Capítulo nuevo, disfrútenlo


Todos quedaron sorprendidos…cuando Furihata le mete un caramelo a la boca del otro pelirrojo. Impidiendo que lo bese.

-¡Aun no te he permitido que me beses! Aun estoy algo enojado contigo…

-Peggghhooo…-Se saco la paleta de la boca haciendo un puchero bastante grande, solo por eso se le antojo perdonarlo y acceder pero alguien saco la voz y le impidió hacer eso.

-Kōki –Se acerco Akashi a su pareja, quien al verlo y sobre todo verle llegar con alguien casi igual a él casi se desmaya, pero más que nada le asusta sinceramente entrando en modo de alerta y gruñendo aunque con notorios nervios tal como su animal representante.

-¿Sei?- Un poco desconfiado, se acerca a su pareja y la huele.-Si, eres tu…-Se alegra levemente aunque recuerda lo de hace poco y se aleja un poco no demasiado, mirando a quienes vestían esos trajes demasiado formales -¿ENTONCES QUIEN ES ÉL?-Apunta al otro Akashi que saluda algo nervioso y tímido.

-Es mi esposo, el emperador del país vecino. –Responde el otro Furihata vestido de militar que tenía un tono de voz más serio y formal- Yo soy el segundo emperador.

-La emperatriz.- Respondió el que se parecía a Akashi

-Sabes que no me gusta que me digas así.-Miro a su pareja serio quien se encogió algo asustado. El falso Furihata miro a sus dobles-¿Y ustedes quienes son exactamente?

-El es Akashi Seijūrō y yo Furihata Kōki- Menciona el chihuahua un poco nervioso aun con un poco de desconfianza a aquellos personajes que se parecían tanto a ellos.

Akashi abrazo a su pareja por la cintura.

-Y Furihata Kōki será mi esposo.-El castaño se separó gruñéndole un poco.

El que parecía gemelo de Furi tomo de la cintura a este-Realmente sí que eres parecido a mí. Debería deshacerme de ti, puede que te confundan conmigo y no me agrada.

-No le harás nada.-Dijeron los dos pelirrojos mirando serio al clon de Furi.

-Es una broma-Le sonríe al chihuahua quien le miraba serio y le acaricia el cabello.-De hecho me dan ganas de cuidarte, espero que tu futuro esposo lo haga bien.

-Que extraño es todo esto-Dijo riendo el emperador- Mi nombre es Kōki Akashi y mi pareja se llamaba Seijūrō Furihata ahora es un Kōki Furihata.

-¿Es una broma?-Dijo Akashi.

-No, por eso me da risa, es gracioso-Dijo el emperador. -¿No teníamos algo que hacer emperatriz? Digo, segundo emperador.

-¿Conseguiste un hotel donde hospedarnos?-Pregunto la pareja de este estirándole las mejillas-Y no me digas así.

-No, me distraje viéndote, bueno no a ti sino a tu gemelo ¡Auch!

-Bueno, creo que nosotros nos retiramos parece que ustedes tienen que hablar-Pues al olerlos se notaba un aura algo tensa- Por cierto si hay boda me gustaría asistir a esta.-Les anota un número de teléfono en una tarjeta muy bonita que les entrega a ambos- Vámonos cariño.

-Sí. ¡Nos vemos! –El emperador se despidió de una manera muy infantil de la pareja que los miraba un poco extrañados viendo como de a poco se alejaban de ellos.

-Eso fue…

-Extraño…-Dijo Furi completando la frase de Akashi.

-Kōki hablemos, quiero arreglar las cosas cariño.

El cachorro de chihuahua miro serio a su pareja, pero no podía culparlo de todo así que se ablando rápidamente.

-De acuerdo…

-En primer lugar quiero pedirte que me perdones por haberte hecho sentir inferior y que no eras lo que yo quería para mi, por favor, tu eres perfecto así tal cual eres, lo otro, yo no quería humillarte-Tomo una pausa mirando a esos ojos cafés que tanto le gustaban, esa mirada que siempre le gustó, no le gustaba que él fuese la causa del dolor de aquel que poseía aquella mirada- No sabía que habías sufrido tanto en el pasado y tres necesito saber si realmente ya no me amas, porque ese te odio me dolió mucho. Yo te elegí a ti para unir mi vida, quizás debí haber preguntado sobre lo que tú querías, pero cuando agarraste el cuchillo pensé que te cortarías y te harías daño, me desesperé y dije lo que fuera para que te calmaras pero fue peor.

-Sei…-Parpadeo sintiéndose culpable- Yo te amo, pero ¿sabes lo mucho que me dolió de la forma semi arrogante a la que te referías a mi? Casi como si fuese un simple objeto fácil de ser reemplazado. Yo no te odio, de hecho me di cuenta que también te dije eso porque me sentía dolido, tampoco es que no te ame, si no es porque me siento inseguro que actué de esa manera, fue estúpido…Sei perdón por hacerte sentir que no te amaba.

El pelirrojo lo beso tiernamente en los labios haciendo que los colores se le subieran al rostro.

-¿Quieres ser mi esposo Furihata Kōki? –Beso sus manos.-Yo en serio quiero hacer la celebración de una unión tan hermosa como la nuestra, pero si te desagrada desistiré de ello.

-Ah. Sei…-Si no fuese porque estaban embarazados se le habría arrojado encima mas solo se acerco a su pareja y la beso cariñosamente en el rostro y sus labios-Si quiero, me quiero casar contigo, después de todo ¿Ya somos como esposos no? Solo quería hacer nuestra boda más equitativa es todo, pero si quiero ceremonia, Te amo.

-¿Así que más equitativa cariño? De acuerdo, vamos a hacerlo-Beso sus labios con mucha ternura. Furi le dio muchos besos de vuelta que el pelirrojo recibió con una enorme sonrisa.

Sintió pena consigo mismo por haber comparado a su pareja con Nash, no, Akashi realmente lo amaba y respetaba, estaba feliz que fueran a tener hijos de que su amado fuese el padre de su pequeño y el ser padre de la vida que germinaba en su casi esposo.


Había perdido el miedo, pues no había visto al de ojos grises en mucho tiempo lo cual creía que sería algo bueno, incluso había pasado a comprar ingredientes para la tienda solo para que Kagami supiese que él quería ayudar como fuese. Sin embargo al cruzar la calle imprudentemente fue retenido.

-Tienes que tener más cuidado.-Menciono una voz que él conocía.

-No necesito de tu ayuda, gracias Mayuzumi-san-Hablo por su parte el peliceleste.

-Kuroko, sabes que no, los que son como nosotros debemos tener más cuidado que las personas normales, tenemos que casi siempre ir detrás de la gente o nos pueden atropellar o pasar a llevar por que nunca somos notados, a pesar de que seamos sólidos.

-Mayuzumi-san gracias, pero le ruego que ahora me deje en paz-Menciono el más bajo soltándose del Alfa que le retenía.

-Deja de temerme Kuroko, yo no te voy a marcar a la fuerza como lo haría ese tigre con el que estas saliendo.

-También eres un Alfa Mayuzumi-san, también podrías hacerlo perfectamente.

-Te equivocas yo no haría tal cosa. Yo no soy tan vulgar como esos Alfas que conoces.

-Pero al mismo tiempo no eres capaz de comprender la importancia de los amigos Mayuzumi-san.

-A mi no me interesan los amigos si te tengo a ti Kuroko. Eres el único que me interesa.

-Solo es porque somos del mismo clan pero de familias diferentes.

-Y también porque eres el único que comprende cómo me siento.

-Pero tú no a mí y eso es lo que hace la diferencia.-Dicho esto se separo del peligris y se marcho a su casa.

-Kuroko…-


Apenas habían llegado a casa no perdieron el tiempo, además Masaomi se había marchado a ver las cosas que fueron encargadas para la boda y mientras tanto Furi y Akashi entraron a su habitación correspondiente e hicieron el amor de nuevo, sacándose la ropa casi con desesperación alocada donde el chihuahua había sido el activo primeramente, le había dado duro al pelirrojo levantando una de sus piernas mientras estaba acostado, quien se aferro fuerte a su pareja en cada estocada. Akashi le demostraría que amaba a su esposo de verdad, que su ganancia era tener a alguien como él a su lado, movió sus caderas hacia él y apretaba de vez en cuando su interior para darle más placer al castaño, quien se corrió con un gruñido bien adentro de su pareja quien se corrió un poco antes, se besaron mientras terminaba el proceso de unión y se despegaban naturalmente.

Ahora era Furihata siendo penetrado por su pareja, o mejor dicho este hacia que su pareja lo penetrase saltando insistentemente cada vez con más rapidez mientras tomaba las manos del pelirrojo y gemía de gusto en cada movimiento.

-Ya…ya casi…-Gruño el chihuahua gimiendo, su pareja se relamió los labios y empujó haciendo que Kōki gimiese alto ante esa embestida repentina.

-Y yo…-Empujo más rápido para venirse también casi al mismo tiempo que su pareja, quien contoneo las caderas para sentirle más. Demonios, era tan jodidamente sexy que no se pudo aguantar, esa mirada deseosa, esos gemidos, ese cuerpo no perfecto pero que parecía calzar perfectamente con el suyo, se vino y su pareja casi al mismo tiempo con gruñidos y rugidos, justo en ese momento en que estaban alcanzando la gloria del placer…Abren la puerta y uno de los sirvientes anuncia que Midorima Shintarō había aparecido de visita, llenos de vergüenza le tiran zapatos al mayordomo quien cae inconsciente.

-¡TOCA ANTES DE ENTRAR!-Gritaron al mismo tiempo, mientras permanecían pegados, luego se miraron y no pudieron evitar reírse con algo de nervios, para luego besarse con mucho amor.


Lo conocía de infancia, Takao era quien a pesar de todo siempre estuvo a su lado, aunque parecía burlarse de él en algunas ocasiones, él le consoló cuando los demás se burlaban de él por tener una transformación tan inútil ¿Por qué justo él tenía que ser una rana? ¿No podía ser algo más decente como un búho? ¿Por qué justo él? Era un animal pequeño e inferior, aunque eso hacía que su celo fuese sumamente fuerte, era un clase s como Akashi por eso un tiempo estuvo encaprichado con este incluso contándole al halcón quien a pesar de las bromas que hacía no podía enojarse en serio con este.

****/Flash Back/****

-¿Entonces Akashi es tu novio? Que gracioso el León y el príncipe rana-Se empezó a reír.

-¡Cállate Bakao! ¡El nos puede oír!

-¿Pero no es tu novio?

-Si pero él no lo sabe aun.

Takao se empezó a reír de nuevo.

-¡Cállate! ¡No lo sabe pero lo será!

-Como digas, pero ¿Puedo ser tu primer beso?

Dicho esto el halcón llego y lo beso. Midorima no supo cómo reaccionar en un principio, pero luego enrojeció hasta las orejas.

-¡Que gracioso una rana verde que ahora es roja!

-¡Deja de burlarte de mí!-Le dijo sinceramente enojado.

***/Fin Flash Back/***

En ese momento pensó que el azabache se burlaba de él solamente, debió haberse fijado en las malditas señales, todo eso tenía una intención, siempre la tuvo, nada era al azar.

Pero él estaba tan malditamente concentrado en Akashi, en ganarle, pues el único modo en que podría obtener al león era venciéndole y siempre perdía, por más que se esforzaba jamás estaba a la altura del pelirrojo. Además cuando conoció esa personalidad alternativa de él, se aterro, pues no creía soportar a Bokushi, no le agradaba, menos cuando sacaba su lado más arrogante y extremo, fue por eso que fue perdiendo poco a poco el interés, sin embargo cuando supo que ese chihuahua tan simple le había arrebatado a su obsesión sintió rabia, envidia, molestia ¿Por qué? Ese chico era simple, normal Akashi no merecía a alguien como él. Su obsesión parecía volver a relucir, sin embargo, después sonrió era lo que pelirrojo debía tener: Un animal pequeño, así como él. Nunca fue amor lo que sintió por Akashi, siempre fue obsesión.

Y cuando llegó esa carta de invitación al matrimonio de Akashi con Furihata, por fin había aclarado sus pensamientos antes que llegara, pero la carta se lo confirmaba, por quien realmente sentía amor y no obsesión, aquella persona con la que siempre había estado a su lado, que a pesar de que no creyese en lo mismo que él le ayudaba a conseguir los objetos de Oha-Asa y se lo iba a decir pero lo había estado pensando en cómo decírselo, no era nada fácil, alguien con quien parecía tomárselo todo como un chiste ¿Cómo era posible confesarse a alguien así? Sin embargo este llega y se lo dice de la nada, no sabe qué hacer, tiene un lió en la cabeza y no sabe cómo arreglar todo, como hacer que Takao le crea que ya no tiene esa obsesión.

Quizás no era buena idea estar esperando en la casa de su antigua obsesión para empezar, pero necesitaba un consejo.


Al final fue Kise quien tuvo que ir a la mansión Akashi, Aomine estaba ocupado a esa hora, aunque estaba seguro que en realidad era porque no le hacía mucha gracia hablar con el pelirrojo, lo cual le daba un poco de risa a decir verdad. Toco el timbre y dijo a través del intercomunicador quien era y que quería, pero le dijeron que estaba ocupado, aunque le hicieron pasar igualmente si prefería esperar. Lo dejaron en una parte enorme de la casa mientras esperaba, aunque luego sintió unos pasos acercarse, era Furihata, que a pesar de todo su vestimenta era casi la misma que cuando estaba en la casa de este y al parecer por el olor que notaba hacia poco había intimado con su pareja, aunque este tratase de disimularlo lo mejor que podía.

-Kise-san…Sei está algo ocupado en estos momentos, pero si crees que puedo ayudar de algún modo o al menos dejarle tu mensaje a él, yo puedo decirle.

-Furihatacchi ¡Sí! ¡Tú puedes convencer a Akashicchi que no haga una boda tan grande! -El perro más grande miro con una alegre sonrisa al castaño quien parpadeo sin comprender nada.

-¿Y eso para que sería Kise-san?-Estaba algo confundido ante las palabras del otro.

-Es que…tú sabes, Aominecchi debe seguir con la farsa de ser el esposo de Akashicchi o si no, bueno puede que los parientes de Aominecchi nos quieran matar a ambos. Y si muchas personas se enteran de su boda pues también los parientes del clan de panteras, tu pareja también puede correr peligro.

-Espera ¿Qué? Yo no sabía que ellos habían fingido ser pareja.- Empezó a enojarse sin poderlo evitar. ¿Por qué su esposo no le contaba las cosas?

-No te enojes Furihatacchi, pensé que lo sabías y además Akashicchi lo hizo por una buena causa…

-Pero no me cuenta las cosas…

-El te ama, créeme, si no te lo dijo fue porque quizás no quería que te pusieras celoso.

-Quiero creer que fue por eso.

-Créelo, Akashicchi nunca se había visto tan feliz desde que está contigo.-El chihuahua miro con una extraña mirada al rubio quien le sonrió para que confiase en él y en lo que le decía- Lo conozco hace años, siempre parecía muy triste a pesar de que solía ser amable con todos, su padre siempre lo sometió a una estricta disciplina y la única persona con la que podía sentir algo de libertad, su madre, falleció cuando era muy pequeño¡ Tu llenaste de nuevo su vida de colores a Akashicchi!

-Pero, no hago nada especial.

-Si lo haces, así que no desconfíes de él, porque te ama ¡Estoy seguro!

-Gracias-Sonrió nerviosamente algo sonrojado al pensar que las sonrisas de su pareja son causadas por él.

-No hay de qué, por favor Furihatacchi, dile a Akashicchi lo que te dije por favor.

-Haré lo que pueda.

-¡Gracias Furihatacchi!

Había algo en el rubio como un aura alegre que le hacía sentir animado, aunque sentía que ese perro golden retriever también escondía cosas o quizás solo era su imaginación.


-Y ese es mi problema Akashi…-Chasqueo la lengua incomodo, se sentía ignorado-¿Akashi me escuchas?

-Si…-El pelirrojo lo escuchaba, pero miraba fijo a la puerta en espera a que llegara su pareja, lo necesitaba a su lado ¿Por qué el mundo se ensañaba en tenerlos separados? Era su chihuahua y lo quería con él a su lado.

-Pues no parece que lo hicieras.-Bufó el de lentes acomodándose estos y sosteniendo su Lucky Item firmemente que era un peluche de mariposa- Argh, sabía que hoy era un mal día para Cáncer, debí conseguirme un Lucky Item mas grande.

-Deja de quejarte, si te pasan esas cosas es porque tienes que ser más honesto contigo mismo y los demás.

-Yo siempre soy honesto Akashi.

-Los dos sabemos que no, te digo una cosa y siempre respondías con un "no me pasa nada" cuando si te pasaba algo. Eso es lo que siempre me irrito de tu carácter Midorima.

Abrió con cuidado la puerta Furihata asomándose tímidamente pues no quería estorbar y Akashi parecía iluminarse cuando lo vio haciendo un gesto a que se acercase a su lado, gesto que su pareja entendió y se puso a su lado, lo abrazaron de la cintura y fue pegado al de ojos bermellón con ese gesto.

-¿Seguro no molesto en la conversación?

-¿Por qué ibas a molestar?-El león sentó en sus piernas a su pareja quien trato de separarse pero lo sostuvieron firme ya que Akashi era mucho más fuerte físicamente. Furi bufó algo incomodo y nervioso de que lo viesen-Eres mi pareja.-El león lamió su mejilla feliz haciendo que el otro se estremeciera.

La rana estaba perdiendo la paciencia.

-¿Me vas a ayudar o no?

-¿Por qué no se lo dices claramente? Estoy seguro de que es el único modo de que las cosas se aclaren.

-Lo dices como si fuera fácil.

-Eres tu el que hace las cosas complicadas Midorima. Bokushi te respondería lo mismo si le preguntases. ¿Quieres que le ceda el puesto para que te aconseje?

-No quiero hablar con tu otro yo, me parece un poco desagradable.

-No es por querer meterme-Interrumpió el castaño aun recibiendo los mimos de su pareja- Pero Bokushi no es tan desagradable como parece, si puede ser un poco más duro y extremo para las cosas es bastante noble.

-No sé si Takao me crea.

-Debes intentarlo. Habla con él

-Ya, ya, lo haré, solo espero que resulte-Dijo un poco molesto el peliverde pues le costaba mucho sincerarse en la parte sentimental.

-Si, lo logra podrían ser padrinos de nuestra boda Midorima-san. Digo solo si gustan.

La rana le sonrió a ese chico chihuahua, no parecía ser una mala persona, simplón quizás, pero amable. Le extendió la mano a este.

-Es un trato, pero espero que no me dejes con la mano extendida como hizo una vez Akashi.

-Claro que no-Iba a extender la mano, pero tropezó, se aferro a lo que podía que era la cintura de Midorima. Akashi sujeto de la cintura a su pareja para que no cayese al suelo.

-¡Eso no es justo Shin-chan! ¡Al menos me hubiesen invitado a participar de la orgía también! ¿Aun puedo?

Menciono un azabache que ya conocía que había entrado justo cuando Furihata parecía que fuese a tener un momento íntimo con aquella pose en que estaba con el de cabellos verdes y el pelirrojo.


Cerca, cerca, muyyyyy cerca, quizás no tanto.

-Ay, ya me duelen los hombros, estoy tan cansadooo, quiero poner el trasero en algo cómodo, debí llamar a Sei-chan pero quería darle una sorpresa.

-Deja de quejarte de una vez Reo ¡No es mi culpa que se acabara la gasolina del coche, encima apenas si has empujado!

-¿Por qué Akashi se va a casar con ese chico si al parecer estaba casado con una pantera?

-No me preguntes porque yo no tengo ni idea ¡Solo quiero ver a Sei-chan y ver si su novio es digno de él! Y si no lo es yo misma ¡Bah! Yo mismo me encargo de alejarle de mi Sei-chan.

-Deja que se case con quien quiera Reo.

-Perooo ¡Mi pequeño tiene que casarse con alguien con clase! ¡Sei-chan es como mi hermanito!

-¡A mí me da curiosidad! ¡¿Quiero saber cómo es?! ¿Sera alguien fuerte? ¡Quiero jugar contra él!

-¡Y yo! ¡Hay que probar su fuerza y sus músculos!-Dijo el moreno haciendo fuerza. Era del clan de los toros, por eso su musculatura era bestial.

-¿Por qué estoy rodeado de puros brutos?-Suspiro el azabache de melena mirando al horizonte- Ya nos veremos pronto Sei-chan…

Continuara…