Resubido por algunos errores que fueron corregidos.
Era un híbrido y su vida había estado condenada desde un principio, desde que aquel emperador de cabello rojo lo había elegido desde que eran niños entre un montón de niños híbridos igual que él.
Aunque le agradaba y se llevaba bien con este, temía, de hecho siempre tuvo miedo. Él no eligió estar en un compromiso con esa persona, pero ese niño sí.
El supo desde pequeño que siempre había solo un emperador en cada familia elegida, puesto que, la pareja de esta estaba condenada a ser devorada en cuanto se casaran, a veces los dejaban vivir un poco más solo si les daban hijos. Pero una vez cumplido ese objetivo eran comidos. Esa era la realidad y no tenia escapatoria.
El emperador siempre lo llamaba, siempre buscaba hacer cosas junto con el tímido híbrido castaño. Pero este último buscaba excusas a veces las más estúpidas para no juntarse con él. Aunque al final siempre terminaban haciendo cosas juntos.
Una vez exploraron un lugar donde al tocar cierta piedra sus personalidades se alternaron. El tímido castaño empezó a ser más calculado en sus acciones y más inteligente, el emperador pelirrojo se volvió sumamente torpe.
Pero en vez de aprovecharse de su nueva condición, el castaño se enamoro de aquella persona, su torpeza le parecía adorable, a diferencia del que cada vez que caía y se lamentaba cuando era torpe, el pelirrojo todo parecía tomarlo de buen grado. Le cautivo el positivismo de esa persona.
Años después cuando paso lo del matrimonio y el haberse consumado (Aunque con protección claro) El híbrido con orejas y cola de chihuahua pensó que aquel emperador lo devoraría, pero nunca lo hizo.
A pesar de lo que estaban a favor de esto lo llenaron de salsa para que supiese mejor.
A pesar de que los que estaban en contra (Los amigos del chihuahua) iban a reemplazar al chihuahua con un perro de verdad u otro animal que se le pareciese para que se cumpliese esa horrible tradición.
El emperador jamás quiso comerse a su ahora esposo jamás había tenido esa intención, cuando este le preguntó el motivo este solo le contestó con una sola frase:
"Porque te amo"
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El segundo emperador abrió sus ojos lentamente y su primer impulso fue mover los brazos. Estaban atados a una silla con unas esposas. Habían sido capturados, pero seguía manteniendo su gorro, así que tenía la idea de lo que esas personas se habían formado en sus mentes.
Los habían confundido con los novios. Sobre todo porque el emperador se le había caído el antifaz que haría que no los confundieran.
Miro a su alrededor. El lugar se le hizo similar a una bodega. Todo era muy cerrado lo habían hecho bastante bien miro a su pareja que parecía estar descansando tranquilamente en otra silla quizás soñando en cualquier cosa. Al menos no le habían hecho daño. O al menos eso esperaba.
De todos modos esas personas no sabían en lo que se habían metido. Seguramente incluso esto podía desatar una guerra entre híbridos y cambiaformas. Torció la boca de manera incomoda, tenía que salir de allí con su pareja. Mierda. Esas esposas estaban demasiado apretadas ni siquiera cortándose parte de la mano por el lado del dedo pulgar podría soltarse fácilmente ya que al parecer era para cambiaformas, pero tenía que escapar.
Sintió ruido y vio entrar luego a personas de tez oscura que al parecer eran panteras como Aoshima Aomine. No pretendería estar dormido, necesitaba saber si esas personas eran lo suficientemente estúpidas como para engañarlas. Así que no evito mirarlas como se merecían: Como la mierda que son. Al menos así las veía él ya que si interrumpían una boda solo por un prejuicio estúpido.
-Vaya así que despertó el pequeño canino. –Comento una de las panteras que sonreía con malicia- Quizás tú puedas decirnos el paradero de Daiki.
-Mira que así como arruinamos tu ceremonia, podemos dejarte sin esposo también.
La otra pantera negó reiteradas veces con la cabeza.
-No seas loco, si matamos a Akashi su padre nos desollará. –Eso le hizo comprobar al híbrido sus teorías- Además es un felino, le debemos respeto a diferencia de…-Indicó al castaño como si fuese una bazofia.- Es un perro, al igual que al parecer la basura que se fue con nuestro primo.
-Mátenme si gustan, pero créanme. Una segunda disminución de la raza de las panteras no será agradable. Piénsenlo bien, Akashi es mi esposo y si le tocan un pelo a él o a mí por ser su esposo las panteras corren riesgo de ser extinguidas.
Ambas fieras le gruñeron al híbrido, tenía tanta jodida razón. El segundo emperador quiso sonreír mostrando los dientes pero eso delataría su condición.
-Bien, tienes razón. Pero hay algo con lo que no cuentas pequeño roedor que ladra.-
Le mostró aquella flor brillante y de color amarillo con las puntas de un tono más oscuro que casi rozaba el naranja, parecía un lirio a simple vista pero sabía que flor era.
Era "esa" flor.
Esa maldita flor que había tratado de encontrar para eliminar la filtración en Japón.
-Debo reconocer que eso no me lo esperaba-Entrecerró los ojos, eso no iba de acuerdo a sus planes ¿Cómo rayos no la había olido desde lejos? Espera, podría ser que…era falsa. Entonces ¿Dónde era la flor que había olido en la fiesta? –Pero aunque nos hagas eso no sabemos donde esta Daiki-san, ni mi esposo lo sabe.-Y de hecho era verdad.
-Vamos, no mientas pequeña rata. Con esto te haremos confesar todo.
Se encogió de hombros el castaño tratando de ver si alguno de esos tipos traía algunas llaves, pero luego escucho unos ruidos y un olor que ya conocía y desistió. –Háganlo.-Se removió en la silla para mostrar sus orejas de perro. –Pero no soy a quien buscan.
Las panteras se sorprendieron al ver las orejas del chico, pero no alcanzaron a ver ni hacer nada más. Pues fueron dejados inconscientes por uno de los soldados que habían venido a rescatar a los emperadores. Al parecer habían logrado contener a las panteras en la fiesta de bodas excepto un par de excepciones como esos dos y alguien más.
Masaomi Akashi miro pensativa a esa persona que estaba frente a él.
-No tengo idea donde esta mi hijo. Dijo que no me pensaba decir para que no lo interrumpiera-Sentenció el pelirrojo. En realidad no quería que la pantera interviniese en la luna de miel de su hijo. Pues si su hijo y su pareja fuesen felices sus nietos crecerían sanos y esa era la idea.
Aunque aún no le convencía ese cachorro como esposo de su hijo, ya no había vuelta atrás estaban marcados y embarazados, lo mejor era cuidarlos.
El hombre moreno que se veía bastante entre salvaje y elegante miro al pelirrojo con una mueca de fastidio.
-Escúchame, estoy seguro que tu hijo sabía que mi Daiki está saliendo con un perro. Son amigos y necesito deshacerme de aquella molestia, no pienso permitir que un perro se mezcle con las panteras.
El pelirrojo mayor sonrió con un poco de simpatía hacia aquella persona.
-Debo admitir que siento una leve empatía a lo que sientes, yo no quería que mi único hijo se fuese con un simple chihuahua ¡Por todos los dioses somos leones! ¿Por qué un león debe mezclarse con un canino y encima un animal tan pequeño?-Apretó leve los puños pero los soltó luego- Sin embargo mi hijo ama a esa persona y al parecer todo va bien entre ellos, más de lo que Seijūrō podría amar a cualquiera. Además ya me hicieron abuelo, protegeré a esas crías pase lo que pase.
-Así que es eso, pero yo no permitiré que Daiki llegue a eso todavía, no, no con un canino. Nunca.
-Pues ¿Quién te dice que ya no se unieron?-Comento Masaomi como si nada a Aoshima Aomine mirando de reojo unos documentos que aun debía firmar y revisaba antes de que el mayor llegara.
La pantera miro desafiante al león.
-No me jodas Akashi, los encontrare antes que es pase y tú me ayudarás. Sé que los estás ocultando.
-Y yo sé que tu planeas someterme con la flor maravillosa, pero no seas estúpido Aoshima sé perfectamente que hacer antes de que me intentes manejar, pues te pedí ayuda con esas flores hace mucho tiempo.
-Lo recuerdo bien, de esa manera era como podías hacer que tu hijo no se opusiese a ninguna orden tuya en el pasado. Pero tu esposa te descubrió y tuviste que darle el remedio a este.-Amplio la sonrisa- Me pregunto qué diría tu hijo si se llegase a enterar de ese detalle…
El pelirrojo le rugió amenazadoramente a la pantera.
-No te atrevas…
-Ya veremos, soy capaz de lo que sea por mi hijo.
-Exactamente igual, pero no caigo tan bajo como otros.
-Por favor, usaste una especie de "droga" para manipular a tu propio hijo ¿Se puede caer más bajo que eso? No lo creo.
-Un grave error que no debí cometer.
-Y que te condeno-Dijo burlona la pantera a Masaomi que miro con profundo odio a Aomine.
-…Están en París. -
La verdad no entendía bien el pan de su amigo Akashi, quería que Aomine y él apenas despertaran del día siguiente trataran de mudarse a Italia y luego a Grecia ¿No estaban suficientemente a salvo allí en Francia y en la capital del amor?
Kise de todos modos despertó primero, pues no había podido dormir y no por hacer cosas con Aomine por que lo habían intentado la noche anterior, pero de alguna manera ambos se sentían un poco incómodos, parecía que aun ninguno de ellos estaba preparado para una relación homosexual al menos en el sentido "sexual" aún. La verdad es que su desvelo era porque estaba preocupado por lo que pasaría con ambos.
El rubio fue a la habitación donde se encontraba la pareja, quería preguntarle algunas cosas a Akashi, aunque tenía un poco de miedo si encontraba al león y al chihuahua cogiendo después de todo era el día post noche de bodas. Toco suave la puerta y escucho un "adelante" así que entro confianzudamente sonriente.
Pero vio que la pareja estaba allí aun con la ropa de bodas y cada uno con una mirada enojada y como si no hubiesen dormido nada y no por que hubiesen tenido sexo. De hecho la cama estaba hecha como si acabaran de llegar. ¿Qué habría pasado? ¿Una discusión matrimonial?
-Akashicchi…em ¿Es en serio que Aominecchi y yo debemos irnos ya?
-Si, Kise. -Respondió el pelirrojo sin dejar de mirar a su pareja- Lo más seguro es que los estén siguiendo aun. Así que si nos separamos será lo más sensato.
-Ya, ya veo. Gracias por todo Akashicchi y…Perdón que me meta pero ¿Se pelearon con Furihatacchi?
-Es Kōki, Akashi Kōki ahora y es mi esposo, pero si algo así. –Fue la primera vez que el pelirrojo despego la vista de su marido para mirar al rubio.-El no me deja ser el primero arriba.
-¿Por qué tienes que ir tu arriba primero? –Se defendió el castaño bufando irritado-No me parece, además yo también quiero ser el que este arriba primero.
-Bueno, tú usas falda y es más excitante que yo con pantalones para abajo. –Se justifico el león.
-Sigue pareciéndome discriminatorio de tu parte. No pienso ceder.
-Pues yo no pienso ceder tampoco. Tú vas a ser el primero debajo.
El golden retriever parpadeo un poco incomodo. Era como una pelea entre dos Alfas, de hecho ambos estaban emitiendo un olor demasiado parecido a ese en ese momento.
-Chicos, está mal que tengan ese tipo de peleas ¡Es su luna de miel! ¿No deberían aprovechar para vivir mejor su amor que para preocuparse por quien es el pasivo y quien el activo?- Kise cerró sus ojos color miel antes de mirar a la pareja en modo serio- Piénsenlo bien. Acaban de perder su noche de bodas por eso ¿Quieren perder sus pocos días antes de que el embarazo no les deje hacer nada?
-Es verdad-Furi o ex Furi hizo un gesto deprimido-Discutimos toda la noche por eso. Que bobo soy, debería haber cedido. –Resoplo triste- Lo siento Sei por mi culpa perdimos la noche de bodas. Pero es que a veces siento que me tratas de inferior.
Akashi sintió una punzada de culpabilidad enorme, más al ver a su cachorro triste. Todo por sus deseos egoístas de ser el activo primero. El deseaba a su amado de las dos formas. Lo deseaba y lo amaba.
-No Kōki. Yo soy el único culpable aquí. No merezco el amor dulce y sincero que tienes para mí. Yo debí ceder y hacerte saber que para mí no eres inferior.
-Bien, yo me retiro, espero que arreglen bien las cosas-Dijo con una sonrisa- Nos vemos a la próxima Akashicchi, es decir Seijūrōcchi y Kōkicchi. –Hace una leve reverencia y desaparece de la habitación. Solo esperaba que la parejita arreglase las cosas bien.
Y que la situación con su propia pareja se arreglase. Estarían juntos aunque la familia de su novio se opusiese a ello. ¿Qué malo era en que el fuese un canino y su pareja un félido? Algo del pasado no podía arruinar el presente ¿Oh si? O más bien no debería.
Estaban de ida a comprar cosas para la tienda, como la fiesta de bodas término más luego de lo pretendido habían podido dormir sin problemas al llegar a casa.
-Me irrita de sobremanera ese…¡Ese engreído! ¿Mayuzumi dijiste que era no?-Dijo el tigre con el agarre un poco firme al fantasma con un brazo.
-Kagami-kun me estas lastimando-El peliceleste ayer había estado un poco contento de que su pareja le defendiese pero sentía que este se estaba poniendo muy salvaje, aunque podría ser un buen momento para aprovechar el celo.
-Lo siento Kuroko-Se rasco la cabeza un poco incomodo-Solo que ese tipo me molesta demasiado.
-Tú sabes cómo podemos arreglar que no te moleste Kagami-kun-Le sonrió insinuando algo que el tigre entendió perfectamente.
-Comprendo…está bien. –La verdad no creía que podría contenerse con el peliceleste por mucho tiempo. Porque si, lo deseaba. No sabía cómo había hecho prácticamente para aguantar tanto tiempo sus provocaciones. Era un Alfa y no tenia porque contenerse.-Luego no te quejes si sales embarazado.
-Por supuesto que no lo haré.
-Kōki…entonces empiezas tu-Se empezó a desabrochar los pantalones con algo de prisa. Tenía todo el cuerpo caliente y realmente necesitaba al castaño como su vida.
-No, mejor tu Sei.-Se empezó a subir la falda del vestido de manera insinuante.
-Kōki, no, no quiero que te sientas mal por hacerte ceder siempre –Su marido se acerco a él y lo beso en los labios siendo amorosamente correspondido por su pareja.-Esta bien así.
-No, no está bien Sei, yo también eh sido egoísta de algún modo.-El chihuahua suspiraba un poco también estaba deseoso, pero tampoco quería conflictos.
-Demonios cariño, si seguimos así vamos a terminar peleando otra vez, hazme caso. –Lo abraza.
-Ya sé, es lo que intento evitar pero es que...-Lo abrazo de vuelta con fuerza sintiendo aquel olor que ponía a mil sus sentidos, tenía demasiadas ganas de aparearse con aquel león ahora más que nunca.
Busco los labios ajenos de manera desesperada, necesitaba el contacto y el cuerpo de su pareja era el que estaba más expuesto debido a la parte del escote de vestido que llevaba por lo que aprovecho de tocar las partes desnudas de su cuerpo y bajarle levemente parte de este para tocar los pezones mientras su pareja hacia lo mismo quitándole la camisa y dejándole el torso semi desnudo, ninguno de los dos quería desnudar completamente al otro, es que la vestimenta que tenían los excitaba a ambos.
Kōki repartió besos en el cuello del pelirrojo mientras Akashi haciendo a un lado la prenda femenina que tenía el chihuahua tomo el miembro erecto del castaño y lo empezó a frotar insistentemente, juntando ambos penes a la vez los masturbo conjuntamente, ambos empezaron a jadear mientras movían la pelvis.
-¿Entonces quien comienza?-Pregunto el chihuahua aun moviéndose mientras ahora era Akashi quien besaba su cuello haciéndolo estremecer.
-¿No había quedado claro?-Dijo el pelirrojo.
-No esto, de nuevo…Ayer estuvimos hasta pensando de que manera íbamos a decidir ser el activo.
-Y no accediste a jugar conmigo algún juego de estrategia ni nada similar para ver quien cedía.-
-¡Porque es más que obvio que tú ganarías idiota! ¡Eso es como hacer trampa es injusto!
-No tengo la culpa de que no tengas la habilidad ni la inteligencia suficiente para un…Kōki ¿A dónde vas?
-Entonces soy un tonto para ti, no, entonces no quiero nada. –Se separo del pelirrojo de mala gana levantándose y tratando de acomodar su ropa.
-No te vas a ir. –Lo sujeto de los brazos y lo atrajo para que el castaño quede debajo de él atrapándolo con sus brazos y besándolo con mucho ímpetu, un beso que fue recibido con mordidas algo fieras por parte del castaño, estaba molesto y no lo dejaría hacer tan fácil pero que a poco fue correspondiendo con más fogosidad, más pasión, necesitaba más de su esposo.-Eres mío Kōki, todo mío, no te dejare ir nunca.
-Eres un idiota…-Lo beso aun un poco enojado en los labios de manera casta- No me iré. Porque a pesar de todo te amo maldita sea.
Su pareja sonrió triunfante y lamio cariñosamente el rostro y los labios ajenos.
-Creo que algo servirá para poner el fin a nuestro dilema, el que quede menos cansado ira arriba después.
-Me parece bien. ¿Qué es?
-Un juguete que me regalo Reo-Busco entre sus cosas y le mostró un aparato que parecía como una "V" pero con formas fálicas. -Entiendes más o menos como se usa supongo.
-Si, entiendo…-Sintió un poco de vergüenza al verlo en primer lugar.
Pero después estaban los dos montando el aparato sin pudor alguno saltando insistentemente arriba de este, tomados de las manos, jadeando y gimiendo fuerte alternando los sonidos de animales correspondientes a sus formas alternativas.
-Ahhh~ Sei~ -Beso los labios de su esposo mientras se movía con más ímpetu introduciéndose más de esa parte del pene artificial dentro de sí.- Desearía que fueses tu-Hizo un quejido de placer-Tu eres más grande y caliente mnhh.
-Lo mismo…mmhnn~ digo yo –Menciono el pelirrojo relamiéndose los labios y moviéndose también con desesperación. –El tuyo también es más grande... ¡Y grueso! Ah…mierda, Kōki~-Se separo rápidamente de aquel pene artificial de pronto y miro intensamente a su pareja-Házmelo…no quiero hacerlo con una cosa de juguete, te quiero a ti Kōki.
Dicho esto tomo al castaño de los brazos haciendo que el también dejara el aparato atrás y lo puso arriba de él.
-¿Estás seguro que quieres que sea el primero Sei?-Le dijo un poco inseguro-No quiero que después peleemos por…
-Te lo estoy exigiendo. Te quiero AHORA.-Se puso en cuatro para tentar más a su pareja quien al verlo así no lo pensó más y acercándose a su pareja se introdujo en este con un poco de impulsividad, pero al hacerlo ambos empezaron a sentir demasiado placer y gimieron a la vez al sentirse, realmente no había costado nada introducirse en su esposo, ambos estaban demasiado excitados desde hacía rato y lo necesitaban.
Ninguno de los dos dijo nada más además de nombrarse a sí mismos mientras las estocadas se hacían más fuertes y energéticas hacia el cuerpo del pelirrojo, queriendo ir hacia bien adentro, golpear ese punto tan placentero en el interior de su esposo. Furi hizo que quedaran de lado para poder besar a su esposo como era debido, la verdad era un poco dependiente de besar a su pareja mientras esta separaba una pierna y se movía también bastante a pesar de que era este el penetrado. Kōki simplemente empujaba con energía y a veces haciendo envites cortos casi sin salirse de su amado o a veces más largos y casi saliéndose y volviendo a entrar totalmente al cuerpo ajeno.
Los gritos de ambos se llenaban en la habitación.
Ambos se vinieron de manera ruidosa casi, casi al mismo tiempo. Luego venia esa sensación placentera pero algo incomoda donde quedaban pegados un rato, pero aprovecharon para besarse y luego por fin se acomodaron poniéndose uno al lado del otro, bastante cansados, pero no lo suficiente.
-Por eso te dije…que tú tenías que ser el primero Kōki. –Las piernas de ambos temblaban como gelatina y respiraban agitados después de aquella actividad tan placentera pero tan agotadora a la vez.
-Quizás, creo que debo hacerte –Resolló alto – mas caso…
El chihuahua miro a su león con una sonrisa. Su pareja tenía uno de sus ojos medio anaranjados, al parecer se había logrado fusionar con su otro yo. No le importaba como lo había hecho, solo importaba que su esposo sea lo más preciado para él, fuera como fuese, lo amaba y eso es lo que tenía claro.
-Te amo…-Le dijo de manera cariñosa y se acomodo cerca de él, para susurrarle-Y te deseo~
-¿Eso es una invitación?-Se mordió los labios sonriente el león mirando a su pareja.
-Quien sabe~-Dijo insinuante su pareja subiéndose aquella prenda y mostrando que tenia medias femeninas de encaje blancas unidas con ligas a su cintura.
Su pareja se relamió y lo atrajo hacia el tomándolo del trasero y subiéndolo arriba de él para frotarse sin ningún pudor- ¿Realmente te gusta tentarme cierto Kōki?
Su pareja sonrió con malicia, besándolo cariñosamente moviéndose para sentir el pene de su león crecer más a cada sacudida.
-Cómeme como el león que eres- El chihuahua realmente quería que su pareja lo marcara totalmente.
Akashi acaricio las piernas cubiertas por las medias con tanta fuerza que termino rompiéndolas, marcando su piel con besos y mordeduras. Le saco con brusquedad la ropa interior y empezó a chupar los testículos ajenos y la extensión del pene de Furi para llevárselo a la boca y succionar con ganas, haciendo que su marido gimiera de manera muy ruidosa.
-¡Sei! ¡Por favor! –Realmente el cachorro lo quería dentro de sí. Su pareja entendió el mensaje y dejo de chupar para buscar el lubricante y untar aquel lugar tan deseado con aquel liquido metiendo sus dedos de manera suave estimulando pronto a su amado, más pronto de lo que el mismo creyó pues este ya se movía desesperado contra esos dedos que tocaban su próstata. -¡Hazlo ya!
-Realmente me deseas mucho ¿No?-Se posiciono con cuidado después de abrir bien las piernas de su amado y luego de frotarse un poco empujó casi sin ningún problema pues sentía demasiado suave y resbaladizo.- Wow, tú interior esta suave como la seda.
-¡Cállate y muévete!-Dijo lleno de vergüenza el castaño.
Seijūrō se movió con mucha potencia adentro del culo de su esposo quien araño la espalda de su marido sin piedad a cada embestida que iba fuerte y potente a ese trasero.
Luego hizo que Kōki se sentase de espaldas a él mientras lo penetraba y luego el mismo chihuahua cabalgaba encima del pene de Akashi, la pasión se desbordaba y ambos estaban haciendo ruidos más sonoros de sus jadeos y gemidos hasta que en una embestida fuerte Furi se vino casi con un grito y su pareja luego de unos segundos también lo hizo llenando el interior de su esposo en un orgasmo explosivo y delicioso.
Finalmente se dieron un beso cariñoso.
-Te amo-Dijeron al mismo tiempo y rieron.
¿Continuara?
