Fill me up inside

Lore-chan


-19 de Mayo-


Taichi salió corriendo tras Mimi.

Ella no quería estar allí, no quería enfrentarlo en ningún plano existente. Menos en una velada, en una tonta cita a ciegas confabulada por Miyako y Hikari.

Cuantas veces Hikari no le preguntó si quería ver una fotografía de su hermano, ¡¿Qué le hubiese costado echar una pequeña miradita al celular de su amiga?! ¡Se habría ahorrado todo ese mal rato!

Apretó la correa de su cartera fuerte contra su mano cerrada a su alrededor, había caminado un par de cuadras y su mala suerte no terminaba. Ningún taxi vacío pasó por su lado.

-Ley del hielo… para ambas – se dijo a si misma molesta mientras aguantaba las lágrimas.

Se abrazó temblando, la noche helaba.

De pronto algo cayó en sus hombros. Una chaqueta. Dio media vuelta asustada y se encontró con dos ojos color chocolate que la miraban con arrepentimiento y culpa.

-Gracias, pero no lo necesito.

Se sacó la chaqueta que Taichi había puesto en ella y se la lanzó en la cara para comenzar a caminar nuevamente.

-Mimi – le llamó, mas ella continuó su andar – Mimi, espera – y corrió para alcanzarla.

-Yagami-san – habló de la forma más neutral que pudo dandole la espalda. No se atrevía a mirarlo – Le diré a tu hermana que no llegaste, ¿Está bien? Hagamos como que esto jamás sucedió.

-¿Cómo? Si le dices a Hikari que no llegué quedaré como…

-¿Un patán? – interrumpió dandose la vuelta al fin. Ahora no tenia vergüenza, una rabia repentina la llenó por completo. Veía en ese instante la oportunidad de decir todo lo que se había guardado - ¿Un cretino que se acuesta con chicas y las deja solas en el cuarto de un LoveHotel? ¿Un idiota que se siente muy hombre con tragos encima, pero que al día siguiente, cuando está lúcido, se desentiende? ¿Temes quedar así, Yagami? – Mimi no habia podido detener las lágrimas - Pues bien que quedes así, porque eso eres. Eres un idiota. Otro idiota más en mi camino.

-Me fui porque…

-Te fuiste porque eres un poco hombre. Así de simple – dijo la castaña secándose el agua salada que corría por sus mejillas – Ahora déjame en paz – dio la vuelta y caminó.

Taichi vio cómo se alejaba. Discutió internamente si seguirla una vez más o simplemente irse por donde había llegado.

Pero, ¿Qué más iba a hacer? Había arruinado todo sin siquiera empezar algo.

Se preguntó, ¿Qué hubiera pasado si en vez de irse aquel día, se hubiese quedado? Él solía ser un tipo muy distinto antes de Sora. Su otro yo, habría sorteado con eficacia el no saberse el nombre de Mimi. Pero su yo actual, no supo afrontarlo.

Su yo actual se hayaba en distintas tonalidades gricáseas. Extrañaba los mil colores de su antigua personalidad y lo que podían hacer con las personas a su alrededor.

¿Te vas a quedar ahí cómo tonto viendo como se va? Te vas a quedar allí impávido de la misma forma en que te quedaste cuando Sora se fue? Al menos pídelo disculpas. Ella no se mereció que la tratases de aquella forma. La hiciste sentir usada. Ponte en su lugar…

Antes de que su subconciente continuase reclamándole sus piernas cobraron vida y corrieron por segunda vez tras la castaña.

Ella habia avanzado apenas un par de cuadras y habia logrado hacer parar un taxi vacío.

-¡Mimi! ¡Espera! – exclamó llegando a su lado. La Tachikawa lo miró desconfiada – Tienes razón, soy un cobarde, soy un idiota, un cretino… todo lo que dijiste de mí es cierto. Te debo una disculpa por haberme ido. No solo te debo una disculpa, también una explicación.

-No la quiero Yagami – cortó ella, la puerta del taxi se había abierto y ella iba a entrar. Taichi se desesperó.

-Te conocí el dia siguiente en el que firmé mi divorcio – soltó sin saber si era correcto decirlo – Estuve con ella durante siete años, creí que iba a ser la única mujer de mi vida. Quería que lo fuera. Era mi mejor amiga, ella lo era todo para mí, pero… pero simplemente llegó un día y me dijo que ya no me amaba. Conoció a otra persona y se fue. Me dejó. Duré solo siete meses casado con ella. Si sacas la cuenta son ocho años sin ligar, sin coquetear… olvidé como hacerlo. No sé cómo se hace Mimi…

-¿Señorita va a subir o no?

El taxista devolvió a la realidad a la castaña que miraba a Taichi con pena.

-Lamento profundamente haberme ido – dijo el moreno juntando las cejas y haciendo caso omiso al taxista – Pero no sabía qué hacer, no sé qué se hace después de estar con alguien como tú. Alguien tan perfecta como tú. Miré una y mil veces tu camino de pétalos antes de irme y me costaba creer que después de tanta mierda, algo tan perfecto se cruzace en mi camino. Y lo eché a perder, lo jodí. Te hice sentir mal… - Taichi se pasó la mano por su cabello rebelde sin saber qué más decir – Déjame mostrarte que no soy el idiota que piensas que soy. Dame una oportunidad para remendar mi gigantesco error. No digo que desde ahora seamos los mejores amigos del mundo, pero creo que si Hikari insistió tanto… por algo debe ser.

-¿Señorita…?

Mimi se debatió sobre qué hacer. El taxista ya me oía enojado y frente a ella estaba ese moreno arrepentido. Quizás ella misma se iba a arrepentir, pero era primera vez en toda su vida que alguien de disculpaba con ella.

-No, muchas gracias – le dijo al hombre – tomaré otro más tarde.

Taichi sonrió a medida que soltaba el aire de sus pulmones. Le había costado mucho sincerarse.

El taxi se fue, dejándolos solos y antes de que Mimi pudiese hacer o decir algo, Taichi le volvió a colocar su chaqueta en los hombros a la chica, que agradeció el gesto con un leve movimiento de cabeza.

-Lo lamento, Mimi. Por favor discúlpame - pidió sosteniendola de los hombros.

-¿Es verdad lo que me dijiste o fue solo porque…?

-Todo es verdad, ¿Hikari no te contó? – Ella negó con la cabeza – Bueno, se entiende… ¿Quién querría salir con un tipo que apenas duró siete meses casado, no? – rio con tristeza.

-Pero estuviste siete años con ella.

-Lo que te dije es algo muy personal y… ¿Podemos reanudar esta conversación cuando ya no me odies tanto y no seamos solo dos conocidos que se conocieron en un bar y que… bueno, lo podemos dejar para después? Aun hay cosas que me cuestan demasiado.

-Está bien – dijo Mimi con una media sonrisa – lo dejaremos para cuando ya no crea que eres un cretino, Yagami.

-Por favor, llámame Taichi.

Ella suspiró jugando con los pliegues de la chaqueta del moreno.

-¿Quieres saber porque me cuesta llamarte por tu nombre? – él solo la miró - …tengo un hijo, no sé si Hikari te lo contó. ¿Quién querría salir con una madre soltera, no?

-No, no lo sabía – mintió. Sabia que la chica tenía un hijo y que se llamaba igual a él, pero no sintió correcto decirselo. Más tarde hablaría con su hermana.

-Se llama Taichi, igual que tú. Y no quería mezclar su nombre contigo, no con el tipo que me dejó sola. Porque creo que no quiero educar a Taichi para que haga ese tipo de acciones con las chicas que conozca cuando crezca.

-Entiendo – fue lo unico que pudo decir.

-Pero, ¿Sabes, Taichi? – él la miró abriendo los ojos – Te mereces una segunda oportunidad. Y la última para que quede claro. Yo tampoco sé si seremos los mejores amigos del mundo, pero como dijiste, si Hikari creyó que podriamos congeniar de alguna forma, veamos si es cierto.

-Veamos si es cierto – repitió ya más tranquilo.

Se miraron en silencio, hasta que fue el Yagami quien habló primero:

-Mimi, ¿Te gustaría cenar conmigo? Digo, para que comencemos a conocernos mejor.

-¿Crees que la reserva aún esté disponible?

-Pues si no, hay un Mc Donals muy cerca por acá.

-Un BigMac no estaría mal. A Taichi le encantan.

-A todos los Taichis del mundo le encantan las BigMac – sonrió el moreno – me está cayendo bien tu hijo. ¿Cuánto tiene?

-Casi dos. Los cumple el próximo 19 de mayo.

-¿Es en serio? – el Yagami sacudió la cabeza desconcertado.

-¿Por qué te mentiría?

-Mi cumpleaños también es el 19 de mayo.

.

Miyako se acercó a Hikari en el primer recreo de los pequeños. Necesitaba urgente hablar con la castaña, habia algo que la tenía asombrada y si era lo que creía que era, Hikari era la única que podía darle una respuesta.

Se colocó a un lado de su amiga mientras observaba a los lejos a Mimi jugar con varios niños, entre ellos incluido el suyo. De vez en cuando se detenía, sacaba su celular y sonreía ampliamente mientras escribía velozmente mensajes.

-Esta feliz – susurró Hikari provocando que la Inoue diera un respingo – Parece que salió todo muy bien con mi hermano.

-¿Te dijo algo él?

-No, pero no fue necesario. Hace tiempo no reía tanto, no recuerdo la última vez que vi por tanto tiempo en su rostro una sonrisa. Llegué a pensar que le dolerian las mejillas o algo así.

-Mimi llegó de la cita muy seria, pensé que todo habia salido mal – miró a la castaña frunciendo el ceño – de hecho te iba a llamar para decirte que nuestra amistad habia acabado, pero… pero luego la escuché riendo desde su habitación. Nunca la oí reír de esa forma.

Y la repentina risa de la Tachikawa las interrumpió. Al parecer habia leído algo muy divertido en su celular.

-Ese es mi hermano – dijo Hikari sin dudarlo - ¡Te dije que era buena idea unirlos! Son el uno para le otro.

-Si tu hermano le rompe le corazón…

-Taichi no sabe cómo romper un corazón – tranquilizó la Yagami - Él los sana, los sana con sus tonteras, con sus locuras, con su alegría. Mimi va a traer de vuelta a mi hermano y cuando lo haga, va a ser el principe que Mimi estuvo esperando.

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-¿Estás seguro?

-¡Por supuesto que lo estoy! ¿Qué niño no quiere para su cumpleaños una fiesta de disfraces?

Mimi bebió de su chocolate caliente sopesando la idea de Taichi Yagami. A ella se le había ocurrido pero esperaba hacerlo cuando su hijo estuviese más grande. A los dos años era de seguro que lo iba a olvidar.

Se lo dijo a moreno.

-Pues le haces otra cuando cumpla los 10 y después otro a los 16 – respondió con simpleza. Él también bebía chocolate caliente.

-¿Y qué haras tú para tu cumpleaños?

-No estoy seguro… Tengo que coordinarlo contigo.

-¿Conmigo? – Mimi no entendió.

-Si le haces algo a Taichi, estoy seguro que invitarás a Hikari y a Yamato y conociendo a mi hermana irá y bueno Yamato está enamorado y sigue a Hikari en todo lo que hace si eso conlleva verla feliz. Asi que, si le haces algo a tu hijo el sábado… yo haré algo el viernes. Tú ve el día y yo me acomodo.

-¿En verdad?

-¡Claro! A menos que quieras que hagamos algo los dos juntos– dijo el Yagami en broma riendo.

Mimi bebió su chocolate para ver si con ello controlaba su impulsividad. Y entre más bebía más de daba cuenta que, quizás, no era tan mala idea.

Despues de todo el moreno no iba a ser un completo extraño, era hermano de una de sus mejores amigas y ellos estaban en planes de ser amigos.

¿No era mala idea, cierto?

-¿Por qué no vienes al cumpleaños de Taichi?

Mimi no le apartó la vista al Yagami para ver su reacción y cuando lo vio sonreír su corazón comenzó a latir más rápido.

-¿Es una invitación de verdad? Digo… apenas llevamos siendo "amigos" seis días y…

-Sería distinto si fueras un completo extraño, pero eres hermano de Hikari y el mejor amigo de su novio. Eso facilita un poco la invitación. Aunque entendería que no quieras pasar tu cumpleaños en una fiesta infantil.

Taichi amplió aun más su sonrisa. Él se esperaba un cumpleaños solo con su hermana y Yamato bebiendo un par de cervezas. Ni siquiera habia una torta en medio de su celebración.

-Iré con un condición… - Mimi alzó una de sus cejas - … ¿Puedo disfrazarme de Darth Vader?

La castaña soltó una risotada que llamó la atención de casi toda la cafetería.

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Long live to the MICHI 3

Os quiero, Os adoro

Nos leemos :)