Gracias por sus rewiews, Pensé que solo en la pagina de amor yaoi tenia rewiews, pero bueno ojala les guste acá comienza el drama. (?)


Esa persona fue su primer amor, aquel quien admiraba haciendo que ese sentimiento brotara a algo más fuerte, incluso fue la primera persona por la cual sintió excitación alguna vez; Nijimura Shūzō, su senpai, su amigo, sin embargo esta persona tuvo que marcharse de su lado y jamás pudieron estar juntos de nuevo…


Despertó y estaba abrazando a su prometido con quien llevaba dos meses de convivencia, lo soltó porque no quería pegarle su resfriado incipiente. Miro la cabellera castaña y esos labios que moría por besar, adoraba el dulce olor de su chihuahua, era un aroma dulce, muy agradable si no fuese por su resfriado podría sentirlo a plenitud, quizás era idea suya, pero el olor de Kōki en las últimas dos semanas era más potente, o quizás no se había fijado adecuadamente en su olor.

Furihata despertó desperezándose y al ver al pelirrojo se sonrojo violentamente puesto que su sueño tenia a este de protagonista y no era un sueño para nada inocente, incluso debido a ello cierta parte de abajo también estaba "animada"

-Sei…

-Buenos días Kōki-Akashi tuvo ganas de pegar el cuerpo ajeno al suyo pero el castaño se levanto rápidamente- ¡Preparare el desayuno!

-Lo puedo hacer yo, no tengo problema.

-¡No! Digo, hazlo yo… ¡Iré a darme una ducha!

-Ve yo te haré un delicioso desayuno.-Le dijo con dulzura.

El chihuahua no sabia que hacer, era ya desde hace una semana que estaba así, tenía muchos sueños donde salía su prometido en todos ellos y todos eran con cosas sexuales y hace poco también se dio cuenta que expelía olor a celo por lo que la mayoría de la gente se acercaba a él. Si no fuese porque Akashi estaba resfriado quizás andaría más insistente con él que otras veces, lo peor es que él no le hubiese dicho que no, pero no quería en el fondo hacerlo simplemente por celo. Tenía que hacer algo, quizás en alguna tienda hubiese algo para no expeler tanto olor, no quería que su prometido lo notase, pero incluso el más mínimo roce lo excitaba, su cuerpo no podía dominarlo y ni siquiera el agua helada le estaba quitando la excitación que tenía en ese momento.

No tenía otra opción: Se empezó a masturbar, obviamente pensando en el pelirrojo, pues era la única persona que tenía en sus pensamientos de aquel modo. Tenía deseos por él pero no estaba bien, él quería que fuese un acto romántico, no solo por necesidad, pero sus pensamientos lo llevaron a Akashi cuando le practicaba sexo oral, en aquella mirada sexy que le dirigía aquella vez, su húmeda y caliente boca que intentaba amoldarse a su tamaño, necesitaba tanto a Akashi…Se vino reprimiendo un gruñido, al menos con eso podía apagar el deseo por unas horas o minutos, aunque mientras el celo durara se volvería a excitar demasiado rápido.

-Te demoraste en salir ¿Estás enfermo Kōki?

-Mmm si, un poco a decir verdad.

-Seguro te pegue el resfriado, lo siento cariño.

"Lo que yo quisiera es que me pegaras al cuerpo" El castaño sacudió la cabeza por esos pensamientos.

-Estaré bien Sei, te lo aseguro, de hecho comprare algunas cosas por si acaso ¿Quieres que te traiga algo en especial?

-Si te traes a ti mismo untado en crema estará bien para mi.

-Entonces algo para el resfriado.

-No cambies las palabras que dije.

-No lo hago.

-Quiero a Kōki untado en crema y devorarlo por completo.

-Para eso te tienes que sanar del resfriado bobo sino ni siquiera podrás empezar.

-Pues cuando sane será mejor que te cuides.

Por todos los tomates existentes ¿Tenía que decirle esas cosas cuando estaba en pleno celo? Sentía la cara ardiendo. No aguantó, quería al menos hacer algo.

-Sei yo…-Se relamió los labios el chihuahua- Creo que tengo ganas de hacerte lo mismo que me hiciste la otra vez…

-¿Qué cosa?- Sabia a que se refería el otro pero quería que se lo dijera.

-Sexo oral- Dijo con algo de vergüenza acariciando la entrepierna ajena por encima de la ropa. Akashi se descubrió las ropas que llevaba para que a su pareja le fuese más fácil hacer lo que quería hacer.

Al ver la entrepierna ajena Furi trago saliva le parecía algo grande, pero con el celo perdió la vergüenza y empezó a lamer la extensión de la virilidad ajena luego se la puso en la boca y empezó a succionar mientras trataba de moverse rítmicamente como su pareja le había hecho anteriormente con él, de alguna manera tener ese trozo caliente de carne en su boca lo ponía muy excitado y mas ver la expresión de su prometido complacido y jadeando de gusto…

Tocaron el timbre y aunque ambos querían seguir, sabía que debían parar, si no seguro y los pillan de nuevo. Furihata gruño insatisfecho, pero por una parte pensó que era mejor. Akashi se acomodo la ropa y miro a su prometido intensamente con mucho deseo guardado.

-¡Iré a comprar!-Menciono con las mejillas coloradas, agarro el dinero, las llaves y fue a abrir la puerta encontrándose con ese tipo alto de pelo verde y el amigo de este el azabache que siempre se reía-Midorima-san, Takao-san ¿Vinieron a ver a Sei? Pasen, yo ahora debo salir, pero volveré pronto.

Midorima y su compañero se miraron antes de seguir.

-¿No crees que estaba un poco extraño?-Pregunto el chico halcón.

-Quizás, aunque me parecía que…no importa, entremos.-Pensó que podría ser que estaba en celo, pero seguro era Takao que según le había contado hacia poco andaba en periodo de su celo.


Furi mientras caminaba se dio cuenta que la casa vecina, aquella que había planeado comprar para agrandar su casa y hacer una especie de hotel y que ya había sido comprada en esos dos meses, al parecer ya estaba terminando los arreglos para convertirse en una tienda de dulces por lo que se veía.

Había querido tanto esa casa para ampliar la suya, pero con Sei diciéndole constantemente que él lo mantendría no podía hacer nada. Suspiro largamente, quizás cuando regrese esa tienda ya estaría abierta, compraría un pastel.


Lejos, muy lejos de allí.

El padre de Akashi entrelazando sus manos en una pose pensativa digna de Gendo Ikari, aun recordaba la jugarreta que le había hecho el chihuahua hace unos meses atrás.

***/Flash Back/***

-¿CÓMO TE ATREVES A ENTRAR ASÍ EN MI OFICINA? ¡AHORA SI TE MATO PEQUEÑA BESTIA!-Le rugió aquel hombre al joven chihuahua que había encontrado al león con una mujer en un acto no apto para mentes sanas. La mujer solo atino a ponerse detrás del león.

-Su esposa me encargo especialmente que lo hiciera de esta manera me tomo bastante cariño al saber que salía con Sei, ella hacía tiempo que tenía sospechas de usted. Alex-san me dijo que si usted me hacía daño confirmaría sus sospechas sobre sus infidelidades.

El tipo se quedo de piedra allí mismo, el chihuahua había hablado rápidamente antes de que el hombre hiciera nada.

-¿Qué quieres para que no le digas nada?

-Ya debería saberlo Akashi-san.

-Eres una maldita rata…-Le extendió un papel que contenía el consentimiento, puso la firma y el sello Akashi a regañadientes.-Pero créeme no te saldrás con la tuya.

-Yo creo que ya lo hice...-Sonrió confiado aunque por dentro temblaba como nunca.

-Tsk! De acuerdo rata ladradora, solo espero que me des nietos sanos…

Furi se ruborizo un poco ante esa sugerencia pero solo asintió y salió de allí.

Luego cuando el hombre por si las dudas de que el chico no le hubiese dicho nada de lo que encontró allí, marco a su pareja, solo para preguntar que había conversado con este, pero resulta que su esposa ni siquiera conocía a Kōki en persona. El león apretó los dientes furioso ¡había caído en una maldita trampa de ese perro sinvergüenza!

***/Fin Flash Back/****

Pero el hombre sonrió, tenía su última carta, quizás no se separarían, pero le haría ver a ese inmundo chihuahua que no se burlaban de un Akashi así de fácil.


Allí estaba lo que buscaba: Pastillas para dejar de emitir demasiado olor a celo y bloqueador de olores. Vio otras cosas que estaban al lado y sonrió nerviosamente: Lubricante especial para cambiaformas animales y condones ultra resistentes. Hecho lo que necesitaba, pero después termino hechando el lubricante y los condones, puesto que nunca se sabía que podría pasar. Al menos Furihata al tomar esas pastillas ya no se sentiría tan acosado, muchos lo miraban y los más atrevidos se acercaban a saludarle o hablarle tonterías, tanto mujeres como hombres, humanos comunes, Alfas, omegas, clase s, todos atraídos por su maldito olor y eso que él era bastante normal, ni siquiera era alguien hermoso como Akashi.

Fue al baño de ese centro comercial y tomo inmediatamente una pastilla, lo malo es que su duración era relativamente corta y tenía que cambiarse las ropas pues estas aun contenían olor a celo. Al menos el olor sería relativamente menor y solo seria notorio si se acercaban demasiado a él.


-¿Has tenido un buen día Akashi?-Pregunto el chico rana acomodándose los lentes.

-Bueno, había comenzado bastante bien…-Iba a decir "hasta que llegaron" pero se calló simplemente.

-Toma-Le entrega un peluche con forma de gato- Consérvalo muy cerca tuyo, Sagitario está en la peor posición de la suerte esta semana.

El pelirrojo acepta el regalo, pero pensaba en Kōki que a él seguramente le gustaría algo así, así que lo dejó apartado.

-Midorima, ya te he dicho que yo no creo en esas cosas. Desde que te hiciste discípulo de Oha Asa no paras de coleccionar objetos raros.

-No son objetos raros son Lucky Ítems, ellos hacen que mi suerte cambie a mi favor.

-Lo que digas.-El azabache trato de no reírse por la cara que había puesto Akashi, pero de algún modo también le daba la razón los objetos de Midorima no tenían sentido alguno en verdad, mas parecía un viejito acumulador de basura, aun así Takao lo ayudaba a buscar el Lucky Item diario.

-En serio Akashi, ten cuidado, Sagitario no debe dejarse llevar por los impulsos, puede que todo te salga aun peor de lo que crees.


El local estaba abierto, Furi entro viendo que era un lugar bastante bonito como habían arreglado esa casa para convertirla en un negocio con unos colores bastante agradables a la vista. Los dulces olían delicioso y el castaño se fijo en un pastel de fresas y crema, pero a su lado uno de moras con crema, ambos pasteles se veían demasiado bien, no sabía cual elegir.

-¿Desea llevar algo?...Espera ¿Furi?

El mencionado alzo la vista y vio a un chico de cabello bicolor que ya conocía.

-¡Kagami-san! No sabía que eras tú quien había adquirido este local. Con razón todo huele tan bien.

-No sigas-Dijo algo apenado- Sabes que para mi cocinar siempre fue un hobbie, mi hermano Tatsuya me dijo que nos dedicáramos a esto, un amigo que se lesiono también estará aquí, ellos fueron a comprar unos ingredientes. Por cierto hueles a otro animal ¿Acaso encontraste una novia? Seguro es otra chihuahua, dijiste que eras algo intolerante a otros animales.

-Um, pues es un león y es macho su nombre es Akashi Seijūrō. Y no soy intolerante los demás me rehúyen a mí que es diferente.

-¿Del clan de los leones? ¿Cómo rayos le haces para tener novios así? Antes estuviste con el loco de Nash y ese tipo era peligroso también.

-Cállate, tú también fuiste mi novio un tiempo-Gruño un poco-Llevare el pastel de fresa.

-Ok, pero luego me cuentas como te va con ese sujeto, espero que te esté tratando bien.

-Si, de hecho mejor de lo que esperaría. -Sonrió sin pensarlo siquiera.


-Traje pastel ¿Alguien quiere? –Miro la sala donde solo estaba el pelirrojo jugando Shōji en solitario.- ¿Y los demás Sei?

-Se fueron, solo vinieron a dejarme un saludo-Se acerca a su pareja y le entrega el peluche que Midorima le había pasado a él –Para ti.

-Gracias Sei. -Sonrió contento abrazando con un brazo libre su regalo, puede que un peluche era algo un poco de niño para él, pero lo acepto porque venía de su prometido. –Iré a prepararte una infusión para tu resfriado ¿Está bien?

-Claro, extraño besarte Kōki, ya quiero que se pase este resfriado.

-Igualmente-Se fue a hacer el té y tocaron la puerta de nuevo, esta vez fue el pelirrojo a abrir llevándose una sorpresa.

-¿Nijimura senpai?


Horas después...

-Y bueno, al menos esos tipos recibieron una lección.-Dijo el de cabello azabache tomando algo de té mirando a Akashi quien lo escuchaba bastante interesado.

-Entonces no te a sido fácil la vida en Estados Unidos.

-¡Para nada! Pero, al menos creo que mi padre se recuperará, me gustaría tener una esperanza sobre ello.

Furi servía té y pastel escuchando también el relato, pero no podía concentrarse en lo que decían, más concentrado estaba en ver la expresión de su prometido, le molestó demasiado ese rostro tan emocionado al hablar con esa persona. ¿Acaso estaba celoso? Pero era extraño ¿Por qué ahora le molestaba tanto? Si fuese Midorima u otro con quien hablase no le molestaría, pero sentía que las entrañas le hervían, era una sensación en el pecho de reclamar lo que era suyo. Ojala esa persona se marchara pronto de allí.

-Que torpe, manche mi ropa con la crema del pastel, estaba tan concentrado conversando que ni lo note.

-Le prestare una camisa mía, espero que no le quede demasiado pequeña.

-Muchas gracias Furihata-kun, pareces ser un buen chico para Akashi.

-Kōki es perfecto.

-No, no lo soy.-Trae una camisa- Para usted Nijimura-senpai.

El mencionado se empezó a sacar la camisa manchada y Kōki se dio cuenta que su prometido miraba mucho a Nijimura cuando se saco la ropa de arriba y se cambio. Lo cual irritó al chihuahua demasiado.

-¿Qué hora es? –Consulto su reloj este ultimo ¡Rayos es muy tarde! No podre regresar a mi hotel ¿Qué tal si…?

-Conozco un buen amigo que lo puede alojar en su casa cerca de aquí-Dijo de manera apresurada Furihata.

-Kōki ¿No crees que es mej…?

-Si, yo mismo iré a dejarlo.

-No se preocupen, iré por cuenta, lamento causar molestias.-El castaño le paso la dirección indicada y Nijimura se retiró. El mayor se dio cuenta de que era mejor no meterse demasiado en entre esos dos, se notaba que el joven prometido andaba en celo, lo cual hacia que se volviese más posesivo con su pareja y el que fuese un chihuahua solo hacia más peligrosa la ecuación. Pero al menos hizo lo que le ordenaron después de todo.


Akashi miro muy molesto a su pareja. Pero este simplemente se comía su resto de pastel sin mirarlo en absoluto

-Fuiste muy descortés Kōki, podría perfectamente Nijimura haberse quedado a dormir aquí.

-No me importa.-Dijo también irritado.

-¿Puedes decirme que te pasa?

-Me molesta que lo mires así como lo estabas mirando hace un rato, sobre todo cuando se cambio la ropa, parece que realmente te atrae ese sujeto ¿No es así?

-Bueno, fue un amor de infancia y…Espera ¿Estas celoso?

-Cualquiera se pondría celoso si se fijara en la manera en que lo mirabas.-Gruño rabioso recordando el hecho, no podía calmarse fácilmente.

El león se acerco a su pareja y le acaricio suavemente los hombros.

-Tranquilo, mi prometido eres tú y eso no cambiará.

Sin embargo no se esperaba a que el otro reaccionara y lo empujase contra el suelo casi con violencia sentándose sobre sus piernas.

-Hagámoslo-Resoplo irritado –Unámonos de una vez.

Continuará…