"Siento que mis capítulos sean tan cortos, pero es eso o me demoraría más de la cuenta escribiendo un testamento. Prefiero calidad a cantidad, y espero que penséis que lo que escribo es así."
Gracias por tu paciencia y por acoger mi alma perdida cuando lo necesito.
Capítulo V
-¿Hermione? ¿Hermione? - "¿Ron?, ¿Qué hace llamándome? El tobogán lo haría caer, ¿en verdad estoy en mi habitación de la sala común?"
Intentó abrir los ojos, pero algo iluminado y transparente nublaba su visión.
-No encontré a Harry, lo siento. - La voz de Myrtle comenzó a alejarse. - Tendrás que conformarte con Ron... Pobre de ti.
-¡Te estoy escuchando! - gritó Ron y el fantasma se río - Venga ya, Hermione, ¿Qué haces en estos lavabos? - Preguntó con preocupación. - ¿Y qué demonios es esa lechuza que abrazas? - La chica entreabrió los ojos, tan ida como la dama gorda en sus peores borracheras.
-No recuerdo... Ron, ¿ya salimos de Encantamientos?
-No te apareciste por clase. Harry y yo te hemos buscado por casi todo el colegio desde entonces. Te saltaste el almuerzo y pensamos que estabas estudiando en la biblioteca, pero nadie te había visto... - Su tono alarmado le hizo sonreír. - ¿Puedes ponerte en pie?
-Dame un momento, siento todo girando, y sólo recuerdo cuando salí de la sala común. Y que Ginny me llamaba. - Guardaron silencio; por vez primera, uno que no resultaba incómodo. Se callaron hasta que Harry apareció con aire inquieto.
-Myrtle entró al lavabo de los chicos... Yo... - traía la cara roja.
-Guarda la conmoción, amigo y ayúdame a llevar a Hermione, porque si nos ven lucirá muy sospechoso y no quiero ser expulsado...
-No quieres que Lala te vea junto a mí, querrás decir. - Parecía más compuesta.
-Hermione... - le reprochó Ron.
-Ella no miente, sin embargo - soltó Harry. - Lala te consume el tiempo, Ron. El trío que formamos será un dueto dentro de poco.
-Cállate, Harry...
-¿Me van a ayudar o no? Si no me conociera, creería que alguien me hechizó. - Se rieron, y ella se aferró al peluche.
-No sabía que fueras una sentimental, Hermione.
-Ron, ¿Qué acaso le querías regalar un oso de felpa? Recuerda que Lala te puede embrujar, no lo entendería; yo lo pensaría antes de hacerla enojar así, ya sabes.
-Ya cállate, Harry, te apoyaremos cuando seas un solterón viviendo con Hedwig.
Hermione se río y al fin, luego de tanta cháchara, la ayudaron a ponerse en pie.
-No me lleven a la enfermería, o tendré que quedarme ahí esta noche.
Los tres recorrieron el pasillo, y se detuvieron un segundo.
-Hey, Malfoy, ¿perdiste algo? - Ron le vio con fijeza, mientras el chico salía de su escondite.
-Oro, Weasley. Yo que tú me pondría como un escarbato, esta oportunidad no se presenta todos los días. - Se detuvo ante Granger y ella se llevó las manos a su cabeza, en un gesto visible de dolor. - Cuida a Snowball. - Susurró.
-Snow, ¿qué? - Preguntó Harry, echándole una mirada llena de desconfianza.
-No te metas donde no te llaman, Potter, deberías saberlo a estas alturas.
Los chicos se llevaron a Hermione y Draco los contempló hasta que se perdieron de su vista.
-Granger, este es el único gesto de ternura que podrás tener de mí. Cuídala.
Myrtle apareció a su lado.
-Ay, Draco. No me gustaría estar en tus zapatos. - El chico se despidió con un ademán falto de entusiasmo.
Y se adentró en lo profundo de sus oscuros pensamientos.
