Hola hermosuras, les traigo un capitulo tierno, disfrútenlo.

Advertencia: Este capítulo como los anteriores puede contener cosas que afecten su sensibilidad, todos los personajes le pertenecen a Hiro Mashima. Los quiero.


Respiró profundo ¿Que mierdas le estaba pasando a esa mujer? Pensó en todos los encuentros sexuales que habían tenido, esos eran fuertes con golpes y sobretodo con mucho placer. No podía ser otra cosa, era una sadomasoquista, una imagen que le aterró enteramente pasó por la mente del peli negro. Se imaginó con un látigo golpeándola mientras la tenía amarrada y totalmente domada. No, jamás lo haría, no sería capaz de dañarla, ni podía dejar que ella lo dañara a él con sus prácticas. Le miro las nalgas que tenía amoratadas por los golpes ¿Y aún quería más? Retrocedió por instinto, lo mejor era que terminarán esa locura de inmediato.

— ¡Vete!

— Juvia es una niña mala, aún no le ha dado su castigo.

— No Juvia, esto ya se salió de nuestras manos, no pienso golpearte y menos si te gusta. ¿No entiendes que te estás haciendo daño? ¡Tú no te quieres! vomitas, no comes y luego dejas que te peguen y te follen duro. ¿Crees que te amas?

— Juvia debió saberlo, usted no es lo suficientemente hombre para hacerla sentir viva -Lo tentó, para ella lo que acababa de pronunciar eran sólo palabrerías. ¿Qué se creía recriminándole cosas a este punto? Desde el principio él fue brusco con ella y a lo que habían llegado fue culpa de ambos.

— Un hombre no es hombre por pegarle a una mujer, un hombre es hombre por tratarla como se merece.

— En fin o es usted o es otro -Juvia se trató de levantar empujando la cola hacia atrás, la posición de perrito en la que estaba tenía que hacer su efecto en el peli negro y ella sabía que él la deseaba. Nunca había tenido una relación tan viva en toda su vida, sabía de antemano que no habría un hombre que la satisfaciera como Gray lo hacía y que la forma dura en la que lo hacían cubría una de sus necesidades, algo que ni ella misma entendía.

— ¡No seas estúpida! ¿Crees que esto está bien?

— ¡Juvia no es estúpida! Si, está bien porque ella no se siente mal físicamente porque usted se ha medido, porque ha encontrado el equilibrio entre el placer y el dolor y si hecha a Juvia de su apartamento será la última vez que se encuentren. -Como un salvaje la empujó en la cama y la volvió a poner en la posición en la que le había dado nalgadas, se bajó su pantalón de un sólo tirón y entró en ella con fuerza, con fiereza.

— Esto es lo que quieres ¿No es así?

— Aaaaaahh -Gimió por la repentina acción del peli negro, no se lo esperaba y menos tan salvaje.

— ¡Eres una pervertida! ¡Te mojaste con unas nalgadas! ¡Descarada!

— Todo lo rico Gray, todo hace mojar a Juvia.

— ¡Esta vez no! ¡Cierra la boca! -le halo con poco cuidado uno de sus mechones azules para que subiera la cabeza y así la calló en totalidad con su mano en la boca mientras la envestía fuertemente.

— Mmmm...mmm -gemía en su mano mientras él se movía frenético dentro de ella.

— Mírate, eres mi perrita -le señalo el espejo y ella vio la posición tan sumisa en la que la tenía. Se acostó en la cama espichando sus pechos contra la sábana y dejando su cola a la altura del pene de Gray para qué pudiera envestirla por detrás mientras disfrutaba de su trasero.

— Una perrita que lo vuelve un animal. Es su perro que la folla.

— Me atraes como si estuvieras en celo.

— Juvia lo está, sólo se calma cuando se lo da.

— Sólo yo puedo hacerlo y entonces ¿Vas a buscar a ese maldito? -Le soltó la boca para que respondiera y aferro ambas manos en su cintura para darle más fuerte, atrayéndola con más ferocidad a su miembro.

— Siiiiii, no puede depender sólo de Aahh de usted -Gray totalmente cabreado por su respuesta se salió de ella y se fue al baño para encerrarse. Esperaba que ella le dijera que no, que él era el único que la hacía sentir en otro mundo.

— ¡Abra la puerta, Gray! ¡Graaaaay! Juvia sólo bromeaba.

— Lárgate Juvia, se te hizo tarde para que llegues a trabajar.

— ¡Mierda Gray! ¡Juvia no ha llegado!

— Ni llegaras hoy, ya sé cuál es el perfecto castigo para ti nena. No follarte.

— ¡Fue un maldito comentario para que le diera más duro! ¡No puede dejarla así!

— Pues ve a que te de duro ese imbécil, las mujeres que cogen conmigo no hablan de otros hombres en la cama y si no te largas te hecho yo a la fuerza.

— ¡Váyase a la mierda Gray! -Furiosa tomó sus prendas y se las puso para dar un portazo al apartamento. Bajo las escaleras con el peor humor del mundo y al hacerlo se encontró con su nuevo cómplice Max.

— Señorita me alegró que haya podido entrar en el apartamento del muchacho -El celador con una sonrisa estúpida la miro en la recepción del edificio.

— Usted no vio nada.

— Uff señorita pero se me va a hacer muy difícil no escuchar nada, eso si no se me borrara -La joven suspiró resignada y sacó unos billetes de su bolso. — Usted no vio nada, no escucho nada y ella nunca estuvo aquí. -Camino hacia la puerta y se devolvió para susurrarle a una distancia donde pudiera escucharla — Avísele cuando una mujer venga a su apartamento -Le dejo más dinero en sus manos y un pequeño trozo de papel con su número de teléfono.

— Claro, yo vivo acá, veo todo lo que sucede.

— Gracias -Le sonrió coquetamente y le pico el ojo abandonando el edificio. No le parecía para nada atractivo pero tenía que tenerlo en el bolsillo para que le pasará información sobre Gray, cualquier movimiento en falso y el peli negro jamás la volvería a ver en la vida, de hecho no entendía como era que la había dejado a la mitad del acto, siempre obtenía lo que quería y ese peli negro jamás le ganaría, nunca. Enojada y con un maldito humor de perros llego a la empresa después de haberse alistado en la casa, no quería nada, ni una mínima persona que le hablará pero ahí estaba Lyon entrando en su oficina cuando Juvia le había dicho que no lo iba a recibir.

— Juvia, sabes que te amo pero esto ya fue demasiado.

— ¿De qué hablas Lyon? ¿Qué fue demasiado?

— ¿Crees que soy estúpido?

— Juvia cree que eres un maldito fastidio pero lo de estúpido no lo entiende.

— Te aprovechas de que te amo, ¿sabes? he llegado a la conclusión de que no soy tu maldito juguete, al que quieras llamar sólo por sexo.

— Juvia te lo dejo claro desde un principio Lyon que lo de los dos sólo sería sexo. Los sentimientos son sólo para tontos.

— Dijiste que no había nadie más pero sólo me usaste para darle celos al maldito con el que te acuestas ¿no?

— ¡Juvia no se acuesta con nadie! No sabe de lo que estás hablando.

— Me llamaste de tu teléfono pero luego para cancelarme hablaste de otro número. No soy un marica.

— Robaron a Juvia, no quería preocuparte por eso te cancelo.

— Ah! Y el maldito ladrón sabía tu nombre. "Juvia cuelga el maldito teléfono".

— Escuchaste mal.

— No, llame de nuevo a ese número y era la voz de un hombre.

— ¿Qué te dijo? -La voz de Juvia sonó casi de un hilo, se vio descubierta, perdería su trabajo por esa maldita adicción a un mesero, a un sexy peli negro que le cumplía sus caprichos con sexo duro.

— Dijo que estaba equivocado que no conocía a ninguna Juvia -la peli azul suspiro de alivio y lo miro fuertemente a los ojos.

— ¡Y así hubiera sido una correcta llamada! ¡Juvia no permitirá que metas tus narices en su vida porque no significas nada en ella, sólo momentos de placer y si no entiendes eso en tu ignorante mente Juvia te pide que jamás le hables!

— No puedes sacarme de tu vida así no más, he sido todo un caballero pero si me obligas te haré la vida imposible para que no tomes malas decisiones.

— Ni mierda Lyon, Juvia te dijo que no te metieras en su vida y si Juvia quiere acostarse con otros hombres no te tiene que pedir permiso ¡Olvídate! –Con sus palabras solo quería proteger a Gray y protegerse a ella misma, no dejaría que los descubrieran por ser tan estúpida y llamarlo desde su número de celular.

— ¿Con cuántos has estado mientras salías conmigo?

— No te importa y ya deja de meterte en la vida de Juvia, ella no quiere tener nada que ver contigo.

— Juvia eres una perra, te aprovechas de mí y solo me haces daño.

— Tú sólo te has encargado de hacerte daño, sabes muy bien que Juvia no se enamora de nadie, que el amor es para estúpidos y que solo genera pérdidas.

— Perdón señorita Loxar, tiene una reunión con la señorita Mirajane Strauss. -Meredy con un nudo en la garganta y con sus ojos cristalizados por lo que había escuchado entró para avisarle a Juvia que tenía una reunión en menos de un minuto con su jefa.

— ¡Estúpida inoportuna! ¿Cuantas veces Juvia te tiene que decir que toques antes de entrar?

— No Juvia, a ella no la puedes tratar como se te da la gana por ser una caprichosa y una malcriada.

— Si no le gusta el trato puede renunciar. -Bruscamente tomó su porta planos para mostrarle los dibujos a su jefa y los dejo a ambos con la boca abierta dentro de su oficina. Meredy quería que se la tragara la tierra, el joven del que estaba enamorada se había acostado con Cruella de Vill y ella sólo lo usaba como su juguete, si supiera que ella lo podría hacer tan feliz, amarlo con locura como él amaba a la peli azul pero ese era exactamente el problema que él la amaba a ella y no tenía ni la mínima posibilidad de ganar en contra de ella.

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— ¿Esto es lo único que tienes para mostrarme? ¿Crees que estoy para malditas bromas, tontica?

— No es una broma, es lo mejor que pudo hacer en el poco tiempo que le dio, trabajo mucho para que fueran de la mejor calidad.

— Parece que no trabajaste lo suficiente, holgazana. Tuviste más de dos días.

— Son doce diseños de lo más novedoso que tiene Juvia. Ella cree que es suficiente.

— Lisanna hizo veinte diseños. -La peli azul mordió su labio inferior y la rabia le llego directamente a la lengua mostrándose por medio de sus mejillas rojas. Primero Gray, luego Lyon con Meredy y ahora ese par de estúpidas, no lo iba a permitir, le importaba una mierda lo demás.

— ¿Valen la pena? -Juvia alzó la ceja, no estaba en condiciones para aguantarse a la demonio ni a la estúpida de su hermanita.

— ¿Cree que esto se venderá? Juvia no necesita ser la dueña de una casa de modas para saber que son sólo copias baratas de la colección 2013 de primavera de Gucci y Dior porque sinceramente puede darle el puesto a Lisanna a Juvia no le importa, que ella diseñe mejor para su casa de modas, al final de cuentas la competencia está detrás de Juvia. -Dando un puño a la mesa tomó sus diseños y los guardo en su porta planos.

— Cálmate Juvia, no es para tanto -Elfman el hermano de la demonio la trato de calmar, lo sabía y Mirajane también lo sabía. Juvia tenía mucho talento y gracias a ella habían podido estar en el mercado, mantenerse por años en el mundo de la moda, no podían dejarla ir.

— ¡No te quiero ver más por hoy insolente y piensa en lo que has hecho! ¡No te dejo en la calle por todos los años que has trabajado para nosotros pero te advierto que sí me vuelves a subir la voz dañare tanto tu reputación que no trabajaras en ninguna casa de modas por el resto de tu vida! -Sus ojos azules temibles se posaron en los de la peli azul y ella pasó saliva, conocía perfectamente que podía arruinarla con sus palabras, recordó entonces porque no se había salido nunca de ese lugar, si lo hacía sería el final de su carrera. Sin decir nada se levantó y salió de la oficina con sus trabajos, cogió el nuevo celular que había comprado de encima de su escritorio con su bolso y salió del edificio regalándole una mirada de odio a Meredy y a Lyon que estaban en las pequeñas oficinas cerca a la de ella.

— ¡Espera Juvia! -Escuchó la voz de Lyon y trato de no dejarse llevar por la ira, se metió en el ascensor y cerró las puertas escuchando una última frase del peli plateado.

— No quería decirte perra, lo siento hablemos por favor. -Juvia tragó todo el aire que tenía a su alrededor y espichó el botón rápidamente, llegó al sótano para entrar en su Audi R8 Spyder de color blanco. Sus ojos se llenaron de lágrimas y ella no entendía muy bien porque. ¿Por qué se sentía de esa manera? Se miró por el retrovisor y de nuevo vio esa mirada que odiaba. Lo sabía, sabía perfectamente que su vida era una mierda y que todo lo que soñó alguna vez no era suficiente, no era lo que ella imaginaba y no le brindaba la felicidad que alguna vez espero con ganar exorbitantes cantidades de dinero, definitivamente no era lo que ella quería para ella, sin embargo se negaba a aceptar eso, ella era y seguiría siendo Juvia Loxar la modelo y diseñadora de la mejor casa de modas de todo París.

Manejo a toda velocidad a su casa, se había tragado el nudo en la garganta y no había llorado porque se convenció de que esa era su vida y que era perfecta, que tenía el control de todo y que simplemente pensar en eso era estúpido. Parqueo el auto y se metió en el ascensor para entrar a su apartamento directamente, aunque eran casi las dos de la tarde no tenía ganas para ir a otro lado, las puertas se abrieron y vio su impecable y enorme apartamento lleno de soledad y silencio. Se quitó sus tacones sin ganas y dejo todo encima de una mesita, la vista era impresionante y en el cristal pudo verse, su elegante apariencia era detestable para ella, dejo correr el llanto que amenazaba con salir desde que estuvo en el apartamento de Gray y supo entonces que su vida no tenía sentido. Todos se aprovechaban de ella y sólo la querían por conveniencias hasta Lyon que esperaba recibir algo a cambio de ella "su amor" se desplomó en el centro del salón y su cara en el piso estaba repleta de lágrimas.

-¡Juvia los odia, odia a Mirajane! ¡Eres una perra Lisanna! ¡Elfman maldito desgraciado! ¡Meredy eres tan estúpida! ¡Lyon hijo de puta! -Sus puños empezaron a golpear el suelo con cada palabra que pronunciaba. Se estaba haciendo daño pero a ella no le importaba que sus manos se deshicieran en ese momento. -¡Los odia a ustedes, malditos de la universidad! ¡Juvia te odia estúpida, mal nacida y maldita madre! ¡Te odia también a ti padre por ser tan imbécil y Gray! -pegó un alarido de dolor al pronunciar el nombre del peli negro -¡Te odia por negarle a Juvia lo que le hace feliz! -la sangre broto por las heridas de las manos y corrió a su habitación para llorar en posición fetal como una niña, como hace mucho no lo hacía. Se escondió debajo de las cobijas y cerró los ojos llorando desconsolada.

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Escuchó unos ruidos extraños y la voz del peli negro, sin embargo no abrió los ojos sabía perfectamente que era un sueño ya que toda la vida estuvo sola y que así sería siempre.

— ¡Juvia, mierda! ¡Mírame! Estuviste llorando ¿no es así? -Lentamente abrió los ojos y dio un respingo al ver unos ojos grises que la miraban con recriminación y con preocupación. Dio un vistazo por toda la habitación y se dio cuenta que ya era de noche.

— ¿Qué mierdas te hiciste en las manos? -Le toco levemente los nudillos y Juvia gritó de dolor.

— ¡Contéstame! -La joven callaba, no salía de la sorpresa ¿Cómo había entrado? ¿Por qué estaba ahí? Se maldijo mentalmente, él la había visto en una de sus crisis existenciales, odiaba que alguien supiera que tenía ese tipo de problemas y se tapó con sus cobijas aguantando el dolor de sus manos al doblar los nudillos.

— ¡Juvia! ¿Es por lo que pasó esta mañana? ¿Por qué te deje mientras lo hacíamos? ¿Qué pasó? ¡Dímelo! ¡Me estoy muriendo!

— ¡Lárguese! ¡Juvia no quiere verlo!

— No me iré, Juvia, ¿Qué pasó?

— ¡La vida de Juvia no le importa!

— Claro que me importa, estas en una cama medio muerta, con los ojos y el rostro hinchados por tanto llorar y con los puños hechos pedazos, ¡Claro que me importa! -Se sentía culpable, sabía que Juvia no se encontraba del todo bien mentalmente y que tenía que apoyarla y ayudarla en todo lo que pudiera. Se maldijo al ponerse bravo por esa estupidez, por dejarla en pleno acto, esa sensación de su corazón golpeando contra su pecho sólo indicaba que se sentía el responsable de que Juvia estuviera así.

— ¿Ya comiste? -Si no quería decirle nada empezaría por ayudarla en ese momento ya luego vendrían las explicaciones.

— ¡Que se largue! -Gritó a más no poder y él pasó saliva. Nunca la había visto tan alterada y menos tan mal, su maquillaje corrido e irreconocible, esa no era la Juvia altanera y fastidiosa que él conocía, era la niñita asustada que conoció cuando despertó y no lo encontró a su lado.

— Este bien, si no quieres hablar te entenderé. -Salió al baño y abrió el espejo para encontrarse con el botiquín. Sintió una presión en el estómago al ver la cantidad de frascos con medicación que tenía la peli azul, la mayoría eran antidepresivos y pastillas para la ansiedad. Tomó una pastilla para hacerla dormir y dudo en darle una para el dolo, no tenía ni idea si le hacía daño tomar al tiempo esos dos medicamentos así que opto solamente por darle la pastilla de dormir, durmiendo no sentiría el dolor. Llenó una vasija con agua caliente, tomó unos trapitos y unas vendas.

— Tomate esto -Le pasó la pastilla blanca y ella gimió de dolor al mover la mano. Gray al ver que ella no podía hacerlo sola llevó la pastilla a su boca y en seguida un vaso de agua para que no tuviera que mover las manos y hacerse daño.

— Se le está haciendo una costumbre llevar las cosas a la boca de Juvia. -La joven se acomodó en la cama y dejo que Gray le apartara el cabello de la cara.

— Todo para que estés bien. -Delicadamente pasó el pañito por su rostro para quitarle los rastros de maquillaje y con la otra mano le acariciaba dulcemente el cabello.

— ¿Por qué hace esto?

— Porque las mujeres hermosas no se ven lindas llorando -La siguió acariciando mientras le limpiaba delicadamente el rostro.

— Juvia se debe ver horrible –Bajo su mirada y él negó con la cabeza.

— Te ves preciosa así, odio el maldito maquillaje que te hechas, ocultas tu belleza natural detrás de todas esas capas de pintura, odio infinitamente ese labial rojo, mira, tus labios se ven rosados con tu color original, más apetecibles que todos pintoreteados–Bajo la cabeza agarrándola del mentón y le mordió el labio inferior. — ¿Ves? Se ven muy ricos y deseables. –El genio de Juvia y toda la rabia que estaba sintiendo automáticamente se frenó, sonrió al sentirse segura con ese mesero y poco a poco fue cerrando los ojos observando detalladamente los movimientos del Fullbuster, se quedó dormida cuando sintió como Gray le limpiaba la sangre seca de sus manos con agua y el trapito.

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Lentamente abrió los ojos y se dio cuenta que él seguía ahí, que no se había ido, estaba cabeceando en el sofá que quedaba al lado de su cama y miro el despertador, eran las diez de la mañana, ya no podría presentarse en la oficina, la demonio odiaba la impuntualidad, sus ojos viajaron de nuevo al peli negro y sintió como todo su cuerpo se llenaba de alegría, era tan perfecto y aunque lo había echado ahí estaba. Levantó sus manos y las tenía vendadas, que buen doctor había resultado el joven. Desvió su mirada a la mesita de noche y ahí estaba un vaso de zumo de naranja con una pastilla para el dolor. Cerró los ojos y fingió estar dormida cuando de repente sonó su celular, sintió como Gray se levantaba a ver quién era y continuo fingiendo, sabía que él no iba a contestar.

El chico se levantó y vio el nombre en el celular de la chica "Parece que ya se compró otro nuevo, a Juvia le cae el dinero del cielo, ¿Quién mierdas es Elfman Strauss?". Deslizó el dedo para contestar y escuchó la voz de ese hombre, no entendía porque sentía una presión en el estómago pero si era un maldito amante de la peli azul lo mandaría a la mierda por ella.

— Hola Juvia, Mira-nee y yo sabemos que lo de ayer no fue la mejor manera de tratarte pero te pedimos que vuelvas, dejar el trabajo no es de hombres y no eches a perder tu carrera por estupideces. –"Entonces fue un problema en el trabajo" pensó contemplando a la jovencita que dormía tranquilamente para él.

— Juvia está enferma, hoy no irá al trabajo.

— ¿Quién habla? Hasta donde sé Juvia vive sola.

— Soy su doctor personal, la señorita Loxar no se siente bien, me llamó para que la viera y aunque no es nada grave le daré dos días de incapacidad –Juvia ahogó una carcajada al escuchar como forzaba la voz para parecer un doctor y él le sonrió al verla tan divertida encima de su cama.

— Dígale que esperamos su pronta recuperación.

— Yo se lo comunico. Hasta luego. –Colgó y como un tigre persiguiendo a su presa se acercó lentamente a la peli azul subiéndose encima de la cama.

— ¿Cómo te sientes?

— Mucho mejor. –Le robo un beso que la peli azul recibió con gusto. Sus labios se unieron y Juvia traviesamente metió la lengua dentro de la cavidad del joven.

— Ahora no, tomate la pastilla, ya vengo –Gray Salió de la habitación y llegó en menos de cinco segundos con una charola en la mano. Se la ofreció y ella miro la comida con despreció.

— Me asesore, esto no engorda, ahora come que imaginó que no has probado comida desde ayer –Recibió el desayuno en su cama y con mucha elegancia comió las delicias que el joven le ofrecía. Con recelo miro los ojos del pelinegro y él alzó la ceja.

— Dilo ¿Qué quieres preguntar?

— ¿Cómo sabe cocinar tan rico?

— ¿Eso es un alago?

— Tómelo como quiera.

— Esa era mi meta al venir a Paris.

— Pero es un mesero.

— No todos obtenemos lo que deseamos en la vida, unos tenemos que trabajar duro para conseguir lo que queremos. –Decidió no seguirle preguntando, se dio cuenta que se había puesto tenso y simplemente siguió con su comida. El movimiento del peli negro le hizo poner plena atención en él, se llevó un trago de zumo de naranja a la boca y lo expulsó al escuchar la frase de Gray — Hay que probar que tan bueno es este libro. Por algo lo compraste ¿No Juvia?


Hasta acá capitulo hermosuras y si ya saben lo que sigue, sexo salvaje señores. Respondiendo sus sexys reviews:

Chachos: Si yo también me sorprendí al leerlo, creo que el cap anterior quedó muy hard pero bueno este quedo tiernito para compensarlo. El Lyredy vendrá pronto no te preocupes, yo también ti amo. Bye.

Juviadelasoledad: Con ese hombre créeme que yo también sería una masoquista pero bueno Juvia tiene algunos problemas de chica, no es solo eso y ya luego la entenderás. Por lo pronto el manga esta raro, mi única esperanza es que Juvia llegue y le parta la madre a Gray pero más que todo a Mary. Que mate a esa vieja, odio cuando las chicas sonríen pero son una perra por dentro. La odio. Te mando un beso y un abrazo psicológico.

Viry3fick: Si tienes razón, Juvia es demasiado pervertida mente inocente, pero para eso está Gray para enseñarle y volverla toda una experta en la cama, está relación está llena de amor odio y ellos son muy locos a su manera pero se entenderán poco a poco. Bueno lo de Gajeel lo sabrás pronto y yo también te amo vida mía :D te mando un beso y un abrazo psicológico.

Jbadillodavilla: Paciencia, a la anoréxica se la comerán por todos lados, te mando un beso y un abrazo. Bye.

Taty Hyuuga: Jajaja pues ¿Qué te digo? El sexo es el mejor ejercicio del mundo, así que bueno a veces toca hacerle de activa. Con ese Gray yo me vuelvo masoquista y me dejo hacer lo que quiera. Los amo, son una pareja dispareja. Te mando un beso y un abrazo psicológico ahorita seguimos hablando.

Angela Li Marvell: Jajaja bueno yo también creo que el capítulo fue demasiado fuerte pero nuestra mente es demasiado sexy, te mando un beso y un abrazo psicológico. Te quiero demasiado.

Anonimous: Jajaja menos mal no te descubrieron porque me imagino la escena que te hubieran montado, me encanta que te haga reír a mí también me hizo reír ese pedazo, solo imagínate golpeándola como su padre, da risa. Te mando un beso y un super abrazo psicológico, te quiero muchísimo.

Chii: Si tienes razón ese capítulo estuvo demasiado sexy y te perdono por no dejarme review ok está bien aunque me rompas el corazón, ok no. Si, Juvia sinceramente es una persona con demasiados traumas pero te darás cuenta según vayan pasando los caps. Te mando un beso y un super abrazo psicológico, te quiero.

Gracias por todos sus hermosos reviews y su apoyo, no olviden que los quiero muchísimo y por eso les mando un beso y un abrazo psicológico a todos esperando sus sexys reviews.