Nuevo capitulo, ojala les guste.


-¿Qué?-Akashi parpadeo por el sorpresivo ataque de su novio, además esa petición-¿Quieres hacerlo? Pero te contagiaría el resfriado, no es que no tenga ganas créeme pero en serio ¿Realmente quieres?

Furihata empezó a restregar el trasero contra la entrepierna ajena, a través de las ropas de cada de cada uno, el de ojos rojos se sorprendió de ese acto, pues no se esperaba para nada que hiciera eso, incluso se le escapo un jadeo fuerte que no pudo controlar.

-No me importa, necesito dejar de sentir esta inseguridad que siento.

-Kōki, no debes de sentirte así, yo soy completamente tuyo.

-Es que no me basta con solo oírlo. -Sintió las manos blancas de su prometido en su trasero haciendo que se pusiera bastante nervioso, sobre todo porque se estaban metiendo debajo del yukata y la ropa interior que llevaba.-Realmente quiero…-Se sintió un poco aterrado cuando sintió los dedos ajenos acariciar por encima de su pequeño agujero, aunque su mismo celo le pedía continuar, nunca lo quiso hacer de aquella manera.

-Estas muy nervioso demasiado para que realmente estés dispuesto, es obvio que no quieres, solo lo pides porque estas celoso.-Lo dijo con una sonrisa tranquila- Eres adorable.

El cachorro se levanto enfadado separándose de esa posición de manera brusca y tomando las piernas ajenas pegándolas a la cintura propia y empezó a restregarse él contra el trasero de Akashi y lo miro serio.

-No soy adorable, tengo muchas ganas y si no lo hago es simplemente porque quería que fuera cuando hubiese un sentimiento fuerte entre ambos. Pero creo que a ti poco y nada te importa eso.

-De hecho si me importa Kōki, no pongas palabras en mi boca que yo no he dicho. –El roce en su trasero le hizo ruborizarse un poco, el chihuahua estaba bastante duro y no dejaba de rozarse contra él, el supuso que estaba excitado pero no tanto.-Pero estas haciendo esto por las razones equivocadas.

Gruño de manera molesta sin hacerle caso a lo dicho por su pareja y empezó a repartir lamidas y chupones en su cuello que eran bastante estimulantes había que decirlo. Era suficiente, no estaba bien esto y Seijūrō lo tomo de los hombros y lo empujo para que el castaño cayera sentado.

-Kōki, cálmate-El mismo estaba agitado, por poco se deja llevar por su chihuahua- ¿Qué tal si planeamos hacer esto bien? No quisiera que nuestra primera vez sea así, los celos te están descontrolando, deberías dejar de ser tan desconfiado.

-Si, los celos…Son estúpidos. –No podía si no sentirse rechazado por parte de su prometido.-Ya dejémoslo, es tarde y debemos descansar.

-Mañana podemos hacerlo en calma, digo, si es que aun quieres hacerlo. Es posible que mañana me sienta mucho mejor de mi resfriado.

Tuvo ganas de gritarle que se fuera al diablo, pero sabía que todo eso venia en el pack del celo, no podía, no quería ser malo con Sei. Lo mejor era callar, pero ¿Por qué le dolía tanto que el otro lo apartase de ese modo?

-No te preocupes por eso. Tomate las medicinas para el resfriado, no quiero que empeores.-Le dio su primera sonrisa fingida que el pelirrojo noto antes de desaparecer en la ducha y desquitarse en el agua helada que no le ayudaba a enfriarse en lo absoluto.


Al día siguiente el león había despertado con muy buen ánimo, al parecer ya estaba mejorado de su resfriado, parpadeo buscando a su pareja en eso encontró una camisa color celeste, si no mal recordaba Nijimura usaba una celeste ese día. Por curiosidad más que nada agarro la prenda y sintió un olor demasiado bueno, demasiado estimulante, delicioso. No recordaba que su senpai oliera tan bien, casi sin darse cuenta estaba toqueteándose mientras olía la prenda cada vez más cerca de su nariz, comenzó a masturbarse...

-Nijimura-senpai…-En cuanto el nombre salió de sus labios se dio cuenta que estaba haciendo una estupidez y arrojo lejos esa prenda. Era un imbécil ¿Qué pensaría su prometido si lo veía hacer eso? Sin embargo el no sabía que el ya lo había visto desde afuera de la habitación.

Una, dos, tres lagrimas rodaron por aquel rostro del cachorro de chihuahua, dolía mucho que por aquella persona por la cual estabas empezando a sentir cosas tan fuertes pensara en otro, en realidad que era un duro y afilado puñal en el corazón.


-¿K-Kagami -kun? –El peliceleste había ido a visitar de improviso a Akashi y Furihata cuando vio la tienda, pensaba en comprar algo de comer para llevarles viendo que la persona por la cual se había fijado y pensaba que no volvería a ver vivía justo al lado de sus amigos.

-Oh, Kuroko… ¡Kuroko!- Se sorprendió el de cabello bicolor- No pensé que volvería a verte de nuevo. Pero me alegro de verte ¿Qué tal todo?

-Yo tampoco lo esperaba la verdad. –Se quedaron viendo sin decirse nada, a pesar de que se conocían casi nada había algo especial que les hacía sentirse atraídos el uno al otro.

-Te invitare un pastel y un batido de Vainilla, pero solo esta vez porque si mi hermano Tatsuya se entera que te los di gratis se pondrá bravo y no sabes cómo puede ser un lince enfadado son terribles.

-Pero tú también eres un felino fuerte según tenia entendido de tu parte.

-Si, un tigre, me extraña que lo recuerdes a pesar de que paso bastante tiempo.

-Yo siempre recuerdo las cosas de quienes me importan Kagami-kun.

El pelirrojo se ruborizo levemente.

-Ya…ya veo.


-Tome una decisión y planeo trabajar en la pastelería y dulcería vecina, no me importa si no estás de acuerdo.

-Kōki, no es necesario que lo hagas, yo puedo mantener a ambos.

-No quiero ser dependiente de la gente, no me importa tu dinero, prefiero ganarme las cosas por mí mismo.

-Puedes trabajar siendo mi mano derecha con mis empresas.

-No gracias, la vida de los empresarios grandes no es lo mío.

-¿Quieres seguir viviendo de manera humilde aun cuando nos casemos?

-No hay nada de malo en ser humilde, es mejor así…que un hipócrita millonario que te dice que le perteneces solo a él y se masturba pensando en alguien más.

-Te diste cuenta-Trago saliva, no era una pregunta.

-Dime Akashi-san - El castaño lo miro fijamente bastante serio- ¿Cómo quiere que confíe en usted cuando hace cosas como esa? ¿Cómo espera acaso que algún día me case con usted?-Alzo la voz un poco al último, demostrando que estaba bastante irritado- Lo mejor es cortar de raíz esto.

-Kōki yo…

-¡Nijimura -senpai se va hoy a Estados unidos Akashicchi!-Llego el modelo rubio de improviso a la casa. Furihata gruño ¿Por qué la mayoría de la gente entraba a su casa como quisiera? Iba a tener que hacer una puerta con un buen seguro donde solo él pueda entrar o salir como quiera.- Hola Furihatacchi, lamento entrar así de pronto pero es que tenía que avisar. ¡Él quiere hablar contigo antes de irse Akashicchi!

-Bien entonces vamos-Miro a su prometido-A la vuelta arreglare todo Kōki, lo prometo tú no te separaras de mi.-Dicho esto se fue rápidamente de la casa seguido del rubio.

-Dices eso…pero vas raudamente por verle a él-Mascullo mientras se quedo solo en esa casa. Ya no quería confiar en ese pelirrojo.


-¿Y qué te parece la especialidad de la casa?

-Cocinas muy bien Kagami-Kun, este pastel de granadas esta delicioso.

-No es nada, me vas a apenar con esos comentarios tuyos.

El joven fantasmal tomo un pedazo de pastel con el tenedor para darle de comer al tigre quien a pesar de que eso se podía ver como algo embarazoso abrió la boca y comió, justo en ese momento entro un pelinegro bastante sensual con un lunar al lado de su ojo que traía con él a cierto chico de cabello de melena y de color lila que Kuroko ya conocía.

-Mira Taiga a quien me encon-Miro la escena parpadeando-¡TAIGA! Espero que ese pastel que estaban compartiendo no sea uno de granada ¿Lo es?

El de cabello bicolor asintió.

-¿Qué tiene de malo?-Frunció las cejas el tigre- ¿Acaso era de un pedido especial?

-¡No es eso! ¿No has escuchado nunca las leyes del clan de los tigres? Quien comparte la granada que sea del clan con otra persona está destinada a estar comprometida con esta. En resumen este chico –Apunta al peliceleste- Es ahora tu prometido.

El tigre y el fantasma se miraron, cada uno tan asombrado como el otro ante esa revelación.

-Felicidades Gami-chin y Kuro-chin-Dijo el oso comiendo una paleta.


Cerca de un aeropuerto.

-Gracias por todo Akashi, espero no haber provocado problemas ayer.

-No claro que no.

El de cabello azabache frunció la boca, sabía que el pelirrojo mentía, aun así tenía que hacer lo que le habían mandado, así que abrazo fuertemente a Akashi contra su pecho. No quería hacer nada de esto pero tenía que hacerlo.

Akashi se dio cuenta del descarado acto de su senpai, cuando eras abrazado así por una persona era para que sus olores estimulasen al otro y terminasen copulando. Pero el de ojos rojos no sintió atracción hacia el otro en lo más mínimo. Ese olor no era el que había sentido en esa camisa, incluso el olor que sentía ahora le provocaba incluso repulsión. ¿Qué estaba pasando?

Aparto al mayor de manera algo brusca mirándolo enojado incluso gruñéndole.

-¿Qué se supone que hace? Yo tengo un prometido y es Furihata Kōki.-Enseño los dientes de manera irritada.

El mayor suspiró, en parte se alegraba de esa reacción de parte del otro.

-Lo siento mucho en verdad, tu padre fue quien me ordeno cometer esto. En realidad que no quería, pero dijo que había encontrado una medicina muy costosa para mi padre y necesito salvarlo ¡Sabes que mi padre siempre ha sido mi prioridad!

Akashi se sintió un completo idiota.

-Dile gracias de mi parte a Furihata quien me devolvió bastante temprano la camisa que se me quedo en tu casa y que gracias por lavarla…Lo siento mucho, en verdad-Miro la hora- Mi vuelo sale ya así que adiós Akashi, espero que seas feliz.

El pelirrojo no atino a decir nada, solo se quedo pensando: La camiseta de su senpai era de manga corta y la que estaba en casa era de mangas largas… No podía ser. Realmente no lo había notado para nada ¿Tan estúpido había sido? Esas reacciones de su cachorro eran exactamente las del celo y como estaba resfriado no lo había notado en absoluto. Se mordió un labio tan fuerte que lo hizo sangrar.

Kōki tenía todo el derecho de odiarlo.


Había corrido desesperado por llegar a la casa, incluso fuera de esta había un ligero hilo de fragancia, la casa estaba impregnada del aroma dulce de Furihata, pero claro había sido tan imbécil y se había dejado llevar tanto por la vista que había hecho estupideces todo el tiempo, entro a la habitación donde estaba el castaño, en esa habitación el olor delicioso lo hizo estremecer por completo, pero no, tenía que ser racional aunque simplemente el olor a celo de su prometido hacia que quisiera abalanzarse sobre él y no tener compasión. Incluso tuvo que taparse un poco la nariz.

-Hueles a ese sujeto.-Dijo el castaño antes siquiera de que Seijūrō se acercase a él.- ¿Qué paso? ¿Se besaron?

-No Kōki, el me abrazo, pero no me paso nada cuando lo abrace-Quien le escuchaba se volteo ligeramente frunciendo el ceño- Escúchame, puede que me haya dejado llevar en la mañana, pero me di cuenta que el olor que sentía y que me había llevado a tocarme era el tuyo, tu aroma es el único que me provoca de esa manera incluso ahora me es difícil contenerme. Debí notar tu celo antes.

-Eso no quita el hecho de que pensaras en otro mientras te masturbabas. –Le dijo de manera seria.- Además ya me rechazaste cuando yo quise que lo hiciéramos ¿Crees que voy a querer tener un acercamiento similar de nuevo? Así que vas a tener que contenerte todo lo que puedas porque cuando reprimí este olor no te dabas cuenta de nada, pues ya no pienso reprimir nada.

El pelirrojo abrazo a su pareja, pero este lo aparto de un empujón gruñéndole casi amenazadoramente.

-¡No me toques! ¡Esas oliendo apestoso a ese perro doberman! -

-Me bañare entonces, Kōki, en serio, perdona por ser un idiota.

-Solo vete Akashi-san.

Que su prometido le llamase por su apellido le dolía tanto en el corazón.


Después de bañarse el pelirrojo fue a buscar al castaño quien estaba cocinando tranquilamente.

-No vengas a abrazarme o algo así, estoy cocinando y puedo cometer un accidente.

-No hay problema ¿Haces la cena?

-Solo la mía, tu puedes hacerte lo que se te dé la gana.

-Pero me gusta lo que Kōki cocina, no me importa lo que cocines, sé que me gustara mientras lo cocines tú.

-¿Ah sí? –Sonrió amplio-Pues te cocinare algo especial para ti Akashi-san.

-Dime Sei. Extraño oírlo de tus labios.

-Lo siento, pero aun no quiero AKASHI-SAN

Y de nuevo esa punzada en el corazón tan molesta. Se fue a sentar mientras esperaba a que el chico terminase su labor.

-Listo, espero que te lo comas todo Akashi-san –Sirvió los platos donde comería el pelirrojo, solo habían wakame y pimientos rojos.

-Kōki esto…

-¿Te gusta? Lo hice con mucha dedicación.

-Sabes bien que el wakame lo odio.-Dijo de manera sincera.

-Y tú dijiste que te comerías lo que fuera que te diese ¿Acaso también mentiste con respecto a eso?

-Me lo comeré-Y así lo hizo soportando el mal gusto y las ganas de vomitar al comerlo. La comida que comía en cambio su prometido si se veía bastante bien, termino de comer y tragar lo suyo limpiándose adecuadamente. Asqueroso, realmente sabia asqueroso, pero no soportaría que su pareja lo tratase de mentiroso.

Furi lo miro realmente admirado por aguantar, pues le había servido un plato enorme y este lo había devorado todo.

-Ahora yo…-Se desmayo Akashi y el que despertó fue su otro yo el de los ojos heterocromaticos. -¿Qué paso Kōki? Traes mala cara ¿Te hicieron algo malo?

-No paso nada…-Miro hacia cualquier lado enojado-Supongo que tu también estas enamorado de Nijimura senpai ¿No?

-¿Qué?-Miro fijamente a los ojos del castaño para asegurarle que hablaba con franqueza tomándole el rostro suavemente -No sé Oreshi, pero para mí siempre fue como mi senpai y nada más. Lo admiraba. Quien quiero yo es a Furihata Kōki.

-No sé si creerte.

-Pues que mi otro yo te decepcione no significa que yo haga lo mismo.-Tomo las manos de Furihata y se las beso-Te protegeré de todo, incluso de mi mismo.-Dijo esto y atrajo al castaño a sus brazos donde este empezó a humedecer las ropas del pelirrojo sin poder contenerse más. Tenía tanto miedo de volver a confiar en alguien.

Bokushi a pesar de que el olor de su compañero era lo suficientemente fuerte para volverlo loco de deseo solo acaricio sus cabellos y beso su frente. Oreshi había cometido un error, pero él no lo haría, quizás ya era hora de arrebatar definitivamente el puesto a este.

Continuara...