"Luego de este capítulo, tal vez escriba una escena íntima entre Draco y Hermione, Sonrais.

Agregué el diálogo entre Myrtle y él en los lavabos y el duelo. Espero que os guste."

Ojalá tu buen augurio sea cierto, porque todo lo que importa es que el sentimiento es mutuo, ¿no? Gracias por ignorarme cuando estoy borde y por hacerme optar por los sentimientos antes que seguir pensándolo todo.

Capítulo VI

-Harry, - susurró Ron; Hermione estaba ocupada con lo que ella llamaba "lectura ligera", pero no parecía trastornada, como usualmente sucedía - no te ha dicho nada por usar el libro del Príncipe Mestizo, ¿no te asusta?

Antes que pudiera pensar siquiera en responder, ella hizo a un lado su montaña de libros, dando la impresión de que podría haber lanzado alguno a sus rostros:

-Sigo escuchando, ¿sabíais? Y Harry conoce mi opinión al respecto sobre usar hechizos que no aparecen en los textos del colegio. Está algo grandecito como para que yo lo deba perseguir, que no es un crío.

-Hermione, ¿qué hiciste contigo? - preguntaron al mismo tiempo.

-Decidí que andar de canguro de vosotros dos es una lata, tengo que estudiar; algo que ustedes no hacen desde que decidí ayudarles, por si lo han olvidado.

-Tampoco es que tomes nuestros exámenes y los hagas por nosotros. - Dijo Ron disgustado. - Harry iba bien en Defensa contra las artes oscuras, ¿te recuerdo tercer año cuando te superó? ¿y por qué perdiste? McGonagall te "reprobó".

Hermione se levantó, comenzando a perder la paciencia.

-Recuérdame ese fracaso cuando vengas llorando porque has dejado los deberes para último momento, Ronald Weasley. O ve donde Lala, no destaca por ser brillante, precisamente.

-¡Eso no es de lo que yo estaba hablando! Harry, di algo.

-Quiero saber a donde va Malfoy cuando desaparece. - Señaló al mapa del merodeador. - Hermione, ¿Qué hace para pasar desapercibido? La capa de mi padre nos hace desaparecer, pero Ron dijo que una capa como la que tengo es difícil de conseguir, que son escasas.

Ella regresó a su pila de libros.

-Lo que haga Malfoy me tiene sin cuidado y si sigues con esa idea de que es un Mortífago... ¡Ah! - Se llevó las manos a la cabeza. - Este dolor...

-¿Desde el día que te encontramos en los lavabos? - Suspicaz.

-¿En serio? ¿Malfoy hechizándome? Sí, es mejor alumno que ustedes, pero yo lo soy más aún.

-¿Qué es eso? - Soltó Ron - ¿Desde cuando hablas de esa manera de él? Mejor que nosotros... Ni siquiera va a clase ya...

-Pues, quédense aquí, discutiendo como matrimonio, que iré a ver qué se trae entre manos.

-¿Qué es esto, Ron? - Gritó Lavender. - ¿Esa y tú un matrimonio?

Harry los ignoró, quería ir antes que Malfoy volviera a hacerse humo.

Ese día también estaba cerca de los lavabos, tal como en el ataque de Hermione.

¿Ir a la cámara de los secretos? Lo descartaba, ya no existía el basilisco y Draco no era hablante de Pársel, no le serviría de nada.

Entró sigiloso y lo escuchó hablando con Myrtle; él se sostenía del lavabo y su cabeza se mantenía agachada.

-No llores... - Canturreaba Myrtle desde un cubículo. - No llores... Dime qué te pasa, yo puedo ayudarte...

-Nadie puede ayudarme. - Se lamentó Malfoy, sacudido por fuertes temblores. - No puedo hacerlo, no puedo... No saldrá bien... Pero si no lo hago pronto... Él me matará...

Draco lloraba y ese sólo hecho hizo que Harry se quedara de piedra.

¿Tendría él que ver con lo sucedido a Hermione? Tal vez se había avergonzado al ser pillado y en su humillación terminó...

Pero, ¿por qué borrar su memoria? ¿Por qué no atacarla? Después de todo, era más que conocido su desprecio hacia los nacidos de muggles.

Entonces, Malfoy levantó la vista y Harry apenas sí pudo actuar; movido, tal vez, por reflejo, alzó la varita.

Intentó usar el Levicorpus, más Draco lo bloqueó. Hubo una explosión debida a dos hechizos cruzados.

-¡Crucia...!

-¡Sectumsempra! - Harry quedó pasmado; del pecho y de la cara de Malfoy empezó a caer un reguero de sangre.

-No, yo no quería... No... - Harry se arrodilló junto al chico e intentó ayudarle, sin éxito.

-No... Yo no... Hermione...

Myrtle comenzó a gritar y la puerta se abrió; se trataba de Snape, quien entró con una expresión aterrada.

Apartó a Harry bruscamente y comenzó a recitar un conjuro que parecía una canción. El chico supuso que para sanar a Draco.

Él se quedó a un lado, esperando, incapaz de moverse debido al shock. Había dañado a alguien. "Oh, Hermione, cuánta razón tenías."

Curioso, jamás pensó sentir preocupación por Draco Malfoy, ni en sus peores pesadillas.