Hola hermosuras, aquí continuando con mi especial de Halloween. Les traigo un capitulo lleno de drama donde odiaran a cierta persona pero no la odien mucho. Disfruten el capítulo, su día y coman muchos dulces hasta que les duela la panza. Los quiero.
Gray no estaba acostumbrado a dormir tanto porque le gustaba aprovechar al máximo todos los minutos que le ofrecía el día, su padre siempre le había enseñado a ser un joven trabajador y a ser una persona que le sirviera a la sociedad, fue criado en el campo, no podía estarse mucho tiempo sin ocuparse en algo pero en esos momentos estaba realmente cansado, no creía en cuentos pero empezaba a creer que ella le estaba robando toda la energía. Abrió sus ojos sin ganas si quiera de mover un dedo y lo primero que vio fue a una peli azul profundamente dormida que yacía recostada en su pecho. Sentía dormida esa parte de su cuerpo ya que ella por voluntad propia se había acomodado en ese lugar y no se había cambiado de posición en toda la noche, aunque sentía cosquillas de lo dormido que tenía el pecho y el brazo, le agradaba que ella estuviera derribando sus barreras y lo dejara tratarla como se merecía. Ya lo dejaba besarla, acariciarla y ya le hablaba más sin ser tan mandona y fastidiosa, había sido un proceso algo lento pero se sentía satisfecho con los resultados que había logrado hasta ahora. Pero ¿Por qué se sentía feliz por eso? Sabía que Juvia y él nunca estarían en una misma oración con las palabras amor y relación sentimental a menos que hubiera un "nunca, jamás" en medio de la oración.
Cerró los ojos apretándolos fuertemente y trato de sacar todas esas ideas estúpidas de su cabeza, esos pensamientos no debían invadir su mente, ni siquiera había pasado más de un mes desde su primer encuentro sexual y era ilógico que pensara en tener algo con ella. Respiró hondamente, nunca había tenido algo serio con una mujer y ya se estaba cansando de esta situación, él quería encontrar el equilibrio como lo hizo su padre con su madre, tener una familia, un trabajo y encontrar la felicidad pero claramente estaba corriendo en el camino contrario de su propósito.
Se deslizó lentamente para dejarla en la almohada sin despertarla y cuando lo logro movió su brazo tratando de recuperar la movilidad en esas zonas de su cuerpo. Sus ojos no tararon en verla, las cobijas y las sábanas se habían escurrido hasta los pies de ambos y ambos tenían sus cuerpos desnudos al descubierto. El camino de su mirada primero se detuvo en esa fina y blanquecina cara, cada milímetro de su rostro era perfecto, sus largas pestañas azules y su respingada nariz eran sus partes favoritas aunque esos labios rosas eran su perdición. Ni él se había dado cuenta que su boca estaba ligeramente abierta de admiración, su respiración tranquila le formó una hermosa y fina sonrisa en sus labios, fue una noche loca y aún le seguía impresionando que ese delgado cuerpecito aguantara el ritmo tan fuerte e inusual que mantenían en sus relaciones.
Se levantó suavemente tratando de no despertarla y camino perezosamente a las cortinas, espicho un botón para subirlas y vio una hermosa vista de la ciudad pero especialmente centro su atención en la impresionante torre Eiffel. Después de unos segundos se tapó el rostro, era un día soleado y la luz casi le calcina los ojos, volvió cerca de la cama para buscar su celular e inmediatamente recordó que había dejado su ropa en el lugar donde Juvia le había ordenado que se la quitará. Con el único deseo de saber la hora tomó el celular de la Loxar. Eran las ocho diez de la mañana y ese fondo de pantalla de ella en un elegante y sutil vestido lo hizo respirar algo entre cortado, estaba seguro que ella era preciosa pero verla con ese tipo de ropa le cambiaba el panorama haciéndolo pensar seriamente que era un pervertido, trato de despejar su mente de ideas sexuales y repletas de maneras locas para lograrlo, antes de volver a poner el celular en la mesa vio como un mensaje llegaba al teléfono de la chica y se dispuso a leer la cortada información que le brindaba la pantalla de inicio.
Lyon Vastia: "Hola linda, te necesitamos acá, más que todo yo..." -Miro a Juvia rápidamente para verificar que el sonido del mensaje no la hubiera despertado y como no lo hizo bajo el botón lateral para dejar el celular en silencio, odiaba no conocer la clave de su teléfono y le causaba curiosidad leer el resto del texto.
Algo enojado le escondió el teléfono debajo de la cama, tras una de las patas y trató de sacar esa horrible sensación que estaba invadiendo su cuerpo, odiaba a ese maldito de Lyon y la imagen de ella besándolo se posó en su mente cambiándole el humor inmediatamente.
Como sí nada hubiera pasado se puso sus bóxers y en el centro de la espaciosa habitación comenzó su rutina de ejercicios, el cuerpo tonificado de Gray requería de esfuerzo pero para él el ejercicio despejaba su mente y le traía tranquilidad. Las gotas de sudor recorrían abundantemente su cuerpo, sus manos estaban en el piso y su cuerpo totalmente al revés, tenía un equilibrio perfecto y suavemente bajaba su cuerpo volviéndolo a subir para fortalecer los grandes y fuertes músculos de sus brazos.
Unas piernas largas se atravesaron en su visión y cuando bajo la mirada pudo percibir la parte de la anatomía de Juvia que más le gustaba. Suave pero rápidamente bajo su cuerpo y de un salto se levantó para verla a los ojos.
— Buenos días -La joven peli azul se rasco su ojo algo perezosa y se despertó totalmente al ver esos hermosos dientes blancos tan cerca de ella. A sus fosas nasales llego un olor que jamás pensó que le agradará pero dejo que entrara por su nariz hasta que llegara a su cerebro.
— ¡Huele a macho! -Su vocecita le llego a lo más profundo de la anatomía a Gray que no dudo un segundo en recibir el beso apasionado que le daba Juvia. La alzo y la acomodó en su cintura pero se frenó cuando Juvia se detuvo despegando de sus labios.
— ¿Sabe qué horas son? -Sin quererlo volteó los ojos, sabía que ella tenía que trabajar pero no quería que se encontrará con el tonto peli plateado.
— Deben ser las ocho y medio. -¿Ya tan tarde? -Empujo a Gray para que la dejara bajar y se fue corriendo al armario para alistar su ropa.
— Juvia ni siquiera alcanzo a hacer ejercicio, lleva más de tres días sin hacerlo -Gray camino detrás de ella y Juvia al voltear se topó con él golpeándose la frente y dejo caer accidentalmente la ropa que tenía en sus manos.
— ¿Tienes que ir? -Juvia entra a las ocho de la mañana, Mirajane no está en el país y ella se tiene que hacer cargo de la casa de modas.
— ¿No tienes una asistente? Quédate sólo medio día, por favor.
— Usted tiene que trabajar en la librería, a Juvia no le agrada mucho que le deba favores a su vecinita. -Ella lo hace con gusto, puede leer todos los libros gratis y luego los vuelve a poner en su lugar para que los clientes lo compren.
— ¡Eso es injusto! -Injusto es que te vayas cuando yo renuncié a uno de mis días libres en el restaurante por ti. -No es como si hubiera hecho mucho sacrificio, sólo quería sexo.
— Igual que tú, Juvia. Esta mañana quiero mucho sexo contigo. -Juvia negó con la cabeza y cerró los ojos para no ver esa cara de cachorro que quería convencerla a toda costa.
— Juvia no puede, Gray. -Tu asistente puede hacer todas las cosas bien, tiene una excelente maestra -Una pequeña sonrisita se formó en los labios de Juvia aunque de todas las maneras posibles no quería que él se diera cuenta, le gustaba muchísimo recibir halagos de ese peli negro.
— Ella es prácticamente nueva y aún no sabe cómo manejar todo, aunque usted crea que Juvia sólo crea pedazos de trapo es muchísimo más que hacer eso.
— Lo sé, pero dime cuando fue tu último día libre que tomaste para descansar fuera de toda esa mierda del trabajo.
— Si Juvia trabaja en lo que le gusta no es un trabajo para ella.
— Esa frase suena a cajón, por más que te gusté un trabajo siempre se siente cansancio y hay que descansar. ¿Qué mejor descanso que los dos dándonos placer hasta dormir?
— Está bien, pero Juvia primero hará algo de ejercicio. -El joven sonrió de la emoción y la subió en su cintura para botarla suavemente a la cama y subirse encima de ella.
— Me parece una magnífica idea. Yo seré tu entrenador por hoy.
— ¿Tiene alguna idea sobre cómo ser un entrenador de gimnasio?
— No, pero se hacer muchas cosas que sé que te van a encantar. -Sonriendo, Juvia negó con su cabeza y metió su lengua en su boca para explorar esa deliciosa cavidad de Gray. Después de unos segundos se separaron y el peli negro le lamió la mejilla para luego hacerlo con su barbilla.
—¡No, ¿Qué hace?! -Entre risas empujo el rostro de Gray para que no siguiera lamiéndola pero fue capturada cruelmente por su piernas y fuertes brazos dejándola indefensa en la cama.
— No lo puedo evitar, toda tú eres deliciosa -Sintió nuevamente su sexy lengua sobre su delgado cuello y no pudo evitar gemir por la sensación.
— Usted dijo que íban a hacer ejercicio. Además esta sudado debe bañarse –juguetónamente Gray junto la nariz con la de la peli azul para rozarlas en repetidas ocasiones y luego sonrió con una de las más sinceras y alegres sonrisas de toda su vida.
— Lo que usted diga, alumna. –Gray se hizo a un lado liberando a Juvia, ella se bajó de la cama, verificó que en la ventana no hubiera nadie espiándola con una simple mirada y camino tentadora al closet, Gray se recostó unos segundos en la cama para poder disfrutar plenamente del espectáculo que cualquier hombre desearía tener, una de las modelos más codiciadas de la casa de modas Strauss en esos instantes le desfilaba un pequeño top y short de deporte con esas manos tan talentosas cubiertas por los guantes de maquinas de gimnasio. Ató su cabello en una coleta y cuando llegó al borde de la cama le pico el ojo y río pícaramente para el deleite del mesero.
— Si no se viste, Juvia, llamará a la policía por perturbación al orden público.
— Sólo te perturbo a ti, ¿Viste como caminaste torcido? Soy demasiado sexy y te distraigo –Juvia levantó su ceja y cubrió su boca para dejar salir la carcajada que quería salir de ella. Todo con él era alegría, placer y millones de cosas nuevas, Juvia odiaba ese sentimiento, empezaba a sentirse cómoda con su compañía y no podía permitirlo pero lo pararía después, primero disfrutaría de su medio día libre con él.
— Parece que se adentró en su papel, hasta se cree todo un don Juan. Típico de un entrenador de gimnasio que le urge follarse a todas sus alumnas.
— ¿Has tenido sexo con tu entrenador de gimnasio? ¿Con cuántos hombres has tenido relaciones? ¿Cómo eran ellos? –Gray frunció el ceño en ese preciso instante, odiaba sentir celos y mucho más porque eran injustificados. Velozmente llego a ella y sin lastimarla la tomo del antebrazo, los ojos azules de la joven se abrieron grandemente por la reacción que tuvo Gray ante esa simple frase, por lo que esa pregunta le causaba a ella en su interior, por como los recuerdos se apoderaban de su mente y como desesperadamente quería arrancarlos de ella. Hace mucho no recordaba la parte más oscura de su vida y nuevamente sentía esa sensación que se presentaba cuando estaba a punto de entrar en una crisis.
— La vida sexual de Juvia no debería importarle –Enojada y tratando de controlar su nervios salió rápidamente de la habitación y el oji gris no dudo en salir tras ella, la alcanzó en las escaleras y la agarró muy fuerte demandando una respuesta.
— ¡Responde!
— ¡Suelte a Juvia, Gray! –Forcejeando intentó soltarse pero el joven no iba a liberarla hasta que obtuviera su respuesta.
— Juvia, ¿Por qué es tan difícil contestarme eso? ¿Qué escondes?
— Creo que se está equivocando, ni usted ni nadie tiene el derecho de conocer sobre la vida sexual de Juvia porque es algo que no esta dispuesta a discutir. Es su vida privada y si ella no le pregunta a usted con cuantas perras se ha acostado es porque para ella es simplemente asqueroso conocer la respuesta. Usted y Juvia sólo follan, usted no es más que sexo para Juvia y esta conversación ya la habían tenido. –Lo empujó suavemente siendo cuidadosa de no hacerlo caer por las escaleras y al obtener el camino libre subió al segundo piso de su apartamento.
Gray, desnudo y demasiado enojado se sentó en uno de los escalones y golpeó la pared con su puño tratando de ahogar toda la frustración que sentía. Por el contrario la joven tuvo que apoyarse del muro para no caer al piso, de repente sus fuerzas se habían extinguido y todo su estómago se había revuelto. Apretando sus ojos para no llorar busco el baño de ese piso y levantó la tapa para dejar salir todo lo que mágicamente había aparecido en su estómago.
Destruida puso la frente en la orilla del inodoro y vio directamente sus manos que no dejaban de temblar, tenía que seguir adelante, debía levantarse, no podía darle razones a Gray para sospechar, no cuando debía cuidarse de que nadie supiera sobre ella. No podía salir a la luz su oscuro pasado y arruinar su brillante futuro.
Encendió la pequeña llama de valor que se le había apagado en su alma y se levantó, se reviso en el espejo y se limpió con las toallitas húmedas el rostro. Salió del baño y decidida se fue al cuarto de gimnasio de su hogar, no tenía nada que envidiarle a un gimnasio profesional porque esa habitación estaba equipada con las mejores y actualizadas máquinas para mantenerla en forma.
Se saltó la rutina de cardio y con todas sus fuerzas golpeó el saco de boxeo que colgaba en una esquina de la habitación, una y otra vez sin importarle estarse rompiendo las manos. Reprimiendo toda la ira, la decepción, el odio, la amargura, todos sus demonios y vivencias. Las gotas de sudor no tardaron en aparecer y cuando el aire no la dejo continuar se desplomó en una colchoneta cerrando los ojos y dejando su mano que palpitaba de dolor en su frente.
— Espero que eso no sea lo único que tienes porque la rutina conmigo será estricta –sus ojos se abrieron rápidamente y vio a Gray tan sólo con sus bóxers cruzado de brazos recostado en una pared.
Gray lo sabia, había dado un pasó hacia atrás al intentar presionarla para que le contará cosas sobre su vida pero jamás pensó que ese terreno fuera prohibido, nunca imagino que sus celos lograrán crear una nueva barrera de las ya existentes.
Sus ojos azules lo vieron seriamente, estaba enojada, era claro. Se levantó y lo desafío con la mirada, demostrándole que no le diría ni lo más mínimo de ella, ella había regresado a tener su mirada sin sentimiento alguno, esa que tenía cuando la conoció en el restaurante.
— ¡Quince minutos de cardio, ahora! –le señalo la caminadora y ella suspiró profundo, camino hacia la máquina y la configuro de tal manera que la elevación y la velocidad le hicieran bajar esa grasa que ahora sentía adherida a su cuerpo.
Gray se sentó en el banco de pesas y no despego ni un sólo segundo su mirada de ella aunque estaba perdido en sus pensamientos, en lo culpable que se sentía, en que era más que obvio que si Juvia no creía en el amor y decía que era para estúpidos era porque le pasó algo en el pasado, algo que la hace tener crisis y lastimarse, eso mismo que él se había encargado de recordarle.
— ¿Qué sigue? –Los quince minutos habían pasado tan rápido que con todas las posibles teorías que su mente maquinó en ese tiempo no se quedo con ninguna, tendría que vivir con la incertidumbre hasta que ella por su propia voluntad decidiera contárselo.
— Piernas, glúteos y sexo hasta que no podamos respirar, siéntate ahí –De mala gana pasó enfrente de Gray para ir a la máquina aductora de piernas y glúteos, pero antes de seguir su camino sintió una fuerza en el brazo que la hizo devolver. El peli negro se acercó tan sutilmente a su oído que en ese momento Juvia había olvidado todo lo malo que acababa de pasar hacia unos cuantos minutos.
— Quítate el short y la braga.
— Pe...pero se le va a ver todo a Juvia y a ella le da vergüenza. Entrenador –Gray respiró con alivio, gimió tenía mente cerca de su oído y la Loxar sintió como un escalofrío le recorría desde la cabeza hasta el dedo pequeño del pie.
— Precisamente por eso, Juvia. Debo cerciorarme que no sólo tu físico este perfecto, también debo ver como reacciona tu canal vaginal ante el ejercicio –La joven traga toda la saliva que tenía acumulada en la boca, ya no podía estancarse más en el pasado, tenía que concentrarse en su futuro y en divertirse. No iba a dejar que algo que le gustaba verdaderamente se perdiera por una tonta pelea, decidida y usando todos los dotes que la naturaleza le había dado, quedo de espaldas a Gray. Lento bajo la cremallera del su short y metió los pulgares por encima de la tela, sin doblar las piernas y con una flexibilidad impresionante se bajó el short con la braga sensualmente. Consciente de que su trasero se veía extremadamente grande y deseable por su posición puso las manos en el piso, abrió las piernas para darle una vista de esa zona que a Gray le encantaba tanto y luego riendo se sentó en la máquina
No tenía que ser una experta para saber porque Gray había escogido esa máquina, acomodó las pesas en sus piernas y cuando quedo en la posición para hacer ejercicio se dio cuenta que estaba totalmente abierta y descubierta. Con un rostro repleto de lujuria y deseo Gray se acercó a ella y de agacho justo para tener una perfecta vista de su parte íntima.
— ¿Y que tal se ve el canal de Juvia,, entrenador?
— Se ve perfecto, pero en unos segundos haré la prueba para estar seguros –Juvia se agarró de los soportes de la silla y empezó la tanda. Con todas sus fuerzas cerró las piernas para que las pesas hicieran su trabajo y enseguida las volvió a abrir para repetir el mismo movimiento. Se enrojeció al ver la mirada pervertida de Gray sobre ella, se sentía tan extraña pues estaba prácticamente mostrándole todo cuando abría las piernas, además esa posición la hacía desear el sexo muchísimo más.
Al hacer quince repeticiones vio como Gray se levantó y se acercó a ella..— Bien linda –dijo coquetamente mientras su mano acaricio suavemente la blanca mejilla de la chica y enseguida tomó el tarro de agua para empapar sus dedos.
— Hidrátate –Llevada ahora por el deseo y por la calentura del momento dejo que el joven metiera los dedos en su boca, movió su lengua expertamente con el único propósito de excitar a su ahora muy serio entrenador de gimnasio, permitió entonces que esos dedos hicieran movimientos indecentes en su boca y volteó el rostro para que con sus ojos azules pudiera darle una mirada que simplemente lo quemó por dentro y lo lleno con demasiadas ganas de hacerla suya.
El Fullbuster se agachó despacio para llegar a su rostro, sus ojos grises vieron a los de ella con arrepentimiento y la Loxar tuvo que bajar la mirada, por alguna extraña razón no aguanto ver esos ojos, no quería en realidad que lo que veía significará lo que tanto había temido y por lo cual se había cuidado de que jamás sucediera. Ese hombre se estaba convirtiendo en parte importante para su vida y era imposible que en tan poco tiempo le haya tomado cariño a un simple mesero.
— Lo siento –Gray retiró los dedos de su boca para cambiarlos por sus labios y lengua, la peli azul asintió recibiendo sus disculpas y dejo que jugueteará con ese pedazo de carne que siempre usaba para herir a los demás y crear malas palabras, que ese beso repleto de arrepentimiento y algo de miedo fuera cambiado prontamente por un beso repleto de locura y placer. Juvia abrió su boca con un sonoro gemido al sentir los dedos de Gray dentro de su cuerpo, respiró hondamente y sacó la lengua de Gray para aprisionarla fuerte con sus labios y empezar a chuparla como si fuera una deliciosa paleta.
— Empieza la otra repetición –Entre algunos difíciles esfuerzos por mover su lengua para que las palabras salieran ya que estaba ocupada dándole placer a Juvia, Gray le ordenó que empezará nuevamente sus ejercicios, la joven obediente cerro las piernas con fuerza para levantar las pesas del lado lateral de la máquina y cuando lo hizo sintió como los dedos de Gray se adentraban más en ella, gimió fuertemente y mordió descaradamente la lengua del peli negro que hizo un ligero gesto de dolor. Sus dedos comenzaron a moverse fogosamente dentro de Juvia y ella sentía que sus piernas temblaban y que no podía seguir haciendo su ejercicio.
— Aún te quedan tres de esta tanda, vamos linda. No me decepciones –Con todas sus fuerzas y fuertes gemidos hizo uno más pero al darse por vencida Gray retiro los dedos de su interior. — Creo que tu canal está bien pero no cumpliste lo que te pedí, no creo que estés lista para ser mi mejor alumna.
— Esto es demasiado…Pero Juvia hará lo que sea para ser su mejor alumna. Por favor entrenador, no desista de seguir entrenándola. –Cuidadosamente y algo temblorosa se levantó, subió su pie a la cola para estirar y así hizo con el otro. Vio a Gray dispuesta para recibir la nueva orden y se secó la frente con la toalla de gimnasio para luego ingerir agua del tarro donde Gray no había metido sus dedos.
— Vamos a ver como reaccionas a esa máquina –El pelinegro señaló una máquina de piernas nuevamente, la chica se acostó en el colchón de la máquina quedando boca abajo y abrió sus piernas para tomar la manija inferior de la máquina con sus gemelos. –Levantó las pesas llevándolas hasta su cola desnuda y mordió su labio para atraerlo hasta ella.
— Ya veo porque tu trasero es tan duro –Le dio un azote sorpresivo en el trasero sin hacerle daño y luego mordió su nalga para hacerla gritar de la sensación, Juvia dejo de mover sus piernas cuando sintió que Gray se había subido en una parte descubierta del sillón de la máquina y sintió como se introducía en su interior de una manera suave y experta, la joven continuo con su ejercicio mientras escuchaba como Gray gemía de placer pues al hacerlo apretaba en su interior lo que volvía loco al Fullbuster.
— Eres la mejor, Juvia. Más, dame más. –Un gruñido salió de la boca del joven y la empujo tanto contra la máquina que Juvia por instinto comenzó a moverse para estimular su clítoris.
— Gray, perdón...En-entrenador, Juvia, ya no puede levantar más sus pies –El dolor se apoderaba de su cuerpo inferior y ya las fuerzas se le habían agotado.
— No, quiero más, apriétame más, Juvia.
— No-no, Juvia no puede más, Gray -La joven se detuvo por completo al sentir como el muchacho ponía los pies en el suelo y comenzaba a embestirla con salvajismo, tuvo que apretar fuertemente los palos para sostener sus manos y se relajó completamente al sentir como sus pensamientos dejaban de funcionar.
— Te mereces que te de duro por no cumplir con los ejercicios que te dije.
— Juvia es una mala alumna, no ha hecho sus ejercicios completos. Por favor castiguela.
— Te va doler.
— Si duele al siguiente día sabes que lo estás haciendo bien, es el lema de los entrenadores. –La joven levantó un poco su cadera permitiéndole un mejor ángulo a su entrenador y al sentir un gran y delicioso empuje dentro de ella no dudo en hacérselo saber a Gray con palabras demasiado vulgares y fuera del lugar para una mujer de su clase.
— Me aseguraré que sea el único hombre al que recuerdes –Con estas palabras su ritmo aumentó considerablemente y todo el cuerpo de la joven empezó a contraerse y a sentir que estaba punto de obtener ese precioso sentimiento que tanto le encantaba a su cuerpo y especialmente a su cerebro que relajaba a todo lo que mandaba.
— Ya...ya no aguanto más, Juvia –Con su cuerpo estallando en placer, Gray se liberó y sintió ese delicioso alivio. Espero unos minutos encima de ella para recuperar fuerzas y se levantó para darle un suave beso en el hombro.
— Báñate mientras te hago el desayuno ¿Si? –Algo cansada asintió y trato de recuperar el aliento ahí acostada, quería hacer su rutina normal de ejercicios pero decidió en ese preciso instante que era suficiente. Se aseó olvidando lo que había sucedido, sonrió bajo el agua y dejo que todo el agua llevara su cansancio y sus penas. Cuando salió de la ducha entro en su enorme armario y escogió la ropa adecuada, hace mucho no leía revistas y siempre tenía que estar actualizada sobre la moda actual del país y del mundo.
Cuando abrió la puerta de su habitación ese delicioso olor a comida la guió hasta la cocina donde vio a un sexy chef en bóxers casi con todo servido en la tabla que hacía de comedor en algunas ocasiones. Se acercó silenciosa a Gray para que no se diera cuenta de su presencia y al estar a unos cuantos centímetros lo abrazó por detrás haciendo que el pelinegro pegara un pequeño salto de la sorpresa.
— ¿Sería muy descortés de parte de Juvia pedirle que renunciara a su trabajo en la librería para atenderla? Ya sabe ella estaría dispuesta a pagarle a usted el doble y usted se encargaría de alimentar a Juvia de las maneras que lo requiera.
— Me encantaría hacer eso último pero sabes que no es correcto, pueden descubrirnos y no me gustaría que tú me mantuvieras como si fuera una especie de vago.
— Estaría haciendo lo que a usted le gusta, por favor diga que sí. Podría sobornar a los vigilantes para que no digan nada sobre usted y Juvia le prepararía una habitación aquí, el apartamento es muy grande y claramente pueden vivir juntos. Claro que esa habitación no la usaría mucho pues estaría dándole de comer a ella. –Gray sonrió por las locas ideas de esa peli azul y termino de acabar la decoración en el plato.
— Lo pensaré pero no te ilusiones mucho, no soy niñero –Juvia sonrió por su comentario y le mordió la clavícula poniéndose de punticas, lo soltó y se fue directo a una de las sillas a dejar que Gray la atendiera como ella se lo merecía.
— Gray debería bañarse, es de mala educación sentarse en la mesa sin ropa.
— Tienes razón, además debo irme a alistar a mi casa, ¿Me esperas mientras me baño?
— Pues Juvia no podrá comerse todo esto sola, ¿Por qué le gusta cocinar tanto? Ella va a engordar por su culpa.
— Te verías hermosa con unos cuantos kilos de más, esa caderota que tienes se ve hermosa con unas piernas con más carne, a los hombres nos gusta que las chicas tengan de donde agarrar, no entiendo porque las mujeres le temen a esto, más que todo tu.
— ¿Tal vez porque Juvia vive de las apariencias? Definitivamente no sabe lo que es tener millones de cámaras sobre usted, gente en todas partes del mundo que no le caes bien, buscando el mínimo error que cometa o un solo desperfecto de su cuerpo para destruirlo. Claro que no lo sabe. –Gray se dio por vencido, no tenía mucho conocimiento sobre el comportamiento de las mujeres en ese aspecto precisamente porque era un hombre, pero por el momento aceptaría sus palabras ya que estaba muriendo de hambre.
— Lo único que sé es que las mujeres son complicadas y muy ofensivas entre ellas, dicen tener amigas pero lo peor es que ellas son sus peores enemigas. Iré a bañarme rápido para que no se te enfríe el desayuno –Robándole un pequeño beso en la boca salió casi corriendo al baño, se sumergió en la tina y disfruto de los efímeros segundos de vivir como un rico.
Juvia ya estaba casi babeando viendo todo eso que estaba servido en la tabla, quería tocino, gaseosa, huevos fritos, pan hasta que la harina la hiciera perder la cabeza, llenarse con alimentos que tenía prohibido comer de todo y aunque sabía que Gray la cuidaba y no permitía que engordará quería comer mucho más que esa pequeña ración que le había servido, su cuerpo últimamente se sentía más agotado de lo normal y solo comiendo sabía que recuperaría fuerzas, pero ese era el problema, que la comida no era buena para ella, la comida era su miedo más grande. Además se estaba tardando mucho y su estómago le demandaba probar algo de eso tan delicioso que Gray sabía preparar.
Sin importarle nada, tomo una rodaja de pan sin verificar si fuera integral o no y le dio un mordisco, tomo todo el jugo de naranja que pudo y se aventuró a tomar el tocino que Gray había preparado para él, su voluntad había muerto ese día y se dio cuenta de eso solo cuando ya se había tomado el chocolate caliente de Gray, tomo algunos paquetes de la alacena y por primera vez en toda su vida como modelo rompió la dieta tan estricta que llevaba. Su corazón se hincho de alegría, ya no habían espacios para arrepentimientos cuando claramente se sentía feliz de haberse comido algo que no probaba hace muchos años.
Iba a tomar un chocolate de dulce cuando de repente el citófono sonó causándole un gran susto, perezosamente se levantó y fue a contestar, no esperaba a nadie por lo que se le hacía raro que ese aparato estuviera sonando y si era alguien de la prensa o algún paparazzi lo iba a mandar a la mierda y más allá.
— ¿Bueno? –su voz sonó algo esquiva pero era lo natural al molestarla en su medio día de descanso.
— Señorita Loxar, la señorita Meredy la está esperando acá abajo –Su corazón se detuvo y no porque Gray estuviera bañándose en su casa y podía ser fácilmente descubierto sino porque Meredy nunca había venido a su casa y eso solo significa algo, había sucedido algo muy malo.
— Dígale que pase y por favor déle las indicaciones pertinentes para que no se pierda. –Juvia se vio en el espejo de sol de la cocina y cuando timbró abrió rápidamente.
— Hola Juvia-sama, por fin la encuentro, hay un problema en la casa de modas y la señora Strauss la está necesitando con urgencia, dice que si no llega en diez minutos la va a echar arruinando tanto su reputación que nunca más volverá a pisar una casa de modas o una pasarela. –Todo el mundo de Juvia se vino abajo, estaba asustada y demasiado preocupada para poder pensar con claridad.
— ¿¡Por qué diablos no me llamo al celular!?
— La llame más de cien veces, señorita. Nunca hubo respuesta –Para Juvia todo empezaba a tener sentido, solo había una sola razón por la que ahora este problema se estuviera presentando. Por instinto subió la mirada a las barandas del segundo piso y ahí se encontraba él observando toda la situación, Meredy por curiosidad llevó su mirada en dirección a la de su jefe y vio a un peli negro, bajo rápidamente la mirada y algo asustada fingió no ver nada, la cara de Juvia no era buena y mucho menos porque tenía una expresión asesina en toda la extensión de su rostro.
— ¡Merde! ¡Connard, enfoiré, fils de pute, batard! –La peli rosada se tapó la boca al escuchar sus palabras, había visto a Juvia enojada pero jamás había tenido que presenciar algo como eso. Las groserías en francés salían fluidamente de su boca y cada vez más iban subiendo la intensidad. Vio como la Loxar caminaba hacía el joven con visibles intensiones de golpearlo. No sabía qué demonios hacer, nunca estuvo en una pelea semejante y no tenía ni la más mínima idea de a relación que esos dos tenía como para poderse entrometer.
— ¡Espera, Juvia! Yo puedo explicarte, no es lo que estás pensando.
— ¡Ferme ta guele!
— Espera, déjame en serio explicarte. No era mi intención que te metieras en problemas, jamás sería mi intención.
— ¿Ah no? ¡Dígale a Juvia que jamás tomo su celular ocultándole que la necesitaban en la casa de modas!
— No pensé que fuera urgente.
— ¿No pensó? Claro, como usted es un maldito analfabeto que no pudo cumplir sus sueños, un perdedor que se conforma con la irracional vida que lleva….Todo tiene sentido, quiere que Juvia se convierta en una pobretona como usted, que deje su trabajo y viva una vida mediocre como la suya. Ahora entiende tanta intención en darle de comer, quiere que Juvia pierda su figura y por ende jamás vuelvan a contratarla en ninguna parte. Juvia está segura que usted no es más que un error, ni siquiera sus padres debieron haber querido tenerlo. Su pobre madre es una puta y su padre un idiota por haberlo criado así, pendejo. No sabe cuánto lo detesto, una persona como usted no debería vivir en este mundo. Es un cobarde, mentiroso, un maldito enfermo. ¿Sabe? Meseritos pobres y anhelosos de Juvia es lo que hay en este mundo, no se crea tan especial por saber coger.
— Nada de lo que estás diciendo lo estás diciendo conscientemente, solo estás demasiado enojada y es mejor que no digas nada. Cuando las personas se dejan invadir por la ira dicen cosas de las cuales se arrepienten.
— Juvia no dijo nada de lo que deba arrepentirse, es lo que piensa. –Gray se mordió el labio inferior intentando que su corazón estrujado y totalmente golpeado por las palabras de Juvia no lo hicieran romperse, nunca nadie lo había tratado de esa manera. Ni siquiera sus padres y se sentía totalmente derrotado al ver que lo había humillado delante de una joven desconocida.
— Juvia, sé que cometí un error. Lo lamento, lo siento, en realidad soy un humano cometo errores pero jamás mi intención fue que tu salieras perjudicada. Por favor perdóname.
— ¿Y qué? Juvia ya arregló todo con su sentido de arrepentimiento. Usted no es él que muy probablemente perderá su trabajo. ¿Sabe? Usted no es bueno para la vida de ella, la mierda que sea que tenían se acabó en este preciso instante. Si Juvia ve su rostro nuevamente no responde.
— Por favor, Juvia. ¡Escúchame! –Patético, simplemente se veía ridículo tratando que Juvia lo perdonará, se estaba dejando tratar como a ella se le daba la gana y su orgullo y dignidad en ese momento se estaban arrastrando por el suelo por una loca mujer.
— Solo quería pasar unas horas contigo, entiende.
— Je m'en bats les couilles –Gray respiró hondamente para calmarse, solo había tenido una discusión así en toda su vida y los recuerdos de lo que paso después no fueron muy lindos. Tratando de evitar que la historia se volviera a repetir con ella la tomo de la muñeca suavemente para hacer un nuevo intento para que volviera en sí.
— Laisse moi tranquille, Gray.
— Sí, te dejare en paz pero primero tienes que perdonarme. Lo siento, no te enojes así. Tienes todo el derecho a estar enojada, lo sé. Pero por favor cálmate y respira. No puedo dejar que salgas de este lugar odiándome. –No tiene que dejar salir a Juvia porque usted es él que se va –enojada y sin saber de dónde saco la fuerza empujó a Gray hasta sacarlo del apartamento mientras él le rogaba que lo perdonará. Haló a Meredy violentamente para meterla a ella y enseguida le cerró la puerta dolorosamente en la cara.
— ¿Cuánto quiere por guardar silencio? –Meredy algo atontada se quedó congelada ante la pregunta. Negó con su cabeza, no entendía lo que Juvia quería decirle.
— Si llega a decir una sola palabra de esto, Juvia le jura que la mata con sus propias manos.
— Por favor abre la puerta, perdóname. Aceptó que hice las cosas mal, que debí haberte dicho que te necesitaban pero solo quería pasar más tiempo contigo –La peli rosa volteó la mirada a la puerta, luego vio a Juvia. En el poco tiempo que llevaba conociéndola sabía mejor que nadie que ahora mismo no razonaría y que si le pedía que hablará con ese joven ella también iba a salir crucificada.
— No diré nada, Juvia-sama. Por favor apresúrese o se meterá en más problemas con la señorita Strauss. Lisanna no hace más que decirle a Mirajane-sama que ella si está a su lado cuando la necesita y que usted es una buena para nada. –Desesperada, Juvia se fue a su habitación a buscar un bolso y su celular. Meredy con un dolor en el corazón causado por la lastima y el dolor compartido por ese joven pues sabía cómo se sentía el ser humillado por Cruella de vil abrió la puerta y la volvió a cerrar. Le sorprendía que Juvia Loxar, la modelo súper codiciada y que parecía odiar a todo el mundo creyéndose la diosa más importante sobre la tierra estuviera saliendo con un mesero que parecía muy afectado por pensar que la podía perder. Vio al joven sentado en el piso prácticamente muriendo de la tristeza y se agachó dulcemente para poner su delicada mano en su hombro y así obligarlo a que la mirará.
— Cuando Juvia-sama se pone a gritar como un dragón todos salimos huyendo para que sus palabras no nos quemen y muramos. Así que por favor corre por tu vida y deja que se calme.
— Yo salí así de exaltado como ella ese día, le dije cosas horribles a mis padres y por mi culpa se murieron. Las personas no deben pelear, no deben decirse cosas feas y luego irse porque puede que no se vuelvan a ver.
— Pues si tú te cuidas yo te juro que la cuidaré a ella para que no le pase nada y así cuando estén más calmados se puedan ver y superar sus diferencias. ¿Te parece? –Los ilusionados y algo cristalizados ojos de Gray vieron los verdes de ella y asintió algo dolorido. Ella le sonrió para que él imitará su gesto y cuando sonrió un grito que se escuchó en todo el corredor congeló a la pobre chica.
— ¡Meredy! –La joven de un salto le quitó las manos de encima a Gray y como un perrito se hizo detrás de ella para evitar que saliera lastimada. — Si no se va por las buenas hará que Juvia llame al vigilante para que lo saque por las malas.
— No te preocupes, lo que menos quiero es causarte un escándalo y perjudicarte más –En ese preciso instante la asistente se sintió algo celosa, no entendía como los hombres podían fijarse en Juvia y no en ella. Cómo ese monstruo delgado y sin alma podía llamar la atención de las personas que ella quería desesperadamente conquistar. No comprendía como podía ser capaz de hacerle todas esas cosas malas a los hombres que estaban dispuestos a dar todo por ella, en especial con Lyon. Juvia cerró su puño y con un gesto de la mano le pidió a Meredy que la siguiera rápidamente.
Ambas bajaron al sótano del edificio, Juvia abordo su Audi y manejo como si quisiera suicidarse, la pequeña rosadita agarrada fuerte de la coginería del automóvil estaba a punto de pasar la línea de la desesperación pura. Tenía mucho miedo por su vida y más ahora que había visto el verdadero demonio que es Cruella di vil.
— Juvia-sama, por favor, necesitamos llegar vivas a la casa de modas. Deténgase y maneje despacio.
— No entiendes ¿No es así? Juvia va a quedarse sin trabajo por esto, la vida se le destruyó por un maldito error.
— Señorita, verá que todo estará bien. A veces es mejor perder un trabajo que a un ser querido –El enojo de la peli azul bajo considerablemente con esa frase, se detuvo, respiró profundo y arrancó con una velocidad menos suicida.
— ¿Qué es lo que necesita, Mirajanne? ¿Por qué está tan enojada?
— Lo que alcancé a escuchar fue que los diseños que usted presentó ese día en la reunión fueron vendidos a Oración seis y todos le están echando la culpa a usted. –Juvia abrió la boca de la sorpresa, estaba segura que ella no había vendido nada y mucho menos había descuidado sus diseños. Sólo había una manera para que se hayan filtrado tan preciados objetos, alguien que estaba en esa reunión los hizo pasar por suyos y los vendió.
— Fue la estúpida de Lisanna, ¿Por qué tiene que jugar sucio en su enferma competición de ganar el puesto de Juvia?
— Debe haber algún documento firmado, no la pueden culpar porque no tienen pruebas.
— Toma –Juvia le pasó su bolso a Meredy.
— Saca el celular y entra a la página del banco de Juvia –La chica siguió al pie de la letra las indicaciones de Juvia, cuando pudo acceder casi muere de un ataque al corazón al ver la cantidad de dinero que tenía Juvia en el banco, le dicto la cifra y la peli azul relajó su cuerpo al ver que todo estaba en orden y que no la habían incriminado del todo.
— Toma un pantallazo, si te preguntan, Juvia se estaba muriendo del dolor de cabeza.
— Va a salir de esto, lleva muchos años trabajando para Mirajane-sama, sé que la va a entender y la va a comprender.
— No conoces al demonio de Mirajane Struss. Ella no tiene misericordia ni de su propio novio.
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Toda la casa de modas había escuchado como Mirajane barrió el piso con Juvia Loxar, aquellos que odiaban a la chica que eran la mayoría estaban riéndose y hablando entre ellos con palabras ofensivas mientras ella caminaba a su oficina. La joven tenía tantas ganas de llorar que parecía que todas sus lágrimas se habían estancado en sus glándulas lagrimales porque querían salir al tiempo y de lo amontonadas no podían salir.
— Hipopótamo –Lisanna ofensivamente se dirigió a Juvia por lo que su hermana le había dicho a ella. "Y estas más gorda que un hipopótamo, si no empiezas una maldita dieta no aceptare que te pongan en una pasarela" –Juvia simplemente sentía que todo se había puesto en su contra ese día, todo le había salido mal. Tenía un ultimátum y ahora su deber era volver a a hacer toda la colección y entregársela a Mira con un contrato y si eso volvía a suceder la iba a demandar y echar a la cárcel. Lo peor del caso era que hacer una nueva colección en tan poco tiempo era prácticamente imposible, nunca había hecho algo sobre el tiempo porque no se sentía inspirada y las cosas con afán quedaban horribles. Eso era mucho trabajo para ella y lo peor del caso fue que cuando intento incriminar a Lisanna todo se volvió más tenso y los insultos subieron de tono. No entendía como seguía de pie después de eso.
— Esa oficina pronto será mía –Le sacó la lengua y echo su corto cabello hacia adelante mientras Juvia hacia todo lo posible por controlar esas ganas de asesinar, no soportaba la mirada burlona de nadie más. Salió rápido al baño y se metió a uno de los inodoros, cuando estaba a punto de vomitar todo el desayuno que con esmero le había preparado Gray, Meredy la empujo hacia atrás para evitarlo.
— Juvia-sama, no le haga daño a su cuerpo, esto le traerá problemas en el futuro.
— Juvia es una maldita gorda. –Meredy la levantó y la puso frente al espejo. — ¿Usted se ve gorda?
— Si, mira toda esa grasa. –Se tocó algo inexistente en su cadera y Meredy la vio con algo de tristeza, siempre había juzgado a Juvia por lo tonta que era pero nunca toco el trasfondo en todo esto. La joven peli azul tenía problemas.
— ¿Te gusta cómo se te marcan estos huesos?
— ¿Huesos? Juvia está llena de gordos, grasa y carne. Parece un hipopótamo.
— No lo es, se ve hermosa. Mire su rostro, es perfecta y un poco de carne la haría ver el doble hermosa. –Una lágrima se deslizó por la mejilla de la chica y Meredy la abrazó dándole todo su apoyo. — Él ve eso en usted, le gusta tal como es y si le da comida es porque quiere que esté sana y bonita.
— ¿Por qué le hizo esto a Juvia? Él sabe lo importante que es el trabajo para Juvia.
— Dijo que quería estar más tiempo con usted, aceptémoslo Juvia, no tiene mucho tiempo libre y él trabaja demasiado en ese restaurante. Esos ojos son sinceros, creo que nunca fue su intención hacer esto.
— Al igual iban a regañar a Juvia de una forma u otra ¿no?
— Es lo más probable. Cuando salía a fiestas y me decían que tenía que volver a la una de la madrugada, siempre me fastidiaba, me gustaba ser libre y pasarla bien. El mejor momento de la fiesta sin mentirle siempre era la hora que mis padres decían y yo sólo me la pasaba pensando que me iban a regañar, luego ya los minutos pasaban y las horas también y finalmente concluía que el regaño de las dos de la mañana sería el mismo de las seis. Así que me quedaba mucho más tiempo compartiendo con las personas que más quería... Mire, no tengo ni idea cual sea la relación que tiene con ese chico pero él no tuvo la mayoría de la culpa.
— ¿Estás esperando que Juvia acepte que se equivocó?
— Si me deja darle un consejo. A mi parecer las palabras hieren más que cualquier herida física. Usted no mide sus palabras, señorita. ¿Cómo se sintió cuando Mirajane la trato así? –Negó con la cabeza pues no podía expresar con palabras como se estaba sintiendo en ese momento.
— Le aseguró que él debe estarse sintiendo el doble de mal a como usted se está sintiendo en este momento. Fue muy dura con él, no tenemos la culpa de nacer pobres pues no elegimos donde nacer, además cumplir todos nuestros sueños es muy difícil pues las limitaciones no lo impiden.
— Juvia sólo dijo la vedad.
— Él sólo quería que lo perdonará y usted se le metió hasta con la mamá. Creo que en el momento que usted hubiera insultado a mi madre, yo en el lugar de él le hubiera respondido hasta de que se iba a morir, pero fue tan noble que no le dijo nada para no herirla.
— Juvia no sabe que hizo, en este momento debe estar odiándola y poniendo una cerca eléctrica en la puerta de su apartamento para que Juvia nunca vuelva a entrar. –Fue lo único que pudo decir con ese dolor en el corazón y con la confusión que estaba sintiendo en su mente, antes jamás se había sentido mal por insultar a alguien pero ahora tenía mucho miedo de las consecuencias de sus acciones y aunque Juvia no se lo iba a decir claramente a Meredy, la peli rosada sabía lo que estaba atravesando la Loxar.
— ¿Sabe? Es obvio que ahora estén enojados y que no se quieran ver ni en pintura pero hable con él, explique le la situación. Desde hace algunos días la veo muy feliz y creo que esa felicidad se debe a ese mesero. Lo único que deben hacer es sentarse y hacer lo que siempre hacen. Visiblemente tienen química para que él la haya cambiado así tan rápidamente y ¡Ah! Sin groserías en francés por favor, la hace verse muy ruda. –Ambas rompieron en risa y la joven negó con la cabeza algo avergonzada.
— Esto nunca le había pasado a Juvia, ella estaba tan enojada, se le habían olvidado todas las groserías en este idioma que lo único que recordó fue el francés.
— Pues Juvia-sama nunca usa el francés a menos que sea estrictamente necesario. ¿Puedo preguntarle de donde es?
— No, no puedes...Ahora, Juvia tiene que hacer toda la colección. No tendrá tiempo ni para respirar.
— Sé que no tengo su talento pero créame que si necesita que la ayude en sus diseños lo haré con mucho gusto, no importa la hora que sea.
— Juvia no quiere molestarla.
— No sería ninguna molestia.
— ¿Hay reunión de traidoras en el baño? –La peli plateada no había obtenido suficiente, quería vera Juvia humillada y arrastrada ante ella pero claramente ninguna de las dos se iba a dejar humillar.
— Estábamos esperando a la líder –Meredy le regalo una mirada mientras ella sólo reía porque sus humillaciones le importaba poco pues para ella era una simple asistente. Med que era inteligente y sabía aprovechar las oportunidades que le daba la vida, abrió la llave del lavamanos y puso sus manos a cierta altura para que la presión hiciera que el agua empapara la ropa de Lisanna. Gritando como una maniática las insulto a ambas y Juvia cambió su rostro a uno de felicidad.
— Bien hecho, Med. –Ambas volvieron a su trabajo y aunque Juvia tenía muchas cosas pendientes, en su mente sólo había un nombre, un rostro repleto de tristeza y el recuerdo de las horribles palabras que había dicho, su lienzo estaba en blanco y su Mac estaba suspendida porque ni la había tocado. Así las horas pasaron, lentamente. Sabía que no podía dejar que nadie se volviera importante en su vida, su corazón estaba cerrado y no podía dejar que nadie entrará pero era humana y le dolía verlo triste.
Su estómago sonaba sin consideraciones, tenía mucha hambre, pero no se atrevía a comer ni mucho menos quería salir de su oficina para no ver las caras de todos esos empleados. Pero lo que más le preocupa era que muy seguramente si en ese momento él llegaba no sabría que decirle.
— Le dije que ella no pidió un domicilio. –Unas voces sonaron cerca de su oficina y de repente dos personas irrumpieron en su espacio de paredes de cristal. Se asustó al ver a Gray con su uniforme de mesero y con un paquete en la mano. Un gran apretujón se apoderó de su corazón al ver esa expresión que nunca había visto en el rostro del pelinegro antes, era serio, risueño y algo controlador pero nunca triste y definitivamente no le agradaba eso.
— Si Meredy, Juvia pidió comida a domicilio. –La joven entendió el mensaje y salió de la oficina, Juvia le hizo una señal con la mirada a Gray para que no actuara extraño por la gente a su alrededor y él sólo puso la caja encima de su elegante escritorio.
Se agachó ligeramente con la factura para que ella lo mirará y susurró unas palabras consciente de que nadie lo podía ver desde su posición.
— Lo siento, Juvia. Perdóname. Te lo pido –Al momento que la chica iba a darle una respuesta vio como Lyon la estaba observando detalladamente y su mente dejo de funcionar correctamente, el miedo por ser descubierta la invadió y dijo algo que ni siquiera había pensado para que él se fuera y no la metiera en problemas.
— Las cosas entre los dos quedaron muy claras esta mañana. ¡Váyase antes de que meta en problemas a Juvia! –El joven asintió y apretando sus puños salió de la oficina, Meredy se quedó viéndolo fijamente cuando pasó por su lado con ganas de preguntarle que le había dicho Juvia pero no podía ser imprudente y por la cara que traía ese joven no había sido una buena charla.
Juvia estaba intentando que el aire le llagara a los pulmones pero eso había estado demasiado cerca, por poco y la descubren sin embargo término de embarrarla más con Gray y supo entonces que debía hacer algo.
— ¡Meredy! –Gritó cuando salió de su oficina llamando la atención de todo su equipo de trabajo. — ¡Detén a ese hombre! –la curiosidad por saber que era lo que estaba sucediendo aumentó en todos los presentes que la miraban fijamente, algo anonadada Meredy la vio y le negó con un movimiento de sus ojos.
— Olvidó el dinero del almuerzo de Juvia –La joven corrió a la oficina de Juvia y escuchó claramente las palabras susurradas "Dile que Juvia lo ve en el apartamento de ella está noche".
La joven peligrosa recibió el dinero e hizo todo lo posible por alcanzar a Gray pero él ya no estaba por ninguna parte, Juvia por su parte abrió la caja de almuerzo que contenía una deliciosa ensalada, un jugo, una rosa azul y una pequeña nota.
"La culpa es algo con lo que estoy acostumbrado a vivir pero si tú me perdonas y aceptas que sigamos viéndonos para tener sexo descontrolado, no te juzgaré por lo que dijiste y jamás me volveré a meter en tus asuntos. Por el contrario si decides que desaparezca de tu vida eso haré. Cuando leas esta nota ya habrás tomado tu decisión y respetó cualquiera sea pero recuerda que juntos salíamos de la monotonía y de la mierda que nos ofrecía el mundo en una expresión que satisface una de las necesidades más importantes del hombre."
— Juvia, ¿Puedo hablar contigo? –Al escuchar la voz de Lyon guardó la nota en su bolsillo y lo vio algo temblorosa a sus ojos.
— Si claro, siéntate, Lyon.
— Confió en ti más que nadie, se que no hiciste eso y que Mirajane es una maldita bruja contigo. Te hablo porque creo que es hora de que te independices y montes tu propia casa de modas
— sabes que este tipo de negocios se hacen con nombre y Mirajane hará fracasar a Juvia. Si ella renuncia estaría perdiendo el sueño de su vida, diseñar es lo que a ella le gusta.
— ¿Desde cuándo estas aquí por miedo a que esa mujer te arruine la vida?
— Cuando Juvia se enteró que Mirajane era el diablo. Pero ya no importa, ella debe cumplir con la colección o se irá por la puerta de atrás.
— No sabía que en tu restaurante favorito hacía domicilios. –El joven señaló la bolsa y Juvia desesperadamente bajo la bolsa para que la rosa no se viera y él empezará a preguntar cosas que no debería saber.
— Pues...están arriesgándose con una nueva idea para ver si sus utilidades aumentan.
— ¿Quieres ir a comer allá?
— Juvia tiene que trabajar.
— Te ayudaré a pasar tus modelos a programas digitales, necesitas tiempo para ti, sé que te encanta ir a ese lugar.. Debes comer no importa lo que te diga, Mira.
— Ella no cree que sea buena idea. –Y finalmente teniendo aceptando porque quería ver a Gray.
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Natsu había llegado al restaurante y lo primero que vio fue a su amigo decaído mirando a un punto fijo como si estuviera perdido en sus pensamientos. Caminó hacia él y antes que pudiera preguntarle sobre lo que le estaba sucediendo recibió primero una pregunta.
— ¿Te bañaste? –Natsu sonrió ante las palabras e su mejor amigo y acomodó su uniforme para seguido dar media vuelta y presumir ante Gray su galanura. — Puede decirse que sí, hoy empieza la operación conquista a la rubia y cubre a tu mejor amigo. –El pelinegro suspiró hondamente y subió sus hombros fingiendo que no le preocupaba.
— No creo que sea necesario. Juvia y yo terminamos lo que sea que hubiéramos tenido.
— ¿Qué pasó? ¿Qué te dijo esa bruja?
No se limitó en contarle todo a su mejor amigo, le tenía confianza y sabía que era tonto pero nadie mejor que él para aconsejar.
— ¡Esta loca esa, puta! ¡Te comportaste como un adolescente idiota! Nunca, jamás vuelvas a dejar que una mujer te humille así.
— Sé que tuve la responsabilidad pero se metió con mis padres y no sé cómo me controlé con ella.
— Gray, esa mujer es como Deliora. Date cuenta que te manipula, ella nunca te va a querer, te está usando. Sé que quieres cambiar a las personas y que comparar esta situación con lo que pasó en el pueblo no es correcto pero si nunca hubieras conocido a ese tipo que fingía ser tu amigo para convertirte en un ladrón tus padres seguirían vivos.
— Soy un maldito creyente en las personas. Odio ser tan ingenuo... Sí, entiendo que es mejor que ya vuelva a mi vida normal, con chicas de una sola noche. Soy joven y creo que es mejor terminar esto antes de que se vuelva algo serio, además quiero una esposa que me apoye en mi sueño, ella ni siquiera sabe hervir agua y odia la comida. Además mi deseo es ser el mejor padre del mundo, ella nunca renunciaría a su vida por eso. Creo que somos prácticamente opuestos y debo continuar con mi vida.
— ¡Bien dicho!
— ¿Noche de chicos?
— ¿Crees que me vestí así para salir contigo? Así hayas terminado con la flacucha esa, quiero estar dentro de esa rubia divina.
— Puedes llegar a ser tan romántico cuando te lo propones.
— Así soy yo, ya ves. –La atención de ambos se dirigió a los primeros clientes de la tarde-noche y el Fullbuster sintió como si le hubieran dado un golpe en su parte privada.
— ¿Esa perra que se cree? ¡Maldita! –Natsu, se enojó en ese mismo instante, legalmente tenía motivos para asesinarla y quería hacerla picadillo para que Gray jamás tuviera que preocuparse por ella.
— Se sentó en una de mis mesas ¿Puedo tomar mis quince minutos ahora?
— Gray, acabamos de empezar a trabajar...No importa yo te cubro. –El joven salió por la puerta trasera del restaurante para poder respirar aire puro y Natsu se encargó de atenderlos con toda la capacidad que tenía su poca paciencia. No se iba a quedar con la espinita y espero el momento adecuado para dejarle en claro que él no iba a permitir que jugarán con su mejor amigo.
Juvia estaba llena de ansiedad, le preocupaba no ver a Gray por ningún lado y en ese momento entendió que había sido una pésima idea ir con Lyon. Se levantó y fue al baño tratando de encontrarlo en alguna parte y se sorprendió al sentir como la agarraban del antebrazo fuertemente.
— ¿Qué diablos hace en este lugar?
— Es un restaurante, Juvia es un cliente ¿Quién es usted maldito insolente? ¿Cómo se atreve a siquiera a tocarla meserito?
— Soy el maldito insolente meserito mejor amigo de Gray y créame que no dejaré que usted vuelva a jugar con él –El corazón de Juvia se detuvo instantáneamente, alguien más conocía su secreto y ahora ese peli rosado estaba dispuesto a alejarla de su máquina de placer, pero por nada del mundo lo iba a permitir. — ¿Ya se le bajo la altanería? Bien, desde que la vi en la casa de Gray supe que era peligrosa y mala para él, pero lo comprobé con lo que él me dijo de usted está tarde...Es cierto que a los hombres nos gusta ser algo masoquistas en cuestión de mujeres, que hacemos lo que sea por complacerlas pero usted se pasó. La verdad no entiendo, con todas las mujeres hermosas que mueren por estar con Gray como Nano, Mary o esa modelito de Brair termina enredado con una tonta anoréxica, sin valores, ni humanidad…En una rata millonaria que le encanta herir y sentirse superior con el uso de palabras, alguien que no se dedica a pensar en lo que sienten las demás personas…..Si no quiere que todo el mundo sepa sobre la relación de una modelo con un pobre mesero, por su bien jamás volverá a pisar este restaurante ni mucho menos acercarse a Gray.
— ¿Y qué? ¿Cree que asusta a Juvia? Ella es capaz de silenciarlo de por vida con tan solo abrir su boca, Gray estaría mejor sin un entrometido que mete sus narices donde no lo han llamado.
— Usted es peor que Deliora, solo lo quiere para satisfacer sus necesidades. Usted es un monstruo sin sentimientos. Una mujer que pisotea a alguien tan sincero y noble como Gray no lo merece, aunque solo sea sexo lo que él le ofrece. ¿Sabe que es lo mejor? Qué él ya no quiere saber nada sobre usted, le dije tantas cosas que volverá muy pronto a su vida de antes, sexo sin repetir.
— Mire hombrecito, usted no entiende la naturaleza de la relación que hay entre Juvia y Gray. No tiene el derecho de querer separarlos pero aun así Juvia tiene el mundo en sus manos y todos terminan haciendo lo que ella quiera porque todos bailan por dinero, aunque Gray es diferente pero no por eso deja de ser menos manipulable. Los hombres todos caen tarde o temprano, basta con mirar a ese tonto peli plateado que está sentado en esa mesa para saber que todos ellos terminan haciendo lo que Juvia quiere.
— ¿Sabe? Es una perra y me da lástima, una persona que tiene tanto dinero como usted no puede comprar la felicidad y mucho menos a personas que la quieran sinceramente. Usted es una amargada y está sola. Ese es su interés en Gray, no quiere quedarse sola y en él ha encontrado algo diferente a su monótona vida sin sentido –Pareciera que todas las palabras hubieran desaparecido de la boca de la chica, un gran suspiro se apodero de su cuerpo y Natsu notó por su reacción que todo lo que estaba diciendo era cierto. — Y lo peor de todo es que usted misma se encargó de alejar a Gray, él pensaba que podía cambiarla, hacerla superar todos sus traumas pero por sus acciones estará sola de por vida, él no la quiere ver nunca más. Ya vaya comprando un gato para compartir su vejez, porque el silencio al final del día es lo único que usted se merece.
— Siga hablando, sus palabras le importan muy poco a Juvia. Por desgracia para usted verá que al final del día Gray volverá a estar con Juvia y usted solo se estaría muriendo de la rabia por no poder salvar a su mejor amigo de las garras de una persona como ella. Púdrase y váyase al infierno estúpido perro. –Empujándolo se encerró en el baño y sus ojos se llenaron de lágrimas, sabía que era una mujer infeliz y que aunque lo tuviera todo siempre sentía ese vació al final del día que la hacía llorar por las noches. Trato de calmarse, esa era la historia de su vida, siempre tenía que ocultar sus verdaderos sentimientos porque a nadie le importaba lo que estaba sintiendo.
Se miró al espejo y se limpió el rostro, no se iba a dejar vencer por nadie, no. Ella era Juvia Loxar y Gray solo le pertenecía a ella. Salió y vio a Gray dirigiéndose a las mesas para atender.
— Gray, espera. Juvia necesita hablar contigo -desesperada le tomo el brazo y él se zafó de su agarre dolido.
— Pensé que las cosas habían quedado claras -Le dio la espalda y antes de terminar el corredor su cuerpo le falló, el joven tuvo que apoyarse en la pared por el mareo que estaba sintiendo y ella asustada se fue detrás de él. Antes de poder ayudarlo Natsu llegó a él y la quitó del medio, Yajima, el dueño del restaurante llegó a ellos para ver lo que estaba sucediendo y miro algo preocupado a su empleado peli negro.
— ¿Te encuentras bien, hijo?
— Solo es un mareo, viejo.
— ¿Comiste algo hoy?
— Ni siquiera alcance a desayunar –La mirada jade de Natsu la quemó echándole la culpa de eso también y ella tenía que volver o sino empezarían a sospechar.
— Ve a tu casa a descansar, no te preocupes por el dinero hijo. Te pagaré este día. –a la distancia alcanzó a escuchar las palabras del anciano y tuvo envidia de Gray por algunos minutos, su jefe era adorable con él no como la bestia salvaje que ella tenía que soportar todos los días.
Aparentó estar bien delante de Lyon pero con la excusa de que tenía que terminar su trabajo se fue rápidamente del restaurante, tomo un taxi a casa de Gray y respiró hondamente al estar frente a su puerta. Insertó la llave y al girarla se dio cuenta que solo había una luz tenue en su habitación, caminó algo insegura y cuando entró vio al joven profundamente dormido.
Suavemente lo empujo para que despertará y no tardo en despertarse para darse cuenta quien estaba en su cama.
— Juvia, te pido que te vayas. ¡Vete!
— Espere, Juvia quiere hablar con usted.
— Lo nuestro terminó, es suficiente de toda está mierda. Ya llame a alguien para que venga a follar esta noche conmigo, no pienso volver a cometer el error que cometí contigo. No me meteré en la vida de ninguna mujer, es divertido solo follar y nunca volverla a ver en la vida. –La joven apretó fuertemente sus dientes y se quitó la ropa tratando de persuadirlo.
— No, no es como hacer algo malo y compensar con sexo. No quiero más sexo contigo, no quiero volverte a ver en la vida ¿No entiendes? –Estaba asustada, simplemente aterrada. Pensó que sería muy fácil convencerlo con su cuerpo pues con el dinero nunca lo haría. No tenía ningún sentimiento de aprecio por Gray, de eso estaba segura, pero no iba a permitir que el primer hombre por el que sentía un interés sexual la dejará y quedar como una perdedora delante de ese gusano peli rosa que osó desafiarla, eso jamás.
La peli azul se cubrió el rostro y las lágrimas empezaron a salir solas, no sabía que era tan buena actriz y si, efectivamente con lágrimas llamo la atención de Gray.
— Juvia sabe que es mala, que siempre aleja a las personas. Ella solo quería cambiar, ser una mejor persona...superar todas las cosas malas que le han pasado en la vida pero nadie está ahí para comprenderla. Fue una tonta al creer que usted iba a ser diferente, pero ya le busco remplazo. –Con el corazón en la mano Gray trato de tener fuerza de voluntad y dejar que ella se fuera con todos sus problemas y fantasmas pero precisamente esa era su debilidad. Ver a las chicas llorar requiriendo su ayuda. La Loxar lloró más fuerte y se levantó de la cama.
— No es tu problema, Juvia siempre ha estado sola y siempre lo va a estar. –camino fuera de la habitación y sintió lo que esperaba, Gray la abrazó y ella enterró los dedos en el cabello negro de él.
— Yo te ayudaré a cambiar, todos merecemos una segunda oportunidad –La joven enterrada en la curvatura de su cuello esbozo una sonrisa como si fuera la propia Cruella de vil. Había logrado su cometido, ahora había confirmado su teoría. Gray Fullbuster era fácilmente manipulable. "Mírame ahora, estúpido gusano. Como te dije Gray es de Juvia al final del día"
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— Olvídelo, no puedo salir con usted, es un perfecto desconocido.
— Pero si salimos ya no sería un desconocido para ti. Imagínate, tú, yo, haciendo lo que más te gusta. ¿No suena genial, rubiecita?
— No puedo, de la única forma que podría salir contigo es que tuvieras información sobre Juvia Loxar y cualquier escándalo que me haga tener un ascenso. ¿Ves cómo es de injusta la vida, Nashi?
— Natsu, linda y puede que tenga algo sobre ella que te puede interesar….
Hasta aquí capitulo hermosuras. Sé que me demore mucho actualizando pero ya ven. Ando algo ocupada. Por favor déjenme hermosos reviews porque llegamos a la sesión de contestar sus hermosos reviews:
Oni no ao: Holis, esto es como una contestación a todos tus reviews atrasados. La cosa es que me dio flojera leer todo otra vez, jajaja. Gray es hermoso y Juvia una bitch. Lucy atacará de nuevo con sus cosas de loca y bueno sé que leerás esto como el otro año pero bueno, te quiero. Bye
Lunitaluna: Holis, bueno espero que no me odies porque yo amo a todos los que le gustan mis fics, me encanta que te encante y que te tenga entretenida porque está historia es algo rara y algunas personas no les gusta. Bien, sí. Claro que continua, aún quedan algunos capítulos de drama y lemon fuerte. Te mando un beso y un abrazo psicológico súper grande. Bye
Kaede Hiwatari Blueriver: Holis, Sip, cada capítulo tiene su razón especial de lemon pero es para complacerlos a todos ustedes, Gray es un amor, con los dotes de un dios griego en la cama y en todas partes. Juvia, si tienes mucha razón, es una egoísta, tonta y que no le importa nada más si no ella. La historia se irá desarrollando con el tiempo y no sé si puedan ser capaces de estar un día sin enrolarse porque muy probablemente se vuelvan locos pero bueno, todo evolucionará según el tiempo. Muchas gracias por tu hermoso review y pues te mando un beso y un abrazo psicológico esperando que te haya gustado mucho el cap. Bye.
Paufiossaluda: Holis, perdóname por hacerte esperar mucho. Bueno, Juvia es linda pero a veces se pasa de loca, pero que no panda el pánico, Gray está ahí para ella y para poderlo cambiar. Gajeel, bueno no te equivocas. Él en cierto momento va a aparecer, Natsu solo quiere ayudar a su mejor amigo y hace todo lo que pueda para verlo feliz. Te mando un beso y un abrazo psicológico esperando que te haya gustado mucho este capítulo y que puedas arreglarme el día con un nuevo review. Por lo pronto nos leeremos luego. Bye
Nekusaku3009: Jajajaja Holis, tienes toda la razón, son unos pinches pervertidos algo locos. Te mando un beso y un abrazo psicológico. Bye.
Guest: Hola, perdóname por comentarte tan tarde pero hasta ahora actualizo y no tenía tu nickname para mandarte un PM, pero bueno. No, jamás supe que paso con ella y si era uno de mis fics favoritos. Lo siento.
Lol: Hola, Muchas gracias por tus lindas palabras. Espero que este cap también te haya gustado mando un beso y un abrazo psicológico, bye.
Angela li marvell: Hola, amo que se te haya calentado la cara con mi fic. Sip, estos pinches pervertidos harán su propio cincuenta sombras. Muchas gracias por decirme que soy una diosa de la lujuria y que escribo genial, me llena el corazoncito de emoción. Te quiero y espero que también te haya gustado el capítulo. Te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.
Nole-chan: Jajaja hola, eres mi nueva alumna aunque no sé qué tan bueno sea eso, soy un oscuro ser, buajajaja pero bueno me gusta que te encanten mis historias de alto voltaje y el poder femenino que dio Juvia. Las mujeres mandan. Bueno Juego prohibido lo actualizare cuando acabe otro fic largo, para que pues no se queden con las ganas de la actualización porque soy una mala persona y no actualizo rápido. Espero que este cap te haya gustado un montón, te mando un beso y un abrazó psicológico. Bye
Mari19xD: Hola, bueno no pude poner nada Nalu en este cap pero te prometo que el siguiente lo será. Espero que te haya gustado mucho el cap y me encanto ver tu nuevo review, bueno perdóname por no actualizar pronto yTe mando un beso y un abrazo psicológico con el ánimo de que tengas un buen día.
Los quiero mucho a todos, no lo olviden. Bye.
