— Dos…..Tres -La peli azul sintió como si se hubiera quedado pegada al piso, no podía levantar sus pies y el viento en su cara solo aceleraba ya su muy fuerte latir del corazón.
— No puedo, no puedo hacerlo. -Completamente asustada dio pasos hacia atrás para no seguir viendo aquellas olas estrellarse violentamente con las rocas, llevó sus manos a sus ojos intentando limpiar todas sus lágrimas y entonces decidió que no tenía que darse por vencida, que el suicidio no era la solución y que aunque su vida se había destruido de nuevo tenía todas las capacidades para volver a iniciar. Solo debía hacer creer a todas las personas que había muerto, no quería pasar su juventud en una cárcel, mucho menos porque allí no podía hacerse cargo de sus hijos y claramente no era justo cuando ella era inocente.
Ideó rápidamente una forma en la que la escena del crimen indicara como única solución, que Juvia Loxar había decidido quitarse la vida. Entonces debía dejar pistas y eliminar cualquier rastro que los policías pudieran tomar para seguirla. La carta de suicidio le caía como anillo al dedo, entonces debía dejar huellas en la tierra que despistara, caminó de un lado a otro indicándoles que había estado un tiempo pensando y dándose el valor para saltar. Tomó la tobillera que traía puesta para quitársela y dañarle el broche y así dejarla caer al suelo. Le dolió dejarla allí y más porque era un regalo que él le había hecho, tenía un valor sentimental, pero no podía quedarse dudando o el tiempo se acabaría.
Verificó que no hubieran cámaras en el lugar, claramente era un lugar desolado donde ni siquiera llegaban los postes de energía eléctrica. Se quitó sus zapatos para enseguida lanzarlos al vacío y entonces respiró profundo porque sentía que su corazón se iba a salir de su pecho en cualquier momento.
Regresó a la carretera siendo consciente de pisar en diferentes huellas para no dejar rastro de las propias suyas en puntitas, trataba de levitar y mantener el equilibrio para no dejar rastro, cuando tocó el cemento salió corriendo desesperada por toda la carretera, una ventaja para la joven fue que no circuló ningún carro por allí, nadie la vio. Siguió con sus pies descalzos todo lo que pudo, corría y corría alejándose de la escena y entonces cuando escuchó la sirena perteneciente a los policías se escondió entre los árboles, sin embargo siguió en dirección contraria al barranco, lastimándose los pies, cortándose con las raíces y hojas secas que se encontraban.
Nunca tuvo un plan B, los planes de contingencia nunca estuvieron tan desarrollados porque jamás pensó estar en esta situación, pero aunque estaba asustada debía pensar con claridad. Supo que debía caminar demasiado, algunos kilómetros para llegar a París, pero odiaba ser una cara conocida y si no quería que alguien dijera que estaba viva debía pasar desapercibida, entonces rompió su vestido después de luchar con la tela por algunos segundos, uso lo resultante para cubrir sus azulados cabellos en un turbante improvisado y el otro poco para quitar todo el maquillaje en su rostro. Rompió por los lados su caro abrigo para finalmente pasarlo por la tierra y ensuciarlo hasta que estuviera irreconocible, se puso rápidamente su abrigo al revés porque empezaba a sentir frío y enseguida se ensució el rostro y las piernas para parecer un habitante de calle.
Miró el suelo para verificar que ni siquiera hubiera dejado una hebra en evidencia, al notar que no había nada salió corriendo, teniendo mucho cuidado de no tropezar y caer haciéndose daño a ella y a sus bebés, teniendo especial cuidado en no ser descubierta por nadie.
Durante el camino no era mucho lo que podía pensar, solo imaginaba que si Gray estuviera con ella claramente se hubiera entregado a los policías para demostrar su inocencia, pero ahora que las cosas eran diferentes solo podía mentalizarse que debía dejarlo, que él no podía saber que seguía viva porque en su inicio de una nueva vida no estaba él.
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Sus pies dolían, estaban muy lastimados pero finalmente cuando llegó a la civilización respiró con un ligero aire de miedo, pero de alivio y entonces trato de mezclarse con la gente, ya estaba caminando completamente coja por las cortadas que se había hecho tratando de escapar.
— ¿Me regala una moneda? -Con su acento estadounidense empezó a pedirle a la gente dinero, a la poca que pasaba por esa hora en ese lugar, no tenía absolutamente nada, ya que todo lo había regalado a los niños y su billetera se había quedado en el carro. Solo necesitaba una cantidad pequeña de monedas, lo suficientes para hacer una llamada a alguien que la ayudará, cuando lo obtuvo se dirigió al teléfono público que quedaba a varias cuadras del lugar, marcó un número que se había quedado grabado en su memoria gracias a la insistencia del muchacho que le repitió su número en varias ocaciones.
Primero empezó a decir incoherencias frente a este. No quería que nadie sospechara que estaba cuerda, pues quería que los demás creyeran que estaba completamente loca. Cuando por fin contestaron del otro lado de la línea su alma volvió a su cuerpo.
— Hola, ¿Está Gajeel?
— ¿Quién lo necesita? -La agresividad por parte de Levy era entendible, que una mujer a altas horas de la noche solicitará a su novio era totalmente extraño.
—Dile que es Ocean, por favor, no tengo mucho tiempo, él te lo explicará todo. -Con algo de resistencia la chica asintió al otro lado de la línea, llevó el teléfono inalámbrico a la cama para enseguida despertar al peli negro.
— Gajeel, es una tal Ocean. -El muchacho se levantó para tomar el teléfono, la joven mientras tanto veía que nadie estuviera viéndola y que su cara no fuera captada por las cámaras.
— ¿Aló? -Juvia pasó toda la saliva que tenía en la boca.
—¿Recuerdas el día que dijiste que siempre estarías ahí, qué harías cualquier cosa por mí, así sea robar un banco? Gajeel necesito tu ayuda. -El muchacho se sentó tomó su abrigo y las llaves de su auto.
— ¿Dónde estás? Quédate allí, ahora mismo voy para allá. -La muchacha le dio las indicaciones de donde estaba para luego decirle lo que debía hacer cuando la viera.
Colgó el teléfono y camino hacia al parque, con cuidado se sentó en el piso y espero que Gajeel llegará, se arropó con su abrigo lo que más podía y después de todo lo que había pasado por fin sus lágrimas salían con libertad, no quería estar así, solo deseaba que el tiempo regresará y pudiera volver a estar con Gray y a tener su trabajo. Su vida perfecta que se hizo pedazos ya no estaba y ahora parecía una habitante de calle.
Gajeel estaba lejos de ella, debía ser paciente y esperarlo. Entonces a través del cristal de un bar vio como su rostro aparecía en televisión, como el lugar donde supuestamente había acabado con su vida ahora estaba lleno de personas. El titular de la noticia era "Atrapada, Juvia Loxar decide acabar con su vida". Quería escuchar cada palabra, todo lo que los medios estaban inventado, pero sería demasiado evidente.
Se dio cuenta que las personas no tienen misericordia de aquellas que no tienen hogar, ella misma es consciente que cuando tenía dinero solo fingía que estas personas no existían, pero ahora solo quería que alguien le preguntara si estaba bien, que fueran cálidos con ella o al menos que se dieran cuenta que ella existía.
Sintió mucha hambre, estaba muy cansada y solo quería dormir, sentía como si estuviera a punto de desmayarse. Claramente los bebés estaban demandándole energía y como no había comido desde la tarde empezaba a sentirse demasiado débil.
— ¡Hey, vagabunda, toma un café! -La muchacha abrió los ojos, se había quedado dormida y rápidamente verificó que nada le hubiera pasado, enfocó sus ojos y le sonrió a Gajeel tomando el café entre sus manos.
— Gracias. -El chico se levantó y rápidamente le ofreció su mano.
—Conozco un albergue, es mejor que dormir en la calle. ¿Quieres que te lleve? -La muchacha asintió y se apoyó en la mano que Gajeel le estaba ofreciendo, tomó un sorbo de su café agradeciendo tener un pan y se subió en la camioneta. Gajeel arrancó y decidió no preguntarle hasta que ella tuviera el valor de contarle, la chica hurgó entre la bolsa de panadería para echarse a la boca gran cantidad de panes. Ni siquiera masticaba con la calma que debía hacerlo, solo pasaba su comida para seguir con otro y tomar café.
— Tenías hambre – La chica asintió para hablar con la boca llena. — Teníamos hambre. -Dijo refiriéndose a los gemelos. Terminó con un sorbo de su café para luego recostar su cuerpo en el sillón, descansando, tratando de salir de esa pesadilla.
— ¿Qué sucedió? -Preguntó el peli negro mientras con una velocidad moderada manejaba por las calles.
— Es una larga historia. -Sonrió con un aire de sarcasmo para luego ponerse el cinturón de seguridad.
— Bien, lo importante es que ya estás conmigo y yo te voy a proteger. -Su amiga, la peli azul vulnerable que un día conoció apareció de nuevo frente a sus ojos. Ya no era esa modelo que tomaba el mundo con sus manos, era de nuevo Ocean, la chica a la que habían lastimado su corazón en muchas ocasiones.
— Gracias, Gajeel. Solo trata de que la policía no nos vea. -Los ojos rojos del muchacho se clavaron en ella. — ¿Tan grave es? -Ella asintió para tomar otro pan.
— Estoy muerta para todos. Acabó de suicidarme. -El muchacho suspiró para seguir manejando.
— ¿Hasta para Gray? -La chica asintió. — Especialmente para él. Gray tiene que desaparecer de mi vida y de la vida de los niños. -Sus ojos se llenaron de rabia, estaba tan enojada con él que podía desearle la muerte en ese mismo instante.
— Le contaste sobre Bora. -Afirmó en forma de pregunta, ella asintió. — Le conté todo lo que había vivido y él solo dijo que estaba muy decepcionado de mí y dolió, porque yo lo entendí cuando me contó sus errores. Me dijo que era una prostituta barata o al menos eso insinuó. -El peli negro apretó fuertemente el manubrio de su auto, podía ser capaz de matar al oji gris en ese instante, pero todos reaccionaban diferente y la rabia podía jugar en contra de cada persona.
— Tal vez solo necesita tiempo.- la chica negó con la cabeza. — No le daré otra oportunidad. -Gajeel pensó que la joven estaba siendo demasiado severa, no podía imaginar lo que él sentiría si después de una discusión con Levy le dijeran que ella murió. Estar en los zapatos de Gray sonaba demasiado aterrador.
— ¿Estás Segura? -Ella asintió. — Morí para Gray el día que no aceptó mi pasado. -La chica miraba a todas partes algo nerviosa, había estado mucho tiempo afuera y no quería que los policías después la descubrieran.
— Pobre diablo -Sonrió el peli negro, sabía mejor que nadie que iba a sufrir, recordó el dolor por el que pasó cuando volvió a la universidad y se enteró de todo lo que había pasado, la chica de la que estaba enamorado ya no estaba y no pudo protegerla, podía entender el dolor por el cual Gray iba a pasar.
Entonces antes de llegar al edificio Gajeel llamó a Levy.
— Hola, mujer.
— ¿Ahora si me vas a decir que está sucediendo? -Levy se estaba enojando por no saber qué pasaba, odiaba los secretos y más porque se trataba de una mujer que no conocía, la pequeña chica cuando se enojaba podía llegar a ser tan peligrosa como un tanque lleno con pirañas.
—Levy, te explicaré todo cuando suba, ahora necesito que bajes y distraigas a Max. No puede enterarse que estoy con mi amiga.
— ¿Qué? ¿La trajiste? -Su enojo empezaba a subir de nivel, pero entonces hizo lo que le dijo, tomó su abrigo para bajar. Debía confiar en su novio.
—Espero una buena explicación, Gajeel Redfox. ¿Necesitas que baje ahora? -El muchacho asintió y entonces la joven bajó rápidamente. No tenía ni la menor idea de qué hablar, pero entonces algo brillante se le ocurrió.
— Hola Max. -El muchacho contestó su saludo, para seguir concentrado en su revista.
— ¿Podrías hacerme un favor? -El muchacho levantó su mirada. — Creo que vi un ratón en la librería y sabes que sería nefasto que los clientes lo vieran, ¿Podrías ayudarme a cazarlo? -El muchacho volteó los ojos, sinceramente no se quería levantar de su silla.
— ¿Por qué no le dices a Gajeel o a Gray? -Ella suspiró. — Gray está de vacaciones y Gajeel no le quemaría tiempo a un tonto ratón, prefiere dormir. -Y entonces vio como la chica y Gajeel subían por las escaleras, trato de ponerse en punticas para parecer más alta y llamar toda la atención mientras estos intentaban subir, los dos se hicieron una señal para inmediatamente hacerse entender que era el momento de subir.
— Pero acabo de ver su camioneta afuera. -Dijo Max, la joven frunció su ceño algo impactada por la noticia, Gray le había recomendado su apartamento porque iba a salir a vacacionar con su novia.
— ¿Crees que se peleó con su novia?
— Realmente no me extrañaría, esos dos son tan inestables que ella en todo momento me pide que lo vigile. Pobre, se ve que lo quiere mucho, al igual Gray solo se hace el fuerte pero se nota que se desvive por ella.
—Espero que todo se solucione. -Y cuando los vio en el segundo piso asintió con la cabeza. — Le pediré a Gray que me ayude, entonces. -Subió las escaleras, ansiosa por conocer la verdad, porque le explicaran de una vez por todas que había sucedido. Cerró la puerta tras de sí y no dijo nada cuando Gajeel le hizo una señal con el dedo.
— Voy a bañarme, lamentó todas las molestias que les estoy causando. -Susurró y lentamente caminó a la tina para bañarse. Entonces Gajeel se sentó en el pequeño comedor con Levy para explicarle que era lo que estaba pasando.
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La joven salió de la bañera, la sangre de las heridas de su pies se había ido por el fregadero, pero las cortadas aún le dolían, se vio ante el espejo desnuda, consciente ahora de su cuerpo huesudo, de que ya no era belleza lo que le provocaba la anorexia, debía mentalizarse que solo se hacía daño si no comía y no sólo a ella a los gemelos. Se prometió entonces comer, ya no tenía que complacer a nadie, no ser delgada por su trabajo, ahora era una chica normal.
Vio en ella a Molly, su largo y sedoso cabello azul, le recordaba a esa mujer, lo único que sabía era no querer tener rastro de parecido, ser ella, la nueva mujer en la que se iba a convertir, tomó las tijeras para con lágrimas en los ojos deshacerse de él, con rabia, sin siquiera tener algo de estilo o dejárselo parejo, lo dejó a la altura de sus mejillas.
Llevó las manos a su pequeño bulto, se notaba, pues era muy flaca y ya sobresalía su pequeño vientre, respiró profundo pensando que tal vez lo mejor era acabar con su embarazo. Era algo que debía pensar con más detalle y entonces sintió que alguien golpeaba la puerta, era la pequeña peli azul.
— Se que mi ropa no debe quedarte, pero te traje algo de Gajeel.
—Gracias -Susurró la chica, se agachó emitiendo gestos de dolor para recoger su cabello y cuando tomó todos los mechones los puso en la caneca de basura.
Tomó el gran saco del muchacho para ponérselo y una pantaloneta de un equipo de fútbol, se limpió los ojos prometiéndose que ya no debía llorar, que la mujer en la que en ese momento se convertiría sería fuerte y sin corazón. Sin importarle el amor o alguien diferente que no fuera ella o sus hijos.
Salió del baño y la peli azul abrió sus ojos sorprendida al ver lo que había hecho con su cabello.
— Te prometo que cuando esté mejor me voy a ir a algún lugar.
— Te vamos a ayudar, puedes quedarte todo el tiempo que quieras acá. -La muchacha sonrió agradeciéndole.
— ¿Podrías conseguirme una tintura de cabello que no afecte a los bebés? -Levy asintió. Era tan increíble para ella que esa modelo tan importante y con una vida perfecta hubiera tenido que atravesar por todo aquello, que fuera la novia de Gray, que todo hubiera terminado tan mal para los dos.
— ¿De que color la quieres? -Y rápidamente el color del cabello de Gray vino a su mente. — Negra. -La peli azul asintió para imaginar que corte podía hacerle para enmendar el desastre que Juvia había hecho en su cabello, probablemente podía hacerle un corte que en su punto más alto bajara como una ola.
—Siéntate, Gajeel me dijo que te habías lastimado. Voy a curarte, ¿Te parece? -La chica asintió y entonces Levy se arrodilló en el suelo con su botiquín.
— ¡Gajeel! -Lo llamó para pedirle el encargo.
— Necesitamos una tintura de cabello, negra. Los químicos no deben afectar a los bebés. -el muchacho rascó su cabeza sabiendo que ese no era un tema del cual supiera.
—Necesito que vayas a un lugar y desentierres un dinero que dejé aquí. Se lo iba a entregar a Gray cuando fuera el momento, pero el dinero va a estar más a salvo aquí. -La chica se levantó para buscar el papel entre su abrigó y entonces se lo entregó a Gajeel, el muchacho asintió para salir de la habitación. Las dos, hicieron un silencio incómodo, sin embargo ella sonrió para empezar a poner vendas en su pie, no sin antes desinfectar el área. La lluvia que empezó a caer era sorprendentemente fuerte, Juvia sonrió porque definitivamente era un punto a su favor, podía borrar cualquier huella o evidencia, todo estaba saliendo favorablemente para ella.
— Puedes contar conmigo. -Le dijo la muchacha para sentir como Gajeel cerraba la puerta del apartamento. El peli negro en el corredor del edificio sintió como su corazón se detenía al ver a Gray acompañado de Natsu, el oji verde casi lo estaba sosteniendo ayudándolo a caminar, vio sus ojos perdidos, sin motivo alguno para seguir y entonces aunque deseaba decirle que Juvia estaba viva, no podía traicionarla. Gajeel había visto lo afectado que estaba su vecino y entonces sintió lastima por él.
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— Es necesario que esta noche la sospechosa se quede en este lugar. -Sus ojos verdes se habían tornado rojos de tanto llorar, en la declaración la peli rosa había dicho todo lo que sabía y en ella jamás había incriminado a Juvia, no podía hacerlo, la quería demasiado como para hacer lo que ella le pidió la última vez que se vieron.
— No hay ninguna evidencia, no pueden mantenerla aquí. -Aunque Lyon estaba sintiendo como su interior se fragmentaba por la muerte de Juvia, no se había separado de ella ni un solo segundo. Su deber era quedarse con ella, acompañarla y darle la fortaleza que él ni siquiera tenía, había llamado al mejor abogado para ella y claramente para él si lo llegaba a necesitar.
— Tranquilo señor, Vastia. Yo me encargo -El abogado intervino y uso todos los recursos que estaban a su alcance para que la oji verde no pasará la noche en ese lugar, ella nunca había hecho nada malo y no había pasado por un lugar como la prisión, estaba totalmente aterrada y solo quería que Juvia estuviera viva, que dijera la verdadera culpable de lo que acaba de pasar.
— Todo va a estar bien -Susurró el peli plateado acariciando el dorso de la mano de Meredy, inmediatamente la chica rompió en llanto para abrazar fuertemente al muchacho, el peli plateado apoyó su mentón en la cabeza de la joven para inmediatamente acariciar su cabello algo desordenado por todo lo que había pasado.
— No quiero quedarme aquí -Dijo la joven con miedo para enseguida sentir como él llevaba su rostro a su fuerte pecho, dándole seguridad, haciéndole entender que no la iba a dejar y que él estaba allí para apoyarla.
— Bien, la sospechosa podrá ir a casa, pero no podrá salir del país mientras que el caso no esté resuelto. -La muchacha sonrió ligeramente, pero inmediatamente el recuerdo de su amiga golpeó su corazón e inmediatamente más lágrimas salieron de sus hermosos ojos, Lyon la tomó de la mano y la ayudó a salir de la estación cuando la orden de salida estuvo firmada.
Meredy siempre había estado enamorada de Lyon, desde que lo veía salir en una que otra revista, era el típico ídolo que muchachitas como ella deseaban y que jamás podían tener, ella estaba enfermamente obsesionada por él, a tal punto de recortar cada imagen, cualquier artículo que saliera con su información. Entonces, cuando Juvia la contrató y lo conoció por fin, sentía como un sueño se hacía realidad, pero también como se despertaba de su ensueño al conocer su verdadera personalidad. Supo entonces que Lyon era un muchachito tonto con aires de grandeza cual única debilidad era Juvia. Que estaba tontamente enamorada de un imposible y por tanto su única idea desde que estuvieron juntos cuando ella estaba tan borracha que ni pudo disfrutar del momento, fue olvidarlo, sabía que no era bueno para ella, pero realmente no quería, en ese instante lo necesitaba, deseaba que estuviera a su lado y que la ayudará a superar cualquier dificultad.
Lyon había crecido desde que supo que el corazón de Juvia le pertenecía a otro hombre, saber que ya no tenía una posibilidad con ella fue el detonante para darse cuenta que siempre estuvo engañado, que actuaba por puro instinto, que tal vez nunca amó a la Loxar y que solo siempre estuvo obsesionado con ella. Sin embargo, ya no estaba Juvia, de un momento a otro la mujer había desaparecido de sus vidas y debía superarlo para poner su nombre en alto.
— Te llevo a tu casa. -Propuso el joven, Meredy asintió y se subió en su auto, ambos tenían en sus bocas ese horrible sabor de impotencia, tenían todas las ganas de hacer justicia, de limpiar el nombre de la diseñadora, pero sabían que iba a ser un trabajo imposible.
— Vamos a superarlo juntos -Aseguró el peli plateado que arrancó el auto. Confiado en que iba a defender a Meredy de cualquier artimaña que Lisanna estuviera dispuesta a crear para no salir como sospechosa.
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Sus oídos detectaron aquel sonido que provocaba la puerta de Gray al abrirse, el tinte ya se había adherido a su cabello totalmente y lucía como una persona totalmente diferente o al menos su azulado cabello que llamaba la atención de sus admiradores ya no estaba. Distinguió una voz, una conocida, pero entonces pegó su oído a la pared agradeciendo que los muros fueran tan delgados.
Levy y Gajeel ya estaban durmiendo, le habían hecho una cama improvisada en el sillón, ya que el apartamento no contaba con otra habitación que ella pudiera usar y claramente se había negado a la invitación de los dos a ocupar la principal mientras ellos dormían en ese estrecho lugar. Le impactaba que todo estuviese tan callado del otro lado, que no escuchará a Gray llorar, que su mente lo primero que le mostraba era como si a él no le importara en lo más mínimo que ella y sus bebés habían muerto.
Natsu simplemente se había congelado al ver a Lucy en su puerta, por segundos los dos se habían quedado completamente quietos, solo mirándose el uno al otro, mientras que no se atrevían a hacer ningún movimiento. Habían pasado tanto tiempo sin verse, sin siquiera mandarse un simple mensaje, que era totalmente extraño para ambos volver a estar tan cerca el uno del otro.
— Lamento llegar tarde, pero tuve que cubrir toda la noticia. -Dijo entre dientes la rubia, tratando de justificar el hecho de que quería estar allí, brindándoles todo su apoyo, estando al lado de Natsu. El Dragneel negó con la cabeza, recordó las palabras que Juvia antes le había mencionado, aquellas donde lo invitaba a luchar por ella y entonces recordó que la vida es totalmente imprevisible, que la muerte puede tocar en la puerta de cualquier persona sin importar edad o clase social y no, no quería que por orgullo se perdiera todo, deseaba tenerla a su lado, quería más que nadie que volviera a ser esos locos amantes donde él solo escuchaba todos los datos de interés que ella le brindaba y él le daba su loco y desenfrenado amor.
Se lanzó rápidamente a darle un abrazo, la chica quedó sin fundamentos, sin nada que pudiera hacer, solamente hizo lo mismo en un acto reflejo, acordándose del peculiar olor del muchacho, de lo fuerte y apuesto que era, de lo bien que se sentía entre sus brazos.
— Lo siento -Fue el primero en hablar. — No quería separarme de ti, pero me molestaba que te metieras en su vida privada. -Ella asintió totalmente conmocionada, pensando que ese momento que soñó tantas veces se hacía realidad entre los dos, finalmente Lucy debía decir la verdad. — Te extraño mucho -Lo apretó fuertemente entre sus brazos. — Perdóname por no buscarte, pero estaba enojada, pensé que era mucho más importante esa mujer y tu amigo que yo, ella me golpeó y tú dijiste que me lo merecía. Estaba muy enojada. -El muchacho asintió para abrazarla aún más fuerte, sintiendo los pechos de la joven en el suyo, sonrió sabiendo que extrañaba también mucho a ese par de dones que le habían dado a la rubia.
— Quiero volver a estar contigo -Sin miedo, sin pensar si quiera en sus palabras Natsu habló, ella asintió dándole a entender que ese también era su deseo. — ¿Cómo está él? -La Heartfilia cerró la puerta del apartamento tras de sí, Natsu le indicó que estaba acostado y entonces los dos se dedicaron a hablar toda la noche mientras cuidaban del peli negro.
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Lo odiaba, había estado pendiente tanto tiempo de Gray que jamás lo había escuchado llorar, estaba segura de haberlo visto con su uniforme de mesero, volviendo a su vida normal, sin siquiera pasarla mal y aunque ella aún lo amaba y no quería que nada malo le ocurriera, quería verlo sufrir, al menos hacerle pagar por lo que había pasado con Molly, sin embargo Juvia pensaba que nada estaba sucediendo, que él seguía normalmente con su vida sin afectarle en lo más mínimo su muerte. Hasta había llegado el olor a comida a su nariz, de una muy deliciosa que estaba segura que a ella le iba a encantar esa misma tarde.
Suspiró profundo y alejó sus pensamientos que se estaban tornando oscuros encendiendo el televisor, rogaba para que ya dejarán de pasar noticias sobre ella, con anterioridad aparecía en cada canal, en el periódico, la radio y odiaba profundamente eso porque la mayoría de información que salía sobre ella, era falsa. No apareció absolutamente nada sobre sus bebés y había tenido que hacer un gran esfuerzo porque la prensa que constantemente acosaba a Gray no la viera por la ventana o tuvieran una mínima pista de su existencia. La policía había estado rondando con frecuencia el apartamento de Gray, pero debido a que no encontraban nada con fundamento empezaban a pensar que Juvia estaba en realidad muerta.
La mayoría de sus admiradores la odiaba en esos momentos y muchos habían puesto mensajes en el lugar de su muerte, escribiéndole groserías, tratándola de traidora y de que había sido un alivio que muriera. Todos estaban equivocados y aunque Juvia quería explicar todo eso, no podía hacerlo. Buscó un programa infantil entre los canales mientras se alimentaba de comida chatarra, de un momento a otro un fuerte estruendo detuvo su corazón. Apagó inmediatamente el televisor porque ese sonido provenía del apartamento de Gray y debía escuchar con toda claridad.
— ¿Por qué me hizo esto? -Eran las lágrimas de su amado y entonces un nudo se formó rápidamente al escuchar como lloraba desesperadamente, sí, eso fue lo que siempre quiso desde que llegó al apartamento de Gajeel, pero oírlo tan destrozado y llamando su nombre era tan terrible para ella que quería salir en ese mismo instante y decirle que estaba bien, que no había muerto.
— ¿Estás bien? -Inmediatamente Levy salió de la habitación, Juvia asintió con lágrimas en los ojos, tratando de tapar sus oídos, de no seguir escuchando el dolor de Gray que le provocaba mucho más dolor a ella.
— Por favor, ve, cálmalo. No quiero oírlo así. -Levy asintió e inmediatamente golpeó en el apartamento de Gray.
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— Gracias por su compra -La muchacha sonrió para luego abrir grande sus ojos al ver a Gray en la librería. Vio como el muchacho se acercaba a ella con un papel de color en sus manos.
— Hola, Levy. Pensé en lo que hablamos anoche y sí, aún tengo una forma de decirle a ella todo lo que siento. Necesito dejar que ella se vaya en paz, que mis hijos estén felices en el cielo y por eso hice está carta, pero quería preguntarte si crees si estás palabras son las correctas. -La muchacha asintió con la cabeza y de inmediato recibió el papel, mordió su labio inferior sintiendo lastima por él, el peli negro era su amigo y su obligación como amiga era no hacerlo sufrir, pero Gajeel le debía lealtad a Juvia y por tanto debía hacer lo que él le dijera.
Leyó las palabras de Gray y unas cuantas lágrimas iban a resbalarse por sus mejillas, fue fuerte porque no quería que el Fullbuster se rompiera en ese instante a llorar, asintió con su cabeza, intentando memorizar cada palabra, tratando de copiar todo en ella en su mente para luego comunicarle el mensaje a la chica que vivía en su apartamento.
— Creo que a ella le va a encantar, pero ¿Cómo vas a hacer que llegue la carta a ella? -Gray sonrió con un ligero aire de locura.
— Ya lo tengo pensado, voy a atarlo a unos globos y así llegara a ella. -La chica asintió y sonrió, no podía romperle las ilusiones, solo quería que su amigo pudiera superar esa prueba.
— Perfecto, Gray. ¿Cuándo se la vas a enviar?
— Ahora mismo, voy a subir a la azotea. -La peli azul asintió para dejar que el muchacho se fuera, cuando vio que subió las escaleras se levantó de su silla y cerró la librería por unos escasos segundos, subió a su apartamento y entonces la encontró con lágrimas en sus ojos.
— No quiero que siga llorando -Dijo Juvia, lo había escuchado toda la noche y parte de la mañana, atravesando por la idea que ella estaba muerta y era demasiado duro para ella.
— Juvia, Gray acaba de escribirte una carta. La va a atar a unos globos con helio para que te llegue. -Y su corazón se arrugó peor que una uva pasa, la chica mordió su labio inferior intentando controlar las lágrimas.
— ¿Qué decía la carta? ¿La leíste?-La peli azul asintió y ella le recitó cada una de las frases que recordaba, palabras que le llegaron a Juvia hasta lo más profundo de sus sentimientos, sintió como la puerta de su apartamento se abría y entonces se apresuró a mirar por el ojo de la puerta, era él con unos globos azules verificando todo lo que ella había dicho.
— El dinero, es el momento. -Durante las dos semanas que había estado en la casa de Gajeel no se había atrevido a dárselo, estaba atravesando por diferentes fases de crisis, la primera era de odio, pero ahora que sabía que él estaba sufriendo, que la había creído viva en su imaginación sentía un gran dolor en su corazón. Tomó rápidamente una hoja de papel, escribió las palabras "Cumple tus sueños, se feliz", pensó rápidamente en una cantidad de dinero para ella, una con la que pudiera sobrevivir ella y sus bebés, esa maleta era el único dinero que tenía. Entonces sacó lo necesario y el resto lo dejó allí.
Buscó las llaves del apartamento de Gray que traía en el bolsillo del abrigo y entonces entró, dejó la maleta en un lugar donde lo viera y salió antes de que Gray bajará para meterse en el apartamento de Gajeel nuevamente. Trató de calmar su loco corazón, puso su oído en la pared en el momento que lo oyó bajar y entonces supo que le había dado una esperanza.
— Está viva, Juvia está viva. -Escuchó como el joven salió de su apartamento y como con desesperación bajaba las escaleras. Él estaba tratando de encontrarla, miró por ambas direcciones, corrió de un lado a otro intentando buscarla, encontrar en las mujeres que estaban en el lugar un rastro de ella. Al agotar sus fuerzas pensó que tal vez Max podía tener una información sobre el paradero de la chica, corrió nuevamente a su edificio y entonces le preguntó.
— Gray, ella murió. He oído que te estabas volviendo loco, pero entiéndelo, no va a volver. -El asintió, si nadie había entrado o salido del edificio, entonces ella debía seguir ahí, en algún lugar y entonces las palabras de Levy volvieron a su mente, la amistad que Juvia tenía con Gajeel le hizo creer con mayor fuerza. Subió las escaleras casi dejando hablando solo al muchacho.
Golpeó fuertemente en el apartamento vecino, ella al asomarse por el ojo se dio cuenta que era Gray. — Sé que estas ahí, abre la puerta. -Dijo suavemente para que nadie lo escuchará, pero no por eso disminuyendo el ritmo tan acelerado de sus palabras. — Necesito saber que estás bien, solo abre la puerta. -Levy ya había bajado a seguir atendiendo la librería, Gajeel estaba en el trabajo y ella era la única que iba a decidir si abrir o no, si mostrarse viva ante él.
— Te lo suplico, abre la puerta. -Tenía miedo que se enteraran de que seguía viva si Gray seguía haciendo ruido, entonces abrió la puerta no sin antes meditarlo por segundos con la mano en el pomo de la puerta, lo haló rápidamente y cerró la puerta tras de sí. La sonrisa de Gray al verla con vida fue tan especial, que Juvia jamás había visto esa expresión antes en el rostro del muchacho.
Gray no pudo contener las lágrimas. — Estás viva. -dijo entre tartamudeos. — Estás viva -Intentó tocarla para cerciorase de que fuera de carne y hueso y no una imagen creada por su imaginación, pero vio algo diferente en su Juvia. — Tu cabello -Se sorprendió al ver que lo había cortado y teñido de negro. Con su pequeña afirmación solo quería una respuesta.
— No quería parecerme a ella -Dijo la joven con rabia. Sin permitir si quiera que él la tocará de nuevo, no permitiría ningún contacto con su piel porque prácticamente cedería y perdería ante él. Gray se dio cuenta de su rechazo, de la manera tan fría en que lo miraba y no le gustaba que se comportará así cuando él estaba tan feliz de verla con vida.
— Juvia, perdóname por lo que pasó, por las palabras que te dije. No era lo que quería decir, no hice nada con Molly. Te lo juro. Arregle la tubería y me devolví a casa y ya no estabas. -La peli azul sabía que no mentía, pero en ese momento tal vez era algo que no podía perdonarle, aunque estuviera muriendo de amor en ese instante.
— No me interesa nada de lo que haya pasado esa noche, pero te perdono para no tener ninguna cuenta pendiente o algo que nos una porque no vamos a volver. -Gray abrió sus ojos de la sorpresa, sintiendo como si su corazón fuera atravesado dolorosamente con un cuchillo.
— Nuestros hijos nos unen, Juvia.
— Ya no hay bebés. Aborté el día que llegué a París. -El muchacho sintió la culpa de la muerte de sus pequeños, se quebró porque no era tan fuerte como para soportar sus duras palabras. La noticia le llegó como una ronda de patadas distribuidas en todo su cuerpo. La mirada del muchacho se dirigió al vientre de la joven, era imposible saberlo cuando el saco de Gajeel era tan grande y el vientre de la chica no se veia.
— Tendremos otros. Por favor dame una oportunidad. -La chica sonrió para negar con su cabeza.
— Nos lastimamos demasiado, Gray. No quiero seguir con esto, no puedo hacerlo. Te pido por favor que no digas que sigo viva y que olvides lo que pasó esta tarde, piensa que sigo muerta, por favor. -El Fullbuster negó rápidamente con su cabeza, sin meditarlo se arrodilló en el suelo perdiendo toda su dignidad y fortaleza delante de ella.
— Perdóname, no me dejes, por favor. No puedo seguir sin ti, yo verdaderamente te amo. -La muchacha se soltó del agarre del Fullbuster, aterrada de verlo de esa manera.
— No, terminamos, Gray. Ahora déjame hacer mi vida y tú vive la tuya. -La muchacha se dirigió a la puerta, él le imploró con sus ojos que lo perdonará, que aunque hubiera abortado y que hubiera cometido muchos errores en su pasado él la iba a seguir amando. Ella contuvo todas las ganas de llorar invitándolo a salir.
— Podemos empezar de cero, como si jamás nos hubiéramos conocido -Sugirió el muchacho totalmente desesperado. Tratando de alargar el momento, ella sonrió sarcásticamente y entonces levantó sus cejas.
— Sabes que no podemos hacer eso, Gray. No soy un Cassette en el que puedes grabar y luego borrar todo en él. ¿Sabes cuánto tiempo me tomó superar lo que me hizo Bora? No, es algo que no puedes superar del todo. No podré olvidar lo que pasó contigo, lo de mis bebés, lo de esa estúpida, todos los momentos de felicidad y las veces en las que discutíamos hasta que mis días se volvían grises. Además, mis proyectos ya no van contigo, ni los tuyos conmigo. No puedo estar contigo poniendo tu restaurante en París cuando debo huir lo antes posible de este país y de los lugares donde sea reconocida.
— Lo sé y quiero ayudarte a olvidar lo que yo hice, no hay nadie como tú, nadie nunca antes hizo semejante huella en mi corazón. No me obligues a apartarme, no quiero irme. Yo voy a estar aquí, te amo.
— Lo siento, pero no puedo. -La muchacha abrió la puerta, él podía quedarse toda la tarde rogándole, diciendo lo mucho que la amaba, pero no quería convertirse en una piedra en el zapato para ella, el dolor de amarla era tan terrible que prefería dejarla ir.
— ¿Puedes al menos darme un último beso? -Un último beso, Juvia no quería dárselo, no cuando ni siquiera estaba segura que quisiera que fuera el último que le daba. Asintió y entonces sintió calor en sus labios, una lágrima deslizándose por su mejilla, no era la suya, Gray estaba llorando mientras le demostraba con sus labios cuanto la amaba. La muchacha cerró sus ojos mientras dejaba por fin fluir sus propias lágrimas, lo tomó suavemente de las mejillas, mientras alargaba el beso, uno lleno de amor, miedo y dolor.
— Nunca dejaré de amarte. -La abrazó fuertemente, la vio a los ojos para enseguida sonreír con una sonrisa completamente rota. — Gracias por este maravilloso año a mi lado. Juvia, debes buscarte un nuevo amor, uno que no cometa tantos errores, que sea un caballero, que tenga una profesión y no un idiota sin estudios como yo, que nunca hable de más lastimándote el corazón. Alguien que te ame con locura, que cumpla sus promesas y realmente que no sea como yo. -Y con sus temblorosas piernas salió del lugar sintiendo como su corazón se rompía. Entró en su apartamento y cerró la puerta tras de sí. Inmediatamente cayó al suelo para romperse a llorar mientras ella sentía como se había acabado, como por decisión propia había terminado con el amor que sentía por él.
Se fue al sofá, se acomodó en posición fetal y entonces lloró como si su vida hubiera acabado. No quería estar sin él, no quería acostumbrarse a vivir sin él, quería otro beso, otro abrazo, quería sentir sus caricias, oír sus sonrisas y escuchar su voz. No podía dejarlo, no cuando él era el padre de sus bebés, cuando sabía perfectamente que la amaba y que haría cualquier cosa por ella, pero era muy difícil confiar, tenía miedo que el dolor volviera a atentar con su pobre corazón.
Se imaginó una vida sin él, con el frío de la soledad, un vacio en su corazón que le pertenecía a él y que jamás podía ser llenado. Pensó que sus hijos necesitarían un padre, que ella tal vez necesitaba toda la ayuda posible para criarlos, durante esas dos semanas no pudo dejar de pensar en Gray, en que no podía arrancarlo de sus pensamientos ni de su corazón, si extirpaba sus sentimientos él volvía a aparecer peor de invasor que las células cancerosas.
Su historia realmente iba a acabar, no podía creer que él la iba a dejar ir sin luchar por ella, que todas las noches juntos iban a irse al diablo y solo iban a permanecer en su memoria. Su sonrisa brillante y calmada iba a desaparecer de su vista, no quería, no deseaba entregarse a nadie más, dudaba poder volver a amar. Lo único cierto era que lo amaba, no podía, sus instintos naturales le hacían amarlo y no querer dejarlo.
En el silencio del apartamento, cuando ya no podía escuchar su llanto, ni el de él, se atrevió a hablar, pensando que tal vez no la iba a recibir respuesta, teniendo la esperanza que las palabras iban a quedar entre sus dientes.
— ¿Y si empezamos de nuevo? -Preguntó la muchacha, pero se quedó completamente helada cuando hubo respuesta del otro lado.
— Mi nombre es Gray Fullbuster, mucho gusto. -Ella sonrió, en medio de sus lágrimas y sus ahogadas respiraciones. — Soy Ocean...Solo Ocean. -El muchacho sonrió para morder su labio inferior.
— ¿Quieres cenar conmigo, Ocean? -Inmediatamente la chica asintió con su cabeza. — Hay algo que debes saber si quieres empezar a salir conmigo, Fullbuster. -El muchacho frunció el ceño y se acercó mucho más a la pared para escucharla con claridad.
— Mi ex novio me dejó embarazada y si piensas tener algo serio conmigo debes aceptar a mis gemelos también. -el muchacho sonrió de felicidad, para luego agradecer al cielo. — Cásate conmigo hoy mismo, tus hijos deben tener un padre.
— Es demasiado rápido, Fullbuster. Pero acepto, si me voy a casar contigo. -Ambos salieron corriendo abriendo sus puertas, el muchacho tomó a la joven entre sus brazos para besarla con necesidad, con un amor mucho más grande que el sol, la entró en el apartamento y por primera vez sintió a sus gemelos en el vientre de su madre. La llevó a su habitación, la deposito suavemente en su cama para enseguida amarla, besarla, sentir como ambos se complementaban.
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El hombre revisó la carta para asegurarse de su orden, después de escoger un platillo se dedicó a ver el lugar, un restaurante sencillo, pero hermoso, con una decoración exquisita y de muy buen gusto, los objetos podían hacerle recordar a una persona que conoció hace muchos años, pero sonrió al pensar que ella estaba muerta, que estaba al otro lado del mundo y que prácticamente era imposible lo que su mente le mostraba.
Sus ojos se desviaron al cocinero, era visible para él ya que era un restaurante donde los comensales podían ver como preparaban sus platillos, alzó su mano para indicar que ya sabía que comer.
— Ya le toman su orden, el personal está algo ocupado. -Dijo el muchacho que estaba tan concentrado con la comida que ni siquiera reconoció de quien se trataba, el peli plateado se sorprendió al identificar al hombre para luego ver como una mujer entraba en el restaurante haciendo sonar la campanilla, con ella estaban dos niños de cabellos negros que no pasaban los diez años y entonces sus ojos se llenaron de lágrimas al ver a la chica al rostro.
— Hola bombón, Lucy está dando a luz en este momento, Natsu está con ella y con los niños, le ofrecí mi ayuda, pero se negó, entonces pensé que tú necesitabas ayuda. -Como un fuerte viento los niños se aventaron contra el cocinero para robarle una sonrisa y abrazándolo fuertemente.
— Papi, yo quiero cocinar. -Dijo uno de ellos con dulzura, el muchacho negó con su dedo índice para luego subirlo a un mesón asegurándose que no se iba a quemar o hacer daño.
— No tienes edad para cocinar, pero puedes ver como lo hago yo…Solo espero que Lucy no tenga ningún contratiempo. -La peli azul le robó un beso fugaz a su cocinero, para ponerse un delantal.
— Es una chica fuerte, lo logrará. Ya ha tenido a cuatro, no va a ser nada para ella. Toma, cuídalo mientras tomo las ordenes. -El niño salió detrás de su madre para sentir como su padre lo sentaba en el mesón al lado de su hermano gemelo. El peli plateado que no creía lo que estaba viendo sintió como el dolor que durante muchos años estaba en su corazón desaparecía.
— Ocean, hola. -La peli azul se fue a atender a una conocida del pueblo en el que ahora vivían, uno donde nadie sabía de la existencia de Juvia Loxar y donde Gray y Natsu pudieron poner su restaurante, no aquel elegante y con cinco estrellas como se imaginaron, pero estaban felices pues el dinero que recibían era el suficiente para vivir, eran admirados y claramente no necesitaban de algo muy grande y estruendoso para hacer lo que amaban.
— Hola -Contestó la jovencita mientras se acercaba a la mesa a tomar el pedido. — Me dijeron que ya casi tienes el vestido de novia de mi sobrina. ¿Podrías dejármelo ver?
— Tengo hechos casi todos los vestidos del pueblo, pero sabes que no puedo hacer eso.
— Tienes tanto talento, yo solo quiero verlo.
— Puedo mostrarte el tuyo, pásate por mi negocio más tarde. -Ocean había puesto su propia casa de modas, algo modesto y pequeño que hacía moda en un pueblo, fue lo que siempre soñó y claramente estaba feliz con lo que hacía y con los trabajos que le llegaban.
La mujer se acercó casi susurrando a Ocean, pero fue perceptible para el oído del peli plateado. — Un pajarito me dijo que estás embarazada de una hermosa niña. -Los ojos azules de la joven se dirigieron rápidamente al cocinero que con rapidez hacía su trabajo, su mirada acusadora lo hizo hablar.
— No soy ese pajarito, los pájaros no sabemos hablar. ¿No cierto, niños? -Los pequeños asintieron juntos defendiendo a su padre aunque no entendieran del todo la conversación.
— Sí, tengo tres meses, ese pajarito olvidó ponerse condón -Susurró para que sus pequeños no la escucharan. — Pero estoy muy feliz. Con Gray habíamos pensado en tener otro bebé, pero realmente la situación no se daba y bien, llegó de repente como los gemelos -Dijo la chica con una gran sonrisa.
— Espero que todo salga bien en el embarazo y que ya el pobre de Natsu deje de embarazar a la pobre Lucy. -La muchacha asintió, la rubia había renunciado a su trabajo para finalmente irse a vivir con Natsu.
— Muchas gracias ¿Quieres algo de beber mientras está tu orden?
— Una limonada. -Ocean asintió y rápidamente fue a la siguiente mesa, esa donde al ver quien se encontraba sentado en ella, abrió sus ojos recordando cosas de su pasado que no quería recordar.
— Hola, quiero un Pad Thai, un pulpo a la gallega y una mini pizza, de beber tráenos algo de vino y un jugo de naranja. -La muchacha estaba completamente sorprendida, pero aún así anotó todo en la libreta. — ¿Algo más, señor?
— No, por el momento nada más. -Los ojos del muchacho se clavaron en ella. — Sabes, te pareces a alguien que conocí hace mucho tiempo. -Ocean tragó toda la saliva que tenía en su boca. — Creo que me está confundiendo con alguien más. -Dijo ella tratando de defenderse.
— Creo que tienes razón, la mujer que conocí no sonreía como tú y jamás pensó tener hijos. -Lyon sonrió y ella asintió apartándose de la mesa, no había motivos para tocar el pasado, para hablar de la casa de modas d ellos Strauss que fracasó después de dos temporadas debido al poco talento de sus diseñadores.
De repente una peli rosa y su niño de cabellos plateados de unos cinco años se sentaron en la mesa.
— Los baños son preciosos, deberías verlos. -Sugirió Meredy, el muchacho negó con la cabeza para ver cómo Ocean sonreía de una manera en la que nunca la vio hacerlo.
— ¿Te sucede algo, amor?- Lyon vio nuevamente el cuadro que hacía esa pareja feliz en la cocina y sonrió ahora sabiendo que ella había tenido un final feliz, tal cual como él.
— Ya nos traen nuestra comida. Es todo. -Puso toda su atención en su familia y entonces trató de pensar que ella era otra mujer, dejarla en paz y no ser un obstáculo para su felicidad.
Notas de autor:
Hola hermosuras! Bien, este si es el final de esta historia, fueron casi tres años, 26 capítulos escribiendo está historia donde todos crecimos tanto como lectores y yo como escritora. Gracias infinitas por su apoyo y por motivarme en cada capítulo a escribir, por demostrar sus emociones con cada review. Con el anterior capítulo me di cuenta que habían muchos lectores fantasmas que solo me comentaron en el último CAP, muchas gracias, no los juzgo ya que es lindo saber que están allí así no se manifiesten. No sé, si tienen algo que decir, sugerencias, sus comentarios son bienvenidos. Gracias a todas las personas, está vez no responderé reviews porque me llegaron bastantes y pues creo que a todos les conteste haciendo el epílogo. Me duele pero se acabó, así como FT se va a acabar. De nuevo gracias infinitas y pueden dejar en un review como fue su experiencia. Gracias.
Aurora: WaterJuvia.
