Hola hermosuras ¿Cómo están? Yo un poco atareada pero acá estoy, viva!
Como siempre este capítulo no es apto para personas sensibles, que no les guste el lemmon y demás. Todos los personajes le pertenecen a Hiro Mashima.
— De..despacio, ma…más despacio Juvia –El peli negro gruñó en su oído mientras toqueteaba los pechos de la peli azul estirando sus pezones y luego haciendo círculos en ellos variando sus movimientos, ella saltaba frenética jugando con el duro miembro del joven y restregando su espalda en el duro pecho del chico. Gray bajó su mano salvajemente a su clítoris y le arrancó un gemido de placer a la Loxar al restregarlo y apretujarlo como le encantaba a ella.
— Posición de la abeja lista –Declaró Juvia, sonrió y sus ojos brillaron de satisfacción, Gray la tomo fuerte de la barbilla para atraerla a su boca y besarla con desesperación, le mordió el labio inferior y luego chupo su labio superior para terminar adentrando su lengua en esa dulce cavidad para encontrarse con la lengua traviesa de la joven.
— A la mierda el libro, me gusta cogerte así –La levantó cuidadosamente para no lastimarse el miembro y cuando se aseguró de haberla sacado la tiro a la cama sin delicadeza alguna, dobló las piernas de la chica hasta poner las rodillas en sus enormes pechos.
— Me encanta que seas sumisa, que cierres la boca y cojas conmigo sin ser altanera –Juvia cerró los ojos eróticamente para procesar las palabras del joven mientras sentía como la penetraba fuertemente, supo entonces que a Gray le encantaba tener el control en el sexo, verla como una chica indefensa, débil y lista para complacerlo en todo, apoderarse de hasta el último rincón de su cuerpo siendo un hombre indomable y brutal, como si su vida se fuera a acabar en eso y hacerla sentir como el único que podía, él único que la haría gritar de placer como en ese momento lo estaba haciendo hasta quedase sin voz.
— Fuerte, Juvia lo quiere más fuerte -Lo que él desconocía completamente era que Juvia experimentaría con él todo lo que los otros hombres con los que había estado no habían sido capaces de mostrarle, el sexo fuerte y placentero que jamás imagino que la fuera a satisfacer tanto y hacerla olvidar las peores cosas de su vida. Juvia nunca le daría el control absoluto, por su mente pasaron imágenes castigándolo, azotándolo y luego follándoselo como si no hubiera un mañana. Pero en ese momento, en ese instante lo dejaría, estaba haciendo un espléndido trabajo llevándola a la gloria para después cogerla con fuerza
— Veinte posiciones ¿Y aun quieres seguir? –. Juvia paseó la lengua por su labio superior para terminar mordiéndose el inferior, sonrió satisfecha y arqueó su espalda al sentir como salía despacio disminuyendo drásticamente el ritmo que estaba llevando y haciéndola gemir de placer al volverla a estimular, ese peli negro sabía lo que hacía y lo estaba haciendo jodidamente bien, mucho mejor que bien, perfecto.
— Claro que quiere seguir, ¿Usted Puede seguir?
— Eso no se pregunta –Espichó uno de sus pechos salvajemente mientras ella suspiraba delicadamente para tentarlo y él pudo sentir el corazón de la chica latiendo a un ritmo descontrolado. Sus embestidas, de nuevo se fueron volviendo más fuertes y más rápidas, más estimulantes y llenas de desesperación por liberar esa hermosa sensación que se estaba acumulando en cada uno de sus vientres. La joven con el cabello esparcido por todo la cama le sonrió a su amante mientras gemía cosas completamente sucias que lo hacían perder cada vez más y más el control.
— Dilo otra vez, dilo.
— Su pene es el más grande que Juvia ha tenido adentro.
— ¿Y qué más?
— Está tan duro y rico. Grueso y largo que lo siente tan profundo, tan delicioso.
— ¿Sí? ¿Quieres que te lo meta por acá? –Juvia se quejó y cerró su boca al sentir el dedo índice del joven dentro de ese orificio que jamás había sido manoseado por nadie, algo que jamás pensó también se usara en el sexo.
— ¿Crees que no sé lo que estás pensando? Tus ojos llenos de lujuria y placer me muestran lo que quieres hacer conmigo, puede..-Se acercó a su oído mientras volvía a sacar su dedo y lo metía con fogosidad — Puede que algún día te deje tener el control absoluto pero por lo pronto castigare esos malos pensamientos. –Metió un segundo dedo sin dejar de mover su hinchado miembro en ella y Juvia cerró los ojos ante la extraña sensación de esos intrusos dentro de ella. Estaba siendo doblemente penetrada y nunca pensó que fuera posible que le gustará. Siempre escuchó los comentarios sobre eso de las demás modelos cuando hablaban de sexo y de orgias con tres, cuatro y hasta siete personas pero ese único hombre la estaba llevando al paraíso sin necesidad de objetos extraños o apoyo de otro ser.
— Con estos castigos Juvia seguirá haciendo lo malo.
— Eres una masoquista, pero esto, esto también me gusta a mí y es que tienes el culo tan apretadito. –La peli azul se sonrojó con esas sucias e indecentes palabras del joven, era legal, le atraía ese hombre, él era su polo opuesto, nunca pensó que algo sin modales, sin educación y sin una manera refinada de actuar, la hiciera sentir tanta emoción y sobretodo tan viva. — Quiero metértelo por el culo pero te dolerá mucho. Ya que eres virgen anal –Saco sus dedos y dejo de hacer ese movimiento dentro de ella provocando que la chica protestará como una niña a la cual le habían quitado el dulce más delicioso que había probado en toda su vida.
— Mierda Gray métalo, métaselo a Juvia.
— No, ya te dije que no sería placentero, tengo que acostumbrar ese culo para que mi pene pueda entrar con libertad.
— No es justo, déselo a Juvia –Gray sonrió, era una chica demasiado inquieta y quería todo para ese mismo momento, se mordió el labio inferior tratando de controlar todas las ganas que tenía por penetrarla por ahí y desdoblo una de sus piernas colocándosela en su hombro para poder acariciar el pecho que había quedado descubierto.
— Juvia quiere ese pene a su entera disposición, todo el tiempo que ella quiera, cuando quiera y en donde se le dé la gana. Esto solo le pertenece enteramente a Juvia y aaahh…..sobra decirle que si lo ve con otra..Mmmph.. se lo arranca para tenerlo para ella sola –Gray paso saliva al escuchar la amenaza de la peli azul, eso había sonado muy enserio y sabía que ella no dudaría en hacerlo. Sería muy sencillo para ella pagar por eso y que escondieran su cuerpo donde jamás lo pudieran encontrar.
— Pues si te veo con alguien que no sea yo, te juro nena que mato al malparido ese y luego a ti –Juvia sonrió a carcajadas por su amenaza y se apretó los pechos para ver la reacción del peli negro, para demostrarle que ese cuerpo perfecto y delgado solo era para él y para nadie más.
— Ven que quiero intentar algo –Se salió de Juvia para sentarse en el borde de la cama mientras ella guiada por el placer lo siguió y se sentó encima de sus muslos dejando las piernas a cada lado de la cadera del joven. Gray la agarró fuertemente de la cadera para luego empujarla suavemente y que ella quedará de cabeza con su cabello esparcido por el piso. Empezó a moverla mientras Juvia admiraba la ciudad al revés por medio de los hermosos cristales y sentía como la sangre se le venía a las mejillas y a la cabeza.
— Que rico, Gray se siente delicioso no pare –Su intención no era parar, la tomo hasta que su respiración y su cuerpo empezaron a derrumbarse hasta que su límite se estaba acercando.
— ¡No aguanto más, nena!
— Juvia tampoco -Sabía que estaba cerca y con febril emoción entró en ella para luego sentir como las paderes de la chica se contraían en su miembro y explotaban con su orgasmo final, por poco y la suelta pero después de llegar al final de esa hermosa sensación dejo que cayera cuidadosamente al piso y él se lanzó encima para sentir el frio del piso y el vientre de la chica subir y bajar por su acelerada respiración.
Después de respirar y recuperarse del agitado encuentro Gray reviso la hora en el extraño y costoso reloj de la chica y pegó un brinco — Son las cuatro y quince de la tarde, Juvia.
— Es sorprendente que hubieran tenido sexo por más de cuatro horas –Ronroneó Juvia cerca de su oreja y sintió como su estómago gruñía poniéndola en vergüenza. Si odiaba algo en la vida era ese maldito que le exigía comida y que la hacía engordar. Si no fuera algo esencial para mantenerla con vida claramente se lo hubiera mandado sacar desde que comenzó a ser una modelo o tal vez desde mucho antes, desde que su madre la insultaba y le decía que era una estúpida gorda que no servía para nada y que solo la ponía en vergüenza delante de sus amigos — Se me hizo tarde para ir a trabajar –la interrumpió de sus oscuros pensamientos y ella abrió los ojos de sobremanera, no quería que la dejara. No quería dejar de ver a ese hombre perfecto con esos marcados cuadritos y esas piernas tan fuertes y musculosas, esa espalda también perfectamente marcada era algo que superaba cualquiera que hubiera visto y su trasero, uff ese trasero era su arma secreta. Vio como entró a su baño para darse una ducha y ella se acostó en la cama tratando de desdibujar esa tonta sonrisa que le había aparecido en la cara y que no se le quería borrar por ningún motivo.
Esperó recostada en la cama viendo sus manos, en el momento en que se lastimo no había pensado en su carrera, en que tenía que utilizarlas para diseñar y aunque estaba demasiado enojada con la vida no podía permitir que eso volviera a pasar. No podía hacerse daño físicamente porque su cuerpo era algo con lo que trabajaba y entre más cicatrices tuviera sería una modelo imperfecta para la demonio. Al ver a Gray salir con una toalla amarrada en la cintura y con su cabello desordenado y mojado pudo sentir como la sangre escurría de su nariz. Dios, ese hombre era un dios y perfectamente podía ser un modelo, pero entonces Juvia recordó que quería ser un cocinero y que ese no era su mundo. Él no se deslumbraba por los lujos, por las casas enormes y por el dinero, eso era lo que más le llamaba la atención de él, Gray Fullbuster no era hueco y no le importaba decir lo que pensaba, él no era plástico y aunque no lo aceptara eso era lo que le había gustado principalmente de él después de intimar en el baño, él no era para nada a lo que estaba acostumbrada en su mundo.
— No se vaya, quédese con Juvia.
— No puedo, ese trabajo aunque no lo creas es muy exigente y odian la impuntualidad.
— No es justo, no fue a la librería hoy no vaya hoy al restaurante.
— No fui porque le mande un mensaje a Levy para que ella atendiera por mí, le encantan los libros y me echa una mano cuando es necesario.
— ¿Quién es Levy? –La peli azul inflo sus cachetes y sentó bruscamente en la cama cruzando sus brazos para parecer amenazadora ante él.
— Es mi vecina, Juvia.
— Juvia odia a esa mujer.
— No seas tonta, Levy es muy agradable nada comparada con su novio, el delincuente ese.
— Por eso no le agrada a Juvia porque usted dice que es agradable.
— Es una gran amiga además no sabes la vergüenza que me hiciste pasar delante de ella.
— ¿Qué vergüenza? — "Parece que te contentaste con tu novia y me alegro mucho de eso pero Gajeel dijo que si vuelves a hacer ruido mientras…bueno no te lo diré con las palabras que uso él pero dijo que si lo volvías a molestar mientras estaba durmiendo te iba a golpear y que iba a echar a tu novia a la calle" –Juvia se sorprendió al escuchar el nombre del novio de la vecina de su amante. ¿Gajeel? Claro ese nombre se le hacía muy familiar pero era imposible que fuera él, era imposible que estuvieran en el mismo país y que viviera al lado del apartamento de su amante, era prácticamente imposible, el mundo era gigante y no había vuelto a saber de él desde ese día, desde que desapareció de su pueblo natal llena de vergüenza y con el corazón en mil pedazos jurando que jamás se enamoraría y con un odio indescriptible al amor. "Si al menos hubieras estado ahí Gajeel-kun, Juvia no hubiera tomado tantas malas decisiones"
— Así que si vuelves a hacer ruido en mi casa mientras follamos, será tu culpa que ese hombre me mate. ¿Me estás escuchando? –Juvia volvió a la realidad y le sonrió coquetamente para luego pestañear como loca para seducirlo y evitar que se fuera, para evitar que los recuerdos la inundaran y volviera al pasado que no quería traer de vuelta.
— Juvia gritó porque quería alejar a las perras de lo que le pertenece.
— Pues si vuelves a gritar así créeme que alejarás a las perras pero me meterás en la boca del lobo.
— Por eso es perfecto este lugar, Juvia puede gritar como quiera y nadie la escucha.
— No sé qué tan bueno sea eso. –Recordó el estado tan deplorable en el que la encontró y no le gustaba para nada que estuviera sola, que nadie la escuchará y que lo peor de todo se presentará, que se lastimará y que nadie viniera a ayudarla para calmar esos impulsos peligrosos y ataques de histeria que presentaba.
— No se vaya, Juvia le puede pagar este día de trabajo.
— No quiero tu dinero además me estarías comprando como si fuera un prostituto. –Juvia sonrió tratando de ahogar una carcajada — Sería el gigolo de Juvia.
— Eso me hace sentir mucho peor. No puedes ser mayor que yo ¿no cierto?
— Juvia tiene veintidós.
— A bueno por lo menos no caigo en esa característica de gigolo, no eres mayor.
— Y Juvia tampoco lo mantiene ya ya ya lo entendió. No se vaya por favor, solo quiere que se quede –Gray vio sus manos llenas de vendas y sintió culpabilidad, aunque en el fondo sabía que no era culpa lo que le motivaba a quedarse, no quería que ella se lastimará.
— Me quedo si adivinas cuantos años tengo.
— No es justo, dele una pista a Juvia.
— Ya sabes que soy mayor, ¿Qué otra pista te puedo dar?
— Dele cinco oportunidades a Juvia para equivocarse.
— Eso es mucho, eres una tramposa, nena.
— Entonces diez oportunidades –Gray sonrió y le encanto ver esa faceta de esa mujer, jamás pensó que fuera tierna y se veía tan linda pidiéndole que se quedara. Nunca se había quedado cuando las mujeres se lo habían pedido, jamás había repetido con nadie pero ella lograba vencer todo lo que Gray había estipulado para su vida, todas las normas que había impuesto, todo, absolutamente todo lo había derribado desde que la vio llegar por primera vez al restaurante con una chica de cabello rosado haciendo todo lo posible para verla contenta. Por cumplir sus caprichosos, esos ojos azules que combinaban a la perfección con su cabello, esa piel de porcelana y esa voz aunque sangrona y fastidiosa le había gustado y mucho.
— Solo una oportunidad y es la última oferta –Juvia puso los dedos en su boca para pensar y lo vio detenidamente, Gray se sintió un poco incómodo pero no le aparto la mirada, no podía dejar que nada de ella le afectará, no podía enamorarse de nadie ahora, no cuando no había cumplido ni la mitad de los sueños que tenía en mente.
— Veinticinco –Y supo entonces que no era solo un cuerpo bonito, que también era inteligente y que tenía un poco de suerte.
— Creo que es su día señorita Loxar y ya que esas manos solo están aptas en estos momentos para coger, no podrá hacer la comida. Déjeme atenderla –Gray tomo su pequeño celular mientras iba al baño por vendas.
— Hola imbécil, dile al Yajima que no me siento muy bien y que me tomare mi día de descanso hoy ¿sí?
— ¿Estás bien, imbécil? Tú nunca faltas al trabajo.
— Solo es un resfriado y tú sabes que no podemos atender enfermos.
— Esta bien Gray, si necesitas algo no dudes en llamarme.
— Gracias Natsu. Adiós
— Adiós.
Al colgar el teléfono Juvia sintió tanta emoción que si pudiera saltaría en la cama en ese momento, siguió los ojos grises del chico que se acercaban peligrosamente a ella y vio como poco a poco le quitó los vendajes y le ponía los nuevos.
— ¿Cómo entró en el apartamento de Juvia?
— Pues no me pareció que tu fueras la única que tuvieras las llaves de mi apartamento así que espere que te quedaras dormida y saque las llaves de tu bolso, es genial tener amigos que saquen duplicados a altas horas de la noche y ya sabes pues logre subir acá por el ascensor del servicio.
— Su mente es diabólica señor Fullbuster.
— No tanto como la suya señorita Loxar - El joven se puso su ropa y salió directamente para la cocina, la dejaría durmiendo, la actividad de la tarde y parte de la mañana fue lo suficientemente fuerte para que estuviera rendida. El Fullbuster se quedó maravillado con la enorme concina de la Loxar, en su nevera había de todo y estaba indeciso sobre que plato preparar, le gustaba hacer cosas nuevas pero si le salía terrible no quería que la chica se convirtiera en dragón y comenzará a escupir fuego por la boca.
Juvia poco a poco se estaba quedando dormida pero un delicioso olor inundaba sus sentidos impidiéndoselo, se levantó y se puso su bata para luego poner sus delicados pies en las babuchas, estaba rendida, completamente rendida y su cuerpo no quería responderle. Salió de su habitación caminando por el largo corredor, la sala de estar y al llegar al salón se acercó lentamente y vio a Gray escuchando música mientras movía su cuerpo involuntariamente al ritmo de la canción. Ese chico era una rareza en todos sus sentidos y sus pupilas se dilataron al verlo, no quería creerlo pero él le daba paz.
— ¿Qué clase de música es esa? –Gray pegó un brinco al escuchar su voz, no se esperaba que ella estuviera andando por todo el apartamento y menos que le pegará semejante susto.
— Maroon 5 nena. –Gray alzó la ceja al ver la cara de Juvia, no podía creer que no conociera Maroon 5.
— Juvia no escucha esa música mundana y sin sentido.
— ¿Sin sentido? ¿Estás hablando enserio? ¿Entonces que música escuchas?
— Obviamente Bach, Beethoven, Mozart, Giussepi Verdi, Richard Wagne…— No no no no Nena, tienes veintidós, esa música es aburrida, es para viejitos, como para dormir cuando no tienes sueño. No me digas que nunca has escuchado Green day, Nickelblack, Simple plan… -Juvia negó con su cabeza -¿Coldplay? ¿U2? No por favor no me digas que jamás has escuchado a Bruno Mars –Juvia negó con su cabeza y Gray abrió sus ojos a más no poder — ¿Nunca? –Volvió a negar con su cabeza y Gray hizo un puchero divertido. — Pues te has perdido de mucho, nena. –Gray dejo el cuchillo a un lado y alzo a Juvia para sentarla en el mesón de la cocina.
— La música expresa lo que sientes, las letras con las que te sientes identificado. No puedes decir que es basura si nunca te has dedicado a escuchar la letra que tienen y solo te dejas guiar por lo que los ancianos dicen "es música del diablo". –Juvia asintió con la cabeza y se dedicó enteramente a ver al chico hacer su trabajo, lo hacía bastante bien y tenía mucha destreza, las canciones eran agradables y le gustaba ver como el chico las tarareaba.
En un momento sintió como su cuerpo se movía solo y como no podía evitar dejarse llevar por el ritmo tan pegajoso, cerró los ojos para disfrutar de la canción, la voz de ese hombre era como la de los ángeles y sintió como algo se acercaba a su oreja y al abrir los ojos vio al pelinegro en frente suyo con una mirada sensual y con una sonrisa que la asesino por completo, que le corto la respiración en seguida.
'Cause your sex takes me to paradise
Yeah, your sex takes me to paradise
And it shows, yeah, yeah, yeah
'Cause you make me feel like
I've been locked out of heaven
For too long
For too long
Si pensaba que la voz del chico que estaba cantando era hermosa ese pensamiento fue aplastado por la voz del pelinegro susurrándole en el oído lo mucho que le encantaba el sexo con ella. Juvia bajo la mirada a su cuerpo y luego la volvió a subir a los ojos del peli negro para morderse los labios y así mostrarle con un simple gesto lo que quería. Gray bajo la mirada por un momento a donde hace unos segundos se había dirigido la de Juvia y vio esa pequeña bata transparente escondiendo un sensual cuerpo con unos enormes pechos que lo volvían loco.
— Primero tienes que comer algo –Juvia puso los ojos en blanco y lo soltó para que siguiera cocinando.
— ¿Qué cocina?
— Algo que te va a gustar.
— Pues Juvia tiene mucha hambre, ojala y salga rápido.
— No se preocupe señorita a sus órdenes.
— A Juvia le encanta que estés dispuesto a cumplir todas sus órdenes. –el doble sentido con el que hablaba Juvia le encantaba bastante, mucho para su pobre voluntad, para ahogar sus pervertidos pensamientos se apresuró a sacar la comida del horno y Juvia se sorprendió ella jamás había usado el horno, lo tenía prácticamente de adorno.
— ¿Quién le enseño a cocinar?
— Mi padre.
— A Juvia le encantaría cocinar así pero jamás fue buena para eso.
— Yo te podría enseñar.
— Juvia es un desastre.
— Claro que no, ¿Alguna vez viste Ratatouille?
— No.
— Bueno cuando la veas te explico la frase de cualquiera puede cocinar. –El silencio se hizo presente y Juvia escuchó una canción, algo que la hizo recordar algo de su pasado. Poso sus ojos en la tableta y vio el nombre de la canción "Perfect-Simple Plan".
— Mamá mira los dibujos que Juvia hizo, tal vez si le muestras a tus amigas les va a gustar y Juvia puede mandarlo hacer. Los hizo pensando en ellas. Además mira esta falda como le quedo de bonita, Juvia aprendió a cocer muy rápido.
— No seas estúpida "Godia" estos dibujos son asquerosos, a nadie le importa tu talento, deberías mejor mirar tu apariencia y simpatizarle a mis amigos. Todos se burlan de mi por tu culpa, eres demasiado rara, aléjate no quiero que te vean cerca mío.
— Mamá no le digas así a Juvia, ella solo quiere ser una diseñadora de modas.
— Pues pierdes tu tiempo niña tonta, nadie va a querer usar ropa que una niña gorda diseña.
— Juvia no nació perfecta. Nunca pidió ser gorda.
— Juvia ¿Te pasa algo?
— No es nada ¿Ya está lista la cena?
— No y mientras tanto podemos pasar el tiempo –Lentamente le deslizo la bata por el hombro para luego pasársela por el brazo. Agresivamente se apodero de los labios del peli negro mientras le desabotonaba el pantalón. Dejo al descubierto su miembro mientras abría las piernas y dejaba que se acomodará bien en el hueco que había dejado al descubierto su parte más íntima.
— Vamos a jugar un poquito Juvia.
— Juvia quiere jugar –Sus cuerpos se volvieron uno mientras Gray empezaba con el movimiento dentro de ella despertando hasta el más mínimo de sus sentidos. Gray se apodero del cuello de la chica y en ese momento escucharon el timbre.
— Soy yo Juvia, abre la puerta –Juvia puso la frente en el hombro del chico en total frustración.
— Es el tonto de Lyon.
— Es hora de mi venganza –masculló Gray con una gran sonrisa en el rostro y alzando a Juvia para llevársela a la puerta para darle duro contra el portón.
— No Gray, no hable por favor.
— Es mi hora de mostrarle a los vecinos e intrusos que estamos follando.
Hasta acá capitulo, hermosuras. Como siempre espero que lo hayan disfrutado. Respondiendo sus sexys reviews:
Chachos: Jajajaja sabes que soy especialista en hacer que las cosas se vuelvan cursis y vomita arco iris. Pues lo de Juvia no lo ha hecho porque Mirajane la jodería y nunca podría trabajar en ningun lado después de dañar su reputación. Si. Lyon no entiende que Juvia no quiere nada y Gray se lo hará entender. Ser chefs en para los genialotes. O sea yo no soy buena en la cocina. Esper que hayas aprendido mucho. Te mando un beso y un abrazo psicológico.
Jbadillodavila: Gray quiere darle de todo a Juvia y por todo lado. Te mando un beso y un abrazo psicológico. Bye :D
Nole-Chan: Lo sé, Gray puede ser un amors cuando se lo propone. Es demasiado kawaii y si lo acepto estuvo demasiado tierno, te mando un besote y espero que te haya encantado este cap también. Te quiero :D
Taty Hyuuga: Bueno de que se hace ejercicio se hace, jajajaja esa es la conclusión a la que ha llegado, Juvia ha pasado por muchas cosas pero poco a poco alguien le hará caer en cuenta de todos sus errores y la tratará de cambiar. Ya casi cae el primero aunque no lo aceptarán. Te mando un beso y un abrazo esperando que te haya gustado el cap.
Anonimous: Jajajaja me hubiera encantado escuchar oir decirte eso en clase o al menos ver la cara de tus compañeros cuando lo hiciste. Gray puede ser bastante tierno cuando se lo propone y aunque no quiere caer en el amor ya casi. Te mando el mejor de los besos y de los abrazos. Bye :D
Viry3fick: Si Juvia es una masoquista llena de traumas pero Gray tratara de cambiarla. La pelea estuvo genial y si Juvia no trata de la mejor manera a Lyon y eso es frustante pero bueno Juvia tiene sus cosas feas. El libro fue super bien utilizado toda la tarde. Jajaja te quiero mucho también y amo esos reviews porque yo la mayoría de reviews que dejo son cuando estoy en clase extremadamente aburrida. Te quiero mucho (Otra vez) Bye :D
Noriko Ishida: Bueno si te entiendo y ya sabes que me encanta que te encante y solo quiero decirte por favor actualiza Maybe Someday más seguido, amo ese fic con todas mis fuerzas. Te quiero un monton. Bye.
Kaede Hiwatari Blueriever: ¿Quién no lo ha hecho? Cargar a tu novia (o) celoso para que se entre y deje de molestar. Sip son demasiado orgullosos más que todo Juvia y bueno pues ya sabes que me encanta que te encante y recibir tus hermosos reviews que son un genial apoyo. Te quiero gracias, bye :D Te mando un beso y un abrazo psicológico gigante.
Lymar vastia: Jajaja pues yo tampoco había visto a Juvia nunca de maldita pero me da cosa hacerla así y más que todo el daño que le hace a Lyon pero bueno ya vendrá su momento y Juvia aprenderá con el tiempo. Ya sabes que me encanta que te encante y te mando un beso y un abrazo gigantote. Te amo Bye.
Feliz semana para todos. No creo actualizar nada en estos días porque oficialmente entró en semana de parciales. Los quiero mucho y deséenme éxitos. Los quiero a todos.
Bye.
WaterJuvia.
