Capitulo nuevo disfrútenlo: Lo primero en negrita es un flashback por si acaso
La canción se llama the king of wishful thinking de Go West es una canción ochentera asi que no creo que la conozcan xd
La cabeza le dolía montones como si le taladraran en ella, encima un pitido en el oído que de a poco iba amainando. No entendía nada, ni en qué lugar se encontraba, ni quien era él en ese momento, no comprendía a aquella persona que le hablaba ni que le decía esas cosas. Le hablaba de un tal "Kagami" ¿Quién rayos era Kagami? ¿Acaso era un amigo suyo? Los recuerdos más recientes….
Primero su nombre era Kuroko Tetsuya ¿Es correcto? Si.
Luego era que Ogiwara le había dicho que el al final no era su Omega predestinado como había pensado, eso le había roto el corazón obviamente y en meses no se había animado, sus amigos habían tratado de animarlo, sobre todo Aomine que parecía con otras intenciones o quizás solo eran suposiciones suyas, más allá de ello no había nada en verdad…
No sabía quién era la persona de cabellos grises que le hablaba, ni porque estaba en ese lugar desconocido. No era un hospital. Era una casa de estilo chino, ni siquiera japonesa.
-Perdóneme si le interrumpo pero ¿Quién es usted?-
-No hagas esas bromas, no son agradables…
-No son bromas, en serio, no recuerdo donde estoy, ni como llegue aquí, menos quien es usted ¿Cómo es su nombre?
El de cabello gris quedo algo shockeado al escuchar al peliceleste. Pero simplemente sonrió al ocurrírsele una buena idea. Quizás una perversa, pero duraría hasta que quizás pudieran unirse el uno al otro.
-Mi nombre es Mayuzumi Chihiro.-Le dijo de manera paciente –Y soy tu Alfa.-Hizo una pausa para que el peliceleste tomara peso a sus palabras.-Estas en mi casa.-
En realidad no era su casa, era una de un amigo que vivía lejos de cualquier persona que pudiese seguirlos y buscarles en verdad. No lo encontrarían ni a él ni a Kuroko, por el tiempo que quisiera ya que tenían contactos con la mafia.
-¿Mi Alfa? ¿Es en serio?- El peligris le parecía atractivo a pesar de esa mirada tan sin vida, eran pozos de aguas profundas, se le hacía misterioso y algo extraño.-Es algo raro, pero a pesar de la apariencia sombría que tiene Mayuzumi-san parecida a la mía tiene cierto brillo.
El peligris suspiro mirando al más bajo y sentándose en la cama.
-Recuerdo que me dijiste algo bastante parecido a cuando nos conocimos.
-¿En serio? Yo no logro recordar nada, me gustaría hacerlo en estos momentos.-Se tomo la cabeza porque intentar recordar le dolía.
-No trates de recordar a la fuerza, está bien así Kuroko, solo con que salgamos de esta estará bien, tus recuerdos pronto vendrán a ti...-Le acaricio suave el cabello dándole un beso en la frente.-Solo quiero que estés bien mientras estas junto a mi ¿Te parece bien?
Kuroko sonrió a aquella persona que creía su Alfa, tenía razón y como buen Omega obedecería bien las ordenes de este.
Así paso el tiempo ignorando realmente su existencia o realmente de donde venia, no le importaba en realidad, era feliz. Mayuzumi jamás lo presionaba para tener descendencia, pero Kuroko creía que deberían tenerla.
Pero aun así, no tenía ganas de meterse con aquel Alfa, no sentía la necesidad de unirse a él, ese era el problema. Se sentía demasiado culpable de sí mismo, debería de sentir la atracción, además de que también era un cambiaforma fantasma ¿Cuándo encontraría a alguien así de diferente apellido siendo que los fantasmas eran cada vez más escasos?
Por otro lado no dejaba de preguntarse quién sería ese tal Kagami Taiga que menciono su novio una vez. Le llamaba la atención, puesto que la primera persona que menciono era esta y no su propio nombre.
Cada vez pasaba el tiempo y con ello de a poco los recuerdos iban llegando, sin embargo no completos, pero una persona de cabello bicolor, que sonreía cuando estaba cerca de él, no recordaba su nombre así que llego a pensar que era solo obra de su imaginación.
Pero el tiempo pasaba y los recuerdos de esa persona se hacían más intensos.
Un día le dijo a Mayuzumi que necesitaba irse, que creía que la unión no resultaría, puesto que no se sentía enamorado de este a pesar de los esfuerzos, se lo dijo de una manera formal, a pesar de que habían pasado casi nueve meses recién después de ese tiempo se atrevió a encararlo, pero este solo le pidió, le rogó que pasaran más tiempo juntos, si aun no sentía nada lo dejaría ir.
Kuroko no quería, pero ¿Había prisa por irse? Nadie lo esperaba, quizás sus amigos, pero nunca ninguno de ellos le había escrito ni nada, como estaba en un lugar que no era Japón el servicio celular no servía, los extrañaba, apenas recordaba las direcciones de las casas hasta el momento. Así que ¿Cómo podía contactarse con ellos? Desde hacía meses que intentaba y supuestamente Mayuzumi no se sabía las direcciones de nadie.
Y hasta que un día ocurrió lo inevitable, sus recuerdos llegaron a causa de un golpe que recibió en su cabeza al intentar rescatar a un perro que estaba metido quien sabe por qué vándalo en un lugar alto, solo para hacer sufrir al cachorro, el peliceleste tuvo un golpe no muy fuerte sosteniendo al perro en brazos, pero ese golpe bastó para que todo en su mente se reorganizara, sin embargo con un terrible efecto secundario: No era visible, ni siquiera Mayuzumi se había dado cuenta que estaba allí, aprovecho para huir de allí aunque no sabría como llegar llegaría, aunque fuese a pie, aunque tuviera que comportarse de manera deshonesta lo haría para estar al lado de Kagami…
Ahora solo esperaba llegar a su objetivo…
*/*
-¿Cómo me puedes pedir que me vaya Kagami-kun? Ni siquiera me dejas explicar lo que ha pasado…-Miro al tigre casi desesperado por esas palabras dichas por el pelirrojo.
-¡No quiero tener la angustia de que te perderé otra vez! ¡Estoy harto! Además ¿Qué significa que estés transparente? ¿Te uniste a Mayuzumi?
-¡No! ¡Por supuesto que no!-El peliceleste derramo más lagrimas pero para el tigre le costaba asimilar todo esto. –Ni siquiera sé porque estoy así.
-Kuro-chin ¿Por qué no nos cuentas la historia? Seguro todo se aclara cuando lo hagas.-
-Tienes razón Murasakibara-kun, bueno verán…
Era un sueño horrible donde Furihata tenía de nuevo ese sueño horrible: Nash violándole, violentándole, golpeándole hasta el punto de matarlo, el aire en sus pulmones le hacía falta, un dolor horrible en el cuerpo, podía revivir el dolor sentido y encima inventarse dolores jamás sentidos.
"Nadie te querrá nunca"
"¡Pufff! Ni siquiera en lo que haces bien destacas sobre eso, que patético"
"La verdad es que me hasta me da vergüenza que sepan que eres mi pareja"
"¿Quién se fijaría en alguien tan pequeño, feo y encima frígido? Eres aburrido."
"Mátate, que vivo no sirves para nada"
Despertó sollozando, hacía tiempo que no tenía un sueño como ese, claro, eso pasaba porque había visto a ese rubio despreciable otra vez, por ende el trauma había vuelto, pensó que ya lo había superado. Se cubrió el rostro mientras lloraba se sentía tan débil y patético, se odio así mismo en ese momento. Por tantas veces quiso morir cuando se separo de ese sujeto y en ese tiempo, pensaba que realmente nadie más lo querría, que solo Nash se fijaría en él. El mundo era horrible y en verdad nadie podría darle amor.
Un hombre que conocía se acerco a él y lo abrazó protectoramente acariciando con ternura sus hebras color chocolate.
-No llores Kōki, te amo-Akashi al escucharlo se preocupó sinceramente, había dormido alejado del castaño, primero para que evitase matarlo, pero simplemente no podía estar sin preocuparse. Su amado era muy importante para él.
Y ya sabía porque a veces despertaba llorando, cuando Kōki se lo contó siempre lo abrazaba, lo acariciaba y le daba muchos besos, con eso siempre Furi volvía a dormir tranquilo y cada vez eran menos frecuentes esas pesadillas, incluso desde la boda ya nunca soñaba esas cosas. Akashi había sido la mejor terapia que había podido tener.
Sin embargo el castaño lo empujó violentamente en respuesta, ese acercamiento no servía esta vez.
-¡Aléjese de mi! ¡Te odio! ¡Voy a matarle!-Sus ojos aun tenían lagrimas que no cesaban de caer mientras miraba con desprecio a esa persona.
-No, no me odias, por favor Kōki, déjame ayudarte, ya sé que tuviste ese sueño tan desagradable otra vez.-Se acerco a este esquivando las cosas que el castaño le arrojaba a la cabeza enojado llevado por los impulsos. Por suerte le habían escondido el tubo de metal.
-¡No quiero nada de usted! ¡Muérase!-Iba a golpearlo cuando el pelirrojo se acercó demasiado a él, lo tomo firme de las manos y lo beso en los labios con ternura.
-Te amo, te amo mucho, eres mi vida. –Le dijo sin importarle nada más que el castaño en ese momento.
Furi sintió el corazón latirle a mil por hora, esa mirada, esos sentimientos fuertes que tenía en su pecho eran muchos y bastante potentes, sin embargo no podía decir nada de lo que sentía realmente.
-Te odio…-Lagrimeo, algo le decía que lo que decía no era lo que sentía en verdad, pero no podía detenerlo-¡En realidad que te odio!-Solo podía decir lo que le ordenaron decir. Agarro un objeto afilado con la intención de apuñalar al pelirrojo quien lo esquivaba como podía. Lo mataría eso debía de hacer.
Sin embargo el chihuahua fue tomado por sorpresa por el pelirrojo siendo jalado del brazo y siendo abrazado suave por aquella persona que supuestamente odiaba, sintiendo su olor a celo, estaba limitada por supresores fuertes, pero de igual manera el cachorro se sintió excitado por aquel olor, se tapo la nariz.
Puede que odiara mucho a Akashi pero jamás se comportaría de una manera básica como para violar a alguien, así que se alejo, en eso sintió un ruido ¡Sus bebés!
Los bebes lloraban por que estaban hambrientos, Akashi llego un poco después de él previniendo eso había traído unos biberones que había estado preparando antes de ir a atender a Furi. Le paso uno al castaño quien tenía en brazos a Miaka y la mecía suavemente. Casi le arrebato de manera brusca el biberón a su esposo para dárselo a su nena ignorando luego a este ultimo.
El león alimentó a Ouji, pues Masaaki seguía durmiendo pacíficamente, era el que más dormía de los tres, veces se preocupaban por esa actitud de aquel pero al parecer era por su carácter de león que era así. Luego alimentaria a Masaaki, no quería que luego molestase a los gemelos con su llanto.
Furi hizo un ruido molesto al ver al pelirrojo cargar a su bebé, era solo su bebé. Luego recuerdos de que él era el padre de sus hijos vinieron a su mente de momentos maravillosos en la luna de miel el embarazo y lo aliviado que se sentían cuando por fin los tuvieron en sus brazos a sus amados retoños por lo cual habían esperado tanto. Realmente no quería odiar a Akashi.
No quería odiarlo ni causarle daño en verdad, pero aquello que le hacía actuar era más fuerte que el mismo. Esto lo estaba lastimando mucho.
Decidió ignorar al pelirrojo, lo máximo posible porque si lo veía, su ira y sus ganas de matarlo aparecían y no podía controlarlas, aunque la mayoría de las veces Akashi lo besaba o le decía palabras dulces que el castaño simplemente no podía ignorar, le hacían frenar en seco cualquier ataque.
Su corazón estaba en un tormento entre el odio y el amor.
El segundo día pasó ignorándolo, puesto que el olor a celo cada vez se le hacía más tentador, a pesar que apenas era un hilo de fragancia, pues Akashi se había tomado supresores, pero cuando eres la pareja destinada de alguien ni con eso el olor es suficientemente tenue para ignorarlo, pero debía de matarlo, si claro que lo haría.
Así hasta el tercer día, había esperado, se iba a aprovechar mientras dormía y le clavaría una daga en su corazón, su idea de rociarlo con ácido había quedado descartada pues temía cometer un error y que las cosas saliesen al revés, no, una daga afilada sería lo mejor. Se acerco con cuidado esperando no despertarlo ¿Dónde sería mejor clavarle el objeto? ¿En el cuello? ¿En la cabeza? ¿En el pecho? Mientras escogía el objetivo se distrajo mirando las facciones de aquella persona que debía asesinar y la cual le provocaba tantas emociones, aquél cabello, aquel rostro, su piel blanca que contrastaba con la suya, aquel cuerpo musculoso.
Aquellas pestañas largas rojizas, ese rostro tan tranquilo mientras dormía, casi se tentó en besarlo, sin embargo había una orden que debía acatar y cumpliría, levanto el arma dispuesto a clavarla en el pecho de aquel pelirrojo.
Akashi abrió los ojos lentamente mientras un puñal iba directo a su corazón.
Mientras por la calle había un rubio caminando y una canción se le vino a la cabeza al menos parte de ella, es muy parecido a lo que estaba sintiendo en ese momento
I'll get over you... I know I will
voy a olvidarme de ti, yo se que si
I'll pretend my ship's not sinking
voy a fingir que mi barco no se hunde
And I'll tell myself I'm over you
y yo me digo a mi mismo que es por ti
'cause I'm the king of wishful thinking
porque soy el rey de las ilusiones
I am the king of wishful thinking
soy el rey de las ilusiones
I refuse to give in to my blues
me niego a ceder a mi tristeza
That's not how it's going to be
esa no es la forma en que va a ser
And I deny the tears in my eyes
y niego las lagrimas en mi ojos
I don't want to let you see.. No
Yo no quiero que tu veas…no
That you have made a hole in my heart
Que has hecho un hueco en mi corazón
And now I've got to fool myself…
Y ahora tengo que engañarme a mí mismo…
-Kise..-Sin querer Aomine se había encontrado con el rubio en la calle, el rubio al verlo dejó de cantar abruptamente mirándolo y tratando de sonreír como siempre-No esperaba verte tan temprano.
-Lo mismo digo Aominecchi, bueno, el mundo es extraño, bien yo me debo ir ¡Adiós!-El perro golden retriever corrió rápidamente, aun era demasiado pronto para volver a ver al moreno, no, todavía era demasiado el dolor, a pesar de que podía fingir con una sonrisa. El dolor era grande y era demasiado orgulloso para acercarse al moreno sin sentir esa sensación molesta en su pecho.
La pantera lo vio alejarse, se supone que estaba bien, no debían acercarse demasiado para que sus parientes no sospecharan, pero…habían cosas que no podían evitarse, esos sentimientos no se detendrían de la noche a la mañana, solo esperaba que entre más tiempo pasase ellos se olvidaran del otro respectivamente.
Akashi miro a su esposo y le sonrió cariñosamente acariciándole el rostro mientras podía sentir la hoja afilada de la daga a centímetros de atravesarle el pecho quedando solo clavada en lugar de al lado. Había errado solo por culpa de no saber calcular donde apuñalarle. Furihata empezó a botar lagrimas que el pelirrojo lo tratara bien no hacía más que empeorar los sentimientos que tenia, se sentía tan mal, no quería en verdad dañarlo, pero era algo necesario.
-No…no haga esto, yo te odio…-Su voz sonaba temblorosa.
-Te amo Kōki, siempre lo haré.-
-¡No! ¡No debería amarme! ¡Ódieme! ¡Ódieme como yo le odio!-
-No puedo hacerlo Kōki, eres la persona más hermosa que he conocido.-
-No, no…no diga eso por favor.-El castaño se separo del pelirrojo tratando de huir de estas cosas que le provocaba este, pero Akashi lo retuvo y lo abrazó suavemente.
-Te amo, eres muy importante para mi.-Tomo el arma que había quedado a su lado y se la entrego al castaño, quien boto el arma, no quería ceder a esas órdenes que había en su cabeza. Realmente tenía que matar al pelirrojo, debía de hacerlo en verdad, matar a Akashi.
-…Eso fue lo que sucedió-Hablo Kuroko mirando al tigre fijamente esperando a que por fin le diera una señal de que le creía.
Pero este salió de la habitación, Himuro lo siguió casi de inmediato.
El peliceleste lagrimeo sintiéndose completamente mal ¿Acaso había hecho mal en volver? Kagami lo odiaba seguramente por el tiempo que se había demorado en estar de vuelta. Quizás debería volver a su casa simplemente, aunque sus padres le harían preguntas incomodas, puesto que el ya les había dicho que estaba prometido con el tigre.
-¿Kuro-chin estas bien?-Se agacho preocupado el pelimorado mirando al pequeño fantasma que parecía más en otro mundo que en este.
La puerta se abrió y mostró al tigre que traía un batido de vainilla y comida para el chico fantasma.
-P-puede que seas invisible pero…seguramente estarás hambriento y sediento ¿No?
-Kagami-kun…-No pudo evitar emocionarse-¡Sí! ¡Te amo Kagami-kun!- Se puso a comer inmediatamente puesto que si, estaba bastante hambriento después de todo lo que había pasado, había robado comida antes de llegar a la casa de Kagami pero no era lo mismo.
-Sabia que eras un buen chico después de todo-El castaño alto le palmeo la espalda. El tigre se ruborizo completamente.
-Ahora la pregunta es ¿Cómo volveremos a Kuro-chin a la normalidad Gami-chin? ¿Llamo a Aka-chin y a los demás para que nos ayuden a resolverlo?
-Te lo agradecería mucho.-Dijo el tigre sentándose cerca de Kuroko quien si hubiese podido se habría ruborizado.
El híbrido emperador de hebras castañas había llegado justo en ese momento cuando el castaño parecía que de nuevo había recuperado las ganas de matar al pelirrojo.
Donde luego convenciendo al chihuahua le dieron un baño de tina lleno de flores violeta, Furi sintió al principio una especie de picazón cuando entro al agua pero su gemelo híbrido le hizo meterse completamente al agua solo asomando parte de la nariz, mientras las flores violetas se pegaban a su cuerpo y cambiaban a un color amarillo, las primeras salieron casi naranjas, pero en cuanto pasaba las otras flores que cambiaban de color eran de un amarillo cada vez más claro hasta que las ultimas cambiaban a blanco o simplemente se les aclaraba un poco el color violeta. Furihata había regresado a la normalidad.
Mientras tanto este mismo quien había accedido puesto el mismo se daba cuenta que había algo anormal en él en un principio había sentido incomodidad cuando las primeras flores se pegaron a su cuerpo, pero luego cuando estas se despegaron pronto empezó a sentir como si le hubiesen sacado una venda de los ojos, un yugo en su espalda, sus recuerdos eran normales, no estaban bloqueados, no sentía un odio irracional ni ganas de matar porque si, su mentalidad todo era normal al final, pero…se dio cuenta que había tratado de matar al amor de su vida y no pudo si no sentirse horriblemente culpable por eso mismo.
-No puede ser.-Dijo apenas levanto su cuerpo de la tina sentándose en esta y flores violetas caían de su cuerpo que se habían pegado a él en un principio. El agua era totalmente amarilla donde antes había sido violeta.-Yo traté de matar a Sei…
-Si, pero no lo hiciste de manera consiente-Le dijo el híbrido que en ese momento no llevaba ese ridículo sombrero de siempre y se le veían sus orejas de chihuahua.-No te culpes por algo que no podías controlar.
-Es que no puedo evitar no hacerlo, Sei, no merezco que me quiera…-Derramo lagrimas sin poderlo evitar.
-No digas tonterías. El te ama y es por eso que soportó todo eso con una sonrisa.
-Pero-Suspiró y se apoyó en el borde la tina-Necesito vestirme…um, no me gusta que me miren y no me digas que somos iguales así que no importa-Furi miro con las mejillas a aquel chico quien se rió y asintió.
-De acuerdo…vístete, me alegro que seas normal ahora Kōki Akashi. –El emperador segundo salió por la puerta.
Cuando Furi creyó que se podría vestir apareció otra persona, era su pareja.
-¿Estás bien Kōki?- El león se acerco a este de manera tranquila y el primer impulso que tuvo el chihuahua fue abrazarlo así mismo desnudo como estaba y lleno de flores en el cuerpo.
-¡Te amo Sei! ¡Perdóname!-El chihuahua no pudo evitar sentirse mal, es que en verdad que se sentía culpable por todo lo que había hecho-Yo nunca te eh odiado.
-Lo sé Kōki, está bien-Amaba demasiado a su pareja, era tan lindo como había salido de la tina solo para disculparse le enterneció demasiado-Ahora estas bien y es lo que importa.
-Te lastime, no me puedo sentir bien. ¡Yo no puedo sentirme digno de ser tu esposo!
-No digas tonterías Kōki.
-Es la verdad Sei, creo que no merezco ser tu pareja, yo creo que es mejor que nos divorciemos…
Continuara…
