"Me estoy demorando un poquito; como que estoy viviendo en Chile y está medio tembloroso el país xD Gracias a todos los que siguen mi historia."

Dedicado a Damalunaely; gracias por comentar.

Y a Didi, por su fiera amistad XD

Cuando el tiempo sea el correcto y nuestras vidas se crucen, todo será perfecto.

Capítulo VIII

¿Qué era esta calidez que sentía? ¿Ternura? ¿Felicidad, quizá?

Hermione se dio media vuelta en su cama dando giros de vez en cuando, extasiada y medio loca, o eso era lo que ella creía.

Abrazó a Snowball y al fin tuvo la certeza de que algo completamente hermoso había comenzado a forjarse y no quería que acabase antes de haber siquiera reconocido su sentimiento. "Un sentimiento mutuo", pensó sonriendo.

¿Cómo pudo siquiera pensar que amaba a Ron? ¿Qué le había visto? Si bien era un Gryffindor, eso no le impedía ser cruel; un borde que se amparaba bajo las alas de una decente y buena familia.

Observó a Lavender y sintió pena, deseando que ella también tuviera ese nuevo despertar.

-Crookshanks, soy como Hagrid, ¿verdad? Me gustan las criaturas peligrosas y poco probables. - Suspiró, quedándose dormida casi al alba.

...

-Mira, Harry, viene toda feliz...

-Se acerca Lavender. - Cuando Ron, sobresaltado, se dio cuenta de su mentira, empezó a reír. - Vamos, ¿dónde dejaste tu sentido del humor? ¿Se fue con el barón sanguinario?

-Ja-ja-ja, muy hilarante, Harry.

Hermione se unió a ellos casi al salir de la sala común.

-¿Ron ha comido araña frita esta mañana? - El chico comenzó a alejarse, pero su novia salió al paso. Hermione y Harry ahogaron la risa.

-Ro-Ro, primor, ¿vamos a desayunar juntos? - Sin darle tiempo a responder, lo arrastró con una "leve" dificultad, que TODOS los que se dirigían al gran comedor lograron notar.

-Luces muy linda esta mañana. - Salió tan natural que la chica aceptó el cumplido de Harry con alegría.

-Gracias, tú no estás del todo mal; me gusta cuando vas sin gafas rotas ni sangre.

-Y posiblemente, te comiste un rictusempra esta mañana, ¿eh, Hermione? - Empezó a reír suavemente y de pronto, su semblante se tornó serio.

-Fuiste tú, ¿no? A quien Draco y yo... - Sonó tan extraño en su mente que prefirió callar.

-Sabes como es él, así que no debo aconsejarte; no mentía cuando te dije que eres una hechicera brillante y claro, no le diré a Ron, por supuesto. - Harry acarició su hombro. - ¿Qué será de ti ahora?

-No podrías ser mejor amigo de lo que ya eres, lo sabes.

-Amigo, ciertamente...

-No, mejor amigo y hermano. Sé como es Malfoy, Harry, así que no debes preocuparte. También sé como es su familia, pero no alucines, que no pienso casarme con él ni tener a sus pequeños bebés rubios. - Su intento de hacerle reír no resultó. - Creo que mejor comimos o podrías contarme cómo te ha ido en tu misión Slughorn.

-Agradezco el cambio de tema. No he sacado nada de él; de nada sirve ser miembro de su club de eminencias, no cede.

-Harry, si algo sé... No te rías, que no lo sé todo. Si algo sé de la gente es que son incapaces de perdonarse a sí mismos y eso, pienso, es el motivo de que no te quiera soltar prenda. Su arrepentimiento es muy grande, pero me atrevería a afirmar que Voldemort ya debía saber lo que, sólo Merlín sabrá, quería preguntarle. Ten paciencia, insiste y hazle ver que no hay nada que una persona pudiese hacer contra esa clase de maldad, excepto enfrentarla.

-En serio, deberías escribir libros sobre sentimientos.

-Ridículo, claro que no. Mira, ahí viene mi mayor lío y eso que soy brillante, Harry.

Malfoy entró al mismo tiempo, sin observarla directamente pero dando la impresión de saber donde estaba ella con exactitud y con quién se encontraba.

-Es precioso, ¿no? Buenos genes, pero no sé si el rubio quedaría en una chica de melena alborotada. - Ambos se sobresaltaron, Ginny había salido de la nada.

-No los estaba escuchando ni los seguí, así que a calmarse, chicos. También te vi, - Dijo sin rodeos - pero te quiero, por lo que mi silencio ya está garantizado.

-Vaya alivio, Ginny. - Ron se acercó al grupo, con aire de sofoco.

-¿Qué sucede? - Exigió. - Lavender me quiere succionar el alma, ayúdenme.

-¿Alguien escuchó algo? - Preguntó Harry.

-Pues, no, yo no escuché nada. - Ginny se afirmó en los hombros de su hermano. - Creía que eras todo un hombre Roncito, si hasta le escribí a mamá que ya tienes novia. Le envié una foto, incluso.

-No, no te atreverías...

-En verdad no lo hizo, he sido yo. - Harry y Ginny echaron a correr tomados del brazo. - Tu madre estará más que feliz.

-Un howler llegará para Weasley, oh, sí. - Cantaron los dos. - "Querido Ron, ¿qué haces con tu vida? Eres muy joven."

-"Tu madre te prohíbe... Ni te atas los cordones, Ronnie y eso que sabes hacer magia." - Harry no podía más de la risa.

Hermione se sentó y no vio a Luna hasta que esta dijo:

-Malfoy te observa desde que pusiste un pie acá, ¿sabías? Quizá tiene la fiebre del enamorado.

Hermione dirigió su mirada hacia la mesa de los Slytherin y se sonrojó un poco. Draco levantaba una ceja y sonreía.

Oh, su mundo acababa de quedar patas pa' arriba y eso le gustaba, y tanto.