Ojala les guste c:
El hombre pantera fue rápido con su patrulla de policía cuando supo que Kise tenía problemas, era uno de los mejores y más capacitados policías de la ciudad Sakura siempre lograba atrapar a cualquier delincuente y nada se le escapaba de las manos. El rubio le había llamado al número propio, pero según él "para un caso de emergencia". Suponiendo que era porque confiaba en él Aomine decidió ir.
El moreno toco la puerta de la casa de este, no era una mansión, pero al parecer era bastante grande, seguro el modelaje le dejaba bastante dinero a Kise. El de pelo rubio le hizo entrar a la casa mirándole e invitándole una taza de té, no parecía estar en problemas como el creía.
-¿Cuál es la emergencia Kise?
-No hay ninguna emergencia, quiero que me aclares algo Aominecchi ¿Realmente te gusto?
-¡Oi! ¡¿Llamaste al número de la policía solo para esto?!
-No llame a la policía, te llame a ti específicamente Aominecchi –Se encogió de hombros como si el asunto no fuese tan grave- Además hace rato no conversábamos bien, el otro día apenas si hablamos y me quería quitar la duda además, los descendientes de zorros dorados somos muy curiosos ¿sabías que también soy parte zorro dorado? Aunque dudo en que pueda convertirme en uno aparte que genera mucho desgaste físico y además… ¡¿Aominecchi a dónde vas?!
-Tengo que hacer cosas Kise, no todos tenemos tanto tiempo libre como tú.
-¡Aominecchi! Pensé que te interesaría saber que pensaba darte una oportunidad
El moreno se giro (solo unos centímetros de la puerta de salida de la habitación) Y miro al de ojos color miel.
-¿Estas seguro? Desde que nos conocemos nuestra relación no ha sido una de las mejores.
-Lo mismo digo, pero eres el único al cual encuentro su olor interesante, quizás alguna vez a Akashicchi, pero aparte de él nadie.
-Pero Akashi tiene a ese chihuahua.
-¿No me digas que estas celoso?
-¡Oi! ¿Quién esta celoso?
-Quiero intentar como seria si saliésemos juntos, quizás las cosas serian divertidas.
La pantera asintió robándole un beso que el perro golden retriever recibió con una sonrisa.
Al parecer en esos días todo parecía ir bien, incluso demasiado bien, no sabían que las cosas podían arruinarse debido a factores externos.
Esa semana si que había sido una locura, no podía describirse de otra manera más que eso o una semana donde algo tan simple se había convertido en una adicción. Era la primera vez que iba al baño después de una semana, no había comido, apenas si había dormido. Tenía el trasero adolorido y adormecido además de sus piernas. Se toco el cuello que estaba lleno de huellas de chupones y mordidas delineando sin querer esa marca que había logrado detener la adicción que había tenido con su pareja y que casi mueren por culpa de esa adicción irrefrenable, la marca de la unión.
Aun recordaba todos los cambios que Akashi y él habían pasado esa semana, aun no creía que hubiesen podido hacer tanto.
***/Flash Back/***
Furi al despertar después de haberlo hecho por primera vez con su prometido de ambas formas se levanto con pereza, aunque con algo de dificultad, descubriendo que era de día. Le dolía algo el trasero, aunque supuso que era normal para la primera vez y sobre todo con el tremendo tamaño que tenía su pareja. Con esfuerzo se dirigió hacia el baño para lavarse los dientes y darse un buen baño, esperaba que esta vez su celo amainara un poco. Llego a este soltando un ruido de exclamación cuando ve sus ojos en el espejo, sus pupilas parecían más grandes ¿Qué rayos había pasado? ¿Estaba enfermo?
Con el ruido el león se había despertado para ver a su pareja preocupado por su reacción sin embargo al ver a Akashi de nuevo se sobresalta: Los ojos de este eran completamente dorados, ambos.
-T-tus ojos…
-¿Cambiaron mis ojos también? –Dice mirando Akashi a su pareja viendo los ojos del contrario- Mmmm bueno creo que mi padre dijo algo así que cuando las parejas se unían los ojos cambiaban, debe ser de esta forma para ambos por nuestras formas animales supongo.
-Es, muy extraño…
-Si-Se encogió de hombros.
-Ahora no podre saber quién es Bokushi u Oreshi.
El pelirrojo se acerco al castaño riendo y lo abrazo. Desde que se levanto sintió la necesidad, quería hacerlo otra vez.
-¿Qué tal si lo hacemos antes de que te vayas a trabajar?
El chihuahua quería, rayos que lo quería, desde que despertó sentía el cuerpo caliente como nunca, pero tenía que irse a trabajar, pero no podía negarse.
-De acuerdo- Beso a su pareja y terminaron haciendo el amor.
Una, dos, tres, cuatro y más sin darse cuenta de que el día fue pasando y que era de noche cuando terminaron cansados y durmieron.
Solo tres horas porque necesitaban hacerlo otra vez.
Ambos sentían que tener tantas ganas era anormal y que ni siquiera habían comido o ido al baño, pero suponían que quizás era cosa del celo y pasaría…
Pero los días pasaban y no se soltaban, no podían, querían soltarse pero en cuanto lo intentaban se sentían demasiado mal y necesitaban hacerlo.
Akashi siendo embestido sin parar por Furihata llamaba a sus encargados y les decía que aplazaran cualquier cita o reunión de esa semana, simplemente no podía separarse del cuerpo del otro. Furi hizo lo mismo llamando a la tienda de pasteles, excusándose con cualquier cosa.
-Tenemos que pedir ayuda… ¡ah!… ¡más! ¡AH! ¡Sí! ¡Más adentro! –Jadeo el chihuahua mientras era poseído por su león quien arremetía más fuerte contra el cuerpo ajeno-¡Tengo hambre! ¡Aaaah! ¡Apenas si hemos…arsg dormido!
-Lo…nhsg…Sé… ¡Aprietas tan delicioso! –Beso las mejillas de su amado, preocupado aunque no podía dejar de tener sexo con él ni al revés- Pero… ¿A…QUIEN…Llamamos? Demonios Kōki ya no aguanto…hasta acabar…se está haciendo doloroso.
-Jajá…yo siento que me estoyyyy ahogando… ¡AH! ¡Aaah! ¡ME VENGO!-De improviso fue eyaculando mientras que al sentir el apretón cuando su pareja se venía el pelirrojo se corrió dentro de él rebalsándolo ya pues estaba lleno del liquido de este tantas veces que se había venido el estaba absolutamente igual que su pareja.
Apenas si se recuperaron, el cachorro penetro a su pareja porque la necesidad podía más, ni siquiera necesitaban prepararse, estaban tan dilatados y mojados con semen del otro que solo era llegar y penetrar.
-S-Sei ¡Llama a tu padre! Ngh…quizás el sepa algo- Golpeo con fuerza el trasero ajeno con su pelvis al penetrar duro a su pareja, tomo a Akashi con la fuerza que podía y lo puso en el tatami donde estaba el celular para que llamara sin dejar de tomarlo como suyo.
-Papá... ¡Ah Kōki! -Gimió altísimo-Contesta demonios…amor umnh…si me haces gemir tan alto no querrá oírme… ¡AH! ¡Quiero más!
/En el otro lado de la línea/
-¿Para qué llamas Seijūrō? ¿Quieres sacarme en cara de que estas acostándose con ese perro?-Gruñó indignado al escuchar los gemidos de su hijo siendo penetrado.- ¿Ah? Ah…-El hombre entendió la situación a pesar de que era traumante escucharlos así- Tienen que unir el lazo para que sus deseos incontrolables se hagan normales.- Respondió exasperado- ¿Qué cómo se hace? Pues tendrás que cortar la piel de ese chihuahua y… ¿Seijūrō?
**/**
-No...¡AH! resulto, quiere que te lastime… ¡Nunca lo haré! Um ¡Se aprovecha de las circunstancias!
-Dame…gk! ¡EL PUTO CELULAR! –No sabe si es por tanta actividad o el no haber comido por días o apenas haber dormido que le dolía todo el cuerpo. Tomo el celular del pelirrojo y marco a duras penas a Kuroko.
/Por el otro lado de la línea /
-Akashi-kun, ah eres Furihata-kun… No sabía que tuvieras esos fetiches de llamar a las personas en el acto sexual, te voy a cortar. –Y de hecho estaba a punto de hacerlo cuando el chihuahua le explica la situación-¿Eh? ¡Eso es peligroso! ¡Si no comen morirán!...Espera creo que tu y Akashi-kun deben unir sus sangres cortándose un dedo creo que el índice si no mal recuerdo solo así podrán sellar la unión-
El peliceleste le pregunta con la mirada al tigre que había escuchado la conversación un poco descolocado con lo oído por la conversación quien asiente a lo último.
-Kagami-kun dice que si. Deben hacerlo pronto… ¡No demoren más tiempo! Suerte con ello Furihata-kun.
**/**
Así lo hicieron con una tijera filosa Akashi había hecho un corte a ambos para unir sus sangres poniendo sus heridas juntas, mágicamente pudieron ver como las heridas se cerraban solas y un símbolo aparecía en el cuello de ambos. La lujuria incontrolable había parado, ahora era normal. Apenas si se separaron tuvieron ganas de ir al baño ¿hacia cuanto que no habían ido?
-¡Déjame entrar a mi primero yo tengo más ganas que tú!
-¡Yo también lo necesito! ¡Tu casa debería tener más baños Kōki! ¡Déjame entrar a mi primero!
-¡No quiero! ¡Tú déjame entrar a mí!
-¡No Kōki yo quiero hacerlo primero!
Al final el pelirrojo entro primero estando más de una hora allí y Furihata aguantando como podía al entrar se dio cuenta que el pelirrojo se había dormido y lo tuvo que sacar para entrar él.
***/Fin Flash Back/***
Después de por fin hacer sus necesidades se miro al espejo, su piel se veía pálida y esa marca en forma de un sol parecía brillar o quizás era su imaginación. Sus ojos seguían distintos, sinceramente no le gustaba porque parecía otra persona. Tenía tanto sueño… de pronto todo se volvió negro.
Cuando despertó Furihata no sabía ni qué hora era ni que día era, pero moría de hambre y sentía un olor delicioso, se levanto donde estaba, extrañamente estaba en cama vestido como correspondía pero ignoro todo eso, tenía demasiada hambre para hacer preguntas.
Al ver donde provenía el olor se dio cuenta que su pareja estaba comiendo un enorme banquete en el comedor, se le cayó la baba sin poder contenerse lo bueno es que al parecer su novio había tenido la gentileza de ponerle todo lo necesario para él, no quería hablar solo comer. Por todos los dioses, sabia a gloria esa comida, era demasiado deliciosa y el tenia un hambre devoradora. Tanto él como su pareja comían sin detenerse a preguntar.
Después de que ambos estómagos estuvieron llenos el chihuahua decidió hablar.
-¿De dónde sacaste tanta comida? –Se relamió los labios-Estaba delicioso jamás en la vida había comido algo tan rico.
-Aunque cueste creerlo fue papá quien nos trajo esto, después de la llamada que le hice quedo preocupado y al vernos tirados en el suelo y desnutridos al llegar a casa nos cuido, nos hidrato (por si no te diste cuenta no teníamos tanta sed) y nos trajo comida. Apenas lo supe porque una llamada de él termino de despertarme diciéndome que había mucha comida para ambos. Y eso fue lo que paso. –Al parecer era Bokushi el que estaba en el cuerpo del pelirrojo, ahora que tenía los ojos miel era algo difícil de saber a menos que sacara más carácter. En el sexo solo los distinguía porque uno era más sádico que él otro a la hora de.
-Ya veo… a pesar de todo se preocupa por ti.
-Y por ti, pero seguro es porque quiere nietos, de hecho me dijo que nos cuidáramos porque uno de nosotros al hacerlo tantas veces sin protección puede que ya esté esperando cachorros.
Furi trago saliva no había planeado tener cachorros tan luego, en verdad ¿Cómo se había dejado llevar tanto? Todo había sido por el celo y se había entregado completamente al placer que acababa de conocer. Sin embargo no se arrepentía de haberlo hecho con Akashi en su primera vez, fue una experiencia casi mágica por decirlo de algún modo.
-Solo espero que…-Comenzó.
-¿Qué…?
-¡Que seas tú el embarazado!
El cachorro sintió la puerta y fue a atender, quizás era el padre de Akashi a darles una plática de cómo cuidar a los cachorros o a que se hagan una prueba de embarazo, por si acaso no era él, el mismo Furi iría por pruebas de embarazo por si acaso.
Abrió la puerta y no pudo ver quien era pues fue abrazado tan rápidamente que no pudo detectar la presencia de quien se trataba pero aquel quien le abrazó al parecer también era un chihuahua como él.
-¡Tanto tiempo sin verte Furi! ¡Te había extrañado mucho! ¡Pero estoy listo ahora para el compromiso!-Se separo aquella persona mirando al de pelo castaño con una sonrisa, el chihuahua quedo descolocado al ver al chico de cabellos negros y flequillo algo separado.
-¡Fukuda! No te veía desde que éramos unos niños…-Dijo con un sentimiento de nostalgia.
-Hueles mucho a un animal que no conozco y tus ojos se ven raros...-Dijo desconfiado- ¡O quizás es mi imaginación! Vengo a cumplir la promesa que les hice a tus padres y casarme contigo.
-¿Qué? Fukuda yo…
-Kōki, te demoras mucho en venir ¿Qué pasa?-El pelirrojo abrazo a su pareja de la cintura de una manera algo posesiva- ¿Quién es esta persona?
-¡Soy Fukuda el prometido de Kōki! Y-Y mejor sáquele las manos de encima a mi pareja. –Estaba intimidado por esa mirada que parecía descuartizar vivo a cualquiera.
El pelirrojo miro a su pareja quien también le dio una mirada de respuesta que él tampoco entendía nada. Entonces el león se empezó a reír de manera burlesca. Ahora Furi estaba seguro de que era Bokushi.
-Llegas un poco tarde entonces, Kōki y yo ya estamos unidos, esta marca que aquí ves-Le muestra el cuello del castaño y luego el suyo-Es símbolo que prácticamente estamos casados. Este lindo chihuahua es mío.-Lamio el cuello del castaño y lo pego más a su cuerpo haciendo estremecer un poco a este.
-No importa. La bigamia es legal en la ciudad Sakura.
El par se quedo mirando al azabache de manera incrédula ¿Acaso quiere hacer un trió?
-De ninguna manera. KŌKI ES MIO-Rugió el león de manera imponente ante aquella persona que se encogió de miedo pero igual le gruñía a este.
-Akashi-kun, Furihata-kun ¿Pasa algo malo? –El peliceleste venia llegando con el tigre (Ahora no salía a ninguna parte si no era con él) alzando un poco las cejas al ver ese panorama. Al ver que no se veía el peligris por ninguna parte creyó que estaba seguro y se decidió a hablar –Kagami -kun y yo veníamos a darles algo de comer, sé que habían pasado algo de hambre según el padre de Akashi-kun.
-Kuroko…No es nada grave.-Menciono el castaño tratando de tranquilizar el ambiente- Um, les presento a Fukuda Hiroshi es un amigo de infancia.
-¡Y quien será su próximo marido!
-¿Eh?-El parpadeo el peliceleste un poco confuso al oír al azabache.
-JAMAS MIENTRAS YO VIVA-Advirtió el león hecho una furia.
-¡Basta de discusiones! Mejor entremos a casa todo esta discusión me dio hambre otra vez. –Menciono gruñendo el chihuahua Furi.
-La verdad a mi también.-Dijo su pareja, la comida se les había hecho poca, pero había servido para sobrevivir por mientras. –Entremos a casa.
Más tarde comían todos de lo preparado por Kagami, todos estaban de acuerdo en que la comida que preparaba el tigre era una de las mejores.
-Deberías haberme enseñado a cocinar así Kagami.
-Bueno, tú nunca me lo pediste.
-Es verdad. –El castaño sonrió al igual que el de cabellos rojo oscuro.
Tanto a Akashi como Kuroko les dio un pequeño ataque de posesividad y mientras el fantasma se acurrucaba más cerca de su pareja, el león agarro a Kōki y lo beso pasionalmente siendo correspondido por este con la misma intensidad aunque un poco avergonzado de que todos los vieran.
El otro chihuahua gruño molesto.
-¡Yo puedo enseñarte que puedo besar mejor que el Furi!
-Bien yo voy a ver como esta ese pescado frito-Fue el tigre a ver la cocina seguido de su pareja que ni siquiera se notó que se había parado de la mesa.
Furihata estaba siendo abrazado de manera cariñosa por el león cuando le contesto al azabache.
-Fukuda eres un buen amigo de la infancia y todo, pero yo ya escogí a quien quiero y además yo siempre te vi como un amigo y nada más que eso.
-Pero tú siempre me gustaste Furi.
-Lo siento mucho…
-¡El pescado frito está listo!
A Akashi y a Furihata se les hizo agua la boca, comieron un poco, pero luego…tuvieron que parar, pues sintieron asco y partieron ambos al baño rápidamente.
-¡Maldición Kōki! ¿Otra vez no me vas a dejar entrar?
-¡Eso es lo que debería decir yo! ¡Ahora me toca entrar a mi primero!
-¡No! ¡Tu baño es muy pequeño! ¡Yo debo de…!-
La nausea no les dejo decir nada más y entraron al mismo tiempo a vomitar uno en la taza de baño y otro en el lavamanos.
-Y no haber traído una cámara para inmortalizar el primer vomito de ambos, este es un momento épico. –Dijo el fantasma.
-¿Tu crees que ya están…?-Dijo el tigre y el peliceleste asintió.
-Es obvio, uno de los dos esta embarazado.
-¡Entonces vamos a ser papás!-Menciono Fukuda todo emocionado.
Kuroko y Kagami miraron raro al azabache que parecía dispuesto a entrar en esa familia como fuese.
Continuara…
