Fill me up inside

Lore-chan


-Tu, Yo, Él… Y-


Estaban todos allí, pasando una agradable tarde de primavera.

Mimi reía al ver que su hijo corría a duras penas entre Ken y Taichi que se pasaban la pelota entre ellos instando al pequeño castaño a ser más rápido. La risa del niño era tan fuerte, cuando no lograba alcanzar el balón y éste pasaba por su lado, que todos los adultos a su alrededor estallaban en carcajadas.

Yamato abrazaba a Hikari por la espalda y de vez en cuando bebía agua de una botella. Mimi por su parte conversaba con Miyako y de vez en vez le tocaba su vientre que ya comenzaba a mostrar al primogénito Ichijouji que venía en camino.

-Ken, quiere que nos casemos a fines de mes, para que no se me note tanto la "sorpresa" – dijo la pelimorada con un sonrisa.

-¡No quiero que te vayas! – Mimi hizo un puchero y se abrazó a su amiga con fuerza – ¡Te voy a extrañar tanto, Yols!

-Bueno, ni tanto… no seas exagerada – y miró a Taichi que jugaba con el hijo de la Tachikawa – hace ya varios meses que tienes compañía.

-Ni noviagzo me ha pedido, así que solo somos amigos… con ciertos derechos, pero solo amigos – dijo ella traviesa.

-Déjalo ir lento, Mimi – habló Hikari – cuando fue rápido, no funcionó. Déjalo hacer las cosas, esta vez, como se deben.

-Su principal problema es que es impulsivo – Yamato besó la frente de su novia – Y tengo que admitir que me ha asombrado que después de cuatro meses saliendo con Mimi no haya querido "formalizar"

Se quedaron en silencio hasta que la risa de Taichi Tachikawa los hizo sonreír.

-Quiero uno.

El comentario de Hikari Yagami produjo dos acontecimientos que ocurrieron en un mismo segundo. El primero fue el de Yamato, que habia bebido de su botella de agua y al oír el comentario de su novia devolvió todo escupiendo a Taichi Yagami que estaba a medio metro. Fue el hermano de Hikari el segundo acontecimiento, escuchó perfectamente a la castaña y en el momento que recibia el escupitajo de su amigo y cuñado, su pie tomó mal el balón que le envió Ken y se tropezó cayendo de espaldas al suelo.

-Pues yo te apoyo – Mimi trataba de aguantar la risa y habló lo más seria que pudo – así Taichi, el hijo de Yols y el tuyo trendrán una edad muy parecida y pueden ser amigos… como nosotras.

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Taichi entró con el pequeño castaño durmiendo en sus brazos mientras Mimi se aseguraba de dejar bien cerrada la puerta.

Desde que todos se habian separado: Yamato se fue con Hikari y Miyako con Ken a revisar el departamento al que se cambiarían en un par de días, que el moreno estaba callado. Aunque más que callado estaba pensativo. En cuanto estacionó el auto, él mismo se encargó de bajar desde la silla de seguridad al hijo de Mimi que ya dormía – los autos para el niño funcionaban como un potente somnífero – y lo abrazó con inusual aprensión.

Mimi no dijo nada, desde el dia en que ambos se conocieron tuvieron una conexión increíble. Si el Yagami no estaba, el Tachikawa preguntaba qué cuándo iba a llegar y Taichi siempre estaba preocupado del pequeño.

Pero, algo había y la trigueña apostaba porque era debido al comentario de su hermana en el parque.

Fue a la cocina y sirvió dos vasos con te helado, para cuando iba saliendo Taichi cogía su chaqueta y se acercaba a ella con la intención de despedirse.

-¿Nos vemos mañana? – preguntó luego de besarla suavemente en los labios.

-Mañana voy donde mis padres.

-Ah… ¿Quieres que los lleve? Digo, para que no anden en tren y lleguen más rápido.

-Preferiría que me dijeras qué es lo que te ocurre en vez de salir corriendo y evitarme – le extendió uno de los vasos a modo de invitación a hablar.

Taichi lo miró por largos segundos. Se rascó la nuca con exasperación, pero terminó aceptando el te helado.

Caminaron hasta el salón, Mimi se sentó en medio del sofa y frente a ella, en la mesa de centro, un complicado moreno.

-¿Entonces? – preguntó ella al ver que el otro no hablaba.

-Es complicado.

-Pues dilo como salga…

Tacihi sonrió de medio lado, ya que eso tampoco parecía ser fácil de hacer. Dejó el vaso a un costado, apoyó sus codos en las rodilas y sujetó su cabeza con ambas manos, de esa forma quedó a una altura menor a la de Mimi. La miraba desde abajo y recorría su rostro una mil veces, como si quisiera asegurarse de que sí, ella estaba frente a él.

-Te quiero – soltó y su contraparte sonrió con ternura. Ya se lo había dicho anteriormente y cada vez que lo hacía algo en su interior se revolvía alegre – Te quiero a ti y quiero a Tai y quiero… - bajó la cabeza y Mimi estuvo segura que lo escuchó reír – quiero estar contigo.

-¿ah? – no le había oído bien debido a que le hablaba al piso. Él alzó la mirada y le tomó las manos.

-Quiero estar contigo.

-Pero si estas conmigo, llevas conmigo cuatro meses.

Él negó con la cabeza.

-Hoy me di cuenta de varias cosas. La primera: Miyako y Ken en un par de días se irán de acá y quedarás sola con Tai. La segunda y estoy segura que lo sabes: Yamato le va a pedir matrimonio a mi hermana en cualquir momento, lo sé porque me pidió permiso – rio recordando el momento – y porque lo acompañé a comprar el anillo. Y Tercero y más importante: quiero definir lo que somos – Mimi iba a interrumpirlo, pero él levantó su mano pidiendole que esperase – Sí, te escuché, sé que se lo dijiste a Miyako hoy en el parque y también escuché a Hikari excusandome – acarició las manos de la castaña nervioso – y mi hermana tiene razón, viví todo tan rápido que quise ir lento, pero entre más lento iba más me desesperaba no poder llamarte como quiero llamarte frente a todos. Me trajiste de vuelta y eso te lo diré todas las veces que sean necesarias… Yamato se ha dado cuenta, Hikari, bueno y tus amigos también…

-Tambien son tus amigos, Tai – sonrió para él.

-Lo sé, es divertido comentar partidos de football con alguien que sabe – dijo refiriendose a Ken – y es relativamente entretenido recibir amenazas de muerte por parte de Yols si te llego hacer sufrir.

Ambos rieron, cuando Miyako Inoue queria ser el diablo en persona, lo era.

-A lo que voy – prosiguió el moreno – iba a irme porque quería pensar mejor las cosas, pero ¡Al diablo con todo! Te quiero a ti y lo quiero a él – indicó apuntando la puerta cerrada del dormitorio del pequeño Tachikawa – y ya que más da de seguir pensando… ¿Quieres ser mi novia?

-¿Te ibas a ir sin preguntarme eso? – Mimi abrió los ojos sin creerlo.

-Lo sé, lo sé… me comporto como un idiota. Pero creí que debía pensarlo un poco más… - se levantó de su lugar y caminó un par de pasos alejandose de ella - … No me quiero volver a equivocar – terminó murmurando.

-Y ¿Tu crees que a mi no me da miedo volverme a equivocar? – arremetió Mimi que también se levantó - Todos, absolutamente todos los hombres con los que he salido me han decepcionado, incluído tú, desde aquella vez en con vimos por primera vez.

-Ya te pedí disculpas por eso, Mimi. Una y otra vez… si es necesario pedirtelas nuevamente.

-¡No es eso a lo que quiero llegar! – habían comenzado a discutir sin darse cuenta. Su primera pelea en cuatro meses - ¿Crees que pidiendome ser tu novia, vas a alejar tus miedos? Porque siendo sincera si yo acepto serlo, no alejo los míos. Porque aunque me lo digas, aunque me lo jures… tengo terror a que me rompas el corazón. Porque contigo siento cosas que ni con el padre de Taichi sentí. ¡Y eso es lo que más miedo me da! ¡Sentir tanto!

-¡Yo también lo siento! Y ni ocho años de relación con Sora me hicieron temblar de la forma que tiemblo cada vez que te toco… siendo que aún no me das dejado tocarte de esa forma.

-¿Me estás pidiendo ser tu novia, para acostarte conmigo?

-¡NO! ¡MALDICION! ¡Entiendes lo que quieres! – protestó enojado.

-¡Entonces explícate bien porque no entiendo nada!

-Solo te pregunté si quieres ser mi novia…¿Quieres serlo?, porque si tu respuesta es positiva quiero que veamos la forma de que vivamos juntos, aquí o en mi departamento, que seamos una familia, ¡Por Kamisama! Quiero darle mi apellido a Taichi, quiero que tú lleves mi apellido… ¿Qué más debo decir para que entiendas que te quiero, que me enamoré de ti, de tu risa, de tu preocupación, de tus caprichos cuando me haces ir a esa tienda solo porque ahí venden helado de pistacho con chocolate, que amo a ese niño como si llevara mi propia sangre, y que sí, quiero acostarme contigo porque quiero que seas mía y de nadie más?

De tanto gritar sin detenerse, cuando al fin lo hizo su respiración estaba totalmente agitada. Mimi lo miró de pies a cabeza y, de pronto, ya no quiso gritarle de vuelta… caminó con velocidad la distancia que los separaba y lo tomó del cuello para acercarlo a ella y se lo devoró en un beso.

Desde aquel beso, donde su propio hijo los descubrió, su "relación" nunca había llegado a tercera base, quedaba en besos apasionados y manos locas que se tocaban mutuamente sus pieles por debajo de la ropa, pero nunca llegaron a la etapa final. Era casi un acuerdo tácito entre ambos, cuando veían que todo iba camino a lo otro, se detenían, con mucha dificultad, pero lo hacían.

Pero ahora, estaban besándose y tocándose con la intención de cruzar esa línea. Taichi la tomó de la cola con ambas manos y de un impulso la hizo subir hasta que ella le cruzó la piernas a la altura de la cintura. Caminaron, sin separarse ni un segundo mientras exploraban el interior de sus bocas como si fuera el primer beso que se daban. Llegaron hasta el dormitorio de la castaña y con uno de sus pies, Taichi la cerró de un golpe.

La dejó suavemente caer sobre la cama y a su mente vino el recuerdo de aquella vez en el love hotel, la recordó con su vestido, muy maquillada y con la espalda desnuda donde su camino de petales lo llevó a la perdición.

Besó su cuello a medida que las manos furiosas de ambos iban haciendo volar cada prenda hasta que no quedó tela que impidiera el contacto de sus pieles.

-No me voy equivocar – dijo Taichi contra su boca – porque tu eres mi segunda oportunidad, eres la persona que me llena por completo desde dentro hacia afuera. Qúedate conmigo, por favor.

-Quiero tu apellido – sonrió Mimi – quiero tus risas, tus chistes, tus gritos cuando ves los partidos que no logro entender, quiero todo de ti, Taichi. Me quedo contigo.

Y esa vez fue totalmente diferente y ambos sabían, por obviedad, porqué lo era.

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Mimi reía, los besos de Taichi en su espalda, especificamente en cada uno de los petalos que tenía tatuados le producían cosquillas. Las manos del moreno viajaban por las piernas desnudas de su novia y no lograba detener la obseción que tenía con ese maravilloso hanami.

-¿Por qué te lo hiciste? ¿Significa algo?

-Cuando era pequeña mis padres me llevaban todos los años a ver el hanami al parque Yoyogi, me encantaba ver como los petalos caían y quise hacer una réplica en mi espalda. Cuando mis padres lo vieron quedaron maravillados y dijeron que debieron haberme puesto Sakura en vez de Mimi.

-Mimi es un nombre hermoso – la dio vuelta para poder mirarla a los ojos y tras unos segundos le alzó las cejas con picardía – y tengo una ganas gigantes de tener ese hanami una vez más para mí.

Ella le acarició sus cabellos rebeldes y a diferencia de él lo miraba con seriedad.

-Vamos a tener que comprarle un buen regalo a Hikari para su matrimonio…

Taichi sonrió entendiendo a que se refería, la abrazó y sus manos traviesas se perdieron por algún lado entre las piernas de la castaña.

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No era lo que tenía planeado para ese día, nada de lo que habia pasado desde el dia de ayer lo tenía planeado. Sólo habia sucedido y era lo mejor que le habia pasado en mucho, mucho tiempo.

Taichi estaba ahí, sentado a la izquierda de Mimi. Frente a él estaban los padres de su novia y en la cabecera en una silla especial, su castaño favorito que no parecía tener ganas de comer yakisoba.

Los padres de Mimi lo recibieron con profundas reverencias y él hizo lo mismo para demostrar respeto para con ellos. Se suponía que solo los iba a dejar, no le gustaba que Mimi viajase en tren con el pequeño y a él no le costaba nada manejar un par de kilómetros si se aseguraba que su familia – que bien le sonaba esa palabra ahora – llevaba sana y salva a destino. Y fue cosa de bajar al pequeño Taichi de su silla para que corriera a la casa de sus abuelos gritando: "Abuelitos, tengo auto" todo porque al Yagami, en pleno viaje, le dijo que cuando creciera le enseñaría a manejar y le regalaría un auto.

Supo, más tarde que Mimi no les había contado de él y es que sus padres se habían vuelto un tanto ariscos con que su hija tuviera pareja, después de que el anterior la dejase sola criando a su hijo. Pero Taichi necesito menos de treinta minutos para que ellos se diesen cuenta de que él era muy distinto a aquel tipo. Las sonrisas y consentimientos aparecieron de un momento a otro. El señor Tachikawa le mostró orgulloso un fino sake que le habían regalado y le dijo que cuando no estuviera manejando, le darían el bajo. La madre de Mimi alagaba su curioso cabello y lo educado que era.

La familia de su novia era en extremo amorosa y atenta, y no pudo evitar hacer una comparación de cuando, casado con Sora, visitaba a Toshiko Takenouchi, eran almuerzos tensos; en cambio, en el que estaba ahora todo era risas, alegría, bromas y celebraciones de cualquier gracia que hiciese el nieto de los Tachikawa.

-Me gusta – dijo Satoe Tachikawa a su hija mientras ambas preparaban el postre – Además tiene el mismo nombre de mi bello Taichi. Es una señal. Hija, no lo dejes ir.

-¡Mamá! – exclamó, pero en realidad sonreía.

-A veces los primeros amores son para equivocarse y aprender, para ensayar más que nada, pero el segundo – suspiró y Mimi vio que su madre miraba de reojo a su padre que algo divertido le contaba al Yagami - … el segundo es el mejor.

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-Lamento si te sentiste incómodo o…

-¡Para nada! – sonrió Taichi sin apartar la vista del camino, miró por el espejo retrovisor y el pequeño Tachikawa ya dormía – Tus padres son geniales, no tenía idea que tu padre fue futbolista en su juventud. Y tu mamá cocina excelente… - miró a Mimi por un segundo – No tanto como tú, eso quiero dejarlo en claro.

-Tonto – rio ella y sintió la mano del moreno en su pierna desnuda.

-¿Quieren quedarse hoy conmigo?

-¿En tu departamento? – preguntó confundida. Muy pocas veces había ido allí – Sólo tienes una habitación, ¿Dónde dormiría Tai?

El Yagami sólo sonrió a modo de respuesta.

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Una hora más tarde, Taichi Tachikawa dormía en la esquina de la cama que daba a la pared, a su lado Mimi le acariciaba sus risos castaños mientras lo veía dormir. Sentía la mano de su novio tocando su estómago y apegaba su espalda a su pecho hundiendo su nariz en su hombro, regándole tiernos besos.

-Cabemos los tres, ¿Viste?

-Lo veo – torció un poco su rostro para poder besarlo.

-Podría acostumbrarme a esto todos los días.

-Con Taichi aquí, no podemos hacer ciertas cosas…

-Aquí no – susurró a su oído – pero el sofá es muy cómodo.

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-¡Te lo dije!

Taichi dejó que Mimi se acomodara en su pecho desnudo. Estaban en el sillón, sin ropa, solo tapados por una delgada manta.

-Vaya no pensé que fuese tan rápido.

Ambos miraban la foto que Hikari Yagami había enviado al grupo de whatsapp donde estaban los seis (Miyako, Ken, Hikari, Yamato, Taichi y Mimi) y en ella se podía ser su delgado dedo anular siendo adornado de un anillo con un piedra en su centro.

Miyako respondió a los minutos que encontraba injusto que ella aún no recibiera su anillo, siendo que ya estaba hasta embarazada, Ken guardó silencio a pesar de aparecer "En Línea". Taichi indicó que mas le valia al Ishida que cuidara a su hermana y de paso informó que su "novia" enviaba las felicitaciones correspondientes. Al rato, todo era locura… Miyako alegaba porque no tenia anillo, Ken trataba de calmarla diciéndole que en cualquier momento llegaría, que de todas formas se casaban fin de mes, Yamato no se daba por aludido y respondió que Hikari jamás iba a encontrar un hombre como él en todo el mundo. Después, todos felicitaron a la nueva pareja.

De: Hikari Yagami

Sería bonito que en vez de Taichi Tachikawa fuese Taichi Yagami.

De: Yamato Ishida

Dos Taichi Yagami en el mundo?, ¡No por favor! Con uno es suficiente. No vaya ser que a ese pobre angelito le caiga alguna maldición por llevar ese nombre junto a ese apellido.

De: Taichi Yagami

Te recuerdo que mi hermana lleva ese apellido, idiota.

De: Yamato Ishida

Le queda poco… un par de meses y será Hikari Ishida

De: Miyako Inoue

Pelean por estupideces, un apellido no es mejor que otro.

De: Mimi Tachikawa

Claro, porque Izumi no es lo mismo que Ichijouji, cierto?

De: Ken Ichijouji

¿ah?

De: Miyako Inoue

Bromas tontas, mi amor *Cara enojada*

De: Mimi Tachikawa

Bromas, Ken, Bromas

De: Taichi Yagami

Ya, por acá nos vamos… estamos "ocupados"

De: Yamato Ishida

Oh, acá también. Estamos celebrando, quizás te demos un sobrino pronto.

De: Taichi Yagami

Agradece que estás lejos, sino te rompería la cara.

Mimi le arrebató el celular al leer las fuertes palabras que estaba escribiendo a su cuñado y mejor amigo.

-Te dejas provocar por Yamato muy fácilmente.

-Si no hace feliz a mi hermana, lo voy a matar con mis propias manos… esa carita de rubiecito que no mata una mosca es solo la fachada de un desvirgador de inocentes hermanas.

La castaña rio con sorna, se levantó llevando consigo la manta dejando desnudo sobre el sofá a su novio.

Si supiera que Yamato fue el tercero, y caminó hasta la cocina en busca de un vaso con agua, pero no alcanzó avanzar ni la mitad cuando Taichi le habló:

-¿Mimi?

-¿mmh?

-Cuando yo dije que le daría mi apellido a Taichi, lo dije en serio.

Ella volteó sonriendo.

-Lo sé… algún día, más adelante seremos tu, yo y él bajo el apellido Yagami. Pero vamos con calma.

-¿Sabes que me gustaría tanto como eso?

Mimi ladeó su cabeza esperando su respuesta.

-Sakura Yagami.

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Queda solo uno.

Y se acaba

Lamento si hay horrores ortográficos.

Os quiero, os adoro

Nos leemos ;)