Espero que les guste este nuevo capitulo. Los personajes no me pertenecen, solo a su respectivo autor gracias.


El castaño se sonrojo violentamente: Un perfecto desconocido estaba en su casa le había visto desnudo mientras era penetrado por su pareja en su primera vez. Gruño, pero no fue el único Akashi también le gruño a esa persona bastante molesto con la interrupción de aquel desconocido.

-No se pongan así, les dije que pueden seguir con lo que hacían, no les molestaré.- Siguió ojeando su revista el de cabellos grises.

-¡¿Qué demonios haces en mi casa?! Prefiero que se vaya –Furi se separo de Akashi quien se sorprendió un poco cuando lo hizo.

-Esta también es mi casa. O bueno lo era antes de que llegara esa familia que le vendió la casa a tu familia, Furihata.

-¿Qué?

-Vete de esta casa, es la casa de mi prometido y la mía-Dijo autoritariamente el pelirrojo rugiendo fuertemente, imponiéndose como el león que es.

-También es la mía-Respondió tranquilamente el de ojos grises-Pero está bien, quizás me vaya, pero quiero algo a cambio.

-¿Algo a cambio?-Dijo Furi un poco preocupado puesto que esa persona parecía conocerlos bastante bien, pero jamás le habían visto en la casa-¿No crees que eres un poco aprovechado?

-Si venimos con defectos de cada uno, pues yo creo que tu también tienes uno al no contarle a Akashi que tienes una se-El chihuahua le tapo la boca rápidamente.

-¿Qué quieres a cambio?-Resoplo enojado gruñendo furibundo.

-¿Qué es lo que tiene mi Kōki? –Pregunto un curioso Akashi de manera autoritaria-Cuenta.

-¡No tienes porque saberlo Sei! Y tu…te daré la suscripción a una editorial que me dieron por ganar en un concurso de historias, seguro puede conseguir más novelas ligeras gratis con eso, pero váyase de mi casa por favor.

-Kōki, cuéntame.

-Y-yo... ¡Te amo!

-Eso lo sé cariño, pero quiero saber a qué se refiere Chihiro con respecto a lo tuyo.

-Espera ¿Lo conoces?-

-Le sirvo a su padre Masaomi-Respondió el peligris- mi familia estuvo siempre bajo sus órdenes aunque siempre los odie porque son unos arrogantes de mierda.

-¿Y aun así les sirves?

-Pagan bien, no tengo otra opción.

-Te pagare lo que sea si te vas ahora, a menos que prefieras la opción de ser descuartizado.-Le dijo con bravura Akashi.

-De acuerdo, me voy.

Tocaron la puerta justo en aquel momento.

-Vaya, parece que no soy el único que interrumpe su escenita de sexo. –Se río y fue hacia la puerta pero nadie entró después de que el peligris se fuera.


No es que fuera celoso, pero Kuroko en si era bastante inseguro al ser un omega a pesar de lo que pudiese aparentar tenía miedo, Kagami era una persona que le había atraído al instante, por eso no se había negado al compromiso, pero temía que su amigo Furihata se lo quitase con tan intenso aroma que desprendía, incluso los humanos se daban cuenta que era atrayente, pero no entendían que solo era por su olor. Sabía que estaba mal lo que iba a hacer, pero Akashi debía de enterarse que donde trabajaba su prometido era nada menos que donde estaba su ex novio.

Frente a la casa del castaño toco la puerta esperando a que fuese el mismo pelirrojo quien le atendiese si no era así ya buscaría una excusa para después hablar con Akashi.

La puerta se abrió, pero no era ni Furihata, ni la persona a quien buscaba si no otra, que conocía bastante bien.

-Mayuzumi Chihiro…-Trago saliva.

El de ojos grises sonrió bastante leve, pero para alguien como él eso era una felicidad enorme.

-Kuroko, no sabía que estabas por aquí-Lo abrazo.- Es un gusto volver a verte.

El peliceleste se separo con brusquedad.

-Para mí no ¡Adiós!-Se alejo raudo.

El peligris sonrió satisfecho.

-Ahora que te encontré volverás a ser mi pareja.-Sentencio.


-Ya se fue ¿Podemos seguir?-Pregunto de un modo sugerente.

-Claro que si cariño-El león beso los labios de su pareja con ternura.-Pero antes cuéntame ¿Qué es eso que me ocultas?

-Sei, no es el momento-Dijo de manera nerviosa ¿Cómo podría decirle aquello sin que eso arruinase las cosas?

-Dímelo ya, yo decidiré eso.

-Bokushi no me presionaría así.

-No, Boku te obligaría de un modo más extremo para que soltaras todo y créeme no sería lindo.

Su pareja tenía tanta maldita razón.

-Yo tengo una segunda transformación.

-¿Eso es todo?

-No, es que-Agarro el primer objeto afilado y se hizo un corte transformándose, parecía un simple híbrido de un perro con cola y orejas de este manteniendo el aspecto humano.

-Aun no veo cual es el problema incluso te ves adorable. ¿Pero porque el ocultarlo?

-Es porque estoy calmado, pero…-Hizo un esfuerzo y sus uñas crecieron bastante incluso su boca se deformo un poco mostrando unos dientes enormes y filosos y sus ojos se volvieron completamente negros- Con esta forma me e desecho de varios cambiaformas.

-Bien, aun no veo el problema.

Suspiro y se lamió el corte que se había hecho para que la herida dejara de sangrar y así volver a la normalidad.

-Akashi, yo fui quien mato a tu abuelo paterno.

-¿Ah?-Parpadeo.

-Hace años mi madre Kaori servía a tu familia, pero tu abuelo Seishiro Akashi tenía un capricho con ella a pesar de que estaba viejo la quería para él, al enterarse que era una mujer casada quiso matarla en su desesperación por salvarse me usaron como recurso, sabían que cada tres generaciones de chihuahuas sale uno con mi poder , me hicieron un corte en la muñeca y yo aparecí con esa forma, por instinto supe que mi familia estaba en peligro y actué sin saber lo que había hecho matando en quien se me pusiera en frente hasta sentir que ese olor amenazante se hubiese ido. Era muy pequeño y no entendía nada cuando volví en mí, solo sabía que tuvimos que desaparecer de nuestra ciudad natal y mudarnos a la ciudad Sakura. A pesar de eso tu padre no nos buscaba a nosotros, buscaba a un híbrido de pelo castaño y ojos negros que había descuartizado a su padre, sin saber que era yo.

-Según las leyes de mi clan, sabes que tendría que matarte sabiendo eso ¿Lo sabías?

El castaño asintió apenado y sinceramente asustado pensando que ahora el pelirrojo le odiaba y ya no lo quería consigo.

-Es por eso que no quería involucrarme contigo en un principio, temía que si te enterabas de todo las cosas terminasen así.

-¿Así como? Kōki el pasado no se puede cambiar y yo te amo tal y como eres.

-¿Y las leyes de tu clan?

-¿Crees que realmente me importa? Eres mi prometido y estaré contigo pase lo que pase, no sería capaz de matarte, lo único que quiero hacer es devorarte y tú sabes de qué modo me refiero.

-¡Sei!-Lo abrazo y lo beso con mucha pasión, su pareja le correspondió fogosamente para continuar lo que habían comenzado.


-¿A dónde habrá ido Kuroko?-Preguntó el tigre un poco preocupado, parecía que su prometido omega se había enfadado un poco, sabía que los omegas suelen ser un poco desconfiados de quien se acerque a su pareja, pero le parecía un poco ridículo que desconfiara de Furihata, el castaño sé notaba demasiado que le gustaba otra persona ¿Y el mismo? Pues la verdad no estaba seguro, pero ese chico de pelo celeste le ponía nervioso a veces, le gustaba, pero como que comprometerse tan pronto era algo demasiado extremo, encima ahora vivían juntos.

-Dijo que iba a entregarle algo a Furihata-Dijo el castaño mayor horneando un pastel.

-Yo creo que son celos y va ir a marcar territorio-Menciono el del lunar dándole a probar un pastel al oso pelila- ¿Qué tal te parece Atsushi?

-Delicioso Muro-chin.

-¡¿Pero qué rayos?! ¿Por qué ustedes están tan juntos?-Dijo el tigre molesto de que su hermano estuviese tan junto con ese grandote, hasta parecían esposos de toda la vida al verlos y eso que apenas se conocían.

-Solo le estoy dando a probar la receta de un pastel Taiga, no te pongas tan grave.

-¡¿Pero no debería estar en su casa ya?!

-El a sido nuestro mejor cliente hasta ahora, yo le pedí quedarse, no te pongas grave, además va a ser nuestro cocinero extra.

-¿Me dejas probar mas de ese otro pastel Muro-chin?

-Por supuesto Atsushi.

El tigre quería refutar pero decidió esperar afuera a Kuroko, no le gustaba el acercamiento del oso con el lince, parecían demasiado cercanos y le irritaba de sobremanera.

Vio la figura de su pareja aparecer pronto, se veía algo agitado ¿Qué habría pasado?


Después de preparar nuevamente a su pareja esta vez se unto en el propio miembro el suficiente lubricante y tomo sus labios antes de comenzar a hundirse nuevamente en aquel pequeño, pero cálido agujero que le esperaba. Furi apretó un poco los dientes pero separó más las piernas para recibirle aun mejor, sentía que le estaban metiendo una especie de arpón en el culo. Akashi se siguió introduciendo lentamente hasta que estuvo completamente adentro.

-Eres…muy grande.-Fue lo primero que dijo un poco incomodo-No te muevas por favor.

El pelirrojo asintió masturbándolo un poco, el miembro del chihuahua se sentía húmedo y luego esa misma humedad parecía que se hubiera transmitido hacia su agujero, pues no había sentido eso cuando lo había penetrado hace poco, parece que el propio cuerpo al estar en celo generaba un lubricante que facilitaba las cosas en el cuerpo del chihuahua, lo cual era una ventaja de algún modo.

-¿Aun te duele mucho?-Akashi no creía poder contenerse más, aquel interior parecía enloquecerle de lo deliciosamente apretado que se sentía.

-Muévete ya.-Dijo el mismo castaño excitado comenzando a separarse y a hacer que el miembro ajeno se moviese en su interior, el pelirrojo jadeo y comenzó a moverse lento, pero su misma pareja le incitaba a moverse más rápido, pero no quería dañarlo aun así pronto termino cediendo y moviéndose más contra la carne ajena que a cada movimiento Furi soltaba un ruido que no se sabía interpretar de dolor o de placer o ambas a la vez, sin embargo este no se quejaba excepto para pedir más.

-Te amo Kōki-Lo tomo de las caderas y se salió casi por completo para volver a enterrarse en las entrañas ajenas que parecían cada vez más suaves.

El chihuahua besaba y mordía aquellos labios de su pareja mientras se aferraba a él, mientras el mismo movía sus caderas buscando más, inconscientemente apretando como para que la virilidad de su pareja no se escapase de su interior.

-Sei, quiero más-Dijo hambriento de esas sensaciones nuevas que estaba sintiendo, era extraño y un poco incomodo, pero no podía parar, no quería parar quería más de esa sensación, se sentía muy a gusto siendo rellenado por su pareja, quien hizo movimientos más cortos y ágiles esta vez , no sé quería despegar de su amado quien junto a él cada vez hacia ruidos gruñidos y por parte del león rugidos mientras lamia el rostro de su amado, su cuello, lo deseaba tanto y ahora lo estaba haciendo por fin suyo, lo mordió en un hombro mientras lo sujetaba y le sostuvo las piernas bien arriba haciendo que todo el estuviese en su interior.

Furihata gruñía y aullaba casi los rugidos de su león lo excitaban tanto como las fieras embestidas que estaba recibiendo, cada vez se sentía más duro hasta que un momento no pudo más y eyaculo sin poder avisar solo dio un gruñido muy alto manchando donde podía. Su pareja poco después hizo lo mismo, el castaño sintió un extraño placer al recibir el líquido espeso ajeno sin dejar de mover sus caderas. Busco los labios de su amado para besarse de nuevo mientras esperaba que el proceso de quedarse pegados se deshiciese solo.

Se había acostumbrado demasiado bien al proceso de su primera vez y pensar que a los humanos les costaba más adaptarse a su primera vez, era bueno ser no completamente humano.

Pocos minutos después se salieron de él y el pelirrojo le sonrió satisfecho y con una mirada llena de amor.

-Fue…increíble ¿No?-Beso y lamió los labios de su querido chihuahua que temblaba pero solo por qué tanta acción le había dejado el cuerpo agitado.

-Cuando nos recuperemos quiero…mi turno, así que no te duermas.

-No podría hacerlo, también te deseo de esa forma.

Se besaron tiernamente.


-Kuroko llegas tarde ¿Dónde estabas? Pareces algo perturbado ¿Te paso algo malo?

-Kagami-kun, yo quiero unirme contigo ya.

Los colores se le fueron rápidamente al rostro.

-Oi es muy pronto para eso ¡Apenas nos conocemos!

-Pero sé que Kagami-kun es mi Alfa y yo sé que te pasa lo mismo conmigo.

-Pues algo hay de eso pero…siento que estas apresurando las cosas por algo en especial ¿Te hicieron algo en la casa de Furi?

-No, no, no te preocupes Kagami-kun no me pasa nada, no me hicieron nada, te lo prometo. Solo recuérdame no salir solo de casa nunca más.

Eso preocupo sinceramente bastante al tigre ¿Qué había pasado en verdad con Kuroko y porque no le quería contar?


Un par de besos más cada vez con más fogosidad y pasión y algunas caricias ya estaban deseosos de nuevo sobre todo el chihuahua, el celo no se le iba a quitar con una sola vez. No, no era suficiente con solo eso y lo sabía.

El castaño masturbo el miembro de su amado león despertándolo, luego se agacho para un sexo oral haciendo que esta parte creciera con la humedad y calidez de su boca junto a una firme succión mientras tanto con lubricante empezó a untar la entrada de su pareja quien gemía con las lamidas mientras de a poco iba introduciendo un dedo a aquel lugar que pronto llenaría con su propia virilidad, Seijūrō se sorprendió un poco pues su pareja de nuevo parecía muy predispuesta a pesar de que al parecer le había dolido bastante cuando él entro en su cuerpo la anterior vez. El empujo su propio miembro a la boca ajena llevado simplemente por el instinto, sin embargo Furi resistía bien esos envites en su boca y a su garganta. Akashi se atrevió a preguntarle en cierto momento en que estaba empezando a necesitar más que la boca de su pareja:

-¿No te duele lo…de recién?

Con la boca llena le niega y se sigue moviendo haciendo que el león jadee mientras el castaño de a poco le va metiendo otro dedo en su espacio personal de a poco intentando dilatarlo y buscando su punto sensible. La verdad Akashi no se imaginaba que así se sentía esa sensación de los dedos en su interior, pensó que podía ser más agradable pues parecía que su cachorro se había adaptado mucho más rápido, quizás todo se debía al estado de este. Cuando le tocaron aquella parte sensible el león se sobresaltó soltando un quejido placentero.

-Kōki…-Soltó un suspiro mirando al castaño que prácticamente lo atacaba por los dos lados de su cuerpo, era suficiente estimulo, aunque aún no se acostumbraba totalmente a los dedos intrusos en su interior sabia que ya estaba listo- Quiero de ti.

-Sei-Lo beso con ternura lamiendo su rostro y depositando unos besos suaves, ambos se besaron con pasión, el de menor estatura retiro los dedos de su interior, pero contrario a lo que se podría esperar de hacerlo una primera vez en la posición tradicional, le hizo poner a su pareja en cuatro, no es que no quisiera ver la cara de su amado, si no simplemente se tentó de tenerlo así.

-¿No es un poco injusto?-Dijo el de ojos rojos mirando a su pareja.-No te puedo ver mucho el rostro así.

-Ah, perdón es que yo quería...

-No hay problema, pero a la próxima yo te lo haré así. O de una forma diferente en que disfrute mucho de ti.-Miro a su pareja y alzó un poco el trasero-Hazlo pronto.

-De acuerdo.-Rozo su miembro contra la cavidad ajena y empujó entrando con facilidad, la punta del pene de Kōki era delgada y además todo el miembro ajeno desprendía un liquido que hacía más fácil la penetración, el pelirrojo creyó que al parecer no sería tan doloroso como creía, en eso su prometido empuja más hacia adentro, mostrando que también era bastante grueso y que podía expandir tanto o más como el mismo Akashi había profanado a su pareja. Seijūrō se intento aferrar a algo pero ni siquiera estaban haciéndolo en la cama se habían dejado llevar tanto que estaban en la habitación de estar y no habían muchos muebles. Dolía, pero con esa extraña sustancia del miembro de su pareja era como una especie de afrodisíaco raro que hacía que el dolor disminuyera bastante rápido, cuando por fin entro el chihuahua del todo el de ojos rojos se sobresalta de nuevo.

-¿Todo bien? –Pregunta preocupado su prometido.

-Lo dices como si no fuese capaz de aguantarte, muévete-Le ordenó confiado, aunque vaya que no imaginaba que su pareja se sintiese de esa forma.

Había costado entrar, humedecido y todo Kōki se había tenido que apoyar en su mano para ayudar a meterse a ese agujero tan estrecho que tenía su pareja, el mismo había tenido que esperar un poco, pero con la orden de su león no se pudo detener mucho y empezó un suave vaivén se sentía muy bien ese roce que apretaba su carne en cada movimiento con su humedad que parecía aumentar en su miembro fue haciéndolo cada vez más de prisa haciendo que ambos gimieran alto cuando los movimientos aumentaban.

-Más…-Rogó el pelirrojo y su pareja obedeció haciendo unas embestidas salvajes sin piedad a ese trasero.

Casi se vienen al mismo tiempo, pero Seijūrō acabo antes sin poderlo aguantar, después de todo era su primera vez siendo el pasivo rugiendo fieramente expulso su simiente sumamente extasiado mientras pronto sintió una mordida en el cuello y a su pareja viniéndose y llenándolo de aquel mismo liquido dentro de su cuerpo. Ambos quedaron agotados y nuevamente tenían que esperar un poco para despegarse, aunque por un lado no tenían ganas de separarse de ningún modo. Luego el chihuahua perdió la erección y lograron soltarse, se acostaron uno al lado del otro y se abrazaron con mucho amor.

Agotados y satisfechos se estaban empezando a quedar dormidos, sin embargo apareció el de ojos heterocromaticos en frente de la vista del chihuahua.

-¿Ya compraste las cos...? Espera…-Dice al sentir un dolor en el trasero y un cansancio tremendo-¿Te acostaste con Oreshi? Ya se reconciliaron entonces.-Bufó- Bueno, pensé que te demorarías en comprar el lubricante así que me puse a dormir un poco.

-Tonto, te dije que tenía en casa. Y Sei y tú son mis novios o novio…los amo a ambos.

-De acuerdo, pero a la próxima el que lo haga contigo seré yo.

-Ya veremos. Te amo Seijūrō.

-Y yo a ti cachorro, por cierto usaron protección supongo.

Kōki vio que los condones que había traído no habían sido usados por ninguno de los dos.

-Mierda…

Continuara…