Espero sea de su agrado.
Había pasado el tiempo demasiado rápido y demasiadas cosas también en un periodo tan largo y a la vez tan corto.
El hombre oso, comía un maiubo algo triste. Hacia un año en que Kiyo-chin y Muro-chin le ignoraban. No le hablaban si no para lo necesario que se requería para la tienda de pasteles, lo cual era bastante impersonal y seco para su gusto.
Pero no era culpa suya, bueno al menos eso es lo que creía él, después de todo ambos se estaban dedicando a ayudar a Kagami quien tenía una profunda crisis en ese momento, lo entendía perfectamente, el también estaba angustiado y creo que en la situación del tigre cualquiera hubiese quedado así
Pero se sentía muy egoísta, quería a sus dos amigos cerca de él. No. A sus dos amados, tenía que ser honesto, ambos le atraían de algún modo, pero era demasiado indeciso para esas cosas. Quería que le hablasen, que le sonriesen y poder tener una conversación tranquila y amena.
Y es por eso que siempre el oso a odiado las tragedias, todo el mundo anda triste y por una persona que se quiere todos andan preocupados.
-Atsushi, necesito que hagas un pastel de tres leches-Vio la expresión del otro- Ya no te angusties recuperaremos a Kuroko.
-Muro-chin…-"No es por eso de lo cual estoy triste" Quiso decir pero calló porque sentía que era un deseo egoísta por su parte-Si, lo sé.
-Bien, Iré a comprar unas cosas, nos está haciendo falta chocolate últimamente, lamento si te cargo mucho trabajo...-El del lunar no lo miró, simplemente se retiro sin decir nada más que eso.
El oso suspiro insatisfecho, esto no le gustaba nada, odiaba este ambiente tan oscuro. Fue a ver a Kiyoshi, pero este para variar le estaba hablando a Kagami quien de nuevo se sentía derrumbar. El pelimorado volvió a suspirar y se fue a preparar el pastel.
-¿A dónde te fuiste Kuro-chin? Todos te necesitamos, Gami-chin te necesita.
Todo un desastre, es lo que podría decirse, pero aunque sonreía ante las cámaras para el modelaje, su mente no dejaba de pensar en que al final la lucha había sido inútil y la verdad con un final bastante triste. Era simplemente bastante desmotivante que tanto esfuerzo por luchar por querer huir de aquellos y tratar de construir una relación feliz tirada a la basura, no era justo.
***/FlashBack/***
Aomine se había rendido cuando por fin sus parientes lo habían atrapado juntos, la verdad los dos temían al final ser encontrados y aunque Akashi no había abierto la boca los terminaron por rastrear finalmente, en el mundo moderno era casi imposible no ser encontrado al menos no si tienes una familia tan enorme como la de la pantera.
"Entonces romperemos la relación Kise, eso será lo mejor"
"Pero Aominecchi…"
"No quiero que te causen daño, enamórate de alguien mejor que yo, alguien de tu propia especie ¡Tsk!" Aunque dijo esto la pantera gruñía incomodo ante la idea de ver al perro con alguien más, no le gustaba para nada la idea.
"Esta bien" Trato de mantenerse firme el rubio, pero no podía, realmente había terminado enamorándose de aquella persona ¿Por qué? ¿Por qué la vida era tan injusta?
Aomine y él hace muy poco tiempo habían acabado de hacer el amor por primera vez, puesto que al rubio le había llegado el celo en uno de los viajes por Italia antes de que los encontraran, resultaba que al final el rubio era una extraña especie de omega el moreno llevado por aquel delicioso aroma natural del rubio no se pudo aguantar y aunque en un principio casi parecía un desastre lograron hacerlo, aunque protegidos, puesto que Kise decidió usar protección, mas tarde podrían tener descendencia pensó. Luego de ese encuentro habían tenido otros más hasta que por fin los habían pillado.
***/Fin Flash Back/***
El rubio siguió posando ante la cámara y cuando por fin termino unas chicas le pidieron autógrafos y lo demoraron. Puesto que al salir tenía que encontrarse con una persona en especial. Apenas si se desocupo fue a encontrarse con él, era un perro negro de caza llamado Kasamatsu con el cual intentaba olvidarse de Aomine. Lo intentaba.
-¡Pero si son unos angelitos!-Exclamo Fukuda al ver los pequeños bebés, eran unas pequeñas criaturitas.- ¡Pero si todos son todos idénticos a ti Furi!
-No, no es verdad, se parecen más a Sei, son preciosos como mi esposo.-Cargo al que justo fue el que le extrajeron por cesárea a él; Un pequeño león de cabellera castaño pelirroja y ojos castaños, aunque aún no se definía bien el color, apenas llevaban unos 3 meses de nacidos solamente.-Mis pequeños.-Le dio un beso en la cabeza al bebé quien sonreía a quien lo cargaba feliz moviendo sus orejitas de león puesto que aun no sabía transformarse era como un híbrido.
-¿Cómo se llaman Kōki? –Cargo a quien era una bebé casi idéntica a Kōki con su pelo y ojos algo castaños, pero medio parecido al rojo según el doctor ningún color de ojos estaba definido aún.
-No los cargues, Sei es muy territorial con los cachorros y a decir verdad yo también. –Menciono Kōki, recordando que los primeros días no dejaban que nadie entrara al cuarto de los bebés.-El que tengo en brazos es Masaaki, el segundo bebé es Ouji (Príncipe) la niña es Miaka (Belleza roja) Un poco irónico puesto que Miaka tiene casi los mismos rasgos que yo y bájala.
-Pero Kōki, soy como el tercer padre…
-Que la bajes.-Dijo de manera amenazante y el otro perro bajo a la bebé hasta la cunita depositándola con cuidado.-Además te recuerdo que destruiste la mansión de mi esposo tratando de hacer un pastel en la cocina, por eso ahora estamos aquí en mi casa. No eres confiable.
-¡Pero eso fue un accidente Furi-chan!
Furihata hizo un gesto de que se callara, los tres bebés se habían quedado dormidos ya que habían comido hace poco. Los cubrió con mantitas y le dio un suave beso a cada uno. Lo bueno es que fueran medio animales es que los bebés dormían más que ninguna otra cosa mientras eran cachorros.
Kōki tomo del brazo a Fukuda para llevarlo a un lado alejado de los niños. Este último hace unos meses había venido a pedir trabajo a la mansión del león como cocinero pero termino incendiando el lugar por completo, así que tuvieron que volver a la casa del chihuahua donde vivía antes y que tuvieron que reordenar para meter algunas cosas de los bebés sobre todo. Ellos eran la prioridad después de todo.
-Aun así Fukuda, es mejor que no hagas nada, Sei aun está enojado contigo por eso.
-Pero Furi…
-¿Qué haces aquí? ¿No te dije que dejaras de visitar este lugar y menos cuando yo no estoy presente?-El león apareció asustando al azabache que tembló con la presencia imponente de este. Akashi beso a su esposo cariñoso en los labios como saludo.-Te extrañe mi vida ¿Los bebés están bien?-El chihuahua asintió-La vida en los negocios de empresas es estresante. ¿Quieres ir a Egipto con los niños este fin de semana? Tengo que ir a firmar unos papeles-Miro a Fukuda que los miraba estático-¿Y porque sigues aquí? Vete de una vez.
Al chico no se lo tuvieron que decir dos veces, la furia del león había comprobado que realmente era de temer.
Cuando se retiro Furi y Akashi se rieron sin poder evitarlo.
-Sei, te extrañe mucho…y sobre el viaje no sé ¿No se supone que como Grecia es un país en crisis?
-Lo es, por eso mismo iré a firmar un desvinculo con ellos, solo me perjudica.-Suspiro- Kōki ¿Por qué no trabajamos juntos? A veces tengo que permanecer días en la oficina y la verdad no quiero tenerte lejos, menos que nunca ahora. –Lo apego a su cuerpo- Te amo y te deseo, hagámoslo ahora que duermen los bebés.
El cachorro lo aparto con cuidado- Amor, no, no podemos hacerlo, aun tienen que cerrar bien las heridas internas después de la cesárea.-Suspiró, ya casi estaban bien pero tenían que ir a consultar al doctor y aun no habían ido.- Y con respecto a trabajar contigo no estoy seguro.
-Sé que te gusta trabajar en algo más simple, pero créeme que si trabajamos juntos será lo mejor.-Dijo el pelirrojo entre besos dulces que le daba a Furi en los labios-Kōki, es difícil que me digas que me contenga cuando estoy en celo.
-Lo sé, para mí también es difícil, tu aroma se hace demasiado agradable y te necesito, pero creo que deberíamos esperar a que el médico nos diga que ya estamos bien.
-Yo creo que ya lo estamos, ya ha pasado mucho tiempo.-Lo abraza cariñosamente apegándose de nuevo a él y rozándose las entrepiernas entre sí.
-Mnhhh~ No hagas eso…-Se cubrió la boca, su marido no se lo dejaba nada fácil, lo deseaba pero no creía que fuese el momento aun de hacerlo.-Por favor dejémoslo.-Lo volvió a apartar-No creas que no te deseo, pero hay que esperar.
-Maldita espera, han sido meses Kōki-Dijo casi con ganas de halarse el pelo -Voy a tener que dormir contigo transformado, no tengo otra opción.
-No sirve de mucho que lo hagas, recuerda que la casa es pequeña y como león no cabes en la cama, además…igual trataste de hacerlo conmigo convertido en un león.-Le recordó molesto por aquel hecho.-La próxima vez que lo intentes dormirás fuera. No soy solo un objeto sexual.-Se cruzó de brazos mirando serio a su pareja.
-Perdón por eso Kōki, mis instintos animales me pudieron más en aquel estado.
-¿Te gustaría que yo hiciera eso contigo transformado en chihuahua?-El cachorro frunció el ceño ante lo dicho por su pareja.
-Pues creo que serias demasiado pequeñito como para alcanzar a hacerlo. Pero si realmente quieres intentar…
El castaño enrojeció pero enojado. ¿Qué rayos tenía en la cabeza su esposo? ¿Realmente pensaba que haría algo como eso?
-¡Eres imbécil! ¡Ese no es el punto! ¿Por qué no entiendes la situación? ¡Yo tuve que contenerme mucho cuando estaba en celo…y tu pensabas que el que te atraía era Nijimura!-Tembló de rabia al recordar eso.
-Kōki, eso ya es del pasado, no tienes que recordar eso. Tenemos bebés y ahora somos una familia ¿Realmente importa algo que no fue relevante?
-¡Es porque estas siendo igual que esa vez! ¡Solo estas pensando en ti!
-Si solo pensara en mi llegaría y te tomaría sin pensar en las consecuencias como si fuese cualquier Alfa.-Menciono algo alterado.- ¿Por qué te empeñas en discutir?
El chihuahua gruño enojado, su esposo tenía toda la razón, pero no quería dársela. Pero era estúpido ser orgulloso, el tiempo le había enseñado que con el orgullo no se sacaba absolutamente nada.
-Sei…-Apretó los puños y se mordió el labio.- Escúchame: Yo te deseo tanto como tú a mí, te amo. Solo que a veces siento que solo te interesa "eso"
-Creo que tienes muy mala concepción de mi Kōki ¿Desde cuándo dejaste de creer en mí?
-¿Ah? No, no es eso.-Miro a su esposo un poco preocupado de lo que el otro había dicho de pronto- Yo sí creo en ti.
-Entonces deberías dejar esas inseguridades.-El león lo miro de manera seria y firme antes de decir- Creo que hoy dormiré en el cuarto de los niños, quizás sea lo mejor hasta que se me pase esto.
-Sei…No, no me dejes solo.-Tomo de las manos a su esposo con firmeza, no le gustaba que su pareja estuviese enojado con él.-Me gusta dormir contigo.
-Bien, pues aprenderás a extrañarme con ello no voy a dormir con quien desconfía de mi. –Aparto con suavidad las manos del chihuahua quien hizo una cara notoriamente triste.
-De acuerdo. Como tú quieras Sei…-Suspiró- Iré a comprar leche para los bebés.-Le dijo al pelirrojo antes de salir por la puerta y poder llorar en silencio, no quería que el león lo viese.
A los segundos el pelirrojo sintió una punzada en el corazón. Algo malo iba a ocurrir, no sabía cómo pero estaba seguro, salió detrás de Kōki para detenerlo antes de que se fuera muy lejos, pero no lo vio por ningún lado, realmente sabia como correr ese chihuahua, lamentablemente él no se podía alejar demasiado por los bebés. Lo llamo por celular pero no contestaba. Demonios.
¿Acaso desaparecería como lo hizo Tetsuya? No. Pero el símbolo de unión con su pareja empezó a arder a quemar. Eso significaba que su esposo corría grave peligro.
Kagami simplemente volvía a recordar ese suceso, después de tantos meses ninguna pista siquiera de su paradero ¿Cómo podía ser posible? Incluso recurrió a Akashi quien llevo una investigación pero no logro encontrar a esa persona a pesar de todos los esfuerzos para intentar encontrarlo. Si al menos supiese una pista, ni el ni Mayuzumi fueron encontrados ¿Estaban muertos? ¿Habrían huido juntos? El tigre no dejaba de hacerse mil preguntas en su cabeza.
***/Flash back/***
Ese día en que lo iban a hacer se habían asegurado de que no hubiese nadie en casa en ese momento y de que llegaran más o menos tarde, tanto el tigre como el chico que se hacía transparente empezaron a besarse con fogosidad, con pasión, una pasión contenida desde hace mucho. El tigre besaba el cuerpo ajeno con desesperación mientras lo desnudaba, hasta que sintió que fue empujado por una fuerza invisible hasta una pared. Kuroko parpadeo sin comprender en un primer momento que había sucedido, pero luego trato de alejar a esa persona invisible pero fue dejado sin consciencia de un golpe y a pesar de que Kagami había luchado y tratado de golpear a esa fuerza esta logro dejarlo inconsciente y no solo eso cuando despertó Kuroko había desaparecido.
Desesperado se empezó a vestir y corrió buscando a donde podría estar el peliceleste, pero ni siquiera sabía donde vivía el sospechoso principal Mayuzumi. El tigre trato de todos los medios de averiguar y cuando Kōki llego con su pareja de la luna de miel que tenían Kagami casi le rogó por ayuda, el león preocupado lo hizo puesto que Kuroko era amigo de él y su cachorro, sin embargo en la casa de Mayuzumi no había nadie. Buscaron a través y fuera del país, pero absolutamente nada había, ningún resultado, todo en vano, no había ni huellas. Incluso había gente que vigilaba la casa del peligris todos los días pero no había cambios.
Kagami simplemente estaba derrumbado, no podía ser que algo así pasara. ¿¡Como rayos no previno un ataque así!? ¿Y porque en tanto tiempo aun no se sabía nada? Cada día despertaba con pesadillas y sueños donde Kuroko desaparecía o era asesinado de manera no muy sutil. Casi no dormía y desarrollaba ojeras, algún día lo encontraría, tenía que.
Himuro fue un poco duro con el tigre diciéndole que es muy posible que el peliceleste hubiese decidido huir con el peligris, aunque por decir eso Kagami y el casi se golpean sin descanso. Kiyoshi intervino, pero también en cierto momento fue golpeado y al final fue el oso quien termino separando al trió para que dejasen de discutir y pelear.
Akashi fue mucho más frío al decir que era bastante probable que incluso estuviesen muertos, por el tiempo que había trascurrido Kōki y el casi empiezan a discutir fieramente por esa deducción. Lamentablemente poco se sabía de los cambiaformas fantasma, casi toda la información estaba escrita ya en una lengua muerta imposible de descifrar.
¿Dónde estaría Kuroko decían todos? ¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Aparecería algún día?
***/Fin Flash Back/***
Lagrimas rodaron en las mejillas del tigre. Definitivamente no se podía conformar, no, no lo iba a aceptar.
-Kuroko…-Agacho la cabeza mientras ponía las manos en puños las gotas caían encima de estos y de los pantalones de Kagami.
-…Kagami-kun…-
El cachorro corrió con ganas de gritar y decirle unas cuantas cosas a Akashi, estaba triste pero pronto se la había cambiado a rabia ¿Por qué siempre él quedaba como el que tenía la culpa al final? Maldito sea. Resopló e hizo un puchero, de todos modos se iba a tener que resignar a dormir solo esta noche… ¿Y si iba al médico a que le dijese que todo estaba bien? Ah, pero ¿De qué le servía si su esposo no quería dormir con él? Aunque si lo seducía…
Seguía pensando en eso cuando chocó con una pared, pero en realidad no era una pared, era el pecho de una persona que conocía bien. No, no podía ser, justo ahora.
-Tanto tiempo sin verte little pet~-Dijo con aquel acento americano y nasal que era algo molesto de oír, aquel rubio miraba atentamente al castaño fijamente y con una sonrisa ladina.
Furi podía ser fuerte para algunas cosas, pero aun mirándolo desafiante como lo estaba haciendo ahora y gruñéndole casi para atacarlo en el fondo tenía miedo. El trauma de cuando casi lo mata en un pasado no se le olvidaría nunca.
-Lamento el chocar contigo, pero no fue intencional, ahora si me disculpas Na…-
Fue tomado de un brazo y atraído al rubio por la fuerza, Kōki intento librarse inútilmente.
-Tú y yo aun tenemos algo pendiente pequeño perro.
-No recuerdo tener nada pendiente contigo Nash.
El más alto le acaricio el rostro y el cuello a Furi quien sintió un profundo asco, se preparo mentalmente este para un golpe pero este jamás llego.
-No temas, las cosas han cambiado little pet.-
-¡No te tengo miedo!-Gruño más alto el chihuahua mintiendo descaradamente antes de soltarse-¿Y a que te refieres con que han cambiado?
-Tal como tú que tienes a ese sucio y asqueroso león como tu puta, yo tengo a mi pareja logre que Silver se convirtiese en mi Omega.
-Me parece excelente por tu parte Nash.-Dijo en una sonrisa apretada e incómoda, no quería estar con esa persona, simplemente era como un golpe al estomago. -¿Y eso que tiene que ver conmigo?
-Así que quiero que resolvamos nuestras diferencias de una vez, quiero que me veas como un amigo. Por eso te entrego esta flor que simboliza la amistad-Le entrego una flor que parecía un lirio- El amarillo es el color de la amistad según tu concepción de los colores como me dijiste una vez ¿No?
-Es verdad, no sabía que recordaras eso que te dije una vez –Tomo la flor porque realmente parecía muy bonita y llamativa y tenía un ligero olor que le recordaba a la vainilla y a la miel a la vez, la olio más de cerca…Y sus ojos parecieron perder brillo y parecía que no miraba a ningún lado en particular, la flor fue dejada en el suelo, puesto que los brazos del chico se habían aflojado de pronto e incluso el cuello de Furi se doblaba hacia un lado , como si fuese un muñeco, así parecía: Un muerto en vida.
-Increíble que seas aun tan ingenuo little pet, pero con esto cumpliré mi venganza, así que aquí está tu primera orden: Quítate la ropa porque vamos a coger.
El muñeco que ahora era Furihata reacciono a aquella voz y se empezó a desvestir como si nada.
-Espera Nash –Dijo un moreno bastante enojado con lo que escuchaba- ¿Qué te dije sobre eso? Ya te dije que no te iba a aguantar una infidelidad.
-¡Pero necesito vengarme! Esta es la mejor manera.
El peliplata lo mira de una manera agresiva.
-No me dejé convertir en Omega para que te metieras con ese perro ¡Deshazte de esa orden! AHORA.
El rubio gruño molesto por lo dicho por su ahora pareja pero le hizo caso.
-Olvida esa orden Furihata.-El muñeco se quedo estático y obedeció –Vístete, tengo otra orden para ti.
-¿Y qué orden le vas a dar al final? –Cuestiono Silver-¿Vas a hacer que se quede quieto mientras lo golpeamos?
-No, algo mucho mejor. Furihata: Tú odias a Akashi Seijūrō.
A diferencia de las otras órdenes el muñeco que era el castaño en ese momento negó.
-Si, si lo odias-Recogió el americano la flor que se había caído al suelo y se la puso enfrente de la nariz de Kōki- Huele y escucha: Odias a Akashi Seijūrō, te quieres divorciar de él, lo quieres matar, debes matarlo.
-Yo odio a Akashi…-Dijo el chihuahua con la mirada ida, pero en cierto momento pareciendo un poco más normal parecía que iba a tomar su segunda transformación-Debo matarlo.
En otro lado….
-Jefe, al parecer se reubicaron en otro lado, volvieron a esa fea casa de nuevo. ¿Qué los siga vigilando? De acuerdo, avíseme cuando llegue la hora de actuar.
Habría venganza y una bastante grande para ese chico castaño, que sea esposo de Akashi no lo salvaría.
¿Continuara?
