Capitulo nuevo, disfrutenlo :-)


El amor debería hacer que siempre todo resultara como queremos, lamentablemente no todo es así.

El segundo emperador miraba desde un cristal a su marido, fijándose en sus pestañas largas, su piel blanca casi como si fuese una porcelana, su cabello rojo similar a la sangre que había crecido a pesar que no se movía de ese lugar estático. No estaba muerto, pero esa especie de sarcófago donde lo llevaban era para impedir que nada lo perturbase durante el viaje de nuevo a Japón.

No sabía que le habían dado las panteras pero él no despertaba desde ese día.

-Prometo cariño que buscare la solución y despertarás…o juro que destruiré a todo Japón. -Lo destapo de ese cristal levemente para darle un beso en los labios, un roce cariñoso mientras aguas aperladas bajaban por sus mejillas y caían en las ajenas, lo extrañaba demasiado. –Pero creo que una persona podrá ayudarme a buscar la solución, si él no la tiene su propio país estará condenado.

Si no había podido viajar antes era simplemente porque tenía demasiados trámites políticos que hacer debido a que había pospuesto bastantes cosas el año pasado cuando viajaba buscando a los traficantes de flores (Que había encontrado, pero aun decían que habían flores de esas en el país vecino)pero esta vez su prioridad seria solo su esposo, tratar de que despertase sería lo más importante para él y mataría a quien sea con tal de obtener lo que quería, no le importaba que fuese conocido o desconocido. Su pareja era lo más importante para él y se lo arrebataban era capaz de lo que fuera.

Miro al horizonte aquel castaño luego de cubrir al emperador de nuevo con el cristal que tenía un leve agujero para que respirase en aquel barco, ya faltaba menos para encontrar una solución a lo que necesitaba.


Akashi cuidaba a los niños esperando que uno de los sirvientes a los que Kōki les había dado libre al menos uno regresara para cuidar a los niños, estaba desesperado. Había sentido mucha quemazón en el cuello y luego desapareció, eso fue lo que más lo lleno de angustia. ¿Qué le había pasado a su pareja? Demonios, demonios, demonios tenía que hacer algo y ya, si su esposo estaba lastimado o muerto jamás en la vida se lo iba a perdonar. Toda la culpa era de él mismo, si, todo se habría arreglado si hubiesen ido juntos al médico.

Su Kōki, necesitaba saber de su esposo, había llamado a Yamada (Uno de sus guardaespaldas) para que fuese a buscar su pareja. Necesitaba en verdad pensar que no había pasado nada malo. Casi esta que se comía las uñas, si es que no fuese ordenado y sabia que esas cosas no se hacían. Quiere a su amado en sus brazos y mimarlo decirle que fue un estúpido y que se quedaría a su lado todo el tiempo que quisiera.

Estaba a punto de derramar unas lagrimas cuando siente un olor conocido, el olor de su pareja, casi corre por querer verle, necesitaba saber que estaba a salvo, que estaba bien, si no le habían hecho daño.

Sin embargo el chihuahua parecía estar bien, sin embargo estaba transformado a esa forma que decía que era intimidante, lo cual le hizo pensar de que había tenido una pelea con alguien o con algo para tomar esa forma, aunque cuando se acerco, recibió un ataque directo que le ocasiono unos tres cortes en la mejilla bastante notorios y que Akashi casi no los había esquivado, puesto que jamás imagino que su pareja lo atacaría.

-Kōki…-Sintió el liquido caliente salir de sus mejillas con una especie de ardor, el olor metálico y primitivo de la sangre. Se lamio una mano y se la paso por las heridas, eso pararía las leves hemorragias.-Cariño ¿Estás bien?- El león solo se podía preocupar por el castaño, después de todo quien había sido una mierda antes que hirieran a su esposo era él.

-Muérete- Dijo la criatura de ojos negros que era su pareja intentando atacarlo una vez más, sin embargo con dificultad, puesto que la criatura casi lo rebana de un solo zarpazo dado Akashi hizo con una zancadilla para que el chihuahua cayera y lamio la herida que se había hecho el castaño regresando a la normalidad a este. Sin embargo su pareja seguía viéndolo de esa manera que al pelirrojo no le gustaba, esa mirada tan asquerosamente y dolorosamente violenta. No le gustaba para nada que lo viese de esa forma, para nada.

Seijūrō abrazo a su esposo tiernamente, queriendo besarlo en las mejillas, pero el castaño lo empujó de manera brusca, sin ningún tipo de consideración.

-Te odio.-Dijo de manera firme mirando a su pareja- Quiero que te mueras.

Parpadeo no creyendo haber oído lo que oyó. Parece que su marido realmente se había enfadado en serio.

-Kōki-Lo tomo de la mano pero fue rechazado bruscamente por el de cabello castaño quien no escatimo en gruñirle como hacia cuando era el pelirrojo había estado amenazado, sin embargo ahora la amenaza era para él.

-Quiero el divorcio.-Dijo de la misma manera firme que antes. –Te odio mucho Akashi, te desprecio.

-Lo dices por que estas enojado, está bien, quizás me pase, pero tú también te estás pasando Kōki. Hace un rato fui…

-No es eso, te odio, quiero que te mueras.-

Esas palabras las sentía como puñales, las decía tan duramente y sonaba tan honesto que le dolía mucho, era como sangrar internamente, un dolor que ahogaba y le dificultaba hasta respirar.

-¡Bien! ¡Si estas enojado haz lo que quieras!-Dijo de manera impulsiva un poco enojado que el otro dijera palabras así.

El castaño se acerco al león, este ultimo pensó que se comportaría como siempre, sin embargo la mirada de Furihata permanecía como fría, cuando se acerco lo suficiente empezó a ahorcar a su pareja poniendo toda su fuerza en ello.

El de ojos bicolor estaba un poco sorprendido por la acción que había tomado su cachorro, realmente parecía que deseaba matarle ¿Por qué? ¿Realmente había sido tan mal esposo en todo este tiempo que su pareja al final había colapsado y mostrado sus verdaderos sentimientos? Pero ese "Te amo" de la mañana que había recibido en la mañana antes de irse a trabajar de su amado chihuahua era tan real. Estaba perdiendo el aire por qué no se estaba defendiendo, en el fondo deseaba que su propio esposo se detuviese por sí mismo.

-Kōki…te amo, ya es suficiente.

-Yo te odio.

No, no era verdad, no podía creer en esas palabras, esas palabras no eran de su amado, no podía ser que tan pronto lo despreciara de esa manera. Tenía que reaccionar. Con esa idea en la cabeza fue que tomo la fuerza para soltarse de su marido y tomar un poco del aire que había perdido.

-Amor-Dijo respirando con dificultad tratando de recuperarse, realmente su cachorro tenía intenciones de matarlo- Tú no eres así…vamos…dime… ¿Qué fue lo que te sucedió?

-Debes morir, porque te odio, eso es todo.-Saco un tubo de metal que tenía guardado simulando ser parte de los objetos de la casa en caso de ladrones o escorias semejantes y lo empezó a mover amenazantemente hacia el león sin dejar de mostrar una mirada de aberración hacia el de cabellos rojos

-Me niego a aceptar eso, tu no me odias Kōki.-Dijo tratando de entender que le pasaba a su cachorro, pero no veía más que una mirada perdida.

-Si lo hago, te odio totalmente. –No había rastro de que mintiera, realmente deseaba matarlo y no dudaría ante nada para hacerlo.

-No, no me odias, entiéndelo, no lo hac- Si el pelirrojo no fuera tan hábil, el castaño casi le hubiese enterrado aquel fierro en la cabeza como se lo había arrojado.

¿Qué demonios le pasaba a su esposo? Prácticamente no tenia reparos en querer lastimarlo y matarlo de verdad, aun no salía del shock inicial ¿Acaso esa persona no era su pareja? Sin embargo el olor no mentía, aunque tiene la impresión de que hubo alguien que lo tocó, como un cambiaforma metalico, aunque apenas si podía pensar por que prácticamente estaba huyendo ¿Quién dijo que Kōki era débil? Si alguien dijera eso ya hubiese quedado asesinado por el castaño, de hecho le sorprendía que fuera tan hábil para mover aquel palo de metal como si lo hubiese hecho toda la vida.

Tenia que calmarlo, el ruido despertaría a los niños y tenía que pensar en qué hacer para ver como podía regresar a su marido a la normalidad. Se agacho al recibir un golpe que casi iría a su pecho y antes de que el cachorro atacara lo beso y lo tomo de los brazos tratando de que tirara el tubo, pero este se resistía fieramente. Incluso al beso intentando morder aunque en primer lugar quedo en shock.

En eso tocan el timbre y aun teniéndolo de los brazos lo empujo a una habitación pequeña que cerro y trabó mientras trataba de ir a abrir la puerta. Quizás alguien podía ayudarle con su pareja o al menos eso creía.

Al abrir se encontró al castaño emperador híbrido del país vecino, que estaba realmente sorprendido del lugar donde estaba, como que no se esperaba ver allí al pelirrojo.

- Buenas tardes, vaya, al lugar pequeño que se cambiaron ¿Realmente están escasos de dinero? No me molestaría prestarles un poco…aunque no vengo precisamente a eso.

-Lamento ser descortés, pero no creo que sea el momento de hablar de mi casa es que tengo un problema bastante mayúsculo.

-¿En serio?-Sonrió el chico que era físicamente igual a Furihata- Puedo ayudarte en lo que sea. Pero solo si me ayudas en lo mío.

-De acuerdo ¿Cuál es el problema?-Esperaba a que su esposo no hiciera algo raro mientras ayudaba al chico que era igual a él.

-Esto…-Mostro una especie de sarcófago que traía y se veía al que era idéntico al pelirrojo como si estuviese muerto-Desde hace un año que está dormido. Las panteras nos capturaron y no sé como quedo en ese estado.

Parpadeo, no parecía moverse en absoluto su réplica aunque es la primera vez que notaba que el emperador tenia orejas y cola de león, mientras que el segundo emperador las tenia tapadas con ese raro sombrero.

-¿Estas seguro que no está muerto? Parece un muñeco.-

El chico castaño lo miro enojado.

-No le digas así. Mi esposo no es un muñeco. Podría matarte solo por decir aquello.

-Lo siento, pero déjame revisarlo.-obteniendo el asentimiento Akashi saco la cúpula de cristal que cubría el sarcófago donde el pelirrojo dormía y si respiraba a diferencia de cómo pensaba, pero con dificultad. Lo revisó en el cuello y nada, las orejas tampoco. Le abrió la boca y lo olió.-Tienes que hacerlo estornudar.

-¿Qué es lo que tiene?-

-Un insecto, se mete en las fosas nasales porque se alimenta del dióxido de carbono que expulsamos.-Dijo como si nada-Es común de por acá, aunque suele vivir en lugares muy cerrados y contaminados ¿Estuvieron en algún lugar así?

-Si, cuando esas estúpidas panteras nos capturaron en el día de la boda de ustedes. –Dijo serio.

El pelirrojo se cruzó de brazos mirando al castaño para que le ayudara quien acariciaba su pareja en ese lecho donde habían muchas flores alrededor, realmente parecía que era un muerto de esa manera.

-Ahora necesito ayuda con Kōki. –Dijo Akashi muy serio-Esta extraño, me odia y me quiere matar.

-Típicos problemas maritales.-Se encogió de hombros el emperador híbrido buscando algo con que hacerle cosquillas a su pareja para que estornudara entre sus cosas, hasta que se acordó que tenía una pluma.

-No, en el caso de Kōki no, de un momento a otro comenzó a actuar así.

-Le dijiste algo muy feo quizás.

El pelirrojo le hizo una mueca mientras el emperador del sombrero negro le hacía cosquillas en la nariz a su amado quien de a poco empezaba a reaccionar.

-Bien, si le dije un par de cosas, pero no es para que quisiera rebanarme ni quisiera meterme un tubo en la cabeza. –Menciono algo alterado-Si no vas a ayudar de verdad…

-¿Dónde estuvo la última vez antes que cambiara su actitud? –El castaño no lo miro pues seguía concentrado con hacer estornudar a su pareja cosa que resultó y que además termino botando un enorme insecto gordo que salió volando a duras penas tratando de huir, pero el castaño lo hizo reventar agarrándolo con violencia.- En una de esas este contaminado-

-Pues discutimos y Kōki salió de casa y al volver se puso muy agresivo, me extrañó porque él no es así ¿Contaminado?

-Si, es muy probable que sea una contaminación por causa de la "flor maravillosa"-Dijo el castaño híbrido mirando seriamente a Akashi.

Sin embargo sintió un toser y ambos vieron que el emperador había despertado, su pareja lo abrazo cariñosamente.

-¿Qué paso? ¿Dónde estamos? ¿Y porque siento tan entumecido el cuerpo?-El clon con orejas de león de Akashi bostezó mostrando que sus dientes eran también similares a los del animal que representaba sin entender absolutamente nada. ¿Aun estaría durmiendo? Lo más probable es que si.

-Menos mal que estas bien, yo juraba que ya eras una muñeca de cera.

Akashi casi recibe un zarpazo del segundo emperador al escucharle decir tales cosas, pero alguien lo detuvo.

-Solo yo debo matarlo-Furi había interpuesto su tubo de metal para prevenir el ataque. Si alguien tenía que matar a su esposo era él, así lo indicaban las ordenes, aunque ni siquiera entendía porque debía de hacerlo, ni siquiera sabía porque lo odiaba, simplemente debía obedecer hasta el final el mandato.


-Ya estoy alucinando-Menciono Kagami sonriendo apesadumbrado al escuchar esa voz tan conocida para él, pero no podía ser, en verdad que no podía ser.-Esto no tiene lógica alguna.

-Kagami-kun, soy yo-

No había nadie a quien mirar, lloro con mas desconsolación ¿Por qué su mente era tan traicionera con el mismo? ¿Por qué no aceptaba que Kuroko no volvería?

-Kagami-kun, créeme por favor, aquí estoy.

-Basta, aquí no hay nadie, mente deja de jugar con mis sentimientos…-

-Por favor no digas eso Kagami-kun, no puedes verme pero estoy aquí-

El tigre negó reiteradas veces con la cabeza.

-No, no, no, no y no ¡Basta!

Sintió que algo lo empujo y lo golpeo en la cara.

-¡Maldita sea! ¡Te estoy diciendo que estoy aquí!-Una especie de brisa abrió la puerta después de sentir ruido de agua, un saco con harina entro por si sola a la habitación derramándose encima de algo o alguien.

-No puede ser…Kuro…ko. ¡Kuroko! ¿¡Estoy alucinando verdad?! ¡TU YA NO ESTAS AQUÍ!

-¡Maldición Kagami-kun! ¡AQUÍ ESTOY, NO PUEDO HACERME VISIBLE MAS QUE CON ESTO!

La gente de la casa corrió al escuchar una voz conocida y el griterío.

-¿KUROKO? -


-Esa es una palabra muy fuerte.-El segundo emperador se acercó y tomo el fierro de las manos del chihuahua acercándose más a él.-Digo viniendo de ti, pensaba que no matabas una mosca Kōki Furihata.

Akashi miro serio al híbrido quien le dedico una mirada que era mejor llamar a su pareja con su apellido de soltero por el momento.

-No quiero matar a nadie, pero son ordenes.-Parpadeo el cachorro aun con la mirada decidida.

-¿Ordenes de quien?-Agarró una especie de polvillo amarillo que tenía el chico en la nariz y el híbrido lo lamió- Si es contaminación con una de esas flores, Akashi, tu esposo está siendo manipulado y no desistirá de las órdenes dadas hasta que muera o tu mueras claro está. –Suspiro pesadamente el segundo emperador- Aunque incluso si tú mueres Kōki Furihata estará dispuesto a recibir y cumplir órdenes de esa persona al menos si no se le saca el envenenamiento.

-Yo no estoy contaminado con nada. –Dijo aparentemente normal Furi.-No sé de qué hablan en serio. Yo solo cumplo lo que debo hacer.

-Si lo estás.-El híbrido saco una pequeña bolsa con unas pequeñas flores violetas lamentablemente no eran suficientes, se las metió en su propia boca y agarrando a Furihata lo beso para introducirle directamente las flores a la garganta-Trágatelas.

Los dos pelirrojos quedaron algo "emocionados" al ver ese beso entre los dos castaños.

-¡Podría haberlo hecho yo mismo!-Dijo Furi avergonzado con aquel beso dado por su versión híbrida.

-De hecho, no, lo primero qué hace el cuerpo es rechazar estas flores por eso hay que hacerlo algo forzado- Se encogió de hombros- Además ¿Qué tiene? Somos casi iguales.

-¡Ese no es el problema!-Dijeron Akashi y Furi a la vez.

-Akashi, tu problema está solucionado a medias, aun tiene tu esposo que consumir más flores, lamentablemente no traje más, por el momento. Así que tu esposo no desistirá de matarte, pero puede cuestionarse y dudar el porqué hacerlo, por ahora te recomiendo que lo trates con cariño, entre más amor le des será mucho mejor.

-¡Emperatriz eres muy sabio!-

-No me llames…-Suspira- Bueno, lo dejo pasar por esta vez emperador.-

-¡Siiii!-El emperador abrazo a su pareja cariñoso.

-Les traeré las siguientes flores en unos días. –El segundo emperador miro a Akashi serio-¿Podrás aguantar tres días?

-Eso espero…- Miro a su pareja quien seguía mirando raro a los emperadores, porque según el mismo Kōki no tenía nada extraño. Akashi lo atrajo a su lado aprovechando la distracción de este y lo beso en la mejilla.

Furi sentía algo en su pecho algo raro, aun no se le quitaban las ganas de matar a su esposo, pero esa sensación se le hacía familiar ¿Qué pasaba? Una sensación cálida y agradable en el pecho.

¿Qué le pasaba? ¿Por qué a esa persona tenía que matarla? Si se conocían y se suponía que era su pareja, incluso su destinada por lo que podía notar de sus olores, aun así las órdenes de matar aquel pelirrojo eran más potentes que incluso su instinto de animal.


Kagami, Himuro, Murasakibara y Kiyoshi estaban atónitos; Kuroko estaba allí, pero solo la parte cubierta completamente de harina.

-Sé que debo una explicación, pero ni siquiera yo sé cómo explicar esto…cuando desperté ya estaba invisible completamente. Ni siquiera recordaba donde estaba, ni estaba seguro de quien era, era como si todos mis recuerdos se hubiesen borrado…-Empezó a decir el peliceleste.

-No me vengas con eso ¿Huiste con Mayuzumi no es así?-Dijo el lince completamente molesto, no entendía ese teatrito del peliceleste de hacerse la víctima, mas bien no la creía en absoluto.

-No…yo no, no es verdad-Menciono el peliceleste un poco shockeado de que pensaran eso.

-¡Desapareciste un año! ¡UN AÑO COMPLETO! puedes decir lo que quieras pero para mí no, no es más que un teatro tuyo para hacerte la victima de todo esto.

Kagami estaba demasiado en shock para decir nada, aun creía que era una alucinación que el peliceleste no era más que una broma de su imaginación en ese momento y nada más.

-Kuro-chin, yo si te creo…-Dijo el oso al ver una lagrima del chico fantasma caer. Después de todo Kuroko era su amigo.

-Yo creo que hay que escuchar la versión completa de Kuroko

-Gracias por eso Murasakibara-kun Kiyoshi-kun, Se los agradezco, pero…me interesa que Kagami-kun me crea más que nadie de aquí, si he vuelto es por él quizás no me crea porque desaparecí por mucho tiempo pero yo volví por el, yo lo amo en verdad…Kagami-kun, háblame por favor…

El tigre le miro como si fuera la primera vez, como si recién lo conociera.

-Kuroko, creo que será mejor que te vayas.

-¿Qué?-

Continuara.