La muchacha impaciente, en aquella elegante sala de espera se mordía la uña de su pulgar sin ser consciente de ello, quitándose en el intento todo el esmalte azulado que la cubría, mientras con la otra mano sostenía su vientre, casi como tratando de hallar una diferencia, sin embargo no había nada, nada había cambiado o al menos algo que físicamente pudiera diferenciar e identificar.
Estaba tan asustada y aterrada que su pie golpeaba varias veces el suelo esperando que la llamaran para salir de la duda de una vez por todas, pero al mismo tiempo no deseaba entrar ya que no quería confirmar sus sospechas, estaba experimentando un caos total de emociones, lo cual no era extraño para ella, pero ahora era diferente, pues sentía una nueva sensación de incertidumbre, el más alto nivel de desasosiego al que había estado expuesta jamás.
Ella mejor que nadie sabía cuál iba a ser la respuesta, había estado desprotegida por casi dos meses, cada vez que se veía con Gray tenía un encuentro con él, solo podía esperar un milagro si la prueba salía negativa y eso la tenía totalmente aterrada, la jovencita jamás había sentido tanto miedo en su vida, sabía que había atravesado por momentos difíciles anteriormente, que en la oscuridad siempre estaba sola y muchas veces tenía dolor físico al ser maltratada cuando era niña, pero un bebé era algo que no podía controlar, una situación fuera de su alcance y sus miedos más profundos salían a flote.
Ya se había asustado lo suficiente con toda la información que había encontrado en el buscador de su teléfono, allí le diagnosticaban que si no era un bebé era un cáncer seguro y sabía entonces que el sudor en las palmas de sus manos era debido al miedo que la carcomía por dentro.
— ¡Diablos! -Susurró, llevó sus temblorosas manos a su vientre y ahí se quedó, quieta y expectante, tratando de identificar una conexión o al menos una señal proveniente de su cuerpo.
La pregunta en su mente era clara y repetitiva, "¿Qué iba a hacer?" Se cuestionaba una y otra vez, sabía de antemano que eso no estaba para nada en sus planes, que podía deshacerse de él ya que no debía estar muy grande y que todo iba a volver a ser como antes. Su vida perfecta volvería, podría continuar con su trabajo, seguir con su relación y no hacerle un mal al pequeño con la madre que le tocaría, pero ahí estaba el verdadero problema, su peli negro, ya le ocultaba muchas cosas como para cargar completamente sola con la muerte de un no nacido, era bastante claro que Juvia había crecido construyendo un aspecto de mujer cruel y que no le importaba lo demás, pero en realidad era una niña asustada que no quería herir a nadie y mucho menos a un producto del amor que sentía por Gray, aunque ella misma no lo quisiera aceptar.
Rápidamente se llevó las manos a los ojos, cubriéndose el rostro para controlar su frustración y aquel sentimiento de impotencia. Se echaba la culpa por lo sucedido, pensaba que debió reaccionar antes cuando su periodo no llegaba y se arrepentía profundamente de cambiar de método, pero a menos que tuviera una máquina del tiempo no podía arreglar las cosas y entonces se debía concentrar en su futuro.
— Juvia Loxar, sigue. -La jovencita sintió como su corazón se detenía al escuchar que la nombraban, tomó sus accesorios para luego levantarse, sus piernas por segundos le fallaron, traicionándola y haciéndole entender que estaba tan aterrada que no podía ni soportar el peso de su propio cuerpo.
Caminó lentamente mientras tragaba en un doloroso movimiento toda la saliva que tenía en la boca, con inseguridad puso un mechón de su cabello tras su oreja y saludó a la doctora peli azul que estaba frente a sus ojos.
— Buenas tardes, Wendy. -La joven doctora la hizo pasar para enseguida cerrar la puerta tras de sí.
— Buenas tardes, Juvia, tu asistente me adelantó algo, pero cuéntame, siéntate por favor. -La dulzura de la muchacha la hacía sentirse cómoda y le tenía confianza a aquella mujer, por tanto hizo lo que le dijo y se sentó, dejó su bolso a un lado e inmediatamente empezó a jugar con los dedos de sus manos, intentando encontrar las palabras adecuadas.
— Bien, hace tres meses, Juvia decidió cambiar de método anticonceptivo. -La peli azul la miró desde su silla para fruncir su ceño.
— ¿Por qué no me lo consultaste? -Ella era su médico personal, la que la aconsejaba y la Loxar debía seguir sus recomendaciones, negó con la cabeza sabiendo que debió haberle dicho, pero de nuevo no podía culparse por lo sucedido.
— Juvia estaba en Inglaterra, olvidó sus pastillas aquí y no se le ocurrió llamarte para preguntar. -La muchacha sonrió para darle consuelo, pudo identificar rápidamente que se trataba de una situación de emergencia y que la Loxar no estaba muy contenta con ello.
— Bien, Meredy me dijo que tenías dos meses de retraso, ¿Correcto? -La chica asintió mientras veía como la joven tecleaba para introducir la información en su computador.
— ¿Cuáles son tus síntomas? -La muchacha trató de encontrar diferencias, sabía que últimamente siempre estaba cansada y tenía mucho más sueño del de lo habitual, pero Juvia no le había tomado la suficiente importancia.
— Juvia tiene mucho sueño, además hoy le dio un mareo horrible, como si se fuera a desmayar.
— Perfecto, Juvia. Vamos a hacerte una ecografía para asegurarnos si estas o no embarazada y verificar que todo esté correcto, puedes ir al baño y quitarte la ropa de la cintura para abajo. -La peli azul vio en dirección a donde señalaba la muchacha para asentir y levantarse, volvió a sentarse cuando una pregunta apareció en su mente.
— Wendy, si el resultado es positivo ¿Habría una forma de deshacernos de él? -La doctora mordió su labio inferior para asentir con la cabeza, inmediatamente puso su mano encima de la de ella para hablar con calma y una dulzura en su voz.
— La habría, pero no sería lo ideal para ti, ni para la criatura. Este consejo te lo doy como una amiga y no como profesional, si lo que te preocupa es tu carrera puedes pedir un tiempo fuera en tu empleo y ya luego que lo tengas recuperar tu peso con ejercicio, hay mujeres que no suben de peso, podría ser tu caso. Si te importa mucho el qué dirán puedes afrontarlo al lado de tu novio, mujer. Además si decides hacerlo podrían quedar consecuencias en tu cuerpo de por vida y a nivel psicológico el daño es terrible. -Los ojos azules de la joven se llenaron de lágrimas, para que Wendy no la viera llorar se levantó rápidamente y se fue al baño, pero Juvia antes pudo escuchar la última frase.
— No te niegues la oportunidad de poder vivir esta hermosa experiencia. -La joven respiró profundamente, se vio al espejo y maldijo por parecerse tanto a su madre, no quería que su bebé pasara por los horrores que ella tuvo que vivir, no deseaba que él sufriera tanto como ella lo hizo. Se obligó a ser fuerte y prontamente se quitó su vestido para colocarse la bata. Sonrió ante su reflejo y puso las manos en su vientre.
— Juvia tendrá que esforzarse para ser una buena madre. – Dijo ante su reflejo para luego salir al consultorio, sí, en ese momento estaba completamente consciente de lo que dijo y sabía de antemano que se estaba volviendo ligeramente bipolar.
— ¿Lista? -La chica mordió su labio inferior para enseguida negar con la cabeza, no estaba lista, pero debía continuar.
— Bueno así no estés lista debemos proceder, acuéstate en la camilla, abre las piernas y pon tus pies en los estribos. -La chica obedeció mientras sentía que su corazón latía a un ritmo descomunal y sintiendo como en cualquier momento se le saldría del pecho.
— Será algo incómodo pero no dolerá nada. -La joven alistó su equipo mientras Juvia cerraba los ojos, claramente odiaba las visitas al doctor y más por este tipo de situaciones tan incomodas, en ese instante tal vez deseaba haber podido nacer hombre, pero recordó entonces que no hubiera podido estar con Gray, su imaginación voló a tal punto de crear escenas en donde los dos mantenían una relación homosexual, sin duda alguna su mente era demasiado activa.
— Vamos a empezar -Juvia asintió y concentró su mirada en la pantalla que le mostraba algunas imágenes negras con manchas blancas, Wendy que usaba lenguaje muy técnico al ir explorando en su interior no le daba algún indicio o pista. La muchacha manejaba el equipo mientras una aprendiz mucho más joven anotaba todo lo que ella decía en el computador para facilitarle el proceso. Sabía que podía confiar en Wendy, pero le inquietaba el hecho de que alguien más estuviera ahí. Sí alguien se enteraba podía culpar a aquella chica que parecía que nada de lo que estuviera pasando le interesaba.
Después de hacer algunas anotaciones la doctora de repente se quedó quieta, inmediatamente hizo un acercamiento y capturó una imagen en la pantalla, Juvia algo preocupada la vio al rostro para en seguida hablar.
— ¿Y bien? -Preguntó con un hilo de voz la Loxar que estaba a punto de sufrir un paro cardiaco.
— Veo dos, Juvia, pero creo que son tres. -la Loxar abrió sus ojos de la sorpresa, casi sintió que el aire se iba de sus pulmones para empezar a ahogarse sin poder recuperar si quiera un poco de aire.
— ¿Tres qué? -Dijo con sus manos en la boca, intentando recuperarse de la noticia. Queriendo pensar que se refería a otra cosa, como tres ovarios o algo así, sí, ya estaba delirando.
— Tres bebes. -Dijo seria Wendy mientras Juvia sentía que había perdido por completo el sentido del oído, no escuchaba ya palabra porque estaba tan asustada que podía caer desmayada en cualquier momento.
— No puede ser, tiene que haber un error. El cuerpo de Juvia es muy delgado, tres bebés no caben aquí -Gritó la chica para sentir como sus lágrimas se atoraban sin poder salir.
— Cálmate, es broma, debiste haber visto tu rostro, estabas tan aterrada que pareciste congelada en el tiempo. -La chica arremedó la expresión de Juvia para ver como ella levantaba su cabeza y así regalarle una mala mirada, sabía que la carcajada podía salir en cualquier momento, pero no podía reírse con toda libertad por decencia.
— No te preocupes, no es a la primera que le hace semejante broma tan cruel -Salió en defensa la jovencita que estaba asistiendo a la doctora en su trabajo.
— ¿Cómo puedes jugar con algo así en este momento? -Wendy levantó sus hombros para luego tomar un pantallazo al nuevo acercamiento que había hecho al monitor.
— Solo quería quitarle algo de tensión al ambiente.
— ¿Algo de tensión? Por poco le causas un infarto a Juvia. -Dijo limpiándose la lagrimita que se había deslizado por su mejilla. — Vamos, Juvia estaba tan asustada, ¿Tres bebés? no puede cuidarse ni ella misma, mucho menos podrá con ellos. -La joven sonrió para luego sentir como su carcajada se convertía en pequeñas risitas para luego apagarse de golpe con la siguiente frase de Wendy.
— Bien Juvia. No, no son tres, pero son dos y es probable que salgan completamente idénticos. No comparten bolsa ni placenta y lucen crecer con normalidad. -Juvia frunció su ceño para enseguida ver al rostro a la doctora, no iba a caer de nuevo en sus bromas.
— Ya, a Juvia no le gustan tus bromas -la doctora sonrió para llevar el puntero a la pantalla y explicarle gráficamente.
— Esta vez no estoy bromeando, puedes ver tu misma. -Juvia ladeó su cabeza, aún creía que era una broma por lo que no había reaccionado del todo. — ¿Ves estás dos manchas negras? -La Loxar asintió mientras trataba de darle forma a lo que había dentro de ellas. — A este lo llamaremos bebé A. -Al escuchar como Wendy daba las medidas que la máquina le mostraba por medio de líneas y acercamientos del pequeño, Juvia empezó a temblar para cubrir su boca con sus manos. Escuchó también las medidas del bebé B para luego sentir como sus lágrimas salían sin control alguno.
— Perdón, Juvia no sabe porque está llorando. ¿Segura que caben aquí? -Estaba terriblemente asustada, sí, no los deseaba, pero ahora sentía que era increíble que eso estuviera pasando dentro de ella.
— No te preocupes por llorar, es la magia del embarazo. Estos dos son tuyos, Juvia. Son hermosos, míralos bien ¿No lo crees? Tienes diez semanas -Y entonces los vio cuando Wendy agrandó la imagen. Sonrió para luego dejar caer muchas más lágrimas, totalmente aterrada y con una combinación de extraña felicidad que no entendía del todo porque estaba sintiendo, escuchó un zumbido lo que lucía ser el corazón de uno de ellos y luego mordió su labio inferior.
— Juvia tiene miedo. -Confesó, no podía acabar con la vida de dos seres y no sabía cómo decírselo a Gray, se encontraba tan confundida que necesitaba apoyo, alguien que estuviera a su lado en ese momento y deseaba profundamente que su mesero estuviera allí sosteniendo su mano.
— Todas las madres primerizas lo tienen, aún no soy madre, pero sé lo que se siente. Años trabajando aquí te hacen adquirir ciertas vivencias y experiencias. Yo sé que lo harás muy bien. -La muchacha terminó para en seguida limpiar su equipo.
— Puedes irte a cambiar, te daré algunas recomendaciones. -La joven caminó lentamente al baño al levantarse de la camilla, ¿Cómo había pasado? Se preguntaba, ya sabía cómo, pero no entendía en qué momento dejó que pasara.
Meredy a Juvia: ¿Qué te dijeron? Por favor dime que solo fue una falsa alarma. -La chica verificó su celular para saber si su mandona jefa le había escrito algo, sin embargo se dio cuenta que era su amiga quien le había mandado el mensaje, el cual contenía una clara angustia en sus letras, Meredy se sentía tan culpable que no había podido pensar en nada más desde que Juvia había dejado la casa de modas.
Juvia a Meredy: No es una falsa alarma, son dos alarmas. -No podía culparla cuando sabía que la mera responsabilidad estaba en ella, aunque por tener la cabeza en las nubes no le había advertido sobre la duración de la inyección, tal vez si tenía algo de culpa y Juvia estaba segura que cuando la viera la iba a asesinar.
Meredy a Juvia: ¿Dos alarmas? No lo entiendo, por favor explícame.
Juvia hizo a un lado su celular para terminar de cambiarse, al estar completamente lista salió dejando la bata a un lado, podía explicarle mejor la situación cuando pudieran explicarle a ella que era lo que estaba sucediendo y que era lo que vendría después, sonrió, recordó que tal vez no se había despertado del todo y que muy probablemente todo era un sueño o eso era lo que quería creer.
La muchacha se sentó lentamente en la silla y entonces vio al rostro a Wendy.
— Bien, Juvia. Estos casos siempre los considero como un milagro, lo natural es que una mujer tenga un solo bebé, pero están creciendo dos dentro de ti. Un embarazo múltiple es considerado riesgoso en muchos sentidos, tanto para ti como para los fetos, pero al ser bicorial-biamniótico, es decir, al no compartir placenta, ni saco amniótico no hay riesgo de que sean siameses o que uno de ellos se desarrolle impidiendo el desarrollo del otro. Verás, en los embarazos gemelares depende del número de óvulos que fueron fecundados y también en qué momento este hizo la división. Son mellizos si por alguna razón habían dos óvulos allí y fueron fecundados por dos espermatozoides diferentes, sin embargo ese no es tu caso, un solo espermatozoide fecundó un óvulo, el cigoto se dividió antes de los tres primeros días y allí están, es el tipo de embarazo gemelar menos riesgoso, sin embargo no por eso debemos bajar la guardia, tenemos que estar en constante control, está es la lista de las indicaciones que debes seguir y de los suplementos vitamínicos que puedes empezar a tomar. -La muchacha solo asentía ante las palabras de la doctora pensando en lo que estaba sucediendo, en que era real, que estaba embarazada y que su vida iba a cambiar drásticamente.
De repente por su mente pasó su rutina de ejercicios y lo mucho que se esforzaba realizándolos para cuidar su cuerpo.
— ¿Juvia no puede volver a hacer ejercicio? Juvia no les ha hecho daño ¿No es así? Verás, ella levanta pesas muy pensadas y hace ejercicios muy intensos -La doctora negó con su cabeza para luego enfatizarle que era muy importante que siguiera haciendo ejercicio.
— Habla con tu entrenador personal, es importante que continúes haciendo ejercicio, le hará bien a los tres. Solo los ejercicios no serán los de antes. -La muchacha asintió para tomar sus cosas, la copia de la ecografía y las indicaciones que ella le había dado.
— Juvia te escribirá para comunicarte su decisión. Gracias por tu confidencialidad. -Sabía que el silencio de su médica no iba a valer de nada porque en algunos meses ya se notarían sus bebés, debía pensar en algo pronto, mordió su labio inferior intentando soportar el mundo que se le había venido encima y que era demasiado pesado, necesitaba hablar con alguien, con una persona sabia que le dijera que debía hacer, al pensar en la persona correcta tomó las llaves de su auto y se fue al edificio de Gray.
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La muchacha asomó su cabeza disimuladamente por los cristales de aquella librería para cerciorarse que la pequeña peli azul estuviera trabajando, desde que Gray empezó con su curso de chef debió dejar el trabajo en manos de Levy y al verla allí respiró profundamente. Sabía que había una alta probabilidad de que la persona que estaba buscando estuviera trabajando, pero podía desear que ese fuera su día de descanso, ya uno de los impedimentos para poder hablar con él ya no estaba, quedaba que él estuviera en casa.
Entró en el edificio saludando a su más fiel portero que le informaba de cualquier movimiento sospechoso que cometiera Gray para dedicarse a subir.
— El señor Fullbuster no está.
— Juvia ya lo sabe. -Respondió para subir las escaleras con sumo cuidado, ahora pensaba que los tacones que siempre había utilizado eran peligrosos y que podía tropezar haciéndole daño a sus bebés, sacudió su cabeza para quitarse esas ideas de la mente y en vez de entrar al apartamento al cual siempre se dirigía, llamó en la puerta vecina esperando que alguien le abriera.
— Mujer, te he dicho muchas veces que lleves llaves, odio que me despiertes cuando tengo descanso. -La peli azul se alegró al escuchar la voz de Gajeel, el muchacho al abrir la puerta se sorprendió de sobremanera al verla en su puerta.
— ¿Ocean? ¿Qué haces acá? Dijiste que llamarías y jamás lo hiciste en este tiempo. ¿Qué sucede? -Y era demasiado extraño para él verla en ese lugar, pero conocía esa mirada, la había visto antes y sabía que era porque estaba realmente asustada.
— Juvia lo sabe, pero ella estaba pensando la posibilidad de ir al psicólogo y bueno, Juvia en este momento no lo cree necesario, sin embargo ella ahora necesita hablar contigo. -Y él ojos rojos pudo identificar la temblorosa voz de Juvia que se hacía presente al final de la frase.
— Claro, sigue. -La joven negó con la cabeza, no quería llegar a malos entendidos con la novia del muchacho y mucho menos con Gray, sabía que el muchacho lucía relajado, pero que era una persona celosa que no le gustaría que ella estuviera en el apartamento de un hombre.
— ¿Te parece si los dos hablan afuera? -El muchacho asintió para luego ver sus ropas, estaba en pijama y completamente con el look de recién levantado.
— Entra mientras me pongo decente.
— Juvia te espera acá afuera. -El muchacho asintió mientras rápidamente entró a casa para cambiarse. La muchacha se sentó en la escalera para acurrucarse contra ella y tocar su vientre, se sentía tan rara, sí, era cierto que nada había cambiado a menos que la psicosis la hacía pensar que su vientre estaba ligeramente mucho más grande, pero ellos estaban ahí, creciendo silenciosamente sin que ella hubiera notado su presencia.
Se quitó sus tacones para en seguida caminar descalza a la puerta de Gray, al desbloquear el cerrojo y abrir la puerta entró en el apartamento. Vio todo a su alrededor, no podía creer que lo que había comenzado como un juego para ella en un restaurante elegante se había convertido en dos personitas robándose toda su energía y nutrientes.
Se desvistió en el camino para llegar a la habitación, se fue directamente al armario del joven para hurgar entre sus cosas, deleitándose con el tacto de sus dedos sobre la tela de cada una de las prendas que rozaba. Olfateó una camiseta recordando el olor de Gray para luego escoger su típica camisa de béisbol favorita, se puso un buso que le quedaba ligeramente grande y encontró una pantaloneta que no era tan grande para luego buscar unos tenis viejos que ella misma había guardado en el armario.
Verificó su aspecto en el reflejo que le brindaba el espejo, jamás en toda su vida Juvia Loxar vestiría de una forma tan desaliñada y fuera de moda, pero se sentía cómoda de esa manera y así no sería una molestia para los pequeños. Tomó la peluca negra para esconder su azulado cabello y cuando estuvo lista salió del apartamento para ver qué al mismo tiempo salía Gajeel.
— Te cambiaste, mujer. Linda ropa. -Y la chica vio hacia abajo para sonreír. — Juvia solo quiere pasar desapercibida. Nadie la reconocerá con semejante atuendo.
— Tienes razón, no quiero que nos molesten paparazis cuando la verdad es muy importante que hablemos en privado. ¿A dónde quieres ir? -La muchacha levantó los hombros sin conocer la respuesta.
— Juvia solo quiere ir a un lugar donde puedan hablar tranquilos. -El muchacho sonrió para tomar del ante brazo a la joven.
— Conozco el lugar perfecto. -Lentamente bajaron las escaleras para ignorar una mirada demasiado curiosa que pertenecía al vigilante.
— Los dos son amigos -aclaró Juvia para mirarlo fuertemente. — No estés inventando cosas -Dijo conociendo la imaginación del muchacho.
— Yo no oigo, ni escucho. -Movió sus dedos en señal que quería dinero, la joven negó con su cabeza dándose por vencida, no había otra cosa que moviera a ese hombre, le daría una buena cantidad si con eso no hablaría, en seguida ambos salieron del edificio más tranquilos.
Los jóvenes caminaron por las calles del barrio nada extravagante de Gray para llegar a una heladería con un aire infantil, pero a la vez juvenil en el que se reunían adolescentes, habían columpios, flores y elementos dirigidos a chicas. Un lugar que le brindaba una hermosa tranquilidad.
— ¿Recuerdas como combatíamos los problemas? -Recuerdos de helados gigantes y tardes enteras hablando con su amigo volaron rápidamente a su mente al escuchar su pregunta.
— Juvia lo recuerda, pero eso era antes cuando a Juvia no le importaba cuantas calorías contenía un helado. -Gajeel volteó sus ojos rojos en señal de contradicción.
— Ocean, hoy vamos a comer un helado gigante quieras o no. -Y la peli azul aterrada abrió sus ojos para asentir con una pequeña palabra, su amigo podía llegar a ser aterrador cuando se lo proponía y pensó que tal vez a los gemelos les gustaría algo de dulce, podría quemar las calorías luego.
Caminó con algunos pasos divertidos, sintiéndose libre y una persona a la que no la perseguían numerosos paparazis o fans, podía ser por una vez en su vida ella misma. Puso sus manos en la vitrina para admirar todos los sabores que ofrecían en el lugar mientras hacían la fila esperando ser atendidos.
Casi una baba podía escurrírsele por su boca, durante años se había negado a probar las delicias y sabores que los postres le ofrecían por su trabajo. Gray había siempre insistido en que disfrutara de esos pequeños placeres de la vida y le había dado uno que otro, pero esto se iba a convertir en un total descontrol para ella.
— ¿Cuál quieres, Ocean? Puedes elegir cinco sabores -La muchacha abrió grandemente su boca.
— ¿Pero la vas a ayudar a comer todo eso? -Gajeel negó con su cabeza.
— Ella no podrá con todo el helado, así que solo dos sabores.
— Yo te ayudaré tonta, solo elige los sabores. -La muchacha asintió para ver entre todas las opciones. Podía considerarse una de las decisiones más difíciles de toda su vida y es que todos lucían tan apetecibles.
— Limón, dos bolas de limón, una de vainilla, dos de chocolate. -ya no podía arrepentirse, la mujer que estaba tomando el helado de la respectiva nevera estaba armando una barca gigante con todos los pecados que una modelo podía cometer, había galleta por todas partes y salsas de chocolate con chispas y maní, el peli negro que parecía que su estómago podía recibir hasta metal pidió un helado muchísimo más grande que el de ella.
— Son quince euros. -La muchacha fue a pagar, sin embargo la habilidad de Gajeel fue más eficaz, el muchacho pago todo por su cuenta a lo que Juvia prontamente protestó.
— Ella paga, vamos. Gajeel. -El muchacho negó para recibir los dos helados gigantes.
— Gracias a ti tenemos dinero y pudimos pagar unas cuentas, es lo menos que puedo hacer. -La Loxar recordó aquella vez que Levy la ayudó con la periodista.
— Vi en las noticias lo de tu relación con el idiota de mi vecino, creo que esa mujer te atrapó. -La chica suspiró profundamente dándose por vencida.
— Esa idiota, a Juvia le sorprende demasiado que no haya publicado sobre la pelea que tuvieron. -La chica metió la cuchara en la suave bola de limón para darle una probada y hacer una expresión de deleite al probarlo.
— ¿Golpeaste a esa mujer?
— Juvia cree que la aruñó y le quitó algunos cabellos rubios, de milagro no ha averiguado nada sobre el pasado de Juvia, si lo hace la vida de ella terminaría rápidamente. -El peli negro sonrió orgulloso de su chica, le gustaba que se defendiera y que no le importará su imagen para defender su vida, anteriormente jamás ella se defendió, nunca peleó contra las personas que le hacían daño, solo se dedicaba a ser la victima.
— Aprendiste algo de mí, mujer, pero bueno, creo que no viniste a golpear a mi casa tan desesperada para hablar de tu pelea con una tonta periodista. -La muchacha tragó la saliva que tenía en la boca para darle una nueva cucharada a su helado.
— Siempre hueles los problemas, ¿No es así? -El muchacho asintió para con solo una cucharada comerse toda una bola de helado.
— Es mi Don, mujer. Ahora habla. -La chica vio al horizonte para luego respirar profundo, era su amigo, la única persona que años atrás era su único amigo, aquel que la escuchaba y que la valoraba.
— Gajeel, Juvia está embarazada -Y sin delicadeza alguna el joven escupió los rastros de helado derretido que tenía en su boca. Miró prontamente a la chica para confirmar que estuviera diciendo la verdad.
— ¿Por qué haces esa cara? Deberías estar feliz -Admitió el pelinegro.
— ¿Aún lo preguntas? Gajeel, la madre de Juvia la golpeaba severamente por comer o por si quiera hablar y decir lo que pensaba, todo fue horrible y su infancia fue la peor que alguien a esa edad puede vivir. Juvia tiene todo eso en su mente, los golpes, las palabras y el dolor por no ser amada. Ahora piensa que Juvia como madre podría ser igual, golpear a los bebés por sacarla de quicio o solo por respirar. -El pelinegro abrió sus ojos al escuchar una palabra.
—¿Dijiste, los bebes? -Juvia sonrió para coger una galleta y pegarle un gran mordisco.
— Juvia ganó el premio doble, es un embarazo gemelar.
— ¡Oh por Metalicana! ¡Por Metalicana, mujer! Estoy muy feliz por ti. -La chica solo se hizo una bolita al ver como todos los miraban por el tono de voz tan alto.
— No la felicites, Juvia cree que aún no entiendes el problema. -Gajeel negó prontamente con la cabeza, para él no había problema aparente.
— Mujer no hay ningún problema, los niños siempre son una bendición. -Juvia bufó para luego negar con la cabeza.
— Juvia no fue una bendición para su madre, además los bebés no estaban en los planes de los dos, Juvia no puede tener bebés, su trabajo se lo impide. -El muchacho dio un nuevo bocado a su helado que estaba a punto de desaparecer por completo.
— Primero, tu madre nunca hubiera conseguido el dinero de tu padre si no hubieras nacido, fuiste una bendición para ella, más bien tú eras el ganso de los huevos de oro. Segundo así son los bebés, no se planean y nadie te impide hacer tu vida, si ese trabajo te prohíbe ser feliz, entonces deberías considerar renunciar. -Los modales en la mesa de Gajeel eran nulos, hablaba con la boca llena y tenía cierta manera ruda de comportarse, pero sabía mejor que nadie que sus palabras eran sabías.
— Ahí está el problema, supongamos que Juvia decide tenerlos.
— ¿Supongamos? -El peli negro dejó de comer para atravesar a Juvia con su roja mirada.
— Aún están pequeños, Juvia puede deshacerse de los dos. -El muchacho tomó fuertemente del antebrazo a la chica para endurecer su mirada y zarandearla suavemente.
— Jamás vuelvas a repetir eso, sabes que no quieres hacer una cosa tan horrible como abortar, los quieres y conoces que no puedes mentir. No puedes tener miedo a ser una mala madre porque la tuya fue el mismo Lucifer, no cometerás los mismos errores, no serás como ella porque el poder de dejar ir el pasado está en tus manos. -La peli azul asintió para parpadear en repetidas ocasiones y así alejar las lágrimas.
— ¿Y si Juvia les hace daño? ¿Si ella pierde el control? No, ella no quiere, Juvia no es buena para ellos. -El joven puso suavemente su mano en el hombro de la peliazul para darle consuelo y mucha confianza.
— Gray te escogió a ti, eres buena para él, además sé mejor que nadie que los cuidarás tanto que no permitirás que les pase lo mismo que a ti. -La muchacha tomó la bola de chocolate para llevársela a la boca, sus dudas, todos sus miedos estaban en su mente y no había nadie mejor que Gajeel para entenderla, pues él sabía todo lo que había vivido.
— Mira, Levy y yo lo hemos intentado por un largo tiempo, no desperdicies la oportunidad que te está dando la vida, sabrás que las cosas pasan por algo. -Juvia bajó la mirada entendiendo que cada persona tenía sus propios problemas, sonrió levemente para poner su mano en su vientre. — En poco tiempo traerás a tus hijos a ese columpio y jugaras con ellos. No te niegues esa oportunidad, Levy y yo te ayudaremos con lo que necesites. -La muchacha asintió para concentrarse en aquel hermoso lugar, imaginó a unos pequeños de negros cabellos llamándola madre. Se sentía demasiado extraño sus pensamientos.
— Juvia no es muy maternal que digamos, pero si Gray decide seguir, ella no puede negarle su derecho.
— Así se habla, mujer. Tengo que suponer que aún no se lo dices.
— Juvia acaba de enterarse y realmente no sabe cómo decírselo. -El peli negro asintió para imaginarse una gran cantidad de situaciones graciosas. — Solo busca un lugar privado, donde puedan hablar los dos, él lo entenderá.
— Mañana viajaran a su pueblo natal, Juvia estará rodeada de vacas y suciedad, pero en fin, ella cree que se lo dirá allá. -Gajeel rió para empezar a robarle del helado a su amiga ya que a él se le había acabado por completo.
— Olvidaba que la señorita Phantom siempre fue una niña con comodidades.
— Claro, tenía todo un sótano oscuro para ella, sin bufet o cocineros especiales, además el baño le quedaba a medio paso. Juvia siempre fue una chica con comodidades. -El Redfox negó con la cabeza intentando no recordar las condiciones en las que tenían a Juvia.
— Bien, entonces pon en orden todo lo de tu trabajo para que puedas decirle sin preocuparte por nada más, además de disfrutar tus vacaciones. -Y como un rayo, recordó la USB, había dejado su bolso en el apartamento de Gray, estaba totalmente conmocionada por sospechar que estaba embarazada que había olvidado por completo cuidar de su memoria portable azul asignada en la operación raccoon para que nadie robara sus diseños, maldijo fuertemente.
— ¿Qué sucede? -Juvia hizo una señal en el aire para hacerle entender a Gajeel que luego le explicaría todo, tomó su celular para llamar prontamente a Meredy, sorprendentemente le contestó con menos de dos llamadas y es que la peli rosa había acabado con todas sus uñas de lo nerviosa que estaba.
— ¡Por fin contestas, mujer! Dime qué fue lo que te dijo.
— Meredy ve ahora mismo a la oficina de Juvia y verifica si ella dejó la memoria, nadie pudo haberla tomado, por favor corre a mirar. -La peli rosa entendió y velozmente se levantó de su silla para saber si estaba allí. Cuando entró en la oficina de la modelo se dio cuenta que estaba en el escritorio al lado de su computador.
— Aquí está, Juvia.
— ¿Alguien la tomó? ¿Alguien entró a la oficina de Juvia?
— Salí a almorzar, pero no creo que nadie la haya tomado porque no había nadie aquí cuando salí. -La peli azul suspiró de alivio.
— Sabes lo importante que es esa memoria, no puede caer en manos equivocadas porque allí están todos los diseños. Cuídala con tu vida, ¿Entiendes?
— Entiendo. -La peli rosa la tomó entre sus manos entendiendo lo importante que esa memoria era.
— ¿Estás preparada para el evento? ¿Tienes alguna pregunta? Sabes que en el pueblo de Gray ni la señal del teléfono debe llegar. -La muchacha hizo una lista mental para estar completamente segura que nada se le fuera a escapar, negó con la cabeza sabiendo que lo único que necesitaba saber era sobre el posible bebé.
— No, Juvia. ¡Ahora me puedes decir qué diablos te dijo tu doctora!
— Le dijo a Juvia que podía ir consiguiendo otra asistente. -La peli rosa enmudeció al otro lado de la línea. — ¿Me vas a despedir? O sea que si estás embarazada.
— Sí Juvia no te necesitara en el lanzamiento de temporada ya estarías sin trabajo, mujer. No, miente, pero es tu culpa que Juvia este embarazada y de gemelos. -Y esa noticia le llegó como una patada en el estómago a la joven, no era solo uno, eran dos y todo era su responsabilidad.
— Lo siento, Juvia. ¿Gemelos? ¿Estás jugando conmigo? -La peli azul rió para negar con su cabeza, aún se estaba acostumbrando a la noticia ella misma como para poder explicarle correctamente a alguien más lo sucedido.
— Ya no digas lo siento, no hay nada que las dos puedan hacer.
— ¿Qué vas a hacer, entonces? -Juvia alzó sus hombros para darle una probada a su helado, pues Gajeel estaba terminando con todo.
— Juvia le va a contar a Gray, él sabrá que hacer, siempre sabe...Juvia te deja, está muy cansada, así que esfuérzate para que todo te salga bien.
— Lo siento, realmente lo siento, Juvia. Descansa. Haré todo lo posible para que el evento sea todo un éxito.
— Juvia confía en ti. -Al terminar su frase colgó su celular para darle toda su atención a Gajeel.
— Cosas del trabajo. -Se excusó para volver a la conversación con su amigo.
— Lo entiendo, el trabajo a veces es una patada en el trasero. ¿Ya te sientes mejor? -La peli azul asintió con una sonrisa en sus labios.
— Gracias por recibir a Juvia.
— Siempre voy a esta ahí, Ocean. Recuerda que haría cualquier cosa por ti. Así sea robar un banco. — O dormir a los padres de Juvia para ayudarla a escapar, ella lo sabe. Gracias por todo lo que hiciste y sigues haciendo por Juvia. -La muchacha se levantó para con una gesto indicarle que fueran a casa.
— Es tu día de descanso, sigue durmiendo. Gray debe estar a punto de llegar para cambiarse e ir a su trabajo y ella quiere que la encuentre en casa. -El pelinegro asintió para acompañarla a la salida, caminaron juntos algunas cuadras, Gajeel sabía que haría cualquier cosa por su amiga, por ayudarla.
— No descartes la opción de ir a un psicólogo. -La peli azul asintió, no era nada lindo contarle sus problemas a otra persona, desenterrar todo lo que ella había tratado de quitar de su vida, pero no le parecía una mala idea.
— Juvia conseguirá uno bueno, puede que le ayude con los bebés. -El peli negro asintió para ayudarla a subir las escaleras del edificio, en la puerta de cada uno de los apartamentos correspondientes se despidieron, la jovencita fue directamente a la cama del muchacho para recostarse, estaba completamente agotada. Segundos después sintió como la puerta del apartamento se abrió, Gray había llegado.
— Juvia -Gritó algo molesto, la joven sintió como su corazón se detenía y rápidamente se sentó en la cama, el muchacho no era de los que gritaban sin razón.
— ¿Qué sucede? -El muchacho entró en la habitación para subirse encima de la cama y mirar seriamente a Juvia. — ¿Qué hacías con Gajeel? -Estaba completamente enojado, celoso y no entendía la situación porque se suponía que no se conocían. Juvia maldijo mentalmente, no le podía decir la verdadera razón por la que estaba hablando con él porque no lo consideraba el momento adecuado.
— Juvia salió temprano del trabajo porque no se sentía bien y pues lo encontró al lado de tu apartamento, el mundo es muy pequeño. Gajeel es un amigo de la infancia de Juvia. -El Fullbuster trató de controlarse y no dejarse llevar por la ira o los celos. Tenía que confiar en ella y sabía que Juvia no era de la que le decía mentiras.
— Júramelo, ¿Qué hicieron? ¿Un amigo de donde? -La peli azul rodó un poco en la cama para caminar como perrito y así llegar a él. Lo necesitaba tanto que lo abrazó para darse cuenta que él nunca se iría, que estaba allí para ser el padre de sus hijos y que nunca la iba a dejar.
— Juvia te lo jura, Gajeel era el antiguo jardinero de la casa de los padres de ella, solo salieron a comerse un helado. -No le estaba diciendo mentiras y se sentía tranquila porque Gray estaba allí, celoso, demostrándole que ella era muy importante en su vida.
— ¿Tus padres? Jamás me has contado sobre ellos. -La muchacha cerró la boca, no le iba a contar sobre ellos en ese momento.
— Están muertos, no tiene sentido hablar de ellos. -La chica se escondió más en el pecho de Gray, no quería hablar del tema.
— ¿No te sientes bien? ¿Estás enferma? -Gray acarició suavemente el cabello de la joven, sumamente preocupado, cayó en cuenta que era temprano y que ella estaba en su casa, además anteriormente le había dicho que no se sentía muy bien, se saltó lo importante por sus tontos celos.
— Juvia está algo mareada, le duele el estomago. -El peli negro abrió sus ojos, se separó de ella para levantarse de la cama como un jet.
— Ya te hago un agua de hiervas, te sentirás mejor.
— Juvia solo te quiere a ti. -La muchacha palmeó la cama para invitar a Gray a que se acostará junto a ella, el peli negro con visibles signos de protesta se acostó a su lado, la abrazó por la espalda y muy junticos se quedaron quietos en posición de cucharita.
— No me gusta verte enferma. -Admitió el chico que la veía más blanca que de costumbre. Lentamente Juvia tomó las manos de Gray para llevarlas a su vientre y dejar que la acariciara a ella y a sus bebés, la verdad y sus secretos podían esperar un día más, en ese momento solo eran los cuatro, aunque el Fullbuster pensaba que solo eran ellos dos.
Notas de autor
Hola hermosuras! fin del capítulo, bien en serio ya se acercan el descubrimiento de los pasados oscuros de estos dos, espero realmente que el capitulo les haya gustado. Recuerden que estamos en la recta final de esta historia, es triste, pero bueno FT también se va a acabar.
Jbadillodavila: Holis, no era un bebé, eran dos, casí tres segun Wendy. Muchas gracias por tu review, te mando un beso y un abrazo psicológico. Chau.
ZaDaBiA: Hola! muchas gracias por tu review, me encanta que te encante y espero que este cap te haya gustado demasiado y emocionado, te mando un beso y un abrazo psicológico. Bye.
Guest: Waaaaaa!
Lymar Vastya: Holis! Bien, sip, Gray y Juvia siempre pelean por cosas tontas pero en este cap estuvieron amorosos. El reto de Ultear es un challenge que Juvia debe superar para hacerle entender a la familia del peli negro que si lo merece, esas dos se van a odiar como perros y gatos. Natsu y Juvia están volviéndose más cercanos, se quieren muy en el fondo así no lo quieran aceptar porque saben que los dos son esenciales en la vida de Gray. La noche buena fue una buena señal para los dos, Juvia por fin está dejando sus miedos y está aceptando lo que siente en realidad, Juvia ama a Gray y se le puede ver hasta en los poros, ahora les falta una última prueba que superar, los pasados de ambos. Sip, Juvia está embarazada y de unos lindos gemelitos, los problemas en su trabajo vendrán después. Gracias por tu largo review, amo los reviews así de largos y profundos. Te mando un beso y un abrazo psicológico. Chau.
Rirukasabe: Hola! Te voy a confesar que no tengo ni idea quien es la modelo que me dices, acá no suena, la verdad no tengo ni idea. Sí, Juvia está embarazada y de gemelos, gracias por tu review, te mando un beso y un abrazo psicológico. Bye.
Natt Night: Holis, no sufras, disfrútalo y llora con la lectura, nee los pasados muy probablemente los conocerás en el próximo cap pero no prometo nada. Iba a sacar lo del viaje en este cap, pero bueno ya me había salido muy largo y decidí dejarlo para el otro cap. Sip, definitivamente está embarazada y Gray se morirá de felicidad, claro cuando pase todo lo que va a pasar, Juvia se decidió a confesar que ama a Gray, está avanzando y ya no tiene tanto miedo a aceptarlo. La historia terminará pronto, así que preparate, muchisimas gracias por tu review, te mando un beso y un abrazo psicológico. Chau.
Airyz00: Holis! sip dejé muchos indicios para que se dieran cuenta del embarazo de Juvia, claramente el cambio de método fue lo que causó todo, Juvia tiene miedo por sus bebés, pero se lo dirá a Gray. Natsu y Juvia ya se llevan mejor, es que los dos son esenciales en la vida del peli negro y deben entenderlo, además los dos no son tan malos. Por último, sí ese es un plan a futuro, Juvia está pensando en serio en su relación y más ahora que va a tener un bebé. Ultear y la Loxar se conocerán pronto, el duo explosivo. Gracias por tu review. Te mando un beso y un abrazo psicológico. Chau.
Nekonekodesu : 3 : Holis! Juvia no es capaz de hacerle eso al bebé, pero bueno menos mal que Gajeel y Wendy la hicieron caer en razón, no me abandones por tus estudios, más bien abandónalos y no a mí, neee, mentiras, gracias por tu review, te mando un beso y un abrazo psicológico. Bye.
Kaede Hiwatari Blueriver: Hola! Sip, la cosa se pone interesante con los bebés, pero Juvia quiere tenerlos o al menos ya le tocó afrontar lo que pasa. Sé que Natsu y Juvia ya se empiezan a llevar bien aunque se odien a veces, al final los dos son importantes en la vida de Gray. Espera el drama, ya va a venir, muchas gracias por tu review, te mando un beso y un abrazo psicológico. Chau.
