"Escribí un capítulo algo diferente, porque Didi siente agrado por el Harmione. Ojalá no se queden bostezando."
Sonrais, en el próximo capítulo se viene el Dramione apasionado, made in Casa de los gritos :p
"Quedarse contigo fue la mejor decisión. Y el sol brilla tanto desde entonces."
Capítulo IX
-Harry, de pronto, te has quedado todo triste. - dijo Luna, quien se había unido a él en la biblioteca - ¿Le dirás? - Preguntó con delicadeza, al tiempo que llevaba una de sus manos hacia su mejilla.
-¿Cómo podría hacerlo? Hermione está feliz, Luna y eso es lo más importante.
-¿Qué hay con tus sentimientos? ¿No importan? ¿Es eso?
-Los suyos me importan más, ese es el problema, aunque si es querida y aceptada por quien es, deja de serlo, ¿no?
-Antes los observaba, claro que una lunática siempre vive en una nube y pocos la notan; a lo que voy es que su relación es tan positiva, ambos se cuidan el uno al otro, no desperdicies eso. Harry, tal vez necesites de esto, desahogarte y sacar esa pena. Así podrás querer a otra, ¿no crees que querría que fueses feliz también? ¿Amado por igual?
Él bajó la vista, indicando a las chicas a su alrededor.
-Pero soy el chico de la cicatriz, que se enfrenta a peligros. Sólo ella aprecia quien soy en su totalidad, ¿sabes?
-Ginny lo hace, yo también lo hago. No será amor romántico, pero es una muestra de que quien te llega a conocer te aprecia en su totalidad.
-Luna, ¿te he dicho lo asombrosa que eres ya?
-Con lo distraída que soy, ¿crees que lo recordaría? - Harry al fin sonrió sinceramente. - Díselo, no hoy, pero algún día, ten valor.
Ginny apareció y ambos guardaron silencio.
-Harry, ¿tú aquí? ¿tú?
-Tan extraño como verte sin un diario embrujado, ¿no?
-Ese es el Harry Potter que me agrada, ¿cuándo me dejas presentarte a alguien? ¡No me digas que seremos cuñados! ¿Ron? Oh, pobre Romilda, se morirá de la pena. Con eso ya no tiene posibilidades.
-Ginny, ¿Harry gay? - Preguntó Hermione, entrando con varios libros, mapas y un silabario.
-Sí, me encanta Malfoy, lo admito, me han pillado. Hey, pero si acaba de entrar. - Se levantó - Malfoy, no puedo contenerme más, te amo.
El chico y todos alrededor quedaron enmudecidos.
-¿En serio? El rubio no me pone, me viene más el castaño. - Cerró un ojo a un chico Hufflepuff y salió de la biblioteca.
-¿De qué va todo esto? - Quiso saber Hermione.
-Está practicando. - Luna tomó sus cosas y siguió a Harry. Lo vio sentado en un rincón aparte de la gente.
-Me temo que Ginny está algo celosa, ¿no? Sabe de tus sentimientos.
-Pero si yo no le gusto y...
-Es la vanidad, me imagino. Algunas personas quieren más algo cuando no lo pueden tener.
-¿Están hablando de mí? - Ron se sentó, exhausto y con expresión de infelicidad.
-Aunque el tema podría tener relación contigo, no.
-Das escalofríos, ¿te enteras?
-Los hipócritas odian verse expuestos, desprecian la verdad. Y mantienen la mentira, aún si esta les incomoda y se viene acercando. - Hizo señas con el ejemplar del Quisquillo, Lavender se acercaba y traía una expresión de pocos amigos. - Harry, me voy a mi sala común, presiento una guerra de berrinches, huye y salva tu vida.
-Nos vemos. - Le dio una radiante sonrisa.
-Ron-Ron, pensé que estaríamos esta tarde juntos. - Harry se levantó.
-Me voy también, debo terminar las predicciones para Trelawney.
-Pero, Harry, ya no... - No pudo terminar de hablar, su amigo desapareció.
...
Malfoy sonreía a Hermione detrás de un libro, dejando que ella viera sólo sus ojos.
Llevaban unos días con esa rutina; ella entraba con su montaña de libros, (cosa que no era para nada una fachada) y él disimulaba, "enfrascado" en sus deberes.
Hermione reía tal como podría sonar un hermoso día soleado, y él valoraba cada segundo de sus reuniones.
Extrañaba abrazarla, besarla, oler el delicioso aroma de su cabello enmarañado, el olor a miel de su cálido aliento.
Cómo empezaba a desear verla a cada rato, a cada respiro y paso que daba.
Sin embargo, él tenía un deber para con el Señor Tenebroso, y por ese motivo, esperaba con ansias cada pequeño encuentro.
Desearía invitarla a Hogsmeade, ir con ella habría sido sensacional, al menos, de forma que todos y cada uno de los que irían vieran cuánto la quería.
Gracias a Ginny Weasley podrían verse en la casa de los gritos y eso lo llenaba de júbilo y de miedo por lo que podría pasar entre ambos.
Tal vez se hubiese visto seguro de sí entre sus matones en el pasado, pero salvo algunos "experimentos" con Pansy, carecía de experiencia sentimental.
Ese hecho era el que lo tenía la mar de nervioso, desconocía la verdadera intimidad entre dos personas que se querían y se respetaban.
Y su sabelotodo se había ganado algo más que un chiquillo todo asustado y tembloroso.
Él, un Malfoy, hecho un manojo de nervios.
Le gustaba ese nuevo yo, porque estaba mejorando, dejando atrás al niño arrogante y despreciativo que había sido.
¡Cómo quería a Hermione!
Y ella le correspondía con toda su alma.
Que el Señor Tenebroso esperara su turno, porque ese día era suyo y ni siquiera él podría arrebatárselo.
En ese momento, le tocaba levantar la vista; bajando el libro, compuso una radiante sonrisa y Hermione se la devolvió.
