Capitulo siete, espero que les guste y si les gusta dejen comentario por Jebús (?)


Mostró la sonrisa más amable que pudo a la clienta que le miraba con deseo al sentir el olor a celo del joven castaño.

-¿Desea llevar alguna cosa en especial?-Pregunto de manera amable.

-¿No te puedo llevar a ti?

-Yo no soy un dulce, así que lo siento la respuesta es no-Parecía que la gente que venía solo quería coquetear con él. Aunque trataba de ser amable a veces le sacaban de quicio.

-Furi, yo creo que deberías tomarte un descanso-Salió un hombre bastante alto castaño como él pero con un aire que se veía fresco y agradable, era un canino también: un Terranova para ser más precisos un perro característico de ser amable pero bastante protector.

-Es que me gusta trabajar Kiyoshi-senpai.

-Pero tampoco te fuerces tanto, el exceso de trabajo es malo y creo que con tu olor traes a demasiadas clientas, está bien si te tomas un descanso.

-Gracias.- Se fue a la cocina a preparar un jugo para los demás cuando los vio: Al parecer Kuroko y Kagami tenían una pequeña discusión.

-¿Porque no lo dices de frente Kagami -kun? No estoy molesto créeme, pero dime ¿Era necesario hacerme comer un pastel para quedar unido a ti?

-¡Kuroko no es lo que piensas! ¡Te juro que tampoco sabía que era parte de la tradición!

El tigre miro a Furihata que se los había quedado viendo.

-¡Furi dile que yo no haría algo semejante! Kuroko cree que le di ese pastel de granada a propósito para quedar unido a él.

-Sé honesto Kagami-kun.

-Créele Kuroko, él no es capaz de eso de hecho Kagami a veces peca de ingenuo al punto de ser idiota.

-¡Oi! ¡¿Se supone que me estas defendiendo?!-Dijo algo irritado el tigre.

-Um puedo preguntar ¿De dónde se conocían antes ustedes dos? –Pregunto el chico de pelo celeste.

-Fue mi ex novio un tiempo-Respondieron Furi y Kagami al mismo tiempo.

El peliceleste frunció un poco el ceño al escuchar eso.

-Furihata-kun ¿Has pensado en como reaccionara Akashi-kun si se entera de que estas trabajando en un local con uno de tus ex novios encima con tu celo expuesto? Al ser un animal pequeño despides tres veces lo que haría una especie normal, es peligroso.

-El no tiene porque enterarse de nada, a menos que tú se lo digas. ¿No me digas que estas celoso? Kuroko, el prometido de Kagami eres tú. Y ahora estás viviendo con él en este sitio ¿no?

-Aun así creo que deberías mantener distancia. No quiero que se les ocurra revivir momentos del pasado.

Kagami y Furihata se miraron y luego se rieron negando completamente.

-¡¿Qué es tan gracioso?!

-Que pienses algo así, es absurdo, Kagami es como un hermano para mí por eso rompimos la relación por que nos vemos más como parientes que como algo más.

-Y-ya veo…

Entro el lince y el oso de pelo violeta que venía ahora seguido a la tienda a comer dulces.

-Supongo que debo darte las gracias Kōki, gracias a ti las ventas se han disparado…

El castaño se puso algo incomodo, el único que le llamaba por su nombre era su prometido

-…Pero creo que deberías bloquear ese olor tuyo, hace que las personas incluso se enfoquen en tener sexo con quienes tengan más cerca-El del lunar parpadeo un poco incomodo-Además nos hace falta un cocinero más, si recibimos más pedidos colapsáremos al tener tanta gente atraída por culpa de tus hormonas alteradas.

-Yo me ofrezco Muro-chin-

-Bien, pero espero que no te comas lo que hagas Atsushi.

-No lo haré. Lo prometo Muro-chin.


Despertó sobresaltado, últimamente en las semanas de ese mes no podía hablar mucho con su prometido porque Bokushi se tomaba el lugar casi todo el tiempo y no podía hablar mucho con este, además Furihata lo evitaba o le respondía cortante, incluso para evitar que el pelirrojo le abrazara a la hora de acostarse se ponía a dormir en su forma animal. Miro a los lados buscando a su pareja pero no había rastros de ella en ningún lado ¿Dónde estaría?

Sintió un ladrido a sus pies de manera ruidosa haciéndose notar.

Akashi miro hacia abajo y vio a un pequeño perro chihuahua color café.

-Así que te piensas quedar con esa forma ¿Realmente no quieres conversar conmigo?

El perro se quedo mirando al humano gruñéndole de mala gana, pero se distrajo con un ruido y salió al patio ladrando.

-¿Tanto me odias Kōki?


-Ya averigüe algo sobre las panteras Aominecchi

-¿Si? ¿Y qué descubriste Kise?

-Que tienes que preservar la raza con un león o un tigre si no tus parientes pueden buscar para eliminarte, no les permiten mezclarse con ninguno que no sea un felino por una especie de guerra entre clanes felino y canino que hubo hace unos años atrás y donde la más perjudicada fue la de la pantera.

-Eso me parece una estupidez Kise ¿Por qué por algo del pasado joden el presente de los demás?-Se rasco el cabello- Además si quiero meterme contigo no espero la aprobación de nadie.

-¿Eh? –Parpadeo el rubio no estaba seguro de escuchar lo que escuchó último.

-¡Nada! ¡Mira esa nube!

-¿Qué tiene esa nube?-Dice el rubio mirando y después dándose cuenta que el moreno ya no estaba-¿Aominecchi?


Horas después.

-¡Kōki! ¡Te dije que era peligroso! ¡No quisiste volver a tu forma normal incluso si te ahogabas en el agua! –Resoplo totalmente mojado al meterse al pequeño lago que había en el patio para rescatar al chihuahua un poco molesto sosteniendo al animal en brazos que forcejeaba por salirse de los brazos ajenos gruñendo y moviendo las patitas incluso mordiendo las manos ajenas haciéndolas sangrar. -¡Ay! ¡Kōki no muerdas tan fuerte! –El perro le gruño furibundo.

Akashi tomo firme al perro de una forma en que no le mordiera.

-¡Ya basta! –El animal hizo un ruido asustado al oírlo- Sé que cometí un error grave, pero Kōki te extraño mucho, extraño hablar contigo y escuchar tu voz, realmente me haces falta… por favor, dime que me extrañas ,yo te necesito tanto más de lo que puedas imaginar.

-¿Qué haces hablando con un perro Seijūrō?-Ahí estaba el castaño que había llegado de trabajar. Un poco extrañado de ver a su prometido mojado y hablando con un perro.

-Kōki…-Miro al perro que sostenía en sus brazos-Me confundí pensé que eras tú.

-Bueno, se parece un poco… pero es de la vecina a veces se mete a mi casa y-Miro los ojos rojos de su pareja y cambio la expresión a una más seria-Ah, eres tú.

-¿Por qué te molesta tanto que sea yo?-Dejo al perro en el suelo y se acerco al castaño queriéndolo abrazar pero este lo detuvo, tomándole las manos preocupado sinceramente.

-Te dejaste morder, Akashi-san yo nunca le mordería de ese modo, por más que estuviese enojado con usted. –Miro esas heridas eran bastante profundas, los chihuahuas solían ser bastante agresivos con los desconocidos- Quisiera que tome un baño, para poder curar sus heridas adecuadamente como corresponde ¿Lo hará?

Asintió y lo hizo, se dio una ducha rápida y se cambio a unas ropas más ligeras. No quería demorar mucho, pues sentía que Bokushi quería salir y no lo dejaría, quería tener aunque fuese un momento breve con su prometido.

-Akashi -san venga conmigo - Tomo una de sus manos la más dañada y empezó a lamer cariñosamente aquellas heridas- Lo bueno es que nuestra saliva es buena para sanar, ahora lo vendare.-Con cuidado, puso unas vendas en las áreas lastimadas cubriéndolas, luego repitió todo el proceso con la otra mano, Seijūrō no dejaba de ver a su prometido, era tan dulce como con tanta dedicación le cuidaba. –Y ya está.

Esa linda sonrisa, tan pura, tan dulce, quería tocar esos labios. Sin poder resistirlo más lo beso cariñosamente acariciando sus labios con los ajenos y al principio fue correspondido, lo cual le hizo ir más entusiasta con el beso tomando a su prometido de la cintura, más este lo rechazo apartándolo no muy fuerte.

-No, Akashi-san, yo aun no le perdono.

-Hare lo que sea para ganarme el perdón tuyo Kōki, lo necesito. Se apoyo leve en el hombro ajeno aspirando el delicioso olor que su pareja desprendía…tengo que hacerte saber mis verdaderos sentimientos.

-Akashi-san…-El castaño sintió que el corazón se le saldría del pecho tenía miedo e inseguridad por lo que le diría el pelirrojo.

-Kōki yo- Perdió la conciencia y apareció Bokushi- Perdón si te he dejado solo tanto tiempo, me quede dormido, espero que no te haya hecho pasar un mal rato mi otro yo.

Niega, aunque por primera vez algo molesto de que el otro yo de Akashi apareciera, no es que no lo pasara bien con él, de hecho en esas semanas el de ojos heterocromaticos le había llevado de viaje, se habían divertido mucho y prácticamente le había distraído bastante, pero no quiere que por presencia de uno desaparezca el otro, por ambos siente las mismas cosas porque para él son parte de la misma persona.

-¿Y qué has pensado en lo que te dije Kōki?

-No quiero mudarme, me gusta esta casa y mucho.

-Pero es solo temporal hasta que la amplíen. ¿No crees que es lo mejor para nosotros si es que en el futuro tendremos cachorros? Me gustaría que practicasen deporte y que sean fuertes y para eso se necesita un espacio más amplio, además que aprendan de música ¿No te gustaría que tocasen el piano o el violín? Nuestros hijos deben ser inteligentes. –Aunque la verdad sus intenciones eran meter al castaño en su mansión y que vivieran allí por siempre.

-Pero sin quitarles su infancia. A veces me da miedo que no les dejes vivir una niñez normal por como suenas.

-Perdón por eso, tratare de no ser muy duro cuando eso pase. Pero bien ¿No crees que por ese motivo nos debemos cambiar de casa? –Le acaricio con ternura en el mentón.

-Aun no tenemos hijos y es muy luego, además estoy trabajando y me es cómodo no tengo que tomar ningún trasporte.

-Nunca sabemos cuándo podemos tenerlos-Lo tomo de la cintura y lo obligo a sentarse encima de sus piernas-Por lo que sé aun no se te pasa el celo, puede que ahora no quieras, pero puedes cambiar de opinión.- Lo beso suave en los labios sin que el castaño se opusiera- Además yo también te deseo mucho -Acaricio el trasero ajeno y puso una de las manos de su pareja directamente en su entrepierna-Además si es por ese trabajo, pueden ir a dejarte en uno de mis coches.

-Pero…-Sabia que su pareja tenía razón, aun el deseo estaba demasiado fuerte y quería, que su pareja lo deseara no hacía más que sus motivos para un no flaquearan. No aparto la mano de la entrepierna ajena, incluso la estaba masajeando mientras sentía las caricias en su trasero. Todo su cuerpo le gritaba que se dejara llevar por el instinto y que hiciera lo que tuviese que hacer. – Seijūrō no sé si pueda acostumbrarme a la vida dentro de una casa tan grande.

No dejaba de mirar a Akashi todo lo atraía a él así que lo beso pasionalmente metiendo su lengua en la boca ajena haciendo que bailasen entre ambas mientras masturbaba a este, quien le quitaba suave la ropa mientras duraba ese beso hasta que se separaron para buscar aire.

-¿Sabes que me estas volviendo loco de esta forma Kōki? –Lo atrajo mas hacia él apegándolo a su cuerpo, el chihuahua al olerlo tan de cerca no pudo contenerse más, necesitaba tener sexo.

-Quiero hacerlo…-Dicho esto se termino de sacar la ropa él mismo y empezó a desnudar a al pelirrojo que rápidamente se saco su propia ropa y masturbo al cachorro que empezó a hacer ruidos de gusto. Luego Akashi se agacho para lamer y chupar él miembro ajeno, pero el castaño gruño un poco-Yo también quiero… ¡Mnh!

El de ojos de distinto color se aparto y coloco al castaño arriba de él, pero en una pose en que quedaran en un perfecto 69.

-¿Mejor ahora?-Dice dándole una lamida tentadora a la entrepierna del castaño quien sin hizo un ruido de asentimiento y puso en su boca de a poco el miembro de su pareja succionando con ganas mientras crecía en su húmeda boca a veces el movimiento de su compañero en su propia entrepierna lo hacía sacar un jadeo pero siguió su labor saboreando el trozo de carne que tenía en la boca y empujando por instinto hacia la ajena con su pelvis.

No supo en qué momento el de ojos heterocromaticos empezó a acariciar cerca de su agujero ¿Estaría bien dejarlo? Furihata le imito y llevado por las ganas fue él quien coloco el primer dedo dentro del agujero ajeno haciendo que el pelirrojo se retorciese un poco incomodo, pues había que decirlo este también era virgen.

-Iré por lubricante dice el castaño separándose, aunque Bokushi lo había sujetado.

-¿Iras a comprar ahora? No te vayas y hagámoslo.-Le miro anhelante.

-No, no iré a ninguna parte, aquí en casa tengo lubricante y condones…los compre hace días-Confiesa algo nervioso se va al dormitorio y regresa con las cosas-¿Ves?

-¿Qué? –El que miraba ahora al castaño ahora el de ojos rojos quien estaba algo desconcertado al ver que ambos estaban desnudos-¿Te ibas a unir con Boku?

Es tan difícil convivir con dos personas diferentes que habitan el mismo cuerpo, dos novios diferentes en un cuerpo. El castaño en cierto modo le bajo el libido al sentirse culpable ¿Pero culpable de qué? Ambos eran su novio, Tanto Oreshi como Bokushi.

-Akashi-san, es que me deje llevar por el celo y… ¡Y a usted no le gusto tanto!

El de ojos rojos ya se imaginaba como seria su vida más adelante al ver cómo le trataba Kōki: Lleno de hijos heterocromaticos y cuando fuese el mismo lo meterían a una habitación hasta que volviese a ser Boku otra vez. Al parecer su pareja ya había elegido con quien quedarse de los dos pelirrojos, la otra personalidad de él.

-Estas muy equivocado-Se acerco al castaño y simplemente le acomodo el cabello que estaba tapándole demasiado los ojos en una acción muy suave- Yo te amo y deseo, cometí un error pensando que mi corazón aun estaba con alguien más, pero la ausencia de no verte, tu indiferencia me han hecho darme cuenta que el único que ahora amo eres tú ¡No! El único que realmente he sentido algo similar al amor eres tu Furihata Kōki.-Acaricio sus labios con cariño.-Aunque veo que preferiste estar con Bokushi, está bien mientras pueda seguir amándote ¿Puedo hacerlo?

-Eres idiota, ambos son importantes para mí, tanto tu Sei como Seijūrō son importantes para mí. Ambos son mi prometido. Yo… ¿Crees que lo que hiciste no me hubiera dolido tanto si no te amara imbécil? Me dolía mucho pensar que yo no era la persona que a ti realmente te gustaba, pensé que solo estabas conmigo por obligación.

-Nunca estaría con una persona por obligación, si estoy contigo es porque quiero. –Lo abrazo con ternura -¿Me perdonas por mi torpeza mi dulce Kōki? Realmente te amo.

-Solo si esta vez no te rehúsas a unirte conmigo. Si no vete despidiendo de mí –Aunque estaba un poco avergonzado, aun tenía el suficiente deseo para querer sexo con su pareja.

El de ojos rojos sonrió emocionado besando continuamente los labios de su pareja-Claro que no me rehusaré, eres mío –Lo volvió a besar siendo correspondido por el cachorro haciendo que el beso cada vez fuese más fogoso, apenas si se separaban para respirar-Te amo Kōki-Lamio su cuello como desesperado con mucho deseo que había estado conteniendo por todo ese tiempo, dejo chupadas en su cuello a las que el castaño no pudo si no gemir pues era bastante sensible en aquella zona.

-Sei…-Se empezó a excitar de nuevo como estaba, los besos y las caricias de los cuales ambos hacían por igual, ninguno de los dos quería dejar de tocar al otro-Te amo…-Dijo con timidez puesto que le costaba desnudar sus sentimientos, temía mucho por ser lastimado de nuevo.

-Y yo-Lo beso en la boca de nuevo disfrutando de esa boca que era tan deliciosa, esos labios que pedían ser tomados sin compasión, ese exquisito sabor de la boca de su Kōki, no quería nunca parar de besarlo, sentía que renacía cada vez que besaba aquellos labios que tanto le gustaban, siendo correspondido de forma hambrienta por aquella persona que compartía el mismo sentimiento que su pareja.

Se necesitaban mucho, el de ojos cafés dando besos que se alternaban con mordidas en cierto momento tomo los miembros de ambos juntándolos y masturbándolos al mismo tiempo, Akashi movió las caderas para sentir más jadeando, cosa que el castaño imito haciendo ruidos de placer a su vez.

-Ak…Sei-Dijo entre caricias y besos que se daban sin cesar- Yo quiero que…tu comiences.-Una manera sutil de decirle que fuera el activo esta vez. Tomó la mano del pelirrojo y le paso el lubricante.-No demores mucho. - Pidió un poco nervioso.

El de ojos rojos le sonrió de manera dulce y beso los labios ajenos para después agarrar el liquido de la botella y derramar en el pequeño agujero de su chihuahua, quien hizo un ruido incomodo porque el liquido estaba frío, luego se unto en los dedos y de a poco introdujo uno en la pequeña cavidad ajena el celo del canino hacia que el dolor fuese mucho menos que si fuese un humano normal, pronto otro dedo fue introducido, buscando aquel punto g masculino, haciendo con un movimiento de tijeras una expansión de su cavidad que estaba caliente y que parecía desesperada por ser cubierta de una vez. Su pareja se retorcía un poco incomodo pues no era una sensación que conociera si no hasta ahora, pero se acostumbro demasiado pronto, aunque estando en celo era normal todo su cuerpo reclamaba sexo tanto penetrar como ser penetrado, lo que necesitaba era un cuerpo ya.

-Sei…por favor-Se desespero aun más cuando se sintió acariciado en una zona muy sensible-Hazlo- Tomo el rostro ajeno y lo beso dándole una mordida fuerte a los labios ajenos.

El de mayor estatura, lamiendo el rostro ajeno después de esa mordida, retiro los dedos y posiciono su miembro empujando lentamente la punta hacia dentro haciendo que ambos hiciesen un ruido al sentirse, el interior era estrecho y húmedo, el miembro del león se sentía enorme al menos esa punta gruesa y cálida que le expandía al máximo. Furi tendió a cerrar los ojos, pero los abrió, dolía pero aguantaría, después sería su pareja quien tendría que aguantarle, ah sí, porque no sería el único en ser invadido claro que no.

Empujo Akashi más sobre ese cuerpo que iba envolviéndole como un guante haciéndole sentir un exquisito placer pero con cuidado de no dañar a su amado.

-¿Te duele mucho Kōki? Podemos parar si quieres. -Aunque dudaba si pudiera hacerlo a estas alturas. Le acaricio el cabello con ternura viendo como su pareja parecía estar esforzándose en no sufrir demasiado.

-No, estoy bien, sigue, aguantaré-Beso dulcemente a su pareja mientras lo sentía cada vez más adentro sintiendo que lo iba a partir en dos.

-¡Atchisss!-

Los dos enamorados se miraron. Ninguno de los dos había hecho ese estornudo, miraron a su alrededor viendo a un chico de pelo gris que estaba leyendo una novela ligera quien parecía despreocupado en apariencia, al darse cuenta que lo miraban este dijo.

-Ustedes sigan, yo seguiré leyendo mi novela. Lo siento por él estornudo, no la verdad no, Akashi me desagrada.

Continuará...