Fill me up inside
Lore-chan
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-Cita a ¿Ciegas?-
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-Hice una estupidez…
Taichi esperó a que Hikari se fuese a la cocina a terminar el almuerzo para hablarle a Yamato. Estaban sentados en sillón, cada uno con una cerveza Sapporo en la mano mirando un partido de la liga japonesa. Era un partido muy aburrido.
-¿Tuviste un reencuentro carnal con Sora? – preguntó su cuñado en broma.
-No seas idiota. Lo de Sora y yo terminó definitivamente el día en que me pidió el divorcio. Nunca hubieron reencuentros… ni los habrán.
-Entonces no sé qué tipo de estupidez puede ser más estúpido que eso – comentó dando un sorbo a su lata.
-Hace un par de semanas salí a beber…y conocí a una chica.
-Vaya eso es… extraño en ti. Desde que te separaste que no salías. ¿La dejaste embarazada? Esa sí que también sería una estupidez.
-¿Puedo terminar de contarte antes de que continúes con suposiciones tontas?
-Tampoco es para que te molestes… - el rubio lo miró de reojo y su amigo miraba el televisor con seriedad – está bien, no te interrumpiré… continúa.
-Me acosté con ella, estaba un poco… bueno bastante pasado de copas. La llevé a un LoveHotel. Me fui antes de que se despertara, no recordaba ni su nombre, me sentí tan mal por ello que preferí irme.
-¿Qué tiene de malo? Yo lo hice en muchas oportunidades. Si fue algo casual… no tienes porqué saber su nombre.
-¿Sabes que eres el novio de mi hermana y que el hecho de que sé que estuviste con tantas mujeres y que ahora estás con Hikari es un poco chocante?
Yamato sonrió de lado.
-Yo a tu hermana la amo. Todas las demás fueron pasajeras – le recordó - En fin… ¿Cuál es el problema? Si fue hace semanas, deberías superarlo.
-El problema es que sí sé su nombre. Hoy buscando un contacto en mi celular me encontré con un número de teléfono que no tenía antes. Debo habérselo pedido y no lo recordé hasta hoy que lo vi de casualidad.
-Insisto, Taichi. No sé cuál es el problema. ¿Quieres verla de nuevo? ¿Pedirle disculpas? Debe ser de esas chicas fáciles de una noche que van buscando hombres para pasarla bien. No deberías preocuparte tanto… de seguro fuiste uno más en su lista. Las mujeres están muy cambiadas últimamente. El empoderamiento femenino, amigo.
-No parecía serlo, Yamato. Era… era una chica diferente.
-¿Tan diferente que se acostó contigo a la primera? – preguntó el rubio alzando una de sus cejas.
Taichi suspiró desanimado. Quizás estaba pensando demasiado en algo que no valía la pena. Pero el tatuaje de la trigueña lo traía con insomnio desde el día en que la conoció.
-Tienes razón – el moreno sacó el celular del bolsillo de su pantalón y buscó el contacto. Era "Mitachi". Lo borró de inmediato – asunto solucionado. Nada de mujeres por un tiempo, suficiente tengo con el trabajo.
-Y yo que te tenía una cita a ciegas – dijo Hikari llegando a su lado.
La castaña se hizo un espacio en medio de ambos, acarició la mano de su novio que rápidamente le pasó el brazo por detrás de la espalda para acercarla a él.
-Tan desesperado no estoy, Kari – Taichi volvió a beber de su cerveza incómodo.
-Oh vamos!... es una buena chica. Trabaja conmigo, llegó hace un par de meses desde otro jardín infantil. Nos hemos vuelto excelentes amigas.
-Hikari… en serio, no.
-Tiene un hijo… - Yamato miró a su amigo con cara de diversión – y se llama Taichi. Yo creo que deberías conocerla. Para que una chica le coloque Taichi a su hijo debe ser muy valiente – rió.
-No seas así… - Hikari le pegó un pequeño codazo a Yamato sonriendo.
-No estoy interesado en mujeres con hijos – dijo levantándose para ir al baño – aún así el niño se llame igual que yo.
-Puedo mostrarte una foto de ella para que cambies de opinión…
-Es muy bonita – acotó Yamato llevándose otro codazo por parte de su novia – no te pongas celosa – dijo besándola en los labios – es para que Tai se entusiasme.
-Gracias a los dos, pero mi respuesta es no.
El Yagami desapareció por la puerta del baño, dejando a la pareja mirándose con complicidad.
-¿Y si la invitas el próximo fin de semana a cenar? – preguntó Yamato tomando el control de la televisión para cambiar de canal. El partido era realmente un asco – Le dices a Taichi que venga y que se conozcan de casualidad.
-Tendría que venir con Taichi y esta semana resfrió. No creo que quiera sacarlo del departamento para que empeore.
-Nadie dijo que tenemos que estar presentes en la cena – el Ishida sonrió abrazando aún más a Hikari – podríamos ir a cuidar a su hijo al departamento de ella y dejarle el nuestro a ambos. Además Taichi es muy tranquilo, se portó muy bien con nosotros.
-Es buena idea, tengo que hablarlo con Mimi. Aunque ella también ha estado muy reticente desde que le comenté sobre mi hermano y una cita a ciegas. No quiere saber nada de hombres por un buen tiempo. El día que salió me contó que conoció a un idiota.
-Entonces… tenemos que planear algo más elaborado. Odio ver a Taichi con el ánimo por el suelo, él jamás fue así. Su separación con Sora lo dejó muy mal.
-Mi hermano creía que iban a estar para siempre juntos… de hecho, yo también lo pensé.
-Bueno, yo también estaría así si me dejaras – le dijo el rubio antes de besarla una vez más.
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Miyako no le encontraba mucho sentido a lo que Hikari le decía.
Conocía a Mimi lo suficiente como para saber que esa "cita a ciegas" que planeaba la castaña no iba a salir muy bien. Lo más probable era que su amiga se enamorara… siempre lo hacía. Encontraba el amor en cada esquina y después era ella quien debía consolarla.
La Yagami insistía en que su hermano era un buen tipo y que jamás haría sufrir a la Tachikawa, ella creía que ambos eran perfectos el uno para el otro.
-Mimi es alegre, es divertida. Taichi necesita alguien así… te juro que ver a mi hermano deprimido es horrible – comentó Hikari en el descanso mientras cuidaba a unos niños de no más de 5 años. Éstos jugaban a las escondidas entre unos juegos infantiles dispuestos en el patio del jardín de infantes – Además… ¿Cuál fue el último novio con el que Mimi estuvo?
-Pues si hablas del tonto que la embarazó y desapareció… ése fue el último, al menos el último serio y de larga duración. Salió con un par el año pasado, se enamoró de los dos y terminó con el corazón roto. Tu hermano va a provocar lo mismo… es una enamoradiza empedernida y sin cura – Miyako balanceaba con cuidado a dos gemelas de 2 años en unos columpios – Mimi quiere su cuento de hadas. ¿Es tu hermano un príncipe?
-Bueno… no del todo. Si es un príncipe es uno muy deprimido y se está volviendo antisocial – Hikari se cruzó de brazos recordando los ojos tristes de su hermano mayor cada vez que lo veía - No es un mal hombre, Yols. Él no era así, Taichi era alegre, divertido, me hacía reír como nadie. Quiero verlo así de nuevo… al menos intentar verlo así nuevamente. Sé que Mimi es perfecta para él.
-También quiero ver a mi amiga contenta una vez más… su mundo gira entorno a Taichi. La escucho llorar por las noches – dijo Miyako entristecida – no se merece lo que ese tipo le hizo. Dejarla sola criando a Taichi…
-Nada perdemos con internar unirlos – animó la castaña – Mas mal no pueden estar, ¿verdad?
La pelimorada se quedó en silencio. No respondió. En verdad quería que su amiga fuera feliz. Muchas veces le decía la envidia que sentía de verla junto a Ken y sabía que las lágrimas que más de alguna vez la vio desparramar no eran producto de la cebolla que cortaba para la cena, ni mucho menos eran debido a la ternura que le provocaba ver dormir a su hijo tan tranquilo en su cama.
-¿Y qué pretendes hacer para juntarlos? – preguntó al fin – Taichi sigue resfriado y por lo que has dicho tu hermano ya no sale.
-Oh!, Yamato y yo nos vamos a comprometer – sonrió Hikari feliz.
-¡¿En serio?! – exclamó sorprendida.
-No, tonta… al menos no por el momento. Pero es la excusa. Es lo único que sacaría a Taichi de su enclaustramiento. Voy a reservar una mesa en un lindo restaurante y… el resto te lo imaginarás.
-Te juro que si tu Taichi le rompe el corazón a la mamá de mi bello Taichi. Yo misma tomaré fuertes represalias, Kari.
-No va a pasar… tranquila. Conozco a mi hermano y a veces creo que hay más probabilidades de que él salga con el corazón roto si cree no ser lo suficientemente bueno para Mimi. Es muy duro consigo mismo a veces.
-¿De qué hablan?
Ambas chicas pegaron un respingo al oír la voz de Mimi a sus espaldas, venía con Taichi en sus brazos. El niño abrazaba a la castaña del cuello como si fuese un chaleco salvavidas y hundía su carita de ángel en el cuello de su madre.
-¿Sabes que Hikari y Yamato se van a comprometer? – soltó Miyako ante la sorpresa de Hikari.
-¡¿En verdad?!
Los ojos de Mimi brillaron, un matrimonio para ella era lo más romántico del mundo. Además sabía el amor que el rubio y su amiga se profesaban, era tanto o más idílico como el de Ken y Miyako.
-Sí, vamos a oficializarlo el próximo 12 de mayo. Estas invitada, Mimi. No puedes faltar es este viernes.
-Pero… - miró a su hijo que estornudó en sus brazos – Tai, sigue resfriado y quiero que esté sano para su cumpleaños el 19.
-¿Está de cumpleaños del 19 de mayo? – Hikari sonaba muy sorprendida.
-Sí, ¿no lo sabias? – Mimi creía habérselo comentado con anterioridad. Además estaba en la hoja que llenó cuando lo inscribió en el jardín infantil en donde ella misma trabajaba – Si es en un restaurante cerrado y no lo hacen tan tarde… puedo llevarlo y devolverme temprano.
Las cosas se complicaban.
Miyako y Hikari se miraron la una a la otra. Llevar al hijo a una cita a ciegas no era la mejor idea. Tenían que inventar otra cosa.
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-¿Estás segura que no irás?
Mimi miró a Yols que estaba envuelta en dos pares de chaquetas muy gruesas, un gorro, tres bufandas y un par de guantes. La pelimorada tosió y carraspeó como mejor pudo.
Debería ser actriz.
-Taichi me resfrió – dijo con voz gangosa y falsa – Me siento muy mal. Tú ve, que nosotros cuidamos a Tai.
-Ve, Mimi – instó Ken Ichijouji que salía de la cocina con una taza de té caliente con limón. Hasta él estaba contribuyendo con la confabulación.
Bueno Miyako lo había amenazado, así que no le quedó de otra.
La castaña miró de soslayo a su hijo, que ya con el pasar de los días había mejorado y en esos momentos jugaba con una gran pelota de futbol – regalo de Ken en la navidad pasada – sonrió al notar que no lograba patearla correctamente debido a su corta edad. Su motricidad no era la mejor, apenas si cumpliría los dos años en una semana más.
-Sólo trata de no tomarlo tanto en brazos, Yols. No quiero que caiga otra vez… su cumpleaños…
-Es la próxima semana – interrumpió girando los ojos – lo sé, lo sé.
Mimi se acercó a su hijo y le plantó un beso un beso en sus rizos. Esos trigueños rizos que había heredado de ella. Cuanto agradecía que no hubiese heredado casi nada del idiota que la abandonó.
-Te amo – susurró.
-Mamá… amo a ti – le contestó con una sonrisa y ella se derritió ahí mismo.
Se levantó y fue por su bolso que dejó sobre el sillón.
Antes de salir, al fin, se miró por última vez en un espejo que estaba cerca de la entrada. Aun no entendía muy bien porque Miyako escogió ese vestido negro, era demasiado para una cena de compromiso.
Se ajustó la cadena de oro que colgaba de su cuello que tenía dos "T" : Taichi Tachikawa. Se despidió y a pesar de que no quiso comentarles nada a su pareja de amigos, estaba nerviosa y no sabía por qué.
-Si Mimi llega llorando o triste… mi amistad con Hikari Yagami llega hasta el día de hoy – dijo Miyako con firmeza sacándose desesperada toda la ropa que se le había ocurrido colocarse encima.
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Taichi supo que algo extraño sucedía cuando a las nueve de la noche llegó al restaurante que su hermana le había indicado y lo llevaron a un sector privado donde había una mesa que era solo para dos.
Le pidió a la chica que lo llevó que chequeara una y otra vez si estaba correcta la reversa ya que él iba a una reunión familiar – Hikari decidió no decirle que era su "supuesto" compromiso con Yamato, iban a ser muchas preguntas. Conocía a su hermano –
-¿Está segura? – insistió.
-Sí, señor. La mesa número 29 a nombre de Hikari Yagami. Es esta. ¿Le ofrezco algo de beber mientras espera a su pareja?
-¿Pareja?
Y aquella palabra fue la que hizo eco en su cabeza.
¡Hikari y su maldita idea de cita a ciegas! ¿Cómo había sido tan ingenuo? ¿Desde cuándo sus padres insistían tanto en querer cenar los cuatro juntos?
Tomó su celular enojadísimo, dispuesto a decirle un par de cosas a su hermana. Pero no alcanzó a apretar el botón verde cuando la vio.
Ambos se vieron al mismo tiempo y los nervios los hicieron trizas.
-Su mesa señorita Tachikawa – dijo una garzona que acompañaba a la trigueña – disfrute su velada.
Taichi abrió la boca, aun tenia el celular en su mano el cual cuando menos lo esperó rodó por la mesa hasta terminar en el suelo.
No podía ser ella su cita a ¿ciegas? A ella la conocía bien, demasiado bien si pensaba que semanas atrás ella gemía en su oído y él embestía como animal sobre su cuerpo. Un cuerpo que llevaba ahora un lindo vestido negro.
Uno de los pétalos de su tatuaje resaltaba en su hombro y el aguantó la respiración.
-¿Mitachi? – preguntó con un hilo de voz y sintiéndose totalmente el hombre más hijo de puta del mundo por haberla dejado sola en un LoveHotel semanas atrás.
-¿Qué? – Mimi alzó una de sus cejas.
Él era … ¡Por Kami! Él era el hermano del que tanto le hablaba Hikari y que le insistió una y mil veces que salieran.
¡Esto era una maldita cita a ciegas confabulada por sus dos mejores amigas! ¡Y más encima con la persona que menos esperó encontrarse!
-Te llamas Mitachi, ¿cierto? – Oh demonios, se sentía un patán de lo peor.
-Me llamo Mimi Tachikawa.
Taichi enrojeció… había anotado en su celular la consonante de su nombre y las dos primeras de su apellido.
-Soy Taichi Yagami… - dijo totalmente avergonzado – y antes de que te vayas y de que me grites, porque me lo merecería, lamento haberme ido aquel día.
Mimi apretó su cartera. Ella en realidad quería irse de allí lo antes posible.
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Resfrío del mal!
Me resfrío el hijo de Mimi .
Os quiero, os adoro
Nos leemos!
Pd. Los fics laaargos, van leeeentos, leeeentos pero seguros. Estas historias cortas y lights ayudan a distraer la mente y a aclararla. Los escriben saben que es así.
