Hola hermosuras! Soy un zombie en final de semestre, estoy cansada de tanta cosa pero ya casi logro los anheladas vacaciones. Aquí su capitulo:
Ambos se quedaron completamente quietos en el pasillo de aquel añejo y lúgubre edificio. Dominados por la sorpresa, estupefactos por el mundo enorme que en ese momento se hacía tan pequeño e insufrible, se miraron fijamente sin pronunciar palabra, únicamente el sonido de sus respiraciones se hacía notar levemente entre el frío viento de invierno que se colaba por la puerta de entrada.
Ella inmediatamente llevó sus manos a sus ojos para refregarlos intentando saber si era real aquello que le mostraban, efectivamente reconoció aquella voz varonil al nombrarla así hubieran pasado años desde que la escuchó por última vez y supo entonces que él estaba allí aunque las probabilidades de que fuera real eran de cero punto cero uno.
— Ocean –Volvió a repetir, casi como un susurro que intentaba por todos los medios de tomar fuerzas y volverse real, sí, no había duda. Gajeel había reconocido a la joven modelo que salía en revistas, pasarelas y que era una de las favoritas de la prensa por trabajar en una de la casas de modas más exitosas, el Redfox había seguido sus pasos desde que supo que la mujer que un día conoció se había convertido en Juvia Loxar.
— Gajeel –Los ojos azules de la muchacha se llenaron de lágrimas y en un débil intento se propuso no llorar. La peli azul había decidido renunciar a todo su pasado en una radical decisión, arrancando a cada uno que fue parte de el y el peli negro no había sido la excepción a sus acciones.
— ¿Qué haces en París? ¿Aquí, vives en este edificio? –Se atrevió a preguntar al reaccionar, puso sus pies fuertes contra el suelo, debía mantener el equilibrio y su fuerte carácter, de la Ocean que alguna vez conoció ese hombre de ojos rojos no quedaba absolutamente nada.
— Te busqué, te encontré, cuando vi que estabas cumpliendo tus sueños no tuve cara para mirarte después de lo que pasó. Entonces, supe que no debía interferir en tu vida e hice mi vida. –La chica sonrió levemente para luego bajar su mirada.
— Hablas como si hubieras tenido la culpa de lo que pasó. –Gajeel entristeció su mirada para luego hacer un puño con su mano derecha.
— Es que si yo no te hubiera dejado sola, ese idiota... — ¡Vamos! Me lo advertiste demasiadas veces y por tonta no te escuché. Era una niña ingenua que se estaba dejando llevar por unas palabras bonitas, nunca nadie me había amado, Gajeel y solo pensé, por un momento, por un instante que podía llegar a ser cierto. – No había razón para fingir ser la niña refinada y que llamaba la atención con su peculiar forma de hablar, ella sonrió con un deje de tristeza en sus labios para luego cerrar los ojos fuertemente y así obligar a los recuerdos tormentosos a salir de su mente.
— No sabes cómo le deje la cara a ese idiota de Bora cuando se negó a borrar el vídeo de la web. –La jovencita sonrió para negar con la cabeza. — Sabes que aquello que subes a la red jamás puedes recuperar, fue un gasto de energía, aunque me hubiera sentido satisfecha al ver cómo le dabas un par de golpes desde un portal de mala muerte como esos en los que publicó como se burlaba de mi. –Gajeel se sentía incómodo, durante más de cuatro años había esperado el momento en el que pudiera volver a ver a Ocean frente a frente y pedirle perdón, era su amiga y le debía protección.
— Realmente estoy muy arrepentido de haberme ido. –El peli negro apoyó su cuerpo en la pared, parecía como la culpa pesaba más que sus piernas, no podía soportar aquella situación, Gajeel siempre se consideró una persona fuerte, la ayudó cuando Ocean más lo necesitaba, pero estar frente a ella cuando se sentía culpable lo hacía sentirse terriblemente débil.
— Eras el mejor jugador del equipo, debías romper traseros y anotar muchos puntos para que el equipo tuviera una oportunidad en los juegos internacionales. ¿Sabes? No hay nada que perdonarte, fue mi responsabilidad, Bora no me obligó, tan solo me engaño de la manera más cruel e infame posible. –Cada vez que la peli azul pronunciaba el nombre de Bora parecía escupir veneno de su propia boca, su estómago se volvía un revuelto provocándole nauseas, Juvia lo odiaba con todas las fuerzas de su corazón.
— Solo me fui cinco días y cuando volví ya no estabas en ningún lado. –La joven alzó sus hombros y asintió con la cabeza.
— Soy una experta en rehacer mi vida, Gajeel. No pude soportar el bullying que se incrementó después de eso, no podía controlar las horribles ganas de llorar, el dolor en mi corazón al saber que él no me amaba, que fui solo una estúpida y despreciable apuesta y lo que más detestaba era verme al espejo y no sentirme satisfecha con lo que veía. –La joven bajó su mirada casi confirmando que su cuerpo era delgado y que no iba a ser la de antes, eso era lo que la atormentaba día tras día.
— Yo siempre traté de encontrarte, tenía miedo que cometieras errores, no sabias como vivir fuera, siempre estuviste encerrada y sin relacionarte con nada ni nadie. –Juvia sonrió sarcásticamente casi recordando sus errores más relevantes, más detestables, aquellos que no la dejaban dormir por la noche.
— Para llegar a donde hoy estoy, Gajeel, hice cosas que me provocan asco de mí misma. En realidad pensé que mi vida sería mejor saliendo de la mansión, pero me di cuenta que las personas son crueles, juegan contigo y mi mayor conclusión es que este mundo es horrible en todos sentidos. –Gajeel caminó lentamente hacia Juvia, ella, algo asustada, con ese ardor de nuevo en el corazón y con una lagrima deslizándose por su mejilla trato de huir de él dando pasos hacia atrás, pero se topó con la puerta del apartamento de Gray que le indicaba que ya no había donde huir.
— Lamento no haberte protegido. –Y la chica dejó que Gajeel la abrazara fuertemente. Sus lágrimas salieron como si fuera de nuevo la niña encerrada en el sótano que pedía ayuda, aquella a la que nadie escuchaba o creía, esa a la que nadie nunca amó.
— Cálmate, ya estoy aquí.
— Quería quitarme la vida, pensé que no podía seguir. Odiaba a todos y cada uno de ellos.
Dentro del apartamento Gray se sentó en la cama e hizo silencio, podía jurar que había escuchado llorar a Juvia y pensó en qué tal vez había sido algo rudo con ella, no era para menos, primero la pelea con su mejor amigo para después ver su apartamento casi destrozado a manos de Juvia, si no explotó con ella fue porque sabía que la Loxar era extremadamente sensible y simplemente no quería discutir con ella. Tal vez solo quería huir de la posible verdad de que solo la amaba por su parecido con Moly.
— Estoy feliz de haberte encontrado, tengo tantas cosas que contarte, Ocean. –y la joven asintió y se separó de Gajeel para en seguida limpiarse las lagrimas, sintió movimiento dentro del apartamento de Gray y volteó a ver la puerta, la luz de la sala se encendió colándose por debajo de la puerta siendo visible para la peli azul e inmediatamente ella puso el dedo índice en su boca para indicarle al peli negro que hiciera silencio.
— Juvia, ¿Estás ahí? –El fullbuster suspiró hondamente y dudó en abrir la puerta poniendo su mano en la perilla.
— Pudiste haberte hecho daño y no fue un gran día en el trabajo, perdóname por pedir que te fueras, pero necesitaba estar solo para pensar. -Estaba completamente seguro que ella estaba allí afuera, cuando se decidió a abrir la puerta no había nadie, con sus ojos inspeccionó el pasillo, la Loxar no estaba en ningún lado, suspiró profundo y entró de nuevo cerrando la puerta tras de sí. Necesitaba tiempo y algo de espacio para pensar las cosas, llegó a la conclusión que era mejor no ver ni hablar con ella por un tiempo para saber si lo que sentía en su corazón era amor o una confusión por su parecido con Molly. Apagó el celular que tenía para comunicarse con Juvia y fue a la cama ignorando el desastre en la cocina para luego intentar dormir, tal vez el olor a chamuscado no le ayudaba en nada a cumplir su propósito.
— Creo que ya es seguro. –Susurró Juvia desde las escaleras viendo detenidamente la puerta del segundo piso, aquella que pertenecía al apartamento de Gray.
— Es decir que eres la novia escandalosa del idiota de mi vecino. –Juvia se quedó viendo a Gajeel por un momento y al saber el porqué de su comentario sus mejillas se enrojecieron tan velozmente que el color llegó a su frente.
— Él no es mi novio, sabes que se mejor que nadie que el amor no existe, Gray solo es un juego para mí y lamento que nos hayan escuchado mientras los dos estábamos...Bueno, ya sabes...esa vez estaba molesta de la amistad que Gray tenía con Levy. –Gajeel sonrió levemente para acariciar la cabeza de la joven como si de una niña pequeña se tratara. Sabía que había una contradicción en la frase que la peli azul acababa de pronunciar, ella en parte aceptaba que estaba celosa, pero le decía que el muchacho solo era un juego para ella, entonces debía ser un juego muy importante para Juvia si llegó a sentir celos de su inocente y tierna novia.
— Gray es un buen hombre, trabaja duro por sus sueños y parece que te quiere por lo que ha hablado con Levy. Que irónica es la vida, ¿Quién iba a decir que hablaba de ti?
— ¿Le cuenta sobre mi? –El Redfox afirmó y ladeó su cabeza intentando recordar las palabras de Levy, en ocasiones llegaba tan cansado del trabajo que fingía que la escuchaba cuando le contaba cosas sin relevancia para él, temas como de la novia de su vecino.
— Creo que dijo que eras hermosa y tierna...Ocean, no dejes que tu pasado arruine tu futuro, deja todo atrás. –Con su triste mirada clavada en el suelo le hizo entender a Gajeel que el peso de su pasado era muy fuerte, que sus traumas cada noche la seguían, que temía que alguien más destrozara los pocos fragmentos sobrevivientes de lo que era su corazón.
— No puedo decir que todo estará bien, que tu futuro con él está garantizado y que te amará toda la vida porque no puedo ver lo que pasará en algunos años, sin embargo quiero que descubras que es lo mejor para ti, aprende a quererte como eres, la belleza está expresada en el mundo de incontables maneras, cada mujer es diferente y la autoestima se crea mirándote en el espejo y aceptando como fuiste creada. -Gajeel frunció se ceño y con su enorme mano capturó la muñeca pequeña y delgada de la joven. — Esto a la única que hace daño es a ti, ¿No ves que eres el ejemplo de millones de muchachitas que te ven? Tú eras hermosa, Ocean, ahora pareces un saco de huesos que complace a una sociedad hipócrita que disfruta de discriminar y bajarle la autoestima hasta el suelo a las mujeres.
— Yo no era hermosa, cada día mi madre me lo recordaba cuando rompía las malditas dietas que me ponía, cuando ella me metía en el sótano, cuando me encerraba por días sin darme nada de comer o cuando me ahogaba en la piscina para que aprendiera la lección y nuevamente me sumergía en el agua disfrutando de cómo me ahogaba una y otra vez. Cada día fui rechazada de las maneras más crueles por ser gorda y a mí no me importaba, yo era feliz como había venido al mundo, pero la sociedad quiere que seamos todas delgadas, siguiendo un maldito molde y finalmente siento una versión copiada de un estereotipo y créeme que es más divertido estar del otro lado donde nadie te juzga por ser diferente, donde todos te admiran por ser un saco de huesos, ¡Yo jamás volveré a ser como era antes! -Los ojos de la joven eran enojo puro, nuevamente se llenaron de lágrimas y acarició su cabello en repetidas ocasiones en reflejo a una conducta que intentaba aislar los maltratos de su infancia y adolescencia.
— ¿Quieres que te ayude a buscar ayuda profesional? -La chica negó rápidamente con su cabeza y tomó sus cosas haciendo ademan de irse. — Nadie puede saber por lo que pasé, no quiero que le cuentes a nadie, Gajeel. Los medios pueden enterarse y puedo ir a la cárcel por falsificación de documentos, me deportarían a Estados Unidos y mi vida terminaría.
— Ocean, los doctores por ética profesional no pueden revelar nada de lo que tu les comuniques. No te asustes, piénsalo, ellos pueden ayudarte a superar todo lo que pasaste.
— Pensaran que mis problemas no tienen relevancia. Dirán que... — El hecho de que no hayas sido abusada sexualmente no le quita relevancia al maltrato físico...yo nunca olvidare el día que te vi colgada en la pared, con tus hombros casi dislocándose y tus piernas llenas de morados. -La joven sonrió para disimular lo chocante que era recordar. — Me había comido un pastel de chocolate entero, mi madre me colgó esperando que mis brazos se atrofiaran y no lo volviera a hacer. -Pesadamente la joven se sentó en el escalón y vio sus largas uñas pintadas de azul. — Si no me hubieras visto ese día probablemente estaría encerrada en el sótano, mi madre me hubiera vendido por dinero a cualquier enfermo y tendría hijos a los que maltrataría esa puta.
— Pero estás aquí, segundos después de quemar el apartamento de tu n...de tu compañero sexual mientras has probado la fama y llegaste a ser la diseñadora de nombre que siempre quisiste. -La joven sonrió fuertemente, con una carcajada que Gray desde su cuarto oyó y que creyó que era su mente jugándole malas pasadas. Se rió de ella misma intentando apagar el fuego y de lo tonta que se sintió al ver que fracasaba en una cosa tan sencilla.
— Es como si hubiera tocado la cocina y algún tipo de maleficio se hubiera activado, aún no se de donde vino el fuego, debiste haberme visto tratar de apagarlo, lucia patética. –La joven entre risas le explicaba con señas a Gajeel lo que había hecho.
— Déjale el trabajo de cocina a ese idiota, no te vuelvas a acercar a una cocina por la seguridad de todos ¿ok? -La muchacha sonrió para luego ver un punto fijo del corredor.
— ¿Sabes? Él hace que las cosas se vean diferentes, cuando conversamos siento que mi vida tiene sentido, que le importo y que me protegerá, sus brazos son simplemente el mejor remedio para todo lo que me aflige y me hace sonreír verdaderamente. –Y ahí estaba, Gajeel proyectaba en ella ese sentimiento de paz y amistad, Ocean podía hablar de sus traumas más profundos con él porque sabía que él la entendería y la aconsejaría de la mejor manera, su cuerpo automáticamente respondía ante tal confianza, por primera vez en mucho tiempo dejó que su corazón hablara y aceptó todo lo que Gray Fullbuster provocaba en ella.
— Geehee, parece que tu corazón se resiste a la idea de que el amor no existe. -la joven dándose por vencida levantó los hombros y puso la cabeza en el hombro de Gajeel tal y como lo hacían cuando eran los mejores amigos. — Siempre quise agradecerte por sacarme de esa vida de porquería, pero tenía miedo de volver a vivir mi pasado y por eso jamás tuve el valor de buscarte.
— La vida se encargo de re encontrarnos, parece que ambos nos debíamos explicaciones y disculpas.
— Jamás entenderé a la cruel y caprichosa vida, pero esto deja que nuestras cuentas pendientes se resuelvan...Hablando de cuentas pendientes ¿Sabes algo de mi madre? -Sabía que renunciar a su vida anterior incluía no saber nada de las personas que hacían parte de ella, pero Juvia no podía dejar pasar esa oportunidad, no deseaba quedarse con esa espinita que le atravesaba la garganta. Gajeel asintió, hablar de esas personas que tanto dañaron a su amiga le costaba demasiado. — La empresa de tu padre quebró después de la llegada de los chinos al mercado, no pudo competir contra la ferocidad de sus acciones y mucho menos con sus precios bajos. Tú madre desquiciada y aterrada por ser pobre culpó de todo al señor Phantom, días después el cuerpo de tu padre apareció, lo asesinó con un veneno de ratas. –La oji azul abrió sus ojos de la sorpresa mientras se abrazaba a si misma intentando procesar todo lo que su amigo decía.
— Una vez tuve el valor de decirle que mamá me maltrataba. Solo tenía ocho años cuando rió a carcajadas burlándose de mí. Papá siempre supo lo que me hacían, Gajeel, pero él me odiaba, me echó la culpa de tener una vida infeliz al lado de mamá y por eso jamás impidió que me lastimaran, él no era mejor que mamá.–Juvia tenía la mirada perdida en el horizonte y parpadeó en repetidas ocasiones para entrar en razón.
— Cada persona recoge lo que siembra. Ocean.
— ¿Y mamá? ¿Se fugó? –Gajeel negó con su cabeza. — La metieron a la cárcel, escuché que las presas le hicieron la vida imposible. En la carta que encontraron con su cuerpo sin vida admitía que todo lo que hizo fue para que te convirtieras en lo que hoy eres, una modelo hermosa con una perfecta apariencia. –La joven sintió como su estómago se revolvía, puso las manos en su boca para aguantar las ganas que tenía de vomitar, Gajeel había omitido los detalles para que no fuera dura la situación para la joven.
— No quiero ser lo que ella quería que fuera. –La joven negó con su cabeza mientras la sostenía con ambas manos.
— Pues se todo lo contrario, Ocean. Vive feliz, al máximo cada día como si fuera el ultimo. Apartaré de este mundo de apariencias y fama, ten muchos hijos a los que ames más que a tu vida y un esposo con el cual pelear, pero al final del día sabrás que están juntos por amor y lo abrazaras cada noche diciéndole que es muy importante en tu vida. Trázate un camino de objetivos y cúmplelos. Ocean la fórmula de la felicidad está a tu alcance.
— Pero el amor no existe, Gajeel. Él no se quedará conmigo después que le diga como obtuve mi puesto actual.
— Si no es él, Ocean. Será otra persona. Eres joven, aún te faltan muchas cosas por vivir. ¿Qué te parece si empezamos buscando ayuda? Te prometo que te acompañaré a cada una de tus citas con el psicólogo.
— Lo intentaré, pero dame algo de tiempo, quiero contarle a Gray, no deseo ocultarle nada y con eso me refiero a absolutamente nada. –El peli negro sacó el celular de su bolsillo al sentir la vibración en su pierna, vio el mensaje en la pantalla y sonrió.
"¿Dónde estás? Sabes que me preocupo cuando llegas tarde".
— Es Levy –Dandole una explicación no pedida, la joven entendió que su mejor amigo había encontrado una persona especial y se alegraba por eso.
— Creo que debes irte o la seguirás preocupando, Levy es una buena chica, me salvó de una reportera sin siquiera conocerme. –Gajeel rió negando con la cabeza.
— Pensamos que esa rubia era una policía porque para que nos pagaras tanto solo significaba que estabas envuelta en problemas con la mafia. –La joven sonrió y se levantó del suelo.
— Aún tenemos mucho que hablar. –Juvia asintió con su cabeza y bajó las escaleras.
— Dime cuando tienes libre, tal vez podamos reunirnos con tu novia. –El Redfox bajó tras Juvia hasta detenerse en su puerta.
— Adiós, Ocean. –Susurró, sin embargo la muchacha se detuvo para mirarlo a la distancia.
— Ahora soy Juvia Loxar. –Y con ese acto salió del edificio de Gray, aunque las noticias que había recibido no eran nada bonitas un peso se quitó de encima, ella por primera vez sintió como si un ciclo inconcluso por fin se cerraba, Juvia estaba feliz.
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— Eres un asesino... — Espera déjame explicarte, Moly. Nunca fue mi intención.
— Ojalá te pudras en la cárcel, ¡Asesino! –Y unos ojos azules lo miraban con odio, despreció y sobre todo mucha decepción.
— Por favor, nunca quise...-De un brinco despertó cubierto en sudor, vio a su alrededor y se dio cuenta que no estaba en la correccional, estaba en su cama y había tenido la pesadilla de siempre. Se secó rápidamente el sudor y vio la peluca negra de Juvia con algunas de las pertenencias de la joven, se acostó sin ganas de realizar ninguna acción y le dio la espalda a aquellas cosas que le recordaban a Juvia, por un momento solo quería que lo que Natsu dijo no fuera cierto.
Un ruido insistente en su puerta se hizo presente cuando se quedó viendo a uno de sus zapatos, intentando pensar, haciendo comparaciones entre Moly y Juvia, tratando de descifrar lo que había en su corazón.
Se levantó con un humor terrible y abrió la puerta de su apartamento de mala gana, se sorprendió al ver una flota de hombres en su puerta vestidos con ropa de trabajo.
— Buenos días, nos llamaron para una remodelación. –Gray abrió sus ojos grandemente, sabía que Juvia en ocasiones llegaba a exagerar las cosas, pero con esto se había pasado.
— Solo necesitan pintar la cocina.
— La señorita que nos contrató nos pidió una remodelación completa y eso es lo que haremos. –Solo necesitaba algo de tiempo para pensar y con todas esas personas moviendo sus cosas de un lado a otro no tuvo otro remedio que salir y buscar un refugio, un lugar donde pudiera reflexionar.
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— ¿Crees que ya no quiera volver a ver a Juvia por lo que hizo en su cocina? –La señorita de ojos verdes despegó sus ojos de su pantalla para ver a una peli azul muy preocupada y que no dejaba de llamar de una manera enfermiza a su novio peli negro.
— Tal vez se quedó sin batería.
— No, desde anoche no responde los mensajes de Juvia y es prácticamente imposible que en veinticuatro horas no haya conseguido un enchufe, ella siente algo en su corazón. Como un mal presentimiento. –Meredy se levantó y puso la mano en el hombro de la joven.
— No hagas de todo una tragedia, debe estar algo enojado, se le va a pasar en unas horas. –por instinto la peli azul vio su reloj y movió sus dedos en repetidas ocasiones sobre la mesa de madera entrando en una sincronía que daba luz a un ligero sonido con ritmo.
— Se que te dije que íbamos a trabajar juntas en esto toda la noche, ¿Te parece si lo dejan para mañana? Aún hay tiempo de sobra y Juvia no se puede concentrar -La peli rosa suspiró dándose por vencida y cerró su laptop para hacer un montón de sus cosas y así poder alistar todo más rápido.
— Trabajaré en casa y te mostraré mis avances. ¿Te parece? –La peli azul sonrió y tomó su teléfono.
— Juvia pedirá un taxi para las dos. –Meredy asintió con su cabeza demostrándole que estaba de acuerdo con la idea y como un rayo la idea del viaje volvió a su mente.
— No puedo ir a ese viaje. Si la situación ya es demasiado incomoda en la casa de modas no puedo imaginar cómo será con nosotros tres solos. –Al teclear toda la información en la aplicación para pedir el taxi Juvia vio a la muy preocupada peli rosa.
— Si puedes, va a ser una experiencia magnífica para ti, aprenderás muchas cosas y Lyon puede irse al infierno. Recuerda que fue lo que pasó, tal vez ese viaje sirva para que los dos revivan el fuego y terminen de nuevo en la cama. –Abochornada Meredy le lanzó un borrador a la Loxar mientras está se reía a carcajadas de su escandalosa reacción.
— Te odio, eres una tonta. –Juvia sonrió y le indicó que bajaran para juntas tomar el taxi.
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La joven entró en la cocina con la peluca puesta con el único propósito que nadie la identificará, con su mirada azul buscó a una cabeza peli negra, al no hallarla se atrevió a preguntarle a unos de los meseros que se encontraba en su descanso sobre su paradero.
— Disculpe señorita, esta área es solo para el personal. –La muchacha asintió y con sus ojos siguió buscando, casi como si estuviera desesperada por no saber absolutamente nada de él. — ¿Sabe si Gray descansa hoy? –el joven la vio con extrañes, levantó una ceja al darse cuenta que Gray tenía un mal gusto al enamorarse de mujeres tan delgadas y finalmente alzó los hombros, no es como si le importara lo que sucedía con su compañero.
— Gray y Natsu fueron despedidos anoche, se estaban peleando por una mujer. –Los ojos azules de la joven se abrieron grandemente, negó con la cabeza sabiendo que ella se lo había advertido y que precisamente eso era lo que deseaba evitar. Supuso entonces que Gray debía estar muy enfadado con ella porque se sentía responsable de que hubiera perdido a su amigo.
— ¿Y fue fuerte? ¿En realidad perdieron sus trabajos para siempre?
— Puedes preguntarle directamente a Natsu. –El mesero señaló en dirección a un peli rosa que hablaba en súplicas con un anciano.
— Por favor reconsidérelo, hemos trabajado años para usted. –El anciano cruzado de brazos tenía la mirada puesta en su restaurante y los comensales que tranquilamente conversaban.
— Dile a Gray que es la última oportunidad que les doy.
— Gracias, gracias, gracias, le juro que se va a arrepentir, digo, que no se va a arrepentir. –Y dándole besos en la mano el peli rosa sonrío para luego tomar sus cosas y dirigirse a la salida, Juvia se quedo estática en su puesto y respiró profundamente pidiendo autocontrol.
— Hola Natsu, ¿Los dos pueden hablar? –Y el Dragneel frenó en seco al escuchar esa conocida voz, ni siquiera la había notado en el espacio prácticamente vacío en el que estaba.
— ¿Que diablos haces aquí? –Para no llamar la atención de nadie salió del restaurante y esperó que Natsu la siguiera, el muchacho salió con algo de desconfianza y se cruzó de brazos a cierta distancia de ella.
— Mira, Juvia no estaría aquí si no fuera por Gray y porque tú eres una persona importante en su vida.
— Lo era antes de que tú llegaras y lo arruinarás todo. –La Loxar bajó su mirada, ella quería lo mejor para Gray y aunque le doliera aceptar Natsu debía acompañarlo.
— Juvia le pidió a Gray que no peleará contigo porque sabía que eso terminaría mal. Ahora no quiere contestar las llamadas que ella le hace.
— Por fin entró en razón, solo está contigo por...-Y calló, porque si Natsu hablaba de Moly podía agrandar la pelea y tal vez estaba loco, pero en ese momento le parecía que Juvia estaba sufriendo, que estaba muy preocupada por Gray y debía importarle mucho al renunciar a su orgullo y hablar con él.
— Juvia solo te pide que hables con él, arreglen las cosas, por favor no mezcles unas cosas con otras, ódiense los dos en silencio sin involucrar a Gray. ¿Te parece? –Y frunciendo el ceño le dedicó una mala mirada a la peli azul.
— Él es el que debe disculparse. –Juvia respiró profundo y lo vio con algo de tristeza en sus ojos.
— No importa quien tuvo la culpa, ¿No es más importante conservar una amistad? –Diciendo esa frase a manera de reflexión caminó alejándose de Natsu, su corazón estaba muy asustado, solo quería que Gray diera señales de vida.
"Hola, Juvia sabe que está a punto de llenar tu buzón y que ya te ha dejado millones de mensajes, pero en serio ella está muy arrepentida por todo, quiere que sepas que eres muy importante y que debe decirte algo demasiado relevante, solo llámala".
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El olor a casa nueva inundaba las fosas nasales del joven, Juvia se había encargado de dar la orden de cambiar hasta el ultimo cajón, cuando volvió a su apartamento no era ni la mínima expresión de lo que era, ahora todo lucia nuevo, reluciente y con un ligero toque a ella, ese apartamento decía Juvia en todas partes como una especie de mensaje subliminal.
Vio cómo su pantalla se encendía de repente acompañado de una serie de vibraciones, asumió que era Juvia de nuevo llamándolo, como por setenta vez en la última hora.
Cerró los ojos, habían pasado dos días desde que le dijo a Juvia que se fuera y no se había comunicado con ella, aparentemente deseaba despejar las dudas en su corazón y aunque se sentía confundido extrañaba mucho la sonrisa de la peli azul, lo atrevida, mandona y frágil que era, deseaba con todo su corazón verla, pero tenía miedo de hacerle daño.
Moly rondaba en su mente como si sus recuerdos poseyeran espinas que se clavaban dolorosamente en su cerebro y luego las escenas locas, felices e inusuales representadas como una ola rápida y poderosa lo embriagaban, Juvia estaba ganando ya que cada vez que pensaba en ella recostada en su pecho o en lo mucho que había cambiado, solo estaba consciente de que la necesitaba a su lado.
Tomó su celular para llamarla y decirle que se vieran, que necesitaba que con sus largas piernas le hiciera olvidar el pasado, sin embargo en ese momento un mensaje se clavó en su pantalla de inicio casi burlándose en su cara de sus planes. "Juvia se va con Lyon a Inglaterra".
Releyó el mensaje y su respiración se agitó por arte de magia, la vena en su frente se marcó y con sus dedos aplicando gran fuerza sobre la pantalla buscó el número para llamar a la joven, ahora era el turno de la peli azul, el timbre sonó y sonó, pero no hubo respuesta del otro lado de la línea.
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— Juvia le va a contestar.
— ¡No! –Meredy detuvo la mano de Juvia que estaba dispuesta a tomar el celular y contestarle al ahora muy insistente Gray que buscaba respuestas. — Ahora es tu turno, tu también puedes jugar su juego.
— Pero por fin quiere hablar con Juvia.
— Déjalo sufrir un poco más. Por ahora terminemos el trabajo, ¿Si? –Con una fuerza de voluntad extremadamente débil la peli azul asintió y sintió un movimiento en la vacía oficina, todos se habían marchado y debido a la avanzada hora solo podía sospechar de una persona.
— ¡Juvia! –Gritó histérico mientras la señalaba, Meredy vio a la Loxar y espero a que esta le diera una señal. Podía quedarse y defenderla o irse y darles la privacidad que necesitaban.
— Llévate mi auto –Y la jovencita se levantó de su silla cogiendo todas sus cosas a una velocidad increíble, salió de la escena en la que se había reunido una gran concentración de ira, pero sobre todo de tensión sexual sin ser casi notada.
— ¿Qué haces acá? –Fingiendo que la presencia de Gray no la afectaba vio su computador para luego sentir como unos furiosos pasos se acercaban a ella con más ferocidad.
— ¿Tienes que si quiera preguntar? –Gray mostró el mensaje con enorme zoom en su celular, Juvia lo ojeó y siguió con el diseño. — ¡Ah eso! Sí, se van la próxima semana.
— ¿Qué significa eso?
— ¿Acaso se te olvido leer o que? –Ese comentario le dolió y más porque provenía de la antigua Juvia que conoció y no de esa que estaba intentando cocinar en su apartamento poniendo su seguridad en riesgo por él.
— No Juvia, no se me olvido leer, solo es que no puedes irte con ese idiota a otro país.
— Claro que Juvia puede, ¿Quien se lo va impedir? –Eso era un reto y Gray estaba dispuesto a aceptarlo, la joven se quedó con el mouse en la mano y el cable salió disparado de la Mac al ser testigos de la fuerza que el peli negro imprimió en la silla que la separó del computador en seguida. Rápidamente la alzó mientras ella daba patadas al aire intentando oponer resistencia.
— ¡Baja a Juvia! ¡Bájala ahora! -Los papeles salieron a volar en diferentes direcciones cuando Gray la empujó en la mesa, la joven abrió sus piernas en un baile sensual para recordar el siguiente paso de su coreografía, dejar que su pareja de baile se acercara y así sacar sus pechos para verse provocativa y atrevida.
— No irás a ese viaje –Sentenció el Fullbuster mientras despejaba el camino corriendo la falda de Juvia para finalmente tener acceso a su parte intima.
— Esto no es una democracia, voy y punto. –El muchacho gruñó para tomarle fuertemente la cara desde el mentón, la joven podía tener mucho parecido con Moly, pero Gray había descubierto que la amaba solo a ella, que era únicamente suya y que no iba a permitir que se alejara de su lado por estúpidas dudas que tenía.
— No voy a dejar que vayas, te secuestrare y amarrare a mi cama. –La joven sonrió y mordió su labio inferior con descaro provocándole a Gray unas inmensas ganas de entrar en ella y hacerla aprender la lección de una manera ruda.
— Juvia quiere ver que lo intentes. –El joven se inclinó y tomó los labios de la joven, con culpabilidad, con miedo, sabía que ella estaba haciéndole eso para llamar la atención y que si algo pasaba en ese viaje era enteramente su responsabilidad por dudar de su amor.
Suspiró y la beso suavemente haciéndole entender que la amaba, que no quería que se alejara de su lado, que era un idiota por haberse comportado de esa manera. Y como por arte de magia para ella todas sus preocupaciones se habían acabado, vivir con la incertidumbre de que si él la iba a dejar la estaba matando lentamente, lo abrazó para sentir que era él, que era cierto que estaban juntos, en ese instante solo eran dos personas haciendo el amor de una manera cuidadosa y muy lenta.
— Lamento no haber contestado tus mensajes, estaba muy enojado por lo que hiciste, pudiste haberte hecho daño. –Mintió, porque no quería decirle de la existencia de Moly y empeorar su reconciliación. Los ojos de la chica se llenaron de lágrimas en contra de su voluntad, odiaba que los sentimientos la hicieran ver débil, pero estar sin él y por un error de ella era demasiado.
— Juvia solo quería prepararte la cena, lo siente mucho, perdónala. –Las lágrimas en los ojos de Juvia lo hacían sentirse el doble de culpable, lentamente la acostó en la mesa del escritorio mientras Juvia se acomodaba para no caer de el.
— No hay cámaras, ¿No es así? –La joven negó dándole la razón y vio como el joven bajaba sus pantalones y le mostraba su miembro hinchado y listo para la acción.
— Yo me comporté como un niño al no contestar tus mensajes. –La joven lo vio con un puchero y Gray contuvo las ganas de reír al descubrir que estaba frente a su chica frágil, no iba a perderla, ya no iba a dejar que su pasado lo alcanzará, en ese momento solo deseaba poder construir un futuro a su lado.
Suavemente entró en ella mientras la joven apretaba la falda que aún llevaba puesta. Mordió su labio inferior al parecerle emocionante el lugar donde se encontraban y alcanzó con sus pies uno de sus cajones. Lo abrió y le indicó a Gray con la mirada que viera dentro de él.
— Saca las llaves doradas –el Fullbuster hizo caso mientras se quedaba quieto en su interior. La peli azul le ofreció la mano a Gray para que la ayudara a sentar y suavemente se enrolló en su cuello quedando cerca el uno del otro.
— ¿Ves esa oficina grande? –Gray vio en dirección a donde Juvia señalaba y le asintió con la cabeza.
— Es la oficina del demonio, es tiempo de salarsela un poco. –Gray sonrió ante la travesura y la cargo hasta ella. Algo torpe abrió la puerta con Juvia en brazos para luego con una patada terminar de abrir en su totalidad.
Un silbido salió de la boca de Gray al ver lo grande que era, dejó a la joven encima del escritorio pensando en todo lo que podía hacerle en cada uno de los rincones de ese cuarto y su morbo subió.
— Siéntate ahí –Le pidió Juvia, el joven ni corto ni perezoso le hizo caso para sentirse como un rey en esa enorme y cómoda silla. Juvia lentamente se deshizo de su blusa para en seguida mostrarle sus generosos y grandes pechos que rebotaron por la acción.
— Ven aquí –Gray palmeó sus piernas y la joven sensualmente caminó a él para enseguida subirse sobre él. El peli negro dejó que ella llevará el ritmo, la velocidad y la profundidad, era su derecho al saber que Gray se había equivocado.
Entre besos, gotas de sudor y una que otra palabra de ternura el joven la abrazó fuertemente casi rogándole que no se fuera, la Loxar después de experimentar un placer sublime se aferró a él completamente quieta y susurró con ternura. — Juvia solo quiere que le tengas confianza. –El joven cerró los ojos como si fuera muy difícil lo que ella le pedía.
— Claro que te tengo confianza, pero a él no.
— Juvia le pidió a Meredy que la acompañara. Las dos dormirán en una habitación así que se cuidarán la una a la otra. –Gray sonrió como un niño satisfecho y la abrazó pegando sus cuerpos.
— ¿Me lo juras?
— Juvia te lo jura. –Con una sonrisa en sus labios la transfirió al sillón, cuando se recuperará iban a empezar la segunda ronda.
Bien hermosuras!
Tengo algo de sueño y no me juzguen por ser perezosa y no contestar sus reviews, voy a dormir un rato y espero que les haya gustado este CAP que está lleno de pistas del pasado de Juvia y del de Gray. Si tienen algo que decir recuerden el buzón de sugerencias. Los quiero demasiado, bye.
