hashirama salió del jacuzzi y corrió hacia donde estaba su ropa, sacó su celular del bolsillo, puso el altavoz y se alejó un poco.
—MALDICIÓN, HASHIRAMA. ¿DÓNDE DIABLOS TE METISTE AHORA?
—Hola, hermanita. Estoy en una pijamada con unos amigos.
—Tú no tienes amigos. Nadie quiere tener cerca, maldito bicho anormal.
—Le salve la vida a un tipo que quiso suicidarse, y ahora es mi amigo.
—No iba a suicidarme. —gritó Madara enojado.
—Iba a tirarse de un puente. —aseguró ignorando a Madara.
—No, hermano. Fue a comprar un arma para volarse la jodida cabeza. —aseguró Naruto.
—¿Dónde estás? —preguntó Izumi enojada.
—En la mansión Uchiha. —gritó Naruto.
-¿Quiénes son esos?
—Mis nuevos amigos, hermanita. Y no me esperes mañana, que me voy pa' la playa.
—¿Estás jodiéndome?
—No, señorita. —dijo Itachi, quitándole el celular a Hashirama. —Y guiándome por su voz digo que usted es hermosa.
—Te equivocas, hermano. Mi hermana es horrible.
—¿QUÉ DIJISTE PEDAZO DE ANIMAL? —gritó Izumi.
—Hermanita, no te enojes por la verdad. Como tu hermano mayor...
—Soy mayor que tú... —corrigió con los dientes apretados.
—Ok, ok. Como tu hermano es mi obligación decirte la verdad, así que, escúchame y métetelo en la cabeza de una buena vez; eres fea, y no tienes un solo atributo en tu cuerpo, eres plana, ni trasero ni tetas ni nada.
—Hashirama... voz sonó como el filo de una navaja. —¡Oye! ¡Suélta! ¡Es mío! ¡Mi cel!
—Hashirama, amor mío. —se escuchó el tono cantarina de Rin. Obito reconoció la voz al instantes, la chica distraída, se acercó para oír mejor.
—Rin, ¿guapa, cómos estás? —preguntó Hashirama.
—Dame mi celular. —se escuchó Izumi al fondo.
—Bien, guapo. Aquí está Hinata. Salúdala.
—Hola, Hinata —saludó ganándose la atención de Madara, a quién el corazón le latía con fuerza. —¿Qué hace mi hermana ahí, pensé que se odiaban a muerte?
—Está viendo Vampire Knight con nosotras. Está enamorada de Zero. Espera, pondré el altavoz. —dijo Hinata.
—Mm, ok... ¿Estás segura que es Izumi? —preguntó dudoso.
—Claro, cariño. -respondió Hinata. —¿Dónde dijiste que estás?
—En la mansión Uchiha. —habló feliz como una lombriz. —Mañana nos vamos a la playa.
—¡OH! ¡Qué envidia! —gritó Rin. —Aunque odio la playa...
—¿Dijiste Uchiha? —preguntó Hinata.
—¿Estás sorda? Deberías lavarte las orejas. —habló Izumi. —Ahora, Hashirama ¿quién te dio permiso de irte?
—Ya soy un niño grande, puedo hacer lo que quiera.
—Tiene razón. —habló Itachi. Las carcajadas de Naruto se escucharon al fondo.
—¿Quién es ese? —preguntó Rin.
—Es Itachi. —dijo Hashirama, el nombrado saludo con un simple "Hola". —Espera, les presentaré a los chicos. Son Naruto, Shisui, Sasuke, Obito, y Madara. —cada uno respondió de la misma manera que Itachi.
—Obito, ¿puedes volver a hablar? —pidió Rin.
—Seeeh…
—¿Sos vos? ¿Sos el guapo del semáforo?
—Sí, creo que ese soy yo...
—Hola, guapo. ¿Me das tu número de teléfono?
—Amigo, te cuidado con ella, es una ninfómana violadora. —dijo Hashirama. —Una vez me espió mientras me bañaba.
—Tenía ganas de hacer pis, y entre porque no aguantaba. —se defendió. —Además solo te vi el trasero. Que por cierto, es muy lindo. —soltó una risilla.
—¡Te lo dije!
Obito pensó que le gustaría que esa chica lo violara, aunque, si él quería que pasara, no contaba como violación. Madara se quedó en silencio, sin poder apartar su mente de Hinata, y lo mucho que la seguía amando.
